25 de julio de 2017

SPIDERMAN 2 (2004)

















Solo dos años después de que Spiderman (2002) arrasara las taquillas de todo el mundo nos llegó su secuela, de nuevo con Sam Raimi al frente y con Tobey Maguire encarnando al famoso arácnido; ahora enfrentado a otro de sus villanos más icónicos, Doctor Octopus.

Han pasado dos años de la muerte del Duende Verde. Peter Parker (Tobey Maguire) continúa con su doble vida como Spiderman. Sin embargo, cada vez se siente más agobiado al tener que compaginar la lucha contra el crimen con sus estudios y su vida laboral, algo que le lleva a sufrir estrés y problemas económicos. Para empeorar las cosas, la relación con su amigo Harry Osborn (James Franco) es cada vez más tensa, debido a los deseos de este de vengarse de Spiderman, y, por si eso no fuera poco, Mary Jane (Kirsten Dunst) está a punto de casarse con el astronauta John Jameson (Daniel Gillies), hijo de su jefe, J. Jonah Jameson (J.K. Simmons).

Una buena noticia es que Harry, que ahora dirige Oscorp, está financiando los experimentos de uno de los grandes ídolos de Peter, el doctor Otto Octavius (Alfred Molina), consiguiendo que pueda reunirse con él. Sin embargo, el experimento de Octavius resulta un desastre y causa un grave incidente donde su esposa muere y pone en peligro muchas vidad. Octavius sobrevive, pero los brazos metálicos que emplea para sus experimentos penetran en su sistema nervioso trastornándole y convirtiéndole en un peligroso individuo al que empiezan a llamar Doctor Octopus. Spiderman se enfrenta a él, pero se encuentra con un problema mayor: está perdiendo los poderes.


Después del enorme éxito de Spiderman, su secuela no se hizo de esperar. De hecho, ya antes de su estreno, en abril de 2002, Sony Pictures contrató a Alfred Gough y Miles Millar para que escribieran el primer borrador del guión, escribiendo un libreto donde los villanos eran Doctor Octopus, el Lagarto y Black Cat. Poco después, con la película ya estrenada, David Koepp –que no terminaría apareciendo acreditado –fue contratado para reescribir el guión.

Meses después, Michael Chabon fue contratado para reescribir el guión, escribiendo un libreto donde Otto Octavius era más joven y se enamoraba de Mary Jane, creando así un triángulo amoroso; además de ser el creador de la araña que le dio a Peter sus poderes y crear a partir de esta una cura que le quitaría a Peter sus poderes. Además, al final Octavius, convertido ya e Doctor Octopus, se aliaba con Harry, quién había puesto precio a la cabeza de Spiderman junto al Daily Bugle. A Sony no le gustó nada este guión.

El guión final corrió cargo de Alvin Sargent siguiendo las instrucciones de Sam Raimi, quién cogió las partes que más le gustaban de los trabajos de Gough y Millar, de Koepp y de Chabon. También tuvo influencias de la película Superman II (Richard Lester, 1980) y del cómic The Amazing Spider-Man #50 (1967); de hecho, la película iba a titularse originalmente The Amazing Spider-Man, pero al final optaron por llamarla Spider-Man 2.

Para interpretar a Doctor Octopus, al principio se pensó en Sam Neill. Pero, finalmente, el elegido terminó siendo Alfred Molina, cuyo trabajo en Frida (Julie Taymor, 2002) había gustado mucho al estudio y al director.

La película se estrenó en EEUU el 30 de junio de 2004, habiendo sido un gran regalo para mi 24º cumpleaños de no ser porque en España no se estrenó hasta el 14 de julio. Su éxito fue inferior al de la primera, habiendo tenido un presupuesto mayor de 200 millones de dólares. Pero, aún así, la película hizo una excelente taquilla, recaudando 373 millones en EEUU y 410 millones en el resto del mundo, haciendo una taquilla global de 783 millones de dólares.

Además, la película recibió también alabanzas del público y la crítica y muchos la consideran, incluso, superior a su predecesora.

Además, fue también la película que salvó el cine de superhéroes de 2004. El año anterior, X2 (Bryan Singer, 2003) logró salvar ese año tras las decepciones que supusieron las muy fallidas Daredevil (Mark Steven Johnson, 2003) y Hulk (Ang Lee, 2003) y ese año la cosa fue a peor con los desastres que supusieron El Castigador (Jonathan Hensleigh, 2004) y la muy nefasta Catwoman (Pitof, 2004) –ya hablé de ellaaquí –. Este film, en cambio, supuso un muy buen soplo de aire fresco entre esa mediocridad.


¿Y que opino yo de ella? Pues a eso vamos.

Después de lo mucho que disfruté con la primera, la cual vi varias veces en el cine y no dudé en comprármela en cuanto estuvo a la venta, esta secuela la esperaba como agua de mayo.

Sam Raimi volvía a dirigir y ya tenía total fe en él, volvía el reparto original con Tobey Maguire al frente como Spiderman y ese Doctor Octopus interpretado por Alfred Molina pintaba muy, pero que muy, bien.

Pues bien, la película me encantó la primera vez que la vi y me ha seguido encantando las demás veces que la he visto. Es una película sensacional y, como secuela, es de lo más digna. De hecho, está muy a la altura de la primera y no me extraña que muchos la consideren mejor que esta. Aunque, personalmente, para mí la primera sigue siendo la mejor y a la que tengo más cariño.

Una cosa que si es cierta, es que esta película se centra más en el lado humano del héroe, ahondando más en sus problemas personales, profesionales y económicos, algo que siempre ha caracterizado al Spiderman de los cómics, haciéndole ser un superhéroe mucho más cercano que el resto de superhéroes. Aunque, no solo humaniza al protagonista, ya que también hace lo propio con el Doctor Octopus; algo que muchos puristas criticaron, pero que a mí me pareció un gran acierto.

Sin duda, esta es la gran virtud de la película y lo que hace que sea mejor valorada que su predecesora.

En lo que es el aspecto técnico y visual, aquí no me enrollo mucho, ya que aquí la película tiene los mismos aciertos visuales que la primera. El diseño de producción vuelve a ser excelente y los efectos especiales de lo más logrados; de nuevo, obra de un estupendo John Dykstra que, al no haber esta vez película de El Señor de los Anillos contra la que competir, se llevó un muy merecido oscar.

Sam Raimi vuelve a ser genial y su dirección vuelve a ser brillante, ofreciéndonos unas escenas de acción realmente alucinantes –como la escena del tren, un momento realmente brillante y de lo más brutal –y momentos de no acción maravillosos, con muchas escenas de diálogos largos que no aburren lo más mínimo. Además, el tipo sigue utilizando su estilo personal que tanto le caracteriza y hasta se autohomenajea y todo; como en la escena del hospital, todo un homenaje a Posesión Infernal (1981) –incluso, cuando uno de los médicos enciende la sierra mecánica, el sonido que esta emite es el de la motosierra de Ash en la gran ópera prima de Raimi –.


Sobre el reparto, no hay mucho que decir. Todos los actores que repiten, con Tobey Maguire a la cabeza, vuelven a hacer un gran trabajo.

En cuanto a los nuevos, destaca sin duda el villano principal. Alfred Molina está realmente impresionante; especialmente, cuando muestra la evolución de su personaje, primero como brillante científico y figura inspiradora para Peter Parker, luego en su descenso a la locura tras el incidente que le convierte en supervillano y, al final, cuando vemos su redención en un climax tan maravilloso como impresionante.

Por lo demás, decir que, aunque no tiene muchos momentos para lucirse, Donna Murphy está muy bien como Rosalie Octavius. Daniel Gillies está bastante correcto como John Jameson. Y cabe mencionar la presencia en la película del personaje de Curt Connors –algo que nos hizo soñar con ver a El Lagarto en futuras entregas; cosa que no ocurriría –, muy bien interpretado por Dylan Baker.

En resumen.

Spiderman 2 es una excelente película, una estupenda secuela y una muy buena forma de continuar la historia que comenzó su maravillosa predecesora, marcando muy bien el camino a seguir en la saga.



Camino del que, desgraciadamente, se salieron en la siguiente entrega. Pero, de esa ya hablaré.








10 de julio de 2017

SPIDERMAN (2002)
























Este viernes tenía que haberse estrenado en España –al igual que en EEUU y otros países –la esperadísima Spider-Man: Homecoming. Pero, por alguna incomprensible razón, decidieron retrasar el estreno hasta el 28 de julio, por lo que, al igual que con Wonder Woman, nos toca esperar otras tres semanas en las que va a tocar esquivar spoilers como si de soldados esquivando balas en plena guerra nos tratásemos y aguantar las ganas de verla en internet con calidad screener.

Para hacer más agradable la espera, voy a ir analizando las películas del hombre araña que se han hecho anteriormente. Las películas de Marc Webb ya las analicé en su día, así que las que voy a analizar son las películas de la trilogía de Sam Raimi.

Y comienzo por la primera de ellas.

Peter Parker (Tobey Maguire) es un joven que vive con sus tíos, Ben (Cliff Robertson) y May (Rosemary Harris) en Queens (Nueva York). Es un chico muy inteligente, de mente brillante, pero sufre las burlas de sus compañeros de instituto y es el objetivo de los abusones, encabezados por Flash Thompson (Joe Manganiello); quién, para colmo, es el novio de su vecina, Mary Jane Watson (Kirsten Dunst), de quién está enamorado desde niño. Su único amigo es Harry Osborn (James Franco), quién también está tan marginado como él en el instituto al ser el hijo del multimillonario Norman Osborn (Willem Dafoe).

Un día, durante una visita a unos laboratorios, Peter es mordido por una araña alterada genéticamente y, a partir de ese momento, empieza a experimentar una serie de cambios. Se vuelve mucho más fuerte y ágil, es capaz de trepar por las paredes, tiene un sentido que le advierte de los peligros y es capaz de segregar telarañas. Al principio, utilizará estas nuevas facultades para ganar dinero fácil en la lucha libre. En la noche de su estreno, tiene un encuentro con un atracador al que deja huir. Pero, poco después, este atracador asesina a Tío Ben al robarle el coche. Consigue atraparlo, pero el sentimiento de culpa hace que decida dedicarse a combatir el crimen bajo la identidad de Spiderman.


Ya hablé largo y tendido de cómo fue la producción de esta película y la odisea que vivió el hombre araña para ser llevado al cine, así que no me enrollaré mucho con este tema.

La película que nos ocupa comenzó a finales del siglo XX cuando, tras una larga batalla judicial y jugar bien sus cartas con una Marvel en banca rota y otros estudios –como MGM, a quién devolvió los derechos de las novelas de James Bond que no poseían –, Sony Pictures fue el estudio que se alzó con los derechos del trepamuros y, rápidamente, pusieron en marcha su propia película.

James Cameron, que ya había estado al frente de otro proyecto cuando los derechos los tenía Carolco durante la primera mitad de los años 90, fue el primero que se ofreció a dirigirla. Pero, pese al enorme éxito de Titanic (1997), el estudio no aceptó sus exigencias. Aunque, si se quedaron con su guión, el cual fue reescrito por David Koepp, Scott Rosenberg y Alvin Sargent –esposo de Laura Ziskin, productora del film –; aunque, al final, solo fue Koepp quién apareció acreditado.

Finalmente, poco quedó del guión de Cameron; aunque si se mantuvieron algunas cosas, como que la araña que pica a Peter Parker es alterada genéticamente en lugar de ser radiactiva, que las telarañas la segregue de forma natural o que Peter conozca a Mary Jane desde la infancia en vez de en una cita a ciegas orquestada por sus respectivas tías.

En cuanto a la dirección, como suele ocurrir, sonaron muchos nombres de directores. Roland Emmerich, Ridley Scott, Jan de Bont, Chris Columbus o David Fincher fueron algunos de los nombres que sonaron hasta que Sam Raimi resultó ser el gran elegido.

Sobre el actor que sería el encargado de dar vida a Spiderman pasó lo mismo. Leonardo DiCaprio, Jude Law, Chris Klein, Edward Furlong, Freddie Prinze Jr. o West Bentley fueron algunos de los nombres que se barajaron. El primer elegido fue el fallecido Heath Ledger, que por aquella época era un actor emergente, pero este lo rechazó; se ve que le iba más hacer de villano, como demostró años después al dar vida al Joker en The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008). El estudio y el director continuaron con la búsqueda hasta que, finalmente, Tobey Maguire resultó ser el gran elegido.

Me quejo de que haya que esperar tres semanas para ver Spider-Man: Homecoming, pero para esta película hubo que esperar mucho más, ya que se estrenó en EEUU el 3 de mayo de 2002, pero a España no llegó hasta el 20 de junio. Una larga espera en la que no paraba de leer noticias sobre el éxito que estaba teniendo la película que no hacían más que aumentarme las ganas de verla.

Y es que la película fue un éxito enorme de taquilla. Solo en EEUU recaudó 403 millones de dólares a los que hay que sumar 418 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 821 millones de dólares. Pero, la película no solo triunfó en taquilla, también tuvo muy buenas críticas, el público la recibió con un gran entusiasmo y se convirtió en todo un fenómeno sociológico que, junto a X-Men (Bryan Singer, 2000), es responsable de la ola de cine de superhéroes que vivimos hoy día.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Como ya sabéis los que me conocéis y me leéis, a mí Spiderman me encanta; uno de mis superheroes favoritos desde siempre. Llevo leyendo sus cómics desde que alcanza mi memoria y no perdía cualquier cosa que echaran de él por la Tv, como las series animadas o aquellas películas de finales de los 70 que, en realidad, eran los episodios largos de una serie de Tv que no se llegó a ver en España y que fueron estrenados aquí en forma de películas.


Una cosa que me frustraba era que, a diferencia de Superman y Batman, Spiderman aún no tenía su propia película. Estaban esas tres de las que he hablado antes: Spiderman: El Hombre Araña (E. W. Swackhamer , 1977), Spiderman 2: El Hombre Araña en Acción (Ron Satlof , 1978) y Spiderman y el Desafío del Dragón (Ron McDougall, 1979). Pero, a parte de que, como ya he dicho, eran episodios largos de una serie de Tv, también eran cutres hasta decir basta, así que no me valían.

Recuerdo haber tenido constancia del proyecto que preparaba la Cannon a mediados de los 80, pero no me acuerdo muy bien, ya que por aquella época era todavía muy joven. Si recuerdo mejor el proyecto de los 90 que James Cameron iba a hacer para Carolco; recuerdo como babeaba por aquel entonces con la idea de que el director de Terminator y Aliens el Regreso fuera a dirigir una película de Spiderman. Pero, al final la cosa se quedó en nada.

Finalmente, llegó la película que ahora nos ocupa, la cual esperé con muchas ganas. Pero, también con cierta desconfianza, ya que la elección de Sam Raimi como director no terminaba de convencerme; Raimi es un director que me encanta pero, por aquel entonces, no le veía apto para dirigir una gran superproducción.

En cambio, con Tobey Maguire me ocurría lo contrario. Puede que su elección generara críticas desde el primer momento y, aún hoy en día, muchos siguen todavía dudando de él. Pero yo ya le había visto trabajar en anteriores películas, como La Tormenta de Hielo (Ang Lee, 1997) o Jóvenes Prodigiosos (Curtis Hanson, 2000) y había visto que era un estupendo actor y podría meterse bien en la piel de Peter Parker. Así que, a Maguire si le tenía fe.

Cuando la película por fin se estrenó en España, en medio de una enorme fiebre de Spiderman –recuerdo que pasé por una tienda de cómics que suelo frecuentar y todas las estanterías estaban llenas de cómics de arácnido –, corrí a Madrid a verla y pude cumplir uno de mis mayores sueños: ver una película de Spiderman en un cine.

Fui a verla con gran ilusión, pero también con un gran temor. Ya que habían sido muchos años de espera para ver una película de Spiderman y temía que, al final, la película no estuviera a la altura de mis expectativas. Algo así me ha ocurrido este año con Wonder Woman, película para la que también he esperado muchos años.

Con la mujer maravilla, como ya dejé bien claro en este blog, la espera valió mucho la pena. Salí de verla con una enorme satisfacción, la sensación de que tantos años de espera no habían sido en vano y, sobre todo, unas ganas enormes de ver la película otra vez. Pues bien, con este film sentí exactamente lo mismo 15 años antes.

La película es una MARAVILLA.

Una película excelente y una estupenda adaptación que hace las delicias de los amantes del trepamuros; con excepción, claro está, de los más puristas, que no aceptan ningún cambio por pequeño que sea.

Sin embargo, los fans con mente más abierta, como yo, sabemos apreciar que, pese a los cambios, la adaptación que se hace es muy fiel y capta de una forma magistral la esencia de los cómics clásicos. Tódo gracias, especialmente, a un estupendo guión.

Antes de ver la película, me asustaba el hecho de que el guión hubiera pasado por muchas manos diferentes, ya que eso no suele acabar bien la mayoría de las veces. Sin embargo, eso no es lo que ocurre aquí ni por asomo, ya que el guión es muy bueno. Un guión muy trabajado y muy bien estructurado que hace que la historia vaya progresando constantemente sin que el ritmo decaiga en ningún momento.


Los orígenes del personaje –su mala vida en el instituto, la relación con sus tíos, su amor por Mary Jane… – son resumidos muy bien, sin necesidad de explicaciones estúpidas que lo único que hacen es lastrar el film y hacer que este aburra. Lo mismo ocurre con la parte en la que el protagonista adquiere sus poderes y el proceso que lo lleva a convertirse en superhéroe, todo está tratado de una forma genial y con mucho respeto.

Y lo mismo digo con la parte que corresponde al enfrentamiento con el villano principal, que es realmente genial. Los enfrentamientos, a parte de ser brutales y muy espectaculares, ocurren en los momentos justos, sin dar la sensación en ningún momento de estar forzados, y el duelo que mantienen ambos personajes es realmente magistral. Todo ello hasta llegar a ese impresionante climax final en el puente y la violenta pelea final que se resuelve de una forma muy parecida al cómic.

Como ya he dicho antes, juzgué muy mal a Sam Raimi cuando lo eligieron como director por su inexperiencia dirigiendo grandes superproducciones. Hoy día tengo muchos ejemplos de directores sin experiencia en las superproducciones que han demostrado ser competentes al frente de este tipo de películas –los hermanos Russo, Gareth Edwards, Dean Israelite… –. Pero, por aquel entonces, confiaba más en alguien como James Cameron al frente de este film.

Sin embargo, Sam Raimi tenía a su favor su gran talento y su gran pasión por los cómics –la cual dejó bien clara en Darkman (1990) –para demostrarme lo mucho que me estaba equivocando.

Y vaya si lo hizo, ya que su dirección es excelente; encima, aportando su toque personal, el cual parecía haber perdido en sus últimas películas –claro, que estas eran unas moñadas de cuidado –, lo cual hacía su trabajo más maravilloso. Los planos, los movimientos de cámara, los montajes, las escenas de acción, tódo esta de lo más logrado. Todo esto ayudado con unos efectos especiales muy buenos, un diseño de producción magistral y, sobre todo, una excelente banda sonora de Danny Elfman que acompaña muy bien la película desde los geniales títulos de crédito iniciales.

Sobre el reparto. Como ya he dicho anteriormente, tenía confianza en Tobey Maguire y el tipo no me defraudó. El tipo hizo un estupendo trabajo como Peter Parker y como Spiderman. Eso si, su encarnación del trepamuros no es la mejor y se echan de menos algunas bromas, como las bromas que Spiderman suele hacer mientras luchas contra los criminales. Pero, de todas maneras, pese a lo que digan los detractores, me pareció una muy buena elección.

Sobre el traje que lleva está muy bien. Puede que nunca haya llegado a convencerme que los dibujos de las telarañas fueran en relieve pero, por lo general, me parece un traje muy acertado y fiel a los cómics.

Kirsten Dunst también me gusta mucho como Mary Jane, su interpretación es muy buena y su caracterización está muy lograda. Puede que esta MJ no sea tan alocada como la de los cómics, pero guarda muchas similitudes con su homólogo de los cómics y se respetan muchos elementos, como el padre violento o que llame tigre a Peter.


De Willem Dafoe como Duende Verde solo tengo palabras de elogio. El tipo es un excelente actor y los papeles de villano –salvo excepciones, como la nefasta Speed 2 (Jan de Bont, 1997) –se le dan muy bien. Lo mejor, sin duda, los momentos en los que los alter egos de Norman Osborn y el Duende Verde interactúan –la escena del espejo es magistral –. Lo peor, pues está en el traje de Power Ranger que le ponen, el cual no termina de convencer.

Obviamente, un traje fiel al 100% con los cómics tampoco hubiera funcionado –como digo muchas veces, hay cosas que en las viñetas quedan muy bien, pero no ocurre lo mismo en las películas –. Yo creo que una fusión entre el traje de los cómics y el de la película hubiera quedado mejor.

J.K. Simmons como J. Jonah Jameson es realmente IMPRESIONANTE. El tipo se mete por completo en la piel del personaje, el cual clava en todo momento. Es como si el Jameson de los cómics hubiera cobrado vida. Encima, en esa redacción de Daily Bugle con personajes que no necesitan ninguna presentación para todo amante de los cómics de spidey, como Betty Brant (Elizabeth Banks) o Robbie Robertson (Bill Nunn); incluso nombran de refilón a Eddie Brock, a quién veríamos más adelante.

Por lo demás. James Franco está muy bien como Harry Osborn. Rosemary Harris está fantástica como Tía May. Cliff Robertson está magistral como Tío Ben. Y cabe especial mención para Joe Manganiello, quién hace un buen trabajo como Flash Thompson.

Bueno, vamos resumiendo ya.

La película es excelente y magistral. Una película que atrapa desde el principio y se disfruta enormemente desde que empieza hasta que termina y, al final, te deja con ganas de verla más veces. Para mí, sin ninguna duda, es la mejor película de Spiderman que se ha hecho hasta la fecha. A la espera estoy todavía de ver lo que hace Homecoming, pero muy difícil lo va a tener para superar o igualar a esta película.

Puede que, con lo que vi en Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), el Spiderman de Tom Holland es muy superior al de Tobey Maguire –ya he dicho que la suya no es la mejor encarnación del trepamuros –, pero falta saber si su película en solitario está tan a la altura de lo hecho aquí por Sam Raimi.


Porque, desde luego, esta película es una auténtica OBRA MAESTRA.






26 de junio de 2017

WONDER WOMAN (2017)






ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leerla y, si por el contrario, decide leerla, lo hará bajo su total responsabilidad.






















Desde que Ares, dios de la guerra, mató a los demás dioses antes de que Zeus lograra derrotarlo y dejarlo malherido, las Amazonas han vivido ocultas del resto del mundo en la isla de  Themyscira, creada por el propio Zeus, quién también les dejó un arma para protegerse en caso de que Ares regresara: una espada conocida como la matadioses. Desde niña, Diana, la hija de Hyppolita, reina de las Amazonas, ha deseado convertirse en guerrera. Su protectora madre se lo impide, pero su tía, la General Antiope (Robin Wright), la entrena en secreto hasta que Hyppolita lo descubre y, finalmente, acepta que su hija sea entrenada; pero exige que su entrenamiento sea más duro que el de las demás Amazonas.

Así, Diana crece convertida en una fuerte y valiente joven (Gal Gadot) cuyas habilidades superan a las de las otras Amazonas. Un día, Diana rescata a Steve Trevor (Chris Pine), un piloto que se estrella frente a las costas de Themyscira y es perseguido por tropas del ejército alemán. Steve le cuenta a Diana y a las demás Amazonas que se está librando una gran guerra en todo el mundo –la I Guerra Mundial –y que él es un espía del ejército aliado que huía de una base del Imperio Otomano donde los alemanes, encabezados por el general Erich Ludendorff (Danny Huston) y la Doctora Poison (Elena Anaya), están creando un potente arma que porría dar un vuelco a la guerra. Diana cree que Ares está detrás de ese conflicto cree que lo mejor es ir con Steve para enfrentarlo. Pero Hyppolita se niega a ello. Sin embargo, Diana está dispuesta a desafiar a su propia madre para lograr su objetivo.

Ha tardado, pero Wonder Woman POR FIN tiene ya su película.

Llevar a la mujer maravilla a la gran pantalla no ha sido cosa de un día. El primer intento lo llevó a cabo Ivan Reitman en 1996, pero su proyecto no llegó a salir adelante y, en los años siguientes comenzó a pasar por las manos de muchos guionistas hasta que, en 2005, Joss Whedon se hizo cargo de él como guionista y director y todo parecía ir viento en popa.


Sin embargo, en 2007, por alguna incomprensible razón, la Warner decidió cancelar ese proyecto. No obstante, aún había una posibilidad de ver a Wonder Woman en la película de la Liga de la Justicia que George Miller preparaba por aquella época, donde iba a estar interpretada por Megan Gale. Sin embargo, la Warner también decidió cancelar ese proyecto, con el que podían haber creado su propio universo cinematográfico mucho antes que Marvel Studios con Los Vengadores.

Encima, creo que fue por aquella época también que el estudio salió diciendo que ya no iban a hacer más películas de acción protagonizadas por mujeres –cosa que, afortunadamente, no han mantenido –, acabando con las ilusiones de poder ver una película en acción real –porque en animación se han hecho muchas –de Wonder Woman.

Esto hizo que pusiéramos nuestras esperanzas en la Tv, donde la mujer maravilla tuvo algo más de suerte; aunque, solo fuera con la serie protagonizada por Lynda Carter entre 1975 y 1979, ya que hubo otros intentos anteriores que se quedaron en el episodio piloto –aunque, viendo el resultado de aquellos esperpentos, mejor así –.

En 2011 hubo un proyecto de serie con David E. Kelley como showrunner protagonizado por la bellísima Adrianne Palicki, pero también se quedó solo en el episodio piloto. Después, The CW intentó sacar su propio proyecto, titulado Amazon, pero tampoco salió adelante, devolviéndonos la frustración.

Sin embargo, en el cine comenzaron a soplar otros vientos cuando, tras el éxito de Los Vengadores, Warner puso de una vez en marcha su universo compartido con personajes de DC Comics; entre los que estaba Wonder Woman.

La idea de una película protagonizada por la famosa amazona volvió a ser una realidad; sobre todo, cuando se supo que el personaje iba a aparecer en Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (Zack Snyder, 2016). Fue en diciembre de 2013, cuando se anunció que la actriz israelí Gal Gadot era la gran elegida para dar vida a Diana en esta película. Semanas después, se supo que había firmado para esta película y dos películas más; una de ellas Justice League y la otra la película que ahora nos ocupa, el tan esperado y ansiado film en solitario de Wonder Woman.

Desde el principio, la elección de Gadot como Wonder Woman estuvo envuelta en polémica. La mayoría de las críticas se debían a su físico, ya que la encontraban demasiado delgada y plana para interpretar a la mujer maravilla. Esto hizo que la actriz se sometiera a un duro entrenamiento, mostrando en las redes sociales su evolución, para tratar de convencer a los fans.

Aunque, las críticas también se debieron a motivos políticos, ya que, como he mencionado, Gadot es israelí y fue miembro del ejército de Israel, al que ha apoyado públicamente, lo cual hizo que recibiera muchas críticas y, recientemente, la película fue prohibida en Líbano, país que lleva años en guerra con Israel.

Aunque, me pregunto yo si esa es la verdadera razón. Mucha gente en Líbano ha criticado esta medida y han recordado que Gadot ya aparecía en Batman v Superman, la cual si se estrenó sin problemas en ese país; al igual que las películas de Natalie Portman, quién también es de origen israelí y ha apoyado a Israel públicamente. Así que me da que los motivos para rechazar la película son otros; y, conociendo a los musulmanes, ya me imagino cuales son…

Dejando esto a un lado, pese a las críticas, Gadot logró un exitoso debut como Wonder Woman en Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, donde sus escenas fueron lo más aplaudido pese a que su presencia era muy reducida, y ahora vuelve a triunfar, esta vez como protagonista.

Y es que la película está siendo un gran éxito. A día de hoy, la película, cuyo presupuesto es de 149 millones de dólares, lleva recaudados 318 millones solo en EEUU y 334 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 652 millones de dólares.


Pero, el éxito no es solo económico. A diferencia de sus antecesoras en el DCEU, la ya nombrada Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016), que fueron masacradas por la crítica y parte del público no quedó muy satisfecho con ellas, este film ha logrado unas críticas increíblemente buenas y la opinión de público no puede ser mejor, siendo la película elogiada allá donde va.

Para Warner y DC esta es la gran esperanza de su universo, donde actualmente se encontraban algo perdidos.

Sin embargo, el éxito de la película puede ir más allá y crear un antes y un después en las películas de superhéroes protagonizadas por mujeres.

Hasta ahora, las películas protagonizadas por superheroínas tenían las cosas muy difíciles, ya que los únicos ejemplos que teníamos eran películas como Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984), Catwoman (Pitof, 2004) o Elektra (Rob Bowman, 2005), las cuales fueron grandes fracasos; fracasos que son utilizados como argumento por los detractores para decir que las superheroínas no son rentables y no interesan al público. El éxito de Wonder Woman echa por tierra ese argumento.

Además, la película puede ser tan revolucionaria como lo fueron en su día La Guerra de las Galaxias (George Lucas, 1977) o Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993). De hecho, ya está influenciando a muchas niñas que juegan a ser Wonder Woman y están empezando a dejar de lado el rollo de las princesas Disney.

Una noticia que me llegó al alma fue la de una niña que tenía prevista una fiesta de cumpleaños con temática de La Bella y la Bestia y, tras ver la película, pidió que se cambiara la temática de la fiesta por una relacionada con Wonder Woman.

Eso si, la película no solo debe influenciar a las niñas, también debe hacerlo con los niños para que quieran ser como Steve Trevor. Hoy día todavía queda mucho machismo en nuestra sociedad –bien lo dejaron claro todos esos neandertales que el año pasado le declararon la guerra a la nueva versión de Cazafantasmas –, cosa que se evitaría si se les diera una mejor educación a los niños. Por eso me parece una tontería que algunos cines hayan hecho pases de la película donde solo puedan entrar mujeres.

Y a todo esto, ¿Qué me ha parecido a mí la película?

Esta es una película, que yo creo que he estado esperando toda mi vida. Ver una película de Wonder Woman, que ha sido una de mis heroínas favoritas desde mi más tierna infancia –junto con Red Sonja y la creación de E. Badia Romero de quién cogí prestado su nombre y su imagen para comunicarme por internet –, ha sido siempre uno de mis grandes sueños que, ahora, tras muchos años de espera, se ha hecho por fín realidad.

La gran pregunta es si la película está a la altura y ha hecho que hayan valido la pena tantos años de espera.

Pues bien, me alegra decir que la respuesta es un SI con mayúsculas. Porque la película me ha ENCANTADO. Una película increíble, maravillosa, fascinante…




…UNA JODIDA OBRA MAESTRA




He disfrutado enormemente desde el principio hasta los últimos créditos finales –y no estaba esperando ninguna escena post-créditos, ya que aquí avisaron de que no la habría –. Y no solo eso. Si ya su escena en Batman v Superman hizo que se me saltaran las lágrimas de la hemoción, aquí lamenté no haberme llevado una caja de pañuelos porque he llorado lo que no está escrito; y mira que yo no soy muy de llorar en público –ni siquiera lloro en los entierros –. Al final, cuando terminó la película, hasta aplaudí, y no fui la única persona que lo hizo, lo cual me alegró más de lo que ya estaba.

Para empezar, el trabajo que hace Patty Jenkins es maravilloso. Puede que la tipa llegara a la película rebotada tras la marcha de Michelle MacLaren, primera directora elegida, y que puede que con su elección Warner y DC le quisieran meter un gol a Marvel Studios, ya que ella iba a dirigir Thor: The Dark World (Alan Taylor, 2013) pero se marchó por diferencias creativas generando una gran polémica. Pero, todo eso importa ya bien poco, porque el trabajo que hace en este film ha sido increíble, con una gran dirección de actores, un excelente manejo de los momentos dramáticos y un eficaz pulso a la hora de rodar escenas las escenas de acción.

Porque la película tiene unas escenas de acción impresionantes, muy bien rodadas, con un gran sentido de la espectacularidad y una gran personalidad por parte de su directora, ofreciéndonos momentos increíbles.

La batalla en la playa entre Amazonas y soldados alemanes es IMPRESIONANTE; todo lo visto en los tráilers se queda corto. La escena es brutal y te tiene todo el tiempo con la boca abierta. Lo mismo que la escena en el campo de batalla en Bélgica. Desde el épico comienzo en las trincheras –con una extraña forma en la que la protagonista se cambia de ropa, que yo creo que es un homenaje a la serie de Lynda Carter o a las películas de Superman de Christopher Reeve –hasta que llega al poblado, todo es un no parar de momentos que desatan la adrenalina hasta llegar al brutal momento en el campanario. Creo que los brazos de la butaca del cine todavía tienen la marca de mis uñas.


Y luego el momento final, el gran enfrentamiento con Ares que tanto se estaba esperando y que, desde luego, no drafrauda nada, ya que nos sumerge en otra escena de lo más impresionante. Pero, lo mejor de todo es que la pelea no es solo a nivel físico, también psíquico, ya que antes de que comience la lluvia de hostias hay un enfrentamiento verbal lleno de revelaciones donde el dios de la guerra intenta manipular a Diana; estando muy cerca de conseguirlo. Pero, al final no lo consigue y terminamos teniendo una pelea que sobrepasa lo épico.

Pero no todo es acción sin descanso, ya que, como he dicho antes, Jenkins hace un gran trabajo con la dirección de actores y los momentos dramáticos. Incluso introduce momentos visuales artísticos, como esas pinturas que ilustran la historia de las Amazonas y el enfretamiento con Ares cuando Hyppolita y Antiope le cuentan la historia a Diana y que son, sencillamente, fascinantes.

También, ayudada por un excelente diseño de producción y una estupenda fotografía de Matthew Jensen, recrea muy bien los tres escenarios en que se mueve el film, Themyscira, Londres y la Europa de la I Guerra Mundial; mostrando muy bien el contraste que hay entre el primero –un mundo luminoso e idílico –con el de los otros dos –sitios lúgubres y decadentes –.

Pero, no solo consigue esto a nivel visual. También nos muestra muy bien a través de los ojos de sus protagonista el cambio que supone de vivir en Isla Paraiso a (sobre)vivir en el mundo de los hombres, donde las mujeres no pueden ni opinar y donde cosas que para ella parecen muy normales, como el sexo, en ese mundo son tabú –la escena de la barca es un buen ejemplo de ello –. Todo eso está muy bien plasmado en el film.

Y ese es su mayor acierto. Haber sabido mostrar en la gran pantalla a Wonder Woman como el icono feminista que ha sido en los cómics desde que fue creada en 1941. Una mujer fuerte e independiente, un espíritu libre que sigue más a su instinto que a las normas y que acostumbra a desobeder las órdenes, vengan de donde vengan.

Una cosa que me daba algo de miedo era la relación amorosa con Steve Trevor; no la relación en si, sino como iba a ser tratada en la película. Afortunadamente, la relación amorosa no ha sido ningún lastre; al contrario, me parece que ha beneficiado al film.

Tal y como se decía, la película tiene varias similitudes con Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johnston, 2011) –cosa que me alegra, ya que esa película me encanta –y la relación amorosa es una de ella. En la película de Marvel me gustó mucho como Peggy Carter se sentía atraída por Steve Rogers antes de que se le administrara el suero del Supersoldado. Como le fascinaba el valor, el coraje y la astucia que mostraba ese joven sin importarle que fuera un enclenque y un canijo.


Y aquí ocurre, prácticamente, lo mismo. Diana se siente atraída por Steve Trevor, pero no por su físico, ni porque sea el primer hombre que vea en su vida, ni por ninguna cosa fríbola ni ninguna mierda propia de comedia romántica. A ella le fascina su valor, su idealismo y su forma de enfrentarse a los mismos peligros que ella pese a carecer de sus poderes. Además, ella no deja que en ningún momento sus sentimientos la aparten de sus objetivos ni le hagan replantearse sus ideales.

Con un ritmo que nunca decae, la película nos cuenta muy bien como son los orígenes de Wonder Woman. Empezando desde que es una niña rebelde que sueña con entrenarse con las demás Amazonas –por cierto, las escenas correspondientes a los entrenamientos de las Amazonas son otro 10 en la larga lista de dieces que le están cayendo a esta película –. Luego la vemos haciéndose mayor mientras es entrenada. Después vemos como la llegada de Steve Trevor trastoca su mundo y la anima a salir de la isla para salvar el mundo, lo que crea un gran conflicto con su madre. Y, finalmente, vemos como la realidad de la guerra y el mundo de los hombres va acabando con su inocencia y sus ideales, convirtiéndola en la Wonder Woman desencantada con el mundo que vimos en Batman v Superman.

A todo ello ha ayudado un estupendo guión firmado por Allan Heinberg –aunque, Geoff Johns participó de forma no acreditada –y en el que uno de sus inspiradores argumentales es Zack Snyder, también productor de la película; y que yo creo que ha tenido una participación activa en la película, como la que tuvo Christopher Nolan en su Man of Steel (2013), aportando cosas, pero sin interferir en el trabajo de Jenkins.

Un guión muy bueno, muy trabajado, con muy buenos diálogos y situaciones muy logradas. Desde luego, este si es un guión de verdad y no como el de Alien: Covenant. Desde luego, habría que ir a casa de Ridley Scott con una copia de este guión y estampárselo en lo morros.

Como adaptación, se toma varias libertades –algo inevitable –, pero se mantiene muy fiel a los cómics; especialmente, a los de la etapa de George Perez, principal fuente de inspiración para la película.

Pasando al tema del reparto.

No voy a mentir. Cuando Gal Gadot fue elegida para ser Wonder Woman no di, precisamente, saltos de alegría. No la veía en el personaje y su físico no era el más adecuado para el papel. No obstante, fue una elección de Zack Snyder y eso me valía para darle un voto de confianza. Además, como ya he dicho antes, la chica se empleó a fondo en los entrenamientos para mejorar su físico y encajar en el papel.


Y, vamos, si en Batman v Superman ya me convenció, aquí si quedaban algunas dudas, quedan completamente disipadas. La actriz hace un excelente trabajo, dando vida a Wonder Woman como si hubiera nacido para ello y haciendo completamente suyo al personaje, cómo ocurre con Hugh Jackman con Lobezno, Chris Evans con el Capitán América o, sobre todo, Scarlett Johansson con la Viuda Negra.

Chris Pine está muy bien como Steve Trevor. Su trabajo es muy bueno y el tipo derrocha mucho carisma. Además, la química que tiene con Gadot es impresionante.

Connie Nielsen está fantástica como Hyppolita; imponente como reina de las Amazonas y tierna como madre sobreprotectora. Además, en la película tiene su momento de lucha, demostrando que también puede ser una action woman.

Lo mismo digo de Robin Wright como Antiope. Jamás había visto a esta actriz como una mujer de acción y en esta película parece que lleva toda su vida luchando en guerras toda su vida. Además, resulta curioso que, 30 años después, la veamos en un rol tan diferente al que interpretó en La Princesa Prometida (Rob Reiner, 1987); seguro que si ahora hicieran una secuela de esa película la actriz no dudaría en hacer lo del anuncio de las galletas Príncipe.

Del lado de los villanos, Danny Huston, al quién los papeles de villano se le dan muy bien, hace un gran trabajo como el General Ludendorff.

Lo mismo que la española Elena Anaya, que está maravillosa como la Doctora Poison. La actriz ya tiene experiencia como villana en una superproducción hollywoodiense cuando hizo de vampira en Van Helsing (Stephen Sommers, 2004), donde había momentos que llegaba a asustar y todo. Aquí, su personaje es muy diferente, pero ella sigue igual de intimidante.

Aunque, el que se lleva la palma es, sin duda, el villano principal, Ares; que, tal y como me imaginaba, se ocultaba tras el personaje de David Thewlis, una estupendo actor que hace un excelente trabajo en la película. Además, me ha parecido un acierto que el dios de la guerra se ocultara tras una persona del bando aliado que, precisamente, aboga por la paz, ya que era demasiado evidente que lo hiciera tras un general alemán que se niega a rendirse pese a tener la guerra perdida.

Cuando se le ve al final con la armadura, está muy bien. No voy a mentir, me gustaba más aquel diseño donde tenía el cráneo como casco que se vio en algunos juguetes del merchandising, pero este diseño se asemeja más al de los cómics. Aunque, esos si, cuando llevaba el casco puesto solo se le debían haber visto los ojos y no parte del rostro.

Pero, bueno, a mi este Ares me ha encantado y, junto con el General Zod, es sin duda el mejor villano del DCEU.


Y no me olvido de Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock, que interpretan a esa especie de Comandos Aulladores que acompañan a Diana y a Trevor. Los tres hacen un buen trabajo y están muy bien en sus respectivos papeles.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Wonder Woman es todo un PELICULÓN. Una obra maestra de los píes a la cabeza. La película que, sin duda, he estado esperando durante años.

Dentro del DCEU, supera con creces a Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y a Escuadrón Suicida. En cuanto a Man of Steel –que para mí es otra obra maestra –, diría que las dos echarían un buen pulso sin que quedara muy claro quién sería el ganador. Fuera del DCEU, a las películas de Batman de Christopher Nolan no llega a alcanzarlas, pero si se les acerca mucho. Y, desde luego, supera a Los Vengadores y las películas de Marvel Studios; y esto lo dice alguien a quién le encantan Los Vengadores y las películas del MCU.

Desde luego, estoy deseando ver esta película más veces y me muero por ver también la anunciada secuela, donde me encantaría que Patty Jenkins regresara en la dirección.