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29 de julio de 2015

TERMINATOR GÉNESIS (2015)


















Un poco tarde, aquí os traigo mi opinión sobre la quinta entrega de la saga Terminator.

Porque es una quinta entrega en toda regla, aunque hayan reiniciado la saga empleando los viajes en el tiempo, creando una nueva línea temporal que les permite llevar la saga por otros derroteros sin tocar las películas anteriores; como ya han hecho, con muy buenos resultados, las sagas de Star Trek y X-Men.

¿Cómo les ha funcionado esto? Pues a eso vamos ahora.

Pero, vayamos por partes.

La película comienza en el año 2029. La resistencia humana, encabezada por John Connor (Jason Clarke), ha logrado derrotar a Skynet y terminado con el imperio de las máquinas. Pero, antes de que eso ocurriera, lograron enviar a un Terminator al pasado, al año 1984, para eliminar a Sarah Connor (Emilia Clarke), la madre de John Connor, evitando así su nacimiento. Kyle Reese (Jai Courtney), uno de los mejores, y más fieles, lugartenientes de John, se presta voluntario para viajar al pasado y proteger a Sarah. Pero, cuando está a punto de ser lanzado a través del tiempo, ve como uno de los soldados de la resistencia (Matt Smith) ataca a John y, acto seguido, comienzan a venirle a la cabeza unos extraños recuerdos que jamás ha tenido, ya que son de él cuando era niño en el año 2017, pero vive feliz con sus padres en un mundo donde nunca ha habido guerra con las máquinas. Además, en esos recuerdos ve a Sarah y también se ve a él mismo enviándose un extraño mensaje.

Finalmente, Kyle llega al año 1984. Todo se va desarrollando como en la primera entrega hasta que descubre que uno de los policías que lo persigue (Byung-hun Lee) es un extraño terminator de metal líquido que no había visto antes y que luego descubrirá que se llama T-1000. Después llega su segunda sorpresa. Sarah no es la débil e inocente camarera que le han dicho que era, sino toda una mujer de armas tomar que, además, viaja en compañía de un terminator T-800 (Arnold Scwarzenegger) que la protege y ha estado cuidando de ella desde que sus padres murieron porque Skynet envió un T-1000 a matarla en el año 1973, cuando solo era una niña, pero alguien –cuya identidad se desconoce –envió al T-800 para protegerla y ahora es su única familia. El problema es que, el haber crecido junto a una máquina preparándose en todo momento para la lucha, ha hecho que Sarah se haya convertido en una joven fría que no ve muy bien el tener que “aparearse” con Kyle para engendrar a John; sobre todo, sabiendo que, una vez engendrado el futuro líder de la resistencia, Kyle morirá. Sin embargo, le esperan más sorpresas.


Antes de ponerme con la película, pongámonos en antecedentes.

Terminator Salvation (McG, 2009), la cuarta entrega de la saga, estaba destinada a ser el inicio de una nueva trilogía que trataría sobre la guerra entre humanos y máquinas en el futuro. Por entonces, los derechos los tenía Halcyon Company, fundada por Victor Kubicek y Derek Anderson. Estos tenían pensado convertir Halcyon en una nueva Carolco y a ellos en unos nuevos Mario Kassar y Andrew Vajna.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. Tras el fracaso de Watchmen (Zack Snyder, 2009), Warner Bros., bajo cuyo sello se realizó la película, se metió demasiado en la post-producción, obligándoles a rebajar el contenido violento para que la película tuviera la calificación PG-13 en lugar de la habitual R y también obligó a cortar muchos minutos de metraje para que la película no resultara muy larga. Todo esto solo sirvió para estropear la película; una muy buena película que podría haber sido uno de los mejores estrenos de ese año.

Al final la cosa no terminó en un fracaso pero, al final, los resultados en taquilla no fueron los esperados; por no hablar de que fue pulverizada por la crítica y muchos fans de la saga la odian –bueno, muchos de ellos ya la odiaban cuando todavía no había comenzado la post-producción –.

Halcyon intentó arreglar las cosas con una quinta entrega, programada para 2011, donde se recuperarían los viajes en el tiempo, siendo esta vez el propio John Connor el que viajaba al pasado para hacer frente a un ejército de máquinas que también retrocedía en el tiempo y pretendía comenzar la guerra contra los humanos antes del juicio final. Se habló, incluso, del regreso de Robert Patrick como T-1000.

Sin embargo, otros problemas vinieron a sumarse a los que ya tenían. Y es que Kubicek y Anderson –dos economistas metidos a productores de cine – realizaron una serie de inversiones que terminaron por arruinar del todo a la compañía, declarándose en bancarrota. Esto les obligó a vender los derechos de Terminator para poder pagar sus deudas.

En los siguientes dos años, los derechos empezaron a pasar de unas manos a otras, poniéndose en marcha varios proyectos que no llegaban a nada a pesar de que todos contaban con el regreso de Arnold Schwarzenegger, cuya carrera política tenía ya los días contados y pretendía regresar al cine; especialmente, a sus sagas más famosas, Terminator y Conan. Un proyecto que sonó mucho durante este periodo fue Terminator 3000, una película en 3D protagonizada por Schwarzenegger que iba a ser dirigida por Justin Lin.

Finalmente, en 2011, tras ser sacados a subasta, los derechos fueron a parar a Megan Ellison, dueña de Annapurna Pictures, quién puso rápidamente en marcha la nueva película bajo el sello de Paramount Pictures.

El problema es que Megan Ellison es más experta en películas diseñadas para ganar premios –especialmente, oscars –, como La Noche más Oscura (Kathryn Bigelow, 2012), Her (Spike Jonze, 2013) o La Gran Estafa Americana (David O. Russell, 2013), en lugar de superproducciones comerciales. Así que, decidió pedirle ayuda a su hermano, David Ellison, más curtido en los blockbusters tras haber producido a través de su compañía, Skydance Productions, películas como Misión Imposible: Protocolo Fantasma (Brad Bird, 2011), Star Trek Into Darkness (J.J. Abrams, 2013) o World War Z (Marc Forster, 2013).

En un principio, ambos iban a producir la película pero, tras sus últimos triunfos en los oscars, Megan Ellison decidió no arriesgar el prestigio ganado y pasó a ocupar la producción ejecutiva, dejándole la producción a su hermano y a la socia de este, Dana Goldberg. Laeta Kalogridis y Patrick Lussier fueron contratados para escribir el guión, mientras la dirección recaía en Alan Taylor, director habitual de la serie Juego de Tronos y de la película Thor: The Dark World (2013). Con Arnold Schwarzenegger confirmado desde el principio, se empezó a elegir a los otros miembros del reparto.


La primera elección fue la actriz que daría vida a Sarah Connor. La cosa estaba entre dos actrices. Por un lado estaba Brie Larson, que era la favorita del estudio. Por el otro estaba Emilia Clarke, que era la favorita de Alan Taylor, quién ya había trabajado con ella en varios capítulos de Juego de Tronos. Finalmente, se impuso el deseo de Taylor y Clarke fue la gran elegida, despertando un sinfín de opiniones, tanto buenas como malas.

Así llegamos a la película que nos ocupa, la cual se estrenó a principios de este mes. Y, desde luego, no se puede decir que le esté yendo muy bien en taquilla. Con un presupuesto de 155 millones de dólares, a día de hoy solo lleva recaudados 86 millones en EEUU. Afortunadamente, las cosas le están yendo mejor con la taquilla internacional, con 219 millones recaudados en el resto del mundo que hacen que su recaudación global ascienda a 305 millones de dólares.

Como le está pasando a muchas superproducciones hollywoodiensen actuales, la película va a salvar los muebles con la taquilla internacional. Sin embargo, las cifras están muy por debajo de lo esperado y todo parece indicar que se va a quedar por debajo de Terminator Salvation, que hizo 371 millones en todo el mundo, continuando la línea descendiente que está llevando esta saga en lo que a recaudación se refiere.

Ni que decir tiene que ya hay rumores de que se van a cancelar las dos nuevas secuelas que había preparadas, ya que querían que esta películas fuese también el inicio de una nueva trilogía. También tiene el futuro incierto una serie de Tv que estaban preparando paralela a esta saga.

Y es que, la película ha tendido muy mala prensa. La crítica, como era de esperar, la ha pulverizado y gran parte de los fans ya le cogieron manía desde el primer momento de su concepción; igual que ocurrió anteriormente con Terminator Salvation.

Sin embargo, una de las principales razones de que la película haya pinchado se debe, sin duda, a su nefasta promoción; de la que hasta el propio Schwarzenegger se ha quejado.

Todos nos quedamos de piedra cuando, en el segundo tráiler, nos mostraron sin ningún pudor la gran sorpresa argumental de la película; algo realmente incomprensible. Yo creo que esto se debe a que unos meses antes unos tipos se habían hecho con una copia del guión y habían publicado en internet numerosos spoilers; incluido esta sorpresa argumental, lo que me lleva a pensar que, posiblemente, el estudio creyera que ya no era necesario seguir ocultando la sorpresa.

Espero equivocarme pero, de ser esto cierto, cometieron un error garrafal porque 1) esos spoilers no llegaron al gran público y 2) nunca quedó claro si lo que decían esos tipos era cierto o no, dejando la duda hasta ver la película. Sin embargo, al revelar la sorpresa, confirmaron que decían la verdad. Así que los responsables de la película hicieron una de las mayores chapuzas promocionales de los últimos tiempos.

Pero, bueno, dejemos esto a un lado y vamos a ver cual es mi opinión sobre la película.

Yo con este film tenía sentimientos encontrados. Al principio, lo de que volvieran otra vez con los viajes en el tiempo me echaba para atrás. Yo prefería más que hubieran seguido con la idea de Terminator Salvation y continuar con la guerra entre humanos y máquinas en el futuro.

No obstante, mi interés en esta película fue creciendo con el tiempo; especialmente, cuando ficharon a Emilia Clarke como Sarah Connor. Pero volvió a sufrir un serio bajón cuando revelaron en el segundo tráiler la sorpresa de la que he hablado antes.


No obstante, nunca perdí del todo mi interés en la película y, ahora que ya la he visto, me dispongo a dar mi opinión.

Pues bien, la película ME HA GUSTADO; y bastante más de lo que esperaba, debo añadir.

Obviamente, está lejos de ser una gran película, como las dos primeras entregas de la saga Terminator (1984) y Terminator 2: El Día del Juicio Final (1991), y, desde luego, no diría que está entre lo mejor del año. Sin embargo, es una película bastante disfrutable, muy bien hecha y, sobre todo, espectacular y entretenida.

Sobre como la colocaría en la saga, diría que es superior a la tercera, muy inferior a las dos primeras y estaría peleando duramente con Terminator Salvation por el tercer puesto.

Técnicamente, está muy lograda, con una dirección bastante notable. Alan Taylor la dirige bastante bien, con unas muy logradas secuencias de acción –la escena del autobús en el puente es brutal e impresionante –y un ritmo que no decae en ningún momento. También dirige bien a los actores y los momentos dramáticos y, sobre todo, se toma bastante en serio la saga; sobre todo, en los momentos en los que la trama coincide con la primera entrega.

Desgraciadamente, aunque hace un muy buen trabajo y se toma en serio la saga, no le pone la pasión que le debería haber puesto. Esta película utiliza mucho el factor nostalgia, como Jurassic World. Pero aquella contaba con un director –Colin Trevorrow –que ama de verdad Parque Jurásico y eso queda muy reflejado en la película, la cual recupera mucho del espíritu de la original, lo que explica, en parte, el enorme éxito que está teniendo. Taylor, en cambio, no sé cómo será de fan de Terminator. Puede que lo sea, pero no se le nota muy amante de la saga. Y creo que es ahí donde reside otra de las razones del pinchazo de esta película. Creo que si la hubiera dirigido un director muy amante de Terminator, que adorase las primeras películas de la misma manera que Trevorrow adora Parque Jurásico, le habría puesto mucha pasión a la película y hubiera sabido aprovechar mejor los muchos homenajes y guiños que pueblan en film y, seguramente, habría arrasado en taquilla.

Pero, bueno. Al menos hay que agradecer que Taylor haya hecho un buen trabajo y haya podido estar a la altura como, según mi opinión, también los estuvieron Jonathan Mostow y McG ante el listón tan alto que dejó James Cameron. Quién, por cierto, habló muy bien y de forma muy entusiasta de esta película antes de que se estrenara; muchos escépticos dicen que le sobornaron, pero yo me pregunto cómo se puede sobornar al hombre que ha hecho las dos películas más taquilleras de la historia.

El guión, tal y como se esperaba, no es ninguna maravilla; aunque tampoco es malo del todo. Es un guión que cumple y ya está. Eso sí, su mayor defecto es que, con lo de los viajes en el tiempo, termina liando las cosas más de lo que estaban; pero, vamos, eso era algo ya inevitable.

Los efectos especiales están muy logrados. En los tráilers se los veía bastante cutres, más propios de una película de serie B o un videojuego. Pero, tras haberlos pulido bien, terminan por dar el pego. No obstante, hay demasiado abuso del CGI. Aquí pierde claramente la batalla contra Terminator Salvation, la cual también utilizó mucho CGI, pero a la vez también empleó una buena cantidad de animatronics, logrando un muy logrado equilibrio entre ambos, digno de la mismísima Parque Jurásico, lo que le daba a la película un tono bastante realista que esta película pierde en varios momentos.


Otro punto muy acertado de la película es el diseño de producción. Donde se puede apreciar más esto es en la parte del futuro del principio y en la parte que transcurre en 1984, con una ambientación de lo más lograda; de no ser por lo mal caracterizados que están algunos personajes –como el vagabundo al que Kyle Reese le roba los pantalones o el punk al que dio vida en su día Bill Paxton –, llega a parecer que se han metido en la película original.

El reparto es otro punto a favor.

Comenzando por el recuperado Arnold Schwarzenegger, quién vuelve a encarnar de forma formidable al T-800. No obstante, en las escenas de acción, ha habido momentos en los que no ha estado tan acertado.

En la película justifican muy bien su aspecto envejecido con una idea argumental que les dio el mismísimo James Cameron y que para mí funciona muy bien. Pero, eso solo es válido para su aspecto exterior, ya que por dentro sigue siendo un T-800 a pleno rendimiento –viejo, pero no obsoleto, lo dice en varios momentos de la película –. En algunas escenas de acción si da bastante el pego, pero en otras se le notan bastante los años, y sus movimientos son más propios de un viejo que de un cyborg. Claro, que esto no es culpa suya, ya que los responsables de la película deberían haber cuidado más estos detalles disimuládolos mejor, con dobles o con CGI. Pero, de todas maneras, el tipo sigue siendo una parte fundamental de esta saga y es agradable verle de nuevo encarnando a su personaje más emblemático.

Jason Clarke está muy bien como John Connor; especialmente, en el doble papel que le toca hacer.

Jai Courtney resulta bastante creíble como Kyle Reese. Su trabajo no entusiasma mucho, pero tampoco decepciona. Está, simplemente correcto y ya está.

Por su parte, J.K. Simmons está espléndido y le da a la película unas muy buenas dosis de humor. Desgraciadamente, está un tanto desaprovechado. Espero que, si al final hacen las dos secuelas que tienen pensadas, lo recuperen porque este personaje puede dar bastante juego.

Pero, quién de verdad ha sobresalido en esta película es, sin duda, Emilia Clarke como Sarah Connor. Ya he dicho que su elección fue uno de los motivos que hicieron que me interesara por la película y, desde luego, no me equivocaba. La chica es una excelente actriz a la que ningún papel le viene grande y, desde luego, esta película no es una excepción. Su Sarah Connor es estupenda y en ningún momento se resiente ante el muy alto listón que dejó Linda Hamilton, a la que no logra hacer olvidar, pero tampoco hace que se la eche de menos. Además, se desenvuelve muy bien en las escenas de acción y aporta al personaje una sensualidad necesaria en la tensión sexual que tiene con el personaje de Reese; algo que, desgraciadamente, los responsables de la película no han sabido aprovechar bien.


Y es que es una pena que, pese a que se nos prometió que la película recuperaría la calificación R, al final hayan terminado sucumbiendo también a la PG-13. Otra cagada por parte de los responsables de la película, porque han querido explotar el factor nostalgia olvidándose de que la mayoría de los fans de esta saga somos gente adulta que habríamos agradecido algo más de violencia, sangre y sexo.

Este es, sin duda, uno de los puntos más negativos del film, junto con el abuso del CGI y algún que otro defecto argumental de los que no hablaré para no hacer spoilers; aunque, los que ya hayáis visto la película, sabréis de lo que hablo.

Pero, de todas maneras, pese a los fallos, la película está muy bien. Yo, desde luego, he disfrutado bastante viéndola y, una vez vista, me deja con ganas de verla otra vez.

Y, desde luego, no comparto para nada lo que van diciendo los fanáticos de que se carga la saga. Al contrario, para mí se la toma muy en serio y le hace bastante justicia.

Una película muy recomendable. Sobre todo a los fans de Terminator con la mente abierta.










23 de agosto de 2014

LOS MERCENARIOS 3 (2014)






















Tercera entrega de esta saga orquestada por Sylvester Stallone –quién ya está trabajando en Rambo V –y que su principal baza es juntar a cuantas más estrellas del cine de acción mejor; tanto viejas glorias del cine de acción de los 80 y 90 como estrellas del cine de acción actual.

Barney Ross (Sylvester Stallone) y tres de los miembros de su equipo mercenario, Lee Christmas (Jason Statham), Gunnar Jensen (Dolph Lundgren) y Toll Road (Randy Couture), ayudan a escapar a un antiguo miembro del equipo, conocido como Doctor Muerte (Wesley Snipes), de una prisión militar. La intención de Ross es que les ayude en una peligrosa misión en la que deben interceptar un cargamento de armas destinado a un señor de la guerra de Somalia. Tras reunirse con Hale Caesar (Terry Crews), el miembro del equipo que faltaba, se disponen a realizar la misión. Es entonces cuando Ross descubre que el tipo que vende las armas es Conrad Stonebanks (Mel Gibson), un antiguo socio que le ayudó a fundar su equipo, pero que le traicionó y creía muerto.

Stonebanks logra escapar, no sin antes herir gravemente a Caesar. Más tarde, Ross tiene un encuentro con MaxDrummer (Harrison Ford), un nuevo enlace con la CIA, quién le dice que quieren capturar a Stonebanks vivo. Ante este nuevo reto, Ross decide dejar a un lado a su equipo y, con la ayuda de Bonaparte (Kelsey Grammer), se busca un nuevo equipo con miembros más jóvenes. Estos son John Smilee (Kellan Lutz), un ex-marine, Luna (Ronda Rousey), encargada de la seguridad de un nightclub, Thorn (Glen Powell), un experto informático, y Mars (Victor Ortiz), un experto en armas. Ross y su nuevo equipo llegan hasta Rumania, donde Stonebanks está haciendo otro de sus negocios. Al principio, la operación es un éxito y logran capturar a Stonebanks; pero las cosas se tuercen y el equipo es capturado. Tan solo Ross logra escapar a duras penas y Stonebanks le envía un vídeo mostrando a los miembros de su equipo prisioneros retándole a ir a por él y rescatarlos.

Como ya he dicho, el principal artífice de esta saga es Sylvester Stallone. El tipo cogió un guión de Dave Callaham que iba dando vueltas por los estudios de Hollywood y lo reescribió a su gusto hasta convertirlo en la primera entrega de la saga, Los Mercenarios (2010), que él mismo dirigió y que tuvo bastante éxito. Con un presupuesto de 80 millones de dólares, recaudó 103 millones solo en EEUU y 171 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 274 millones de dólares.

Con todo esto, la secuela no se hizo de esperar y dos años después llegó su primera secuela, The Expendables 2 (2012), donde Simon West se encargaba de la dirección mientras Stallone seguía ejerciendo de protagonista y co-guionista. La película, que costó 100 millones de dólares, no fue un gran éxito en EEUU, donde solo recaudó 85 millones de dólares. No obstante, en el resto del mundo arrasó con 220 millones recaudados que la hacen la entrega más taquillera con un total de 305 millones de dólares.


Ahora nos llega esta tercera entrega, con un presupuesto similar al de la segunda entrega, donde Stallone ha reunido un reparto mucho mayor que las anteriores que incluye nombres como Mel Gibson –que da vida al villano principal –, Harrison Ford, Wesley Snipes o el español Antonio Banderas. Aunque hubo algunos que no pudieron –y no quisieron también unirse –, como Steven Seagal, Jackie Chan o Nicolas Cage –que debía haber sido quién diera vida al villano principal –, o el mismísimo Clint Eastwood.

También ha habido bajas de actores que aparecieron en las anteriores estregas. Como ya ocurrió en la segunda, Mickey Rourke –que afirma que participó en la primera como un favor de amigo a Stallone –se negó a participar también en esta. Tampoco han repetido Jean-Claude Van Damme –quién debía interpretar al gemelo de su personaje en la segunda –, o Chuck Norris.

Aunque, la baja más sonada ha sido la de Bruce Willis.

Willis estaba dispuesto a participar. Sin embargo, pidió que se le pagaran cuatro millones de dólares –un millón por cada uno de los cuatro días que iba a participar. Esto no hizo mucha gracia a Stallone quién, aparte de buscarle un reemplazo, le acusó públicamente de ser vago y codicioso.  Declaraciones por las que, más tarde, se disculpó.

La película se estrenó en EEUU el pasado viernes, 15 de agosto –un día antes en España –y sus resultados han sido de los más decepcionantes, recaudando solo 15 millones de dólares en la taquilla estadounidense y colocándose directamente en el cuarto puesto del top ten. Un fiasco del que se está culpando a muchos factores.

Para muchos, la razón ha sido el hecho de que, hace unas semanas, la película se filtró en la red en buena calidad y mucha gente pudo verla. Otros culpan al hecho de que, mientras las dos primeras tenían calificación R y estaban repletas de violencia y sangre, esta ha sido hecha PG-13 y la violencia y la sangre se han reducido. Para otros, no obstante, la fórmula ya ha empezado a agotarse.

Para mi cualquiera de estas opciones es válida y diría que todas a la vez han influido en el resultado final. Aunque, en mi opinión, donde más ha fracasado esta tercera entrega es en calidad.

Antes de ponerme con esta película, voy dejar clara mi opinión sobre esta saga.

La primera me decepcionó bastante. Se nos prometió una historia más épica, con el equipo de mercenarios liderado por Barney Ross combatiendo al dictador de una república bananera y yo me esperaba un montón de espectaculares batallas entre los mercenarios y el ejército del dictador en un film de lo más épico. Pero, al final, no era más que una película de acción del montón con una historia simplona –y bastante machista –donde, al final, todo giraba en torno al rescate de la hija del dictador, que no era más que una marioneta en manos de un grupo de narcotraficantes liderados por un agente de la CIA corrupto. Aunque, de todas maneras, la película no era mala y resultaba entretenida y con buenas secuencias de acción.

La segunda entrega, que esperé con las expectativas más bajas, me sorprendió muchísimo, ya que la encontré muy superior a la primera. La historia, aunque seguía sin ser nada del otro mundo, estaba mucho mejor, los villanos a batir eran mucho más amenazantes que los narcotraficantes del tres al cuarto de la primera, las escenas de acción eran mucho mejores y la película era mucho más espectacular, adrenalítica y entretenida que la primera. Además, Stallone compensó el machismo de la anterior entrega introduciendo una action girl: la actriz china Nan Yu.

Pero, bueno, de la que hay que hablar es de esta tercera entrega que se ha estrenado hace poco. Yo ya la he visto y puedo decir a las claras lo que me ha parecido. Y lo que me ha parecido es que ha sido…



…UNA SOBERANA PUTA MIERDA.



Una película mala, pero de narices, que consigue hasta aburrir.

Para empezar, la elección del director ha sido un error tremendo. Ahora está bastante de moda buscar directores con poca experiencia en superproducciones y películas de acción para dirigir este tipo de películas. La mayoría de las veces aciertan, ahí tenemos como buen ejemplo los hermanos Russo en Capitán América: El Soldado de Invierno o Gareth Edwards en Godzilla. Sin embargo, otras veces resulta un error tremendo; y esta película es buen ejemplo de ello


Para esta película, Stallone tenía varios candidatos para dirigirla. Uno era el propio Simon West, dispuesto a repetir el buen trabajo que hizo en la segunda entrega, otro era el veterano John Woo y otro era el mismísimo Mel Gibson, que se ofreció a dirigirla. Pero, al final, se decantó por el autraliano Patrick Hughes, que en su país de origen es un reputado director de publicidad y debutó como director de cine con unos cuantos cortos y con Red Hill (2010), una modesta película independiente.

Yo no digo que este tipo sea malo, ya que no he visto su otra película ni ninguno de sus otros trabajos. Pero el trabajo que hace en esta película es de lo más nefasto. Sobre todo, en las escenas de acción, todas muy mal filmadas y resueltas de la forma más torpe, con unos montajes que dan pena y unos efectos especiales para echarse a llorar –las explosiones llegan a parecer sacadas de cualquier producción de la Asylum, y no exagero –.

Ver esta película me ha recordado mucho a El Mundo nunca es Suficiente (Michael Apted, 1999), la cual tenía unas escenas de acción diseñadas para ser de lo más espectaculares, pero rodadas de una forma torpe e insulsa, lo que hizo que la película no fuese tan espectacular como se esperaba.

Aquí ocurre, prácticamente lo mismo. Las escenas de acción están diseñadas para ser espectaculares a más no poder. Pero, como ya he dicho, están tan mal filmadas que en ningún momento transmiten el sentimiento de espectacularidad que deben transmitir. Ni tan siquiera la batalla final, la cual se desarrolla en un decorado que es la hostia –el diseño de producción es de lo poco que funciona bien en este film –, con tanques y helicópteros artillados de por medio. Pero, ni por esas.

Para empeorar las cosas, a diferencia de las dos primeras, aquí han cedido a las exigencias del estudio y han hecho la película PG-13, por lo que podemos ir olvidándonos de ver sangre. Toda la película vemos como acribillan a gente sin que apenas se vean los impactos de bala y como degüellan a gente de tal forma que no se vea la sangre saliendo a borbotones. Y ese es otro fallo de la película, porque los muchos artificios que se hacen tratando de ocultar la sangre se notan a las mil leguas, llegando a parecer que apenas se molestan en disimularlo. Para poneos un ejemplo, en una escena que se desarrolla en un almacen, se ve que hay pilas de cajas estratégicamente colocadas a modo de censura.

Luego tenemos que el carismático equipo que lidera Barney Ross, con el que hemos simpatizado en las dos primeras, aquí es dejado de lado, limitando su aparición al principio, al final y un poco por el medio. Todo esto para meter un nuevo equipo de miembros más jóvenes que, la verdad, podrían habérselo ahorrado, porque resulta de lo más insustancial y del que tan solo destacan el personaje de Kellan Lutz y la chica, la luchadora Ronda Rousey, que debuta en el cine con esta película y, aunque todavía le queda mejorar en lo que a interpretación se refiere, no está nada mal en su papel y no llega a resultar una triste imitación de Gina Carano.

En cuanto a las nuevas incorporaciones en el lado de los veteranos, tenemos primero a dos que podrían ser las dos caras de una moneda.

Por un lado, tenemos a Wesley Snipes que, desde luego, está muy bien en su papel y su presentación en plan Hannibal Lecter es, sin duda, de lo mejor de la película. Además, es un muy bien aliciente para el equipo liderado por Ross pero, desgraciadamente, lo desaprovechan , como al resto del equipo.

La otra cara de la moneda es, sin duda, Antonio Banderas, que está insoportable a causa de lo insoportable de su personaje, el cual intenta aliñar la película con humor. El problema es que lo hace a costa de chistes a cada cual más malo y situaciones a cada cual más ridícula, todo a costa de ridiculizar los tópicos españoles. Ni que decir tiene que él protagoniza uno de los momentos más bochornosos del film cuando se ponen a cantar el Soy el Novio de la Muerte de La Legión. Algunos lo encontraron gracioso; yo me llevé las manos a la cara de la vergüenza ajena.

Por lo demás, Kelsey Grammer está magnífica.  De él sí que no tengo ninguna pega, porque el tipo es un excelente actor y hace un gran trabajo, siendo de lo mejo del film.

Harriosn Ford está muy bien y también hace un estupendo trabajo. Sin embargo, no logra hacer olvidar en ningún momento a Bruce Willis.


Y termino con el villano principal, Mel Gibson. El tipo es un excelente actor y el papel de malo le va bien.  El problema es que, de vez en cuando, pone algunos gestos que le hacen parecer de lo más  ridículo; asociándolo más a un payaso que a un gran líder criminal. 

Por lo demás, volvemos a tener a Arnold Schwarzenegger en la película, repitiendo por tercera vez. Pero, aunque su participación sea más larga que en la primera, resulta de lo más insustancial y se nota mucho que está metida con calzador.

Vemos resumiendo ya.

La película es un bodrio y un puto desastre se mire por donde se mire.  Desde luego, no le hace ningún favor a sus predecesoras.

Desde luego, Patrick Hughes no fue una elección muy acertada para llevar la dirección de un film como este. Aunque, tampoco hay que echarle todas las culpas a él, ya que aquí el principal responsable es Stallone, que aquí la ha cagado bien y ha echado a perder todos los logros de la segunda entrega. La cual, entre la decepción de la primera y el desastre que ha sido esta tercera, ahora me gusta mucho más; incluso la llamo The Expendables 2 para diferenciarla.



 En definitiva. Yo esta mierda no se la recomiendo ni a mi peor enemigo.











6 de marzo de 2012

BATMAN Y ROBIN (1997)

















Para la cuarta entrega de Batman no hubo que esperar tanto como con las anteriores, ya que esta tardó dos años en llegar a los cines, en lugar de tres, que era lo habitual.


Después del enorme éxito de Batman Forever (1995), la Warner puso inmediatamente en marcha la nueva entrega y volvió a confiar en Joel Schumacher, a quién le concedió total libertad y un presupuesto de 125 millones de dólares.

Tim Burton no quiso participar esta vez como productor y, desde luego, al estudio se la soplaba que estuviera o no, ya que sus atenciones se centraban en Schumacher, quién no solo venía avalado por el éxito de la anterior entrega, ya que por aquella época era uno de los directores mas taquilleros de Hollywood, con éxitos como El Cliente (1994) o Tiempo de Matar (1996) también en su curriculum.


Así es explicable el por qué se le dejó manga ancha para perpetrar...



...EL ASESINATO CINEMATOGRAFICO DE BATMAN.



Así es como debería ser el título de este despropósito. Pero vayamos por partes.

En esta ocasión, Batman (George Clooney) y su nuevo compañero, Robin (Chris O´Donnell), se enfrentan a Mr. Freeze (Arnold Schwarzenegger), que es como se hace llamar el Dr. Victor Fries, un científico que, intentando curar a su esposa de una rara enfermedad, cayó a un tanque lleno de agua helada y se convirtió en una especie de ser helado incapaz de sobrevivir fuera de las temperaturas bajo cero. Mr. Freeze está robando diamantes, los cuales le son indispensables para la máquina que está construyendo para curar a su esposa y, también, para la armadura que le permite sobrevivir en espacios cálidos. Batman le persigue para detenerlo, pero también para que le ayude a salvar a Alfred (Michael Gough), quién está empezando a padecer la misma enfermedad de la esposa de Fries, el Síndrome de McGreggor, algo que él intenta ocultar sin éxito a Bruce, a Dick y a su sobrina, Barbara Wilson (Alicia Silverstone), que ha ido unos días a visitarle.


Por otra parte, llega a la ciudad Poison Ivy (Uma Thurman), identidad bajo la que se oculta la doctora Pamela Isley, una científica dedicada a la protección de las plantas que sufrió una transformación cuando su socio, el doctor Jason Woodrue (John Glover), intentó asesinarla en su laboratorio al descubrir esta sus planes de vender al mejor postor un suero que él había creado, ayudado por sus descubrimientos, capaz de convertir a los hombres en seres de fuerza descomunal. Pamela logró sobrevivir gracias a sus experimentos convirtiéndose en una mujer letal capaz de matar a alguien con el veneno de sus labios. Tras matar a Woodrue y apropiarse de su prototipo, Bane (Jeep Swenson), llega a Gotham City dispuesta a proteger a las plantas a toda costa; incluso acabando con la humanidad si es preciso.


En esta nueva entrega Batman volvía a cambiar de rostro. Val Kilmer, que no se llevó nada bien con Schumacher ni con otros miembros del reparto durante el rodaje de Batman Forever, no quiso repetir y, tras tantearse varios candidatos, fue elegido George Clooney, quién ya empezaba a tener una carrera ascendente en el cine tras triunfar en la Tv con la serie Urgencias. El estudio, que no quería estar cambiando de actor cada dos por tres en futuras entregas, decidió blindarlo haciéndole firmar un contrato para interpretar a Batman en tres películas, siendo esta la primera de ellas.



Como era ya habitual, se buscaron grandes estrellas para dar vida a los dos villanos principales y muchos nombres empezaron a sonar hasta que Arnold Scwarzenegger –quién, unos años antes, había sido rumoreado como Dr. Octopuss en la película de Spiderman cuando esta estaba en manos de James Cameron –fue elegido como Mr. Freeze y Uma Thurman como Poison Ivy.


Por lo demás, Alicia Silverston –una actriz bastante de moda en aquellos años –fue elegida como Batgirl mientras Chris O´Donnell, Michael Gough y Pat Hingle repetían como Robin, Alfred y Gordon, respectivamente.


La película levantó grandes expectativas antes de su estreno. Todo el mundo tenía la certeza de que iba a ser un gran éxito de taquilla; incluso los había que decían que su recaudación iba a superar a la del primer Batman de Burton. Eran tales las expectativas que había en torno al film que la Warner ya empezó a preparar una quinta entrega, Batman Triunphant, de nuevo con Schumacher como director.


Todas estas expectativas se esfumaron de golpe cuando la película se estrelló estrepitosamente en todo el mundo, recaudando 107 millones de dólares en EEUU y, aunque salvó los muebles recaudando 131 millones mas en el resto del mundo –haciendo un total de 238 millones de dólares –, sus resultados no sirvieron para justificar los 125 millones de dólares –sin contar lo que se gastaron después en publicidad, que fue mucho –invertidos en el film.


Claro, que el fracaso no solo fue a nivel de recaudación. La película fue machacada allá donde iba por público, crítica y cualquiera que pasara por ahí; incluso si hubiese vida en otros planetas también la pondrían a caer de un burro.


Y de como reaccionaron los fans comiqueros mejor no hablo. Tan solo diré que meterte en una convención de cómics con una careta de Joel Schumacher sería mas peligroso que pasearte por Irán sosteniendo una bandera de EEUU.


Cuando esta película se estrenó yo tenía 17 años, pero mi pasión por los cómics y los superheroes no había descendido nada. A diferencia de muchos de mis colegas, que ya empezaban a decir que todo este mundo de los cómics es solo para críos y que había que empezar a madurar e interesarse por cosas mas adultas y serias; sin embargo, luego babeaban en el cine con tonterías como La Salchicha Peleona y pasaban de mi cuando les proponía ir a ver películas como L.A. Confidential. Lo malo es que esta película casi les dio la razón.



El caso es que yo recuerdo que fui a ver esta película en su día con toda la ilusión del mundo. Como ya dije, flipé mucho con Batman Forever dos años antes y esperaba encontrarme algo similar, o mejor. Recuerdo que tenía tanta ilusión por ver esta película que fui la primera persona en llegar al cine, lo juro. Eso si, fui también la primera persona en abandonar la sala y si no me fui a la mitad fue por mis principios de no dejar nunca una película a medias en un cine.


Porque esto es...



...UNA PUTISIMA MIERDA.



Una película mala, mala, mala, mala, mala, mala, mala... y así podría seguir hasta el fin de los tiempos.

Todavía no entiendo que tenía Schumacher en la cabeza cuando perpetró semejante engendro. Él se justifica diciendo que es un homenaje a la serie de Tv de los años 60, pero yo creo que ni los que veían esa serie en aquella época se tragarían semejante bazofia.


El guión, escrito por Akiva Goldsman, es una completa porquería. El guión de Batman Forever no era muy bueno, pero tenía un pequeño pase; este, en cambio, es un insulto a la inteligencia de la raza humana. Una interminable sucesión de gilipolleces sin sentido, diálogos estúpidos, situaciones ridículas cada dos por tres y chistes que tienen de todo menos gracia.

Por si no abochornaron ya lo suficiente a Alfred con el chiste del bocadillo al principio de la anterior entrega, el chiste de las pizzas al principio de esta es ya para echarse a llorar. Claro, que Batma y Robin ya se lucen poco antes cuando este último le pide un coche como el suyo –el Batmóvil –y este le reprocha que por cosas como esa Superman trabaja solo.


Por aquella época estaba en pre-producción Superman Lives, la película sobre el hombre de acero que iba a dirigir Tim Burton con guión de Kevin Smith –la cual fue suspendida al año siguiente y el fracaso de esta película tuvo algo que ver –y creo que aquello fue un guiño a ese proyecto. Pero, de todas maneras, quedaba bastante ridículo aunque se hiciera mención a otro personaje del universo DC.


Pero, vamos, esto no es nada comparado con la cantidad de gilipolleces que pueblan todo el film. La que se lleva la palma es la escena en la que Batman y Robin, atontados por la poción de feromonas de Poison Ivy, comienzan a disputársela en una subasta y, cuando Robin le reprocha que no puede llevar mucho dinero encima, Batman saca entonces...






...LA BAT-TARJETA DE CREDITO; NUNCA SALGAS DE LA BATCUEVA SIN ELLA.



¡Con dos cojones, si señor! Y esto es obra del tipo que le quitó el oscar al mejor guión adaptado a la primera entrega de El Señor de los Anillos; no es de extrañar que estos premios estén en decadencia. Alguien que, por cierto, no contento con destrozar a Batman, un año después destrozó también la mítica serie Perdidos en el Espacio con una ridícula versión cinematográfica que casi se cargó la carrera del director Stephen Hopkins y terminó de un plumazo con las aspiraciones cinematográficas de Joey Triviani.

Y ya mejor no hablo de como es su adaptación de los cómics de Batman porque podría provocar un cataclismo mayor que el sufrió Gotham City. Tan solo hablaré de los personajes; aunque esto será mas adelante.


En fin, sigamos con este desastre al que se atreven a llamar película.


Ya he dicho que el guión es una mierda, pero el resto de la película hace que el estiércol huela a rosas. El diseño de producción es para dejar ciego a cualquiera con la mirada sensible. Los colorines y la luces de neón de la anterior entrega aquí se multiplican por mil y los decorados están acartonados a mas no poder. Además de que todo está tan recargado que daña la vista; vale que a Schumacher le guste meter estatuas en Gotham City, pero esa especie de Coloso de Rodas sobre el que está puesto el telescopio es ya pasarse un poco ¿no?




Hablaría también del diseño de Batmóvil, si en esta película hubiera uno, porque el vehículo de feria que conduce Batman aquí no creo que se le pueda llamar Batmóvil. Aunque esto no es nada comparado con los demás vehículos que se ven en el film, como esa furgoneta de carnaval de Mr. Freeze o los Bat-snowmobiles en los que Batman, Robin y Batgirl se desplazan cuando Mr. Freeze congela la ciudad.

Luego tenemos que, a pesar del abultado presupuesto, los efectos especiales y las escenas de acción son una puta mierda. Y no estoy exagerando.


En Batman Forever, al menos, las escenas de acción estaban bien rodadas y los efectos especiales estaban a la altura. Aquí, en cambio, las escenas de acción son cutres a mas no poder y mas dignas de una película de serie Z. La pelea con los patinadores de hielo en el museo es para echarse a llorar; aunque las otras no se quedan atrás.

Y los efectos especiales, tres cuartos de lo mismo. Tan cutres y tan mal hechos que hasta dañan la vista. Lo de la furgoneta de juguete en la que huye Mr.Freeze por el Coloso de Rodas ese dan hasta ganas de arrancarse los ojos; y luego está el maniquí con forma de Mr. Freeze que atrapa Batman poco después que es ya para morirse.


Como ya dije al principio, Batman volvía a cambiar de rostro y, desde luego, no volvieron a estar muy acertados. Puede que George Clooney mejore a Val Kilmer pero, desde luego, no resulta un buen Batman y, mucho menos, un buen Bruce Wayne. Encima nos lo enfundan en un traje brillante y tan estrecho que parece que se va a romper en cualquier momento y, esta vez, los dichosos pezones se notan mucho. De hecho, generaron hasta polémica y se llegó a hablar mas de ellos que de la película en si.

Luego tenemos otra vez al carapán de Chris O´Donnell como Robin en un traje mas estrecho aún y también con pezones bien visibles cuyo diseño se aleja mucho del Robin clásico y se acerca mas a Nightwing (Ala Nocturna). Se ve que ya estaban preparando al personaje para que, en la siguiente entrega, abandonara la tutela de Batman y dejara de ser Robin para volar en solitario.


Después está Alicia Silverstone como Batgirl. No es la actriz que yo hubiera elegido para este personaje, pero da el pego. Hubo cierta polémica también aquí porque se decía que estaba demasiado gorda para el papel, pero a mi no me da en ningún momento esa sensación. Creo que esto viene a que a ella también le pusieron un traje muy apretado y puede que eso le diera a algunos esa impresión.


El problema de Batgirl vuelve a ser el personaje. Para empezar, le dan un nuevo origen. En lugar de ser la hija adoptada del Comisario Gordon, aquí la convierten en la sobrina de Alfred, volviendo a pasarse los cómics por el forro de los cojones. Encima, la tía va de feminista y sindicalista, como si fuera la hermana guapa de Leire Pajín. Y luego se las da de rebelde robando motos y participando en carreras ilegales; por cierto, la carrera de motos que sale en el film está rodada de forma que da pena, con cámaras fijas repartidas por toda la pista que en ningún momento dan la impresión trepidante que una escena así necesita.



Por su parte, Alfred y Gordon están en la misma linea que las anteriores entregas.

Luego está la modelo y actriz Elle McPherson que, aunque interpreta a un personaje de los cómics, Julie Madison, en la película está, practicamente, metida con calzador sin tan siquiera adquirir la categoría de florero, ya que para eso necesitaría salir mas en la película de lo que sale –un par de escenas, una de ellas con diálogo, y poco mas –. Claro, que en vista de como resultó la película al final, seguro que ella debe estar dando gracias de salir tan poco.


En cuanto a los villanos, no discutiré la elección de los actores porque aquí eso ya importa poco en vista de como están tratados los personajes.


Comenzando por Mr. Freeze, que aquí le ponen una armadura llena de lucecitas que a penas se asemeja a la que lleva en los cómics y, encima, le hacen ponerse a hacer el gilipollas cada dos por tres. Recuerdo con guasa lo de que Schumacher quería homenajear a la serie de los 60, porque me acuerdo un capítulo de esa serie en la que el personaje tenía una guarida helada donde activaba compartimentos cálidos para sus secuaces, que no aguantaban el frío tanto como él. Aquí, en cambio, el tipo tiene a sus secuaces –incluyendo a la sensual Vivica A. Fox –muertos de frío y suplicando que instale calefacción mientras él ve un programa infantil en la Tv vestido con una bata de purpurina plateada y zapatillas de peluche.



CASI ME MUERO DE VERGÜENZA AJENA CUANDO VI AQUELLO



Luego está Poison Ivy, con una Uma Thurman que intenta ser sensual y provocadora en todo momento sin conseguirlo. Y no por culpa de ella, sino de una larga sucesión de posturas ridículas y del disfraz de carnaval que le ponen que le hace parecer de todo menos sexy. Normal que necesite de la poción de feromonas para atraer a los hombres.

Y, por si no hubieran quedado contentos con destrozar a dos famosos enemigos de Batman, también se atrevieron a hacer lo propio con Bane, interpretado aquí por el luchador Jeep Swenson, quién murió ese mismo año; no por ver la película, sino a causa de un paro cardíaco provocado por el consumo de esteroides.


El personaje que en los cómics hace sucumbir a Batman rompiéndole la espalda y se hace con el control de Gotham City, un tipo que, además de ser una enorme masa de músculos, es también de lo mas inteligente –capaz de leerse montañas libros –, aquí nos lo convierten en un simple matón subnormal que, encima, es de color verde –¿querían meter su propio Hulk en la película? –y luego, al final, vemos como Robin y Batgirl lo derrotan fácilmente quitándole el tuvo que le administra el suero que le hace ser fuerte –que aquí no es venom, sino otra cosa –con una simple patadita.


Menos mal que el personaje ha sido recuperado por Christopher Nolan para su tercer Batman con el actor Tom Hardy para interpretalo y, seguramente, esta vez tendrá el trato que se merece.

Podría tirarme meses hablando mal de este montón de mierda, pero vamos resumiendo ya.

Una película mala, espantosa, nefasta, ridícula a mas no poder... Un completo insulto, tanto a los seguidores del hombre murciélago como a cualquiera con dos dedos de frente. Un engendro que destroza por completo a Batman y a todo su universo con un espectáculo mas propio de los carnavales de pueblo que de un film de superheroes. Batman Forever se podía ver si no te la tomabas en serio; esta, sin embargo, no funciona ni como parodia, porque tiene menos gracia que un maratón de monólogos de Jaimito Borromeo.



Desde luego, lo que hizo Schumacher aquí no tiene perdón alguno. Después de esto es normal que la Warner le quitara todos los privilegios y no le dejaran hacer la quinta entrega y, desde luego, acercarse ni de lejos a nada relacionado con el hombre murciélago.
El tipo mató a Batman cinematográficamente y el personaje estuvo ocho años muerto en el cine.

Claro, que no seamos injustos y dejemos que él cargue con todas las hostias. También merecen hostias por igual el guionista
Akiva Goldsman por escribir esa mierda de guión que no sirve ni como papel higiénico, el productor Peter Macgregor-Scott, mas interesado en el merchandising que en evitar que Schumacher se desmadrara, y la propia Warner por daz luz verde a semejante bodrio y no atar en corto al director.


Una película que jamás debió haber existido.