10 de enero de 2017

ASSASSIN'S CREED (2016)

















Yo, la verdad, esperaba que 2016 hubiera supuesto un antes y un después en lo que adaptaciones de videojuegos se refiere.

Las adaptaciones cinematográficas de videojuegos, en su mayoría, suelen ser malas películas o películas reguleras, mientras que las adaptaciones realmente buenas se cuentan con los dedos de una mano.

Este año teníamos dos adaptaciones que prometían mucho. La primera era Warcraft, la cual, pese a no ser mala del todo, ha sido bastante decepcionante. Así que mis esperanzas estaban puestas en la segunda, esta adaptación de la popular saga de videojuegos de Ubisoft.

¿Ha conseguido estar a la altura? Pues a eso vamos.

Tras ser ejecutado en prisión, el criminal Callun Lynh (Michael Fassbender) despierta en unas extrañas instalaciones en Madrid. Son las instalaciones de la fundación Abstergo, dirigida por el enigmático Alan Rikkin (Jeremy Irons), quienes hacen que Lynch participe en un programa dirigido por la hija de Rikkin, Sophie (Marion Cotillard), con el que rastrean recuerdos genéticos de su ADN. Así, Lynch revive los recuerdos de un antepasado suyo, Aguilar de Nerha, en la España de 1492. Aguilar perteneció a una hermandad secreta conocida como los Asesinos, quienes a lo largo de la historia han combatido contra los Templarios y sus planes de dominar el mundo.


La verdad es que no hay mucho que hablar sobre el preceso de esta película. Ubisoft, la compañía desarrolladora del videojuego, puso en marcha el proyecto en 2011. En un principio, lo intentó con Sony Pictures, pero las negociaciones con estos no llegaron a buen puerto, ya que Ubisoft quería tener el mayor control creativo sobre la película, cosa con la que Sony no estaba muy conforme.

Finalmente, las negociaciones con Sony se rompieron y la compañía lo intentó con la 20th Century Fox, con la que si logró llegar a un acuerdo. No obstante, el proyecto tardó en ponerse en marcha, ya que estuvo unos años parado mientras su guión era continuamente reescrito por distintos guionistas.

La película se puso definitivamente en marcha cuando Michael Fassbender entró en ella como protagonista y productor. Fassbender venía de protagonizar Macbeth (2015) y parece que le gustó trabajar en esa película, porque se trajo a muchos de ella a este film: Justin Kurzel como director, Marion Cotillard como protagonista femenina, Jed Kurzel –hermano de Justin –para la música o Adam Arkapaw para la fotografía.

La película está siendo un desastre se mire por donde se mire. En taquilla las cosas no le están yendo muy bien. Con un presupuesto de 125 millones de dólares, solo en EEUU lleva recaudados 50 millones. En el resto del mundo las cosas le van algo mejor, con 98 millones recaudados que hacen que su recaudación total sea de 148 millones de dólares. Sin duda, lo máximo a que aspira es a recuperar la inversión –tanto de producción como de promoción –con la taquilla internacional y ya está.

En cuanto a crítica y público, ambos la están reciemdo en su mayoría con opiniones muy negativas. Lo mismo que los fans del videojuego, los más descontentos con este film.

¿Se merece esta película tan malas críticas y tanto comentario negativo? Pues la respuesta en un SI con mayúsculas. Porque la película es una santísima PUTA MIERDA.

Para empezar, es aburridísima. Es una película que dura 1 hora y 40 minutos que se hace tan larga –o más –que una película de casi 3 horas, con eso creo que lo digo todo.


La mayor parte de la película transcurre dentro de Abstergo y todo son diálogos simplones y situaciones insulsas que no causan el más mínimo interés. Lo más interesante son los momentos que transcurren en el pasado, pero estos son pocos y tampoco son para tirar muchos cohetes. El climax en Londres parecía que prometía, pero de nuevo nos la meten doblada.


Técnica y visualmente, la película no está mal. El diseño de producción y los efectos especiales están logrados, pero solo a nivel técnico, porque no hay muchas cosas que de verdad llame la atención. Encima, lo poco destacable lo echan a perder. Como ese plano del águila volando tan propio de los videojuegos del que abusan tanto que ya hasta resulta cansino.


Y es que Justin Kurzel no ha sido una buena elección para una película como esta. Su dirección es bastante plana. Maneja bien a los actores, eso se lo tengo en cuenta, pero en lo demás se pierde completamente. Especialmente, en las escenas de acción, que están bien hechas gracias a los muchos medios y el gran equipo técnico que tiene a sus espaldas, pero carecen por completo de espectacularidad y, sobre todo, de personalidad.

Sobre la adaptación. Aquí han optado por elavorar una historia completamente nueva con elementos de los distintos videojuegos. Algo que funcionaría si se hubiera hecho bien pero, como ya he dicho, esta película es un completo cúmulo de chapuzas.

Los actores.

Michael Fassbender, como productor no sé en que narices estaba pensando. Como actor, pues hace un buen trabajo. No es una de sus mejores interpretaciones pero, por lo menos, no lo hace mal del todo.

Marion Cotillard es una estupenda actriz, pero en ningún momento parece que se tome en serio su papel. Y, la verdad, no la culpo, porque su personaje en la película es de lo más insulso. Un personaje que podía haberse aprovechado mejor, pero que desperdician completamente.

Jeremy Irons es un gran actor y los papeles de villano se le dan bien. Aunque, aquí no se puede decir que haga su mejor trabajo.

Todo lo contrario que Charlotte Rampling, una grandísima actriz que aquí está fantástica en todo momento frente a lo desaprovechado de su personaje; un personaje que podría haber dado mucho juego si se hubiera aprovechado bien.

Lo mismo que Brendan Gleeson, otro estupendo actor terriblemente desaprovechado en este film.

Ariane Labed también está muy bien en su papel y se le da bien ser una action woman.

Mención especial merece el español Javier Gutiérrez, que aquí da vida a Torquemada. El tipo es un estupendo actor. Aunque está más asociado a papeles cómicos, ya ha demostrado en películas como La Isla Mínima (Alberto Rodríguez, 2014) que también es un excelente actor dramático. Y aquí hace un trabajo muy bueno.


Sin embargo, la mención especial no es por eso. Ya he dicho antes que el trabajo aquí a nivel visual está, mayormente, a la altura. Es por eso no me explico la MIERDA de caracterización que le han hecho. Yo me llevaba las manos a la cabeza cada vez que salía un primer plano de él y lo veía con esa nariz falsa que no engaña ni a Rompetechos; es que das una escoba y unos globos y lo puedes mandar a la feria para que trabaje en el tren de la bruja.

Vamos terminando ya, porque…

En resumen, la película es una puñetera basura. Cuesta creer que la misma empresa que desarrolla los videojuegos esté detrás de semenjante despropósito. Y dicen que quieren crear una saga de películas con esto. Los videojuegos de Assassin´s Creed pueden dar para una y mil buenas películas, pero si van a seguir haciendo mierdas como esta, mejor que no hagan nada.

Como ya he dicho al principio, esperaba que este 2016 se creara un antes y un después, dando comienzo a una edad dorada de las adaptaciones de videojuegos como la que está viviendo ahora el cine de superhéroes. Pero, entre esta y Warcraft, las cosas de momento siguen igual.

Aunque, al menos Warcraft era entretenida y tenía mucha espectacularidad. Este engendro, en cambio, es un engendro que lo único que hace es aburrir y abochornar.




Una película que NADA recomendable; ni a los que son fans del videojuego, ni a los que no han jugado a él en su vida. 






4 de enero de 2017

PASSENGERS (2016)














Una de las últimas películas del recientemente terminado 2016 es este film de ciencia ficción que ha levantado cierto interés por dos cosas, especialmente.

Una de ellas es su pareja protagonista, Jennifer Lawrence y Chris Pratt, dos de las grandes estrellas del momento. La otra es que es una película original, que no está basada en ninguna novela, cómic o videojuego, algo muy raro en las superproducciones hollywoodienses hoy en día.

En el futuro, la Tierra está colonizando otros planetas. La Avalon es una nave que se dirige al planeta Homestead II con 5.000 pasajeros a bordo en estado de invernación en un viaje de 120 años. Sin embargo, un fallo técnico hace que uno de los pasajeros, Jim Preston (Chris Pratt), un ingeniero mecánico, se despierte 90 años antes de llegar. Tras pasar más de un año solo en la nave, con la única compañía de un robot camarero (Michael Sheen), Jim pierde la esperanza de volver a dormirse y empieza a darse cuenta de que va a morir solo en esa nave. Es entonces cuando se fija en una de las pasajeras invernadas, Aurora Lane (Jennifer Lawrence), una bella escritora. Averiguando cosas sobre ella en los registros de la nave, Jim termina enamorándose de ella y, tras pensárselo mucho, decide sabotear su cámara de invernación y despertarla, condenándola a su mismo destino. Jim le hace creer que, al igual que él, su cámara de invernación se averió y, pronto, la convivencia entre ambos en ese lugar les hace congeniar. Sin embargo, siempre está presente el temor de que ella descubra la verdad.

Passengers está dirigida por el noruego Morten Tyldum, que tras una exitosa carrera en su país natal, se dio a conocer al mundo con su primera película en inglés, la británica The Imitation Game (Descifrando Enigma) (2014). Ahora, entra de lleno en Hollywood con esta película escrita por Jon Spaihts y, como ya he dicho, protagonizada por dos grandes estrellas del momento.

Esto, junto a una premisa argumental bastante interesante, hacen de esta película una muy buena carta de presentación. Sin embargo, otra cosa son los resultados.


Con un presupuesto de 110 millones de dólares, la película lleva recaudados 66 millones en EEUU y 56 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 122 millones de dólares. No es un gran taquillazo, pero está claro que la película hará dinero. Por otro lado, la crítica la está recibiendo con críticas mixtas y entre el público también hay división de opiniones.

¿Y qué opino yo?

Pues no me voy a ir por las ramas. Opino que la película es una MIERDA.

No esperaba mucho de esta película, la verdad, pero ni me imaginaba semejante despropósito.

Visualmente, la película está muy bien, ahí si que le reconozco el mérito. Los efectos especiales están de lo más logrados y el diseño de producción es sensacional. En los tráilers, el diseño de la nave me echaba para atrás pero, una vez vista la película, ves que dicho diseño funciona.

La dirección de Tyldum en esta película no es que sea brillante pero, técnicamente, lo hace bastante bien. Además, el tipo introduce varios guiños cinematográficos; especialmente, al cine de Stanley Kubrick –El Resplandor (1980) incluida –.

Técnica y visualmente, la película está muy bien, eso no lo discuto. Sin embargo, esto solo haría que, si tuviera que puntuarla, la película solo tendría un 3 o un 4, porque el resto es para echarlo a la basura. Especialmente, el guión; un guión que echa a perder por completo una muy buena premisa argumental.

El film tiene un arranque bastante notable, introduciéndonos muy bien en la historia y, sobre todo, en la soledad del personaje de Pratt. Toda esa parte está muy bien. Es cuando entra en escena el personaje de Lawrence cuando todo se viene abajo y en caída libre. No por culpa de la actriz, que conste, sino porque es a partir de ahí cuando la película se quita la careta y nos deja ver la verdad.

Y es que nos la han metido bien doblada. Todo lo de la ciencia ficción y la reflexión sobre la soledad nos es más que una cortina de humo que oculta una película romántica de lo más pastelosa. En el fondo, no es más que un telefilm de mediatarde disfrazado de película de ciencia ficción.

Todo son situaciones ridículas, diálogos simplones y momentos que llegan a provocar vergüenza ajena. Esperaba que, al llegar la parte en la que [SPOILER] ella descubre la verdad y el conflicto que esto genera [/SPOILER], la cosa mejorase, pero ni por esas, porque todo está tratado de la forma más penosa posible.

Ni tan siquiera el climax, donde meten algo de acción para despertarnos, la película se salva, porque, al final, el desenlace es el que te esperas: el más previsible y tópico que te puedas imaginar, digno de la comedia romántica más ñoña.

En cuanto a los actores.

A mí Jennifer Lawrence me encanta, es una actriz estupenda y muy carismática; además, en este film está más preciosa que de costumbre. Chris Pratt también me encanta, como actor es genial y también derrocha mucho carisma. Sin embargo, pese al buen trabajo que ambos hacen en este film, la química entre los dos es totalmente nula.


Hay más química cuando cada uno de los dos interactúa con el androide camarero Arthur, genialmente interpretado por Michael Sheen, quién para mí es quién más destaca en toda la película.

Luego tenemos a Laurence Fishburne, que es muy buen actor y hace un buen trabajo. Sin embargo, su presencia en el film es completamente anodina y no tengo duda de que tan solo está en la película para que [SPOILER] veamos alguna muerte en la película [/SPOILER].

Claro, que Fishburne se puede dar con un canto en los dientes si comparamos su papel con el que hace aquí Andy Garcia; quién no me extrañaría que, después de esto, agradezca el haber salido en Cazafantasmas.

Bueno, vamos resumiendo ya porque no vale mucho la pena seguir dedicando tiempo a esta mierda.

Una película visualmente muy lograda, pero con un guión nefasto y un completo desperdicio de dos estupendos protagonistas y una premisa argumental que podría haber dado algo más potable. Un despropósito que lo único que consigue es aburrir y abochornar que, encima, sus responsables nos han tomado por gilipollas tratando de vendernos como una nueva obra maestra de la ciencia ficción lo que no es más que un telefilm romántico de los que a Antena 3 le gusta poner en navidades para ayudarnos a echar la siesta.

Como ya he dicho antes, no me esperaba mucho de ella; pero, por muy poco que fuera, lo poco que esperaba era mucho comparado con el resultado final. Y que no me venga nadie con que por lo menos es una historia original porque, si esto es lo que se entiende hoy día por originalidad, apaga y vámonos.



Una película que, desde luego, no recomendaría ni a mi peor enemigo. Verla no es más que un desperdicio de tiempo y dinero.







20 de diciembre de 2016

ROGUE ONE (2016)




ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién aún no la haya visto que se abstenga de leerla o que lo haga bajo su total responsabilidad.


















Ya tenemos entre manos el primer spin-off de Star Wars. Bueno, el primero que se realiza en la era Disney, ya que esto de los spin-offs no es nuevo en la saga galáctica; ahí tenemos las películas que hicieron con los Ewoks de El Retorno del Jedi –tan olvidables como los personajillos que las protagonizan –.

En esta ocasión, nos vuelven a llevar al pasado. Concretamente, poco antes de los acontecimientos de La Guerra de las Galaxias.

En el film que lo empezó todo en 1977 la historia giraba alrededor de los planos de la Estrella de la Muerte, los cuales ayudaron a la rebelión a destruir tan mortífera arma. Sabíamos que esos planos habían sido robados al Imperio, pero no sabíamos como lo hicieron.

Pues, precisamente, a eso pone respuesta esta película.

Cuando Jyn Erso (Felicity Jones) era una niña vivía con sus padres. Su padre, Galen Erso (Mads Mikkelsen) era un importante científico militar del Imperio Galáctico, pero abandonó esa vida y decidió vivir como un simple granjero hasta que el Director Orson Krennic (Ben Mendelsohn) llegó para obligarle a trabajar en la nueva arma en la que el imperio está trabajando. La madre de Jyn es asesinada por la guardia de Krennic, pero Jyn logra escapar y es acogida por un amigo de su familia, Saw Gerrera (Forest Whitaker), un veterano de las Guerras Clon que ahora lucha contra el imperio; primero junto a la rebelión y ahora por su cuenta. 15 años después, Jyn –que fue abandonada por Gerrera cuando solo era una adolescente –es ahora una renegada que no acata órdenes ni del imperio ni de la rebelión. Ahora se encuentra prisionera del imperio y es liberada por los rebeldes, pero ella se resiste a ir con ellos, por lo que es llevada a la fuerza hasta la base rebelde en Yavin 4.

Allí le comunican que un piloto imperial (Riz Ahmed) ha desertado advirtiéndoles de que el imperio está construyendo un arma definitiva en la que su padre está trabajando. Pero el piloto ha sido capturado por Gerrera y quieren que ella, utilizando su amistad, consiga que les dejen acceder al piloto. Ella se niega y los rebeldes amenazan con devolverla al imperio si no colabora, por lo que no le queda más remedio que aceptar y, acompañada por un oficial rebelde, el Capitán Cassian Andor (Diego Luna), y K-2SO (Alan Tudyk), un droide imperial reprogramado, se desplaza hasta la luna de Jedha, lugar donde se alza el último reducto de la cultura Jedi y donde Gerrera y sus extremistas seguidores combaten al imperio, el cual se está llevando los cristales Kyber, los cuales daban poder a los sables laser de los Jedi y ahora el imperio quiere utilizar para su superarma. Pero Jyn ignora que Cassian tiene órdenes secretas con respecto a su padre.


Tras comprar Lucasfilm y la franquicia de Star Wars, Disney puso rápidamente en marcha una nueva trilogía de la saga galáctica. Sin embargo, no se han querido quedar ahí y decidieron explotar aún más la franquicia con la realización de spin-offs que se irían estrenando entre medias de los distintos episodios de la saga.

La película que nos ocupa ha sido dirigida por Gareth Edwards, director de la independiente Monsters (2010) y de Godzilla (2014), y lleva por título Rogue One con el subtítulo de A Star Wars Story, el cual parece que será la marca de fábrica de los spin-offs. Originalmente iba a ser Star Wars Anthology, pero decidieron cambiarlo por razones que aún no me explico. Yo, la verdad, prefiero más el anterior que el de ahora, el cual me niego a utilizar.

Antes de ponerme con la película, hablaré un poco de cómo le están llendo las cosas. En taquilla está haciendo unos datos excelentes. No tan buenos como los que hizo Star Wars: El Despertar de la Fuerza (J.J. Abrams, 2015), pero en su primer fin de semana ya lleva recaudados 155 millones de dólares en EEUU y 135 millones más, haciendo un total de 290 millones de dólares.

Además, la película está siendo bien recibida por público y crítica. Incluso George Lucas, quién en su día defenestró a El Despertar de la Fuerza –hasta el punto de decir que se sentía como si hubiera vendido su franquicia a una red de prostitución –, ha hablado muy bien de ella.

¿Y que opino yo? Pues a eso es a lo que vamos.

Como ya sabéis, a mi me entanta todo lo relacionado con Star Wars y esta película la esperaba con muchas ganas. El Despertar de la Fuerza me encantó y me dio fe de que esta nueva etapa con la franquicia en manos de Disney puede funcionar. Después, todo material que salía de este film no hacía más que aumentarme el hype cada vez más.

El caso es que fui a ver esta película con las expectativas muy altas y, una vez vista, debo decir que me ha ocurrido un poco como con Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia. La película me ha gustado mucho, pero no ha cumplido del todo mis expectativas y, pese a sus muchos logros, me ha dejado también cierta sensación de decepción.

He leído críticas y opiniones que dicen que es mejor que El Despertar de la Fuerza. Opiniones que, desde luego, yo no comparto. Si tuviera que elegir entre esta película y El Despertar de la Fuerza, me quedaría sin dudarlo con el Episodio VII de la saga.

Pero, no me malinterpretéis. La película es muy buena, sus responsables se la han tomado muy en serio y hace las delicias de los fans de Star Wars. Además, la forma en la que han hilado su final con el comienzo de La Guerra de las Galaxias me ha parecido brillante.

Está muy bien realizada, el guión es eficaz y cumple bien, las escenas de acción son espectaculares, y hasta brutales, los efectos especiales están a la altura –especialmente, en detalles de los que hablaré más adelante –y, sobre todo, está muy bien insertada en el universo de Star Wars.

Una de las cosas que más me ha gustado es lo bien cuidada que está su ambientación. El diseño de producción está de lo más currado y recrea muy bien el estilo visual de La Guerra de las Galaxias; incluso los nuevos elementos –como los Death Troopers, que me han parecido geniales, pese a que se lucen poco –que incluyen están muy bien insertados y no desentonan nada. En serio, muchas veces llegas a sentir que estás viendo escenas eliminadas de la película de 1977, y no estoy exagerando.


Luego tenemos la cantidad de guiños, referencias y, sobre todo, cameos que, sin ninguna duda, no pasan desapercibidos a ningún fan de Star Wars

Ya sabíamos que la película traía de vuelta al gran Darth Vader; pero es que la cosa no se queda ahí. Tenemos cameos hasta debajo de las piedras; incluso los criminales que se pelearon con Luke Skywalker en la cantina tienen su aparición en este film. Y no solo hay referencias a la saga, también las hay al universo expandido o a series como Star Wars: The Clon War y Star Wars: Rebels; un buen ejemplo lo tenemos en el personaje de Forest Whitaker, Saw Gerrera, personaje sacado de la serie The Clon War y que ahora –según noticias recientes –aparecerá también en Rebels.

Aunque, lo mejor ha sido ver como nos han recuperado, mediante la tecnología informática, a personajes como el Gobernador Moff Tarkin o la Princesa Leia; incluso a algunos pilotos rebeldes que aparecían en la trilogía original también los tenemos de regreso en esta película con el mismo aspecto de antaño.

El trabajo que hacen es impecable. Y no solo los efectos especiales, también los actores que les dan vida saben reconstruir muy bien a sus respectivos homólogos. El mejor ejemplo es Guy Henry, el actor que da vida a Tarkin, quién imita muy bien al fallecido Peter Cushing, tanto sus gestos como su mirada, haciéndonos creer aún más que se trata del mismo personaje que vimos en el film de 1977.

Y, aunque muchos se las den de listos diciendo que canta mucho el ordenador, el trabajo de efectos especiales es realmente impecable; se nota que esta gente está en el mismo barco que los de Marvel Studios, que también hacen cosas increíbles con el CGI, como rejuvenecer a actores o realizar trajes digitales que parecen de verdad –como el de Black Panther en Capitán América: Civil War, que no supe que era CGI hasta que nos los revelaron –.

Y ya que hablamos de efectos especiales, debo decir que, al igual que ocurrió con El Despertar de la Fuerza, me agrada ver que no todo es CGI y que la película apuesta mucho por efectos prácticos, como animatronics, marionetas o maquetas, lo cual es otro gran punto a favor de esta película.

Otra cosa que me ha gustado mucho de la película es que llega a ser políticamente incorrecta, mostrándonos que la Rebelión también tiene su lado oscuro. Aunque, un lado oscuro bastante justificado, ya que en la guerra muchas veces los implicados se ven obligados a hacer cosas sucias. Seguro que más de uno había deseado, al igual que yo, que al principio de la película Lyra Erso (Valene Kane) hubiera disparado a su marido para evitar las cosas que vendrían después. Además, el ser la primera película de Star Wars donde mueren todos sus protagonistas, dejando así un final agridulce, le hace ganar más puntos.

Otra cosa que me ha gustado mucho es su tono bélico de la II Guerra Mundial, tomando películas como Los Cañones de Navarone (J. Lee Thompson, 1961) o Doce del Patíbulo (Robert Aldrich, 1967) como principal referencia; incluso hay algún que otro momento en la espectacular batalla final que llega a recordar a Salvar al Soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998).

Ahora vamos con las cosas malas, las cuales impiden a esta película ser una obra maestra y estar entre las grandes del universo Star Wars.

Uno de los principales fallos que he encontrado es en los personajes. No los actores, ya que el reparto en general es muy bueno y los actores hacen un estupendo trabajo. Es en como han tratado a los personajes en donde está el fallo.


Felicity Jones está fantástica. Es una estupenda actriz y en la película hace un gran trabajo. Además, se desenvuelve muy bien en las escenas de acción, demostrando ser toda una action woman. Sin embargo, su personaje no llega a enganchar tanto como debería. Aunque, no por culpa de ella, ya que su evolución a lo largo de la película es demasiado rápida y desdibujada, no dando la sensación de que se luzca tanto como debería; ni tan siquiera al final, donde su enfrentamiento con el villano lo resuelven de la forma más absurda, patética y previsible que se pueda imaginar. Me hubiera gustado, en serio, que estuviera a la altura de Rey (Daisy Ridley) en El Despertar de la Fuerza pero, desgraciadamente, no lo está. Eso si, el personaje no es malo, no me malinterpretéis, solamente es que no lo han tratado bien.

Sobre Diego Luna, el tipo lo hace bien, no lo voy a negar. Pero su personaje carece por completo del carisma que este necesita y, encima, su química con Felicity Jones es completamente nula. Para mí, este personaje –que en los tráilers prometía mucho –ha sido una de las mayores decepciones de la película.

Sobre Riz Ahmed, tres cuartos de lo mismo. Su personaje, pese a la importancia que tiene en la trama, da la sensación de estar en la película metido con calzador y, la verdad, en ningún momento llega a destacar de verdad.

Los personajes de Donnie Yen y Wen Jiang están muy bien, son bastante carismáticos y su química es muy buena. Sin embargo, salvo en el tramo final, dan la sensación de estar bastante desaprovechados.

Lo mismo que el personaje de Forest Whitaker, el ya nombrado Saw Gerrera, que parece estar más aprovechado en los tráilers que en la película. Tan solo el androide K-2SO, destrás del cual está Alan Tudyk, es el único que parece estar aprovechado de verdad en toda la película, resultando ser otra gran revelación, como lo fue BB-8 en El Despertar de la Fuerza.

No obstante, la mayor decepción –incluso más que el capitán rebelde interpretado por Diego Luna –ha sido sin duda el villano principal, el Director Orson Krennic. El actor Ben Mendelsohn hace un estupendo trabajo, no lo voy a negar, pero el personaje, como villano principal, hace aguas por todas partes. No llega a resultar tan amenazador ni tan carismático como debería, ni tan siquiera en los momentos en los que muestra lo despiadado que es; por no decir que hay momentos en los que llega a parecer una parodia de sí mismo.

Cuando lo veía en los tráilers con ese uniforme blanco, llegué a pensar que en realidad pudiera ser el Gran Admirante Thrawn oculto bajo una máscara y que al final de la película descubriría su verdadero yo. Ahora, tras ver la película, me alegro de haberme equivocado.

Para mí, este no es el villano principal. Los grandes villanos son, sin duda, Moff Tarkin y Darth Vader que, pese a tener mucho menos tiempo en pantalla que él, se lo comen con patatas en cada una de sus apariciones. Especialmente, Darth Vader, que solo sale en dos escenas, pero se come la pantalla en todo momento. Los seguidores del Joker de Jared Leto utilizan la excusa del poco tiempo que aparece en pantalla en Escuadrón Suicida para justificar que el personaje no haya convencido; pero Vader demuestra aquí con creces que, si se eres un excelente villano, el tiempo que apareces en pantalla importa poco.

Además, sobre Vader, me ha gustado que mostraran su lugar de residencia, ese impresionante castillo situado en un planeta que, sin duda, será Mustafar; algo que tendría muchos sentido. Por otro lado, aún no he visto la película en voz original para escuchar de nuevo la voz de James Earl Jones, pero seguro que seguirá siendo tan impresionante como en la trilogía original. En cuanto al doblaje español, no consiguen hacer olvidar al fallecido Constantino Romero –algo imposible –, pero debo decir que la voz que han empleado consigue estar a la altura.


Dejando el tema de los personajes a un lado, otra cosa mala es que la película se hace algo lenta y pesada al principio. Pero, por suerte, rápidamente despega y no hay que esperar mucho para ello. A partir de ahí, la cosa va en ascenso. Así que de esta parte no tengo mucha queja.

No obstante, lo que más me ha decepcionado son muchas cosas que aparecían en los tráilers y que luego en la película se las han pasado por el forro de los cojones. Lo que más he echado en falta es esa escena en la que se veía Jyn Erso encarándose con un caza imperial en la parte final. Escena que, sin duda, fue cambiada en las regrabaciones de la película que tuvieron lugar este verano.

Seguramente –y esto es suposición mía –, el que iba dentro del Caza Tie era Krennic y el enfrentamiento final entre él y Erso seguro que hubiera sido mucho más espectacular que como lo resuelven al final, de una forma que, como ya he dicho antes, resulta de lo más patética y previsible y que estropea la imagen feminista que se le está dando actualmente a la franquicia. Habrá quién diga que lo encontró romántico, cosa que hubiera resultado si, como ya he dicho antes, la química entre Felicity Jones y Diego Luna hubiera sido buena, cosa que no es así.

Bueno, resumiendo ya, la película me ha gustado mucho y tengo ganas de verla más veces. Pero, desgraciadamente, como ha ocurrido este año con muchos estrenos prometedores, no ha estado a la altura de lo que esperaba de ella.

Aún así es una buena película y muy recomendable; tanto a los fans de Star Wars como a quienes no han visto una sola película de Star Wars en su vida.











23 de noviembre de 2016

DOCTOR STRANGE (2016)






ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto, que se abstenga de leerla o lo haga bajo su total responsabilidad (ya sé que esto tiene guasa habiendo visto la película tan tarde, pero aún quedará gente que no la haya visto aún).



















Bueno, finalmente, he podido ver la tan esperada adaptación cinematográfica del Doctor Extraño.

Me hubiera gustado haber podido verla el día de su estreno, pero me fue imposible. Y, luego, varios compromisos me han impedido viajar a la ciudad para poder verla; porque a mi pueblo tardará en llegar, como siempre.

Pero, ya por fin he podido ir a verla y os puedo dar mi opinión sobre lo que me ha parecido.

Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), uno de los mejores neurocirujanos del mundo, sufre un accidente de coche que le deja las manos inservibles, hundiendo así su prestigiosa carrera. Desesperado, recurre a todo tipo de soluciones médicas y científicas sin obtener ningún resultado hasta que entra en contacto con el mundo de la mano de un paciente paraplégico que se curó milagrosamete. Esto le lleva hasta Katmandú (Nepal), donde ingresará en Kamar-Taj, una sociedad secreta de magos dedicada a proteger la Tierra de fuerzas místicas. Allí será instruido por La Anciana (Tilda Swinton), quién ejerce como Hechicero Supremo, con la ayuda de Mordo (Chiwetel Ejiofor) y el bibliotecario Wong (Benedict Wong).


Con esta película termina una odisea para llevar al cine a este personaje, creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1963, que ha durado 30 años. Porque, como suele ocurrir con los personajes de Marvel, sus proyectos cinematográficos han tardado años en ver la luz.

El Doctor Extraño ya fue adaptado en 1978 en una película para Tv dirigida por Philip DeGuere y protagonizada por Peter Hooten. No obstante, en cine, el primer proyecto data de 1986, puesto en marcha por la propia Marvel con Bob Gale (Regreso al Futuro) a cargo del guión.

Este proyecto no llegó a salir adelante. Más tarde, en 1989, se puso en marcha otro proyecto con guión de Alex Cox (Miedo y Asco en Las Vegas) y el propio Stan Lee, pero corrió la misma suerte. Otro proyecto se puso en marcha en 1992 con el fallecido Wes Craven como guionista y director, pero tampoco llegó a nada. Tampoco otro proyecto que se puso en marcha en 1995 con guión de David S. Goyer.

Después, en 1998, los derechos del personaje fueron adquiridos por Columbia Pictures, que puso a trabajar en el proyecto a varios guionistas y tanteó a directores como Chuck Russell o Stephen Norrington.

Sin embargo, Columbia tampoco parecía tener las cosas claras y, en 2001, los derechos fueron adquiridos por Dimension Films, que recuperó a David S. Goyer para escribir y dirigir la película. Sin embargo, Goyer abandonó el proyecto un año después y todo se volvió a desmoronar.

La cosa cambió en 2005, cuando los derechos fueron adquiridos por Paramount Pictures. Por aquella época, Paramount había firmado un histórico acuerdo con Marvel Studios que fue lo que dio pie al universo cinematográfico de Los Vengadores que ahora estamos disfruntando.

Gracias a esto, Marvel Studios pudo disponer del personaje para su universo, pero no empezaron a ponerse manos a la obra con la película hasta 2010, cuando pusieron a Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer a trabajar en el guión.

Durante los años siguientes, el proyecto fue dando pequeños pasos mientras no paraban de sonar nombres de candidatos para dirigirla y para protagonizarla.

Finalmente, en 2014, Scott Derrickson resultó elegido de una larga lista de directores y la película se puso verdaderamente en marcha. Jon Spaihts, guionista de Prometheus (Ridley Scott, 2012) o del futuro reboot de La Momia, fue contratado para escribir el guión. Sin embargo, su trabajo no convencía al estudio, así que Derrickson se trajo a C. Robert Cargill, con quién ya había trabajado en Sinister (2012) –y que ya había intentado contratar antes de que Spaihts fuese fichado –, con quién escribió el borrador final del guión.

Sobre el actor que daría vida al Doctor Extraño, muchos fueron los candidatos que pasaron por él. Estuvo muy cerca de ser elegido Joaquin Phoenix. El actor estuvo en negociaciones con Marvel Studios y todo parecía ir bien; incluso algunos medios lo daban ya por elegido. Sin embargo, en el último momento las cosas se torcieron y Phoenix abandonó las negociaciones, haciendo que se reanudase la búsqueda de protagonista hasta que, finalmente, Benedict Cumberbatch resultó ser el elegido.

Así, la producción dio comienzo hasta dar la película que ahora nos ocupa, la cual se estrenó en EEUU a principios de este mes y en España a finales del mes pasado.


Sobre como le están yendo las cosas, en taquilla está siendo todo un éxito, habiendo recaudado a día de hoy 184 millones de dólares en EEUU y 390 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 574 millones de dólares. La respuesta de la crítica está siendo muy positiva y la del público está siendo mucho mejor.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

La película me ha gustado mucho. No me ha entusiasmado tanto como otros films de este universo –como Los Vengadores o las películas del Capitán América, pero si la he encontrado una película muy buena, con la que he disfrutado enormemente y que me ha dejado un muy buen sabor de boca.

Como adaptación está bastante bien. Como es habitual con las películas de Marvel Studios, se cambian cosas y se toman libertades para adaptarla al universo cinematográfico, pero, captando muy bien el espíritu de los cómics. Incluso lo que más puede rechinar, el tema del humor –ya que los cómics del Doctor Extraño se caracterizan por ser muy serios –, está metido con acierto.

Tenía bastante interés en ver esta película, pero también cierta curiosidad. Y es que esta película introduce el tema de la magia en el universo cinematográfico de Marvel Studios. La gran pregunta era como. Y, desde luego, para mí han estado muy acertados, introduciéndola de forma directa sin explicación alguna porque, la verdad, no lo necesita. En este universo de invasiones extraterrestres y gente con súperpoderes, la magia puede tener perfectamente cabida.

Una de las cosas que me hacían tener mucha confianza en este film era su director, Scott Derrickson, un director muy bueno y con mucho talento, pese a que no ha tenido muchas oportunidades de lucirse fuera del cine de terror; especialmente, si lo hace con cosas como el infame remake de Ultimatum a la Tierra de 2008.

Afortunadamente, aquí ha tenido una nueva oportunidad para demostrar que también puede triunfar fuera del cine de terror y, desde luego, la ha aprovechado muy bien. Y lo ha hecho con una logradísima realización, tan acertada en las escenas de acción –espectaculares y muy bien filmadas; la pelea en el santuario de Nueva York es impresionante –como en los momentos dramáticos, y con una dirección de actores sobresaliente. Otro de sus aciertos es lo bien que maneja la cámara durante los viajes psicotrópicos que se marca el protagonista o esos momentos en los que los edificios se pliegan, recordando mucho a Origen (Christopher Nolan, 2010) –y que en la película están muy bien justificados –, consiguiendo que en ningún momento resulten mareantes o desorienten al espectador.

Luego están los vínculos con el universo cinematográfico de Marvel, que son pocos, pero efectivos. Hay un momento en el que se menciona claramente a los Vengadores y otro de una chica alcanzada por un rayo que podría hacer referencia a Captain Marvel. También hay cierta controversia con otro sobre un militar con graves lesiones a causa de una armadura robótica que podría hacer referencia a War Machine y lo sucedido en Capitán América: Civil War. No obstante, eso ocurre al principio de la película, que se supone que transcurre varios años antes, lo que ha llevado a pensar que podría tratarse de alguien herido por una de las armaduras defectuosas de Justin Hammer, como se vio en Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010).

También están las habituales dos escenas post-créditos. Una de ellas, la primera, que enlaza con la tercera entrega de Thor y otra que nos da una idea de por donde pueden ir los tiros en la futura secuela; que no hay duda de que la harán en vista de los buenos resultados en taquilla de esta.

Todo acompañado con un diseño de producción estupendo y unos efectos especiales muy trabajados. También la fotografía me ha parecido muy buena.


Ahora va circulando por ahí un vídeo que dice que las películas de Marvel Studios tienen una fotografía muy apagada y grisácea, sin a penas contrastes ni resalte los colores. Yo, desde luego, ni he visto eso en esta película, ni en las demás películas de Marvel Studios. Si es cierto que las películas podrían tener algo más color pero, por lo que a mi respecta, el acabado visual esta muy bien.

Otro acierto de la película es el guión. No es un guión de oscar, pero si es un guión muy trabajado que cumple su propósito. Además, esquematiza muy bien la película, haciendo que el ritmo nunca decaiga y que la historia vaya progresando muy bien a lo largo del metraje.

Una de las cosas que más me ha sorprendido es que, a diferencia de otras películas de Marvel, la duración de este film es muy corta; ni tan siquiera llega a las dos horas. No obstante, no da la sensación de que le falten cosas ni de necesitar una versión extendida.

Es cierto que esto hace que algunas cosas queden muy reducidas y muy en segundo plano; como los años en los que Strange busca una solución para recuperar sus manos tras el accidente antes de entrar en contacto con la magia o la relación con Christine Palmer, ya que en esta película a penas hay tiene para las relaciones amorosas. Sin embargo, para mí han sabido resumir bien estos elementos para meternos de lleno en lo que importa.

Otro punto a favor que tiene la película es, sin duda, su reparto, demostrando de nuevo que Marvel Studios son unos hachas buscando actores para sus personajes.

Comenzando por su gran protagonista, Benedict Cumberbatch, quién desde el primer momento demuestra que ha nacido para este papel. El tipo es un excelente actor y aquí nos lo demuestra con creces dando vida a Stephen Strange; sobre todo, recreando la evolución del personaje a lo largo de la película.

Puede que no salga mucho, pero Rachel McAdams no da la sensación de estar desaprovechada. La bellísima actriz está fantástica como Christine Palmer y aporta mucho a la película las veces que sale; pese a que estas sean pocas.

Con Mads Mikkelsen pasa algo parecido. El tipo tampoco sale mucho –al menos, no tanto como me gustaría –como el villano Kaecilius, pero el tipo hace un trabajo estupendo y su presencia en el film no deja nada indiferente. 

Chiwetel Ejiofor está muy bien como Mordo y también nos representa muy bien la evolución de su personaje de aliado del protagonista hasta como posible futuro villano.

Otro que también ha estado muy bien ha sido Benedict Wong como Wong –aquí convertido en bibliotecario –, quién hasta ha llegado a sorprenderme y todo.

No obstante, quién más ha brillado con luz propia a sido Tilda Swinton, quién ha estado sobresaliente como El Anciano; aquí La Anciana. Hubo mucha controversia con su elección, tanto por su sexo –pese a que su belleza andrógina la hace quedar muy bien en papeles masculinos –como por su etnia, ya que El Anciano de los cómics es oriental mientras ella es blanca; recordemos que hoy en día está la gente muy tonta con estas cosas. Sin embargo, la tía es tan buena actriz y su interpretación es tan excelente que creo que estas libertades se pueden pasar perfectamente por alto.


Y es que, la verdad, muchos de los cambios y las libertades que se toman con respecto a los comics, no perjudican la película, sino que hasta la mejoran. Como la Capa de Levitación, que aquí dotan de vida propia, convirtiéndola en un personaje más.

Claro, que no todos los cambios son buenos. Por ejemplo, no me ha hecho mucha gracia que cambiasen la ubicación de Kamar-Taj, que en los cómics está en el Tibet y en la película han trasladado a Nepal para no tener problemas con la todopoderosa China.

Aunque, el cambio más significativo se produce al final.

El climax de la película está bastante bien. Puede que nos dejen sin esa prometedora batalla de magos en Hong Kong, pero el cara a cara entre Strange y Dormammu en ese bucle temporal me ha parecido una escena muy buena y hasta sorprendente.

Aquí el problema es el propio Dormammu, al que han cambiado de aspecto por completo. Prácticamente, lo han fusionado con la Dimensión Oscura, haciéndole un ser incorpóreo. No negaré que al principio esto me recordó a lo que hizo la Fox con Galactus en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (Tim Story, 2007). Afortunadamente, la cosa no llega a ese nivel, ya que el personaje tiene personalidad e interactúa con el protagonista.

No obstante, me hubiera gustado más un Dormammu como el de los cómics. Con las técnicas de captura de movimientos les hubiera quedado genial. En fin.


Pero, bueno, a parte de esto la he encontrado una adaptación muy correcta y una película muy buena. Sin duda, el Doctor Extraño no podía haber debutado mejor en el universo cinematográfico de Marvel.