6 de noviembre de 2017

THOR: RAGNAROK (2017)










  










Tercera entrega de la saga Thor y tercer –y último –film del Marvel Cinematic Universe que se estrena este año; el primer en el que Marvel Studios pude estrenar tres películas en lugar de dos por imposición de Disney.

Tras la batalla de Sokovia, Thor (Chris Hemsworth) ha estado viajando por el universo en busca de las Gemas del Infinito hasta que es capturado por el demonio Surtur, quién le revela que Asgard está más vulnerable que nunca porque Odín (Anthony Hopkins) ya no está allí y que él piensa destruirlo con el Ragnarok, lo cual ocurrirá cuando su corona se junte con la Llama Eterna. No obstante, Thor logra escapar, derrotar a Surtur y llevarse su corona –que es también su craneo –a Asgard. Allí descubre que Loki (Tom Hiddleston) ha estado reinando con la apariencia de Odín, a quién engañó con un hechizo y envió a la Tierra.

Thor y Loki llegan a Nueva York, pero el lugar donde Loki dejó a Odín ha sido derribado. No obstante, con la ayuda de Doctor Extraño (Benedict Cumberbatch) consiguen encontrarlo en Noruega, donde este les dice que hace tiempo que se libró del hechizo de Loki, pero no quiere volver ya que su fin está cerca. Pero, antes de morir, les dice que tienen una hermana mayor, Hela (Cate Blanchett), la diosa de la muerte, a quién encerró, pero ahora ha escapado aprovechando su ausencia y se dirige a Asgard para reclamar su trono y crear llevar el caos y la destrucción a los Nueve Reinos. Thor decide enfrentarse a ella, pero Hela es tan poderosa que logra romper su martillo. Tras el enfrentamiento, Thor acaba en el planeta Sakaar, donde es capturado por una mujer llamada Scrapper 142 (Tessa Thompson) que lo vende a el Gran Maestro (Jeff Goldblum), quién gobierna el planeta de forma tiránica y obliga a sus esclavos a luchar en la arena como gladiadores. En su primer combate, Thor se enfrenta al gran campeón, quién resulta ser Hulk (Mark Ruffalo).


Thor: Ragnarok fue anunciada en 2014 en un gran acto donde Marvel Studios anunció oficialmente las películas que forman la Fase 3 del universo cinematográfico de Los Vengadores.

La película es la tercera entrega de la saga protagonizada por el dios del trueno. Ambas, dos de las películas menos valoradas del universo Marvel.

Es por ello que, con esta tercera entrega, Marvel Studios se ha puesto más las pilas, introduciendo el Ragnarok en la trama y contando con Hulk para introducir también algo de Planet Hulk en la historia. Además, han puesto al frente al actor y director Taika Waititi, quién ha ganado cierto prestigio entre los cinéfilos en los últimos años.

Así llegamos a la película que ahora nos ocupa, la cual se ha estrenado con bastante éxito. Con un presupuesto de 180 millones de dólares, solo en EEUU lleva recaudados 121 millones, mientras en el mercado internacional –donde la película llegó antes –su recaudación asciende a 306 millones de dólares, haciendo un total de 427 millones de dólares; cifra que irá subiendo mucho en las próximas semanas.

Y es que la película también ha sido muy bien recibida. La crítica, como suele ser habitual en las películas del MCU –algo que tiene a muchos mosqueados –, la ha recibido muy bien; ni que decir tiene que se estrenó con un 100% en Rotten Tomatoes.

El público, en su mayoría, también la ha recibido muy bien, incluso hay detractores del universo Marvel que hablan bien de ella. No obstante, hay algo en lo que todo el mundo se ha puesto de acuerdo. Y es que la película tiene demasiada comedia.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

A mí me gustan las películas de Thor, pero también las considero de lo más flojo de Marvel Studios. La primera entrega, Thor (Kenneth Branagh, 2011), me pareció una película correcta, estaba bien para pasar el rato, pero no era nada brillante. La segunda, Thor: The Dark World (Alan Taylor, 2013), me gustó más. Es una película muy criticada, pero a mí me entretuvo mucho y la encontré más dinámica que su predecesora. Pero, al igual que esta, estaba lejos de ser una película brillante y solo servía para pasar el rato.


Ahora que he visto Thor: Ragnarok, puedo decir a las claras que es, sin duda, la mejor de las tres. Me parece una película ESTUPENDA. He disfrutado enormemente viéndola y me dan ganas de verla más veces.

Para mí es una película muy buena y, de no ser por un detalle, la situaría sin duda entre lo mejor de Marvel Studios.

Para empezar, la película está muy bien dirigida. La dirección de Taika Waititi es estupenda, el tipo maneja muy bien a los actores, sabe llevar muy bien el ritmo y, además –y esto me ha sorprendido mucho –, dirige muy bien las escenas de acción, dotándolas de la brutalidad y espectacularidad que un film como este necesita, con momentos realmente impresionantes: como la escena del principio, el enfrentamiento de Thor y Hulk en la arena, la matanza que hace Hela en Asgard o la batalla final.

Todo ello ayudado por unos sobresalientes efectos especiales –algo que en Marvel Studios siempre hacen muy bien –y un diseño de producción que, si bien en los tráilers me echaba un poco para atrás porque me recordaban muchoo a Guardianes de la Galaxia, una vez vista la película se ve que funciona muy bien.

El reparto es otro de los puntos fuertes del film.

Con Chris Hemsworth, Ton Hiddleston y Mark Ruffalo no me enrollo mucho. Los tres están tan bien dando vida a Thor, Loki y Hulk como lo estuvieron en anteriores películas. Anthony Hopkins también vuelve a estar excelente pese a lo reducido de su papel; además de que es una pena que suprimieran esas escenas en las que se le veía como un vagabundo loco en Nueva York, algo que parecía bastante interesante. Benedict Cumberbatch también tiene un papel muy pequeño, pero vuelve a estar tan impresionante como el Doctor Extraño como lo estuvo en su película individual.



Lo siguiente es un SPOILER, así que advierto no leerlo a quienes no hayan visto la película aún.



Y no puedo terminar con los intérpretes que repiten si hacer mención a Scarlett Johansson como la Viuda Negra que, aunque solo aparezca como una grabación de Los Vengadores: La Era de Ultron, su presencia no pasa nada desapercibida; por no hablar de que su presencia en el film está totalmente justificada y juega un papel de cierta importancia en la trama.




Fin del SPOILER. Ya podéis leer con tranquilidad.



De los nuevo. Jeff Goldblum está tan genial como siempre dando vida al Gran Maestro; un personaje equiparable a El Coleccionista (Benicio del Toro) –de hecho, quieren que los dos lleguen a encontrarse en alguna futura película –.

Tessa Thompson está muy bien como Valkirie y el rol de chica de acción se le da muy bien. Como ya dije, no quiero meterme mucho en polémicas raciales, aunque no niego que hubiera preferido más a una Valkirie blanca y rubia, como la de los cómics –y, si la hubiera interpretado Katheryn Winnick, mucho mejor –. Pero, como ya he dicho, Tessa hace un muy buen trabajo y lo compensa su interpretación.

Una cosa que si han respetado es la bisexualidad del personaje, aunque no vemos nada de esto en el film; había una escena, pero fue cortada, según se ha sabido hace poco.

Sin embargo, si hay alguien que ha sobresalido por encima de todos, esa es sin duda Cate Blanchett como Hela. Todo el mundo, incluso quién habla mal de la película, coincide en que ella es lo mejor de la película y, desde luego, les doy la razón. Blanchett es una excelente actriz y aquí está espléndida como villana principal. Todo lo visto en los tráilers no es nada comparado con lo que se ve en el film. La tipa es una auténtica hija de puta y las cosas que hace a lo largo de la historia –como esa matanza de asgardianos que menciono antes –son para colocarla, sin duda, entre los mejores villanos del MCU.

Bueno, vamos ahora con lo malo.

Y es que la película es muy buena, pero tiene un defecto que, aunque no la estropea del todo, si daña algo el conjunto y le impide ser una película del todo redonda. Un defecto que todo el mundo recalca, incluso los que hablan bien de la película.

Hablo, claro está, de ese exceso de comedia que tiene la película.

Waititi es un director que suele emplear mucho la comedia, aunque la introduce bien en sus trabajos; además, ya advirtió que iba a hacer la película más cómica, por lo que no debería pillarnos por sorpresa.


Sin embargo, es cierto que la película tiene un nivel de contenido cómico que llega a resultar excesivo. Normalmente, las películas del MCU suelen contener humor –es algo que recalcan mucho sus detractores –, pero ese humor suele estar bien introducido en la historia y no llega a resultar molesto. Pero, en esta película, en cambio, si llega a ser molesto en algunas ocasiones y llega a contrastar mucho con la historia.

Desde luego, espero que Waititi no dirija la película de la Viuda Negra y la convierta en una comedia, tal y como dijo. Por suerte, está más interesado en dirigir una hipotética cuarta entrega de Thor.

Ahí, desde luego, si que le doy mi aprobación. Porque, pese al exceso de comedia, el trabajo que ha hecho aquí ha sido brillante. La película me ha encantado, la mejor de las tres entregas, sin ninguna duda, y un film de lo más recomendable.








18 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049 (2017)





















Para empezar, pido perdón por haber tenido este blog muy abandonado últimamente. Este año he tenido un verano muy agetreado que me ha dejado poco tiempo para publicar, tanto en el blog matriz como en este.

Pero, ya lo he retomado y lo hago con esta película, secuela de uno de los mayores crásicos de la historia del cine.

Los Ángeles, 2049. En una decadente sociedad en la que los replicantes se han integrado, K (Ryan Gosling) es un replicante de nueva generación que trabaja para el departamento de policía como blade runner, dando caza y retirando a replicantes clandestinos de modelos más viejos. Su última misión lo lleva hasta una granja donde, tras cumplir su misión, descubre una misteriosa caja cuyo contenido le pone tras la pista de algo relacionado con un suceso ocurrido 30 años antes y que tiene que ver con Rick Deckard (Harrison Ford), un antiguo blade runner que desapareció.

He resumido mucho la sinopsis porque no quiero revelar mucho de esta película, de la que no quiero hacer ningún spoiler.

Bueno, empecemos ya.

Hace 35 años, Ridley Scott, que ya venía de revolucionar la ciencia ficción con Alien (1979), volvió a revolucionar el género con Blade Runner (1982), una libre adaptación de la novela ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, de Philip K. Dick, que, aunque fue en su día una película con muchos problemas de producción, fracasó en taquilla y fue machacada por la crítica, ha pasado a la historia como una obra maestra y un gran clásico que ha influido mucho en películas posteriores.


Por ello, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando se anunció la puesta en marcha de una secuela en el Hollywood actual, donde las secuelas y los remakes lo inundan casi todo.

Ni siquiera la presencia de Ridley Scott como productor resultaba una garantía, debido al desafortunado regreso de este director a la saga Alien con Prometheus (2012), una buena película pero con unos fallos de guión imperdonables, y la reciente Alien: Covenant (2017), cuyo guión no solo tiene fallos, sido que ha sido un completo desastre.

Sin embargo, parece que, en esta ocasión, Scott ha sido listo. Hacer la secuela de un peso pesado como Blade Runner no es tarea para un director cualquiera, así que no dudó en cederle la dirección a otro peso pesado.

El elegido ha sido el canadiense Denis Villeneuve, un director que, al igual que Christopher Nolan y Zack Snyder, está teniendo una ascendencia meteórica dentro de la industria y, en poco tiempo, ha logrado ganarse un gran prestigio; especialmente, los dos últimos años con las películas Sicario (2015) y La Llegada (2016). Un prestigio puesto en peligro al aceptar dirigir esta película donde, si fracasaba, nadie se lo iba a perdonar e iba a vivir con la losa de haber destrozado la memoria de un gran clásico.

Después de una producción menos problemática que la que tuvo la primera, la película ya está en los cines, donde ha tenido unos resultados muy desiguales.

Por un lado, no se puede decir que esté haciendo una buena taquilla. Aunque debutó en el primer puesto en EEUU, sus resultados en territorio estadounidense no están siendo muy altos, llevando hasta ahora recaudados 62 millones de dólares; algo no muy alentador para una película que ha costado 150 millones de dólares –aunque, otros cifran su presupuesto en 185 millones –sin contar lo gastado en publicidad.

En el resto del mundo la película tampoco está haciendo cifras astronómicas. Aún así, lleva ya recaudados 95 millones de dólares, haciendo que su taquilla global sea de 157 millones de dólares. Así que es posible que la película, al final, haga algo de dinero.

La otra cara de la moneda es la crítica. Ya dije que en su día los críticos machacaron la primera película –luego, como es habitual en ellos, cambiaron de opinión cuando la historia no les dio la razón –. Con esta película, la cosa ha cambiado y la crítica, en su mayoría, se ha volcado en elogios con ella.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Por si alguien no lo sabe, a mí Blade Runner me encanta. Es una película que adoro y que he debido haber visto cientos de veces. Así que esta secuela la esperaba con curiosidad, pero también con mucha desconfianza.

Finalmente, fui a ver la película cuando pude ir a la gran ciudad a verla –porque si tengo que esperar a que la pongan en el cine de mi pueblo me pilla el 2049 de verdad –. Mi mente estaba completamente abierta, sin hacerme muchas ilusiones pero, tampoco, desilusinándome demasiado. Disponiéndome a asimilar cualquiera que fuera el resultado.

Pues bien. La película…




ME HA ENCANTADO




Es una película MARAVILLOSA y una secuela no solo digna, sino que está completamente a la altura de la primera. Y lo digo completamente en serio.

Tenía miedo de que a Villeneuve se le hubieran subido a la cabeza los elogios que ha estado recibiendo los dos últimos años y su ego le llevase a intentar superar a la primera o a hacer algo parecido a lo que hicieron Gus Van Sant con Psicosis o Bryan Singer con Superman; se me ponen los pelos como escarpias solo de pensar en ello.

Pero, nada más lejos de la realidad. El tipo, por un lado, ha sido completamente respetuoso con la película original y, por el otro, ha aportado su propia personalidad al proyecto. Todo ello sin perder en ningún momento el equilibrio entre lo uno y lo otro, algo muy difícil de hacer y que solo hacen directores con verdadero talento.


Yo, desde luego, aunque no le tenía entre mis favoritos, ya había visto que Villeneuve es un director bueno de verdad, con verdadero talento, nada que ver con esos directores sobrevalorados solo por el hecho de hacer cine independiente o de autor –ojo, no quiero decir que los que hagan ese tipo de cine sean directores sobrevalorados, solo digo que a algunos se los sobrevalora solo por hacer ese tipo de cine –. Y, desde luego, con esta película, el tipo se pone a la altura de Nolan y Snyder.

Visualmente, la película es impresionante. El estilo visual de la primera pelícual está muy bien recreado, sin dar en ningún momento la sensación de ser una copia, y bien insertado en el cine del siglo XXI, donde la introducción del CGI y las nuevas tecnologías está hecho de forma brillante y muy acertada, sin que en ningún momento cante nada. También la introducción de nuevos escenarios más propios del estilo de su director está muy lograda.

Desde luego, ha sido un gran acierto contar de nuevo con Hampton Fancher para el guión de la película. Para mí, Fancher era la verdadera alma del guión de la primera película, mientras que David Webb Peoples se limitó a seguir las instrucciones del estudio después de que Fancher fuese despedido.

Aquí, Fancher ha elaborado la historia de la película junto a Ridley Scott –aunque, este no aparece acreditado –y ha escrito el guión junto a Michael Green, que vuelve a estar tan acertado como en Logan. Un guión que no es perfecto –todo hay que decirlo –, pero si muy bueno, muy trabajado y que, sobre todo, continúa muy bien al de la primera, profundizando más en su historia y su gran carga filosófica, humanista y metafísica.

Además, el tratamiento que se le da a los personajes es realmente brillante, recibiendo todos los personajes una gran profundidad, independientemente del tiempo que duren en pantalla.

A esto ha ayudado mucho un buen casting de actores que han hecho un estupendo trabajo muy bien ayudado por la brillante dirección de actores de Villeneuve.

Comenzando por Harrison Ford, que ya estuvo sobresaliente en su regreso como Han Solo hace dos años y aquí vuelve a estar que se sale en su regreso como Rick Deckard, pese a tener una presencia reducida –ya dijeron desde el principio que no iba a aparecer hasta el tercer acto –y cederle el protagonismo a otro.


Ese otro es Ryan Gosling, que no es uno de mis actores favoritos, pero aquí me ha encantado. Su trabajo ha sido excelente y ha sabido llevar muy bien el peso del protagonismo de la película en sus hombros y coger muy bien el testigo de Ford.

Recuerdo como se quejaba Jared Leto de que su Joker no gustó en Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016) porque no le dejaron mucho tiempo en pantalla; argumento que echa por tierra este film. Como ya he dicho antes, el tiempo en pantalla no ha sido problema para desarrollar bien a los personajes y su personaje no ha sido una excepción. Porque solo ha tenido un par de escenas y eso no ha sido impedimento para comerse la pantalla en todo momento.

Mención especial merece la bellísima Ana de Armas, actriz que me gusta mucho y que aquí está realmente fantástica en un papel del que no diré mucho para no hacer spoiler, pero que muchos lo comparan con la película Her (Spike Jonze, 2013).

También merece especial mención Robin Wright, que después de House of Cars y Wonder Woman se encuentra cada vez más cómoda interpretando a personajes duros.

Y otra mención especial merece el ex-luchador Dave Bautista, que cada vez mejora más como actor.

Vamos resumiendo ya.

La película es maravillosa, un auténtico PELICULÓN. De lo mejor del año; y hasta me atrevería a decir de la década y hasta de lo que llevamos de siglo. Y, desde luego, como secuela está completamente a la altura de su predecesora, algo muy difícil de conseguir, pero no imposible.

Y, desde luego, la definitiva confirmación de que Denis Villeneuve es uno de los nuevos talentos del cine actual, como Nolan y Snyder. Desde luego, tengo muchas ganas de ver esa anunciada nueva versión de Dune que va a dirigir y donde, seguro, se apuntará otro tanto.

Una pena que no esté teniendo mucho éxito en taquilla. Aunque, esto era de esperar. Mientras veía la película comprendía que, por mucho que a mi me estuviera impresionando, no es una película de las que les gusta al gran público. Menos mal que yo siempre suelo ir a las sesiones donde va menos gente –la sala estaba casi vacía donde la vi –, porque he oído decir a otros que la vieron en el estreno que la gente se sacaba los móviles a la mitad y otros hasta se salían a fumar y todo.

Claro, que también tuvieron algo de culpa los distribuidores, que en los tráilers dieron una imagen muy diferente de lo que la película en realidad es.


Pero, bueno, recordemos que la primera también fue un fracaso en su día y el tiempo hizo justicia con ella. Esta, por lo menos, cuenta con el respaldo de la crítica y los cinéfilos. Apuesto que, cuando salga a la venta en formato doméstico tendrá un resultado económico mucho mejor que el de los cines, como ha ocurrido con Ghost in the Shell.







5 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING (2017)





ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS muy grandes de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leerla o, por el contrario, lo hará bajo su total responsabilidad.

















Bueno, ya por fin he visto la tan esperada nueva película de Spiderman. Al igual que con Wonder Woman, ha habido que esperar tres semanas con respecto a su estreno en EEUU, cosa que no entiendo

Pero, bueno, ya tenemos la película en nuestras pantallas y ya puedo dar mi opinión sobre ella.

Después de haber ayudado a Tony Stark (Robert Downey Jr.) a luchar contra el Capitán América (Chris Evans) y los suyos en Alemania, la vida de Peter Parker (Tom Holland) no es la misma. Con el nuevo traje que le proporcionó Stark, está más centrado en la lucha contra el crimen como Spiderman y solo sueña con unirse a los Vengadores mientras empieza a descuidar sus estudios y otros aspectos de su vida. Cuando se pone tras la pista de unos individuos que están traficando con tecnología extraterrestre recogida de la batallas de los Vengandores termina enfrentándose directamente con su líder, El Buitre, un tipo que posee unas alas mecánicas que le permiten volar y son un arma muy poderosa.

Detrás el El Buitre se encuentra Adrian Toomes (Michael Keaton), un tipo que, tras la batalla de Nueva York, creó una empresa para limpiar la ciudad pero, un acuerdo entre Tony Stark y el gobierno, que da como resultado el Departamento de Control de Daños, deja a Toomes y su gente fuera del negocio. Enfurecido, Toomes decidió no devolver la tecnología chitauri que tenía en su poder y la empleó para crear una red que fabrica armas con esa tecnología y trafica con ellas. Pese a los consejos de Stark de no involucrarse, Peter decide enfrentarse a El Buitre; un enfrentamiento que tendrá consecuencias inesperadas.


Bueno, como siempre, comenzaré por el principio.

Spiderman 3 (2007) fue un éxito enorme, pero también una película que dejó muy mal sabor de boca a los fans y donde se vio un claro distanciamiento entre Sam Raimi y Sony Pictures. Estas diferencias parecían que se habían resuelto cuando, finalmente, la cuarta entrega de la saga que tenían prevista para 2011 se puso finalmente en marcha a finales de 2009. Sin embargo, las diferencias volvieron a resurgir y, al final, el estudio decidió apartar a Raimi, cancelar por completo Spiderman 4 y reiniciar por completo la franquicia.

Así, surgió The Amazing Spider-Man (2012), donde Marc Webb era quién dirigía y Andrew Garfield reemplazaba a Tobey Maguire como el hombre araña. La película tuvo éxito, pero un éxito bastante inferior al de las películas de Raimi, recaudando 757 millones de dólares a nivel mundial; ni siquiera el uso del 3D ayudó.

Y es que, a parte de lo innecesario que era que nos volvieran a contar los orígenes de nuevo –por mucho que cambiaran algunos aspectos e incluyesen la subtrama de los padres –, este nuevos Spiderman fue encontrado demasiado oscuro por un director y un estudio demasiado empeñados en emular la saga de Batman de Christopher Nolan que en tratar de hacer una buena adaptación de Spiderman.

Aún así, Sony le tenía mucha fe a esta nueva saga, hasta el punto de tirar la casa por la ventana con su secuela, The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro (2014), de nuevo dirigida por Webb, y tratando de hacer su propio universo cinematográfico, con una tercera y una cuarta entregas previstas para 2016 y 2018, respectivamente, y un spin-off de Venom y otro de Los Seis Siniestros.

Sin embargo, las cosas no salieron como tenían planeadas. Los resultados de The Amazing Spider-Man 2 no fueron los esperados y esto puso al estudio en una situación delicada. Pusieron Venom en 2016 y retrasaron la tercera entrega a 2018, quedando la cuarta entrega y Los Seis Siniestros en el aire, pero estaban como pollo sin cabeza sin saber como continuar la franquicia.

En los correos electrónicos filtrados en el Sony Hack se reveló que estaban tan desesperados que hasta llegaron a reunirse con Sam Raimi para intentar hacerle volver. Sin embargo, la bocaza de Amy Pascal, co-presidenta de Sony Pictures por aquel entonces, en uno de los correos filtrados acabó con esa posibilidad al comparar a Raimi con Joel Schumacher cuando dirigió Batman y Robin (1997).

No obstante, otros correos filtrados dejaron ver que había empezado a haber conversaciones para producir conjuntamente una nueva película de Spiderman. Aunque, al principio ambos estudios negaron esto, en febrero de 2015 se anunció la llegada de un acuerdo para reiniciar de nuevo al arácnido e introducirlo en el universo cinematográfico de Marvel.

La nueva película sería producida por Kevin Feige por parte de Marvel Studios y por Amy Pascal por parte de Sony Pictures. Marvel Studios tendría el control creativo de la película, aunque sería Sony Pictures la que financiaría el film, se encargaría de su distribución y promoción y se llevaría los todos beneficios con excepción de los del merchandising, ya que están en poder de Marvel.

Por su parte, Marvel Studios conseguía algo que los fans no paraban de pedirle, poder introducir a Spiderman en su universo y juntarlo con los Vengadores. De hecho, un año antes de la llegada de esta película, el nuevo Spiderman hizo su primera aparición en Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), logrando un gran éxito.

El actor elegido para dar vida al nuevo hombre araña sería Tom Holland, un actor joven, ya que Kevin Feige quería un Spiderman joven al que veríamos crecer a lo largo de la saga de una forma parecida a Harry Potter. Aunque, el fichaje que más llamó la atención fue el de Marisa Tomei como la nueva Tía May, dándonos por primera vez una Tía May sexy.

Después, posteriores elecciones de casting levantaron cierta polémica. La más sonada fue la de la actriz y cantante Zendaya para un personaje conocido como Michelle. Sin embargo, empezaron a surgir rumores de que su personaje era, en realidad, Mary Jane y esto generó una oleada de críticas y hasta insultos que convirtieron la red en un concurso de ver quién dice la mayor burrada. Muchos ya decían que la película iba a ser una mierda sin haber visto ningún material de ella y otros hasta empezaron a pedir que le devolvieran los derechos a Sony cuando está aún los sigue poseyendo.

Ni la elección de Michael Keaton como villano principal o la inclusión en la película de Iron Man (Robert Downey Jr.) parecía aplacar esta oleada de protestas. En el caso de Tony Stark fue peor, ya que su mucha presencia en los tráilers y posters hizo creer a muchos que esto iba a ser más un Iron Man 4 que una película de Spiderman.

Sin embargo, todo esto no impidió que la película siguiera adelante. Jon Watts, director poco conocido y con una filmografía poco destacable, fue el elegido para dirigir la película. Por su parte, el guión corrió a cargo de John Francis Daley y Jonathan Goldstein –que también aspiraron a dirigir la película –; aunque, su libreto luego pasó por muchas manos, incluidas las del propio director.


Finalmente, la pelicula se terminó y ya la tenemos en los cines. En taquilla, aunque no está siendo un gran bombazo, está teniendo mucho éxito, llevando recaudados 280 millones en EEUU y 355 millones más en el resto del mundo, llevando ya un total de 635 millones de dólares. Todo esto con un presupuesto de 175 millones de dólares; nada de los desorbitados presupuesto de 230 y 255 millones de las películas de Marc Webb.

Fuera de las taquillas, la crítica la ha recibido muy bien y en el público hay división de opiniones; aunque ganan mucho más las positivas que las negativas.

¿Y que opino yo?

Tenía mucho interés en ver esta película. Este nuevo Spiderman me gustó mucho cuando lo ví en Capitán América: Civil War. Sin embargo, aún faltaba ver como se desenvolvía en su propia película.

No obstante, el hecho de que fuera Marvel Studios la que tuviera el control creativo me daba cierta tranquilidad, ya que estos se están currando muy bien su universo cinematográfico y sus películas en general son buenas; unas más que otras, eso si, pero en general buenas.

Y, desde luego, con esta película han vuelto a estar muy acertados. Porque la película ME HA ENCANTADO.

Me ha parecido una película muy buena, con la que he disfrutado mucho y, pese a los muchos cambios que hacen, me ha parecido una muy buena adaptación que traslada muy bien los orígenes del hombre araña a los tiempos actuales; con un montón de huevos de pascua del MCU y, sobre todo, muchas referencias a los cómics del arácnido –la escena de Spiderman sepultado por bloques de hormigón nos trae ciertos recuerdosrecuerdos –. Y es que, después de cinco años, siento que he vuelto a ver una película de Spiderman de verdad, como me ocurrió con las dos primeras películas de Sam Raimi.

Y es que, sinceramente, aunque Andrew Garfield fue un buen Spiderman –y Emma Stone una estupenda Gwen Stacy –, las películas de Marc Webb, aunque no eran malas, fueron bastante decepcionantes al centrarse más en intentar emular al Batman de Christopher Nolan que en adaptar al hombre araña; por no mencionar que los villanos que nos sacaron eran una auténtica mierda –tan solo rescato a Electro; pero solo cuando es Electro, porque ese nerd despeinado que se ponía a fantasear delante de un espejo… –.

Esta película, en esencia, recuerda más a las películas de Sam Raimi; aunque, eso si, es muy diferente a estas.

Para empezar, la película ya desde el principio es una pasada con ese comienzo ambientado poco después de la batalla de Nueva York de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) en donde se nos presenta al villano principal. Después nos tocan la vena nostálgica presentándonos el logo de Marvel Studios con la melodía de la serie animada de los 60 de fondo para luego enlazar de una forma genial, y muy divertida, los sucesos de Capitán América: Civil War con la película.

A partir de ahí, la película va progresando –aunque hay algún que otro pequeño altibajo en la primera parte –hasta culminar en un final que, desde luego, a mí me ha parecido brillante, con Peter rechazando formar parte de los Vengadores –pese a que este era su gran sueño al principio –y el nuevo traje mejorado que le ofrece Tony Stark –que podría tratarse de la Iron Spider –, ya que se da cuenta de que todavía no está preparado para eso.

Y es que, en el fondo, la película va de eso. Muchos se quejan de que en todo el metraje no llegan a decir la famosa frase de un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Sin embargo, no lo hacen porque no lo necesitan, ya que el significado de esta frase está presente en todo momento.

Cuando Kevin Feige dijo que quería que viéramos crecer a Peter Parker, no solo se refería a verlo crecer físicamente, sino a verle madurar, aprender de sus errores, a darse cuenta de que sus acciones tienen consecuencias y, sobre todo, a pensar más en la gente que le rodea. Todo eso está tratado en la película de una forma muy lograda gracias, especialmente, a un guión muy eficaz y trabajado que no da en ningún momento la sensación de haber pasado muchas manos.

En el aspecto visual, no hay mucho que decir. La película está genial, como las demás películas de Marvel Studios. Los efectos especiales son estupendos y el diseño de producción es alucinante.

Jon Watts no se puede decir que sea un Sam Raimi, el tipo no le aporta a la película la misma personalidad que Raimi si aplicaba a sus películas –al menos, las dos primeras –. Sin embargo, a su favor tiene que es un director muy eficiente que ha hecho en la película un estupendo trabajo. Especialmente, en las escenas de acción, muy bien rodadas y de lo más espectaculares; con momentos alucinantes, como la escena del monumento a Washington, la escena del Ferri o, sobre todo, el climax final con el avión. Además, la puesta en escena es sensacional; sobre todo, en los momentos en los que El Buitre hace su aparición.

Pero, no es solo en las escenas de acción donde ha despuntado. El tipo maneja muy bien a los actores y en los momentos dramáticos logra estar a la altura. Aquí no tenemos la muerte del Tío Ben ni se hace mención a ella –tan solo una referencia a un hecho trágico en la familia; que ya han confirmado que se trata de la muerte del Tío Ben –. Sin embargo, digo lo mismo que con la famosa frase, pese a que no la mencionan, la muerte del tío Ben está presente en toda la película.

De hecho, la presencia de Iron Man y el hecho de que en este universo Tony Stark sea el mentor de Spiderman, obedece al intento por parte del protagonista de buscar una nueva figura paterna que supla la ausencia de su tío fallecido.


Por cierto, Iron Man tiene una presencia justa en esta película. Muchos se echaron las manos a la cabeza al ver una gran presencia suya en los tráilers, posters y demás material promocional; incluso a los que les gusta prejuzgar a las películas sin haberlas visto aún ya se referían a ella como Iron Man 4. Pero, nada más lejos de la realidad. Iron Man no se apodera para nada de esta película y tiene la presencia bastante reducida, apareciendo solo cuando tiene que aparecer.

Otra cosa beneficiosa de la presencia de Iron Man en esta película es algo que ya se veía en Capitán América: Civil War, que es el hecho de que sea Tony Stark quién le proporciona a Peter el traje sofisticado mientras este, antes de conocerle, combatía el crimen con un traje más casero y artilugios que él mismo se fabricaba con lo que encontraba en la basura.

Ya vimos este traje, cuyo diseño me encanta, en la nombrada película del Capitán América y aquí vemos que tiene un montón de parafernalia –tiene hasta calefacción, no os lo perdáis –y hasta llega a estar dotado con una inteligencia artificial, Karen –que cuenta con la voz de la estupenda Jennifer Connelly; quién “casualmente” es la esposa en la vida real de Paul Bettany, quién le ponía voz a JARVIS y ahora interpreta a Vision –.

Muchos se han quejado de que el traje tiene demasiada tecnología y que, en ocasiones, llega a resultar abrumadora; llegando a parecer más una armadura de Iron Man que un traje de Spideman.

Es cierto que el traje tiene demasiada parafernalia, no lo voy a negar. Sin embargo, ahí radica otro de los aciertos de la película. Porque toda esta tecnología termina superando a Peter y este termina perdiendo le traje cuando Tony Stark le ordena que se lo devuelva. Esto le obliga a volver a su traje y sus artilugios caseros para enfrentarse con El Buitre, aprendiendo la lección de tiene que ser él mismo para ser un héroe.

Vamos ahora con el que, para mí, es el mayor acierto de la película: EL VILLANO.

Para mí, El Buitre ha sido un villano estupendo. Con una excelente interpretación de Michael Keaton, una indumentaria de lo más acertada y unas las alas mecánicas que están logradísimas y, a parte de permitirle volar, también son una peligrosa arma que lo convierte en un enemigo impracable; muy en la linea de su homólogo en las viñetas. Desde luego, es para coger a Marc Webb de las orejas y enseñarle como se hace un villano de Spiderman en condiciones.

Aunque, el gran acierto del personaje es su parte humana y como ha sabido potenciarla en la película; algo que hizo Raimi muy bien en su día y que aquí, alegremente, han recuperado.

Una cosa que ha hecho siempre que Spiderman guste tanto es que es un superhéroe con el que te puedes identificar. Ya que, pese a sus superpoderes, es una persona normal y corriente, que estudia, trabaja y suele tener problemas personales y económicos. En la película todo eso se ha respetado pero, además, se lo ha aplicado también al villano, que en la película es un simple currante y padre de familia puteado por la gente de arriba.

No es que le esté justificando, pero si es fácil ponerse en la piel de este personaje e identifiacarse con él; seguro que a más de uno le entró ganas de aplaudir cuando le da el puñetazo a ese cabrón del Departamento de Control de Daños –a mí, desde luego, si –.

Luego, encima, nos dan la gran sorpresa de que resulta ser el padre de Liz, la chica que le gusta a Peter, llevando el enfrentamiento entre él y Spiderman a terrenos más personales. Además de que esto ayuda a lo que he dicho antes de que Peter descubre que sus acciones tienen consecuencias, ya que, al derrotarlo y destruir su organización, también destroza la vida de Liz que, a parte de descubrir que su padre es un criminal, se ve obligada a abandonar el instituto y la ciudad, dejándole a él un sentimiento de culpa pese a haber hecho lo correcto.

Por todo esto y mucho más, este Buitre es, sin duda, uno de los mejores villanos del MCU y del cine de superhéroes en general. Además, sé que me arriesgo a que me lapiden por lo que voy a decir, pero Michael Keaton me ha gustado más en este papel que como Batman.


En la película tenemos más villanos; pero son villanos más secundarios que, en realidad, son secuaces de El Buitre y que eran antes sus trabajadores. Tenemos a Shoker por partida doble con los alter egos de Jackson Brice, interpretado por Logan Marshall-Green, y Herman Schultz, interpretado por Bokeem Woodbine. El otro villano es Tinkerer –El Chapucero para los españoles –, interpretado por Michael Chernus, que es el cerebro de la organización de El Buitre, encargado de convertir la tecnología extraterrestre en armas.

Así es como la película ha sabido introducir varios villanos sin llegar a abrumas o saturar la película. Incluso nos introducen a potenciales villanos para futuras secuelas. Como Mac Gargan, interpretado por Michael Mando, que no es otro que MacDonald Gargan, el alter ego del Escorpión y que ya nos lo anuncian como futuro supervillano en una de las escenas post-créditos; donde, además, se hace alusión a que otros villanos se están reuniendo contra el hombre araña y que podría ser una referencia a Los Seis Siniestros.

Siguiendo con el reparto. De Tom Hollando no me hace falta decir mucho. Ya en Capitán América: Civil War demostró ser un excelente Peter Parker y el mejor Spiderman cinematográfico y en esta película no solo continúa demostrándolo, sino que hasta mejora y todo.

Lo mismo digo de Marisa Tomei como una Tía May madura y sexy –algo de lo que se mofan en la película unas cuantas veces –. Los puristas no paran de tocar las narices pidiendo una Tía May anciana. Pero a mí no me desagrada, porque no soy nada purista, ya tuvimos una estupenda Tía May anciana en las películas de Raimi y, para que negarlo, Marisa Tomei está para comérsela.

Luego tenemos a los compañeros de instituto de Peter, un casting que ha levantado mucha polémica por el intercambio de razas.

Ya he hablando antes de los rumores de que Zendaya iba a ser Mary Jane y la polémica que esto suscitó. Pero, nada de eso. Su personaje se llama Michelle Jones y al final dice que la llamen MJ, pero solo como una broma; ya he dicho que esta película tiene muchas mofas.

Dejando esto a un lado. A mi Zendaya me ha gustado mucho en esta película. La chica lo hace bien y su personaje mola mucho, una chica que pasa de todo y va a su bola, pero que es más inteligente de lo que aparenta –me recordó a Scarlett Johansson en La Puntuación Perfecta (Brian Robbins, 2004) –. Aquí la han tenido como muy secundaria, pero me da que va a dar bastante más juego en las secuelas; no hay más que ver su último plano, que nos deja ver que va a deducir dentro de poco que Peter Parker es Spiderman –si es que no lo ha deducido ya –.

En cambio, Laura Harrier si interpreta a Liz Allan, que en los cómics es una chica blanca y rubia. Sin embargo, Liz Allan nunca ha sido un personaje muy relevante en los cómics y en esta película, aunque es el interés amoroso del protagonista y la hija del villano, tampoco tiene mucha relevancia, ya que aquí no hay romance en la linea de las películas de Raimi y Webb.

El hawaiano Jacob Batalon interpreta a Ned Leeds, que aquí lo han convertido en un gordo nerd que es el mejor amigo de Peter. Batalon hace un buen trabajo, pero el personaje es un poco cargante y si lo hubieran eliminado a mitad de la película ni me habría enterado.

Luego tenemos a Toni Revolori, un actor estadounidense de origen hispano que da vida al famoso Flash Thompson, generando también polémica; no solo racial, sino por el nuevo enfoque que le han dado al personaje, convirtiéndolo en un matón de internado británico. Para mí, el actor ha hecho un buen trabajo y el nuevo enfoque que le han dado no me desagrada, es otro tipo de matón que, en lugar de dar palizas, ataca con las palabras, que pueden llegar a ser más hirientes que los golpes.


También tenemos a Betty Brant, que aquí es una amiga de Liz. Está interpretada por Angourie Rice, que es una actriz blanca, así que no hay polémica racial. No obstante, su aspecto recuerda más a Gwen Stacy que a la Betty Brant de los cómics. Sin embargo, en la película vemos que trabaja en el noticiario del instituto, lo que nos hace ver que le interesa el periodismo, algo que en el futuro la puede llevar a trabajar en la redacción de cierto periódico.

Por lo demás, a parte de Robert Downey Jr., que vuelve a interpretar a Tony Stark como si hubiera nacido para ello, tenemos de nuevo a Jon Favreau, que vuelve a estar en su salsa como Happy Hogan, y nos dan la alegría de recuperar a Gwyneth Paltrow –a quién no veíamos desde Iron Man 3 (Shane Black, 2013) –, que vuelve a estar fantástica como Pepper Potts.

Además, también participa Chris Evans como Capitán América. Pero no solo aparece en los vídeos didácticos del instituto, también protagoniza la segunda escena post-créditos, la que aparece justo al final de todas las letras. Una escena tronchante donde los responsables de la película se mofan tanto de ellos mismos como de los que nos quedamos viedo los créditos para ver esas escenas.

Una escena como esa deberían haber incluido al final de los créditos de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia; al menos, nos habríamos reido un poco en lugar de salir del cine con dos palmos de narices.

Bueno, vamos con cosas que no me han gustado de la película, que las tiene, ya que no es una película del todo redonda.

Una cosa que me molesta mucho son las escenas que sacan en los tráilers y luego en la película ni están ni se las espera. Y aquí hay unas cuantas: ¿Dónde esta ese plano de Spiderman y Iron Man volando juntos hacia la pantalla?

Luego tenemos que ninguno de los dos Shocker que aparece en la película lleva máscara. Pero, ese no es el problema. El problema es que unas imágenes filtradas del rodaje de la película mostraban a un Shocker con máscara que lucía un aspecto genial; además, también salieron unas promo arts de la película que también mostraban a Shocker con máscara. ¿Qué narices ha pasado?

Volviendo al rodaje, hay también otras escenas que se vieron rodándose –como aquella que se rodó con un helicóptero en la que Spiderman salvaba a unas chicas –que luego en la película ni se las ve. Para mí que la película iba a ser mucho más larga y quedó mucho material en la sala de montaje. Por suerte, el montaje final no da la sensación de ser una película mutilada.

Luego tenemos que la película tiene mucha comedia. Los momentos cómicos están muy logrados y el tono cómico encaja muy bien con este nuevo Spiderman. Pero, si es cierto que a veces se pasan un poco con la comedia y hay algunas escenas y personajes cómicos –como el ya nombrado Ned Leeds –que sobran.

Bueno, vamos resumiendo ya; que esta review me está durando más que las obras del Escorial.

Para mí, Spider-Man: Homecoming me ha parecido una película muy buena, un estupendo reinicio del personaje y una logradísima forma de introducirlo en el MCU; esto ya lo hicieron en Capitán América: Civil War, pero aquí lo continúan muy bien.

Desde luego, me ha dejado con ganas de ver más, por lo que espero con muchas ganas la secuela –prevista para 2019 –y, sobre todo, ver de nuevo a este Spiderman en Avengers: Infinity War; donde si se pondrá esa Iron Spider que le proporcionó Tony Stark al final –se vio en el tráiler mostrado en la Comic-Con de San Diego –.


Comparándola con las otras películas y los otros Spidermans cinematográficos, aquí tengo dos opiniones.

Para mí, este Spiderman interpretado por Tom Holland me parece el mejor Spiderman cinematográfico visto hasta la fecha; ya lo dije en Capitán América: Civil War y aquí lo mantengo. Sin embargo, una cosa es el personaje y otra cosa son las películas.

Para mí, esta película supera con creces las dos entregas de la saga de Marc Webb; es que les pasa por encima como un Monster Truck pasando por encima de dos coches. En cuanto a la saga de Sam Raimi, a Spiderman 3 (2007) la supera con creces –aunque, esto no es muy difícil –, sin embargo, personalmente, para mí se queda por detrás de Spiderman (2002) y Spiderman 2 (2004), que todavía siguen siendo las mejores películas que se han hecho del hombre araña.


Eso si, aunque esta película no consiga superar o igualar a esas películas, si se les acerca mucho.