15 de mayo de 2011

EL ABISMO NEGRO (1979)








The Black Hole, conocida en España como El Abismo Negro, fue la respuesta de Disney a La Guerra de las Galaxias. Recordemos que el enorme éxito de la mítica película de George Lucas provocó por aquella época –finales de los 70 y principios de los 80 –un aluvión de films de temática similar y este es uno de los mas destacados.

Se trata de una especie de mezcla entre el film de Lucas y 20.000 Leguas de Viaje Submarino de Julio Verne; la cual, por cierto, fue adaptada por Disney en 1954 en un maravilloso film del que ya hablaré mas adelante.

En el año 2130, la nave de exploración Palomino regresa a la Tierra después de 18 meses tratando de buscar vida humana en otros planetas. Dentro de la nave viajan el capitán de esta, Dan Holland (Robert Forster), su primer oficial, el teniente Charles Pizer (Joseph Bottons), el Dr. Alex Durant (Anthony Perkins) y la Dra. Kate McCrane (Yvette Mimieux), los oficiales científicos, Harry Booth (Ernest Borgnine), un periodista, y V.I.N. Cent (voz de Roddy McDowall), el robot de a bordo. En pleno viaje llegan a las inmediaciones de un agujero negro, la fuerza mas destructiva del universo, descubriendo que allí se encuentra Cygnus, una nave que se perdió 20 años atrás mientras realizaba una ambiciosa expedición encabezada por el Dr. Hans Reinhardt (Maximilian Schell), un excéntrico científico que desobedeció la orden de regresar que le impusieron cuando en la Tierra se dio por fracasado su experimento poco antes de que la nave se perdiera.

La nave Palomino logra acoplarse a Cygnus y sus tripulantes logran acceder a la nave. Allí descubren que Reinhardt gobierna la nave con un ejército de robots y el resto de la tripulación ha desaparecido; incluido el padre de Kate, quién era uno de los oficiales de la nave. Según Reinhardt, hizo evacuar la nave cuando esta sufrió daños a causa de una lluvia de asteroides y no supo mas de ellos. Durant creen en sus palabras y, además, siente fascinación por sus descubrimientos y se muestra dispuesto a acompañarle en su mas ambicioso experimento: atravesar el agujero negro. Sin embargo, Holland y los demás no se creen la versión de Reinhardt y no tardarán en descubrir el terrible secreto que este guarda en su nave.

Con un presupuesto de 20 millones de dólares, el film fue toda una superproducción por aquel entonces. Se construyó una enorme maqueta de cuatro metros de largo para recrear la nave Cygnus y se construyó un nuevo tipo de cámara, la Disney's A.C.E.S., para las tomas de efectos especiales y los matte paintings, tal y como hizo George Lucas en su film; de hecho, los reponsables de la película quisieron emplear esas cámaras computerizadas, pero no se pudo llegar a un acuerdo económico con ILM –la empresa de efectos especiales creada por Lucas –. Otra cosa novedosa de este film es que fue el primero en utilizar unos títulos de crédito informáticos o el primero cuya banda sonora –obra de John Barry –fue grabada digitalmente.

No obstante, el film no obtuvo el éxito esperado. En cines a penas recuperó su inversión y logró salvar los muebles gracias al mercado doméstico, haciendo que sus ingresos brutos sean de 35 millones de dólares. No fue un fracaso, pero si la Disney esperaba un éxito similar o superior a La Guerra de las Galaxias, se quedaron con las ganas. Aún así, la película ha pasado a la historia como film de culto. Se dice que, actualmente, tiene un remake en marcha dirigido por Joseph Kosinski (Tron Legacy), aunque no se ha sabido nada mas al respecto.

Para mi es una buena película y, además, es un clásico de mi infancia. Creo que debía tener 5 o 6 años cuando la vi por primera vez y de lo que mas me acuerdo de entonces es de la críptica escena final; la cual me llegó a producir pesadillas, en serio. Suena raro tratándose de una película de Disney. Claro, que esta fue una de las primeras películas adultas del estudio, que por aquella época empezó a hacer películas mas oscuras y menos encaminadas al público infantil, como El Dragón del Lago de Fuego (Matthew Robbins, 1981). De hecho, fue una de las primeras películas Disney que no recibió la habitual calificación G –lo que aquí equivaldría al “para todos los públicos” –, sino la PG, que obliga a los mas jóvenes a verla bajo la supervisión de un adulto.


Volviendo al tema, como ya he dicho, es una película bastante buena. Tiene un buen guión y su director, el televisivo Gary Nelson, hace un muy buen trabajo. El diseño de producción es alucinante –sobre todo, el diseño de los tobots –y los efectos especiales están muy a la altura. Las escenas de acción, aunque pocas, también están muy logradas; sobre todo la espectacular batalla final con los robots.

El trabajo de los actores es otro punto muy a favor de esta película. Robert Forster, Anthony Perkins, Yvette Mimieux o Ernest Borgnine están geniales en sus respectivos papeles. Maximilian Schell hace un trabajo impresionante dando vida al desquiciado Hans Reinhardt –una especie de Capitán Nemo enloquecido –; hay momentos del film en los que el tipo llega a dar miedo, como en la escena en la que los personajes de Mimieux y Perkins están mirando por una ventana y él aparece por detrás recitando un pasaje de la biblia -como dando a entender que se cree Dios -. Incluso los robots, como el simpático V.I.N. Cent –una especie de mezcla entre R2-D2 y C-3PO; aunque con mas del primero que del segundo –o Maximilian, el impresionante jefe de los robots de Reinhardt, hacen un buen trabajo, llegando a tener vida propia.

Resumiendo.

Un film bastante bueno, disfrutable de principio a fin y un pequeño clásico de la ciencia ficción. Obviamente, no llega ni de lejos a la calidad de La Guerra de las Galaxias, pero si es muy superior a las demás películas surgidas a raíz del éxito de esta.

Una película estupenda y un título muy a reivindicar.