23 de noviembre de 2017

JUSTICE LEAGUE (2017)






ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Aconsejo no leerla a quién no la haya visto aún y, si por el contrario, alguien decide leerla, lo hará bajo su total responsabilidad.




















Bueno, ya he visto finalmente la tan esperada adaptación cinematográfica de la Liga de la Justicia y me dispongo a dar mi más sincera opinión de ella.

Porque yo, ante todo, antepongo por encima de todo la sinceridad cuando de películas se trata y, aunque se que algunas veces mis opiniones no son del agrado de mucho, yo siempre quiero dejar claro lo que una película me ha parecido.

Pero, vayamos por partes.

Tras la muerte de Superman (Henry Cavill), el mundo está poco a poco sumiéndose en el caos. A todo esto se suman unos extraños seres que están secuestrando gente a los que Batman (Ben Affleck) sigue la pista. A él pronto se le une Wonder Woman (Gal Gadot), quién le informa que esos seres son Parademons, enviados a la Tierra por Steppenwolf (Ciarán Hinds), quién busca las Cajas Madre. Steppenwolf ya atacó la Tierra en el pasado y fue derrotado por una alianza entre amazonas, atlantes y humanos, quienes se quedaron con las cajas y las escondieron.

Steppenwolf logra hacerse primero con la caja que guardan las amazonas tras atacar Themyscira y, después, se hace con la que guardan los atlantes pese a la intervención de Aquaman (Jason Momoa), quién se verá obligado a unirse al equipo que están formando Batman y Wonder Woman para evitar que Steppenwolf se haga con la tercera caja, la que escondieron los humanos. A ese equipo se han unido ya Barry Allen (Ezra Miller), un velocista conocido como Flash, y Victor Stone (Ray Fisher), quién sufrió un accidente y su padre utilizó la Caja Madre para curar su cuerpo, convirtiéndole así en un ser mitad hombre - mitad máquina conocido como Cyborg.


Llevar al cine la Liga de la Justicia no es algo nuevo. Desde hace décadas ha habido intentos de hacer una película sobre el famoso equipo de superhéroes de DC Comics. No obstante, la mayoría de estos proyectos no llegaron más allá de una simple idea.

El proyecto que más cerca estuvo de hacerse realidad fue Justice League: Mortal, que dio comienzo en 2007 con George Miller como director. Dicho proyecto llegó a contar con un guión, entró en pre-producción e, incluso, tenía su reparto cerrado. Armie Hammer iba a interpretar a Batman, D.J. Cotrona a Superman, Megan Gale a Wonder Woman, Adam Brody a Flash y Common a Green Lantern/John Stewart, mientras que los villanos serían Talia Al Ghul, interpretada por Teresa Palmer –quién optó al papel de la mujer maravilla –y Maxwell Lord, quién sería encarnado por Jay Baruchel.

Este proyecto, como ya he dicho, llegó a entrar en pre-producción y Miller trabajó en él varios meses –salvo un espacio de tiempo en el que la película quedó parada durante la huelga de guionista que se produjo en Hollywood entre finales de 2007 y principios de 2008 –. Sin embargo, fue cancelado inesperadamente por Warner Bros., que ya había cancelado anteriormente una película de Wonder Woman escrita y dirigida por Joss Whedon y una película de Flash escrita y dirigida por David S. Goyer.

Años después, tras el enorme éxito de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012), Warner Bros. quiso poner en marcha su propio universo compartido con los personajes de DC Comics –ya lo había intentado antes con Green Lantern (Martin Campbell, 2011) como punto de partida, pero el fracaso de la cinta acabó con estos planes –y puso en marcha un nuevo proyecto, titulado simplemente Justice League y con su estreno previsto para 2015. Para este nuevo proyecto contrataron a Will Beall como guionista.

Sin embargo, este proyecto no llegó a salir adelante y, tras el estreno de Man of Steel (Zack Snyder, 2013) y rumores de que el guión de Beall no convencía al estudio, la Warner optó por poner en marcha un nuevo universo compartido con el film de Snyder como punto de partida.

Snyder fue contratado para dirigir la secuela de Man of Steel y un proyecto de la Liga de la Justicia. Como ya sabemos, la secuela del film del hombre de acero fue convertida en Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016) y la Liga de la Justicia serían dos películas, llamándose la primera The Justice League Part One., fijándose su estreno para noviembre de 2017 cuando Warner y DC lanzaron el calendario oficial de las películas de su universo compartido en el verano de 2014.

Las cosas, al final, no salieron como esperaban. Batman v Superman hizo una buena taquilla, pero fue pulverizada por la crítica y esto hizo que el estudio cambiara los planes. A Snyder le fue quitado el mando del universo cinematográfico, el cual le fue entregado a Geoff Johns, aunque continuó como director de las películas de la Liga de la Justicia.

Sin embargo, los cambios de Warner no se quedaron allí. El estudio, que ya le estaba dando la vuelta por completo a todo el universo cinematográfico cancelando unos proyectos y añadiendo otros nuevos, empezó a meterse cada vez más en la producción de la primera de las dos partes en que se dividiría la adaptación de la Liga de la Justicia; la cual fue convertida en una película individual, siendo retitulada como Justice League.

La producción de la película siguió adelante sin aparentemente problemas; aunque no paraban de surgir rumores de que Snyder estaba siendo cada vez más presionado por el estudio.

El pasado verano, con la película ya en post-producción, Snyder sorprendió a todo el mundo anunciando que abandonaba la dirección de la película por motivos personales, ya que una de sus hijas se había suicidado unos meses antes y quería pasar más tiempo con su familia. El encargado de terminar la película fue Joss Whedon, quién había sido fichado por Warner Bros. para dirigir una película de Batgirl.

Whedon ya colaboraba en la película antes de la marcha de Snyder y su labor, oficialmente, era supervisar la post-producción y rodaralgunos reshoots que quedaban pendientes. Pero, como se pudo saber posteriormente, mucho de la película fue cambiado o cortado, haciendo la película muy diferente a como Snyder tenía previsto. 

Así, llegamos a la película que ahora nos ocupa, la cual ya está en los cines con unos resultados bastante desiguales. 


A día de hoy, lleva recaudados 101 millones en EEUU y 185 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 286 millones de dólares; unas cifras altas, pero no tanto para una película tan costosa. Sin duda, tendrá éxito y dará dinero pero, salvo que en las siguientes semanas de la gran sorpresa, dudo mucho que alcance los 1.000 millones de dólares.

La crítica, por otro lado, la ha pulverizado completamente, volviendo a cabrear a los fanboys de DC. Cabe decir que las críticas, aunque negativas, son mejores que las que recibió en su día Batman v Superman. No obstante, podemos hablar de un nuevo fracaso crítico.

Por otro lado, la opinión del público es mucho más positiva. Aunque, salvo los fanboys de DC –que la ponen por las nuves y la tachan de obra maestra y una de las mejores películas de superhéroes de la historia –, casi todo el mundo parece coincidir en que la película es buena, pero está lejos de ser una película grandiosa.

Bueno, pues mi opinión va, más o menos, por ese camino.

No puedo decir que la película me haya decepcionado, ya que me ha dado lo que esperaba. Lo cual no es bueno, ya que lo que esperaba no era mucho.

Una película de la Liga de la Justicia es algo que he estado esperando durante años y me entusiasmé mucho cuando este film se puso en marcha. Sin embargo, en los últimos meses me he estado desencantando mucho ante las noticias que iban saliendo sobre lo mucho que se estaba metiendo la Warner en esta película para intentar evitar otra vez el desastre crítico de Batman v Superman.

La noticia de la marcha de Zack Snyder ya me puso la mosca detrás de la oreja. Sin embargo, lo que me remató fue cuando dijeron que habían reducido la duración de la película a 121 minutos, cuando la película –en manos de Snyder –tenía previsto durar unos 42 minutos más.

Muchos le vieron el lado optimista alegando que lo que habían hecho era quitarle paja a la película y dejando solo las partes que importan. Yo, en cambio, que ya he visto como suelen acabar estas cosas cuando al estudio le da por recortar duración, no compartía el mismo optimismo y tenía el temor de que la película terminase siendo abarcar muchas cosas en poco tiempo. Y, por desgracia, no me equivocaba. 

La película es toda una rápida sucesión de cosas que se van sucediendo de una forma rápida y atropellada sin a penas tiempo para presentar y desarrollar personajes y sin que a penas puedas meterte en la trama; por no hablar de lo mucho que se echan de menos un montón de escenas que se vieron en los tráilers y aquí brillan por su ausencia. Todo se reduce en ir lo más rápido posible de A a B y de B a C y para de contar.

Así, lo que tenemos al final es una película que está bien, se hace entretenida, hace pasar un rato agradable, pero que pasa sin pena ni gloria y se ve tan rápido como se olvida.

Así ha sido. La película, salvo en unas cosas de las que hablaré más adelante, me ha gustado, he pasado un buen rato viéndola, pero no ha llegado a entusiasmarme y no he visto ningún momento que me dejara con la boca abierta y se me quede grabado en la retina. Yo no acostumbro a puntuar las películas en este blog pero, si tuviera que hacerlo, la nota que le pondría superaría el 6, pero no llegaría a 7, quedánse en un 6´5 o algo por el estilo.

Al final, lo que tenemos es una película para pasar el rato y ya está. Con escenas de acción espectaculares, pero sin un solo momento épico en toda la película. Llamadme exigente si queréis, pero eso no es lo que quiero para la Liga de la Justicia. Estamos hablando de un equipo de superhéroes incónico que, entre sus filas, tiene a varios de los superhéroes más icónicos de la historia que se merecen muchos más. No estoy diciendo que hagan una obra maestra, como Man of Steel o Wonder Woman, pero si una película estupenda con momentos épicos, que si es lo que fue Los Vengadores.

Y, según creo, eso es lo que tenía previsto darnos Zack Snyder. Porque tengo la impresión de que, si le hubieran dejado terminar lo que empezó, seguro que nos hubiera dado algo mucho mejor y, de seguro, tendríamos entre manos una película que, incluso, superaría a Los Vengadores.

En la película se nota mucho la mano de Joss Whedon, pero no llega a cubrir del todo el trabajo de Snyder. Y, por lo que he podido ver, tengo la impresión de que Snyder aprendió de sus errores en Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia.


Para mí, el gran error que cometió Snyder en esa película fue intentar repetir la misma fórmula que en Man of Steel. Algo, prácticamente, imposible por dos razones: 1) porque Man of Steel es una película irrepetible y 2) porque ya no contaba con la ayuda de Christopher Nolan. Al final, el resultado fue una película que, como ya dije en su día, es muy buena, pero también es bastante fallida en otros aspectos que al final estropeaban el conjunto.

Por lo que he visto en este film, creo que Snyder aprendió de ese error y en este film iba a estar más acertado, siendo fiel a lo que hizo en Man of Steel, pero ofreciéndonos algo más de sus propia cosecha; no hay más que ver esos títulos de créido iniciales que recuerdan mucho más a Watchmen (2009) que los de Batman v Superman.

Desgraciadamente, la Warner no ha sabido verlo y han terminado por estropear su trabajo, contando con la complicidad de Joss Whedon. Aunque, yo no le culpo mucho, el tipo llegó al DCEU con la ilusión de hacer una película de Batgirl y le metieron en este caos donde ha hecho lo que ha podido; o, más bien, lo que le han dejado hacer. Espero que Warner le compense dejándole hacer Batgirl como él quiera, porque si no…

Muchos fans cabreados están pidiendo ya una nueva versión de la película con el montaje de Zack Snyder. Yo, desde luego, me sumo a esa propuesta. Aunque, dudo mucho que Warner nos la ofrezca; seguramente, sacarán una versión extendida, como hicieron con Batman v Superman y Escuadrón Suicida, pero dudo mucho que nos ofrezcan el montaje de Snyder.

Pero, sigamos con la película. Visualmente está muy bien. Prefiero mucho más el estilo más oscuro de Snyder que se veía en los primeros tráilers, pero este estilo más luminoso no está mal. No obstante, una cosa que me ha llamado mucho la atención es la abundancia que hay en la película de planos medios y primero planos, quitándole mucha profundidad a la película. Además, algunos planos, en comparación con lo visto en los tráilers, se ve que han sido recortados, lo que nos deja claro que esta es otra cosa que le debemos al remontaje de Warner y Whedon.

Los efectos especiales están en general bien, pero hay algunos momentos en los que cantan demasiado, algo imperdonable en una película que ha costado 300 millones de dólares. Hay, más bien, dos momentos en especial.

Uno de ellos es con Steppenwolf. El personaje, como villano principal, al final ha resultado más descafeinado de lo que se esperaba. Pero, en lo que a su aspecto refiere, su diseño está muy bien y está muy bien generado por ordenador salvo en un detalle. Y es que la animación CGI de su rostro canta más que un gallo. Ya se había visto algo así en las promociones, pero parecía que lo habían arreglado. Pero, nada más lejos de la realidad. Dolían los ojos cada vez que sacaban un primer plano de él y, como ya he dicho, en una película que ha costado 300 millones esto tiene delito.

Sin embargo, esto no es nada comparado con el otro momento; ahí si que me llevé las manos a la cabeza en más de una ocasión.


Una cosa muy comentada de la película es que, cuando Whedon llamó a Henry Cavill para las regrabaciones que hizo, este tenía un gran bigote. El actor se encuentra rodando la sexta entrega de Mission: Impossible y esto le obliga a dejarse bigote, ya que su director no quería un bigote falso. Esto les llevó a tener que borrarle el bigote digitalmente.

Con los efectos especiales de hoy en día y 300 millones de presupuesto, borrar un bigote no debía ser muy difícil. Digo yo, porque el resultado es de puta pena. Si ya dolían los ojos con el rostro digital de Steppenwolf, con esto dan ganas de arrancárselos. Y no solo con el bigote, también hay escenas donde el hombre de acero está superpuesto digitalmente y también canta mucho. Desde luego, con Superman es como mejor se sabe cuando es Zack Snyder quién dirige y cuando el que dirige es Whedon.

Pese a esto, Henry Cavill vuelve a estar genial como Superman, haciendo de nuevo un gran trabajo. Eso sí, la forma en la como resucitan a Superman y el posterior enfrentamiento que tiene con los miembros de la Liga más forzado no puede ser. Además de que difiere mucho de lo que Snyder tenía planeado y encajaba muy bien con la escena del sueño de Batman v Superman.

Gal Gadot también vuelve a estar fantástica como Wonder Woman después de verla como protagonista de su propia película este mismo año. Aunque, me pregunto yo que pasó con varios de los poderes de los que hizo gala para derrotar a Ares en su película y que aquí le hubieran venido bien en más de una ocasión; además, pese a que es una escena que muestra los poderes de Flash y sirve para mostrar el trabajo en equipo de la Liga, me resulta muy chocante que necesitara una espada para matar a un Parademon.

Sobre los que aún hemos visto poco. Jason Momoa no está mal como Aquaman; al menos, a este Aquaman cinematográfico.

Ezra Miller está muy bien com Flash, que aquí es el graciosillo del grupo –aunque todo el mundo hace chiste, incluido Batman –y, por mucho que los fanboys de DC quieran negarlo, su relación con Bruce Wayne recuerda a la de Peter Parker con Tony Stark en Spider-Man: Homecoming.

En cuanto a Cyborg, el actor que lo interpreta, Ray Fisher, un actor proveniente del teatro, hace un estupendo trabajo. Sin embargo, el personaje da la sensación de estar muy metido con calzador y de que si lo suprimieran de la película no se le echaría de menos.


Amber Heard está fantástica como Mera y J.K. Simmons está impresionante dando vida a un Comisario Gordon idéntico al de los cómics. Desgraciadamente, la falta de metraje hace que ambos salgan muy poco en pantalla. Afortunadamente, sabemos que Heard saldrá como Mera en la película de Aquaman con mucho más protagonismo. Simmons también tiene previsto aparecer de nuevo en la película en solitario de Batman; aunque,  con los cambios que está haciendo Matt Reeves –se rumorea que va a prescindir de Ben Affleck y poner a Jake Gyllenhaal como Batman –, cualquiera sabe.

Y, ya que hablamos de Affleck. Si hay un personaje que realmente sale mal parado en esta película, ese es sin duda Batman. Mira que a mi Ben Affleck me encantó en Batma v Superman y me parece un excelente Batman; de hecho, le considero el mejor Batman cinematográfico después de Christian Bale. Sin embargo, en esta película el actor, aunque hace un buen trabajo, está algo soso y el personaje muy desdibujado. Y, vamos, que hayan hecho esto con el que ha sido siempre uno de mis superhéroes favoritos es algo que me hace muy poca gracia.

La banda sonora es algo que suelo olvidar mencionar, ya que, normalmente, me suelen gustar mucho –incluso si la película no me gusta –y no tengo mucho que decir sobre ellas. Sin embargo, no puedo dejar pasar la chapuza que Danny Elfman ha hecho aquí, donde da la sensación de que lo único que ha hecho es un refrito con bandas sonoras de otras películas en las que ha trabajado, como Batman (Tim Burton, 1989) y Hulk (Ang Lee, 2003).

Claro, que el tipo no tiene la culpa, ya que fue llamado este verano para reemplazar a Junkie XL después de que este se largara para hacer la banda sonora del reboot de Tomb Raider –o eso dicen, ya que me da que este es otro al que la Warner se quiso quitar de en medio –, y tenía poco tiempo para trabajar; él mismo se ha quejado hace poco de ello.

Bueno, vamos resumiendo ya.

La película es buena, entretiene bastante y se hace bastante agradable. Pero no pasa de ser una película correcta que solo está bien para pasar el rato y carece por completo de momentos memorables. Una película que, sin duda, no volvería a ver en el cine más veces. Desde luego, no es la adaptación cinematográfica que la Liga de la Justicia merece.

Reducir la duración de la película a 121 minutos fue una tremenda cagada, lo mismo que no dejar a Zack Snyder hacer lo que tenía pensado hacer porque no tengo ninguna duda en que nos habría ofrecido algo mucho mejor que lo que vemos aquí.

Una pena, tanto por la película como por este DCEU que la Warner se está cargando y que más se va a cargar a partir de ahora por no saber ver bien los problemas que tiene delante.









6 de noviembre de 2017

THOR: RAGNAROK (2017)










  










Tercera entrega de la saga Thor y tercer –y último –film del Marvel Cinematic Universe que se estrena este año; el primer en el que Marvel Studios pude estrenar tres películas en lugar de dos por imposición de Disney.

Tras la batalla de Sokovia, Thor (Chris Hemsworth) ha estado viajando por el universo en busca de las Gemas del Infinito hasta que es capturado por el demonio Surtur, quién le revela que Asgard está más vulnerable que nunca porque Odín (Anthony Hopkins) ya no está allí y que él piensa destruirlo con el Ragnarok, lo cual ocurrirá cuando su corona se junte con la Llama Eterna. No obstante, Thor logra escapar, derrotar a Surtur y llevarse su corona –que es también su craneo –a Asgard. Allí descubre que Loki (Tom Hiddleston) ha estado reinando con la apariencia de Odín, a quién engañó con un hechizo y envió a la Tierra.

Thor y Loki llegan a Nueva York, pero el lugar donde Loki dejó a Odín ha sido derribado. No obstante, con la ayuda de Doctor Extraño (Benedict Cumberbatch) consiguen encontrarlo en Noruega, donde este les dice que hace tiempo que se libró del hechizo de Loki, pero no quiere volver ya que su fin está cerca. Pero, antes de morir, les dice que tienen una hermana mayor, Hela (Cate Blanchett), la diosa de la muerte, a quién encerró, pero ahora ha escapado aprovechando su ausencia y se dirige a Asgard para reclamar su trono y crear llevar el caos y la destrucción a los Nueve Reinos. Thor decide enfrentarse a ella, pero Hela es tan poderosa que logra romper su martillo. Tras el enfrentamiento, Thor acaba en el planeta Sakaar, donde es capturado por una mujer llamada Scrapper 142 (Tessa Thompson) que lo vende a el Gran Maestro (Jeff Goldblum), quién gobierna el planeta de forma tiránica y obliga a sus esclavos a luchar en la arena como gladiadores. En su primer combate, Thor se enfrenta al gran campeón, quién resulta ser Hulk (Mark Ruffalo).


Thor: Ragnarok fue anunciada en 2014 en un gran acto donde Marvel Studios anunció oficialmente las películas que forman la Fase 3 del universo cinematográfico de Los Vengadores.

La película es la tercera entrega de la saga protagonizada por el dios del trueno. Ambas, dos de las películas menos valoradas del universo Marvel.

Es por ello que, con esta tercera entrega, Marvel Studios se ha puesto más las pilas, introduciendo el Ragnarok en la trama y contando con Hulk para introducir también algo de Planet Hulk en la historia. Además, han puesto al frente al actor y director Taika Waititi, quién ha ganado cierto prestigio entre los cinéfilos en los últimos años.

Así llegamos a la película que ahora nos ocupa, la cual se ha estrenado con bastante éxito. Con un presupuesto de 180 millones de dólares, solo en EEUU lleva recaudados 121 millones, mientras en el mercado internacional –donde la película llegó antes –su recaudación asciende a 306 millones de dólares, haciendo un total de 427 millones de dólares; cifra que irá subiendo mucho en las próximas semanas.

Y es que la película también ha sido muy bien recibida. La crítica, como suele ser habitual en las películas del MCU –algo que tiene a muchos mosqueados –, la ha recibido muy bien; ni que decir tiene que se estrenó con un 100% en Rotten Tomatoes.

El público, en su mayoría, también la ha recibido muy bien, incluso hay detractores del universo Marvel que hablan bien de ella. No obstante, hay algo en lo que todo el mundo se ha puesto de acuerdo. Y es que la película tiene demasiada comedia.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

A mí me gustan las películas de Thor, pero también las considero de lo más flojo de Marvel Studios. La primera entrega, Thor (Kenneth Branagh, 2011), me pareció una película correcta, estaba bien para pasar el rato, pero no era nada brillante. La segunda, Thor: The Dark World (Alan Taylor, 2013), me gustó más. Es una película muy criticada, pero a mí me entretuvo mucho y la encontré más dinámica que su predecesora. Pero, al igual que esta, estaba lejos de ser una película brillante y solo servía para pasar el rato.


Ahora que he visto Thor: Ragnarok, puedo decir a las claras que es, sin duda, la mejor de las tres. Me parece una película ESTUPENDA. He disfrutado enormemente viéndola y me dan ganas de verla más veces.

Para mí es una película muy buena y, de no ser por un detalle, la situaría sin duda entre lo mejor de Marvel Studios.

Para empezar, la película está muy bien dirigida. La dirección de Taika Waititi es estupenda, el tipo maneja muy bien a los actores, sabe llevar muy bien el ritmo y, además –y esto me ha sorprendido mucho –, dirige muy bien las escenas de acción, dotándolas de la brutalidad y espectacularidad que un film como este necesita, con momentos realmente impresionantes: como la escena del principio, el enfrentamiento de Thor y Hulk en la arena, la matanza que hace Hela en Asgard o la batalla final.

Todo ello ayudado por unos sobresalientes efectos especiales –algo que en Marvel Studios siempre hacen muy bien –y un diseño de producción que, si bien en los tráilers me echaba un poco para atrás porque me recordaban muchoo a Guardianes de la Galaxia, una vez vista la película se ve que funciona muy bien.

El reparto es otro de los puntos fuertes del film.

Con Chris Hemsworth, Ton Hiddleston y Mark Ruffalo no me enrollo mucho. Los tres están tan bien dando vida a Thor, Loki y Hulk como lo estuvieron en anteriores películas. Anthony Hopkins también vuelve a estar excelente pese a lo reducido de su papel; además de que es una pena que suprimieran esas escenas en las que se le veía como un vagabundo loco en Nueva York, algo que parecía bastante interesante. Benedict Cumberbatch también tiene un papel muy pequeño, pero vuelve a estar tan impresionante como el Doctor Extraño como lo estuvo en su película individual.



Lo siguiente es un SPOILER, así que advierto no leerlo a quienes no hayan visto la película aún.



Y no puedo terminar con los intérpretes que repiten si hacer mención a Scarlett Johansson como la Viuda Negra que, aunque solo aparezca como una grabación de Los Vengadores: La Era de Ultron, su presencia no pasa nada desapercibida; por no hablar de que su presencia en el film está totalmente justificada y juega un papel de cierta importancia en la trama.




Fin del SPOILER. Ya podéis leer con tranquilidad.



De los nuevo. Jeff Goldblum está tan genial como siempre dando vida al Gran Maestro; un personaje equiparable a El Coleccionista (Benicio del Toro) –de hecho, quieren que los dos lleguen a encontrarse en alguna futura película –.

Tessa Thompson está muy bien como Valkirie y el rol de chica de acción se le da muy bien. Como ya dije, no quiero meterme mucho en polémicas raciales, aunque no niego que hubiera preferido más a una Valkirie blanca y rubia, como la de los cómics –y, si la hubiera interpretado Katheryn Winnick, mucho mejor –. Pero, como ya he dicho, Tessa hace un muy buen trabajo y lo compensa su interpretación.

Una cosa que si han respetado es la bisexualidad del personaje, aunque no vemos nada de esto en el film; había una escena, pero fue cortada, según se ha sabido hace poco.

Sin embargo, si hay alguien que ha sobresalido por encima de todos, esa es sin duda Cate Blanchett como Hela. Todo el mundo, incluso quién habla mal de la película, coincide en que ella es lo mejor de la película y, desde luego, les doy la razón. Blanchett es una excelente actriz y aquí está espléndida como villana principal. Todo lo visto en los tráilers no es nada comparado con lo que se ve en el film. La tipa es una auténtica hija de puta y las cosas que hace a lo largo de la historia –como esa matanza de asgardianos que menciono antes –son para colocarla, sin duda, entre los mejores villanos del MCU.

Bueno, vamos ahora con lo malo.

Y es que la película es muy buena, pero tiene un defecto que, aunque no la estropea del todo, si daña algo el conjunto y le impide ser una película del todo redonda. Un defecto que todo el mundo recalca, incluso los que hablan bien de la película.

Hablo, claro está, de ese exceso de comedia que tiene la película.

Waititi es un director que suele emplear mucho la comedia, aunque la introduce bien en sus trabajos; además, ya advirtió que iba a hacer la película más cómica, por lo que no debería pillarnos por sorpresa.


Sin embargo, es cierto que la película tiene un nivel de contenido cómico que llega a resultar excesivo. Normalmente, las películas del MCU suelen contener humor –es algo que recalcan mucho sus detractores –, pero ese humor suele estar bien introducido en la historia y no llega a resultar molesto. Pero, en esta película, en cambio, si llega a ser molesto en algunas ocasiones y llega a contrastar mucho con la historia.

Desde luego, espero que Waititi no dirija la película de la Viuda Negra y la convierta en una comedia, tal y como dijo. Por suerte, está más interesado en dirigir una hipotética cuarta entrega de Thor.

Ahí, desde luego, si que le doy mi aprobación. Porque, pese al exceso de comedia, el trabajo que ha hecho aquí ha sido brillante. La película me ha encantado, la mejor de las tres entregas, sin ninguna duda, y un film de lo más recomendable.








18 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049 (2017)





















Para empezar, pido perdón por haber tenido este blog muy abandonado últimamente. Este año he tenido un verano muy agetreado que me ha dejado poco tiempo para publicar, tanto en el blog matriz como en este.

Pero, ya lo he retomado y lo hago con esta película, secuela de uno de los mayores crásicos de la historia del cine.

Los Ángeles, 2049. En una decadente sociedad en la que los replicantes se han integrado, K (Ryan Gosling) es un replicante de nueva generación que trabaja para el departamento de policía como blade runner, dando caza y retirando a replicantes clandestinos de modelos más viejos. Su última misión lo lleva hasta una granja donde, tras cumplir su misión, descubre una misteriosa caja cuyo contenido le pone tras la pista de algo relacionado con un suceso ocurrido 30 años antes y que tiene que ver con Rick Deckard (Harrison Ford), un antiguo blade runner que desapareció.

He resumido mucho la sinopsis porque no quiero revelar mucho de esta película, de la que no quiero hacer ningún spoiler.

Bueno, empecemos ya.

Hace 35 años, Ridley Scott, que ya venía de revolucionar la ciencia ficción con Alien (1979), volvió a revolucionar el género con Blade Runner (1982), una libre adaptación de la novela ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, de Philip K. Dick, que, aunque fue en su día una película con muchos problemas de producción, fracasó en taquilla y fue machacada por la crítica, ha pasado a la historia como una obra maestra y un gran clásico que ha influido mucho en películas posteriores.


Por ello, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando se anunció la puesta en marcha de una secuela en el Hollywood actual, donde las secuelas y los remakes lo inundan casi todo.

Ni siquiera la presencia de Ridley Scott como productor resultaba una garantía, debido al desafortunado regreso de este director a la saga Alien con Prometheus (2012), una buena película pero con unos fallos de guión imperdonables, y la reciente Alien: Covenant (2017), cuyo guión no solo tiene fallos, sido que ha sido un completo desastre.

Sin embargo, parece que, en esta ocasión, Scott ha sido listo. Hacer la secuela de un peso pesado como Blade Runner no es tarea para un director cualquiera, así que no dudó en cederle la dirección a otro peso pesado.

El elegido ha sido el canadiense Denis Villeneuve, un director que, al igual que Christopher Nolan y Zack Snyder, está teniendo una ascendencia meteórica dentro de la industria y, en poco tiempo, ha logrado ganarse un gran prestigio; especialmente, los dos últimos años con las películas Sicario (2015) y La Llegada (2016). Un prestigio puesto en peligro al aceptar dirigir esta película donde, si fracasaba, nadie se lo iba a perdonar e iba a vivir con la losa de haber destrozado la memoria de un gran clásico.

Después de una producción menos problemática que la que tuvo la primera, la película ya está en los cines, donde ha tenido unos resultados muy desiguales.

Por un lado, no se puede decir que esté haciendo una buena taquilla. Aunque debutó en el primer puesto en EEUU, sus resultados en territorio estadounidense no están siendo muy altos, llevando hasta ahora recaudados 62 millones de dólares; algo no muy alentador para una película que ha costado 150 millones de dólares –aunque, otros cifran su presupuesto en 185 millones –sin contar lo gastado en publicidad.

En el resto del mundo la película tampoco está haciendo cifras astronómicas. Aún así, lleva ya recaudados 95 millones de dólares, haciendo que su taquilla global sea de 157 millones de dólares. Así que es posible que la película, al final, haga algo de dinero.

La otra cara de la moneda es la crítica. Ya dije que en su día los críticos machacaron la primera película –luego, como es habitual en ellos, cambiaron de opinión cuando la historia no les dio la razón –. Con esta película, la cosa ha cambiado y la crítica, en su mayoría, se ha volcado en elogios con ella.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Por si alguien no lo sabe, a mí Blade Runner me encanta. Es una película que adoro y que he debido haber visto cientos de veces. Así que esta secuela la esperaba con curiosidad, pero también con mucha desconfianza.

Finalmente, fui a ver la película cuando pude ir a la gran ciudad a verla –porque si tengo que esperar a que la pongan en el cine de mi pueblo me pilla el 2049 de verdad –. Mi mente estaba completamente abierta, sin hacerme muchas ilusiones pero, tampoco, desilusinándome demasiado. Disponiéndome a asimilar cualquiera que fuera el resultado.

Pues bien. La película…




ME HA ENCANTADO




Es una película MARAVILLOSA y una secuela no solo digna, sino que está completamente a la altura de la primera. Y lo digo completamente en serio.

Tenía miedo de que a Villeneuve se le hubieran subido a la cabeza los elogios que ha estado recibiendo los dos últimos años y su ego le llevase a intentar superar a la primera o a hacer algo parecido a lo que hicieron Gus Van Sant con Psicosis o Bryan Singer con Superman; se me ponen los pelos como escarpias solo de pensar en ello.

Pero, nada más lejos de la realidad. El tipo, por un lado, ha sido completamente respetuoso con la película original y, por el otro, ha aportado su propia personalidad al proyecto. Todo ello sin perder en ningún momento el equilibrio entre lo uno y lo otro, algo muy difícil de hacer y que solo hacen directores con verdadero talento.


Yo, desde luego, aunque no le tenía entre mis favoritos, ya había visto que Villeneuve es un director bueno de verdad, con verdadero talento, nada que ver con esos directores sobrevalorados solo por el hecho de hacer cine independiente o de autor –ojo, no quiero decir que los que hagan ese tipo de cine sean directores sobrevalorados, solo digo que a algunos se los sobrevalora solo por hacer ese tipo de cine –. Y, desde luego, con esta película, el tipo se pone a la altura de Nolan y Snyder.

Visualmente, la película es impresionante. El estilo visual de la primera pelícual está muy bien recreado, sin dar en ningún momento la sensación de ser una copia, y bien insertado en el cine del siglo XXI, donde la introducción del CGI y las nuevas tecnologías está hecho de forma brillante y muy acertada, sin que en ningún momento cante nada. También la introducción de nuevos escenarios más propios del estilo de su director está muy lograda.

Desde luego, ha sido un gran acierto contar de nuevo con Hampton Fancher para el guión de la película. Para mí, Fancher era la verdadera alma del guión de la primera película, mientras que David Webb Peoples se limitó a seguir las instrucciones del estudio después de que Fancher fuese despedido.

Aquí, Fancher ha elaborado la historia de la película junto a Ridley Scott –aunque, este no aparece acreditado –y ha escrito el guión junto a Michael Green, que vuelve a estar tan acertado como en Logan. Un guión que no es perfecto –todo hay que decirlo –, pero si muy bueno, muy trabajado y que, sobre todo, continúa muy bien al de la primera, profundizando más en su historia y su gran carga filosófica, humanista y metafísica.

Además, el tratamiento que se le da a los personajes es realmente brillante, recibiendo todos los personajes una gran profundidad, independientemente del tiempo que duren en pantalla.

A esto ha ayudado mucho un buen casting de actores que han hecho un estupendo trabajo muy bien ayudado por la brillante dirección de actores de Villeneuve.

Comenzando por Harrison Ford, que ya estuvo sobresaliente en su regreso como Han Solo hace dos años y aquí vuelve a estar que se sale en su regreso como Rick Deckard, pese a tener una presencia reducida –ya dijeron desde el principio que no iba a aparecer hasta el tercer acto –y cederle el protagonismo a otro.


Ese otro es Ryan Gosling, que no es uno de mis actores favoritos, pero aquí me ha encantado. Su trabajo ha sido excelente y ha sabido llevar muy bien el peso del protagonismo de la película en sus hombros y coger muy bien el testigo de Ford.

Recuerdo como se quejaba Jared Leto de que su Joker no gustó en Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016) porque no le dejaron mucho tiempo en pantalla; argumento que echa por tierra este film. Como ya he dicho antes, el tiempo en pantalla no ha sido problema para desarrollar bien a los personajes y su personaje no ha sido una excepción. Porque solo ha tenido un par de escenas y eso no ha sido impedimento para comerse la pantalla en todo momento.

Mención especial merece la bellísima Ana de Armas, actriz que me gusta mucho y que aquí está realmente fantástica en un papel del que no diré mucho para no hacer spoiler, pero que muchos lo comparan con la película Her (Spike Jonze, 2013).

También merece especial mención Robin Wright, que después de House of Cars y Wonder Woman se encuentra cada vez más cómoda interpretando a personajes duros.

Y otra mención especial merece el ex-luchador Dave Bautista, que cada vez mejora más como actor.

Vamos resumiendo ya.

La película es maravillosa, un auténtico PELICULÓN. De lo mejor del año; y hasta me atrevería a decir de la década y hasta de lo que llevamos de siglo. Y, desde luego, como secuela está completamente a la altura de su predecesora, algo muy difícil de conseguir, pero no imposible.

Y, desde luego, la definitiva confirmación de que Denis Villeneuve es uno de los nuevos talentos del cine actual, como Nolan y Snyder. Desde luego, tengo muchas ganas de ver esa anunciada nueva versión de Dune que va a dirigir y donde, seguro, se apuntará otro tanto.

Una pena que no esté teniendo mucho éxito en taquilla. Aunque, esto era de esperar. Mientras veía la película comprendía que, por mucho que a mi me estuviera impresionando, no es una película de las que les gusta al gran público. Menos mal que yo siempre suelo ir a las sesiones donde va menos gente –la sala estaba casi vacía donde la vi –, porque he oído decir a otros que la vieron en el estreno que la gente se sacaba los móviles a la mitad y otros hasta se salían a fumar y todo.

Claro, que también tuvieron algo de culpa los distribuidores, que en los tráilers dieron una imagen muy diferente de lo que la película en realidad es.


Pero, bueno, recordemos que la primera también fue un fracaso en su día y el tiempo hizo justicia con ella. Esta, por lo menos, cuenta con el respaldo de la crítica y los cinéfilos. Apuesto que, cuando salga a la venta en formato doméstico tendrá un resultado económico mucho mejor que el de los cines, como ha ocurrido con Ghost in the Shell.