3 de mayo de 2015

LOS VENGADORES: LA ERA DE ULTRON (2015)























Después de tres años de espera, por fin he visto la muy esperada secuela de Los Vengadores (2012). Ahora, me dispongo a decir lo que me ha parecido y dejar ver si estos tres años de espera han valido tanto la pena.

Tras una espectacular batalla, el equipo conocido como los Vengadores, formado por el Capitán América (Chris Evans), Iron Man (Robert Downey Jr.), la Viuda Negra (Scarlett Johansson), Thor (Chris Hemsworth), Hulk (Mark Ruffalo) y Hawkeye (Jeremy Renner), logra tomar la fortaleza del Barón von Strucker (Thomas Kretschmann), situada en Sokovia, un país de Europa del Este, logrando capturarle y consiguiendo casi todas sus posesiones; especialmente, el cetro de Loki. Sin embargo, durante la batalla fueron atacados por dos personas con habilidades sobrehumanas. Se trata de dos hermanos gemelos, Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen), dotada con poderes psíquicos, y Pietro Maximoff (Aaron Taylor-Johnson), dotado con supervelocidad. Ambos son dos jóvenes de Sokovia cuya familia pereció en un bombardeo. Esto les hace sentir mucho odio hacia occidente y, sobre todo, hacia Tony Stark, ya que las bombas que destruyeron su casa fueron fabricadas por él.

De regreso en la Torre Avengers, Stark, con ayuda de Bruce Banner, utiliza el poder del cetro para crear a Ultron, una inteligencia artificial que servirá como defensa del planeta contra nuevos ataques extraterrestres. Sin embargo, Ultron cobra vida y, rápidamente, escapa al control de Stark, convirtiéndose en un poderoso ente capaz de acceder a toda tipo de información de internet, poder fabricar ejército de robots y, sobre todo, ocupar cuerpos mecánicos e, incluso fabricarse uno propio. Pronto, Ultron (James Spader) se convierte en una gran amenaza contra la que los Vengadores tiene que luchar. Pero Ultron logra forjar una alianza con los gemelos Maximoff, a quienes utiliza como arma contra los Vengadores. Sobre todo a Wanda, quién logra manipular la mente de los miembros del equipo, provocándoles terribles visiones y, en el caso de Natasha Romanoff, afloran los recuerdos más terribles de su oscuro pasado. Uno de los más afectados será Bruce Banner, quién pierde el control como Hulk y ataca a la población, obligando a Iron Man a intentar detenerle utilizando la Hulkbuster –conocida en la película como Verónica -, una gigantesca y poderosa armadura que el propio Banner le ayudó a construir.


Tres años después, Los Vengadores regresan al cine después del enorme éxito de su primera incursión. Los protagonistas de la primera repiten en sus respectivos papeles, al tiempo que se unen otros actores y personajes. Todos bajo la batuta de Joss Whedon, quién repite como guionista y director.

Whedon, además, se despide de la saga. Según alega, hacer este tipo de películas es agotador y quiere hacer otro tipo de proyectos más sencillos. Claro, que extraoficialmente también hondea el fantasma de que su relación con Marvel Studios ya no es tan buena; especialmente, desde que su amigo Edgar Wright se marchara con polémica de Ant-Man, la película que cerrará este verano la Fase 2 –no hace mucho, afirmó en una entrevista que el guión de Wright para esa película era lo mejor que había leído en mucho tiempo –.

De todas maneras, podemos estar tranquilos, ya que le han buscado un buen sustituto. Mejor dicho, sustitutos, ya que los hermanos Anthony Russo y Joe Russo, quienes debutaron en este universo de Marvel con muy buen píe dirigiendo la estupenda Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y repetirán funciones en Captain America: Civil War, que llegará en 2016, serán los encargados de dirigir la tercera entrega, Avengers: Infinity War, que llegará dividida en dos películas que se estrenarán, respectivamente, en mayo de 2018 y mayo de 2019.

Pero vamos a hablar de Los Vengadores: La Era de Ultron que es lo que interesa.

La película se estrenó el pasado viernes en EEUU. Antes, se había estrenado en varios países el pasado fin de semana y, desde luego, sus datos en taquilla no pudieron ser mejores, logrando 201 millones de dólares. Ahora lleva más de 400 millones en la taquilla mundial. Todavía no tengo datos de lo que ha hecho en EEUU, pero las previsiones apuntan a un arranque espectacular de 230 millones de dólares.

Por otro lado, la crítica se está portando bien con ella. Sin embargo, las opiniones del público están algo divididas; sobre todo, la de los fans. Y es que unos dicen que la película es genial y muy superior a la primera y otros dicen que ha sido una total decepción; no hay término medio.

Yo, lamentablemente, debo decir que, si bien no pienso exactamente igual, mi opinión se acerca más a la del segundo grupo. Como ya he dicho muchas veces, cuando se trata de analizar una película, para mí la sinceridad es lo primero y siempre digo lo que una película me ha parecido sin ocultar nada ni, muchos menos, faltar a la verdad.

Como ya sabéis los que me concocéis, esta es una película que esperaba con muchas ansias. La primera película me encantó y, además, estoy disfrutando mucho con este universo cinematográfico de Marvel Studios donde, hasta ahora, lo más cercano a una decepción era Iron Man 3 (Shane Black, 2013).


Como ya hice con la primera, fui a verla a la ciudad el mismo día que se estrenó en España; a pesar de que ese día era el 30 de abril y no es muy conveniente viajar de pueblo a ciudad justo antes de un puente a menos que vayas de vacaciones. Fui al cine con toda la ilusión del mundo esperando salir con una sensación parecida, o mejor, a la que tuve cuando, tres años atrás, salí de ver la primera entrega.

Sin embargo, una vez vista la película, debo decir que esta me ha gustado. Sin embargo, no me ha entusiasmado tanto como esperaba e, incluso, me ha dejado una pequeña sensación de decepción.

No me malinterpretéis. La película es buena y he pasado un rato agradable viéndola. Joss Whedon vuelve a hacer un estupendo trabajo en el guión y la dirección. Los efectos especiales están muy bien, el diseño de producción es brillante y las escenas de acción están muy bien filmadas y son de lo más brutales y espectaculares; especialmente, la escena inicial en la nieve y, sobre todo, la pelea entre Hulk y la Hulkbuster, una de las mejores escenas de acción del año, sin duda.

La película está muy bien, no es una mala película; todo lo contrario. Sin embargo, tiene un problema que le impide ser tan brillante como su predecesora y que la hace ser más difícil de ver que esta. Ese problema es…


…LA DURACION.


Ahora tengo más seguro que nunca que esta película debería haber durado 160 minutos –o puede que un poco más –en lugar de los 141 minutos que dura; una duración, sin duda, impuesta –seguramente, por Disney –que ha terminado fastidiando la película.

Y es que a este film le falta metraje por todas partes y se nota mucho. En la primera película todo estaba muy bien equilibrado, el ritmo nunca decaía y la historia iba progresando a medida que avanzaba. Aquí es no ocurre eso.

Al contrario, todo sucede de forma muy rápida, con un ritmo demasiado atropellado que, incluso, hace que se haga difícil seguir la historia y a los personajes. Las subtramas se resuelven de forma torpe y acelerada y la trama principal termina quedando algo descafeinada. Ni tan siquiera la parte en la que la Bruja Escarlata manipula las mentes de los Vengadores resulta tan satisfactoria.

Todo esto hace que, aunque la película sea buena, no se aprecien sus virtudes tanto como debería. Algo así ya pasó con Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010), un film que debía haber durado, por lo menos, 140 minutos y terminó durando –seguramente, también por imposiciones –120 minutos que no ayudaron mucho a su desarrollo.

Aquí, desgraciadamente, han vuelto a tropezar con la misma piedra; esta vez, con mayor golpe. Claro, que esto se debe, como ya he dicho, a imposiciones de Disney. Seguramente, Marvel Studios es consciente del problema de la duración de la película –de ahí que se haya hablado tanto los días previos al estreno de versiones extendidas en Blu-Ray; algunas, hasta con final alternativo –y, afortunadamente, ha tomado medidas en la tercera, la cual dividirán en dos películas y así no tener problemas de duración.


Por eso, yo sigo teniendo fe en Marvel Studios y en este universo cinematográfico y pienso que esto no es más que un tropiezo, como lo fue Iron Man 3.

Sobre los actores y los personajes, aquí la película está acertada a medias. Por un lado, los interpretes hacen un buen trabajo, la dirección de actores funciona muy bien y los personajes están bien definidos en el guión; por el otro, el ya mencionado problema de la duración les afecta a la mayoría y esto les hace estar algo descuadrados.

Chris Evans, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo y Chris Hemsworth vuelven a estar brillantes cómo Capitán América, Iron Man, Hulk y Thor, respectivamente. Sobre los nuevos, Elizabetn Olsen está fantástica como Bruja Escarlata. Aaron Taylor-Johnson tampoco lo hace mal como Quicksilver, aunque no está tan acertado como ella. Vision, interpretado por Paul Bettany está genial y, salvo su origen, es muy fiel al cómic. En cuanto a Ultron, el villano principal, que cuenta con la voz y los movimientos de un estupendo actor como James Spader, es una maravilla y de lo más amenazador.

Mención especial merece Jeremy Renner como Hawkeye, quién no solo vuelve a estar tan genial como en la primera, sino que aquí han hecho más justicia con él dándole el protagonismo que se merece e, incluso, nos dan una sorpresa con su vida privada.

Y, vamos, mención especial siempre merece Scarlett Johansson, que de nuevo vuelve a estar espléndida como la Viuda Negra; esta vez, mostrándonos su lado más vulnerable y romántico.

Desgraciadamente, ha sido uno de los personajes más afectados por el recorte de duración, ya que, aparte de que hay un montón de escenas suyas vistas en los tráilers que no aparecen en la película, su historia no está tan desarrollada como debería; especialmente, la subtrama referente a su pasado, limitada a unos rápidos flashbacks. Además, viendo esta película he tenido la sensación de que, después de ver como evoluciona su protagonismo a lo largo de las tres películas anteriores donde ha salido (Iron Man 2, Los Vengadores y Capitán América: El Soldado de Invierno), aquí se ha dado un paso atrás al respecto frente a lo mucho que se nos había prometido de que el personaje iba a tener mucho más protagonismo en esta película.

Aún así, tiene sus momentos para lucirse y, además, protagoniza la escena más emotiva de la película cuando le confiesa a Bruce Banner lo que le hicieron en la Sala Roja para convertirla en una asesina letal. No obstante, también protagoniza un momento un tanto absurdo.



Ojo que ahora vienen SPOILERS. Advertidos quedáis.



Después de ser capturada por Ultron, yo esperaba que hubiera una especie de duelo entre ella y el villano, parecido al que tuvo con Loki en la primera película. Ultron tiene total acceso a internet, por lo que está al corriente de su pasado como asesina sanguinaria –recordemos que, en El Soldado de Invierno ella, para desenmascarar a HYDRA, sacó a la luz todos los secretos de SHIELD, entre los que se incluía su pasado  –, por lo que esperaba que lo utilizara para intentar torturarla psicológicamente y ella, resistiendo sus ataques verbales, se enzarzara con él en un interesante, y épico, duelo de mentes.

Pero, al final, nada de nada. Su cara a cara con Ultron solo se limita a una simple conversación en la que él solo presume de su nuevo cuerpo de vibranium y, al final, el hecho de estar prisionera solo sirve para tenerla fuera de cuadro durante una buena parte de la película; algo que, como imaginaréis, me ha hecho tanta gracia como una competición de chistes entre Karlos Arguiñano y Cristina Pedroche.

Y, para rematar, luego tenemos que en la celda donde está encerrada hay un montón de aparatos que ella destripa y consigue construirse un aparato para enviar señales en morse con las que advertir a los demás Vengadores de donde se encuentra el escondite de Ultron. Hasta ahí, todo bien. El problema es que luego no la vemos intentando escapar de la celda. Con esos conocimientos de MacGyver de los que ha hecho gala, bien podría haber abierto, o haber intentado abrir, la puerta de la celda en la que está en lugar de quedarse sentada esperando a que vayan a rescatarla. Todo eso apesta a escena forzada para ver como "su chico" acude a su rescate, algo normal en las películas del siglo pasado, pero que en pleno siglo XXI y con un personaje como la Viuda Negra no se digiere nada bien. Entre esto y lo del merchandising, no me extraña que las feministas estén que trinen con esta película.





Fin de los SPOILERS. Ya podéis leer con tranquilidad.




Dejando esto a un lado, la relación que tiene con Bruce Banner está bastante bien. Es una relación surgida a raíz de que haya desaparecido el miedo –por parte de ella –y la desconfianza –por parte de él –que hubo en la primera película. Me gusta mucho la escena de cuando ella consigue calmarle cuando está convertido en Hulk.


Eso sí, esta relación es un poco chocante, ya que no recuerdo ninguna relación entre la Viuda Negra y Hulk en los cómics; el único sitio donde, hasta ahora, he visto algo entre la superespía y el gigante esmeralda ha sido, y lo digo en serio, en el porno –si, hablo de la famosa escena entre Chanel Preston y Jordan Lane en la versión X de Iron Man –. Y eso que en los cómics, la Viuda Negra ha tenido relaciones con muchos personajes del universo Marvel. Que se lo digan a Chris Evans y a Jeremy Renner, a los que les han llovido hostias por todos lados por bromear diciendo que es una zorra; una simple broma que dudo que ni tan siquiera haya ofendido a Scarlett, pero que los medios y los internautas han sacado de contexto hasta el punto de que los actores han tenido que pedir perdón públicamente.

Y es que estamos en una época en la que hay que tener cuidado con lo que se dice porque te la pueden liar bien liada. Como a Robert Downey Jr., al que están tachando de racista por utilizar la ironía para contestar a ese chulo y egocéntrico de Alejandro González Iñárritu cuando dijo que las películas de superhéroes son un genocidio cultural, insultando claramente a quienes les gustan estas películas –entre quienes me encuentro –.

Pero, bueno, dejemos esto a un lado. Sobre esta relación, no sé si Whedon la tenía planificada desde hace tiempo o es que no quiso continuar con la relación que había entre ella y el Capitán América en El Soldado de Invierno; porque había una historia entre ellos en esa película aunque los dos no llegaran a nada. A mí no me molesta este cambio, pero lo que no me gusta es que en esta película el capi se refiera a esa relación como un simple coqueteo. Porque, vamos, no lo era.

Resumiendo.

La película, como ya he dicho, no es mala. Está bien. Es una buena película y una buena adaptación de Los Vengadores. Sin embargo, le faltan como 20 o 30 minutos más de metraje que impiden que podamos disfrutar de la película en todo su esplendor y que la hacen bastante difícil de ver.


Me ha gustado, pero no me ha dejado esa enorme sensación de satisfacción que me dejó la primera; de hecho, ni tan siquiera me ha satisfecho de la misma forma que lo hicieron el año pasado Capitán América: El Soldado de Invierno y Guardianes de la Galaxia.

Es una pena que la segunda incursión de los Vengadores en el cine haya sido tan aparatosa. Pero, aún así, la película me ha gustado y espero que le vaya bien en la taquilla para beneficiar a este universo cinematográfico. Pero, vamos, mientras no le añadan a la película en metraje que le falta no será digna de estar entre la películas muy buenas.