26 de junio de 2017

WONDER WOMAN (2017)






ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leerla y, si por el contrario, decide leerla, lo hará bajo su total responsabilidad.






















Desde que Ares, dios de la guerra, mató a los demás dioses antes de que Zeus lograra derrotarlo y dejarlo malherido, las Amazonas han vivido ocultas del resto del mundo en la isla de  Themyscira, creada por el propio Zeus, quién también les dejó un arma para protegerse en caso de que Ares regresara: una espada conocida como la matadioses. Desde niña, Diana, la hija de Hyppolita, reina de las Amazonas, ha deseado convertirse en guerrera. Su protectora madre se lo impide, pero su tía, la General Antiope (Robin Wright), la entrena en secreto hasta que Hyppolita lo descubre y, finalmente, acepta que su hija sea entrenada; pero exige que su entrenamiento sea más duro que el de las demás Amazonas.

Así, Diana crece convertida en una fuerte y valiente joven (Gal Gadot) cuyas habilidades superan a las de las otras Amazonas. Un día, Diana rescata a Steve Trevor (Chris Pine), un piloto que se estrella frente a las costas de Themyscira y es perseguido por tropas del ejército alemán. Steve le cuenta a Diana y a las demás Amazonas que se está librando una gran guerra en todo el mundo –la I Guerra Mundial –y que él es un espía del ejército aliado que huía de una base del Imperio Otomano donde los alemanes, encabezados por el general Erich Ludendorff (Danny Huston) y la Doctora Poison (Elena Anaya), están creando un potente arma que porría dar un vuelco a la guerra. Diana cree que Ares está detrás de ese conflicto cree que lo mejor es ir con Steve para enfrentarlo. Pero Hyppolita se niega a ello. Sin embargo, Diana está dispuesta a desafiar a su propia madre para lograr su objetivo.

Ha tardado, pero Wonder Woman POR FIN tiene ya su película.

Llevar a la mujer maravilla a la gran pantalla no ha sido cosa de un día. El primer intento lo llevó a cabo Ivan Reitman en 1996, pero su proyecto no llegó a salir adelante y, en los años siguientes comenzó a pasar por las manos de muchos guionistas hasta que, en 2005, Joss Whedon se hizo cargo de él como guionista y director y todo parecía ir viento en popa.


Sin embargo, en 2007, por alguna incomprensible razón, la Warner decidió cancelar ese proyecto. No obstante, aún había una posibilidad de ver a Wonder Woman en la película de la Liga de la Justicia que George Miller preparaba por aquella época, donde iba a estar interpretada por Megan Gale. Sin embargo, la Warner también decidió cancelar ese proyecto, con el que podían haber creado su propio universo cinematográfico mucho antes que Marvel Studios con Los Vengadores.

Encima, creo que fue por aquella época también que el estudio salió diciendo que ya no iban a hacer más películas de acción protagonizadas por mujeres –cosa que, afortunadamente, no han mantenido –, acabando con las ilusiones de poder ver una película en acción real –porque en animación se han hecho muchas –de Wonder Woman.

Esto hizo que pusiéramos nuestras esperanzas en la Tv, donde la mujer maravilla tuvo algo más de suerte; aunque, solo fuera con la serie protagonizada por Lynda Carter entre 1975 y 1979, ya que hubo otros intentos anteriores que se quedaron en el episodio piloto –aunque, viendo el resultado de aquellos esperpentos, mejor así –.

En 2011 hubo un proyecto de serie con David E. Kelley como showrunner protagonizado por la bellísima Adrianne Palicki, pero también se quedó solo en el episodio piloto. Después, The CW intentó sacar su propio proyecto, titulado Amazon, pero tampoco salió adelante, devolviéndonos la frustración.

Sin embargo, en el cine comenzaron a soplar otros vientos cuando, tras el éxito de Los Vengadores, Warner puso de una vez en marcha su universo compartido con personajes de DC Comics; entre los que estaba Wonder Woman.

La idea de una película protagonizada por la famosa amazona volvió a ser una realidad; sobre todo, cuando se supo que el personaje iba a aparecer en Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (Zack Snyder, 2016). Fue en diciembre de 2013, cuando se anunció que la actriz israelí Gal Gadot era la gran elegida para dar vida a Diana en esta película. Semanas después, se supo que había firmado para esta película y dos películas más; una de ellas Justice League y la otra la película que ahora nos ocupa, el tan esperado y ansiado film en solitario de Wonder Woman.

Desde el principio, la elección de Gadot como Wonder Woman estuvo envuelta en polémica. La mayoría de las críticas se debían a su físico, ya que la encontraban demasiado delgada y plana para interpretar a la mujer maravilla. Esto hizo que la actriz se sometiera a un duro entrenamiento, mostrando en las redes sociales su evolución, para tratar de convencer a los fans.

Aunque, las críticas también se debieron a motivos políticos, ya que, como he mencionado, Gadot es israelí y fue miembro del ejército de Israel, al que ha apoyado públicamente, lo cual hizo que recibiera muchas críticas y, recientemente, la película fue prohibida en Líbano, país que lleva años en guerra con Israel.

Aunque, me pregunto yo si esa es la verdadera razón. Mucha gente en Líbano ha criticado esta medida y han recordado que Gadot ya aparecía en Batman v Superman, la cual si se estrenó sin problemas en ese país; al igual que las películas de Natalie Portman, quién también es de origen israelí y ha apoyado a Israel públicamente. Así que me da que los motivos para rechazar la película son otros; y, conociendo a los musulmanes, ya me imagino cuales son…

Dejando esto a un lado, pese a las críticas, Gadot logró un exitoso debut como Wonder Woman en Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, donde sus escenas fueron lo más aplaudido pese a que su presencia era muy reducida, y ahora vuelve a triunfar, esta vez como protagonista.

Y es que la película está siendo un gran éxito. A día de hoy, la película, cuyo presupuesto es de 149 millones de dólares, lleva recaudados 318 millones solo en EEUU y 334 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 652 millones de dólares.


Pero, el éxito no es solo económico. A diferencia de sus antecesoras en el DCEU, la ya nombrada Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016), que fueron masacradas por la crítica y parte del público no quedó muy satisfecho con ellas, este film ha logrado unas críticas increíblemente buenas y la opinión de público no puede ser mejor, siendo la película elogiada allá donde va.

Para Warner y DC esta es la gran esperanza de su universo, donde actualmente se encontraban algo perdidos.

Sin embargo, el éxito de la película puede ir más allá y crear un antes y un después en las películas de superhéroes protagonizadas por mujeres.

Hasta ahora, las películas protagonizadas por superheroínas tenían las cosas muy difíciles, ya que los únicos ejemplos que teníamos eran películas como Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984), Catwoman (Pitof, 2004) o Elektra (Rob Bowman, 2005), las cuales fueron grandes fracasos; fracasos que son utilizados como argumento por los detractores para decir que las superheroínas no son rentables y no interesan al público. El éxito de Wonder Woman echa por tierra ese argumento.

Además, la película puede ser tan revolucionaria como lo fueron en su día La Guerra de las Galaxias (George Lucas, 1977) o Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993). De hecho, ya está influenciando a muchas niñas que juegan a ser Wonder Woman y están empezando a dejar de lado el rollo de las princesas Disney.

Una noticia que me llegó al alma fue la de una niña que tenía prevista una fiesta de cumpleaños con temática de La Bella y la Bestia y, tras ver la película, pidió que se cambiara la temática de la fiesta por una relacionada con Wonder Woman.

Eso si, la película no solo debe influenciar a las niñas, también debe hacerlo con los niños para que quieran ser como Steve Trevor. Hoy día todavía queda mucho machismo en nuestra sociedad –bien lo dejaron claro todos esos neandertales que el año pasado le declararon la guerra a la nueva versión de Cazafantasmas –, cosa que se evitaría si se les diera una mejor educación a los niños. Por eso me parece una tontería que algunos cines hayan hecho pases de la película donde solo puedan entrar mujeres.

Y a todo esto, ¿Qué me ha parecido a mí la película?

Esta es una película, que yo creo que he estado esperando toda mi vida. Ver una película de Wonder Woman, que ha sido una de mis heroínas favoritas desde mi más tierna infancia –junto con Red Sonja y la creación de E. Badia Romero de quién cogí prestado su nombre y su imagen para comunicarme por internet –, ha sido siempre uno de mis grandes sueños que, ahora, tras muchos años de espera, se ha hecho por fín realidad.

La gran pregunta es si la película está a la altura y ha hecho que hayan valido la pena tantos años de espera.

Pues bien, me alegra decir que la respuesta es un SI con mayúsculas. Porque la película me ha ENCANTADO. Una película increíble, maravillosa, fascinante…




…UNA JODIDA OBRA MAESTRA




He disfrutado enormemente desde el principio hasta los últimos créditos finales –y no estaba esperando ninguna escena post-créditos, ya que aquí avisaron de que no la habría –. Y no solo eso. Si ya su escena en Batman v Superman hizo que se me saltaran las lágrimas de la hemoción, aquí lamenté no haberme llevado una caja de pañuelos porque he llorado lo que no está escrito; y mira que yo no soy muy de llorar en público –ni siquiera lloro en los entierros –. Al final, cuando terminó la película, hasta aplaudí, y no fui la única persona que lo hizo, lo cual me alegró más de lo que ya estaba.

Para empezar, el trabajo que hace Patty Jenkins es maravilloso. Puede que la tipa llegara a la película rebotada tras la marcha de Michelle MacLaren, primera directora elegida, y que puede que con su elección Warner y DC le quisieran meter un gol a Marvel Studios, ya que ella iba a dirigir Thor: The Dark World (Alan Taylor, 2013) pero se marchó por diferencias creativas generando una gran polémica. Pero, todo eso importa ya bien poco, porque el trabajo que hace en este film ha sido increíble, con una gran dirección de actores, un excelente manejo de los momentos dramáticos y un eficaz pulso a la hora de rodar escenas las escenas de acción.

Porque la película tiene unas escenas de acción impresionantes, muy bien rodadas, con un gran sentido de la espectacularidad y una gran personalidad por parte de su directora, ofreciéndonos momentos increíbles.

La batalla en la playa entre Amazonas y soldados alemanes es IMPRESIONANTE; todo lo visto en los tráilers se queda corto. La escena es brutal y te tiene todo el tiempo con la boca abierta. Lo mismo que la escena en el campo de batalla en Bélgica. Desde el épico comienzo en las trincheras –con una extraña forma en la que la protagonista se cambia de ropa, que yo creo que es un homenaje a la serie de Lynda Carter o a las películas de Superman de Christopher Reeve –hasta que llega al poblado, todo es un no parar de momentos que desatan la adrenalina hasta llegar al brutal momento en el campanario. Creo que los brazos de la butaca del cine todavía tienen la marca de mis uñas.


Y luego el momento final, el gran enfrentamiento con Ares que tanto se estaba esperando y que, desde luego, no drafrauda nada, ya que nos sumerge en otra escena de lo más impresionante. Pero, lo mejor de todo es que la pelea no es solo a nivel físico, también psíquico, ya que antes de que comience la lluvia de hostias hay un enfrentamiento verbal lleno de revelaciones donde el dios de la guerra intenta manipular a Diana; estando muy cerca de conseguirlo. Pero, al final no lo consigue y terminamos teniendo una pelea que sobrepasa lo épico.

Pero no todo es acción sin descanso, ya que, como he dicho antes, Jenkins hace un gran trabajo con la dirección de actores y los momentos dramáticos. Incluso introduce momentos visuales artísticos, como esas pinturas que ilustran la historia de las Amazonas y el enfretamiento con Ares cuando Hyppolita y Antiope le cuentan la historia a Diana y que son, sencillamente, fascinantes.

También, ayudada por un excelente diseño de producción y una estupenda fotografía de Matthew Jensen, recrea muy bien los tres escenarios en que se mueve el film, Themyscira, Londres y la Europa de la I Guerra Mundial; mostrando muy bien el contraste que hay entre el primero –un mundo luminoso e idílico –con el de los otros dos –sitios lúgubres y decadentes –.

Pero, no solo consigue esto a nivel visual. También nos muestra muy bien a través de los ojos de sus protagonista el cambio que supone de vivir en Isla Paraiso a (sobre)vivir en el mundo de los hombres, donde las mujeres no pueden ni opinar y donde cosas que para ella parecen muy normales, como el sexo, en ese mundo son tabú –la escena de la barca es un buen ejemplo de ello –. Todo eso está muy bien plasmado en el film.

Y ese es su mayor acierto. Haber sabido mostrar en la gran pantalla a Wonder Woman como el icono feminista que ha sido en los cómics desde que fue creada en 1941. Una mujer fuerte e independiente, un espíritu libre que sigue más a su instinto que a las normas y que acostumbra a desobeder las órdenes, vengan de donde vengan.

Una cosa que me daba algo de miedo era la relación amorosa con Steve Trevor; no la relación en si, sino como iba a ser tratada en la película. Afortunadamente, la relación amorosa no ha sido ningún lastre; al contrario, me parece que ha beneficiado al film.

Tal y como se decía, la película tiene varias similitudes con Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johnston, 2011) –cosa que me alegra, ya que esa película me encanta –y la relación amorosa es una de ella. En la película de Marvel me gustó mucho como Peggy Carter se sentía atraída por Steve Rogers antes de que se le administrara el suero del Supersoldado. Como le fascinaba el valor, el coraje y la astucia que mostraba ese joven sin importarle que fuera un enclenque y un canijo.


Y aquí ocurre, prácticamente, lo mismo. Diana se siente atraída por Steve Trevor, pero no por su físico, ni porque sea el primer hombre que vea en su vida, ni por ninguna cosa fríbola ni ninguna mierda propia de comedia romántica. A ella le fascina su valor, su idealismo y su forma de enfrentarse a los mismos peligros que ella pese a carecer de sus poderes. Además, ella no deja que en ningún momento sus sentimientos la aparten de sus objetivos ni le hagan replantearse sus ideales.

Con un ritmo que nunca decae, la película nos cuenta muy bien como son los orígenes de Wonder Woman. Empezando desde que es una niña rebelde que sueña con entrenarse con las demás Amazonas –por cierto, las escenas correspondientes a los entrenamientos de las Amazonas son otro 10 en la larga lista de dieces que le están cayendo a esta película –. Luego la vemos haciéndose mayor mientras es entrenada. Después vemos como la llegada de Steve Trevor trastoca su mundo y la anima a salir de la isla para salvar el mundo, lo que crea un gran conflicto con su madre. Y, finalmente, vemos como la realidad de la guerra y el mundo de los hombres va acabando con su inocencia y sus ideales, convirtiéndola en la Wonder Woman desencantada con el mundo que vimos en Batman v Superman.

A todo ello ha ayudado un estupendo guión firmado por Allan Heinberg –aunque, Geoff Johns participó de forma no acreditada –y en el que uno de sus inspiradores argumentales es Zack Snyder, también productor de la película; y que yo creo que ha tenido una participación activa en la película, como la que tuvo Christopher Nolan en su Man of Steel (2013), aportando cosas, pero sin interferir en el trabajo de Jenkins.

Un guión muy bueno, muy trabajado, con muy buenos diálogos y situaciones muy logradas. Desde luego, este si es un guión de verdad y no como el de Alien: Covenant. Desde luego, habría que ir a casa de Ridley Scott con una copia de este guión y estampárselo en lo morros.

Como adaptación, se toma varias libertades –algo inevitable –, pero se mantiene muy fiel a los cómics; especialmente, a los de la etapa de George Perez, principal fuente de inspiración para la película.

Pasando al tema del reparto.

No voy a mentir. Cuando Gal Gadot fue elegida para ser Wonder Woman no di, precisamente, saltos de alegría. No la veía en el personaje y su físico no era el más adecuado para el papel. No obstante, fue una elección de Zack Snyder y eso me valía para darle un voto de confianza. Además, como ya he dicho antes, la chica se empleó a fondo en los entrenamientos para mejorar su físico y encajar en el papel.


Y, vamos, si en Batman v Superman ya me convenció, aquí si quedaban algunas dudas, quedan completamente disipadas. La actriz hace un excelente trabajo, dando vida a Wonder Woman como si hubiera nacido para ello y haciendo completamente suyo al personaje, cómo ocurre con Hugh Jackman con Lobezno, Chris Evans con el Capitán América o, sobre todo, Scarlett Johansson con la Viuda Negra.

Chris Pine está muy bien como Steve Trevor. Su trabajo es muy bueno y el tipo derrocha mucho carisma. Además, la química que tiene con Gadot es impresionante.

Connie Nielsen está fantástica como Hyppolita; imponente como reina de las Amazonas y tierna como madre sobreprotectora. Además, en la película tiene su momento de lucha, demostrando que también puede ser una action woman.

Lo mismo digo de Robin Wright como Antiope. Jamás había visto a esta actriz como una mujer de acción y en esta película parece que lleva toda su vida luchando en guerras toda su vida. Además, resulta curioso que, 30 años después, la veamos en un rol tan diferente al que interpretó en La Princesa Prometida (Rob Reiner, 1987); seguro que si ahora hicieran una secuela de esa película la actriz no dudaría en hacer lo del anuncio de las galletas Príncipe.

Del lado de los villanos, Danny Huston, al quién los papeles de villano se le dan muy bien, hace un gran trabajo como el General Ludendorff.

Lo mismo que la española Elena Anaya, que está maravillosa como la Doctora Poison. La actriz ya tiene experiencia como villana en una superproducción hollywoodiense cuando hizo de vampira en Van Helsing (Stephen Sommers, 2004), donde había momentos que llegaba a asustar y todo. Aquí, su personaje es muy diferente, pero ella sigue igual de intimidante.

Aunque, el que se lleva la palma es, sin duda, el villano principal, Ares; que, tal y como me imaginaba, se ocultaba tras el personaje de David Thewlis, una estupendo actor que hace un excelente trabajo en la película. Además, me ha parecido un acierto que el dios de la guerra se ocultara tras una persona del bando aliado que, precisamente, aboga por la paz, ya que era demasiado evidente que lo hiciera tras un general alemán que se niega a rendirse pese a tener la guerra perdida.

Cuando se le ve al final con la armadura, está muy bien. No voy a mentir, me gustaba más aquel diseño donde tenía el cráneo como casco que se vio en algunos juguetes del merchandising, pero este diseño se asemeja más al de los cómics. Aunque, esos si, cuando llevaba el casco puesto solo se le debían haber visto los ojos y no parte del rostro.

Pero, bueno, a mi este Ares me ha encantado y, junto con el General Zod, es sin duda el mejor villano del DCEU.


Y no me olvido de Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock, que interpretan a esa especie de Comandos Aulladores que acompañan a Diana y a Trevor. Los tres hacen un buen trabajo y están muy bien en sus respectivos papeles.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Wonder Woman es todo un PELICULÓN. Una obra maestra de los píes a la cabeza. La película que, sin duda, he estado esperando durante años.

Dentro del DCEU, supera con creces a Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y a Escuadrón Suicida. En cuanto a Man of Steel –que para mí es otra obra maestra –, diría que las dos echarían un buen pulso sin que quedara muy claro quién sería el ganador. Fuera del DCEU, a las películas de Batman de Christopher Nolan no llega a alcanzarlas, pero si se les acerca mucho. Y, desde luego, supera a Los Vengadores y las películas de Marvel Studios; y esto lo dice alguien a quién le encantan Los Vengadores y las películas del MCU.

Desde luego, estoy deseando ver esta película más veces y me muero por ver también la anunciada secuela, donde me encantaría que Patty Jenkins regresara en la dirección.








21 de junio de 2017

LA MOMIA (2017)
















Universal Pictures ha dado comienzo al conocido como Dark Universe, un universo cinematográfico compartido formado por los monstruos clásicos que ellos ayudaron a popularizar con sus películas de los años 30 y 40.

Y la película encargada de inaugurar este universo es la película que nos ocupa, una nueva versión de La Momia.

Como ya sabéis, cuando algo tiene mucho éxito muchos quieren subirse al carro. Después del enorme éxito que Marvel Studios ha tenido con Los Vengadores y sus películas del Marvel Cinematic Universe, ahora a todos los estudios quieren tener su propio universo compartido. Warner Bros. ya tiene el suyo en marcha con los personajes de DC Comics, Sony Pictures lo intentó con Spiderman y Paramount Pictures está formando el suyo con Transformers.

Universal Pictures no quiere quedarse atrás y, a falta de superhéroes o robots gigantes, ha decidido hacerlo con los monstruos clásicos (Drácula, Frankenstein, Hombre Lobo…), creando lo que ellos han llamado Dark Universe.

Juntar a los monstruos clásicos no es algo nuevo, sino algo que ya se ha hecho muchas veces. La propia Universal ya hizo películas donde se juntaban varios monstruos en los años 40. Sin embargo, no hace falta irse muy atrás en el tiempo, ya que recientemente hemos tenido la estupenda serie Penny Dreadful con unos resultados de los más sobresalientes.


El monstruo elegido para inaugurar este universo es la Momia, un ser mitológico surgido de una leyenda que habla de cuerpos momificados en el Antiguo Egipto que vuelven a la vida como una especie de muertos vivientes o seres muy poderosos.

Esta leyenda surgió a raíz del descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922. La muerte en misteriosas circustancias de personas relacionadas con el descubrimiento hizo que entre los más supersticiosos empezara a hablarse de una maldición en la que la momia del propio Tutankamón volvía a la vida para vengarse de los que habían profanado su tumba.

Todo esto no pasó desapercibido para Hollywood y fue la propia Universal la que lo popularizó con la película La Momia (Karl Freund, 1932), protagonizada por Boris Karloff. Después, se siguieron haciendo muchas películas sobre momias; hasta la Hammer, con la película de 1959 dirigida por Terence Fisher con Christopher Lee y Peter Cushing de protagonistas.

No obstante, una película que volvería a poner de moda el mito de las momias en los tiempos modernos sería la exitosa The Mummy (La Momia) (1999), remake que la Universal hizo de su clásico de 1932 al que Stephen Sommers, su guionista y director, le dio un aire aventurero a lo Indiana Jones que le vino muy bien. A esta le siguió una rápida secuela, El Regreso de la Momia (2001), de nuevo escrita y dirigida por Sommers, que también fue un gran éxito de taquilla y tiene el honor de ser el debut como actor de Dwayne Johnson, quién luego protagonizó un spin-off, El Rey Escorpión (Charles Russell, 2002).

La tercera entrega se hizo más de esperar. Esta fue La Momia: La Tumba del Emperador Dragón (2008) –en la que cambiaban Egipto por China –, donde Rob Cohen reemplazó en la dirección a Sommers, quién permaneció como productor y guionista. Esta tercera entrega no tuvo tanto éxito como sus predecesoras, lo que dio al traste con una cuarta entrega prevista que se iba a ambientar en Perú y ya empezó a hablarse de la idea de reiniciar la saga.

Este reboot permanecería varios años en el limbo hasta que el estudio decidió rescatarlo y utilizarlo para inaugurar su universo de monstruos. Alex Kurtzman, principal responsable de este universo junto a Chris Morgan, es quién se encarga de dirigir mientras que el protagonismo recae en Tom Cruise; quién, curiosamente, había entrado en este universo para protagonizar y producir un reboot de Van Helsing (2004) –otra película de Stephen Sommers –, del que ya no hemos vuelto a saber más. Por su parte, la nueva momia es esta vez una mujer, interpretada por Sofia Boutella.


La película, finalmente, se estrenó el pasado 9 de junio –en EEUU, España y otros países –y, la verdad, no tuvo un arranque muy bueno. La crítica la pulverizó completamente y el público sale de verla con opiniones muy variadas.

En taquilla, se ha dado un caso bastante curioso. Mientras en EEUU tuvo un estreno muy flojo y a día de hoy solo lleva recaudados 58 millones de dólares en territorio estadounidense, en el resto del mundo hizo una taquilla mucho mejor, siendo número uno en muchos países y habiendo recaudado a día de hoy 237 millones de dólares que hacen que su taquilla global ascienda a 295 millones de dólares. Unas cifras que la libran del fracaso, pero no acercan mucho al éxito a una película que ha costado 125 millones de dólares más lo que se hayan gastado en publicidad.

Así que el Dark Universo no ha tenido un arranque muy potente. Aún así, la Universal sigue adelante con él, y ya tienen en el orizonte la siguiente película, una nueva versión de La Novia de Frankenstein (James Whale, 1935) que dirigirá Bill Condon; quién llega a la película precedido por el enorme éxito de La Bella y la Bestia (2017).

Pero, bueno, vamos a hablar de esta película que es lo que importa.

Tras haberla visto, debo decir que no es una mala película, pero tampoco una buena película del todo. Es una película bien planteada, pero que se queda a medias en casi todo.

El guión, originalmente, era de Jon Spaihts, pero ha pasado por las manos de varios guionistas –entre ellos, David Koepp y Christopher McQuarrie –y, la verdad, parece que ninguno tenía las ideas claras a la hora de escribir, porque la película porque hay momentos en los que la película parece avanzar sin rumbo.

Aunque, no es solo los guionistas. Parece que todos los responsables tampoco tenían las ideas muy claras y, al final, parece que estaban más interesados en presentarnos el universo compartido que en la película en si. Porque la película, donde funciona bien, es en presentarnos el Dark Universe, cosa que consiguen con la inclusión de esa organización dirigida por un Doctor Jekyll en plan Nick Fury dedicada a combatir las fuerzas del mal.

En cambio, falla mucho en lo que a la historia de la momia se refiere. Porque todo lo referente a la momia está muy desdibujado. Cuando hablan de sus orígenes, no lo hacen muy bien y luego nunca están del todo claras cuales son sus motivaciones o el por qué de algunas de sus acciones, como [SPOILERla elección del personaje de Cruise como su ¿pareja? [/SPOILER]. Encima, las veces que la vemos en acción son pocas y a penas resultan espectaculares; como cuando va por las calles de Londres provocando el caos, que solo dura unos segundos. Tan solo los momentos en los que [SPOILERsucciona a otros como si de un vampiro se tratase [/SPOILER] llegan a impresionar.

Luego tenemos cosas como unos personajes demasiado estereotipados y momentos de comedia que hacen de todo menos gracia que no hacen más que lastrar el film. En cambio, si están bastante logrados algunos homenajes a otras películas; como uno que hacen a Un Hombre Lobo Americano en Londres (1981), de John Landis –quién no está muy contento con esta película y el Dark Universe, como declaró no hace mucho –, que si me pareció genial.

El diseño de producción y los efectos especiales están bien. Técnicamente, la película está bien hecha, pero tampoco hay nada que llegue a destacar de verdad.

Alex Kurtzman no dirige mal, pero tampoco del todo bien. El tipo algo de experiencia en la dirección, pero no la suficiente para hacer frente a una superproducción como esta. Y esto se nota, especialmente, en las escenas de acción. Algunas –especialmente, las del principio –están rodadas de forma torpe y otras están bien rodadas pero carecen de espectacularidad.


Tan solo hay unos pocos momentos destacables en toda película. Uno de ellos es, sin duda, la escena del avión; aunque, esto es más mérito de Cruise, que se empeñó en rodar esa escena en un avión de gravedad cero la NASA para hacerla más realista que con efectos especiales.

Sinceramente, Kurtzman debería de abstenerse de volver a dirigir más películas de este universo y dedicarse a supervisarlo junto a Chris Morgan.

Sobre los actores, Tom Cruise hace un buen trabajo, pero creo que es lo que más ha perjudicado a la película a causa de su condición de superestrella. Y es que ese ha sido el gran problema, introducir a una superestrella que termina eclipsando a los monstruos cuando estos deberían ser los grandes protagonistas. Pero, de todas maneras, como ya he dicho, su trabajo ha estado a la altura y el que le debamos cosas como la mencionada escena del avión le hacen ganar puntos.

Sofia Boutella está muy bien como la momia pese a los problemas que he mencionado antes.

Annabelle Wallis es una muy buena actriz y hace un buen trabajo solo perjudicado por algunos momentos en el guión donde hacen quedar a su personaje como una gilipollas. Como en la escena de la iglesia [SPOILER] cuando se queda parada mirando como una pazguata como la momia está a punto de acuchillar a Cruise [/SPOILER].

Russell Crowe hace un buen trabajo también y me ha gustado su doctor Jekyll en plan Nick Fury. En la película hay un momento en el que se convierte en Mr. Hyde –no es ningún SPOILER, ya que se veía en algunos avances –y tipo también hace muy bien está encarnación –aunque, deberían haber hecho algo más en plan La Liga de los Hombres Extraordinarios –. El problema es que esa escena resulta muy forzada.

Bueno, vamos resumiendo ya.

En el fondo, La Momia no es una mala película del todo. Es un film que se deja ver y que llega a entretener. Sin embargo, no para de quedarse a medias en casi todos sus objetivos y, al final, resulta bastante fallida.

Si la comparamos con las películas de Stephen Sommers, sale perdiendo por goleada.


Como presentación del Dark Universe está bien. Pero, más vale que se pongan las pilas con las siguientes películas, porque poco futuro le veo a este universo.



16 de junio de 2017

PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR (2017)








ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Si alguien no la ha visto aún, se abstenga de leerla y, si decide leerla de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.





















Esta semana he podido ver la quinta entrega de Piratas del Caribe y el reboot de La Momia. La review de esta última llegará después, ahora toca analizar esta película que, como ya he dicho, es la quinta entrega de esta exitosa saga surgida de una atracción de Disneyland.

Henry Turner (Brenton Thwaites), el hijo de Will Turner (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley), busca desesperadamente el Tridente de Poseidón, capaz de romper cualquier maldición, lo que le permitiría liberar a su padre de la maldición que le obliga a ser el capitán de El Holandés Errante. Para ello, busca la ayuda del pirata Jack Sparrow (Johnny Depp), pero este no pasa por sus mejores momentos. También tendrá que formar una incómoda alianza con Carina Smyth (Kaya Scodelario), una joven de brillantes conocimientos de astronomía por los que es acusada de brujería.

En medio de todo esto, el capitán Salazar (Javier Bardem) ha logrado escapar del Triángulo del Diablo y busca a Sparrow para vengarse. Salazar era un despiadado cazador de piratas de la Armada Española que fue engañado por Sparrow y él y su tripulación terminaron convertidos en espectros atrapados en el triángulo. En su implacable búsqueda de Sparrow comienza a destruir la flota del Capitán Barbossa (Geoffrey Rush), quién se verá obligado a aliarse con él.


Esta quinta entrega nos llega seis años después de la cuarta entrega, Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas (Rob Marshall, 2011). Los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg son quienes se encargan de dirigir, mientras el guión ha corrido a cargo de Jeff Nathanson sobre una historia suya y de Terry Rossio, uno de los guionistas habituales de la saga.


Johnny Depp repite por quinta vez como el capitán Jack Sparrow y volvemos a ver a muchos habituales de la saga, recuperan a Orlando Bloom y a Keira Knightley –que no aparecieron en la cuarta –y se unen nuevos intérpretes, como los jóvenes Kaya Scodelario y Brenton Thwaites.



El film lleva como subtítulo Dead Men Tell No Tales –algo así como Los Hombres Muertos no cuentan Historias –, que es una frase que se puede leer en la entrada de la atracción de Disneyland que inspiró esta saga de películas. No obstante, parece que los responsables de la película han creído que en Europa –porque esto no solo ha ocurrido en España –no se entendería esa frase –pese a que el personaje de Bardem la pronuncia antes de salir el título –y han decidido ponerle el subtítulo de La Venganza de Salazar.

La película está haciendo una buena taquilla, pero tampoco se puede decir que haga datos muy espectaculares. Con un presupuesto de 230 millones de dólares, solo en EEUU ha hecho 139 millones y 464 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 603 millones de dólares.

Por otro lado, la crítica no se está portando muy bien con ella y las opiniones del público son muy variadas.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Como ya sabéis, pese a que nunca he sido muy fan de las películas de piratas, esta saga me gusta mucho; al menos, sus primeras películas.

La primera entrega, Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra (2003), dirigida por Gore Verbinski, es bastante buena y resultó un muy agradable soplo de aire fresco en un verano lleno de decepciones cinematográficas. La segunda, Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto (2006), también dirigida por Verbinski, me parece un peliculón y para mí es la mejor entrega de la saga sin ninguna duda y dudo mucho que alguna otra entrega llegue a desbancarla. Luego está la tercera, Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo (2007), también dirigida por Verbinski, que no es del todo un mal film, pero quisieron hacerla tan ambiciosa que, al final, se les fue la pinza de una manera impresionante. No obstante, pese a sus defectos, era un buen film que cerraba muy bien la trilogía.

Y es que la saga se tenía que haber quedado en eso, en una trilogía. Sin embargo, no se quisieron quedar ahí he hicieron una cuarta entrega, la ya nombrada Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas, que fue un bajón tremendo, siendo la entrega más floja de la saga hasta la fecha; encima, tuvieron el mal gusto de meter a Penélope Cruz, lo cual la hacía quedar mucho peor.

Ahora nos llega esta quinta entrega donde han querido hacer una jugada parecida a la de la quinta temporada de Arrow, volviendo a mirar a los orígenes para recuperar la frescura de los primeros films y darle una nueva vida a la saga.

¿Lo han conseguido? Pues eso os lo contesto ahora mismo:



NI DE COÑA



La película ha sido otra puta decepción cuyo único mérito ha sido entretener durante pequeños ratos que han sido como pequeños islotes en medio de un enorme océano de aburrimiento y bochorno. A favor tiene que, en conjunto, ha resultado algo mejor que En Mareas Misteriosas; aunque, eso tampoco es decir mucho.

La intención ha sido buena, pero la ejecución ha sido pésima, ya que lo único que han hecho ha sido repetir los chistes de las primeras entregas camuflándolos con situaciones diferentes. Toda esa movida de Sparrow con la guillotina durante la fuga de la ejecución no paraba de recordarme a cuando huía de los caníbales atado a un mástil en El Cofre del Hombre Muerto. Luego está lo del robo del banco, que no hizo más que recordarme a la escena de la rueda de molino de aquella película.


Y así toda la puta película. Se han cambiado los elementos, se han cambiado las situaciones, pero los chistes son descaradamente los mismos. Y no solo los chites, todo son copias encubiertas. Es que, hasta lo de Salazar y su tripulación de espectros no paran de recordar a cuando Barbossa y los suyos eran esqueletos en La Maldición de la Perla Negra o lo del barco de Salazar cuando devora a otros barcos no hacía más que recordarme al famoso Kraken de la segunda entrega.

Eso es lo que entiende esta gente por mirar atrás. Copiar lo que funcionó y camuflarlo para hacerlo pasar por algo diferente y tomarnos por gilipollas.

Luego, la película parece que está hecha sin ganas. Hay un gran presupuesto, hay muchos medios, tenemos unos efectos especiales muy logrados y un diseño de producción muy bueno, pero hay una tremenda falta de interés por parte de los implicados impresionante. Especialmente, de sus dos directores.

Rønning y Sandberg son dos buenos directores, no hay más que ver Kon-Tiki (2012) para saberlo. Pero no es falta de talento lo que se aprecia en su trabajo en este film, sino falta de ganas, como ya he dicho antes. Su dirección no es mala, pero la he encontrado muy apagada, sin ningún momento destacable en todo el film. Las escenas de acción están bien rodadas, pero carecen por completo de espectacularidad y de momentos que hagan saltar de la butaca. La dirección de actores es plana a más no poder y los momentos cómicos y dramáticos pasan sin pena ni gloria.

Pero no son los directores los únicos desganados. Todo el equipo parece tener una desmotivación de la hostia. Quiero creer que el exbeattle Paul McCartney, que hace un cameo en el film, impuso un catering vegetariano durante todo el rodaje y la peña estaba falta de proteinas; porque, si no, no me explico lo que ha pasado para que se haya hecho una superproducción de 230 millones con menos vida que en un cementerio.

Hasta Johnny Depp está muy desmotivado; aunque, esto puede ser causa de que ya está cansado de interpretar a Jack Sparrow. No obstante, eso no es lo peor. Lo peor es que se han cargado a tan carismático personaje en el deficiente guión, convirtiéndolo en una parodia de si mismo y haciendo que sea de lo peor de la película, llegando a resultar insoportable en algunos momentos; cosa que no ocurría en las primeras entregas ni por asomo.


El resto del reparto hace lo que puede para que el conjunto no se hunda por su propio peso. Geoffrey Rush sigue estando muy bien como Barbossa; al que ahora hasta han hecho padre y todo. Desgraciadamente, también se lo ha cargado; aunque, no me extrañaría que le volvamos a ver como fantasma en futuras entregas.

Kaya Scodelario es muy buena actriz. Además, es muy bella y, vestida de época, resulta hasta muy sensual. Podría haber dado mucho juego en la película con Jack Sparrow y, siendo la hija de Barbossa, podría hasta haber creado hasta un conflicto que podría haber hecho la película bastante interesante. Pero no, la desperdician en un personaje horrible que no termina de definirse, siendo inteligente y astuta en unos momentos y una idiota y una histérica que se pone a correr y a gritar como una loca en otros.

Encima, como es una actriz joven, tienen que juntarla con el otro joven de la película, el personaje de Brenton Thwaites, para que tengamos dos nuevos Will y Elizabeth en la saga. Y, para empeorar las cosas, lo hacen con el típico rollo de No te soporto pero todo el mundo sabe que vamos a acabar comiéndonos la boca.

En cuanto al personaje de Brenton Thwaites , si el de Scodelario es horrible, este no se le queda atrás –el actor hace un buen trabajo, eso si –. No es más que un payaso y un inútil que no hace más que lastrar la película. Desde luego, para un polvo que Will y Elizabeth pueden echar en 10 años y les sale ese elemento.

Luego está el villano principal, Salazar, interpretado por el español Javier Bardem. Ya he dicho otras veces que no es alguien que me caiga muy bien pero, a diferencia de su mujercita, él si sabe actuar y en películas como Skyfall (Sam Mendes, 2012) ya ha demostrado que los papeles de villano se le dan muy bien.

Sin embargo, en esta película está sobreactuado a más no poder. Encima, esa caracterización digital –que no paraba de recordarme a la del fantasma de El Espinazo del Diablo (Guillermo del Toro, 2001) –no le ayuda nada. Sin embargo, paradógicamente, en la escena de flashback en la que le vemos cuando era un humano normal, ahí si hace un estupendo papel y nos ofrece un villano a la altura; es que, por muy fantástica que sea esta saga, hubiera funcionado mejor si el personaje de Salazar hubiera sido así durante toda la película que como el esperpento en el que lo convierten.


Por cierto, que en las películas de piratas los españoles seamos más malos que J.R. es algo muy habitual, así que con esto no me quejo. Peor fue como reflejaron a los españoles en la anterior entrega, que parecían más españoles de la época de Felipe II que del siglo XVIII.

En fin, vamos terminando ya.

En resumen, Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar ha sido otra tremenda decepción, al igual que En Mareas Misteriosas; aunque, si tengo que elegir entre las dos, me quedo con esta –el no tener a Penélope Cruz ya le hace ganar muchos puntos –.

No es del todo una mala película, pero ha resultado muy aburrida e insustancial, llegando tan solo a entretener a ratos. Una película donde se ha puesto mucho dinero y muchos medios, pero no se le han puesto nada de ganas, haciendo que al final verla sea como estar viendo un barco hundiéndose sin que nadie haga a penas nada por mantenerlo a flote.

Muy lejos está de La Maldición de la Perla Negra y, sobre todo, de El Cofre del Hombre Muerto; incluso la tercera le pasa por encima. Puede que la vuelva a ver si la pasan por Tv y no tenga otra cosa que ver, pero ganas de volver a verla no tengo ninguna.

Para terminar, comento que al final tenemos la habitual escena post-créditos donde nos dan una pista sobre por donde irán los tiros en torno a la sexta entrega –que la habrá, no lo dudéis –, donde, a parte de volver a ver juntos a Will y Elizabeth nos muestran el regreso de un gran villano como Davy Jones. No pinta mal. Pero, vamos, como le pongan a la sexta entrega las mismas ganas que le han puesto a esta, mal vamos.