10 de noviembre de 2010

SOLOMON KANE (2009)



Solomon Kane es un héroe de la Inglaterra de finales del siglo XVI y principios del XVII. Se trata de un puritano que fue soldado de la armada británica y busca la redención por las atrocidades cometidas en el pasado. Sin embargo, termina enfrentándose a las fuerzas del mal y recorre el mundo combatiendo a todo tipo de monstruos y seres diabólicos. Nació en las novelas de Robert E. Howard y luego dio el salto a los cómics, como otros personajes creados por el autor. No obstante, no ha gozado de tanta fama como otras de sus creaciones –Conan, Red Sonja, Kull... –, por lo que llevarlo al cine no ha sido una tarea fácil.

La película comienza en el norte de África, en el año 1600. Solomon Kane (James Purefoy) es un despiadado corsario al servicio de Inglaterra que, tras arrasar y saquear una ciudad otomana, asalta un castillo donde se dice que se encuentra un gran tesoro. Una vez allí, sus hombres mueren a manos de unas extrañas criaturas que salen de espejos y él se queda solo ante un ser diabólico que se hace llamar La Guadaña del Diablo. Este le dice que una maldición pesa sobre él y debe llevárselo al infierno para saldar una vieja deuda. Él lo desconoce, pero todo tiene que ver con su pasado y su propia familia.

Kane logra escapar y regresa a Inglaterra. Tras un año esquivando su destino renunciando a la violencia y escondiéndose en monasterios, es acogido por una familia de puritanos después de ser asaltado por unos bandidos de los que no se defendió por su renuncia a luchar. Pero, cuando unos extraños enmascarados que asolan las tierras inglesas atacan a la familia y se llevan prisionera a Meredith (Rachel Hurd-Wood), la hija de estos, él vuelve a coger las armas y jura a la madre de la chica que la encontrará y se la devolverá. Entonces, iniciará una odisea por una decadente Inglaterra asolada por las fuerzas del mal y poblada por terribles criaturas.

La película está escrita y dirigida por Michael J. Bassett, director de las películas Deathwatch (2002) y Cacería (2006) y, recientemente, contratado para dirigir la secuela de Silent Hill (Cristophe Gans, 2006), Silent Hill: Revelation 3D, que llegará en 2011. Es un buen director y un guionista correcto. Además, cabe decir que el tipo se tomó muy en serio esta película y se empeñó mucho en sacarla adelante.

Antes de hablar de la película, comenzaré hablando de la ignorancia de la que han hecho gala muchos que han criticado la película sin tener ni puñetera idea de lo que hablaban y demostrando no conocer al personaje que adapta ni la naturaleza de la producción.

Unos, los que afirman que es una copia de Van Helsing (Stephen Sommers, 2004), amparándose mas en la ropa que viste el protagonista que en que se trate de un héroe cazador de monstruos. Solo basta con documentarse un poquito para saber que este personaje fue creado en 1928, mucho antes que la película de Sommers, y que, por entonces, ya vestía así. Además, todo el mundo que lea cómics sabrá que el director de La Momia se inspiró mucho en el mundo de las viñetas para su película y no hay duda de que tuvo muy en cuenta al personaje de Solomon Kane a la hora de crear a su protagonista. Pero, claro, eso no importa a los que se las dan de listos y les gusta criticar por criticar.

Otro claro ejemplo de ignorancia son los que afirman que esta película es una típica superproducción de Hollywood cuando, en realidad, se trata de una co-producción europea entre Reino Unido, Francia y la República Checa que, de hecho, ha tenido muchos problemas de presupuesto y distribución para salir adelante a pesar de contar con el productor Samuel Hadida (Resident Evil); solo me basta decir que la película fue terminada en 2007 y no llegó a las pantallas hasta finales de 2009, tras lograr un buen empuje en el Comic-Con de San Diego de ese año. Puede que la película posea unos efectos especiales y un diseño de producción digno de una película hollywoodiense –el demonio que sale al final recuerda mucho al Balrog de El Señor de los Anillos –pero, si esta gente mirara mas allá de sus narices vería que, efectos especiales a parte, la película tiene muchos elementos que no encontraríamos en las películas americanas. Además, ni que solo los americanos pudieran hacer este tipo de películas.

Desde luego, no puedo evitar indignarme ante tanta estupidez. Una cosa es que la película no guste, pero tratar de desprestigiarla con semejantes tonterías es claro sinónimo de estupidez e ignorancia de un puñado de gente que va de culta por la vida para esconder lo imbéciles que son.

Bueno, dejemos todo esto a parte y voy a decir lo que me parece la película.

Para mi es un peliculón, sin duda. Está muy bien dirigida, su guión es muy bueno y está muy a la altura de todo el conjunto, su fotografía es genial y su diseño de producción y sus efectos especiales son alucinantes y, como ya he dicho, nada tienen que envidiar a las películas de Hollywood. El ritmo no decae en ningún momento y el desarrollo no se hace nada aburrido. Además, la película no se corta ni un pelo en lo que a violencia y brutalidad se refiere, con buenas dosis de sangre, decapitaciones y desmembramientos. Las escenas de lucha son realmente impresionantes, crudas, sangrientas y bastante realistas. Además, hay algunas escenas bastante brutales, como una en la que el protagonista es crucificado de forma muy explícita o cuando matan al hermano pequeño de Meredith.

La película a nivel técnico es una maravilla y a nivel argumental y de guión está muy lograda. Como adaptación, es bastante fiel, aunque si es cierto que se toman ciertas libertades. Por no hablar de que la película se inventa el origen del protagonista; pero tienen la disculpa de que este nunca estuvo del todo definido en las novelas de Howard. Aquí, Solomon es el hijo menor de un aristócrata inglés que desafía a su padre negándose a coger los hábitos y después se ve obligado a huir cuando mata accidentalmente a su malvado hermano tratando de defender a una joven a la este estaba agrediendo. Un suceso que le marca de por vida y que tiene mucho que ver con la maldición que pesa sobre él.

El trabajo de los actores es otro punto muy a favor, ya que todos hacen un excelente trabajo. Comenzando por el protagonista, James Purefoy –actor de gran parecido con Hugh Jackman; ahí si que ahi similitud con Van Helsing, quién logra bordar al personaje protagonista, sabiendo captar muy bien la personalidad del personaje. También es digno de mención el trabajo de Rachel Hurd-Wood, joven actriz que ya nos había dado muestras de su talento en películas como El Perfume -Historia de un Asesino -(2006) y que aquí vuelve a estar excelente a pesar de que su personaje, Meredith, está un poco desaprovechado. También cabe especial mención a secundarios de lujo, como Max von Sydow, que da vida al padre de Solomon, o Pete Postlethwaite, que interpreta al padre de Meredith, y otros no tan de lujo, pero que hacen un trabajo también bueno, como Mackenzie Crook –el pirata del ojo de madera de la saga Piratas del Caribe –, que da vida a un sacerdote enloquecido.

El punto mas negativo de la película se encuentra en su final. Que no es un final malo, pero si es muy precipitado, resulta menos espectacular de lo que se esperaba y no está tan a la altura del resto del film, lo cual estropea un poco el conjunto.

Por todo lo demás, la película es muy buena. Un film completamente disfrutable de principio a fin, que no defrauda nada y, desde luego, deja con ganas de mas. Cine fantástico y de aventuras en toda regla con algunos momentos terroríficos y que mezcla muy bien las técnicas modernas con el estilo clásico. Un film totalmente recomendable que espero que, con el paso del tiempo, tenga el reconocimiento que se merece; como ya ha ocurrido con muchas películas menospreciadas en su día.

Sería un buen comienzo para una saga. De hecho, su director la concibió como el inicio de una trilogía. Desgraciadamente, a los problemas de producción y distribución que ha sufrido el film, hay que añadir un rendimiento en taquilla muy flojo que la ha perjudicado aún mas. Una auténtica pena, porque esta historia da para mas de una película.