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5 de enero de 2026

AVATAR: FUEGO Y CENIZA (2025)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quienes no la hayan visto aún, que se abstengan de leer lo que viene a continuación y, si deciden hacerlo de todas maneras, lo harán bajo su total responsabilidad.









Bueno, si habéis visto mi resumen del año del otro blog, ya sabréis un poco mi opinión sobre esta película, la tercera de la exitosa saga creada por James Cameron en 2009 y uno de los últimos grandes estrenos del pasado 2025.

Me hubiera gustado haber escrito esta review antes, pero no tuve tiempo y creo que se merece que de una opinión más detallada de ella, que es lo que voy a hacer.

Pero, vayamos por partes.

Tras lo ocurrido en la anterior película, Jake Sully (Sam Worthington) y su familia se han instalado definitivamente en Metkayina. Pero, las cosas no van muy bien, ya que la familia tiene que lidiar con la muerte de Neteyam (Jamie Flatters), el hijo mayor, algo que ha afectado especialmente a Neytiri (Zoe Saldaña), quién ha desarrollado un odio a los humanos tan grande que hasta llega a despreciar a Spider (Jack Champion), el hijo del Coronel Quaritch (Stephen Lang) que fue adoptado por la familia. Además, la convivencia con Spider se hace difícil al no poder respirar la atmósfera de Pandora.

Esto lleva a Sully a tomar la drástica decisión de llevar a Spider de vuelta con los humanos. Pero, para que no se sienta abandonado, toda la familia lo acompaña en el viaje que realizan con unos mercaderes Na'vi. Pero, en plena travesía, el convoy es atacado por los Mangkwan, un clan Na'vi de ideas radicales liderado por la despiadada Varang (Oona Chaplin). Los Mangkwan incendian y saquean las naves y persiguen a los supervivientes, como a Sully y su familia, quienes quedan separados y deben huir a través de la jungla. Pero, no solo de los Mangkwan, ya que Quaritch acude al lugar con intención de vengarse de Sully y recuperar a su hijo. Este tiene un primer encuentro con Varang y los Mangkwan que no es nada agradable, pero después ve en ellos unos potenciales aliados y terminará logrando una alianza entre ellos y los humanos. Mientras, en la huida, la máscara de Spider se queda sin energía, lo que pone su vida en peligro, ya que la máscara de repuesto quedó en el convoy, ahora destruido y tomado por los Mangkwan. Esto lleva a Kiri (Sigourney Weaver), la hija del avatar de la Dra. Grace Augustine, a conectar su cola con él y el joven adquiere la habilidad de respirar la atmósfera de Pandora. Esto le hace aún más peligrosa, ya que si cae en manos de los humanos estos pueden reproducir esa habilidad y tendrían menos problemas para asentarse en Pandora.




James Cameron rodó esta película simultáneamente con la anterior entrega, Avatar: El Sentido del Agua (2022). De hecho, ambas iban a ser una sola película, pero Cameron decidió separarlas.

Aún quedan otras dos entregas más para completar la saga, previstas para 2029 y 2031, pero aún se desconoce si se llegarán a rodar; hasta el propio Cameron ha manifestado la posibilidad de no hacer esas dos películas y dedicarse a otros proyectos -algo que yo agradecería mucho -. Sin embargo, todo dependerá de como le vaya a esta película.

En el momento que escribo esto, la película lleva recaudados 265 millones de dólares en EEUU y 669 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 934 millones de dólares; no obstante puede que ya haya superado los mil millones. Un éxito, si, pero inferior a sus predecesoras y no parece que vaya a superar los dos mil millones, como si hicieron estas. De todas maneras, después de un año tan flojo en lo que a taquilla se refiere, estas cifras serán muy bienvenidas.

Además, las críticas siguen siendo buenas, aunque bastante inferiores a las de sus predecesoras, pero la opinión del público sigue siendo muy favorable.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Como ya dejé claro en mi resumen de fin de año del blog matriz, considero esta película una de las decepciones del año, al igual que su predecesora, la cual es una película bastante superior a la primera entrega, Avatar (2009), pero llegó a gustarme menos que aquella porque, en el fondo, me pareció estar viendo la misma película, ya que, pese a su cambio de ubicación por un entorno más oceánico, Cameron nos dio más de lo mismo.

Pues prácticamente lo mismo se podría decir de este film. Aunque, si debo decir que he encontrado esta película más disfrutable que su predecesora y, además, se agradece que hayan metido a otros villanos a parte de los humanos; el problema es que, a pesar de ello, la amenaza sigue siendo la misma.




Para empezar, hablaré del apartado técnico y visual donde, al igual que las anteriores películas, este film aprueba con matrícula, ya que visualmente es una obra maestra, ya que este es el punto fuerte de la saga. Los efectos especiales, el diseño de producción o el uso de las 3D siguen siendo de lo mejor, lo mismo que las escenas de acción, tan espectaculares y trepidantes como siempre. 

Hasta aquí todo muy bien, ya que el apartado técnico es lo más trabajado de esta saga por parte de Cameron. El problema, como siempre, está en el guion donde, aunque se nota cierta mejoría al contar con la ayuda de Amanda Silver, Rick Jaffa y otros guionistas, sigue siendo el talón de Aquiles.

Aunque, el mayor problema es que Cameron no quiera explorar más este universo que él mismo ha creado y que tiene un sin fin de posibilidades. Pero no, el tipo se empeña en seguir metiéndonos con cucharón el mensaje ecologista y anti-colonialista, el cual ya quedó bien claro en la primera película y, que está bien que lo quiera mantener en las secuelas, pero no a costa de seguir centrando las tramas en ello.

Ese es problema de Cameron, que se ha vuelto últimamente muy comodón. Y hablo del mismo Cameron que dirigió Aliens: El Regreso (1986) y Terminator 2: El Día del Juicio Final (1991), dos secuelas fieles a sus predecesoras -una de ellas, dirigida también por él -, pero a la vez muy diferentes de ella, cosa que lamentablemente no ocurre en esta saga.

Aunque, aquí ha tenido la oportunidad de hacer algo distinto pero, lamentablemente, la ha desperdiciado.

Sin duda, la mejor parte de la película es, sin duda, la primera. El viaje con los mercaderes del aire me ha parecido genial; aunque, me hubiera gustado que hubiera sido más denso. Luego, el ataque de los Mangkwan es de lo más brutal e impresionante, llegó a parecerme un Mad Max en el aire. Y, luego, toda esa parte de supervivencia en la jungla me ha gustado mucho y, si la película hubiera seguido por ese camino, el resultado hubiera sido mejor, sin ninguna duda.

Pero no, Cameron nos saca de la jungla y hace que los Mangkwan se alíen con los humanos para seguir dándonos más de lo mismo. Encima, ahora hasta se remakea a si mismo haciendo que Quaritch enamorándose de Varaang y uniéndose más a su clan, de la misma manera que Sully se enamoraba de Neytiri y se unía más a su clan en la primera película.




Y no digamos ya que, al igual que en la primera, otra vez tiene que intervenir la diosa Eywa en la batalla final. Para colmo, esto me confirma uno de los peores temores que tenía desde la segunda película: el avatar de Sigourney Weaver es la Virgen María.

En fin, vamos resumiendo ya.

Puede que esta tercera entrega me haya gustado más que la segunda pero, al igual que aquella, también la considero una decepción. Cameron tenía la oportunidad de llevar la saga a otro nivel, pero la ha desperdiciado.

Aunque, vale la pena verla en cines y en 3D, al menos una vez, por su brillante acabado visual, pero nada más.

Desde luego, pocas ganas tengo de que Cameron haga la cuarta y la quinta entrega, salvo que, de una vez, le de por de por dejar de lado la guerra entre Na'vi y humanos y se decida de una vez a explorar más este universo que ha creado, el cual tiene un sin fin de posibilidades si se le echa imaginación.



22 de diciembre de 2022

AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si lo hace de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.












Ya he visto la primera secuela de Avatar (2009), la cual James Cameron nos trae después de 13 años y que es el comienzo de una larga saga; aunque, podría quedarse en la tercera si esta segunda no hace los números esperados.

Pero, vayamos por partes.

La historia se sitúa más de una década después de que los Na'vi expulsaran a los humanos del planeta Pandora. Jake Sully (Sam Worthington) es ahora el jefe de los Omaticaya y él y Neytiri (Zoe Saldana) han formado una familia con tres hijos biológicos y dos hijos adoptados. Una es Kiri (Sigourney Weaver), una Na'vi adolescente que nació del avatar de la Doctora Grace Augustine sin saberse muy bien como ocurrió aquello. El otro es Spider (Jack Champion), un niño humano que no pudo ser llevado a la Tierra y que es hijo del Coronel Miles Quaritch (Stephen Lang), jefe de seguridad de la RDA que murió combatiendo contra Jake y Neytiri.

Su vida es pacífica hasta que los humanos regresan, esta vez, para quedarse, ya que la Tierra se está muriendo y quieren colonizar Pandora. Jake lidera una guerra de guerrillas contra los humanos, pero estos traen Reconvinantes, avatares que funcionan con recuerdos de soldados de la RDA muertos, siendo uno de ellos Quaritch, quién busca venganza contra Jake. Estos logran capturar a los hijos de Jake y Neytiri, quienes logran rescatarlos a todos menos a Spider, que Quaritch reconoce como su hijo y pretende atraerlo a su bando y que le enseñe todo lo que necesita saber sobre los Omaticaya. Conscientes del peligro que esto supone para ellos y sus hijos, deciden abandonar el clan y trasladarse al océano, buscando refugio en un clan del arrecife liderado por Tonowan (Cliff Curtis) y su esposa, Ronal (Kate Winslet).

Ya antes de que se estrenara la primera película, Cameron tenía pensado hacer más secuelas. Al principio, solo iban a ser tres películas, pero luego el número fue aumentando.

Cameron ha pasado todos estos años mejorando la tecnología para que este film superase visualmente a su predecesora. Aunque, tampoco ha querido cometer el error de esta, donde nos ofreció un guion muy flojo, y ha creado para todas las secuelas un equipo de guionistas formado por Josh Friedman, Amanda Silver & Rick Jaffa y Shane Salerno, siendo Silver y Jaffa con quienes Cameron ha escrito el guion final de esta primera secuela.




Después de muchos retrasos, la película se ha estrenado finalmente el pasado viernes. Aunque, unos meses antes, decidieron reestrenar la primera película con algunas mejoras y una escena post-créditos que era en una escena de esta película a modo de avance. Lo más cachondo es que mucha gente se creyó que iban a ver en realidad esta secuela en lugar de la primera y, cuando se dieron cuenta en la sala de cine, pidieron que se les devolviera el dinero. Así va el mundo con gente como esa en él.

En lo que respecta a sus resultados, la película ha hecho una muy buena taquilla, aunque por muy debajo de lo esperado, recaudando en su primer fin de semana 134 millones de dólares en EEUU y 307 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 441 millones de dólares. Cifras que han subido estos días y la película lleva ya recaudados 168 millones solo en EEUU y 387 millones en el resto del mundo, haciendo un toral de 555 millones de dólares.

Aún así no son cifras suficientes para una película tan grande como esta, con un presupuesto situado entre 350 y 460 millones de dólares. El propio Cameron afirma que la película tiene que ser la tercera o la cuarta película más taquillera de la historia para ser rentable.

Por otro lado, la película está teniendo muy buenas críticas y la mayor parte del público tiene muy buena opinión de ella.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Yo tengo una opinión de la primera película muy similar a la que tiene la mayoría. Visualmente, era impresionante, pero el guion, escrito por el propio Cameron en solitario, era flojo de narices. Yo no le perdono los guiones flojos a Guillermo del Toro, mucho menos se los voy a perdonar a James Cameron. Luego estaba la historia, que era prácticamente un remake de Pocahontas (Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995); curiosamente, Cameron escribió el primer borrador del guion en 1995, el mismo año que esa película.

En cuanto a esta secuela, debo decir que es mejor que la primera, pero también debo decir que me ha gustado menos que esta.

Me explico.

Esta secuela es mejor que la primera porque la supera en la mayoría de sus aspecto; sobre todo, en el aspecto técnico y visual. Se nota una gran mejoría en los efectos especiales, el diseño de producción y, sobre todo, en las 3D. Siguen siendo necesarias las gafas para verla -se rumoreaba que habían creado una tecnología donde no eran necesarias -pero, mientras la primera, cuando la veías en 3D, era como ver la película en persona desde un palco o una grada, aquí ya te meten directamente en la película. Además, el escenario oceánico también mejora las cosas, ya que Cameron es un enamorado del océano.




Las escenas de acción también han mejorado, siendo más espectaculares y más brutales que las de la primera; especialmente, la parte final en el barco.

También tenemos nuevas armas y vehículos por el lado de los humanos, como unos robots cangrejo que están muy bien o un exoesqueleto que también mola mucho; aunque me ha recordado bastante a la película Elysium (Neill Blomkamp, 2013).

También hay una mejoría en lo que al guion respecta, se nota bastante la mano de Amanda Silver y Rick Jaffa ayudando a Cameron. El guion sigue sin ser una maravilla, pero está más trabajado que el de la primera película y hay un mejor desarrollo de personajes.

Y, en cuanto a las interpretaciones, tanto las digitales como las físicas, están a la altura. Los que repiten de la primera hacen un buen trabajo, al igual como los que debutan en la saga; especialmente, una estupenda Kate Winslet, que vuelve a trabajar con Cameron después de Titanic (1997).

Todo esto está muy bien ¿Cuál es el problema?

Pues que se han cumplido mis mayores temores: Cameron nos ha dado...


...MÁS DE LO MISMO PASADO POR AGUA


Así es. Cameron ha cambiado de escenario, el bosque de la primera por el océano, solo para contarnos, prácticamente, la misma historia. Puede que el guion esté más trabajado y haya un mejor desarrollo de personajes, pero de que sirve eso si vuelven a contarnos otra vez lo mismo. De hecho, este es el guion que debía haber tenido la primera; Cameron llega con 13 años de retraso.

James Cameron es el mismo que dirigió la sensacional Aliens: El Regreso (1986), la primera secuela de Alien, el Octavo Pasajero (Ridley Scott, 1979), donde pudo haber hecho un clónico del primer film pero, en lugar de eso, optó por hacer algo totalmente diferente. A ese Cameron parece que lo hemos perdido ya.

Porque aquí volvemos otra vez a lo de tener que convivir en un clan, otra vez a tener que adaptarse a sus costumbres, otra vez tener que aprender a montar sobre bichos, otra vez a tener que juntarse con gente que te quiere echar a patadas... Yo es que me aburría una barbaridad en esa parte. Ya era cansino en la primera, pero allí se soportaba más porque era la primera vez, aquí es que tenemos que pasar por ello otra vez; y lo de que ahora no sea solo Jake Sully y sea toda la familia no me vale como excusa.

Y luego, otra vez los humanos como malos, destrozándolo todo, cargándose todo lo que se tienen que cargar hasta que a los Na'vi y salen a darse de hostias con ellos en una espectacular batalla final. Todo para que Cameron vuelva a meternos su mensaje ecologista; ahora metiendo también lo de la caza de ballenas de por medio.




Que, por cierto, lo de la amistad del hijo de Sully con la ballena, mejor no hablo. Por ahí van diciendo que han cambiado Pocahontas por Liberad a Willy y me parece que tienen razón. Aunque, luego, la ballena protagoniza uno de los mejores momentos del film, que es cuando se enfrenta contra el barco ballenero, haciendo un gran homenaje a Tiburón (Steven Spielberg, 1975).

Que ya da gusto ver que Cameron también homenajea películas de otros directores, porque el tipo no para de autohomenajearse a lo largo de toda la película, porque no hay una sola película suya que no tenga homenaje en esta película.

En fin.

No sé que nos ofrecerá Cameron en Avatar 3, que llegará en diciembre de 2024, pero más vale que nos de algo nuevo, porque si no esta saga va a empezar a apestar. Porque este tipo es capaz de llevar a los protagonistas a otro lugar -un entorno nevado esta vez o un entorno montañoso o llevarlos al espacio, como pensaba hacer en la secuela original -, que se encuentren con otro clan Na'vi al que querer entrar y otra vez volver a repetir la jugada, metiéndonos al espectador en un gran bucle.

Y mira que tiene opciones para ofrecernos algo distinto. Por ejemplo, una guerra entre clanes Na'vi que obligue a los protagonistas a formar una alianza incómoda con los humanos. O que los protagonistas se adentren más en Pandora y descubran algún secreto, como una civilización perdida o algo así. O que los que invadan Pandora no sean esta vez humanos, sino otra raza alienígena. Hay muchas posibilidades.

Y, desde luego, a ver como explica como fue concebida Kiri porque, como resulte que fue concebida por las fuerzas místicas de Pandora y el avatar de Sigourney Weaver resulte ser una especia de Virgen María, me voy a cabrear.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Avatar: El Sentido del Agua es una buena película, merece el aprobado y una puntuación extra por su impresionante despliegue visual. Y, como secuela, es superior a la primera objetiva y cinematográficamente hablando.

Sin embargo, como ya he dicho antes, aunque sea superior, no se disfruta tanto como la primera al contarnos prácticamente, la misma historia. Tan solo se disfruta en la parte del principio -especialmente, con la parte de la guerra de guerrillas, donde estaba de verdad la película -y la parte final con la batalla y las escenas de acción. Todo lo demás, pues para echar una siesta.








29 de julio de 2015

TERMINATOR GÉNESIS (2015)


















Un poco tarde, aquí os traigo mi opinión sobre la quinta entrega de la saga Terminator.

Porque es una quinta entrega en toda regla, aunque hayan reiniciado la saga empleando los viajes en el tiempo, creando una nueva línea temporal que les permite llevar la saga por otros derroteros sin tocar las películas anteriores; como ya han hecho, con muy buenos resultados, las sagas de Star Trek y X-Men.

¿Cómo les ha funcionado esto? Pues a eso vamos ahora.

Pero, vayamos por partes.

La película comienza en el año 2029. La resistencia humana, encabezada por John Connor (Jason Clarke), ha logrado derrotar a Skynet y terminado con el imperio de las máquinas. Pero, antes de que eso ocurriera, lograron enviar a un Terminator al pasado, al año 1984, para eliminar a Sarah Connor (Emilia Clarke), la madre de John Connor, evitando así su nacimiento. Kyle Reese (Jai Courtney), uno de los mejores, y más fieles, lugartenientes de John, se presta voluntario para viajar al pasado y proteger a Sarah. Pero, cuando está a punto de ser lanzado a través del tiempo, ve como uno de los soldados de la resistencia (Matt Smith) ataca a John y, acto seguido, comienzan a venirle a la cabeza unos extraños recuerdos que jamás ha tenido, ya que son de él cuando era niño en el año 2017, pero vive feliz con sus padres en un mundo donde nunca ha habido guerra con las máquinas. Además, en esos recuerdos ve a Sarah y también se ve a él mismo enviándose un extraño mensaje.

Finalmente, Kyle llega al año 1984. Todo se va desarrollando como en la primera entrega hasta que descubre que uno de los policías que lo persigue (Byung-hun Lee) es un extraño terminator de metal líquido que no había visto antes y que luego descubrirá que se llama T-1000. Después llega su segunda sorpresa. Sarah no es la débil e inocente camarera que le han dicho que era, sino toda una mujer de armas tomar que, además, viaja en compañía de un terminator T-800 (Arnold Scwarzenegger) que la protege y ha estado cuidando de ella desde que sus padres murieron porque Skynet envió un T-1000 a matarla en el año 1973, cuando solo era una niña, pero alguien –cuya identidad se desconoce –envió al T-800 para protegerla y ahora es su única familia. El problema es que, el haber crecido junto a una máquina preparándose en todo momento para la lucha, ha hecho que Sarah se haya convertido en una joven fría que no ve muy bien el tener que “aparearse” con Kyle para engendrar a John; sobre todo, sabiendo que, una vez engendrado el futuro líder de la resistencia, Kyle morirá. Sin embargo, le esperan más sorpresas.


Antes de ponerme con la película, pongámonos en antecedentes.

Terminator Salvation (McG, 2009), la cuarta entrega de la saga, estaba destinada a ser el inicio de una nueva trilogía que trataría sobre la guerra entre humanos y máquinas en el futuro. Por entonces, los derechos los tenía Halcyon Company, fundada por Victor Kubicek y Derek Anderson. Estos tenían pensado convertir Halcyon en una nueva Carolco y a ellos en unos nuevos Mario Kassar y Andrew Vajna.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. Tras el fracaso de Watchmen (Zack Snyder, 2009), Warner Bros., bajo cuyo sello se realizó la película, se metió demasiado en la post-producción, obligándoles a rebajar el contenido violento para que la película tuviera la calificación PG-13 en lugar de la habitual R y también obligó a cortar muchos minutos de metraje para que la película no resultara muy larga. Todo esto solo sirvió para estropear la película; una muy buena película que podría haber sido uno de los mejores estrenos de ese año.

Al final la cosa no terminó en un fracaso pero, al final, los resultados en taquilla no fueron los esperados; por no hablar de que fue pulverizada por la crítica y muchos fans de la saga la odian –bueno, muchos de ellos ya la odiaban cuando todavía no había comenzado la post-producción –.

Halcyon intentó arreglar las cosas con una quinta entrega, programada para 2011, donde se recuperarían los viajes en el tiempo, siendo esta vez el propio John Connor el que viajaba al pasado para hacer frente a un ejército de máquinas que también retrocedía en el tiempo y pretendía comenzar la guerra contra los humanos antes del juicio final. Se habló, incluso, del regreso de Robert Patrick como T-1000.

Sin embargo, otros problemas vinieron a sumarse a los que ya tenían. Y es que Kubicek y Anderson –dos economistas metidos a productores de cine – realizaron una serie de inversiones que terminaron por arruinar del todo a la compañía, declarándose en bancarrota. Esto les obligó a vender los derechos de Terminator para poder pagar sus deudas.

En los siguientes dos años, los derechos empezaron a pasar de unas manos a otras, poniéndose en marcha varios proyectos que no llegaban a nada a pesar de que todos contaban con el regreso de Arnold Schwarzenegger, cuya carrera política tenía ya los días contados y pretendía regresar al cine; especialmente, a sus sagas más famosas, Terminator y Conan. Un proyecto que sonó mucho durante este periodo fue Terminator 3000, una película en 3D protagonizada por Schwarzenegger que iba a ser dirigida por Justin Lin.

Finalmente, en 2011, tras ser sacados a subasta, los derechos fueron a parar a Megan Ellison, dueña de Annapurna Pictures, quién puso rápidamente en marcha la nueva película bajo el sello de Paramount Pictures.

El problema es que Megan Ellison es más experta en películas diseñadas para ganar premios –especialmente, oscars –, como La Noche más Oscura (Kathryn Bigelow, 2012), Her (Spike Jonze, 2013) o La Gran Estafa Americana (David O. Russell, 2013), en lugar de superproducciones comerciales. Así que, decidió pedirle ayuda a su hermano, David Ellison, más curtido en los blockbusters tras haber producido a través de su compañía, Skydance Productions, películas como Misión Imposible: Protocolo Fantasma (Brad Bird, 2011), Star Trek Into Darkness (J.J. Abrams, 2013) o World War Z (Marc Forster, 2013).

En un principio, ambos iban a producir la película pero, tras sus últimos triunfos en los oscars, Megan Ellison decidió no arriesgar el prestigio ganado y pasó a ocupar la producción ejecutiva, dejándole la producción a su hermano y a la socia de este, Dana Goldberg. Laeta Kalogridis y Patrick Lussier fueron contratados para escribir el guión, mientras la dirección recaía en Alan Taylor, director habitual de la serie Juego de Tronos y de la película Thor: The Dark World (2013). Con Arnold Schwarzenegger confirmado desde el principio, se empezó a elegir a los otros miembros del reparto.


La primera elección fue la actriz que daría vida a Sarah Connor. La cosa estaba entre dos actrices. Por un lado estaba Brie Larson, que era la favorita del estudio. Por el otro estaba Emilia Clarke, que era la favorita de Alan Taylor, quién ya había trabajado con ella en varios capítulos de Juego de Tronos. Finalmente, se impuso el deseo de Taylor y Clarke fue la gran elegida, despertando un sinfín de opiniones, tanto buenas como malas.

Así llegamos a la película que nos ocupa, la cual se estrenó a principios de este mes. Y, desde luego, no se puede decir que le esté yendo muy bien en taquilla. Con un presupuesto de 155 millones de dólares, a día de hoy solo lleva recaudados 86 millones en EEUU. Afortunadamente, las cosas le están yendo mejor con la taquilla internacional, con 219 millones recaudados en el resto del mundo que hacen que su recaudación global ascienda a 305 millones de dólares.

Como le está pasando a muchas superproducciones hollywoodiensen actuales, la película va a salvar los muebles con la taquilla internacional. Sin embargo, las cifras están muy por debajo de lo esperado y todo parece indicar que se va a quedar por debajo de Terminator Salvation, que hizo 371 millones en todo el mundo, continuando la línea descendiente que está llevando esta saga en lo que a recaudación se refiere.

Ni que decir tiene que ya hay rumores de que se van a cancelar las dos nuevas secuelas que había preparadas, ya que querían que esta películas fuese también el inicio de una nueva trilogía. También tiene el futuro incierto una serie de Tv que estaban preparando paralela a esta saga.

Y es que, la película ha tendido muy mala prensa. La crítica, como era de esperar, la ha pulverizado y gran parte de los fans ya le cogieron manía desde el primer momento de su concepción; igual que ocurrió anteriormente con Terminator Salvation.

Sin embargo, una de las principales razones de que la película haya pinchado se debe, sin duda, a su nefasta promoción; de la que hasta el propio Schwarzenegger se ha quejado.

Todos nos quedamos de piedra cuando, en el segundo tráiler, nos mostraron sin ningún pudor la gran sorpresa argumental de la película; algo realmente incomprensible. Yo creo que esto se debe a que unos meses antes unos tipos se habían hecho con una copia del guión y habían publicado en internet numerosos spoilers; incluido esta sorpresa argumental, lo que me lleva a pensar que, posiblemente, el estudio creyera que ya no era necesario seguir ocultando la sorpresa.

Espero equivocarme pero, de ser esto cierto, cometieron un error garrafal porque 1) esos spoilers no llegaron al gran público y 2) nunca quedó claro si lo que decían esos tipos era cierto o no, dejando la duda hasta ver la película. Sin embargo, al revelar la sorpresa, confirmaron que decían la verdad. Así que los responsables de la película hicieron una de las mayores chapuzas promocionales de los últimos tiempos.

Pero, bueno, dejemos esto a un lado y vamos a ver cual es mi opinión sobre la película.

Yo con este film tenía sentimientos encontrados. Al principio, lo de que volvieran otra vez con los viajes en el tiempo me echaba para atrás. Yo prefería más que hubieran seguido con la idea de Terminator Salvation y continuar con la guerra entre humanos y máquinas en el futuro.

No obstante, mi interés en esta película fue creciendo con el tiempo; especialmente, cuando ficharon a Emilia Clarke como Sarah Connor. Pero volvió a sufrir un serio bajón cuando revelaron en el segundo tráiler la sorpresa de la que he hablado antes.


No obstante, nunca perdí del todo mi interés en la película y, ahora que ya la he visto, me dispongo a dar mi opinión.

Pues bien, la película ME HA GUSTADO; y bastante más de lo que esperaba, debo añadir.

Obviamente, está lejos de ser una gran película, como las dos primeras entregas de la saga Terminator (1984) y Terminator 2: El Día del Juicio Final (1991), y, desde luego, no diría que está entre lo mejor del año. Sin embargo, es una película bastante disfrutable, muy bien hecha y, sobre todo, espectacular y entretenida.

Sobre como la colocaría en la saga, diría que es superior a la tercera, muy inferior a las dos primeras y estaría peleando duramente con Terminator Salvation por el tercer puesto.

Técnicamente, está muy lograda, con una dirección bastante notable. Alan Taylor la dirige bastante bien, con unas muy logradas secuencias de acción –la escena del autobús en el puente es brutal e impresionante –y un ritmo que no decae en ningún momento. También dirige bien a los actores y los momentos dramáticos y, sobre todo, se toma bastante en serio la saga; sobre todo, en los momentos en los que la trama coincide con la primera entrega.

Desgraciadamente, aunque hace un muy buen trabajo y se toma en serio la saga, no le pone la pasión que le debería haber puesto. Esta película utiliza mucho el factor nostalgia, como Jurassic World. Pero aquella contaba con un director –Colin Trevorrow –que ama de verdad Parque Jurásico y eso queda muy reflejado en la película, la cual recupera mucho del espíritu de la original, lo que explica, en parte, el enorme éxito que está teniendo. Taylor, en cambio, no sé cómo será de fan de Terminator. Puede que lo sea, pero no se le nota muy amante de la saga. Y creo que es ahí donde reside otra de las razones del pinchazo de esta película. Creo que si la hubiera dirigido un director muy amante de Terminator, que adorase las primeras películas de la misma manera que Trevorrow adora Parque Jurásico, le habría puesto mucha pasión a la película y hubiera sabido aprovechar mejor los muchos homenajes y guiños que pueblan en film y, seguramente, habría arrasado en taquilla.

Pero, bueno. Al menos hay que agradecer que Taylor haya hecho un buen trabajo y haya podido estar a la altura como, según mi opinión, también los estuvieron Jonathan Mostow y McG ante el listón tan alto que dejó James Cameron. Quién, por cierto, habló muy bien y de forma muy entusiasta de esta película antes de que se estrenara; muchos escépticos dicen que le sobornaron, pero yo me pregunto cómo se puede sobornar al hombre que ha hecho las dos películas más taquilleras de la historia.

El guión, tal y como se esperaba, no es ninguna maravilla; aunque tampoco es malo del todo. Es un guión que cumple y ya está. Eso sí, su mayor defecto es que, con lo de los viajes en el tiempo, termina liando las cosas más de lo que estaban; pero, vamos, eso era algo ya inevitable.

Los efectos especiales están muy logrados. En los tráilers se los veía bastante cutres, más propios de una película de serie B o un videojuego. Pero, tras haberlos pulido bien, terminan por dar el pego. No obstante, hay demasiado abuso del CGI. Aquí pierde claramente la batalla contra Terminator Salvation, la cual también utilizó mucho CGI, pero a la vez también empleó una buena cantidad de animatronics, logrando un muy logrado equilibrio entre ambos, digno de la mismísima Parque Jurásico, lo que le daba a la película un tono bastante realista que esta película pierde en varios momentos.


Otro punto muy acertado de la película es el diseño de producción. Donde se puede apreciar más esto es en la parte del futuro del principio y en la parte que transcurre en 1984, con una ambientación de lo más lograda; de no ser por lo mal caracterizados que están algunos personajes –como el vagabundo al que Kyle Reese le roba los pantalones o el punk al que dio vida en su día Bill Paxton –, llega a parecer que se han metido en la película original.

El reparto es otro punto a favor.

Comenzando por el recuperado Arnold Schwarzenegger, quién vuelve a encarnar de forma formidable al T-800. No obstante, en las escenas de acción, ha habido momentos en los que no ha estado tan acertado.

En la película justifican muy bien su aspecto envejecido con una idea argumental que les dio el mismísimo James Cameron y que para mí funciona muy bien. Pero, eso solo es válido para su aspecto exterior, ya que por dentro sigue siendo un T-800 a pleno rendimiento –viejo, pero no obsoleto, lo dice en varios momentos de la película –. En algunas escenas de acción si da bastante el pego, pero en otras se le notan bastante los años, y sus movimientos son más propios de un viejo que de un cyborg. Claro, que esto no es culpa suya, ya que los responsables de la película deberían haber cuidado más estos detalles disimuládolos mejor, con dobles o con CGI. Pero, de todas maneras, el tipo sigue siendo una parte fundamental de esta saga y es agradable verle de nuevo encarnando a su personaje más emblemático.

Jason Clarke está muy bien como John Connor; especialmente, en el doble papel que le toca hacer.

Jai Courtney resulta bastante creíble como Kyle Reese. Su trabajo no entusiasma mucho, pero tampoco decepciona. Está, simplemente correcto y ya está.

Por su parte, J.K. Simmons está espléndido y le da a la película unas muy buenas dosis de humor. Desgraciadamente, está un tanto desaprovechado. Espero que, si al final hacen las dos secuelas que tienen pensadas, lo recuperen porque este personaje puede dar bastante juego.

Pero, quién de verdad ha sobresalido en esta película es, sin duda, Emilia Clarke como Sarah Connor. Ya he dicho que su elección fue uno de los motivos que hicieron que me interesara por la película y, desde luego, no me equivocaba. La chica es una excelente actriz a la que ningún papel le viene grande y, desde luego, esta película no es una excepción. Su Sarah Connor es estupenda y en ningún momento se resiente ante el muy alto listón que dejó Linda Hamilton, a la que no logra hacer olvidar, pero tampoco hace que se la eche de menos. Además, se desenvuelve muy bien en las escenas de acción y aporta al personaje una sensualidad necesaria en la tensión sexual que tiene con el personaje de Reese; algo que, desgraciadamente, los responsables de la película no han sabido aprovechar bien.


Y es que es una pena que, pese a que se nos prometió que la película recuperaría la calificación R, al final hayan terminado sucumbiendo también a la PG-13. Otra cagada por parte de los responsables de la película, porque han querido explotar el factor nostalgia olvidándose de que la mayoría de los fans de esta saga somos gente adulta que habríamos agradecido algo más de violencia, sangre y sexo.

Este es, sin duda, uno de los puntos más negativos del film, junto con el abuso del CGI y algún que otro defecto argumental de los que no hablaré para no hacer spoilers; aunque, los que ya hayáis visto la película, sabréis de lo que hablo.

Pero, de todas maneras, pese a los fallos, la película está muy bien. Yo, desde luego, he disfrutado bastante viéndola y, una vez vista, me deja con ganas de verla otra vez.

Y, desde luego, no comparto para nada lo que van diciendo los fanáticos de que se carga la saga. Al contrario, para mí se la toma muy en serio y le hace bastante justicia.

Una película muy recomendable. Sobre todo a los fans de Terminator con la mente abierta.