23 de noviembre de 2016

DOCTOR STRANGE (2016)






ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto, que se abstenga de leerla o lo haga bajo su total responsabilidad (ya sé que esto tiene guasa habiendo visto la película tan tarde, pero aún quedará gente que no la haya visto aún).



















Bueno, finalmente, he podido ver la tan esperada adaptación cinematográfica del Doctor Extraño.

Me hubiera gustado haber podido verla el día de su estreno, pero me fue imposible. Y, luego, varios compromisos me han impedido viajar a la ciudad para poder verla; porque a mi pueblo tardará en llegar, como siempre.

Pero, ya por fin he podido ir a verla y os puedo dar mi opinión sobre lo que me ha parecido.

Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), uno de los mejores neurocirujanos del mundo, sufre un accidente de coche que le deja las manos inservibles, hundiendo así su prestigiosa carrera. Desesperado, recurre a todo tipo de soluciones médicas y científicas sin obtener ningún resultado hasta que entra en contacto con el mundo de la mano de un paciente paraplégico que se curó milagrosamete. Esto le lleva hasta Katmandú (Nepal), donde ingresará en Kamar-Taj, una sociedad secreta de magos dedicada a proteger la Tierra de fuerzas místicas. Allí será instruido por La Anciana (Tilda Swinton), quién ejerce como Hechicero Supremo, con la ayuda de Mordo (Chiwetel Ejiofor) y el bibliotecario Wong (Benedict Wong).


Con esta película termina una odisea para llevar al cine a este personaje, creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1963, que ha durado 30 años. Porque, como suele ocurrir con los personajes de Marvel, sus proyectos cinematográficos han tardado años en ver la luz.

El Doctor Extraño ya fue adaptado en 1978 en una película para Tv dirigida por Philip DeGuere y protagonizada por Peter Hooten. No obstante, en cine, el primer proyecto data de 1986, puesto en marcha por la propia Marvel con Bob Gale (Regreso al Futuro) a cargo del guión.

Este proyecto no llegó a salir adelante. Más tarde, en 1989, se puso en marcha otro proyecto con guión de Alex Cox (Miedo y Asco en Las Vegas) y el propio Stan Lee, pero corrió la misma suerte. Otro proyecto se puso en marcha en 1992 con el fallecido Wes Craven como guionista y director, pero tampoco llegó a nada. Tampoco otro proyecto que se puso en marcha en 1995 con guión de David S. Goyer.

Después, en 1998, los derechos del personaje fueron adquiridos por Columbia Pictures, que puso a trabajar en el proyecto a varios guionistas y tanteó a directores como Chuck Russell o Stephen Norrington.

Sin embargo, Columbia tampoco parecía tener las cosas claras y, en 2001, los derechos fueron adquiridos por Dimension Films, que recuperó a David S. Goyer para escribir y dirigir la película. Sin embargo, Goyer abandonó el proyecto un año después y todo se volvió a desmoronar.

La cosa cambió en 2005, cuando los derechos fueron adquiridos por Paramount Pictures. Por aquella época, Paramount había firmado un histórico acuerdo con Marvel Studios que fue lo que dio pie al universo cinematográfico de Los Vengadores que ahora estamos disfruntando.

Gracias a esto, Marvel Studios pudo disponer del personaje para su universo, pero no empezaron a ponerse manos a la obra con la película hasta 2010, cuando pusieron a Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer a trabajar en el guión.

Durante los años siguientes, el proyecto fue dando pequeños pasos mientras no paraban de sonar nombres de candidatos para dirigirla y para protagonizarla.

Finalmente, en 2014, Scott Derrickson resultó elegido de una larga lista de directores y la película se puso verdaderamente en marcha. Jon Spaihts, guionista de Prometheus (Ridley Scott, 2012) o del futuro reboot de La Momia, fue contratado para escribir el guión. Sin embargo, su trabajo no convencía al estudio, así que Derrickson se trajo a C. Robert Cargill, con quién ya había trabajado en Sinister (2012) –y que ya había intentado contratar antes de que Spaihts fuese fichado –, con quién escribió el borrador final del guión.

Sobre el actor que daría vida al Doctor Extraño, muchos fueron los candidatos que pasaron por él. Estuvo muy cerca de ser elegido Joaquin Phoenix. El actor estuvo en negociaciones con Marvel Studios y todo parecía ir bien; incluso algunos medios lo daban ya por elegido. Sin embargo, en el último momento las cosas se torcieron y Phoenix abandonó las negociaciones, haciendo que se reanudase la búsqueda de protagonista hasta que, finalmente, Benedict Cumberbatch resultó ser el elegido.

Así, la producción dio comienzo hasta dar la película que ahora nos ocupa, la cual se estrenó en EEUU a principios de este mes y en España a finales del mes pasado.


Sobre como le están yendo las cosas, en taquilla está siendo todo un éxito, habiendo recaudado a día de hoy 184 millones de dólares en EEUU y 390 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 574 millones de dólares. La respuesta de la crítica está siendo muy positiva y la del público está siendo mucho mejor.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

La película me ha gustado mucho. No me ha entusiasmado tanto como otros films de este universo –como Los Vengadores o las películas del Capitán América, pero si la he encontrado una película muy buena, con la que he disfrutado enormemente y que me ha dejado un muy buen sabor de boca.

Como adaptación está bastante bien. Como es habitual con las películas de Marvel Studios, se cambian cosas y se toman libertades para adaptarla al universo cinematográfico, pero, captando muy bien el espíritu de los cómics. Incluso lo que más puede rechinar, el tema del humor –ya que los cómics del Doctor Extraño se caracterizan por ser muy serios –, está metido con acierto.

Tenía bastante interés en ver esta película, pero también cierta curiosidad. Y es que esta película introduce el tema de la magia en el universo cinematográfico de Marvel Studios. La gran pregunta era como. Y, desde luego, para mí han estado muy acertados, introduciéndola de forma directa sin explicación alguna porque, la verdad, no lo necesita. En este universo de invasiones extraterrestres y gente con súperpoderes, la magia puede tener perfectamente cabida.

Una de las cosas que me hacían tener mucha confianza en este film era su director, Scott Derrickson, un director muy bueno y con mucho talento, pese a que no ha tenido muchas oportunidades de lucirse fuera del cine de terror; especialmente, si lo hace con cosas como el infame remake de Ultimatum a la Tierra de 2008.

Afortunadamente, aquí ha tenido una nueva oportunidad para demostrar que también puede triunfar fuera del cine de terror y, desde luego, la ha aprovechado muy bien. Y lo ha hecho con una logradísima realización, tan acertada en las escenas de acción –espectaculares y muy bien filmadas; la pelea en el santuario de Nueva York es impresionante –como en los momentos dramáticos, y con una dirección de actores sobresaliente. Otro de sus aciertos es lo bien que maneja la cámara durante los viajes psicotrópicos que se marca el protagonista o esos momentos en los que los edificios se pliegan, recordando mucho a Origen (Christopher Nolan, 2010) –y que en la película están muy bien justificados –, consiguiendo que en ningún momento resulten mareantes o desorienten al espectador.

Luego están los vínculos con el universo cinematográfico de Marvel, que son pocos, pero efectivos. Hay un momento en el que se menciona claramente a los Vengadores y otro de una chica alcanzada por un rayo que podría hacer referencia a Captain Marvel. También hay cierta controversia con otro sobre un militar con graves lesiones a causa de una armadura robótica que podría hacer referencia a War Machine y lo sucedido en Capitán América: Civil War. No obstante, eso ocurre al principio de la película, que se supone que transcurre varios años antes, lo que ha llevado a pensar que podría tratarse de alguien herido por una de las armaduras defectuosas de Justin Hammer, como se vio en Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010).

También están las habituales dos escenas post-créditos. Una de ellas, la primera, que enlaza con la tercera entrega de Thor y otra que nos da una idea de por donde pueden ir los tiros en la futura secuela; que no hay duda de que la harán en vista de los buenos resultados en taquilla de esta.

Todo acompañado con un diseño de producción estupendo y unos efectos especiales muy trabajados. También la fotografía me ha parecido muy buena.


Ahora va circulando por ahí un vídeo que dice que las películas de Marvel Studios tienen una fotografía muy apagada y grisácea, sin a penas contrastes ni resalte los colores. Yo, desde luego, ni he visto eso en esta película, ni en las demás películas de Marvel Studios. Si es cierto que las películas podrían tener algo más color pero, por lo que a mi respecta, el acabado visual esta muy bien.

Otro acierto de la película es el guión. No es un guión de oscar, pero si es un guión muy trabajado que cumple su propósito. Además, esquematiza muy bien la película, haciendo que el ritmo nunca decaiga y que la historia vaya progresando muy bien a lo largo del metraje.

Una de las cosas que más me ha sorprendido es que, a diferencia de otras películas de Marvel, la duración de este film es muy corta; ni tan siquiera llega a las dos horas. No obstante, no da la sensación de que le falten cosas ni de necesitar una versión extendida.

Es cierto que esto hace que algunas cosas queden muy reducidas y muy en segundo plano; como los años en los que Strange busca una solución para recuperar sus manos tras el accidente antes de entrar en contacto con la magia o la relación con Christine Palmer, ya que en esta película a penas hay tiene para las relaciones amorosas. Sin embargo, para mí han sabido resumir bien estos elementos para meternos de lleno en lo que importa.

Otro punto a favor que tiene la película es, sin duda, su reparto, demostrando de nuevo que Marvel Studios son unos hachas buscando actores para sus personajes.

Comenzando por su gran protagonista, Benedict Cumberbatch, quién desde el primer momento demuestra que ha nacido para este papel. El tipo es un excelente actor y aquí nos lo demuestra con creces dando vida a Stephen Strange; sobre todo, recreando la evolución del personaje a lo largo de la película.

Puede que no salga mucho, pero Rachel McAdams no da la sensación de estar desaprovechada. La bellísima actriz está fantástica como Christine Palmer y aporta mucho a la película las veces que sale; pese a que estas sean pocas.

Con Mads Mikkelsen pasa algo parecido. El tipo tampoco sale mucho –al menos, no tanto como me gustaría –como el villano Kaecilius, pero el tipo hace un trabajo estupendo y su presencia en el film no deja nada indiferente. 

Chiwetel Ejiofor está muy bien como Mordo y también nos representa muy bien la evolución de su personaje de aliado del protagonista hasta como posible futuro villano.

Otro que también ha estado muy bien ha sido Benedict Wong como Wong –aquí convertido en bibliotecario –, quién hasta ha llegado a sorprenderme y todo.

No obstante, quién más ha brillado con luz propia a sido Tilda Swinton, quién ha estado sobresaliente como El Anciano; aquí La Anciana. Hubo mucha controversia con su elección, tanto por su sexo –pese a que su belleza andrógina la hace quedar muy bien en papeles masculinos –como por su etnia, ya que El Anciano de los cómics es oriental mientras ella es blanca; recordemos que hoy en día está la gente muy tonta con estas cosas. Sin embargo, la tía es tan buena actriz y su interpretación es tan excelente que creo que estas libertades se pueden pasar perfectamente por alto.


Y es que, la verdad, muchos de los cambios y las libertades que se toman con respecto a los comics, no perjudican la película, sino que hasta la mejoran. Como la Capa de Levitación, que aquí dotan de vida propia, convirtiéndola en un personaje más.

Claro, que no todos los cambios son buenos. Por ejemplo, no me ha hecho mucha gracia que cambiasen la ubicación de Kamar-Taj, que en los cómics está en el Tibet y en la película han trasladado a Nepal para no tener problemas con la todopoderosa China.

Aunque, el cambio más significativo se produce al final.

El climax de la película está bastante bien. Puede que nos dejen sin esa prometedora batalla de magos en Hong Kong, pero el cara a cara entre Strange y Dormammu en ese bucle temporal me ha parecido una escena muy buena y hasta sorprendente.

Aquí el problema es el propio Dormammu, al que han cambiado de aspecto por completo. Prácticamente, lo han fusionado con la Dimensión Oscura, haciéndole un ser incorpóreo. No negaré que al principio esto me recordó a lo que hizo la Fox con Galactus en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (Tim Story, 2007). Afortunadamente, la cosa no llega a ese nivel, ya que el personaje tiene personalidad e interactúa con el protagonista.

No obstante, me hubiera gustado más un Dormammu como el de los cómics. Con las técnicas de captura de movimientos les hubiera quedado genial. En fin.


Pero, bueno, a parte de esto la he encontrado una adaptación muy correcta y una película muy buena. Sin duda, el Doctor Extraño no podía haber debutado mejor en el universo cinematográfico de Marvel.









28 de octubre de 2016

NO RESPIRES (2016)
















Tres años después de debutar en Hollywood con su estupendo remake de Posesión Infernal, el director Fede Alvarez nos trae su segunda película, donde continúa dentro del género de terror y donde cuenta de nuevo con Sam Raimi como productor.

Rocky (Jane Levy), Alex (Dylan Minnette) y Money (Daniel Zovatto), tres adolescentes de los bajos fondos de Detroit, se dedican a robar en casas que cuentan con sistemas de seguridad instalados por la empresa en la que trabaja el padre de Alex. Sin embargo, no suelen sacar mucho con los artículos que roban. Es por ello que se deciden a dar un último gran golpe que con el que podrán retirarse y trasladarse a California. El golpe consiste en introducirse en la única casa habitada en un barrio que se ha quedado vacío a causa de la crisis. El habitante de la casa es un hombre ciego (Stephen Lang) que se dice guarda una gran cantidad de dinero. Todo parece indicar que será un golpe fácil. Pero, las cosas no serán lo que parecen.

El uruguayo Fede Alvarez se dio a conocer al mundo en 2009 con el estupendo cortometraje Panic Attack!, trabajo que llamó la atención de Sam Raimi, quién decidió contratarle para dirigir Evil Dead (2013), remake de su gran clásico Posesión Infernal (1981).


La película fue un éxito, pero recibió muy malas críticas y el peso de realizar una nueva versión de una película de culto con tantos seguidores fue muy duro para él, por lo que, para su siguiente película, decidió realizar una historia más original; aunque, sin moverse del género de terror.

Así surgió esta Don't Breathe –que en España se conoce como No Respires –, donde ha contado de nuevo con Sam Raimi como productor, pero se ha visto libre de la losa que es tener una gran obra maestra a sus espaldas.

La película ha sido mejor recibida y, sobre todo, está siendo un gran éxito de taquilla. Solo en EEUU lleva recaudados a día de hoy 88 millones de dólares y en el resto del mundo ha amasado ya 61 millones, haciendo un total de 149 millones de dólares. Si estuviéramos hablando de una superproducción que ha costado de 100 millones de dólares para arriba, estaríamos hablando de fracaso. No obstante, este no es el caso, ya que su presupuesto es de casi 10 millones de dólares.

El fuerte de esta película es el mismo que el de muchas películas de terror que se hacen actualmente, películas de presupuestos tan bajos que las convierten en grandes éxitos pese a no hacer cifras astronómicas.

Aquí tenemos una película con pocos personajes, sin grandes estrellas que cobran millonadas en su reparto y que se desarrolla en su mayor parte en un escenario. Además, aunque las escenas de esteriores se rodaron en Detroit, lo correspondiente al interior de la casa del ciego se rodó en Hungría para abaratar costes.

Y, como podemos, ver, la jugada le ha salido muy bien, tanto al estudio, a Raimi y a Alvarez, al que ya empiezan a ofrecerle superproducciones para dirigir.

Pero, bueno, dejemos esto a un lado y vamos a ver lo que me ha parecido la película.

A mí Evil Dead me gustó mucho, como ya dejé bien claro en este mismo blog. Me pareció una película muy buena y un remake de lo más digno. Es cierto que no llegaba ni de lejos a la maestría de la original, pero no lo necesitaba. Además, no era exactamente un remake, ya que se trataba de una historia diferente que transcurría en el mismo escenario; de hecho, se habló de juntar esta película con la saga original a modo de crossover.


Pero, bueno, eso es otra historia. Vamos a hablar de esta película que es lo que importa.

El caso es que, como ya he dicho, Evil Dead me gustó mucho y, por ello, tenía mucha curiosidad por ver esta película, ya que en aquel film, y en el cortometraje Panic Attack!, se veía que Alvarez era un tipo con mucho talento.

Tras ver la película, me queda del todo claro que Alvarez es un estupendo director y un tipo que dirige con mucho talento. Sin embargo, creo que debería dejarle los guiones a otros, ya que el guión es el gran talón de Aquiles de esta película.

Pero, empecemos por lo bueno.

La película está muy bien dirigida. Desde luego, Alvarez sabe dirigir muy bien. Visualmente, la película es fantástica, con un casi perfecto uso de la cámara, un diseño de producción muy logrado y, sobre todo, una fotográfía de lo más cuidada. Muchas películas de terror de ahora son demasiado oscuras, tratan de darle un tono lúgrube a base de oscurecer y eso hace que a penas se aprecie lo que está sucediendo y hasta llegas a perder en ocasiones el hilo de lo que está pasando.

Pero eso no ocurre con esta película. La fotografía, obra de Pedro Luque –que ya trabajó con Alvarez en Panic Attack! –está de lo más lograda, logrando una atmósfera de lo más oscura, pero sin entorpecer la visibilidad en ningún momento.

Otro de los logros de Alvarez es su capacidad de crear tensión, logrando varios momentos de lo más angustiosos. También consigue que el ritmo nunca decaiga y que sus momentos de acción sean de lo más brutales. Aunque no tiene tanto gore ni tanta sangre como Evil Dead, la película es bastante violenta y tiene algún que otro momento desagradable.

Los actores también son un punto a favor de la película.

Alvarez ha vuelto a contar con Jane Levy, a quién tuvo como protagonista en Evil Dead. La chica hizo un estupendo trabajo en aquella y aquí no solo ha estado a la altura, sino que hasta se supera. Desde luego, es una estupenda actriz que merece más reconocimiento.


Aunque, aquí el gran protagonista es el ciego, interpretado genialmente por Stephen Lang, conocido, principalmente, por ser el villano de Avatar (James Cameron, 2009). El trabajo que hace en esta película es, sin duda, impecable. Lo malo es que el tipo va a acabar encasillado –si es que no lo está ya –en papeles de villano si sigue así.

Dylan Minnette, la verdad, no me convencía mucho cuando lo veía en los tráilers. Pero, como suele ser habitual, los tráilers no nos lo muestran todo y, tras ver la película, debo decir que el chico lo hace muy bien y su trabajo está completamente a la altura.

No puedo decir lo mismo de Daniel Zovatto. Su interpretación no es que sea mala del todo, pero no está a la altura de la de sus compañeros de reparto y podría haberse convertido en un lastre para el film. Afortunádamente, Alvarez fue hábil y se desembarazó de él a tiempo.

Bien, ya he hablado de las cosas buenas de la película. Ahora, vamos con las malas, las cuales se concentran, principalmente, en el guión, obra del propio Alvarez y su colavorador habitual, Rodo Sayagues.

El guión no es que sea malo del todo, está bien elaborado, tiene buenos diálogos y buenas situaciones, te introduce rápidamente en la historia y, sobre todo, va directamente al grano, sin perder el tiempo en tiempos muertos que no llegan a nada, haciendo que durante toda la película se vayan sucediendo cosas constantemente para que esta no aburra.

El problema del guión es que está repleto, pero repleto, de incoerencias y, sobre todo, se abusa mucho de la suspensión de la credibilidad.

Para quién no lo sepa, suspensión de la credibilidad son esos momentos que no tienen explicación alguna y que suelen servir como recurso en momentos en los que un guionista o director no sabe como resolver una situación. Algo que puede funcionar si no se abusa de ello o si los la película es lo suficientemente buena para pasarlo por alto.


Un buen ejemplo lo tenéis en El Silencio de los Corderos (Jonathan Demme, 1991) con lo de la pluma estilográfica. Seguramente, muchos le habrán dado vueltas a como Hannibal Lecter consigue hacerse con esa pluma que, más adelante, le ayuda a escapar. Un claro ejemplo de suspensión de la credibilidad que los logros de tan maravillosa película logran hacer que se pueda pasar por alto y, como ya he dicho, no se abusa de ellos a lo largo del film.

Aquí, en cambio, Alvarez y Sayagues hacen un abuso total de estos momentos. Los que ya habéis visto la película, seguramente, sabréis de lo que hablo. Para los que no, no quiero hacer spoiler ni tampoco enrollarme mucho. Cuando veáis la película los que no la habéis visto aún rápidamente veréis que la película está llena de momentos que resultan muy difíciles de creer.

Y ese es el gran problema de la película. Si los errores, incoherencias y momentos de suspensión de credibilidad fueran pocos, se podrían pasar fácilmente por alto, ya que la película es tan buena y tiene tantos logros cinematográficos que se podrían haber pasado fácilmente por alto. Pero, por desgracia, son muchos y son imposibles de pasar por alto.

Pero, ojo, esto no hace que la película sea mala. La película sigue siendo buena y de lo más lograda. El problema es que hace que te sea imposible verla si no desconectas de toda lógica.

Pese a sus deficiencias con el guión, queda claro que Alvarez es un director muy bueno y con mucho talento que espero que sepa aprovechar bien el éxito de esta película y haga una buena carrera en Hollywood que, desde luego, se lo merece. De momento, ya tiene por delante la adaptación del cómic Incógnito, del gran Ed Brubaker, y yo espero que le vaya muy bien.










15 de septiembre de 2016

CAZAFANTASMAS (2016)














Hay películas que despiertan odio desde el mismo momento de su concepción y no paran de generar odio a lo largo de su producción y hasta después de su estreno.

Ese es el caso de esta película, la cual está siendo odiada por mucha gente en todo el mundo por dos razones: 1) porque reinicia una película que es todo un clásico de los años 80 y 2) porque han cambiado el género de sus protagonistas.

Pero vayamos por partes.

Erin Gilbert (Kristen Wiig) trabaja como profesora de física en la Universidad de Columbia, donde espera que la hagan fija. Para ello, trata de ocultar su pasado en el que se dedicaba a investigar sucesos paranormales junto a su antigua colega, Abby Yates (Melissa McCarthy). Cuando se entera de que el libro que escribió junto a Yates hablando de la existencia de los fantasmas está a la venta y podría poner en peligro su puesto si la universidad lo descubre, decide ir a hablar con ella y convencerla de que lo retire de la venta.

Yates continúa investigando sucesos paranormales con una nueva colega, la doctora Jillian Holtzmann (Kate McKinnon), una física muy escéntrica. Yates logra convencerla de que las acompañe a investigar un suceso paranormal en una casa abandonada que está siendo utilizada como atracción turística y allí tienen un claro contacto con un fantasma. Sin embargo, la universidad lo descubre y Erin es despedida. Esto hace que se una a Abby y Jillian en una sociedad para buscar y capturar fantasmas. A ellas se les une Patty Tolan (Leslie Jones), una mujer de Harlem que trabaja en el metro y ha tenido contacto con un fantasma, y Kevin (Chris Hemsworth), un joven atractivo, aunque por con pocas luces, que entra a trabajar para ellas como su nuevo recepcionista.

Los Cazafantasmas (1984), dirigida y producida por Ivan Reitman y protagonizada por Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis y Ernie Hudson, fue un gran éxito en su día y ha llegado hasta nuestros días como un título de culto de los años 80.

La película tuvo una secuela, Cazafantasmas II (1989), también dirigida por Reitman y con los mismos protagonistas, la cual también tuvo éxito, pero no gustó tanto como la primera.

Durante años, se habló de una tercera entrega, pero esta no lograba salir adelante; principalmente, por el poco interés que Bill Murray ponía en regresar.


Hace unos años, estuvieron cerca de hacerla. Finalmente, convencieron a Murray haciendo que su personaje hubiera muerto y estuviera en la película como fantasma y los otros miembros del equipo original se dedicaran a entrenar a un equipo más joven de cazafantasmas, haciendo así un relevo generacional para nuevas entregas.

Sin embargo, este proyecto no salió adelante porque Sony consideraba a Ivan Reitman demasiado viejo para dirigirlo y quiso a un director más joven. Reitman se negó y, entonces, comenzó un tira y afloja entre el director y el estudio. Al ser productor, Reitman tenía la última palabra en la elección del director, pero el estudio era el que ponía el dinero para poder hacer la película, así que el problema tenía poca pinta de resolverse pronto.

Esto hizo que Murray terminase por abandonar y el proyecto volvió a paralizarse. Luego llegó la noticia del fallecimiento de Harold Ramis, uno de los protagonistas y, además, encargado del guión de la película original y su secuela junto a Dan Aykroyd. Fue entonces cuando se empezó a desechar la idea de una tercera entrega y empezó a hablarse más de un reboot de la franquicia.

La película se puso en marcha en agosto de 2014. Ivan Reitman, finalmente, decidió limitarse a la producción y le cedió el testigo a otro director.

El elegido fue Peter Feig, director de exitosas comedias como La Boda de mi Mejor Amiga (2011), Cuerpos Especiales (2013) o Spy (2015), películas protagonizadas principalmente por mujeres. Ya que este director, como él mismo ha afirmado muchas veces, solo quiere hacer películas protagonizadas por féminas.

Esto es lo que ha llevado a hacer el cambio más polémico de toda la película: la creación de un equipo de cazafantasmas enteramente femenino formado por Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon y Leslie Jones.

Este cambio aumentó las iras contra un proyecto que ya era bastante odiado por su condición de reboot, haciendo que muchos sacaran al Neandertal que llevan dentro y provocó que internet se llenara de comentarios que bien podrían calificarse de pinturas rupestres, obra de personas –por llamarlos de alguna manera –que más bien debería estar viviendo en la selva o en la jaula de un zoo comiándose los cacahuetes que les tiran los visitantes.

Ni que decir tiene que, cuando salió, su primer tráiler fuese el que más dislikes recibió en YouTube, logrando batir todo un record.

Aunque, lo peor es que todo este odio se llegó a materializar en insultos contra sus protagonistas. La peor parada ha sido Leslie Jones, quién se vio obligada a cerrar su cuenta de Twitter y, más recientemente, ha sido hackeada su página web, publicando en ella fotos suyas desnuda.

Todo este odio, al final, le ha pasado factura a la película en lo que ha taquilla se refiere. Con un presupuesto de 144 millones de dólares –sin contar los gastos de publicidad –, la película lleva recaudados 127 millones en EEUU. Aunque, la cosa es peor en el resto del mundo, donde la película solo lleva recaudados 99 millones, lo que hace que su recaudación global sea de 226 millones de dólares; una cifra muy alta, pero muy pobre para una superproducción de este tipo.

Encima, para empeorar las cosas, la película no podrá beneficiarse del mercado chino, el cual ha salvado otras superproducciones –como Warcraft este mismo año –, ya que la película ha sido prohibida en China, a cuyas autoridades no les gusta el tema de los fantasmas y lo sobrenatural y no quieren que el resto de la población lo vea. Así de liberales, tolerantes y democráticos son en ese país que está destinado a ser el sustituto de EEUU como nuevos amos del mundo; menudo futuro nos espera.

La película, al menos, tiene a su favor que no es el mayor desastre del verano. Ahí tenemos el remake de Ben-Hur haciendo cifras desastrosas. No obstante, ya nos podemos ir olvidando de esa secuela que había planeada.


Bueno, dejando a un lado las cifras de taquilla, la crítica ha sorprendido a todo el mundo siendo bastante benevolente con la película sin que su director haya tenido que meterse con el cine de superhéroes para ello. En cuanto al público, la opinión está bastante dividida; aunque el número de los que odian la película es mayor que a los que les ha gustado.

Y a todo esto, ¿Qué opino yo? Pues a eso vamos.

Este proyecto, no lo esperaba con odio. Yo adoro la película original, pero no me parecía ninguna aberración que fueran a hacer un reboot; aunque, eso sí, hubiera preferido más una tercera entrega.

Sobre que los nuevos cazafantasmas sean mujeres, ya sabréis que eso para mí no supone ningún problema; todo lo contrario, supone un incentivo.

No obstante, después del visionado del primer tráiler, mi interés empezó a descender. No es que lo que viera me pintara un desastre; de hecho, la película no me pintaba mal. Sin embargo, también es cierto que no me despertaba tanto el hype como otras películas.

Aún así, mi interés en la película no se desvaneció del todo y seguí teniendo interés en verla; aunque, no con muchas prisas, como habéis podido comprobar con lo tarde que la he visto.

En fin, la cosa es que la película me ha gustado.

No es ninguna obra maestra, no es un film memorable y no es una película que vería más de una vez en el cine. Pero no es ningún bodrio ni ninguna película regulera. Es una buena película para pasar el rato; pero un rato de lo más agradable.

Para empezar, la película es divertidísima. Me he reído una barbaridad viéndola. En serio. Ha habido momentos en los que he soltado una carcajadas tan fuertes que creía que me ahogaba. Y mira que hoy en día hay pocas comedias que me hagan reír mucho.

Luego, la película está muy bien hecha. Los efectos especiales son buenísimos. Los fantasmas son geniales y están de lo más logrados; uno de los mejores es, sin duda, el fantasma del metro, el cual es una pasada. Desde luego, los encargados de los efectos especiales han hecho un excelente trabajo. La película puede gustar o no, pero quién diga que los efectos especiales son malos miente o es más miope que Rompetechos.

El diseño de producción también es genial, mezclando muy bien el estilo clásico de la original con un estilo más moderno.

Luego están sus protagonistas, que son de lo más criticado de la película, pero a mí me han gustado y me ha parecido que han hecho un muy buen trabajo.

Kristen Wiig ha estado genial en todo momento. Melissa McCarthy me ha gustando mucho en su papel; y eso que esta actriz no es santa de mi devoción. Leslie Jones, actriz a la que a penas conocía antes de esta película y que era la que menos me atraía del reparto principal, ha estado impresionante y disfrutas mucho de sus momentos.

Aunque, sin duda, la que mejor ha estado de las cuatro ha sido Kate McKinnon. Ya en los tráilers se intuía que ella se iba a llevar la película de calle y, una vez vista la película, puedo corroborarlo añ 100%. La chica hace un trabajo sobresaliente, derrocha carisma en todo momento y devora la pantalla con cada una de sus apariciones. Y no solo la actriz, su personaje –una ingeniera tan brillante como zumbada –es el que más mola de todo el film y protagoniza varios de los mejores momentos; la escena que tiene hacia el final de la película enfrentándose a unos fantasmas –esa en la que chuca una de las dos pistolas que sostiene –ha sido realmente sensacional y hasta llega a impresionar.

Por lo demás, Chris Hemsworth ha estado muy bien en su personaje de rubio tonto; un personaje muy criticado por gente que no ha entendido que es una crítica irónica contra los arquetipos femeninos sexistas vistos en muchas películas, principalmente, comedias. Además, el baile que se monta durante los créditos finales, lejos de resultar ridículo, me ha parecido la hostia, en serio; daban hasta ganas de levantarse y ponerse a bailar con él –.

En cuanto al malo de la película. El actor, Neil Casey, lo hace bien. El problema es que el personaje no está de lo más logrado. Más que un villano principal, parece el típico secuaz idiota.

Por lo demás, los demás actores hacen un trabajo que, generalmente, está bien. Tenemos a algunas caras conocidas, como Andy Garcia, que da vida al alcalde de Nueva York, o Charles Dance, que da vida al rector de la universidad donde trabaja el personaje de Wiig.

En el caso de Charles Dance, me da algo de rabia que tengan a este actor en la película y hayan dejado escapar un cameo cojonudo. Porque podrían haber hecho algo parecido a lo que hizo Peter Jackson en Agárrame esos Fantasmas (1996), donde puso a R. Lee Ermey a hacer un personaje que, practicamente, era el fantasma del sargento cabrón que interpretó en La Chaqueta Metálica (Stanley Kubrick, 1987). Aquí podrían haber hecho algo parecido con Dance.

Imaginaos. Durante la invasión de fantasmas del final, podrían haber metido una escena en la que alguien –ya sea una de las protagonistas o un personaje anónimo –entra en el cuarto de baño y, al abrir la puerta, se encuentra al fantasma de Tywin Lannister sentado en el retrete; con las flechas clavadas y todo. Ahí ya me habría revolcado por el suelo de la risa si llegan a meterlo. Desgraciadamente, no lo hicieron. Y no creo que fuera porque no se les ocurrió, porque me cuesta creer que a ninguno de los responsables de la película se les ocurriera algo así. Lo más seguro es que no lo hicieran por problemas de derechos o cosas así.

Una pena, porque hubiera sido un soplo de aire fresco entre tantos guiños hacia la película original. Porque la película está tan llena de guiños y referencias a la película de 1984 que llega a ser abrumadora. Está bien que homenajeen a la original; pero aquí se pasan un poco. Hasta hay una escena post-créditos con una clara referencia que da pistas sobre por donde podrían ir los tiros en esa secuela que ya no se va a hacer.


Tenemos hasta los cameos de los actores de la original –Bill Murray, Dan Aykroyd, Ernie Hudson, Sigourney Weaver y Annie Potts –, los cuales están bastante bien, y hasta de varios de los fantasmas, como el bicho verde comilón –que ahora hasta tiene familia –o el gigante de los marshmallow; aunque, no en forma de fantasma, exactamente.

Para mí, aquí es donde radica el gran problema de la película: su intento de emular en todo momento a la original. Recuerda un poco a cuando Bryan Singer hizo Superman Returns (2006), donde en todo momento trataba de emular a la película de Richard Donner; aunque aquí, por lo menos, te ríes y no te mueres de aburrimiento como en aquella.

Yo sigo pensando que, en lugar de un reboot, lo que debían haber hecho es una continuación. Una película en la que los cazafantasmas originales llevasen años inactivos y las protagonistas sean unas admiradoras suyas que deciden continuar su legado. Pero no empiezan con buen píe, ya que carecen de sus conocimientos, y esto hace a los cazafantasmas originales salir de su retiro para adiestrarlas y convertirlas en unas cazafantasmas profesionales.

Eso hubiera sido mejor. Desgraciadamente, Sony está emperrada con los reboots. Aunque, parece que este desastre –unido a otros, como el de la franquicia Spiderman –les ha hecho abrir los ojos, porque la nueva película de Jumanji que están preparando va a ser ahora una secuela y no un reboot, como se decía al principio.

Bueno, vamos resumiendo ya.

A mi la película me ha gustado. He pasado un rato de lo más agradable viéndola y, sobre todo, me he reído muchísimo. Es cierto que no es una gran película y es bastante mejorable en varios aspectos pero, desde luego, está muy lejos de ser el bodrio infumable que muchos dicen que es por puro odio.


Yo hasta me atrevería a decir –a riesgo de que me lapiden –que la prefiero a Cazafantasmas II. Y, desde luego, me gustaría que se hiciera la secuela –aunque sea con una campaña de kickstarter –porque me gustaría ver más a estas nuevas cazafantasmas en acción.

Yo, desde luego, la recomiendo a todo el mundo –aunque, a saber si a estas alturas queda alguien que no la haya visto ya –; sobre todo, a los que quieran pasar un buen rato y hecharse unas cuantas risas. Y, sobre todo, vedla sin complejos ni miedos de ningún tipo porque el ver esta película no hará que te guste menos la original; ni mucho menos.


Y a todos esos colegas de Pedro Picapiedra a los que les parece una aberración y un insulto que la película esté protagonizada por mujeres…