16 de agosto de 2016

ESCUADRÓN SUICIDA (2016)






ATENCIÓN. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. A quienes no la hayan visto aún les aconsejo no leerla. Y, si la leen de todos modos, lo harán bajo su total responsabilidad.





















Por fin he podido ver la tan esperada adaptación del Escuadrón Suicida. Me hubiera gustado haber ido el día del estreno a verla, pero no pudo ser. Sin embargo, este fin de semana si he podido y ya he podido ver la película y puedo dar mi opinión sobre ella.

El hecho de que existan seres tan poderosos como Superman y la posibilidad de que estos se vuelvan contra los humanos hace que el gobierno de EEUU busque una forma alternativa de cómo combatir estas nuevas amenazas. Es ahí donde aparece Amanda Waller (Viola Davis) con la propuesta de crear la Task Force X, un equipo especial formado por gente con habilidades extraordinarias. Con la particularidad de que estos individuos son supervillanos que han sido encarcelados por Batman (Ben Affleck) u otros superhéroes. El plan es convencerles con promesas de privilegios carcelarios y reducción de sus condenas al tiempo que se les coloca un pequeño artefacto explosivo que se detona a control remoto para evitar que puedan escapar.

Tras recibir luz verde, Waller forma el primer equipo, a cuyo frente coloca al coronel Rick Flag (Joel Kinnaman). Este equipo estará formado por Harley Quinn (Margot Robbie), la desquiciada novia del Joker (Jared Leto), Deadshot (Will Smith), un tirador experto y asesino a sueldo, el Capitán Boomerang (Jai Courtney), un ladrón profesional que utiliza boomerangs como armas, El Diablo (Jay Hernández), un pandillero con la habilidad de controlar el fuego, Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje), un extraño tipo de forma reptiloíde, y Slipknot (Adam Beach), un mercenario experto en utilizar cuerdas para trepar edificios o huir. Su primera misión será detener a la Encantadora, una bruja milenaria que poseyó el cuerpo de la aventurera June Moone (Cara Delevingne). Waller la tenía controlada, pero ha conseguido escapar a su control con ayuda de su hermano, convirtiéndose en una grave amenaza para el mundo.

En los cómics existen dos tipos de Escuadrón Suicida. El primero fue creado en 1959 por Robert Kanigher y Ross Andru y estaba formado por un grupo de soldados indisciplinados de la II Guerra Mundial. No obstante, la película adapta el segundo grupo, creado por John Ostrander en 1986 y formado por supervillanos encarcelados que el gobierno utiliza para operaciones mortales y secretas en las que, si la cosa se pone fea, pueden ser sacrificados como peones.


Este equipo ya ha hecho su presencia en algunas películas animadas y series de Tv; el ejemplo más reciente lo tenemos en la serie Arrow. Ahora, protagonizan su primera película, la cual forma parte del universo cinematográfico que Warner Bros. y DC Entertainment han creado para competir con el universo de Marvel Studios.

David Ayer, guionista de películas como U-571 (Jonathan Mostow, 2000), Training Day (Antoine Fuqua, 2001) o SWAT: Los Hombres de Harrelson (Clark Johnson, 2003) y director de películas como Vidas al Límite (2005), Dueños de la Calle (2008) o Fury (2014), fue el elegido para escribir el guión y dirigir esta película.

La película se estrenó el pasado 5 de agosto y, desde luego, en taquilla no le está yendo nada mal. A día de hoy, con solo dos semanas en cartel, el film lleva recaudados 223 millones de dólares en EEUU y 243 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 466 millones de dólares. Cifras que irán subiendo, ya que la mayor parte del público está respondiendo de forma muy entusiasta y el boca a boca está funcionando muy bien.

Todo esto contrasta totalmente con la opinión de los críticos, que han puesto a la película a caer de un burro en todo el mundo. Como ya le sucediera hace unos meses a Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, las críticas que está recibiendo la película son nefastas y da la impresión de que los críticos están atacando directamente la película sin importar que les haya gustod o no.

Todo esto, como no, ha vuelto a despertar los rumores de una mano negra. Muchas fans de DC Comics afirman que Disney está sobornando a los críticos para favorecer a las películas de Marvel Studios frente a las película DC u otras comic-movies. El que Capitán América: Civil War recibiera críticas muy buenas –aunque las mereciera; porque la película para mí es sensacional –mientras que las películas de DC o X-Men: Apocalypse hayan sido tan machacadas, fortalecen esta teoría.

Recientemente, muchos fanboys de DC Comics indignados han pedido el cierre del portal Rotten Tomatoes. Lo que yo considero una soberana tontería por dos razones: 1) Rotten Tomatoes no se dedica a publicar o escribir críticas, tan solo evalúa la opinión de los críticos, y 2) al menos un 30% de Rotten Tomatoes pertenece a Warner Bros., así que si el portal se dedicara a atacar las películas de DC sería como tirar piedras a su propio tejado.

Yo no sé cuanto habrá de verdad en esto, pero si se una cosa. Que los críticos son gilipollas, no tienen criterio alguno y se dedican a dar sus opiniones según les viene por ahí. Si repasamos la historia del cine, veremos que hay muchas películas que hoy son consideradas clásicos u obras de culto que recibieron en su día malas críticas.

Ya he puesto muchas veces el ejemplo de cómo un genio como Alfred Hitchcock fue en su día despreciado por esta gente. Sin embargo, la lista es mucho más larga, con títulos como El Mago de Oz (Victor Fleming, 1939), La Noche del Cazador (Charles Laughton, 1955), El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980), Blade Runner (Ridley Scott, 1982) o Cadena Perpetua (Frank Darabont, 1994). Películas que en su día recibieron malas críticas y hoy son consideradas grandes obras del séptimo arte que los críticos ahora adoran tras haberse visto obligados a cambiar de camisa porque la historia no les ha dado la razón. Porque, como suelo decir, el tiempo siempre termina poniendo a cada uno en su lugar.

Por eso yo nunca suelo hacer caso a los críticos profesionales. Ni tan siquiera cuando hablan bien de una película que me gusta; me agrada que hablen bien, eso si, pero su opinión no me influye nada. Y, desde luego, ahora que también pueden ser unos corruptos, les haré menos caso del que ya les hacía.

Yo, desde luego, ya os digo que a mi no me ha sobornado ningún estudio ni ninguna compañía –y dudo mucho que tengan interés en hacerlo –y mi opinión sobre la película, la cual os voy a dar ahora, es totalmente sincera y no viene influenciada por nada ni por nadie. Es algo que siempre quiero dejar claro cuando hago una review de una película.

La película me ha gustado. He disfrutado mucho viéndola. Me lo he pasado en grande, no me he aburrido lo más mínimo y tengo ganas de verla más veces.

No obstante, también debo decir que no nos encontramos ante ninguna obra maestra ni ninguna maravilla. Es un buen film, muy bien hecho y que da lo que promete. Pero, desde luego, no es una película memorable; aunque, si tiene algunos momentos memorables.

Es una buena película y punto.

Para empezar, está muy bien dirigida. David Ayer ya ha demostrado en sus anteriores películas que dirige muy bien –especialmente, en la sensacional Fury; que en España se le puso el ñoño título de Corazones de Acero, por si alguien no sabe de qué película estoy hablando –. Y aquí, desde luego, no ha hecho una excepción. Su dirección es muy buena, tanto en las escenas de acción –brutales, espectaculares y muy bien filmadas –, como en los momentos dramáticos. Aunque, su gran fuerte ha sido la dirección de actores, algo muy importante en una película con tanto personajes.


El diseño de producción es muy bueno; especialmente, en esa ciudad desolada y apocalíptica por la que diambulan los protagonistas. Los efectos especiales, no obstante, no han estado del todo a la altura. La mayoría de los efectos están muy bien, pero hay otros que rechinan bastante. El mejor ejemplo es el hermano de la Encantadora, que parece hecho de forma apresurada y llega a parecer más un personaje digital de finales de los 90; eso si, la pelea que tiene al final con El Diablo es uno de esos momentos memorables de los que hablaba.

Ayer declaró que no le gustaba trabajar con personajes generados por CGI –de ahí que no incluyera a King Shark en la película –, lo que me lleva a pensar que, tal vez, pensó hacer este personaje con prótesis y maquillaje y el resultado no le fue bien, por lo que tendría que hacerlo apresuradamente con ordenador. Es la única explicación que encuentro a que nos metan un personaje digital tan mal hecho en la época actual en una película que ha tenido un presupuesto de 175 millones de dólares.

El guión no es ninguna maravilla, pero tampoco es un mal guión. Es un guión que cumple y listo. Además, tiene buenas dosis de humor que, pese a lo que dicen algunos, funcionan bien y están bien insertadas en la trama. Además, el guión está muy bien estructurado, presentándonos primero a los personajes, mostrando un poco del pasado de cada uno –unos más que otros, eso si –, para luego meternos directamente en la historia, la cual va progresando a medida que avanza. La película dura más de dos horas y a penas se hace larga; al contrario, se pasa volando. Ni tan siquiera en la escena del bar, uno de los pocos tiempos muertos que hay, la película se hace aburrida.

Una de las cosas más criticadas de la película es su montaje, el cual tachan de caótico. Sin embargo, a mí no me ha dado en ningún momento esa sensación. Aunque, si es cierto que a la película le falta metraje y se nota. Sin duda mejorará con una versión extendida –como Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia –, pero no lo necesita lo más mínimo.

Han circulado rumores de que la película ha tenido varios montajes. El estudio no estaba del todo contento con el resultado final y hubo que remontar la película varias veces. Incluso se llegó a decir que se hicieron dos montajes, uno hecho por Ayer –con un resultado más oscuro –y otro realizado por el estudio –con un resultado más para todos los públicos –y mostraron ambos en un pase de prueba dejando que el público eligiera cual le gustó más.

No sé si esto será verdad o no, pero eso me da igual porque, si lo es, no se nota nada. En otras películas con post-producciones caóticas se acaba notando todo eso en el resultado final. Sin embargo, si ha habido caos en este montaje, no se nota nada.

Aunque, si es cierto que han utilizado el montaje para cambiar el enfoque sobre dos personajes. Aunque, esto es algo de lo que hablaré más adelante.

Vamos ahora con los actores y los personajes, que son el gran fuerte de esta película.

Tal y como se esperaba, Harley Quinn es quién se ha llevado la película de calle. Margot Robbie está fantástica y parece que ha nacido para el papel. Es cierto que su look a lo Blondie no termina de convencerme del todo –si, quería verla con ropa de cuero y un corpiño ceñido –, pero no está mal del todo. Además, hay un rápido momento en la película en la que se la ve con un traje de harlequin como el original rememorando una famosa escena de los cómics. Desde luego, ahora tengo más seguro que nunca que ella merece un spin-off.

Otro que brilla con luz propia es Will Smith, que está genial como Deadshot.  Además, el tipo recupera el carisma de sus primeros trabajos –ya que en sus trabajos más actuales estaba menos carismático de lo habitual –y se le ve muy cómodo en el papel; algo que no ocurría en los últimos años, donde el actor daba la impresión de no estar cómodo en los papeles que hacía. Aquí, en cambio, el tipo parece encantado de la vida y disfrutar mucho; sobre todo en las escenas de acción. De hecho, él protagoniza algunas de las mejores escenas de acción de la película; como esa en la que se pone a disparar desde lo alto de un coche que, sin duda, es otro de los momentos memorables de los que hablaba.

Joel Kinnaman está muy bien como Rick Flag. El tipo consigue generar simpatía y antipatía a partes iguales. Antipatía cuando no se le ve cómodo con los protagonistas y se muestra como un capullo con ellos y simpatía después, cuando va simpatizando más con el grupo.

Admito que, en los tráilers, Jai Courtney no me convencía mucho como Capitán Boomerang, ya que le veía demasiado histriónico. Pero, por mucho que digan que hoy en día muestran demasiado, los tráilers no sirven para juzgar las películas y hay que verlas para poder juzgar bien. Y, desde luego, tras ver la película veo que el tipo está muy bien en su papel y, además, aporta bastante comicidad a la película. Eso si, su numerito con el unicornio me ha recordado demasiado a Deadpool.

Uno que si me ha sorprendido mucho es El Diablo. Yo, la verdad, en los tráilers y el material promocional no le veía mucho potencial a este personaje; creía que solo echaría fuego un par de veces y luego diámbularía por ahí sin aportar mucho a la película. Pero, una vez más, no hay que juzgar una película solo por los tráilers. El personaje está muy bien y Jay Hernández hace un muy buen trabajo. Además, el personaje tiene su buena dosis de protagonismo. Especialmente al final, con ese enfrentamiento con el hermano de la Encantadora que he mencionado antes y que termina con sacrificio y todo.

En cambio, con quién si que no me he equivocado es con Slipknot. Se veía claramente que este personaje iba a ser el gilipollas del grupo que iba a intentar escapar para demostrar al resto que las bombas que les han colocado explotan. Y así ha sido. El personaje es un visto y no visto y a Adam Beach a penas le da tiempo a lucirse. Eso si, le da tiempo a dejarnos ver lo cabrón que es al golpear a una agente que le custodia. En el montaje original era un violador, pero esa parte la cortaron.


Adewale Akinnuoye-Agbaje está impresionante como Killer Croc y su maquillaje está muy bien hecho. No obstante, al personaje no se luce mucho en la película, que digamos. Aunque, eso si, tiene sus buenos momentos.

Otra también muy desaprovechada es Katana, interpretada por Karen Fukuhara. El personaje está muy bien pero, aunque llega a lucirse en algunos momentos, no tiene mucho peso en la trama. Es de esos personajes que aparecen y desaparecen constantemente sin que llegue a destacar del todo.

La Encantadora está muy bien. Su aspecto es bastante aterrador y las transformaciones o los momentos en los que muestra sus habilidades cuando aún está controlada por Amanda Waller son sensacionales. Luego, cuando se convierte en la villana principal, se transforma en una especie de diosa en plan Cazafantasmas –la original, la de 1984 –; pero no está mal. Cara Delevingne me gusta mucho, aunque debo admitir que como actriz todavía necesita mejorar –recordemos que ella todavía es más modelo que actriz –. Aunque, si es muy carismática y su aspecto pega muy bien para el personaje.

Amanda Waller es otra que me ha sorprendido. En los tráilers y las imágenes promocionales no me convencía mucho. Su look a lo Cosas de Casa no pegaba mucho para el papel. No obstante, una vez más se demuestra que hay que ver la película para poder juzgar y ver que el aspecto queda en un segundo plano ante la estupenda interpretación de Viola Davis y las acciones del personaje, que es toda una hija de puta y en la película se empeña mucho en demostrarlo.

También tengo especial mención para Ben Affleck, quién tiene, al menos, tres apariciones en la película; dos como Batman y una como Bruce Wayne. Una de ellas es la escena que ya vimos mucho durante el rodaje en la que persigue a Harley Quinn y al Joker en su coche –la cual al final no deja muy buen sabor de boca, ya que ha sido cortada y termina muy pronto –y otra en la que vemos como captura a Deadshot y que es realmente genial. La escena en la que sale como Bruce Wayne es una escena que hay durante los créditos finales donde se le ve conversando con Amanda Waller. Ya avisaron previamente que aquí habría escena en los créditos finales y así que no ocurra como con Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, donde muchos –entre los que me encuentro –se quedaron hasta el final de los créditos con cara de gilipollas esperando algo que nunca llegó; luego, unos días después, se nos contentó con esa escena eliminada de Lex Luthor.

Otro que aparece en la película es Flash, interpretado por Ezra Miller. Este hace un cameo en una escena dirigida por Zack Snyder quién, al igual que Quentin Tarantino en Sin City (Robert Rodriguez y Frank Miller, 2005), fue invitado a rodar una escena. La escena es el flashback donde captura al Capitán Boomerang.

Y, para terminar, paso a respondeos a la gran pregunta:


¿QUÉ ME HA PARECIDO EL NUEVO JOKER?


Pues, sintiéndolo mucho, el Joker ha sido lo que menos me ha gustado de la película.

No ha sido culpa de Jared Leto, el tipo es buen actor y ha hecho un estupendo trabajo en la película. Además, se metió mucho en el papel. Son famosas sus escentricidades durante el rodaje; como cuando le regaló a Margot Robbie una rata por su cumpleaños.


El problema no es de Leto, sino de cómo se ha enfocado al personaje. Se ve que Ayer ha querido hacer su propia reinterpretación del personaje y ahí la ha cagado. Este Joker solo tiene del Joker de los cómics el aspecto; aunque, ese look a lo rapero –los de Die Antwoord, esa pareja de raperos sudafricanos que vimos en Chappie (Neill Blomkamp, 2015), ya se han dado cuenta –, vestido con abrigos de piel y fetichismo por el oro, no ayuda mucho.

El personaje no es tan amenazador como el Joker de los cómics. No es tan psicótico ni está tan desquiciado; lo está, pero no tanto como el Joker de los cómics. Y del humor negro característico del personaje, mejor ni hablamos. En serio, yo no he visto reflejado al Joker en este personaje por mucho que tenga el pelo verde o la piel blanca. En los tráilers y las imágenes promocionales me convencía su aspecto pero, al verle en la película, no me ha terminado de convencer.

Yo esto os lo voy a decir totalmente en serio. He visto mucho más reflejado al Joker en un personaje que no tiene nada que ver con la película y ni tan siquiera tiene que ver con el universo DC.

Estoy hablando de Ramsay Bolton de Juego de Tronos. Ese personaje interpretado por Iwan Rehon es el Joker en persona; ni tan siquiera necesita llevar la cara pintada o el pelo verde para serlo –hasta tenía su propia Harley Quinn y todo –. Yo, desde luego, con tantas comparaciones de personajes que se hacen en internet, me sorprende no haber visto todavía ninguna que compare ese personaje con el Joker –a lo mejor las hay y no las he visto aún, no lo descarto –, porque este personaje llega a ser tan retorcido como el enemigo de Batman, posee un sentido del humor que pone los pelos de punta y –un requisito indispensable para ser un buen Joker –llega a producir auténtico terror y el hecho de pensar que pueda existir un personaje como ese en la vida real pone los pelos de punta. Y, vamos, en el episodio de La Batalla de los Bastardos, cuando Jon Snow le hace una cara nueva, en seguida me vino a la cabeza las veces que Batman apalea a su archienemigo en los cómics.

Yo lo digo totalmente en serio. Veo mucho más reflejado al Joker en Ramsay Bolton que en el de esta película, el cual ha resultado ser una decepción. Lo siento por Jared Leto, que hizo un estupendo trabajo y lo dio todo durante la producción, pero así son las cosas. Aunque se quieran distanciar de Marvel Studios, yo aconsejaría a los de DC que siguieran el ejemplo que hicieron ellos con El Mandarin e hicieran realidad los rumores de que este Joker es en realidad Jason Todd y al verdadero aún no lo hemos visto. Porque, si este va a ser el Joker de este universo cinematográfico, mal vamos.

Porque, la verdad, entre este Joker y el Lex Luthor de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, se están luciendo con los villanos en este universo; y eso que empezaron muy bien con el General Zod de Man of Steel.

De los Jokers que hemos visto en el cine y la Tv, este Joker solo supera al de Cesar Romero en la serie de los 60 –claro, que eso no tiene mucho mérito, la verdad –, estando por detrás del de Jack Nicholson y a años luz del de Heath Ledger.

Aunque, eso no es lo peor. Otra cagada que han hecho es con la relación del personaje con Harley Quinn. Aquí la han convertido en una relación romántica cuando, en los cómics, es todo lo contrario. Porque en los cómics, la relación entre el Joker y Harley Quinn es de lo más enfermiza; más de posesión y dominación que de amor.

No hace mucho salieron las descripciones de varias escenas eliminadas –muchas de ellas protagonizadas por el Joker –que dejan ver que parece verdad que han edulcorado la película; al menos, en lo que a esta parte de la historia se refiere. Por lo visto, esta relación si iba a ser más enfermiza, pero la cambiaron por algo más romántico eliminando escenas o utilizando el montaje en otras.

Ahí voy a lo que he mencionado antes del montaje. Por lo visto, en la escena del helicóptero, el Joker y Harley tienen una fuerte discusión y era el Joker quién arrojaba a Harley del aparato antes de que este sea derribado. En cambio, remontaron esa escena para que pareciera que ella se caía a causa de la explosión.


Para mí que no han querido tener problemas con las feministas; las feministas de ahora –más conocidas como feminazis –. Mirad la que se lió con aquel póster de X-Men: Apocalypse donde se veía al villano cogiendo del cuello a Mística o como pusieron el grito en el cielo porque el póster en español de Wonder Woman tradujeron la palabra Wonder como Belleza. Así que no me quiero ni imaginar la que se habría montado si hubieran puesto en la película una relación entre el Joker y Harley Quinn como la de los cómics. Eso si, luego a esas tías les dices que hay mujeres con burka en nuestras ciudades y te salen con el rollo de la tolerancia a otras culturas.

Bueno, vamos resumiendo ya.

A mi Escuadrón Suicida me ha gustado mucho. No es una obra maestra, pero ni lo necesita. Es una película que da lo que promete, te hace disfrutar mucho, sus dos horas se pasan casi volando y te deja con ganas de verla otra vez o de querer ver más en una secuela. Puede que haya fallado en algunas cosas, como el Joker, pero sus logros son suficientes como para pasarlos por alto.

Yo, desde luego, me lo he pasado genial viéndola y tengo ganas de verla más veces y de ver más secuelas y, sobre todo, de ver un spin-off de Harley Quinn; y otro con Deadshot, también. Para mí, ambos personajes han sido lo mejor de la película.

Yo, desde luego, no sé que pasa por la cabeza de los críticos. Pero ya aprendí a no hacerles caso hace tiempo y os aconsejo lo mismo a vosotros.

Si una película os gusta o no os gusta debe ser decisión vuestra. No os dejéis influenciar por las opiniones de otros; ni siquiera por las mías, porque yo lo único que hago aquí es dar mi opinión y no trato de influir en nadie. 









29 de julio de 2016

THE SHALLOWS (2016)















Con las películas de tiburones ocurre como con las adaptaciones de videojuego: la mayor parte de las películas que se hacen son basura y las buenas películas, prácticamente, se cuentan con los dedos de una mano.

Desde que Steven Spielberg asombró al mundo con la maravillosa Tiburón (1975), las películas de tiburones malas hasta decir basta se han ido sucediendo a lo largo de las últimas décadas; películas hechas con poco dinero y menos talento aún destinadas, principalmente, a acumular polvo en las estanterías de los videoclubs.

Primero tuvimos las cutreproducciones italianas que mamaron todo lo que pudieron del film de Spielberg durante finales de los 70, toda la década de los 80 y parte de los 90. Ahora, en el siglo XXI tenemos los Sharknados y demás mierdas de la Asylum y compañías peores que nos han dejado defecaciones como Tiburones en Venecia, Tiburones en la Arena, Tiburón de Dos Cabezas, Tiburón-Pulpo, Tiburón-Piraña, Tiburones Zombies, Tiburones Nazis… y así un largo etcétera que hace que me alegre de que los tiburones no vean películas porque, de lo contrario, serían capaces hasta de salirse del agua para matar a los humanos; incluso Bruce, el simpático tiburón blanco de Buscando a Nemo, saldría del agua con un hacha llevando al máximo el homenaje a El Resplandor.

Sin embargo, entre toda esa mierda, suelen surgir de vez en cuando películas que, aunque están muy lejos de llegar a la maestría del film de Spielberg, si han resultado ser películas decentes que le devuelven la dignidad a estos animales. Deep Blue Sea (Renny Harlin, 1999), Open Water (Chris Kentis, 2003), El Arrecife (Andrew Traucki, 2010) o Bait (Kimble Rendall, 2012) son buenos ejemplos.

Ahora, nos llega The Shallows, que en España se ha llamado Infierno Azul –de nuevo se han vuelto a romper los cuernos los que ponen los títulos –, la cual está siendo una de las sorpresas de la temporada.

Nancy Adams (Blake Lively) es una joven estudiante de medicina que decide ir a una playa de México muy aislada para hacer surf; ella sabe de esa playa por su madre, fallecida recientemente. Al principio todo va bien. Pero, cuando se hace tarde y se queda sola en ese lugar, es atacada por un enorme tiburón blanco que ha convertido ese lugar en su coto de caza. Herida, consigue llegar a una roca, pero queda atrapada a millas de la orilla con ese tiburón rondándola y la única compañía de una gaviota herida. Sola y sin ayuda, la joven deberá luchar por su supervivencia y buscar la forma de escapar de una muerte segura.


Originalmente titulada In the DeepThe Shallows surge de un guión escrito por Anthony Jaswinski que estuvo un tiempo en la conocida como black list, donde se encuentran los guiones que nadie produce y van de estudio en estudio en busca de alguien que quiera convertirlo en película. Y así fue, este guión estuvo un tiempo dando vueltas por Hollywood hasta que Sony Pictures decidió rescatarlo.



En un principio, la película la iba a dirigir el francés Louis Leterrier, director de películas como El Increíble Hulk (2008), Furia de Titanes (2010) o Ahora me Ves… (2013). No obstante, tras varios meses de trabajo, el director abandonó el proyecto en junio de 2015 y fue reemplazado por el español Jaume Collet-Serra, un director muy curtido en el cine de terror y en el de acción con películas como La Casa de Cera (2005), La Huérfana (2009), Sin Indentidad (2011) o Una Noche para Sobrevivir (2015).

La protagonista –y única interprete durante gran parte de la película –es la bellísima Blake Lively, conocida por la serie Gossip Girl y vista en películas como Green Lantern (Martin Campbell, 2011), Salvajes (Oliver Stone, 2012) o El Secreto de Adaline (2015).

A la película no le están yendo mal las cosas. En EEUU lleva recaudados 53 millones de dólares. En el resto del mundo solo lleva recaudados 12 millones; aunque, hay que decir a su favor que los países donde se ha estrenado hasta ahora no son muchos y todavía le quedan un montón de países donde estrenarse a lo largo del mes de agosto.

De todas maneras, la recaudación total es de 65 millones de dólares, cosa que está muy bien al tener un presupuesto de 17 millones. Además, el éxito no es solo de taquilla. La película está recibiendo críticas favorables y la reacción del público es de lo más entusiasta.

¿Y a mí que me ha parecido?

Pues, la verdad, me ha gustado mucho. Está muy lejos de ser una obra maestra y más lejos aún del gran film de Spielberg; sin embargo, es una de las que más se le acerca.

La película está muy bien hecha y se disfruta de principio a fin.

El trabajo de Jaume Collet-Serra es muy bueno. El tipo dirige muy bien, con una muy buena forma de mover la cámara y haciendo que los momentos de acción sean de lo más brutales y los momentos de crear tensión sean realmente angustiosos. También la estupenda fotografía ayuda mucho, mostrándote la belleza de ese paraíso perdido durante el día y utilizando muy bien la noche americana –escenas rodadas a plena luz del día que luego son filtradas para parecer de noche –en las escenas nocturnas.

Aunque, en lo que más acierta es en haber conseguido que la película sea totalmente disfrutable desde que empieza hasta que termina.

Antes de ver la película, yo tenía el temor de que esta fuera aburrida a ratos al estar llena de largos tiempos muertos en los que no pasa, prácticamente, nada y te tiene todo el tiempo preguntándote ¿Va a pasar algo?. Es lo que suele ocurrir con muchas películas de este tipo.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En la película están pasando cosas continuamente mientras el ritmo no decae en ningún momento. Ni tan siquiera llega a aburrir en los momentos en los que la película se podría haber vuelto pesada; como cuando la protagonista es llevada a la playa por el español Óscar Jaenada, cuando está surfeando o cuando se pone a hablar con su hermana y su padre por el móvil. Nada de eso. La película se pasa volando. Es cierto que su duración es corta –86 minutos –pero, aunque hubiera durado más dos horas, de haber mantenido el ritmo y el nivel, la película no se habría hecho en ningún momento larga. Además, el climax final en la boya es de lo más impresionante.

Otra cosa que ha ayudado mucho es, sin duda, el trabajo de su protagonista.

Blake Lively está FANTÁSTICA. La chica no es solo una cara bonita, sino una muy buena actriz, y no se dedica solo a lucir palmito –y eso que, si la película hubiera resultado mala, verla en bikini hubiera compensado el dinero de la entrada –, sino que nos deleita con una estupenda interpretación y una muy buena forma de llevar sobre sus hombros todo el peso de la película.




Lo siguiente es un SPOILER de la película. Aconsejo no leerlo a los que no la hayan visto todavía.




Una escena donde podemos ver muy bien lo buena que es su interpretación es cuando el tiburón mata al borracho cabrón que trata de robarle las cosas que tiene en su mochila en la playa –incluida su tabla de surf, la cual está en el agua –. Durante el ataque, la cámara solamente muestra el rostro de la chica en todo momento y su horrorizado rostro lo dice todo.




Fin del SPOILER. Ya podéis leer con tranquilidad.




Además, la chica es toda una heroína que se enfrenta sola a un peligro mortal y tiene que salir del lío en el que está metida completamente sola, sin que ningún príncipe azul acuda a su rescate –¿Has tomado nota, Roland Emmerich…? –. Y ya sabéis lo que me gustan estas cosas.

Otro gran protagonista de la historia es el tiburón, el cual está muy bien hecho. Es cierto que llega a cantar el ordenador, como dicen algunos, pero Collet-Serra ha sido inteligente y, de una forma parecida a como hizo Spielberg en su día, nos lo muestra solo cuando nos lo tiene que mostrar y así conseguir que los defectos técnicos no lastren la película.

El animal es un auténtico hijo de puta. Ha llegado a ese lugar y lo ha convertido en su territorio, matando a todo el que se acerca e, incluso, llega a parecer que está jugando con la chica. Es tan fuerte que puede matar a una ballena joven y su cuerpo está lleno de cicatrices de haberse enfrentado con otros tiburones, u otros animales peligrosos –como orcas –a lo largo de su vida y ha salido victorioso, volviéndose más fuerte con cada victoria. Incluso tiene parte de un arpón clavado, lo que significa que ha tenido otros enfrentamientos con humanos y ha salido también victorioso.



A mí me encantan los tiburones. No me metería en el agua con ellos, no soy gilipollas, pero si son animales que me fascinan; sobre todo el Tiburón Blanco, un animal impresionante que ha vivido durante millones de años sin necesidad de evolucionar. Es cierto que este tipo de películas da mala fama a los tiburones –haciendo que algunas organizaciones ecologistas hipócritas no quieran defenderlos –. Pero, como digo siempre, esto es solo ficción y nada más. Tanto el tiburón de Spielberg como el de esta película son tiburones inusuales que, difícilmente, puedan existir en la realidad. Desde luego, la gente que se cree que los tiburones son asesinos sanguinarios que matan por el placer de matar basándose, únicamente, en películas como esta, son unos completos ignorantes.

El ser humano es mucho más peligroso que los tiburones y eso lo sabemos bien.

Volviendo a la película, pues eso. La película me ha encantado, que me ha hecho pasar un muy buen rato y me ha dejado con ganas de verla más veces. No es ninguna obra maestra, es una película de verano. Pero una película de verano de lo más lograda.


Sin duda, una de las mejores películas de tiburones que se ha hecho. No es decir mucho viendo las pocas películas decentes de tiburones que hay, pero eso no le quita mérito.






11 de julio de 2016

INDEPENDENCE DAY: RESURGENCE (2016)






ATENCIÓN. Advierto que esta review contiene SPOILERS. Quién no haya visto la película, que se abstenga de leerla o, por el contrario, que lo haga bajo su total responsabilidad. Yo ya he avisado.
















Independence Day (1996) fue un éxito enorme que volvió a poner de moda el cine de ciencia ficción sobre invasiones extraterrestres y que, aunque fue pulverizada en su día por la crítica, ha llegado hasta nuestros días convertida en un film de culto de los años 90.

20 años después, nos llega su secuela, de nuevo con el alemán Roland Emmerich detrás de las cámaras y con varios de sus actores principales repitiendo sus respectivos papeles junto con nuevos actores en lo que, sin duda, es un relevo generacional al más puro estilo Star Wars: El Despertar de la Fuerza (J.J. Abrams, 2015).

La gran pregunta es si esta secuela ha mantenido intacto el espíritu de la primera entrega. A eso vamos, precisamente.

En 1996, la Tierra logró repeler el ataque de una civilización extraterrestre que trató de exterminar a la raza humana y robar los recursos naturales del planeta. 20 años después, las la gran alianza mundial entre naciones que se formó contra el enemigo común extraterrestre aún perdura mientras se ha aprovechado la tecnología extraterrestre para crear armas modernas con las que poder hacer frente a esta civilización alienígena si decide regresar con ganas de venganza. Esto es lo que teme Thomas Whitmore (Bill Pullman), quién fue presidente de EEUU durante la invasión de 1996 y que vive atormentado por el temor al regreso de estos seres y por extrañas visiones. Sin embargo, no es el único que tiene estas visiones, ya que otros que entraron en contacto con aquellos seres también las temen. Mientras tanto, el científico David Levinson (Jeff Goldblum) investiga en África una de las naves extraterrestres que logró aterrizar durante la invasión y que logró enviar una señal de socorro al espacio. Señal que, al parecer, ha llegado hasta alguien.


La idea de una secuela de Independence Day no es algo nuevo. Ya desde que la primera arrasaba en los cines hubo conversaciones al respecto. Sin embargo, pese al gran éxito de la primera, este proyecto no lograba salir adelante pese a los intentos de sus dos principales responsables, el director Roland Emmerich y el guionista y productor Dean Devlin, quienes formaron un exitoso tándem durante los años 90 hasta que rompieron su sociedad en 2000 y los dos llevaron caminos por separado hasta que han vuelto a unir fuerzas para realizar esta secuela.

El proyecto comenzó a tomar fuerza en 2009, cuando Emmerich encontró por fin una idea para la secuela y la desarrolló junto a Devlin. En un principio, iban a ser dos películas rodadas simultáneamente a las que se llegó a poner título: ID Forever Part I y ID Forever Part II. No obstante, la secuela al final quedó reducida a una sola película.

El gran inconveniente que tenía esta película era si Will Smith iba a regresar como protagonista o no. Las negociaciones con el actor no llegaban a buen puerto, ya que este exigía una gran cantidad de dinero -50 millones de dólares, para ser exactos –que el estudio no estaba dispuesto a pagar. No obstante, Emmerich y Devlin aún guardaban esperanzas de que el actor regresara, hasta el punto de que llegaron a escribir dos guiones; uno con Smith de protagonista y otro sin Smith con una historia más coral. Finalmente, el regreso de Smith no pudo ser y se optó por el segundo guión.

Finalmente, la película se estrenó en EEUU el pasado 24 de junio –a España llegó el 1 de julio –y, desde luego, las cosas no les están yendo tan bien en la taquilla como le fueron en su día a la primera. A día de hoy, con un presupuesto de 165 millones de dólares, la película lleva recaudados 91 millones de dólares en EEUU; no habiendo llegado todavía a superar la barrera de los 100 millones cuando su predecesora –en ese mismo margen de tiempo desde su estreno –ya habría superado los 200 millones o estaría a punto de superarlos.

Y en el resto del mundo las cosas tampoco son para tirar muchos. Ya lleva recaudados 213 millones de dólares en el resto del mundo que hacen que su recaudación total sea de 304 millones de dólares; dos millones menos de lo que la primera hizo solo en EEUU –306 millones –.  Unos resultados que, se miren donde se miren, siguen siendo muy pobres.

Vamos, que la película está a años luz de repetir el taquillazo de la primera –cuya recaudación total es de 817 millones de dólares con un presupuesto de 75 millones –. Como mucho, se librará del fracaso gracias a la taquilla internacional. Especialmente, con el mercado chino, ya que les hacen bastante la pelota a los chinos en la película.

No obstante, en lo que a crítica se refiere, aquí ha ocurrido algo curioso.

Como ya he dicho, la primera entrega fue en su día pulverizada por la crítica y en la filmografía de Emmerich las malas críticas son ya algo habitual. Sin embargo, cuando me esperaba que esta película la iban a estar esperando afilando cuchillos listos para despedazarla en cuanto estuviera en los cines, me encuentro todo lo contrario.


Y es que la crítica está siendo bastante benevolente con ella. No la están alabando ni poniendo por las nubes, pero tampoco la están despedazando como a la primera o a otras películas del director alemán. De hecho, están recalcando que la película cumple su propósito de entretener al espectador. Cosa que yo me estoy tomando a guasa, porque la primera también cumplía su propósito de entretener al espectador y se lo pasaron por el forro de los cojones.

¿Qué ha pasado?

Pues os diré yo lo que ha pasado. Que, no hace mucho, el señor Emmerich se ha puesto a despotricar contra las películas de superhéroes y eso a los críticos no les ha pasado por alto. El género de superhéroes es lo que más de moda está ahora en Hollywood, lo que hace que sea odiado por los gafapastas, culturetas, hipsters y demás gente que se cree más lista por haberse visto entera la filmografía de Lars von Trier –aunque se hayan pasado la mitad durmiendo –. Y a los críticos les gusta contentar a esta gente.

Así que, al ver que Emmerich se mete con las películas de superhéroes, los críticos han descubierto de repente que les cae bien. Eso sí, Emmerich no es Alejandro González Iñárritu y su condición como director de blockbusters pesa demasiado por mucho que meta en su filmografía films reivindicativos como Stonewall (2015), así que no espere ganar ningún oscar ni nada por el estilo. Se lleva críticas más suaves y puede darse con un canto en los dientes.

Bueno. Como habréis podido adivinar los que me conocéis, como amante de las películas de superhéroes que soy, tengo un gran cabreo con Emmerich; un director al que he defendido mucho y que ahora me ha decepcionado.

Sin embargo, a diferencia de los críticos y de mucha otra gente, yo no soy alguien que cambie de opinión sobre alguien según las condiciones que se den. Así que, aunque aún me dura el cabreo con Emmerich, no pienso volverme contra él y decir que es un director de mierda que no vale nada. Para mi sigue siendo un buen director y me gustan muchas de sus películas; especialmente, las que hizo durante los años 80 y 90.

Y, desde luego, mi opinión sobre esta película es totalmente sincera y, para nada, está influenciada por mis nuevos sentimientos hacia Emmerich.

Quiero dejar esto claro, porque la película me ha decepcionado terriblemente.

Eso sí, no considero esta película un bodrio ni un film nefasto. Para mí es una película que merece el aprobado; aunque, eso sí, un aprobado con un cinco muy –pero que muy –raspado.

A mí la primera película me encanta. Es una película que, si tuviera que puntuarla, sin duda le pondría un 8 y, cuando hable aquí de ella, la pondré en el Rincón de las Muy Buenas. Esta secuela, en cambio, no merece estar en el Rincón de las Malas, pero tampoco en el Rincón de las Buenas; más bien, en el Rincón de las Regulares.

La película, visualmente, está muy bien hecha. Como ya he dicho, Roland Emmerich es un estupendo director y dirige muy bien, tanto las escenas de acción y los efectos especiales, como los actores y los momentos dramáticos.

En lo que es el aspecto visual y técnico, la película no tiene problemas. Sin embargo, es en los demás aspectos donde la película hace aguas por todas partes.

Para empezar, en los personajes. Como ya he dicho antes, sin Will Smith –a quién vemos en unas fotografías –, la película ha recurrido a una historia coral, con muchos personajes y subtramas. Sin embargo, la cosa ha resultado de lo más fallida.

De todos los que repiten de la primera entrega, tan solo rescato a Jeff Goldblum. El tipo hace un estupendo trabajo y parece que es de los pocos que se toman en serio la película; hasta el punto de que, al final, todo el peso del film termina recayendo sobre sus hombros; algo que no debería ocurrir en una película coral como esta.


Bill Pullman también hace un trabajo estupendo. Sin embargo, a diferencia de Goldblum, no se toma en serio su papel. Y no es de extrañar, la verdad, porque lo que hacen aquí con su personaje es de juzgado de guardia, convirtiéndolo en un vejestorio al que le faltan unos cuantos tornillos para luego darle la vuelta, afeitarle la barba y tratar de recuperar al piloto héroe de la primera; pero, esta vez de una forma más forzada, torpe y apresurada. Y luego está el final que le dan al personaje. Lo cual era de esperar, hacía falta un padre héroe que se sacrificara, y a falta de Randy Quaid…

Sobre Judd Hirsch y Vivica A. Fox se podrían haber ahorrado sus regresos porque, para desaprovecharlos de la manera que los desaprovechan en la película, mejor que se hubieran quedado en su casa. Eso sí, sus personajes han aprovechado muy bien los 20 años que separan ambas películas; él escribiendo libros y dando conferencias y ella dejando su trabajo de stripper para estudiar medicina.

En cambio, Brent Spiner –el científico chiflado de la primera –aquí no lo desaprovechan nada cuando es de lo más desechable de la película. Primero, lo resucitan –porque murió claramente en la primera –haciéndonos creer que ha estado estos 20 años en coma. Pero, ya que lo resucitas, al menos que cumpla una función que no sea tocar las narices toda la película. Porque eso es lo que hace todo el tiempo. A mí, desde luego, me entraban instintos homicidas cada vez que lo oía hablar o lo veía ponerse a gritar y saltar de un lado para otro como un gilipollas borracho.

Encima, Emmerich utiliza este personaje para hacer su contribución LGTB a la película.

Por si alguien todavía no lo sabe, Roland Emmerich es gay y ha sido muy criticado por no introducir personajes o parejas homosexuales en sus películas –aunque, si lo ha hecho de forma disimulada, como en El Principio del Arca de Noé (1984) o El Secreto de los Fantasmas (1987) –. En cambio, ahora está en plan reivindicativo después de haber dirigido Stonewall y ha querido meter su parejita homo en la película revelándonos que el personaje de Spiner es gay y tiene un novio –también científico chiflado como él –que lo ha estado cuidando cuando estaba en coma con florecitas y todo.

Pero esto ha sido una gran cagada por parte de Emmerich. Porque, precisamente, los dos personajes homosexuales de la película son los dos bichos raros del film. Encima, la relación es de lo más conservadora, no llegando a ver ni un triste beso entre los dos; ni tan siquiera cuando uno de los dos muere y se despiden entre lágrimas.

Bochornoso.  Si es así como Emmerich se reivindica como gay, mejor que siga tratando la homosexualidad disimuladamente.

Ahora vamos con los personajes nuevos, que esto es otro cantar. Porque aquí NINGUNO de los personajes nuevos valen una puta mierda. Empezando por la chica, la hija del expresidente.



QUE ACTRIZ MAS MALA, POR EL AMOR DE DIOS



Hablo de Maika Monroe, que ha ganado cierta fama y prestigio al protagonizar la película de terror psicológico It Follows (David Robert Mitchell, 2014). Yo no he visto todavía esa película, de la que todo el mundo habla maravillas –razón de que todavía no me haya animado a verla, ya que las películas que reciben tantas alabanzas me echan para atrás –. Pero, vamos, como ella actúe en esa película como lo hace en este film, ahora sí que tengo claro que es una película sobrevalorada.

Porque hace un trabajo PÉSIMO, estando completamente inexpresiva en todo momento, sin cambiar su cara de pazguata a lo largo de la película. En ningún momento te la crees, ni en las escenas de acción ni en los momentos dramáticos. Una completa cagada de casting. Seguro que les hubiera ido mejor volviendo a llamar a Mae Whitman –quién interpretó al personaje en la primera y todavía sigue trabajando como actriz –; pero, claro, olvidaba que ahora Emmerich quiere ir de guay con los críticos y los culturetas.

Eso sí, la chica tiene a favor que no es la peor del casting. Porque Jessie T. Usher, quién da vida al hijo del personaje de Will Smith, es los mismo o peor. No sé a qué mente brillante se le ocurrió que podían suplir la ausencia de alguien tan carismático como Will Smith con un actor tan SOSO.

El hermano de Thor, Liam Hemsworth, da el tipo como actor, pero su personaje es totalmente prescindible; una acumulación de clichés a cada cual peor. Su presencia en la película es única y exclusivamente para que la chica tenga un novio blanco y evitar así la relación interracial entre ella y el hijo de Will Smith que nos insinuaron en la primera película; de nuevo, vuelve a resurgir el alemán pro-nazi que habita dentro de Emmerich.


Charlotte Gainsbourg y William Fichtner son dos buenos actores, pero aquí están más perdidos que un burro en un garaje. También es una buena actriz Sela Ward, la nueva presidenta de los EEUU. Pero, si esperáis ver aquí a una presidenta heroína, os vais a quedar con las ganas.

Y termino con el que es, sin duda, el PEOR PERSONAJE DE TODA LA PELÍCULA.

Hablo de ese chupatintas de las gafas que acompaña a Goldblum y luego al africano de los machetes; no recuerdo el nombre del actor y ni ganas tengo de recordarlo.

Yo lo supe desde el primer momento que lo vi y –por desgracia –no me equivoqué. Es el típico gilipollas insoportable que estás toda la película deseando que se lo carguen pero tiene una flor en el culo que le hace sobrevivir hasta el final y, encima, al final hasta queda como un héroe y todo. Vamos, un cliché con patas.

Y ahora vamos con el mayor problema de esta película:


EL GUIÓN


A diferencia de la primera película, aquí Emmerich y Devlin solo escribieron el primer borrador y el guión ha pasado por las manos de una buena cantidad de guionistas de los que solo hay acreditados tres junto a Emmerich y Devlin.

El guión de la primera película no era un guión de oscar, pero era un guión que cumplía, con personajes bien desarrollados, una trama muy lograda y una muy buena forma de llevar el ritmo.

Este guión, en cambio, es un guión mucho más ambicioso, pero que termina en un quiero y no puedo.

Para poneos un ejemplo. Imaginad a un tipo delante de un gran buffet que coge una gran cantidad de comida suculenta pero, en lugar de comérsela, lo que hace es picotear un poco de cada uno de los platos y luego se va dejándose casi toda la comida. Pues algo así es este guión.

Yo lo que he visto es que, mientras la primera película duraba más de 140 minutos, esta se queda en un par de horas; aunque, ni eso, ya que diez minutos son de títulos de crédito finales, por lo que la película solo dura 110 minutos. Un corto espacio de tiempo en el que nos meten, además de muchos personajes, un montón de subtramas que no llegan a nada porque a penas las desarrollan y al final las cierran de forma torpe y forzada.

A la película le falta una media hora larga. El problema es que, a diferencia de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia –otra película a la que también le faltaba metraje y, afortunadamente, lo han recuperado en una lograda edición extendida –, no creo que aquí se haya quedado todo ese metraje en la sala de montaje. A lo mejor me equivoco –y ojalá sea así –, pero los muchos cortes que se ven en la película me parece que ya vienen del guión.

Por ejemplo, hay dos momentos en la película que podrían haber beneficiado mucho a esta, pero que no los han sabido aprovechar muy bien.

Uno es la parte del éxodo; que en la primera película le tocó a Vivica A. Fox y aquí le toca a Judd Hirsch, acompañado por la joven actriz Joey King; que he olvidado hablar de ella y debo decir que la chica está fantástica, hace un trabajo estupendo, es de lo mejor de la película, pero su personaje –como los demás personajes interesantes de la película –está bastante desaprovechado.

Toda esa parte se veía muy interesante, ya que los niños que acompañan a Hirsch tienen ciertos conflictos que podrían haber dado bastante juego si hubieran desarrollado esa parte como es debido y no haberla resuelto de una forma apresurada; que es lo que ocurre en el film.

La otra es la parte en la que los pilotos son derribados en el interior de la inmensa nave. Ahí la película podría haber dado un tremendo subidón con los pilotos como soldados tras las líneas enemigas combatiendo a los extraterrestres y huyendo de estos en esa jungla que es el ecosistema de la nave. Pero nada, todo eso se lo maman en seguida cuando los pilotos roban en seguida las naves extraterrestres y huyen de una forma muy parecida a como lo hicieron Will Smith y Goldblum en la primera.

Y así toda la puta película. El conflicto entre el hijo de Will Smith y el hermano de Thor, la relación de este con la chica, la relación de esta con su padre, la locura de este y su milagrosa recuperación… Montones de subtramas de las que solo rasgan la superficie sin entrar de lleno en ellas y al final las cierran de forma apresurada. Ni siquiera la parte de la unidad mundial, la utilización de la tecnología extraterrestre o lo referente a esa bola parlanchina y sabionda que llega del espacio para ayudar –aunque, menudo recibimiento le hacen –son justamente tratadas.

Pero, eso no es lo peor, ya que la película se queda a medias en lo más importante. Porque de esta película esperamos que tenga impresionantes escenas de destrucción, espectaculares combates aéreos entre aviones de combate y naves extraterrestres y –algo que se echó de menos en la primera –enfrentamientos directos entre humanos y extraterrestres.

Y la película tiene todo eso, sí; pero en una cantidad muy pequeña. Lo de Londres –y otras ciudades que se ven fugazmente –, la base lunar o el gran tsunami que provoca la inmensa nave extraterrestre son, prácticamente, las únicas escenas de destrucción que veremos en la película. Los combates aéreos, aparte de ser pocos, duran muy poco y, encima, carecen de la espectacularidad y el tono épico que tenían los de la primera. Y los combates entre humanos y extraterrestres, tres cuartos de lo mismo; espectaculares, bastante brutales en algunos momentos, pero que se resuelven en seguida.

Incluso la cagan en la mejor parte de la película, el enfrentamiento final con la reina extraterrestre; porque aquí nos vienen con que estos bichos son un poco como los xenoformes de la saga Alien y tienen reinas de gran tamaño y muy mala leche.

Esa parte es muy espectacular y podría haber salvado a la película. Sin embargo, al final terminan echándola a perder.

Primero, metiéndonos en pleno siglo XXI la típica escena de la damisela en apuros rescatada por su príncipe azul –me entraron ganas de vomitar en ese momento, no es coña –y luego, cuando llegan las naves alienígenas y todo parece indicar que se va a montar una batalla del copón que nos va a dejar con la boca abierta, lo joden todo formando una espiral que lo único que hace en provocar mareo y, al final, lo resuelven todo de la forma más tópica y previsible que se pueda imaginar.

Y luego está el asunto de las incoherencias científicas. Porque vale que es normal que las películas de ciencia ficción tengan incoherencias científicas, pero se pueden pasar por algo; la primera las tenían, pero a penas importaban. Sin embargo, en esta película se han pasado; no solo tres pueblos, sino tres continentes enteros. Cualquiera con un mínimo de conocimientos de física o geología lo más seguro es que termine tirándose de los pelos.


Luego, encima, tiene incoherencias con la primera película. Porque, se suponía que los extraterrestres venían a la Tierra a consumir nuestros recursos naturales y ahora resulta que lo que quieren es la energía de nuestro núcleo. Además, si son una raza que carece de cuerdas bocales y se comunica por telepatía, ¿Por qué narices la reina tiene boca?

Bueno, vamos resumiendo más. Porque podría tirarme semanas hablando de esto.

Solo decir que esta película ha sido una tremenda decepción, que no le hace ninguna justicia a su estupenda predecesora y que, desde luego, no compensa nada los 20 años que nos han hecho esperar.

Aún así, no es del todo una mala película. Visualmente está muy lograda y funciona muy bien para pasar el rato. Sin duda, es una película que volveré a ver cuando la pasen por la Tv y no tenga otra cosa para ver.

Además, la película deja un final abierto a una tercera entrega bastante interesante. Aunque, a saber si al final la hacen en vista de los flojos resultados de taquilla.

No obstante, si al final hacen esa tercera entrega, me gustaría sugerirle a Emmerich –que es un tipo inteligente, aunque ahora esté bastante perdido –que haga como hizo su admirado Steven Spielberg con Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015) y le ceda la dirección a un director con talento que sea un gran admirador de la película de 1996. Porque seguro que les saldría una tercera entrega fabulosa y no otra castaña como esta.