8 de marzo de 2022

THE BATMAN (2022)

 

ATENCIÓN. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.










Este viernes se estrenó finalmente la nueva película protagonizada por Batman; película que debimos haber visto ya en 2021, pero la pandemia afectó a su producción y tuvo que retrasarse hasta este año.

Pero, vayamos por partes.

En la noche de Halloween, el alcalde de Gotham City, que se encuentra en plena campaña electoral contra una candidata joven y progresista (Jayme Lawson), es asesinado por un misterioso asesino que se hace llamar Enigma (Paul Dano), quién deja una nota con un acertijo y pistas que desvelan que el alcalde acudía al  Iceberg Lounge, el club que dirige El Pingüino (Colin Farrell), lugarteniente de Carmine Falcone (John Turturro), el gran capo de la ciudad. Batman (Robert Pattinson), que ayuda al teniente James Gordon (Jeffrey Wright) decide seguir la pista de una misteriosa chica con la que el alcalde se veía en el club, la cual se encuentra desaparecida y cree que es porque escuchó algo que no debía.

Batman logra encontrar a la chica a través de su compañera de piso, Selina Kyle (Zoë Kravitz), pero esta ha vuelto a desaparecer, por lo que decide investigar el club con ayuda de Selina. Mientras, Enigma continúa asesinando, matando al comisario de policía (Alex Ferns) y al fiscal del distrito (Peter Sarsgaard), afirmando que va a por los corruptos de la ciudad. No obstante, la investigación de Batman le lleva a descubrir que todo está relacionado con una gran operación policial del pasado que acabó con otro gran capo del crimen, Salvatore Maroni, lo cual hizo muy popular al alcalde, al fiscal y a la policía de Gotham. Sin embargo, Batman sabe que hay algo más detrás de aquello y que la clave de todo es encontrar al misterioso informante que le ayudó a acabar con Maroni.

Esta es la primera película de Batman en solitario que tenemos en diez años, después de que se estrenara The Dark Knight Rises (2012), el cierre de la trilogía de Nolan. Entre medias de aquel Batman interpretado por Christian Bale y este nuevo Batman interpretado por Robert Pattinson hubo otro Batman cinematográfico interpretado por Ben Affleck y creado por Zack Snyder, pero este no llegó a tener película propia, ya que su proyecto no llegó a ver la luz y, con el tiempo, fue mutando a la película que nos ocupa.

Aquella película, que también llevaba el título de The Batman, iba a estar protagonizada y dirigida por Affleck, quién también escribió el guion junto a Geoff Johns. El villano principal iba a ser Deathstroke, interpretado por Joe Manganiello, aunque también se iban a ver muchos villanos del universo de Batman, todo muy en plan de los videojuegos de Arkham.

Sin embargo, ocurrieron varias cosas que hicieron que esa película no viese la luz. Una de ellas fue el desmoronamiento del DC Extended Universe que estaba creando Zack Snyder -el cual ahora se conoce como SnyderVerse -, ya que Warner Bros. no quedó muy satisfecha con los resultados de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016) y decidieron apartar a Snyder y remodelar a su gusto Justice League (2017) con ayuda de Joss Whedon, obteniendo uno resultados desastrosos.




Affleck, cansado de las presiones de Warner y los fans -además de sus problemas con el alcohol -terminó por abandonar la dirección de la película, siendo reemplazado por Matt Reeves, aunque permaneció en ella como protagonista y productor. Sin embargo, su mala relación con Reeves hizo que terminara abandonando definitivamente el proyecto, el cual quedó completamente en manos de Reeves.

Reeves rehizo la película por completo. Rechazó el guión que Affleck había escrito junto a Johns y escribió un guion completamente nuevo junto a Peter Craig y Mattson Tomlin; aunque, este último no aparece acreditado -posiblemente, porque utilizó ideas de este guión para el cómic Batman: The Imposter, publicado en 2021 -.

Esta nueva película ya no sería una continuación de Justice League y no formaría parte del universo cinematográfico de DC -aunque, podría terminar formando parte con el multiverso -, siendo una película independiente, al igual que Joker (Todd Phillips, 2019). Además, contaría con un Batman más joven y principiante. Los cómics Batman: Año Uno, Batman: El Largo Halloween y Batman: Dark Victory fueron los principales referentes de Reeves, al igual que las películas de David Ficher; especialmente, Seven (1995) y Zodiac (2007).

En cuanto a quién sería el actor que diese vida al nuevo Batman cinematográfico, la gran incógnita se reveló en mayo de 2019. Reeves afirma que siempre tuvo en mente a Robert Pattinson -incluso afirma que escribió el guion pensando en él -, aunque bien es cierto que el actor se disputó el papel con los actores Nicholas Hoult, Aaron Taylor-Johnson y Armie Hammer -quién ya estuvo muy cerca de interpretar a Batman en la película de la Liga de la Justicia que iba a dirigir George Miller -y la elección final quedó entre Pattinson y Hoult.

Pattinson al final se hizo con el papel y el anuncio de su elección generó polémica, ya que, pese a que el actor había dado sobradas muestras de su talento en otras películas, muchos le veían todavía como el protagonista de la saga Crepúsculo. Sin embargo, a medida que iban saliendo los tráiler e imágenes promocionales, fue convenciendo más.

Por lo demás, Zoë Kravitz fue elegida para dar vida a Catwoman, Jeffrey Wright para interpretar a James Gordon, Paul Dano para ser Enigma, Colin Farrell para interpretar a El Pingüino, Andy Serkis para dar vida a Alfred y John Turturro para ser Carmine Falcone.

Y así llegamos a la película que nos ocupa, la cual se estrenó este fin de semana con éxito recaudando 134 millones de dólares en EEUU y 124 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 258 millones de dólares. Además, está teniendo muy buenas críticas y la respuesta del público ha sido de lo más positiva.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Supongo que los que me conocéis ya sabéis lo mucho que me encanta Batman, uno de mis personajes de cómic favoritos y, para mi, el mejor personaje de DC Comics; incluso por encima del mismísimo Superman. Llevo leyendo cómics suyos desde que tengo uso de razón y conozco muy bien su historia, su mitología y hasta su psicología.

Y esta película, como cualquier cosa que han hecho sobre el hombre murciélago -ya sea buena o mala -, la esperaba con ganas, pero bien es cierto que también tenía mis dudas. Para empezar, la elección de Pattinson no me terminaba de convencer del todo -y esto no tiene nada que ver con Crepúsculo, que quede claro -, pero también las he tenido con otros actores -como Chris Evans con el Capitán América -y al final me han terminado convenciendo. Así que le di una oportunidad, como ha todo, pero ahí quedaban todavía mis dudas.

Otra cosa que me echaba para atrás es a tanta gente poniendo a la película por las nubes sin haberla visto aún, tan solo por lo visto en los tráilers y las promociones; incluso ya hasta decían que iba a superar a las películas de Christopher Nolan y todo. Cuando una película recibe tanto elogios sin haber llegado aún a los cines siempre me da mala espina. Aunque, eso si, esto no influye en mi opinión sobre la película en cuestión una vez que la vea; quiero dejar esto bien claro.




Tampoco ayudaban muchos las muestras de ego que Matt Reeves estaba demostrando a lo largo de la producción de la película, diciendo cosas que ninguna otra película había tenido un reparto tan bueno como el que había reunido él y cosas así. Y es que el ego es el peor enemigo de los directores de cine.

Y otra cosa que me hizo tener menos interés por este film fue después de ver Zack Snyder´s Justice League (Zack Snyder, 2021), la cual me hizo tener mucha más curiosidad por la película que habría dirigido Ben Affleck de la que hacían un interesante adelanto con la escena del epílogo con Lex Luthor y Deathstroke. Desde luego, tenía muchas más ganas de ver esa película que esta.

Pero, aún así, no perdí nunca el interés del todo por este film, la primera película de Batman en solitario que tenemos en diez años, como he mencionado antes. Además, me tomé la molestia de viajar a la gran ciudad para poder verla el día de su estreno, ahora que viajar se ha puesto algo más fácil.

Pues bien, una vez vista la película, debo decir por un lado que me ha gustado, pero por el otro también debo decir que no me llegado a satisfacer del todo. La película es buena pero, desde luego, no es esa gran maravilla que muchos van diciendo por ahí que es.

Y, desde luego, no es ni de lejos mejor que las películas de Christopher Nolan. Como ya he dicho muchas veces, superar lo que hizo Nolan con Batman no es algo imposible, pero si muy difícil. 

Y esta película ni se le acerca de lejos. Ni tan siquiera alcanza a lo que ha hecho Zack Snyder en DC; incluso a Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, pese a ser su película DC más floja. A las que si puede colocarse a la altura es a las películas de Tim Burton.

Visualmente, la película si es una maravilla gracias, especialmente, a la estupenda dirección de Reeves y un gran trabajo de fotografía y diseño de producción, además de unos buenos efectos especiales. También en el trabajo de sus actores, algo de lo que hablaré más adelante.

El guión, en cambio, es bueno, pero no es ninguna maravilla. Se ha puesto mucho el acento en que esta película es la que más ha potenciado al Batman detective, sin embargo, aunque la trama detectivesca está bastante lograda en su desarrollo, el desenlace final -o, más bien, los desenlaces -resulta de lo más previsible. Y el tramo final les ha quedado bastante flojo, no dando en ningún momento la sensación de caos que debería dar.

Luego falla el ritmo y la película se hace pesada en muchos momentos. Y no lo digo por su duración de casi tres horas, porque yo disfruto mucho las cuatro horas que dura Zack Snyder´s Justice League. No, aquí el problema no es la duración -de hecho, hasta diría que a la película le falta algo de metraje -, aquí el problema es de desarrollo y, como ya he mencionado antes, de ritmo.

Y, en cuanto a como funciona como adaptación de Batman, Reeves ha querido hacer su propio Batman cinematográfico y también ha querido hacer una thriller como los de los años 70. Lo cual está muy bien pero, como suelo decir muchas veces, una cosa es la intención y otra el resultado final. Y aquí se podría decir que ha logrado sus objetivos solo a medias.

Para empezar, es cierto que ha querido hacer su propio Batman, alejándose totalmente del Batman de Snyder. Sin embargo, por mucho que quieran negarlo sus responsables y los fanáticos que la están poniendo por las nubes, hay una gran influencia del Batman de Nolan en la película. Lo cual estaría bien si no fuera porque, como ya he dicho, la película está muy lejos de estar a su altura.

Y, en cuanto al thriller, aquí la película ha estado más lograda. Aunque, más que a los thrillers de los años 70, me ha recordado más a los de los años 90; lo cual tampoco es malo, ya que en los 90 hubo thrillers muy buenos.

En cuanto al reparto, la gran pregunta: ¿Qué me ha parecido Robert Pattinson como Batman?

Pues, con toda la sinceridad del mundo, no me ha terminado de convencer del todo. Aunque, no por culpa del actor, ya que Pattinson es muy buen actor y lo ha demostrado en películas como El Faro (Robert Eggers, 2019) o TENET (2020), donde estuvo a las órdenes del mismísimo Nolan, quién alabó su elección.

El problema es el tratamiento que se le ha dado al personaje.

Reeves ha querido darnos el Batman más oscuro y atormentado visto hasta ahora en el cine, lo cual está muy bien. Pero, vuelvo a repetir, una cosa es la intención y otra el resultado final. Y aquí a Reeves se le ha ido la mano y su Batman al final resulta deprimente; pero, deprimente en el peor de los sentidos.

Al final, con Pattinson pasa como con Michael Keaton, que convence más como Batman que como Bruce Wayne. Sin embargo, yo tengo fe en el actor y creo que al final hará un estupendo Batman si se lo trabajan mejor en las secuelas -porque está claro que esta película es el comienzo de una saga -; aunque, eso si, dudo mucho que llegue a alcanzar a Christian Bale, que sigue siendo el mejor Batman cinematográfico.

Además, Bale tuvo que esperar a la segunda película para que empezaran a robarle protagonismo, porque aquí Batman termina siendo eclipsado por el resto del reparto.

Comenzando por Zoë Kravitz, que está maravillosa como Catwoman. Bueno, más bien como Selina Kyle, ya que en la película no llegamos aún a verla del todo como Catwoman. Pero, vamos, ella ha sido de lo mejor de la película y hasta llega a robarle el protagonismo a Pattinson en muchos momentos. A ver si en las secuelas ya la vemos convertida del todo en Catwoman y hasta podría protagonizar su propia película; aunque, eso si, si al final la hacen, que no sea otro ultrabodrio como la película de Halle Berry.




Otro que ha estado sobresaliente en la película ha sido Jeffrey Wright como James Gordon, haciendo un gran trabajo que hace que importe poco que nos hayan metido un Gordon negro.

También ha estado sobresaliente Andy Serkis como Alfred, aunque lo he encontrado algo desaprovechado.

En cuanto a los villanos, el premio gordo se lo lleva sin duda El Pingüino, interpretado por un irreconocible Colin Farrell. Debo admitir que, cuando lo veía en los tráilers y las promociones me echaba algo para atrás pero, una vez le he visto en la película, ha llegado hasta sorprenderme y hasta le consideraría una de las mejores encarnaciones del personaje. Ahora si que me apetece ver ese rumoreado spin-off del personaje.

John Turturro también ha estado excelente como Carmine Falcone y su encarnación del personaje ha sido muy buena y, pese a la influencia de Nolan, se agradece que este Falcone sea muy diferente del que interpretó Tom Wilkinson en Batman Begins (2005).

Sin embargo, quién no ha llegado a convencerme del todo ha sido el Enigma interpretado por Paul Dano. Todo el tiempo que está con la máscara, como esa especie de mezcla entre el John Doe de Seven y el asesino de Zodiac, pues el personaje está muy bien y llega a ser muy creíble como la gran amenaza del film. Sin embargo, es cuando se quita la máscara cuando el personaje cae en picado.

Y, al igual que con Pattinson, no ha sido culpa del actor, ya que el tipo hace un estupendo trabajo. Pero, desgraciadamente, no ha sido suficiente para que el personaje resulte igual de creíble como la gran amenaza del film. Ni tan siquiera el cara a cara que tiene con Batman en la escena del interrogatorio -que, aunque cambien cosas, es claramente la escena del interrogatorio del Joker en The Dark Knight (2008) -consigue impactar lo más mínimo.

Aunque, donde más se ve las carencias del personaje es en la escena de Arkham donde se encuentra con el personaje de Barry Keoghan, el cual se dijo que entraba en la película para interpretar al oficial Merkel pero, como se venía rumoreando insistentemente los últimos meses, al final ha resultado ser el Joker.

Pues bien, aunque a penas le veamos la cara en esa escena, tanto el actor como el personaje se comen con patatas al Enigma de Dano, el cual queda ya casi reducido a una parodia de si mismo.

Bueno, vamos resumiendo ya.

The Batman es una buena película, pero no es ni de lejos esa gran maravilla de la que muchos dicen por ahí que es; si tuviera que puntuarla, le pondría una nota que iría entre un 6´5 y un 7.

Si es un muy buen comienzo para una interesante saga y, pese a la influencia de Nolan, si nos han dado un nuevo Batman cinematográfico.







3 de marzo de 2022

UNCHARTED (2022)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.











Bueno, ya he visto Uncharted, adaptación cinematográfica de la famosa saga de videojuegos del mismo nombre ¿Habrán hecho una película que haga justicia al videojuego o entrará en el -cada vez más lleno -cajón de los desastres en lo que a adaptaciones de videojuegos se refiere? Pues bien, eso lo vamos a ver ahora.

Pero, vayamos por partes.

Nathan Drake (Tom Holland) es un joven que trabaja como barman en Nueva York hasta que un día se acerca a él Victor "Sully" Sullivan (Mark Wahlberg), un cazador de tesoros que busca su ayuda para encontrar que Juan Sebastián Elcano y otros miembros de la tripulación de Fernando de Magallanes escondieron en el pasado. Sully le revela que la expedición de Magallanes fue en realidad financiada por los Moncada, una rica y poderosa familia, y su finalidad era encontrar dicho tesoro pero, tras la muerte de Magallanes, Elcano y otros ocho hombres jamás entregaron ese tesoro.

Sully también le confiesa que él trabajaba en la búsqueda de ese tesoro con su hermano, Sam Drake (Rudy Pankow), pero este desapareció. Nathan y Sam se criaron juntos en un orfanato desde la muerte de sus padres, pero fueron separados después de que el orfanato expulsara a Sam cuando él y Nathan trataban de robar un mapa de Magallanes de un museo. Desde entonces, no volvió a saber de él. Esto es lo que motiva a Nathan a asociarse con Sully en la búsqueda de ese tesoro, lo cual les enfrentará contra Santiago Moncada (Antonio Banderas), último descendiente de la familia Moncada, quién busca el tesoro que no le fue entregado a sus antepasados.

Esta película ha tardado mucho en ver la luz. No solo por un largo y complicado proceso de desarrollo que duró muchos años, también tuvo que retrasar sus estreno a causa de la pandemia.

La primera vez que se supo que una película de Uncharted estaba en proceso fue en 2008. El estudio encargado de sacarlo adelante era Sony Pictures, puesto que Sony es la que distribuye la saga de videojuegos desarrollada por Naughty Dog a través de Sony Computer Entertainment.

Sin embargo, como ya he mencionado antes, la película tardaría muchos años en ver la luz, ya que Sony no lograba sacar el proyecto adelante. El guión pasó por las manos de muchos guionistas y, luego, les costaba encontrar director, ya que los directores elegidos terminaban largándose después de un tiempo trabajando en la película.




El primero fue David O. Russell y a este le siguieron  Neil Burger, Seth Gordon, Shawn Levy y Dan Trachtenberg. La cosa parecía ya tirar para delante con la elección de Travis Knight, director de la estupenda Bumblebee (2018), pero este también terminó desertando.

Finalmente, la dirección cayó en manos de Ruben Fleischer, que ya había dirigido para Sony Venom (2018), una mediocre adaptación del famoso villano de Spiderman que, incomprensiblemente, fue un gran éxito de taquilla, dando como resultado Venom: Habrá Matanza (2021), una secuela aún peor.

En cuanto al elegido para dar vida a Nathan Drake, otro Nathan, el actor Nathan Fillion, hizo campaña para hacerse con el papel, contando con el apoyo de muchos fans. Sin embargo, el estudio optó más por Mark Wahlberg, quién estuvo muchos años vinculado al papel a pesar de que nunca se llegó a confirmar oficialmente. 

No obstante, en mayo de 2017, se anunció oficialmente que el elegido era el joven actor Tom Holland, quién por entonces empezaba a ser una estrella al dar vida a Spiderman en el Marvel Cinematic Universe. Para ello, el estudio optó por hacer una precuela de los videojuegos protagonizada por una versión joven del personaje. Tampoco se olvidaron de Wahlberg, a quién le dieron el papel de Sully.

Sin embargo, los problemas de la película no terminaron. El rodaje dio comienzo en marzo de 2020 en Berlín (Alemania), pero entonces estalló la pandemia del COVID-19 y el rodaje se suspendió ese mismo día, no volviendo a reanudarse hasta julio de ese mismo año, no volviéndose ya a paralizar; aunque, a principios de agosto, Antonio Banderas tuvo que salirse del rodaje a causa de dar positivo, pero pudo regresar a finales del mismo mes.

El rodaje tampoco fue muy largo, finalizando el 29 de octubre de 2020 en Barcelona, donde transcurre parte de la película. Aunque, esta no fue la única parte de España donde se rodó la película, ya que anteriormente rodaron en localizaciones de Alicante y Valencia y, después, en julio de 2021, hubo regrabaciones en Madrid.

La película debía haberse estrenado en 2021, pero la pandemia hizo también que su estreno se fuera retrasando hasta que, finalmente, se estrenó en EEUU el pasado 18 de febrero; aunque, a España llegó antes, el 11 de febrero.

La película está haciendo una buena taquilla; aunque, cabe destacar que no tiene una competencia fuerte que le haga sombra hasta el estreno de The Batman este viernes. Aún así, la película lleva recaudados 83 millones de dólares en EEUU y 143 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 226 millones de dólares.

En cuanto a la crítica, no ha sido muy benevolente con ella, pero tampoco la ha machacado. La respuesta del público ha sido más positiva, pero no muy entusiasta.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Antes de comenzar quiero dejar claro que me gustan mucho los videojuegos de Uncharted y he jugado mucho a ellos. Por eso, esta película la esperaba con ganas, pero también con cierto temor, ya que el historial de Hollywood con las adaptaciones de videojuegos no es para tirar muchos cohetes. 

Pues bien, después de haberla visto, lamentablemente, debo decir que mis temores se han cumplido en gran parte.




La película no es mala del todo. Como película de acción y aventuras para pasar el rato, logra dar, aunque no mucho, la talla. Si tuviera que puntuarla, llegaría al aprobado, aunque con un 5 raspado. Porque la película, aunque no sea mala, me ha gustado más bien poco.

El problema con el que nos encontramos aquí es el mismo que nos encontramos hace cuatro años en la última película de Tomb Raider, que es que hay que esperar más de la mitad de la película para que empiece a parecerse en algo a los videojuegos. Y, desde luego, calcar una famosa escena de uno de los videojuegos y ponérnosla hasta la saciedad en los tráilers y las promociones, no le funcionó a la película protagonizada por Alicia Vikander ni le funciona a esta.

El director Ruben Fleischer ha hecho aquí lo mismo que hizo en Venom, que no es otra cosa que limitarse a hacer lo que le dicen y punto -no es de extrañar tanta deserción de directores, ya que estos seguro que no quisieron entrar por el aro -, ofreciéndonos de nuevo una dirección correcta, pero de lo más plana sin a penas momentos brillantes o espectaculares. El climax en los barcos que son transportados por aire si lo encontré algo espectacular, pero no me llega a satisfacer del todo.

Y es que la película no sabe aprovechar las cosas buenas que tiene. La historia está bien y me alegra que el MacGuffin sea algo relacionado con la historia de España. Pero es que no lo han aprovechado bien.

Por ejemplo, la parte que transcurre en Barcelona, una ciudad llena de historia cuyas catacumbas podrían albergar un sin fin de trampas y lugares misteriosos que pueden dar mucho juego y ayudar a potenciar la historia. Sin embargo, cuando Nathan Drak y Chloe Frazer se meten por el pasadizo secreto de la iglesia con trampas a los Indiana Jones van a parar...


...A UNA PUÑETERA DISCOTECA


Que parece que Sony tiene últimamente fijación por las discotecas. Al menos, aquí la escena no resulta tan ridícula ni da tanta vergüenza ajena como la de Venom: Habrá Matanza.

Que, por cierto, una de las cerraduras está en una discoteca y la otra en una pizzería. Si llega a haber una tercera llave ¿Dónde habrían colocado la cerradura? ¿En un Starbucks? 

Luego tenemos un guión que, a parte de simplón, está lleno de giros para intentar sorprender, con los personajes principales -tanto en el bando de los buenos como el de los malos -traicionándose constantemente. Es cierto que este tipo de giros son habituales en este tipo de películas, pero es que, por un lado, abusan demasiado de ellos hasta el punto de que llegan ya a cansar y, por el otro, la mayoría de giros son demasiado previsibles y la sorpresa que provocan es completamente nula.

Otro elemento desaprovechado es la familia Moncada. Esta familia, que a lo largo de la historia ha estado oculta en las sombras detrás de las élites y es la responsable de muchas de las barbaridades que se han producido en el mundo, podría haber dado mucho más juego que el que da al final. Además, para ser una familia tan rica y poderosa, a sus miembros se los puede asesinar fácilmente sin ningún tipo de represalia alguna.

En cuanto al reparto, la gran pregunta es si Tom Holland ha dado la talla como un joven Nathan Drake y yo ya digo directamente que NO, porque de lo que hace en la película no es Nathan Drake, sino un sucedáneo de Peter Parker.

Y no es culpa del actor, ojo, porque Holland es muy buen actor y pienso que podría hacer muy bien de un Nathan Drake joven. El problema es Sony que parece que solo lo quiere para hacer versiones de Peter Parker. Desde luego, el actor hace bien en querer retirarse durante un tiempo, porque de lo contrario lo van a terminar encasillando.

Sobre Mark Wahlberg como Sully, tres cuartos de lo mismo. El tipo es buen actor pero su Sully está a años luz de ser el Sully de los videojuegos. Además, no se si es solo cosa mía pero da la impresión en todo momento de que el actor lo que en realidad está haciendo es tratar de demostrar lo que podría haber sido si lo hubieran elegido a él como Nathan Drake en lugar de a Holland.

Tati Gabrielle, nuestra querida Prudence Night de Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina, está bien en su papel de villana y se desenvuelve bien en las escenas de acción. Por desgracia, su transición de villana secundaria a villana principal no funciona muy bien por lo previsible y forzado del momento.

Algo parecido pasa con Antonio Banderas. El actor se esfuerza por hacer un buen trabajo como Santiago Moncada, pero el personaje está muy desdibujado y no consigue en ningún momento dar la sensación de ser la gran amenaza de la película. De ahí que la traición del personaje de Gabrielle resulte tan previsible.

En el reparto hay otro actor español, Manuel de Blas, al que hemos visto en series como El Internado. El tipo, que da vida a Armando Cabrera, el padre de Santiago Cabrera y patriarca de la familia hasta que deciden quitarlo de en medio, no solo hace un muy buen trabajo pese a lo poco que sale, sino que, aunque no nos lo presentan en ningún momento como antagonista, se puede ver a la legua que habría dado la talla como gran villano de la historia por encima, incluso, de Banderas. Por desgracia, los responsables de la película no han sabido verlo y lo desaprovechan terriblemente.

No obstante, quién en mi más modesta opinión ha sido quién más ha destacado en este film es la protagonista femenina, Chloe Frazer, interpretada por Sophia Ali, actriz que está empezando a hacerse famosa con éxitos como Truco o Trato (Jeff Wadlow, 2018, pero que yo recuerdo más por su papel de Sabrina en la serie Faking It.




Tampoco es que el paso de esta chica por la película sea para tirar muchos cohetes, pero es que se la ve mucho más centrada que sus dos compañeros, los cuales en muchas ocasiones se los ve muy perdidos -no por culpa de ellos, como ya he dicho, sino por culpa del simplón guion y la ineficaz dirección -y su personaje es el que más se acerca a su homólogo en los videojuegos; no mucho, eso si, pero si en comparación con sus dos colegas.

Y yo creo que los responsables de la película se dieron cuenta de que la chica estaba empezando a eclipsar a los dos protagonista y de ahí la razón de que la saquen de cuadro en el último actor con unos de esos giros cansinos y previsibles que tanto pueblan el fin, Vamos, que en lugar de potenciarla, deciden desaprovecharla, como hacen con todo lo bueno de este film.

Ya se que acostumbro a pedir spin-off de personajes femeninos de las películas, pero aquí tengo a favor que el personaje de Chloe Frazer ha llegado a protagonizar su propio videojuego en la franquicia, por lo que una película de Chloe Frazer protagonizada por Ali es algo que, desde luego, me apetecería mucho más ver que una secuela de este film.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Como película de acción y aventuras destinada solo a pasar el rato, es pasable. Se deja ver sin problemas, pero se ve tan rápido como se olvida. Como adaptación de los videojuegos Uncharted, es de lo más mediocre y poco hay en ella de lo que hace buenos a los videojuegos.

Al igual que con la película de Tomb Raider de 2018, no ha valido al final la pena tantos años de espera.