25 de mayo de 2023

INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO (1984)


Como hice en la anterior, aquí advierto también de que la review contiene SPOILERS. Puede que, a estas alturas, quién no haya visto la película es porque no quiere verla pero, al menos, no se la arruino a futuras generaciones.





 



Continúo el tour por las películas de la saga Indiana Jones que estoy haciendo como anticipo al estreno de la última entrega, Indiana Jones y el Dial del Destino. La cual, por cierto, ha sido recientemente presentada en Cannes y, desde luego, las primeras criticas que está recibiendo no son nada alentadoras.

Pero, bueno, cuando la vea ya podré opinar de ella. Ahora, de lo que opino es de las películas de la saga que ya he visto. Ya hice el análisis correspondiente a En Busca del Arca Perdida (1981) y ahora toca el de su primera secuela, Indiana Jones and the Temple of Doom (1984), conocida en España como Indiana Jones y el Templo Maldito.

Pero, vayamos por partes.

La historia comienza en Shanghai, en 1935. Indiana Jones (Harrison Ford) se encuentra en el Club Obi-Wan con Lao Che (Roy Chiao), un poderoso líder criminal, para hacer un intercambio, pero la cosa sale mal y Jones tiene que huir de la ciudad junto a Tapón (Ke Huy Quan), un niño chino amigo y colaborador suyo, y Willie Scott (Kate Capshaw), una cantante de cabaret que se ve arrastrada en la huida. Jones, Willie y Tapón logran escapar de la ciudad en avión, pero este avión resulta pertenecer a Lao Che, quién hace que los pilotos salten en paracaídas en pleno vuelo después de vaciar los depósitos de combustible, lo que hace que el avión se estrelle.

Indy, Willie y Tapón logran sobrevivir y llegan hasta la India, donde encuentran un poblado donde los habitantes les piden ayuda, ya que les fue robada su piedra sagrada y, además, los niños fueron raptados y llevados al palacio de Pankot. Jones cree que la piedra que les robaron es una de las piedras de Sankara y acepta ayudarles. Al llegar al palacio son bien recibidos por su joven maharajá, quién les permite pasar la noche en el palacio. Pero, tras sufrir un intento de asesinato, Indy descubre que bajo el palacio se está alzando de nuevo el culto Thuggee, una sanguinaria secta que se creía extinguida.

Recuerdo que ya hablé largo y tendido de como fue la gestación de esta y las otras películas, así que aquí tampoco me enrollaré.

Tan solo decir que Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford repitieron como director, productor ejecutivo y protagonista, respectivamente. Quién no repitió fue Lawrence Kasdan en el guion. Le ofrecieron repetir, pero a Kasdan no le gustó la historia que habían elegido y tampoco le convencía el tono oscuro de esta nueva entrega.




Los encargados de reemplazarle fueron la pareja de guionistas Willard Huyck y Gloria Katz, que ya trabajaron con Lucas en la segunda película de este como director, American Graffiti (1973), y luego trabajarían en otras dos producciones de Lucas, Howard, un Nuevo Héroe (1986) -dirigida por Huyck y producida por Katz -y Asesinatos en la Radio (Mel Smith, 1994).

Precisamente, esta última película, una comedia negra ambientada en los años 30, cuando las emisoras de radio retransmitían desde grandes escenarios teatrales y montaban grandes espectáculos, fue lo que inspiró el número musical con el que arranca la película, donde Kate Capshaw se suponía que iba a cantar en inglés pero, en el último momento, se cambió por chino mandarín. Aunque esa película es de 1994, Lucas llevaba desde principios de los años 70 trabajando en el guion de la misma con Huyck y Katz.

La película fue también un gran éxito de taquilla. Puede que inferior al de su predecesora pero, aún así, recaudó 180 millones de dólares solo en EEUU y 153 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 333 millones de dólares; todo ello con un presupuesto de 28 millones de dólares.

Al igual que En Busca del Arca Perdida, fue también todo un fenómeno sociológico. No obstante, en la respuesta de la crítica, aquí las críticas fueron más mixtas debido, principalmente, al tono oscuro de la película. Lucas afirma que quería que esta segunda entrega fuese más oscura que la primera, de la misma manera que El Imperio Contraataca fue más oscura que La Guerra de las Galaxias.

Sin embargo, son muchos los que insinúan que esto se debió al estado de ánimo de Lucas y Spielberg por aquel entonces, ya que el primero se había divorciado de su mujer y el segundo había roto con su pareja de entonces.

Pero, bueno, vamos a lo que me parece a mi esta película.

La película me encanta, me parece una muy buena película y, sin duda, la considero la mejor de la saga después de En Busca del Arca Perdida.

Uno de sus principales aciertos es que sea más oscura que su predecesora y hasta tiene momentos gore, como la famosa escena en la que el villano Mola Ram le arranca el corazón a un tipo. Algo que creó tal controversia en su día que causó el nacimiento de la clasificación PG-13.

Aunque, no solo fue la oscuridad y el gore lo que creó controversia, uno de los momentos cómicos que es ya una escena mítica. Hablo, naturalmente, de la cena en el palacio de Pankot consistente en serpientes con sorpresa, escarabajos que se comen como si fueran mejillones rellenos, sopa de ojos y sorbetes de sesos de momo.

Esta escena fue hecha para reírse de los prejuicios occidentales ante las costumbres de otras culturas, pero en la India no lo entendieron así y lo tomaron como una burla y les prohibieron rodar en el país, teniendo que llevarse la producción a Sri Lanka.

Y, sin embargo, ahora van diciendo por ahí que en occidente vamos a terminar comiendo insectos por todo este rollo del cambio climático. Otra muestra más de lo gilipollas que se está volviendo el mundo.

Pero, bueno, volvamos con la película. Como ya he dicho, fue un acierto hacerla más oscura que la primera, pero su gran logro no radica en esto. Su gran logro es que es una secuela fiel a la película original pero, a la vez, también es muy diferente a esta. Eso es lo que deben ser las secuelas, fieles a sus predecesoras pero, a la vez, diferentes a estas, en lugar de darnos más de lo mismo una y otra vez, algo que puede funcionar al principio pero, a la larga, hace que una saga se vuelva cansina.

Lucas y Spielberg acertaron haciendo esta película diferente a la original. Desgraciadamente, no lo supieron ver en su día y consideraron lo consideraron un error. De ahí que la siguiente entrega repitiera muchas cosas de la primera. Pero, bueno, de eso ya hablaré cuando toque hablar de esa película.




Como ya he dicho antes, para mi esta película es la mejor entrega de la saga después de la primera. Puede que sea más oscura que esta, pero carece de la ambigüedad que tenía Indiana Jones en la película anterior. Aquí Jones es un héroe completo. Lo más de anti-héroe que le vemos hacer en este film es cuando, en la escena del comienzo amenaza con apuñalar a Willie Scott si no le dan el diamante; aunque, yo dudo mucho que hubiera llegado a hacerlo.

Es cierto que más adelante le vemos convertirse en villano, pero eso no es por voluntad propia, sino por esa cosa que le obligan a beber y, cuando Tapón lo libera quemándole con la antorcha, vuelve a ser el héroe que todos conocemos.

Así que aquí no tenemos a un Indiana Jones moviéndose por la delgada línea entre el bien y el mal como si tuvimos en En Busca del Arca Perdida. Y eso que esta película es un precuela, ambientada un año antes. Sin embargo, yo nunca la he visto como una precuela, la verdad. Lucas dijo que la planteó como una precuela al no contar de nuevo con los nazis como villanos, pero a mi eso me parece una completa gilipollez.

Lo único que nos indica que la película es una precuela es cuando, al comienzo, nos ponen en sobreimpresión: Shanghai, 1935. Sin embargo, eso se podría cambiar perfectamente por Shanghai, 1937 y no cambiaría nada la película.

Por lo demás, la película es muy buena. Al igual que la primera, el ritmo nunca decae y va progresando a medida que avanza la película, el diseño de producción es genial, los efectos especiales están a la altura y las escenas de acción son espectaculares y muy bien rodadas.

Aquí la gran estrella, sin duda, es la persecución de vagonetas en la mina, una escena realmente impresionante de lo trepidante, espectacular y lo bien hecha que está en una época en la que los efectos especiales por ordenador no estaban tan a la orden del día. Es cierto que hay algunos momentos que canta, como algunos planos donde se ve claramente que lo que van en la vagoneta son muñecos, pero, a pesar de eso, la escena es realmente brillante, solo superada por la escena del camión de En Busca del Arca Perdida.

No obstante, no todo en esta película me gusta, ya que hay un momento en especial que nunca ha llegado a convencerme del todo y es, de hecho, la parte que más me rechina de este film. 

Hablo del comienzo en el Club Obi-Wan en Shanghai, muchos adoran esa parte, pero a mi me sobra completamente. Aunque, no todo, eso si. El número musical con los títulos de crédito iniciales está bien y la parte de la negociación con Lao Che también. Es toda esa movida que se monta después, con peleas, tiroteos, gente arrastrándose por el suelo o corriendo de un lado a otro como pollo sin cabeza... Todo eso me resulta muy cansino e insoportable y me recuerda horrores a la película 1941 (1979), el primer gran fracaso de Spielberg, sobre todo a esos excesos en la puesta en escena que terminaron echando a perder lo que podía haber sido una buena sátira sobre la II Guerra Mundial. 

Afortunadamente, todo eso termina pronto, cuando Indy salta por la ventana utilizando el gong como escudo y, a partir de ahí, la película empieza a ir cuesta arriba; con algún que otro altibajo, eso si, pero siempre cuesta arriba.

Sobre el reparto, Harrison Ford sigue estando genial como Indiana Jones, haciendo completamente suyo al personaje.




Kate Capshaw -esposa de Spielberg en la vida real -hace un buen trabajo como Willie Scott, un personaje que, como he dicho antes, es completamente diferente a Marion Ravenwood y, además, aporta mucho humor a la película al ser una mujer muy refinada que se ve arrastrada a una serie de situaciones para las que no está preparada. Algo que puede ser visto como machismo a ojos del feminismo del siglo XXI, sin embargo, a pesar de esto, ella tiene también sus momentos para lucirse como heroína, como cuando evita que Indiana Jones y Tapón terminen convertidos en pinchos morunos en otra de las míticas escenas de este film.

Y, hablando de Tapón, también es muy bueno el trabajo que hace Ke Huy Quan, actor que este mismo año ha ganado el Oscar a mejor actor de reparto por Todo a la Vez en Todas Partes (Daniel Kwan y Daniel Scheinert, 2022). 

Y no puedo olvidarme del gran villano de la película, Mola Ram, interpretado por el actor hindú Amrish Puri, famoso actor de Bollywood que aquí hace un gran trabajo, llegando hasta a dar miedo y todo.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Indiana Jones y el Templo Maldito es una muy buena película, una dignísima secuela de En Busca del Arca Perdida y, sin duda, la mejor entrega de la saga después de la primera. 

Diferente, pero fiel a su predecesora es, junto con Aliens: El Regreso (James Cameron, 1986), un excelente ejemplo de como deberían ser las secuelas.



22 de mayo de 2023

GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 3 (2023)


ATENCIÓN. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.








Bueno, ya tenemos entre manos la tercera entrega de la saga Guardianes de la Galaxia, de nuevo escrita y dirigida por James Gunn y con sus mismos protagonistas.

Esta película debería haber llegado en 2020, pero no pudo ser. Y no, precisamente, por la pandemia, que hizo que muchas de las películas previstas para ese año se retrasaran. Su retraso se debe a otras razones.

Como bien sabemos, en julio 2018, mientras se encontraba desarrollando esta película, James Gunn fue despedido por parte de Disney a causa de unos tweets de años atrás donde el director se mofaba de temas controvertidos como la violación y eso, en plena época del #MeToo, era algo imperdonable. 

Sin embargo, tanto a Disney como a Marvel Studios se les puso en contra ese despido. Por un lado, varios de los intérpretes de la saga, con Dave Bautista a la cabeza, salieron en defensa de Gunn y a estos pronto se les unieron varias personalidades y, además, le dio a la compañía muy mala prensa. A esto hay que unir que Marvel Studios trató de seguir adelante con la película por su cuenta, pero no lograban encontrar un nuevo director y todo eran problemas.

Finalmente, Disney optó por volver a contratar a Gunn en octubre de 2018 pero, mientras estaba despedido, el cineasta había sido contratado por los grandes rivales de Marvel Studios, Warner Bros. y DC Entertainment, para dirigir la película The Suicide Squad (2021), así que esta película tuvo que esperar.

Además, Gunn finalmente decidió quedarse en DC, donde también pudo realizar un spin-off televisivo de su película, la serie Peacemaker y, pasado año 2022, tras la fusión de Warner Bros. con Discovery, fue elegido junto a Peter Safran para dirigir la nueva DC Studios y ponerse al frente del nuevo universo cinematográfico de DC, el ahora conocido como DC Universe.

Así que esta película supone su despedida de Marvel dándole un cierre a su trilogía y, si veremos más películas de Guardianes de la Galaxia en el futuro, será con otro director y con un nuevo equipo protagonista. Quizá algunos actores repitan, pero ya hay algunos, como Dave Bautista, Zoe Saldana y Chris Pratt, que ya han manifestado su intención de largarse y se habla de que podrían formar parte ahora del DCU; a Pratt, por ejemplo, ya se le rumorea como nuevo intérprete de Batman en la futura The Brave and the Bold, la nueva película del hombre murciélago en el DCU.




Pero, volvamos con la película y como le está yendo. Porque, aunque Gunn sea ahora el jefe de DC, le está dando beneficios a Marvel. Desde su estreno, el pasado 5 de mayo, la película lleva recaudados 267 millones de dólares en EEUU y 392 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 659 millones de dólares.

Puede que este fin de semana haya perdido el primer puesto frente a Fast X, la nueva entrega de la saga Fast & Furious, pero se mantiene fuerte en el segundo puesto y no hay duda de que hará una muy buena taquilla al final. Una muy buena noticia para Marvel Studios, ya que ha tenido unas cuantas decepciones taquilleras en el último año.

Además, la crítica la está elogiando y la opinión mayoritaria del público es de lo más entusiasta.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

La verdad es que yo tengo una relación de amor-odio con esta película. Por un lado, la esperaba con muchas ganas, ya que esta saga me gusta mucho. La primera película, Guardianes de la Galaxia (2014), me encanta, la segunda, Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (2017), me gusta menos, pero también me gusta.

Por el otro lado está el cabreo que tengo con James Gunn al impedir que podamos ver más a Henry Cavill como Superman ahora que es el nuevo jefe de DC junto a Peter Safran. Como ya he dicho muchas veces, yo nunca he sido muy fan del personaje de Superman, sin embargo, si soy muy fan del Superman cinematográfico interpretado por Henry Cavill, el cual considero el mejor Superman cinematográfico, incluso mejor que Christopher Reeve, y esperaba verle, al menos, en una nueva película.

Encima, es que nos dieron esperanza después de que Dwayne Johnson lograra introducirlo en la escena de los créditos finales de Black Adam (Jaume Collet-Serra, 2022) y, poco después, el actor anunció entusiasmado su regreso a DC como Superman. Incluso había un proyecto sobre la mesa de una nueva película de Superman con Cavill. Michael De Luca, nuevo jefe de Warner Bros. junto a Pamela Abdy, estaba interesado en hacerla, pero no quiso darle luz verde, ya que la nueva DC Studios está fuera de Warner y quiso esperar a ver que decisión tomaba el nuevo jefe de esta cuando fuese nombrado.

Y la respuesta no pudo ser peor. Poco después de que Gunn y Safran fueran nombrados CEOs de DC Studios, tuvieron una reunión con Cavill para decirle que ya no volvería a ser más Superman, echándonos un jarro de agua bien fría a los que esperábamos que volviera. 

Difícil de entender esta decisión de DC Studios porque, a parte del DCU, también tiene el DC Elseworlds, donde se incluyen los proyectos relacionados con DC que no tienen que ver con el DCU, como las respectivas secuelas de Joker (Todd Phillips, 2019) y The Batman (Matt Reeves, 2022). Ahí podría encajar bien esa película de Superman con Cavill que quiere hacer De Luca, pero no es así. Incluso la futura The Flash (Andy Muschietti, 2023) va a borrar el paso del Superman de Cavill por el universo DC.

La única explicación que le encuentro es que Gunn no quiere otro Superman que pueda hacerle sobra al suyo, porque el tipo está escribiendo y dirigiendo Superman Legacy, la película que nos presentará al Superman del DCU. De ahí que tenga tanto cabreo con él.

Pero, bueno, volvamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 3 que es de lo que estamos hablando. 

Ya manifesté mi intención de no ver esta película en cines por mi cabreo con Gunn y eso hice. Pero, tras ver la película por métodos poco ortodoxos, al final he tenido que ir al cine a verla -de ahí que esta review llegue un poco tarde -porque la película lo merece. Además, después de pasarme la pandemia defendiendo a muerte los estrenos cinematográficos frente a los que defendían los estrenos directamente en streaming, pues no daría muy buena imagen si ahora hago esto.




Pues bien, como ya he dicho, la película vale la pena verla en cines porque es MUY BUENA.

Dejando de lado mi cabreo con Gunn -el cual sigue vigente, que nadie se crea lo contrario -, debo decir que la película me ha encantado, he disfrutado mucho viéndola y hasta tengo ganas de verla más veces. La película es larga, dura 150 minutos, unas dos horas y media, pero a penas se nota, porque esas dos horas y media se pasan volando.

Yo es que me atrevo a decir que es la mejor de las tres. Personalmente, la que más me gusta de las tres sigue siendo la primera pero, objetivamente hablando, esta es la mejor de las tres y, desde luego, una muy digna despedida de la saga tal y como la conocemos.

Porque, tal y como he dicho antes, esta película es el final de un ciclo y, si hacen más películas de Guardianes de la Galaxia, serán diferentes, con otro director y con nuevos personajes; aunque, puede que algunos repitan, como se ve cuando nos presentan al nuevo equipo de Guardianes en una de las escenas de los créditos finales.

Sobre el aspecto técnico, no me enrollaré mucho. En lo que afectos especiales y diseño de producción se refiere, la película está muy lograda, al igual que sus dos predecesoras. Todo ello con un ritmo que nunca decae gracias a la dirección de Gunn que, pese a mi cabreo, debo decir que es de lo más eficaz.

Aunque, donde de verdad la película marca la diferencia con las otras es en el guion. Un guion muy logrado que hace que, aunque la película no pierde el humor, hace que esta sea la más dramática y emotiva de las tres. 

Emotiva por la despedida de algunos personajes y dramática por todo lo relacionado con Rocket Raccoon, de quién conocemos su triste pasado y sus tristes orígenes y la relación que tiene con el villano principal, el Alto Evolucionador interpretado por Chukwudi Iwuji. 

Un villano que, desde luego, es de los mejores villanos que nos ha ofrecido Marvel Studios. El tipo es un auténtico hijo de puta, además de que está completamente desquiciado y, encima, se cree un dios y hace todo lo posible para demostrarlo.

Bueno, esto me da pie para hablar del reparto, del cual no hay mucho que decir. 

Los que repiten vuelven a hacer un gran trabajo. Aquí destaco claramente a Zoe Saldana como la nueva Gamora surgida de lo sucedido en las dos últimas películas de los Vengadores. En la otra cara de la moneda está Elizabeth Debicki como Ayesha. La actriz vuelve a hacer un excelente trabajo, pero no me ha gustado como la han desaprovechado. Uno de los puntos negativos que debo ponerle al film.




Sobre los nuevos. Además de lo muy logrado que está el personaje del Alto Evolucionador, Iwuji hace un estupendo trabajo. También lo hace un estupendo trabajo Will Poulter, aunque, el Adam Warlock que vemos en la película no es el que esperábamos. Sin embargo, si Marvel Studios no lo desperdicia, como ha hecho con otros personajes prometedores, este personaje puede dar mucho juego si cae en buenas manos y lo pulen bien.

También cabe mencionar a Nathan Fillion, que por fin hace una aparición en esa saga en condiciones, y a Linda Cardellini, actriz a la que ya hemos visto en el MCU dando vida a la esposa de Clint Barton (Jeremy Renner) y que aquí pone voz a Lylla, la nutria que se hace amiga de Rocket en los flashbacks del pasado.

Y, desde luego, no puedo olvidarme de Daniela Melchior, quién tiene una aparición en este film y, desde luego, hace un excelente trabajo. Recuerdo lo mucho que me gustó esta actriz cuando la vi en The Suicide Squad, también a las órdenes de Gunn, y aquí, pese a no tener mucho protagonismo, también me ha encantado.

Bueno, vamos terminando ya.

Guardianes de la Galaxia Vol. 3 es una película muy buena, muy recomendable y, desde luego, la mejor de las tres y una forma muy digna de cerrar un ciclo.

Puede que aún me dure el cabreo con James Gunn por lo de Henry Cavill, pero que un cabreo no me impida disfrutar de una muy buena película, porque esta lo es.





5 de mayo de 2023

EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA (1981)


Se que, a estas alturas, quién no haya visto esta película es que no piensa verla. Pero, aún así, advierto de que contiene SPOILERS para no arruinársela a futuras generaciones.








Este año, justo el día de mi cumpleaños -si es que no la retrasan otra vez, porque a saber -se estrena la última película de la saga Indiana Jones. Así que, como ya he hecho con otras sagas, iré analizando las demás películas hasta que se estrene.

Y comienzo con la que lo comenzó todo. Una película que es todo un clásico y uno de los films más influyentes de las últimas décadas.

Hablo, naturalmente, de Raiders of the Lost Ark, conocida en España como En Busca del Arca Perdida, la película que supuso la presentación al mundo del icónico personaje de Indiana Jones.

Pero, vayamos por partes.

La historia comienza en Sudamérica, en 1936. El arqueólogo Indiana Jones (Harrison Ford) busca un ídolo de oro pero, después de conseguir el artefacto tras superar varias trampas mortales, este le es arrebatado por su mayor rival, el arqueólogo francés René Belloq (Paul Freeman). De regreso a EEUU, Jones recibe la visita de dos agentes del Cuerpo de Inteligencia Militar del ejército americano que le informan que los alemanes están realizando una importante excavación arqueológica en Egipto y están buscando a Abner Ravenwood, un antiguo mentor de Jones, quién no tarda en deducir que los alemanes van en busca del Arca de la Alianza, de la cual Ravenwood era un gran estudioso.

A Jones le es encomendada la misión de encontrar el Arca antes que los nazis y, para ello, debe encontrar antes a Ravenwood, ya que este tiene en su poder un objeto con el que se puede localizar la ubicación del Arca. Esto le lleva hasta Nepal, donde encuentra a su hija, Marion Ravenwood (Karen Allen), con quién tuvo una relación en el pasado que no terminó bien y aquello causó el distanciamiento de Jones con su mentor, quién está muerto. Tras un enfrentamiento con agentes nazis, quienes le han seguido hasta allí, Jones escapa junto con Marion y el artefacto y llega a Egipto donde, con ayuda de un viejo amigo, Sallah (John Rhys-Davies), planea infiltrarse en la excavación alemana, donde descubre que Belloq se encuentra allí colaborando con los alemanes.

Es curioso como los trabajos en los que está implicado George Lucas suelen surgir de proyectos frustrados. La Guerra de las Galaxias (1977) surgió de un frustrado intento por parte de Lucas de hacer una película de Flash Gordon. Willow -la película dirigida por Ron Howard en 1988, no ese espanto se serie que han hecho en Disney + -surgió de un frustrado intento, también por parte de Lucas, productor ejecutivo de ese film, de hacer una película de El HobbitLa película que nos ocupa surgió de un frustrado intento, este por parte de Steven Spielberg, de hacer una película de James Bond.

La historia es de sobras conocida. Durante unas vacaciones en Hawai, en 1977, Spielberg le comentó a Lucas sus deseos de dirigir una película del agente 007, pero siempre era rechazado. A Spielberg le interesaba, principalmente, por la acción y por la ambientación en lugares exóticos. Fue cuando Lucas le salió con una idea que estaba desarrollando y que contenía esos elementos que le interesaban a Spielberg, a quién le interesó la idea.




El resto, ya es historia. Hicieron una película que, a parte de ser un brutal éxito de taquilla -recaudó 354 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 20 millones -, también se convirtió en todo un fenómeno sociológico, en el nacimiento de un personaje icónico y en el inicio de una exitosa saga y una franquicia millonaria.

Ya hablé largo y tendido de como fue la gestación de esta película y sus secuelas, así que no me enrollaré con esto.

Como ya ocurriera con La Guerra de las Galaxias, esta película bebe de muchas fuentes. Para la película que inició la saga galáctica, Lucas se inspiró en muchas cosas, desde el werstern hasta el cine de samuráis pasando por las novelas de espada y brujería, los cómics y los seriales de ciencia ficción, como los del mencionado Flash Gordon o los de Buck Rogers.

Con esta película ocurre lo mismo. Lucas se inspiró, principalmente, en las novelas, las películas y los seriales de aventuras. Una de sus principales fuentes fue Las Minas del Rey Salomón, tanto la novela de H. Rider Haggard como la versión cinematográfica de 1950 dirigida por Compton Bennett y Andrew Marton con Stewart Granger y Deborah Kerr de protagonistas. Aunque, si hay una película que ha influido de verdad es El Secreto de los Incas (Jerry Hopper, 1954), de donde cogieron, especialmente, el vestuario de Charlton Heston.

Aunque, las influencias de esta película no solo vienen de la ficción, también vienen de la vida real, ya que se inspiraron también en la figura real de Sylvanus Morley, un famoso arqueólogo que llegó a trabajar como espía para la inteligencia naval de EEUU, como hace Indiana Jones en esta película.

Sin embargo, como ocurre también con La Guerra de las Galaxias, a pesar de haber bebido de muchas fuentes, esta película termina siendo un film con identidad propia y llegó a crear escuela, con una larga sucesión de imitaciones que hasta creó su propio subgénero. Puede que Las Minas del Rey Salomón fueran una de sus principales inspiraciones, pero las adaptaciones, tanto en cine y Tv, que se han hecho posteriormente están claramente influenciadas por este film. Y no digamos ya películas como The Mummy (Stephen Sommers, 1999), series como Cazatesoros o videojuegos como Tomb Raider, los cuales no existirían si no fuera por esta película.

Pero, bueno, ya he hablado de como fue la influencia de esta película, ahora, vamos con la opinión que tengo de ella.

Personalmente, es una película que me encanta, ya lo he dejado claro varias veces. Ya he perdido la cuenta de las veces que la he visto y, desde luego, no me canso de verla. Y, en comparación con sus secuelas, no tengo ninguna duda de que esta es la mejor película de toda la saga. Aquí no ocurre como con Star Wars, donde reconozco de forma objetiva que El Imperio Crontraataca es la mejor, pero mi favorita sigue siendo La Guerra de las Galaxias.

Aquí no ocurre eso. Personalmente, para mi es la mejor de la saga y, objetivamente hablando, también lo es. Y no solo porque sea la que lo comenzó todo o por ser la que tiene los momentos más icónicos, como la ya legendaria escena de Indiana Jones perseguido por una gran roca gigante, la pelea en el avión, la muy espectacular, y todavía insuperable, persecución con camión o la terrorífica escena final cuando abren el Arca.

A parte de todo eso, la grandeza de esta película y su superioridad sobre las secuelas radica en que posee algo que las otras no tienen:



AMBIGÜEDAD



Esta es la única película donde el Doctor Jones no es un héroe completo y donde le vemos hacer tanto cosas de héroe como de anti-héroe, muchas de ellas relacionadas con la chica del film, Marion Ravenwood. Por ejemplo, vemos como la rescata en Nepal cuando los nazis están a punto de torturarla, pero luego, cuando descubre que está viva y prisionera en el campamento alemán, decide no liberarla por miedo a que pueda entorpecer su búsqueda del Arca, algo que no hacen los héroes. Y no digamos ya la historia que hay entre los dos en el pasado, la cual no nos cuentas, pero tampoco es necesario para comprender muy bien lo que pasó.

Amy Farrah Fowler (Mayim Bialik) se equivocaba en The Big Bang Theory cuando dijo que Idiana Jones era una figura irrelevante en esta película, ya que según ella se habría conseguido el Arca sin él. Desde luego, los guionistas de esa serie no estuvieron nada acertados en ese episodio y se nota que no entendieron de que iba de verdad la película.




El Arca de la Alianza es solo un MacGuffin -la palabra que Alfred Hitchcock empleaba para designar un elemento que motiva a los personajes y el desarrollo de una historia, pero carece de relevancia por si misma -, el cual el cineasta Philip Kaufman le propuso a Lucas, gran amigo suyo; de ahí que Kaufman aparezca en los créditos como responsable de la historia junto con Lucas. Porque la verdadera trama de la película es el camino de Indiana Jones para convertirse en un héroe completo después de verle toda la película navegando entre dos aguas; porque el villano Belloq tiene razón, solo hace falta un pequeño empujón para que Indy se convierta en un villano y la búsqueda del Arca es lo que más a prueba le pone en este sentido.

La primera vez que vemos el rostro del personaje es emergiendo de las sombras, pero esas sombras no le abandonan del todo y muchas veces que vemos su rostro lo vemos envuelto en sombras -gracias, especialmente, al excelente trabajo de fotografía de Douglas Slocombe -como muestra visual de esa ambigüedad que acompaña al personaje toda la película hasta la gran secuencia final, donde finalmente toma la decisión de no mirar el Arca cuando esta es abierta. Una decisión muy dura para él, porque él tiene tantos deseos de ver el contenido del Arca tanto como Belloq, algo que demuestra cuando decide no destruir el Arca y dejarse capturar.

Pero, al final, supera la tentación, su vida le es perdonada y se convierte en un héroe. Y, como suele ocurrirle a los héroes, terminan puteándole. En este caso, el Gobierno de EEUU, el cual se queda con el Arca y la guarda en esa inmensa bóveda llena de cajas pese a que le prometieron que podría quedarse con ella.

Es en esto en lo que radica el gran logro de este film, mostrar la ambigüedad de Indiana Jones y su transformación en héroe. Una ambigüedad que ya no se ve -al menos, no de forma tan explícita -en las siguientes secuelas; ni tan siquiera en Indiana Jones y el Templo Maldito (1984), pese a ser esta una precuela y la más oscura de toda la saga.

Aunque, eso si, este no es el único logro de la película, ni mucho menos. Como película de aventuras es realmente magistral, con un excelente comienzo y un ritmo que nunca decae que hace que la película se disfrute enormemente, yendo de un momento brillante a otro hasta un gran climax. Las escenas de acción son espectaculares y están muy bien rodadas y la banda sonora, a parte de magistral, es tan icónica como la película; banda sonora obra del gran John Williams, responsable de otras bandas sonoras icónicas, como la de Tiburón (Steven Spielberg, 1975) o La Guerra de las Galaxias.

Incluso los momentos de humor son realmente brillante. Aquí, el primer premio se lo lleva, sin duda, la escena de la persecución en El Cairo, cuando Jones se encuentra cara a cara con un espadachín que se poner a hacer demostraciones de su destreza con el sable, a lo que Indy responde desenfundando su revolver y disparándole en el acto -algo propio de los anti-héroes, por cierto -. 

La anécdota de como surgió esta escena es de sobras conocida. Originalmente, en el guion había una escena de luchas con espadas que ocupaba tres páginas. Sin embargo, varios miembros del equipo enfermaron de disentería y Ford era uno de ellos. Durante el rodaje de esa escena, el actor se moría de ganas por terminar e irse corriendo al baño, así que sugirió cambiar esa escena por el disparo y así tenemos otra de las muchas escenas de este film que han pasado a la historia.




Otro punto a favor es el gran trabajo de su reparto ayudados por la gran dirección de actores de Spielberg.

Especial mención para su protagonista, Harrison Ford, quién ha hecho tan suyo al personaje de Indiana Jones que me es imposible imaginarme a otro actor interpretándolo; ni tan siquiera a alguien que sea mejor actor que Ford. El actor y el personaje están tan unidos que, cuando Ford muera -esperemos que todavía quede mucho para eso -, lo más sensato es que el personaje de Jones debería morir también y no intentar reiniciarlo con otro actor porque lo único que van a conseguir es cagarla; ya lo intentaron con Han Solo y mira como les fue.

Recordemos que Ford estuvo muy cerca de no interpretar al personaje porque ya era famoso gracias a Star Wars y Lucas quería una cara poco conocida. El primer elegido fue Tom Selleck, quién tuvo que renunciar al papel por comprometerse con la serie Magnum P.I. -algo que el actor todavía lamenta -. No es por desmerecer a este actor, pero la verdad es que fue un acierto que no pudiera protagonizar la película y le dejara el camino libre a Ford. Selleck es buen actor y hubiera hecho un buen Indiana Jones, pero hubiera sido un Indiana Jones muy diferente al Indiana Jones interpretado por Ford y dudo que hubiera tenido el mismo impacto.

Por lo demás, Karen Allen está muy bien como la protagonista femenina. Puede que sea la chica del film, pero está lejos de ser solo un simple florero. Puede que no sea una action woman, pero tiene sus momentos de acción para lucirse y, de hecho, llega a salvarle el pellejo a Indy en algunas ocasiones; incluso se busca sus formas de intentar escapar por ella misma cuando Jones la deja tirada en el campamento alemán, como he mencionado antes.

Y mención especial también para el villano principal, Belloq, interpretado por Paul Freeman en el que es, sin duda, su mejor papel y su trabajo más destacado; porque, después, lo más destacable que le he visto hacer es haberse enfrentado a los Power Rangers en la primera incursión cinematográfica de estos personajes, Power Rangers: La Película (Bryan Spicer, 1995), donde interpretó al villano Ivan Ooze.

Bueno, vamos resumiendo ya.

En Busca del Arca Perdida es una película magistral e imprescindible a la que el tanto el cine de aventuras como el cine en general le deben mucho. Una obra maestra inigualable que, pese a haber pasado ya más de cuatro décadas de su estreno, se mantiene tan fresca como el primer día.

Y, desde luego, la mejor de todas las películas de la saga.