4 de diciembre de 2023

THE MARVELS (2023)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.







Si creías que, después de la última película de Thor, la última película de Black Panther y la última película de Ant-Man el universo cinematográfico de Marvel no podía decepcionar más, creíste mal, amigo. 

La película que nos ocupa termina de confirmar la decadencia por la que pasa últimamente Marvel Studios; y el cine de superhéroes en general, porque los de DC están teniendo también una carrerita este año...

Bueno, toca hablar de The Marvels, la cual he tardado en ver y, la verdad, tampoco es que tuviera muchas ganas de verla. La película se supone que es una secuela de Capitana Marvel (Anna Boden y Ryan Fleck, 2019), pero también es una continuación de las series de Tv WandaVision y Ms. Marvel, donde fueron presentadas Monica Rambeau (Teyonah Parris) -bueno, esta en su versión adulta, ya que la vimos de niña en la película de 2019 -y Kamala Khan (Iman Vellani), con quienes Carol Danvers comparte protagonismo.

Pero, vayamos por partes.

Después de los sucedido en la anterior película, Carol Danvers (Brie Larson) llegó hasta Hala, el planeta de los Kree, y destruyó la Inteligencia Suprema, creyendo que así liberaría a los Kree. Sin embargo, esto provocó una guerra civil que arrasó el planeta, dejándolo sin aire, agua y luz solar. Ahora, la nueva líder de los Kree, Dar-Benn (Zawe Ashton), trata de reconstruir Hala, para lo que busca las bandas cuánticas, solo encontrando una de ellas, puesto que desconoce que Kamala Khan (Iman Vellani) posee la otra en la Tierra. Tras combinar el poder de la banda con su martillo de Acusador, crea una anomalía que hace que Carol, Kamala y Monica Rambeau (Teyonah Parris) intercambien sus posiciones cuando utilizan sus poderes. Tras logran complementarse, las tres superheroínas unen sus fuerzas para detener a Dar-Benn, quién quiere reconstruir Hala robando el aire, el agua y la luz solar a los mundos de Carol ama como venganza por lo que le hizo a los Kree.

Nia DaCosta reemplaza en la dirección a la pareja formada por Anna Boden y Ryan Fleck en esta película que cierra los estrenos de Marvel Studios este año. Y, desde luego, no podían haber cerrado de peor forma. 

Para empezar, está siendo un fracaso de taquilla desastroso. A día de hoy, lleva recaudados 79 millones de dólares en EEUU y 110 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 189 millones de dólares, todo ello con un desorbitado presupuesto de 274 millones. Un fracaso en toda regla.

Las opiniones de los críticos no han sido malas del todo, pero tampoco muy entusiastas, lo mismo que las del público.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Que Marvel Studios y el Marvel Cinematic Universe están en crisis es algo más que evidente. Después de su indiscutible reinado en la década de 2010, sus películas ya no reinan en la taquilla tanto como antes. El propio Bob Iger, CEO de Disney, se ha pronunciado al respecto afirmando que se hacen demasiadas secuelas y se prima más la cantidad que la cantidad, y hasta se rumorea que están pensando en volver a juntar de nuevo a los Vengadores originales para remontar.



Sin embargo, no es solo un problema de taquilla, también es un problema de calidad. En lo que llevamos desde que finalizó la conocida como The Infinity Saga, la cual agrupa las tres primeras fases del MCU, tan solo nos han ofrecido dos joyas, que son Black Widow (Cate Shortland, 2021) y Spider-Man: No Way Home (Jon Watts, 2021) -aunque, no se si contar Black Widow porque, aunque se estrenara fuera de ella, es una película que pertenece a The Infinity Saga -.

Luego hemos tenido títulos como Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos (Destin Daniel Cretton, 2021), Eternals (Chloé Zhao, 2021) y Dortor Strange en el Multiverso de la Locura (Sam Raimi, 2022), que son buenas películas y a mi me gustaron mucho, pero ninguna de ellas en una maravilla y están lejos de serlo.

La cosa empeoró más a partir de Thor: Love and Thunder (Taika Waititi, 2022), que es la decepción hecha película y un desperdicio de dos estupendos personajes, Gorr el Carnicero de Dioses interpretado por Christian Bale y Mighty Thor interpretada por Natalie Portman

Luego llegó Black Panther: Wakanda Forever (Ryan Coogler, 2022), de la que no llegué a escribir una review, más que nada, porque me dio pereza hacerla. De hecho, solo tengo tres cosas que decir de esa película: 1) la Riri Williams (Dominique Thorne) que nos presentan no me convence nada, 2) mezclar a Namor (Ténoch Huerta) y los atlantes con la cultura Maya fue una cagada monumental -además de un desperdicio de un gran personaje -y 3), por mucho que me gusta el personaje de Shuri (Letitia Wright) y que era algo que estaba cantado -a parte de que sigue la tónica de los cómics -, no me convence que ella sea la nueva Black Panther y me mantengo en que Nakia (Lupita Nyong'o) era una mejor opción.

Y este año, la cosa no ha mejorado mucho con Ant-Man y la Avispa: Quantumanía (Peyton Reed, 2023), más centrada en parecer una space opera que en una película de superhéroes. Si ha mejorado con Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (2023), pero esta solo ha servido para que James Gunn se despida de Marvel para dirigir DC Studios junto a Peter Safran. 

Que, por cierto, manda narices que el mejor estreno de Marvel Studios este año sea una película escrita y dirigida por el actual jefe de DC y que ese jefe de DC, en un año lleno de fracasos, su único éxito haya sido con Marvel. Le cuento esto a alguien que ha vivido los últimos cinco años en una cueva y no se lo cree.

Mira que yo soy muy fan del MCU y, salvo unas pocas excepciones, disfruté mucho The Infinity Saga, pero a día de hoy el MCU ya no me entusiasma como antes. Se nota más agotamiento y más descontrol, ni tan siquiera uno de sus principales fuertes, que eran los efectos especiales, les salen bien ya. Además, a diferencia de The Infinity Saga, donde las películas seguían claramente un camino, aquí no parece que avancen hacia ninguna parte.

¿Estamos ante el fin del Marvel Cinematic Universe? Pues puede que si. Pero, bueno, veamos a ver que pasa. El año que viene se estrena Deadpool 3, película que podría suponer un gran subidón al MCU si cumple las expectativas. Además, se dice que se están haciendo cambios para mejorar las cosas y, si resulta ser verdad lo de que piensan traer de nuevo a los Vengadores originales, por mi, bienvenidos sean.

Veremos a ver como evolucionan las cosas pero, de momento, el futuro se ve bastante negro.

Ahora tenemos entre manos The Marvels, película que debía de haber salvado este flojo año, pero no ha hecho más que empeorar las cosas, porque se han caído con todo el equipo.

Y no es de extrañar porque...


...MENUDA PUTA MIERDA NOS HAN HECHO


Mira que yo soy de las pocas personas que defienden Capitana Marvel porque, aunque no fuera gran cosa, aquella película me gustó y encontré a Brie Larson aceptable como Carol Danvers; aunque, sigo manteniendo que este era un papel para Katheryn Winnick.

Pero, vamos, con esta película no pienso ser tan vehemente, porque puede que sea fan del MCU, pero lo que no soy es gilipollas.

Estamos ante una película que no aporta nada, con una historia de todo menos interesante y en la que lo que más vale la pena es la escena de los crédito finales; más adelante hablaré de ella. La película no es más que una excusa para juntar a sus tres protagonistas y ya está. 

En lugar de juntarlas en una película de casi 300 millones de dólares -que, a saber donde se los habrán gastado, porque la película es de todo menos espectacular -, debían haberlas juntado en un especial de Disney +, que seguro que hubiera funcionado mejor. Como el especial de Halloween Werewolf by Night (Michael Giacchino, 2022), el cual me encantó; no tanto, eso si, el especial de Navidad de Guardianes de la Galaxia dirigido por James Gunn, el cual fue un tanto decepcionante.



Todo ese rollo de las protagonistas intercambiándose mientras están en plena acción contra los Kree en tres escenarios diferentes tiene gracia al principio, pero se exceden tanto con eso que al final llegan a resultar cansino.

Aunque, eso no es lo peor. Lo peor son los momentos que dan vergüenza ajena, los cuales son unos cuantos; y no los protagonizados por la familia de Kamala Khan, que esos son los que más se libran de la quema.

Hay dos momentos en especial que me hacen pensar que la directora y los guionistas no sabían por donde tirar a la hora de escribir la película y cada uno ponía la primera chorrada que se le pasaba por la cabeza.

Uno de esos momentos es el de los gatos. Si, pese a que me gustó la película, lo de que Goose fuese quién dejara tuerto a Nick Fury lo encontré estúpido, lo de que esta ponga huevos, nazcan gatitos y los utilicen para evacuar la estación espacial S.A.B.E.R. haciendo que se coman a sus tripulantes para luego escupirlos vivos es... mejor no digo nada.

Pero, el momento que se lleva la palma es cuando llegan al planeta Aladna. Ahí hay una interesante historia de realeza y matrimonios forzados que podría haber dado bastante juego si la hubieran desarrollado como es debido. Aunque, ese no es el problema. El problema es que en ese planeta la gente se comunica cantando y bailando y a los responsables de la película les pareció una idea cojonuda que los números musicales fueran una especie de mezcla entre los de las películas animadas de Disney y los de las películas de Bollywood.

No está bien desear mal a nadie, pero con el gilipollas al que se le ocurrió esa gracia haría una excepción.

En cuanto al tema del reparto, flaco favor le han hecho a Brie Larson juntándola con Teyonah Parris y Iman Vellani, porque las dos se la comen con patatas y no dejan ni los huesos ¿Os acordáis en la serie animada de X-Men cuando Picara le roba sus poderes a Carol Danvers? Pues aquí Monica Rambeau y Ms. Marvel hacen lo mismo, pero con el protagonismo de Larson.

Pero es que luego, la villana, Zawe Ashton, cuando aparece, se las come a las tres. Puede que su personaje caiga gordo pero, a nivel interpretativo, la tía se come a las tres protagonistas y luego pide otra ración.

Pero es que luego, aparece Tessa Thompson como Valkyrie en una escena solo para decir Hola y ya está pero, en ese breve espacio de tiempo, se las come a las cuatro -por cierto, se suponía que en esa escena querían mostrar que Carol y ella tenían un romance, pero al final se echaron atrás; mucho wokismo, mucha inclusión forzada, muchas gilipolleces progres pero, a la hora de la verdad, no hay huevos cuando se trata de personajes protagonistas -.

Pero es que luego, en los últimos minutos de la película tenemos la aparición de Hailee Steinfeld como Kate Bishop y, aunque solo la vemos interactuando con Kamala Khan, basta solo con observarla para saber que, de haber estado en toda la película desde el principio, ella sola se hubiera comido a todo el reparto y no hubiera dejado ni los restos de la mesa.

Vamos, esto en vez de haberse llamado The Marvels, debía haberse llamado Holocausto Caníbal 3 -es que ya existe en España una película que se llama Holocausto Caníbal 2, pese a no tener nada que ver con el film de Ruggero Deodato -.

Por cierto, la aparición de Kate Bishop al final se supone que es un adelanto para los Young Avengers, que es el equipo que quiere juntar Kamala por si alguien no lo sabe. Aunque, a mi me parece que sería hacer un desperdicio con ella. Si de verdad quieren aprovechar a Kate Bishop, que le den una película o una serie formando equipo con Yelena Belova (Florence Pugh) que, en la serie Hawkeye, las dos tenían más química que treinta laboratorios juntos.

Ahora vamos con la escena de los créditos finales, que creo es lo más interesante de la película; y, vamos, que lo más interesante que tenga que ofrecernos sea su escena de los créditos finales dice mucho de este film.

En ella vemos a Monica Rambeau despertando en una realidad paralela, con lo que tenemos una nueva incursión en el multiverso, donde se encuentra con una variante de su madre. Pero, lo mejor viene cuando aparece el Dr. Hank McCoy, más conocido como el mutante Bestia. Por lo que tenemos la primera incursión de los X-Men en el MCU. Ya en la serie Ms. Marvel introdujeron el concepto mutante -poniendo de fondo la música de la mencionada serie animada de X-Men -, pero aquí tenemos ya la famosa Patrulla-X.



Aunque, lo mejor es que el Bestia que vemos está interpretado por el gran Kelsey Grammer, quién lo interpretó en X-Men: La Decisión Final (Brett Ratner, 2006) y luego apareció brevemente en X-Men: Días del Futuro Pasado (Bryan Singer, 2014). 

Independientemente de como fuera X-Men: La Decisión Final -para mi, la peor película de la saga -, el Bestia interpretado por Grammer me pareció excelente, mucho mejor que el que ha interpretado Nicholas Hoult. Sería excelente que Grammer fuera el Bestia oficial del MCU. Sin embargo, ni tan siquiera sabemos si estos X-Men que nos han presentado serán los X-Men oficiales o una variante del multiverso con los mismos actores de la saga de la Fox. El tiempo dirá.

Bueno, vamos resumiendo ya.

No puedo decir que The Marvels haya sido una decepción porque, la verdad, no esperaba mucho de ella. Todo material publicitario que salía no hacía más que echarme para atrás. El segundo tráiler si me dio algo de esperanza, pero lo que vino después volvió a darme el bajón.

Desde luego, de lo peor que nos ha dado el MCU y lo peor que que hemos visto desde que finalizó The Infinity Saga; y mira que tenía competencia con Thor: Loven and Thunder o Black Panther Wakanda Forever.

Desde luego, como Marvel Studios no reaccione, el final del MCU va a llegar antes de los esperado.





29 de octubre de 2023

EL EXORCISTA: CREYENTE (2023)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.







Otra película que he tardado en ver, aunque tenía ganas de verla, es esta nueva película de la gran obra maestra del cine de terror, El Exorcista (1973), dirigida por el fallecido William Friedkin.

La historia comienza en Haití, en 2010, cuando se produjo aquel gran terremoto que asoló el país aquel año. Dicho terremoto le sorprendió al fotógrafo Victor Fielding (Leslie Odom Jr.) y a su esposa, quienes se encuentran en el país de luna de miel estando ella embarazada. Victor resulta ileso, pero su esposa queda gravemente herida y los médicos le dicen que no pueden salvarla a ella y al bebé y tiene que elegir a cual de los dos salvar. Trece años después, Victor, que ha perdido la fe en Dios por la muerte de su esposa, ha estado criando en Georgia a su hija Angela (Lidya Jewett) desde que esta sobreviviera al terremoto.

Un día, Angela y Katherine (Olivia O’Neill), una compañera de clase de familia muy religiosa, se adentran en un bosque con intención de hacer una sesión de espiritismo para contactar con la madre de Angela. Las dos niñas desaparecen y, después de que Victor y los padres de Katherine las busquen desesperadamente, estas aparecen tres días después. Ninguna de las dos recuerda lo ocurrido y creen que han estado solo unas horas desaparecidas en lugar de tres días. Las cosas parecen volver a la normalidad, pero las niñas pronto muestran un extraño comportamiento que la ciencia médica es incapaz de comprender. Pese a su falta de fe, Victor decide contactar con Chris MacNeil (Ellen Burstyn), ya que los síntomas que presentan Angela y Katherine recuerdan a los de su hija Regan, a quién se le practicó un exorcismo cincuenta años atrás. Chris relató esos sucesos en un libro que fue un gran éxito de ventas, pero esto no gustó a Regan, quién terminó yéndose de su lado y ahora desconoce que fue de ella.

La película está dirigida por David Gordon Green, quién hace cinco años sorprendió con Halloween (2018), una secuela directa de La Noche de Halloween (John Carpenter, 1978) que ignoraba a las otras secuelas. Una jugada le salió maestra, con una película que, sin llegar del todo a la altura de la gran obra de John Carpenter, es la que más se acerca a la maestría de esta.




Ahora, ha intentado la misma jugada. Pero, en esta ocasión, a apuntado mucho más alto. Nada menos que El Exorcista, una de las mejores películas de terror de la historia. Puede que La Noche de Halloween sea una gran película que hasta ha creado escuela, siendo, junto con La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), precursora de los slashers. Pero, aún así, El Exorcista es una película que vuela mucho más alto y supone un reto mucho mucho más grande. Además, cabe decir que, con Halloween, Green contó con la ayuda del mismo John Carpenter, cosa que no se repite en este film, donde William Friedkin, antes de morir, despotricaba mucho contra esta película.

Finalmente, al final parece que Green apuntó demasiado alto y la cosa le ha venido grande. En taquilla, la película no ha logrado el éxito esperado. Aún así, los 30 millones de su presupuesto hacen que los 111 millones de dólares que lleva recaudados -56 millones en EEUU y 55 millones en el resto del mundo -hayan sido suficientes para que se de luz verde a las dos secuelas que tenían preparadas.

Por otro lado, la crítica la ha pulverizado sin piedad y la opinión mayoritaria del público ha sido poco entusiasta.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Para empezar, creo que no hace falta que diga que yo adoro El Exorcista; película de la que, por cierto, hablé largo y tendido en uno de mis otros blogs. Es, sin duda, una de mis películas de terror favoritas y la considero una de las mejores películas de la historia.

Sobre sus secuelas, pues la verdad que se las podrían haber ahorrado. 

El Exorcista II (El Hereje) (1977) es mala con avaricia y de lo peor de la filmografía de su director, el potente John Boorman, quién rechazó en su día dirigir la película original por considerarla cruel con los niños. La dirección de Boorman es buena, sobre todo, con esos planos en los que la cámara vuela como una langosta, pero eso no salva un deficiente y caótico guion que termina convirtiendo la película en un completo caos. Lo único destacable de este film es que Linda Blair ya se había hecho mayor y estaba bastante buenorra.

El Exorcista III (1990), dirigida por William Peter Blatty, autor de la novela en la que se basaba la película original y guionista y productor de aquella, está bastante mejor, además de que tiene una escena que no es apta para cardíacos. Aún así, como película es bastante deficiente en algunos aspectos y está a años luz de la película original. 

No olvidemos que este film surgió de Legion, un proyecto cinematográfico de principios de los 80 escrito por Blatty con la intención de que William Friedkin lo dirigiera. Sin embargo, la cosa no pudo ser, por lo que Blatty convirtió su guion en una novela que luego dio pie a este film. No tengo dudas de que si se hubiera hecho Legion con Friedkin dirigiendo y Blatty en el guion, hubiera salido una película mucho mejor; no a la altura de la original, pero si una película que se le acercara mucha en calidad.




Y luego está la precuela que, al igual que la Liga de la Justicia, nos llegó por partida doble. 

Primero hicieron la película con Paul Schrader como director, pero a Warner Bros. no les gustó su trabajo y buscaron a otro director para que la rehiciera -algo típico de ellos -. El elegido fue Renny Harlin, que no solo rehizo la película, sino que dirigió otra película completamente diferente. Así surgió El Exorcista: El Comienzo (2004), un montón de mierda tan grande que hace que El Exorcista II parezca una joya.

Después de este desastre, permitieron a Schrader hacer su versión, Dominion: Prequel to the Exorcist (2005), conocida en España como El Exorcista: El Comienzo - La Versión Prohibida. Esta, como película, está bastante mejor que la versión de Harlin, pero está lejos de ser una gran película y, además, su desarrollo es muy lento, haciéndola a ratos aburrida. 

Después, tras rumores de que iban a hacer un remake que me pusieron los pelos como escarpias, hicieron una serie de Tv creada por Jeremy Slater y con Geena Davis en su reparto. De esta no puedo decir nada porque no la he visto, aunque si hablan bien de ella.

Y así llegamos a la película que nos ocupa, una secuela directa de la película original que ignora las otras secuelas, lo mismo que su director hizo con Halloween, como ya he mencionado antes.

Y, como he mencionado antes, con aquella le salió la jugada maestra. Aunque, luego estropeó un poco las cosas con dos secuelas innecesarias, la aceptable Halloween Kills (2021) y la nefasta Halloween End (2022).

Yo tenía esperanzas de que aquello fuera porque esas secuelas las hizo más por obligación -de hecho, no piensa dirigir las secuelas de la película que nos ocupa -y que volviera a repetir la jugada de Halloween. Pero, desgraciadamente, no ha sido así.

Para empezar, quiero dejar claro que no es una mala película. Como película, COMO PELÍCULA, está bastante bien, con una buena dirección con logrados momentos de crear tensión y unas buenas interpretaciones. Muchos la están tachando de bodrio infumable, pero no es así, cinematográficamente hablando, esto no es ni El Exorcista II ni El Exorcista: El Comienzo, es una buena película.

Porque como película de terror funciona. Otra cosa es como funciona como secuela de El Exorcista y es aquí donde se cae el chiringuito.

El gran problema de la película es que, pese a los esfuerzos de Green -que los hay -, no veo en ningún momento el espíritu de la película original en todo el metraje, cosa que si ocurría con Halloween, donde podía ver el espíritu de la película de John Carpenter reflejado en cada fotograma del film. 

Aquí no ocurre eso. De hecho, la película me recuerda más a las muchas películas sobre exorcismos que se han hecho en las últimas décadas que a las gran obra maestra de William Friedkin. Ni tan siquiera la presencia de Ellen Burstyn como Chris MacNeil o el regreso de Linda Blair como Regan lo consiguen.

Que esa es otra...


¡QUE DESPERDICIO DE ACTRICES!


Porque, vamos, las dos están ahí para decir Hola y ya está. La presencia de Ellen Burstyn es que no aporta nada, solo está para recordarnos que estamos en el mismo universo que El Exorcista por si a alguien se le había olvidado; cosa que no me extraña que pasara.

Yo esperaba que la presencia de Chris MacNeil en la película fuera parecida a la del padre Merrin en la película original, que llegara para ayudar a los protagonistas a salvar a las niñas utilizando los conocimientos adquiridos a raíz del suceso que ella misma vivió. Pero, nada de nada, después de una brutal escena donde le sacan los ojos -que está bastante bien y es de lo más perturbadora -, la sacan del partido y solo tenemos algunos planos de ella en la cama del hospital.

Y, en cuanto a Linda Blair, con tanto con lo que se estuvo jugando antes del estreno de la película sobre si iba a volver o no, solo tenemos su aparición al final de la película para que veamos un reencuentro y reconciliación de madre e hija. Una escena muy emotiva pero...


...ESTO ES EL EXORCISTA: CREYENTE, NO LA FUERZA DEL CARIÑO III


En fin. El momento del exorcismo está bien gracias, principalmente, al buen trabajo interpretativo que hacen las dos niñas. Dista mucho de llegar a la altura del exorcismo de la película original, pero está bastante logrado. Además, está bien el final agridulce que nos presentan.

Al final, se salva una de las niñas, Angela, mientras la pobre Katherine muere y su alma es arrastrada al infierno por el demonio que las posee. Que no es Pazuzu, por cierto, sino una deidad demoníaca también procedente de la antigua mesopotamia llamada Lamashtu, cuyo aspecto mostré en el blog matriz.

Y todo por culpa de su padre. Porque el demonio da a elegir cual de las niñas se salva y cual muere después de revelar que, en Haití, Victor eligió que salvaran a su esposa y dejaran morir a su hija pero, al final, la niña se salvó y la mujer murió. Victor y la madre de Katherine se niegan a elegir pero, al final, el padre elige que se salve Katherine. Pero, por muy religioso que sea el hombre, parece que desconoce lo cabrones que son los demonios y, al final, todo era un engaño y la elegida es la que muere mientras la otra se salva.




Algo parecido a esto vamos a ver al comienzo de la segunda temporada de House of the Dragon; al menos, si siguen la tónica de los libros.

Bueno, vamos resumiendo ya.

El Exorcista: Creyente funciona muy bien como película de terror, sabe crear tensión y tiene momentos terroríficos bastante logrados. De ahí, que esta película se merezca el aprobado.

Sin embargo, como secuela de El Exorcista, naufraga por todos lados. Después de su acierto con Halloween, Green ha querido picar mucho más alto y, como se suele decir, cuanto más alto se pica, más grande suele ser la caída. Por eso, aunque apruebo esta película como film de terror, personalmente, no me ha gustado mucho.

Y, desde luego, poco interés tengo en ver las dos secuelas que hay programadas -las cuales ni Green quiere dirigir -; al menos, claro está, que hagan lo que sugiero en el blog matriz de recuperar a Pazuzu y lo utilicen para combatir contra Lamashtu -como ya ocurría en las leyendas mesopotámicas -utilizando el mal contra el mal. Ahí si que habría algo medianamente interesante.



24 de octubre de 2023

LOS MERCEN4RIOS (2023)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.











Bueno, he tardado en verla, pero ya he podido ver la cuarta entrega de la saga The Expendables, conocida en España como Los Mercenarios, que nos ha traído Sylvester Stallone.

Aunque, esta vez, Stallone ha decidido echarse a un lado y dejarle el protagonismo a Jason Statham, quién interpreta en esta saga a Christmas, el número dos de su personaje.

La historia comienza en Libia, en una antigua planta química de Gadafi que es atacada por unos mercenarios liderados por Suarto Rahmat (Iko Uwais), los cuales pretenden robar unas ojivas nucleares para Ocelot, un misterioso líder criminal cuya identidad se desconoce y muchos lo consideran un mito. Barney Ross (Sylvester Stallone) y su equipo de mercenarios son contratados para frustrar este robo por Marsh (Andy García), su nuevo contacto con la CIA. Ross se toma esta misión de forma personal, ya que, en el pasado, también participó en una misión contra Ocelot que salió mal y su equipo resultó muerto.

Ross y sus mercenarios logran interceptar a Rahmat y los suyos en pleno robo, pero este logra derribar su avión y matar a Ross. Lo peor es que Christmas (Jason Statham), mejor amigo de Ross y su número dos en el equipo, deja de lado la misión para intentar salvarle la vida sin éxito y, con ello, permite que que Rahmat escape con las ojivas. Como consecuencia, Christmas es apartado del equipo, a cuyo frente ponen a Gina (Megan Fox), una operadora de la CIA que, además, es ex-novia de Christmas. El equipo es enviado a un barco donde Rahmat va a entregarle las ojivas a Ocelot, quién pretende detonarlas cerca de Rusia en ese barco, disfrazado como un portaaviones estadounidense, y provocar la III Guerra Mundial. Pero Christmas, deseoso de vengar a su amigo, decide seguirles la pista y actuar por su cuenta con la ayuda de Decha (Tony Jaa), un antiguo miembro del equipo de Ross.

Los Mercenarios 3 (Patrick Hughes, 2014) no hizo los resultados en taquilla esperados, de ahí que esta cuarta entrega haya tardado tanto en llegar. Bueno, aunque también podían haber influido otros factores en este retraso, ya que se va diciendo por ahí que, después de la tercera, Stallone y el estudio estuvieron enfrentados y eso tuvo la saga paralizada hasta que el estudio le hizo una jugarreta a Stallone y le quitaron el control sobre la saga y tuvieron vía libre para hacer esta película.

Esto es solo un rumor, pero eso explicaría lo poco que Stallone sale en la película y que esta sea su despedida de la saga, dejando ahora como principal protagonista a Statham.




Aunque, dudo mucho que vayan a hacer más películas en vista de los resultados económicos de esta, que hacen que los de la tercera película no parezcan tan malos. Con 100 millones de dólares de presupuesto, la película solo ha recaudado 49 millones en todo el mundo, un desastre en toda regla. Por no hablar de que la crítica la ha pulverizado, el público tampoco la respalda y hasta la mayoría de fans de la saga echa pestes de ella.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Recuerdo cuando llegó la primera película de la saga, Los Mercenarios (2010), dirigida y protagonizada por Stallone, la cual se nos anunció como una gran acontecimiento, reuniendo a viejas glorias del cine de acción de los 80 para encarnar a un grupo de mercenarios formado por soldados veteranos que emprendían una guerra contra un dictador corrupto. Además, la película nos iba a brindar la oportunidad de ver juntos por primera vez en la pantalla grande a la Trinidad del cine de acción (Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis), lo cual iba a ser una pasada.

Con todo esto, me hice unas expectativas enormes en su día pero, al final, mucho ruido y pocas nueces. El resultado fue una película de acción simplona que se ve tan rápido como se olvida. Encima, la reunión de la Trinidad se limitaba a una sola escena donde los personajes lo único que hacían era tener una conversación y ya está.

Aún así, la película tuvo éxito y esto dio lugar a que se hiciera una secuela, The Expendables 2 (2012), donde Stallone le cedió la dirección a Simon West. Después de la enorme decepción que me llevé con la primera, esta la vi con unas expectativas mucho más bajas y, sin embargo, el resultado fue a la inversa.

Puede que The Expendables 2 esté lejos de ser una maravilla y sea solo una película de acción para pasar el rato también, pero supera en mucho a su predecesora y disfruto enormemente viéndole, cosa que no ocurre con la otra. Además, esta vez estuvieron más acertados y la reunión de la Trinidad es mucho mejor, no limitándose a ser solo una simple escena de conversación, sino que les vemos combatir juntos y todo. Encima, teníamos a Chuck Norris pululando por ahí y a Jean Claude Van Damme haciendo de villano sin ponerle una peluca hortera.

Con todo esto, cuando se hizo la tercera entrega, la ya mencionada Los Mercenarios 3 (Patrick Hughes, 2014), me animé más a verla, pero de nuevo me llevé otro chasco, mayor incluso que con la primera que, por muy decepcionante que fuera, no era del todo una mala película. Esta, en cambio, fue un bodrio de campeonato que, encima, traicionaba el espíritu de la saga introduciendo un equipo nuevo con personajes jóvenes, queriendo hacer así un choque de generaciones, pero que les salió como el culo.

Todo ello acompañado de unos nefastos efectos especiales y unas escenas de acción muy mal rodadas. Encima, Stallone cedió a las presiones del estudio e hizo la película PG-13, con lo que no parábamos de ver cuerpos acribillados que quedan intactos y sin una sola gota de sangre o momentos patético, como poner una pila de cajas frente a la cámara para ocultar un degollamiento. Querían ampliar la franquicia a otro tipo de público y lo único que hicieron es casi hundir una saga que ya de por si no había comenzado muy bien, pero que había remontado en la segunda entrega.




Después de esto, ni me quedaban ganas de que hicieran una cuarta película. Además, dado que es la única película de la saga que me gusta y que he visto varias veces sin cansarme de verla, a la segunda entrega la llamo The Expendables 2, en lugar de Los Mercenarios 2, para diferenciarla de las otras.

Pero, en fin, ya que han hecho una cuarta, pues había que verla. Eso así, esta vez no me he molestado en verla en cines, como las otras, porque también me intuía aquí otro tongo.

Pues bien, una vez vista la película, digo a su favor que, cinematográficamente hablando, la he encontrado mejor que la tercera; aunque, eso no tiene mucho mérito, ya que hasta una pantalla en negro es mejor que esa película.

Sobre si me ha gustado o no, ya he dado una pista con el título. Si me hubiera gustado tanto como la segunda, habría mantenido el título original, Expend4bles, pero ya habéis podido ver que la llamo por el título que le han puesto en España, Los Mercen4rios, así que ya os imaginaréis por donde van los tiros.

La película no solo no me ha gustado, hasta me ha aburrido mucho en su primera parte. La cosa mejora luego en la segunda, cuando empieza la acción en el barco, cuando empiezan los tiroteos y las escenas de acción. Pero, hasta que todo eso llega, nos toca ver una trama que no avanza nada donde las únicas escenas de acción las tenemos en Libia y tampoco son gran cosa.

Todo ese rollo de Christmas siendo apartado del equipo y buscando trabajo por ahí en la seguridad privada es un rollo patatero. Admito que mola el momento en el que le parte la cara a ese influencer gilipollas, pero tampoco es gran cosa. Luego, todo ese rollo de pareja que se trae con Megan Fox de ahora nos peleamos ahora nos revolcamos en la cama, a parte de estar ya muy trillado, no hace más que hacer a la película más aburrida.

Y, por cierto, ya que han recuperado la clasificación R, podrían habernos dado una escena de sexo en condiciones y no un plano de Megan Fox en ropa interior que se puede encontrar con una rápida búsqueda en internet.

Y, hablando de Megan Fox, tanto ella como las nuevas incorporaciones son desaprovechados terriblemente. Tan solo han aprovechado un poco a Iko Awais como villano, pero ni tan siquiera es el villano principal. Que esa es otra, pero de eso hablaré más adelante.

Pero, el mayor desperdicio que han hecho ha sido con Tony Jaa. Su personaje me ha encantado y me ha parecido lo mejor de la película; hasta pediría que le dieran una película propia y todo. Sin embargo, aunque le vemos luchar un poco, no le dan un solo momento para lucirse. Tan solo tiene un oportunidad en una escena de pelea, pero se tiene que unir a la asiática Targaryen para estropearlo. Claro, que tampoco la culpo a ella, porque durante todo la película la estaba usando solo como adorno.

Porque, vamos, que modo de desperdiciar a los personajes femeninos, lo único que consiguen es que cada vez eche más de menos a Nan Yu en The Expendables 2, la mejor fémina de toda la saga.

El director, Scott Waugh, no lo hace del todo mal. Las escenas de acción están bien rodadas y los efectos especiales son decentes. Pero, al menos al comienzo, el montaje ha sido de pena. Eso de alternar la escena de Libia con otras escenas con los protagonistas es para hacérselo mirar. La película debería haber comenzado con el asalto a la planta química como prólogo, después salir el titulo, las escenas con los protagonistas, el momento en el que se les encomiendan la misión y luego la muerte de Ross en otro escenario, no en la escena de Libia.

Me da a mi que había una escena de acción entre medias de Libia y el barco que era donde moría Ross, pero debieron cortarla por razones de presupuesto o de duración, haciendo al final ese pastiche que vemos.

Ahora vamos con lo del misterioso villano, Ocelot, con el que han querido hacer una especie de homenaje a Sospechosos Habituales (Bryan Singer, 1995) con todo eso del barco donde sabemos que el misterioso villano está ahí, pero no podemos verlo. Pero, vamos, otra cosa que les ha salido como el culo, porque el misterio sobre la identidad del villano hace de todo menos sorprender. 




Yo cuando vi que había un villano misterioso en la película cuya identidad podría ser cualquiera de los personajes del film, rápidamente, me dije que, una de dos, o es el personaje de Andy García, tomando así el camino más fácil, o es el propio Barney Ross, dándole un inesperado giro a la saga. Porque estaba más que claro que la muerte de Ross era fingida.

Pues bien, al final optan, como no, por el camino fácil, algo que podrían haber arreglado si la reaparición de Stallone con ese helicóptero de combate hubiera sido épica, pero de nuevo el mal montaje de Waugh vuelve a jugar en contra del film.

Además, que al final Ocelot resulte ser el personaje de Garcia hace que todo lo que hemos visto con Statham en la primera parte de la película resulte más estúpido de lo que ya es. Si su plan era coger prisioneros a los mercenarios para intercambiarlos por el testigo que puede identificarle ¿Para qué sacar a Christmas del equipo? Si lo hubiera dejado dentro, lo habría hecho prisionero con los demás y no le hubiera supuesto un problema. Además, no hubiera hecho tan innecesario lo de la trampilla que se abre si le orinas encima que, visto lo visto, se la podrían haber ahorrado de lo ridícula que es.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Si Los Mercenarios 3 casi hundió esta saga, esta cuarta película, aunque mejora un poco a la tercera, le ha dado el tiro de gracia. De todas maneras, esta saga ya empezó mal desde el principio y, aunque una de sus películas mejoró las cosas, sus responsables la han terminado de echar a perder.

Lo siento, The Expendables 2, pero te quedas sola. Claro, que tú no tienes la culpa de que tus hermanas la hayan cagado.




25 de mayo de 2023

INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO (1984)


Como hice en la anterior, aquí advierto también de que la review contiene SPOILERS. Puede que, a estas alturas, quién no haya visto la película es porque no quiere verla pero, al menos, no se la arruino a futuras generaciones.





 



Continúo el tour por las películas de la saga Indiana Jones que estoy haciendo como anticipo al estreno de la última entrega, Indiana Jones y el Dial del Destino. La cual, por cierto, ha sido recientemente presentada en Cannes y, desde luego, las primeras criticas que está recibiendo no son nada alentadoras.

Pero, bueno, cuando la vea ya podré opinar de ella. Ahora, de lo que opino es de las películas de la saga que ya he visto. Ya hice el análisis correspondiente a En Busca del Arca Perdida (1981) y ahora toca el de su primera secuela, Indiana Jones and the Temple of Doom (1984), conocida en España como Indiana Jones y el Templo Maldito.

Pero, vayamos por partes.

La historia comienza en Shanghai, en 1935. Indiana Jones (Harrison Ford) se encuentra en el Club Obi-Wan con Lao Che (Roy Chiao), un poderoso líder criminal, para hacer un intercambio, pero la cosa sale mal y Jones tiene que huir de la ciudad junto a Tapón (Ke Huy Quan), un niño chino amigo y colaborador suyo, y Willie Scott (Kate Capshaw), una cantante de cabaret que se ve arrastrada en la huida. Jones, Willie y Tapón logran escapar de la ciudad en avión, pero este avión resulta pertenecer a Lao Che, quién hace que los pilotos salten en paracaídas en pleno vuelo después de vaciar los depósitos de combustible, lo que hace que el avión se estrelle.

Indy, Willie y Tapón logran sobrevivir y llegan hasta la India, donde encuentran un poblado donde los habitantes les piden ayuda, ya que les fue robada su piedra sagrada y, además, los niños fueron raptados y llevados al palacio de Pankot. Jones cree que la piedra que les robaron es una de las piedras de Sankara y acepta ayudarles. Al llegar al palacio son bien recibidos por su joven maharajá, quién les permite pasar la noche en el palacio. Pero, tras sufrir un intento de asesinato, Indy descubre que bajo el palacio se está alzando de nuevo el culto Thuggee, una sanguinaria secta que se creía extinguida.

Recuerdo que ya hablé largo y tendido de como fue la gestación de esta y las otras películas, así que aquí tampoco me enrollaré.

Tan solo decir que Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford repitieron como director, productor ejecutivo y protagonista, respectivamente. Quién no repitió fue Lawrence Kasdan en el guion. Le ofrecieron repetir, pero a Kasdan no le gustó la historia que habían elegido y tampoco le convencía el tono oscuro de esta nueva entrega.




Los encargados de reemplazarle fueron la pareja de guionistas Willard Huyck y Gloria Katz, que ya trabajaron con Lucas en la segunda película de este como director, American Graffiti (1973), y luego trabajarían en otras dos producciones de Lucas, Howard, un Nuevo Héroe (1986) -dirigida por Huyck y producida por Katz -y Asesinatos en la Radio (Mel Smith, 1994).

Precisamente, esta última película, una comedia negra ambientada en los años 30, cuando las emisoras de radio retransmitían desde grandes escenarios teatrales y montaban grandes espectáculos, fue lo que inspiró el número musical con el que arranca la película, donde Kate Capshaw se suponía que iba a cantar en inglés pero, en el último momento, se cambió por chino mandarín. Aunque esa película es de 1994, Lucas llevaba desde principios de los años 70 trabajando en el guion de la misma con Huyck y Katz.

La película fue también un gran éxito de taquilla. Puede que inferior al de su predecesora pero, aún así, recaudó 180 millones de dólares solo en EEUU y 153 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 333 millones de dólares; todo ello con un presupuesto de 28 millones de dólares.

Al igual que En Busca del Arca Perdida, fue también todo un fenómeno sociológico. No obstante, en la respuesta de la crítica, aquí las críticas fueron más mixtas debido, principalmente, al tono oscuro de la película. Lucas afirma que quería que esta segunda entrega fuese más oscura que la primera, de la misma manera que El Imperio Contraataca fue más oscura que La Guerra de las Galaxias.

Sin embargo, son muchos los que insinúan que esto se debió al estado de ánimo de Lucas y Spielberg por aquel entonces, ya que el primero se había divorciado de su mujer y el segundo había roto con su pareja de entonces.

Pero, bueno, vamos a lo que me parece a mi esta película.

La película me encanta, me parece una muy buena película y, sin duda, la considero la mejor de la saga después de En Busca del Arca Perdida.

Uno de sus principales aciertos es que sea más oscura que su predecesora y hasta tiene momentos gore, como la famosa escena en la que el villano Mola Ram le arranca el corazón a un tipo. Algo que creó tal controversia en su día que causó el nacimiento de la clasificación PG-13.

Aunque, no solo fue la oscuridad y el gore lo que creó controversia, uno de los momentos cómicos que es ya una escena mítica. Hablo, naturalmente, de la cena en el palacio de Pankot consistente en serpientes con sorpresa, escarabajos que se comen como si fueran mejillones rellenos, sopa de ojos y sorbetes de sesos de momo.

Esta escena fue hecha para reírse de los prejuicios occidentales ante las costumbres de otras culturas, pero en la India no lo entendieron así y lo tomaron como una burla y les prohibieron rodar en el país, teniendo que llevarse la producción a Sri Lanka.

Y, sin embargo, ahora van diciendo por ahí que en occidente vamos a terminar comiendo insectos por todo este rollo del cambio climático. Otra muestra más de lo gilipollas que se está volviendo el mundo.

Pero, bueno, volvamos con la película. Como ya he dicho, fue un acierto hacerla más oscura que la primera, pero su gran logro no radica en esto. Su gran logro es que es una secuela fiel a la película original pero, a la vez, también es muy diferente a esta. Eso es lo que deben ser las secuelas, fieles a sus predecesoras pero, a la vez, diferentes a estas, en lugar de darnos más de lo mismo una y otra vez, algo que puede funcionar al principio pero, a la larga, hace que una saga se vuelva cansina.

Lucas y Spielberg acertaron haciendo esta película diferente a la original. Desgraciadamente, no lo supieron ver en su día y consideraron lo consideraron un error. De ahí que la siguiente entrega repitiera muchas cosas de la primera. Pero, bueno, de eso ya hablaré cuando toque hablar de esa película.




Como ya he dicho antes, para mi esta película es la mejor entrega de la saga después de la primera. Puede que sea más oscura que esta, pero carece de la ambigüedad que tenía Indiana Jones en la película anterior. Aquí Jones es un héroe completo. Lo más de anti-héroe que le vemos hacer en este film es cuando, en la escena del comienzo amenaza con apuñalar a Willie Scott si no le dan el diamante; aunque, yo dudo mucho que hubiera llegado a hacerlo.

Es cierto que más adelante le vemos convertirse en villano, pero eso no es por voluntad propia, sino por esa cosa que le obligan a beber y, cuando Tapón lo libera quemándole con la antorcha, vuelve a ser el héroe que todos conocemos.

Así que aquí no tenemos a un Indiana Jones moviéndose por la delgada línea entre el bien y el mal como si tuvimos en En Busca del Arca Perdida. Y eso que esta película es un precuela, ambientada un año antes. Sin embargo, yo nunca la he visto como una precuela, la verdad. Lucas dijo que la planteó como una precuela al no contar de nuevo con los nazis como villanos, pero a mi eso me parece una completa gilipollez.

Lo único que nos indica que la película es una precuela es cuando, al comienzo, nos ponen en sobreimpresión: Shanghai, 1935. Sin embargo, eso se podría cambiar perfectamente por Shanghai, 1937 y no cambiaría nada la película.

Por lo demás, la película es muy buena. Al igual que la primera, el ritmo nunca decae y va progresando a medida que avanza la película, el diseño de producción es genial, los efectos especiales están a la altura y las escenas de acción son espectaculares y muy bien rodadas.

Aquí la gran estrella, sin duda, es la persecución de vagonetas en la mina, una escena realmente impresionante de lo trepidante, espectacular y lo bien hecha que está en una época en la que los efectos especiales por ordenador no estaban tan a la orden del día. Es cierto que hay algunos momentos que canta, como algunos planos donde se ve claramente que lo que van en la vagoneta son muñecos, pero, a pesar de eso, la escena es realmente brillante, solo superada por la escena del camión de En Busca del Arca Perdida.

No obstante, no todo en esta película me gusta, ya que hay un momento en especial que nunca ha llegado a convencerme del todo y es, de hecho, la parte que más me rechina de este film. 

Hablo del comienzo en el Club Obi-Wan en Shanghai, muchos adoran esa parte, pero a mi me sobra completamente. Aunque, no todo, eso si. El número musical con los títulos de crédito iniciales está bien y la parte de la negociación con Lao Che también. Es toda esa movida que se monta después, con peleas, tiroteos, gente arrastrándose por el suelo o corriendo de un lado a otro como pollo sin cabeza... Todo eso me resulta muy cansino e insoportable y me recuerda horrores a la película 1941 (1979), el primer gran fracaso de Spielberg, sobre todo a esos excesos en la puesta en escena que terminaron echando a perder lo que podía haber sido una buena sátira sobre la II Guerra Mundial. 

Afortunadamente, todo eso termina pronto, cuando Indy salta por la ventana utilizando el gong como escudo y, a partir de ahí, la película empieza a ir cuesta arriba; con algún que otro altibajo, eso si, pero siempre cuesta arriba.

Sobre el reparto, Harrison Ford sigue estando genial como Indiana Jones, haciendo completamente suyo al personaje.




Kate Capshaw -esposa de Spielberg en la vida real -hace un buen trabajo como Willie Scott, un personaje que, como he dicho antes, es completamente diferente a Marion Ravenwood y, además, aporta mucho humor a la película al ser una mujer muy refinada que se ve arrastrada a una serie de situaciones para las que no está preparada. Algo que puede ser visto como machismo a ojos del feminismo del siglo XXI, sin embargo, a pesar de esto, ella tiene también sus momentos para lucirse como heroína, como cuando evita que Indiana Jones y Tapón terminen convertidos en pinchos morunos en otra de las míticas escenas de este film.

Y, hablando de Tapón, también es muy bueno el trabajo que hace Ke Huy Quan, actor que este mismo año ha ganado el Oscar a mejor actor de reparto por Todo a la Vez en Todas Partes (Daniel Kwan y Daniel Scheinert, 2022). 

Y no puedo olvidarme del gran villano de la película, Mola Ram, interpretado por el actor hindú Amrish Puri, famoso actor de Bollywood que aquí hace un gran trabajo, llegando hasta a dar miedo y todo.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Indiana Jones y el Templo Maldito es una muy buena película, una dignísima secuela de En Busca del Arca Perdida y, sin duda, la mejor entrega de la saga después de la primera. 

Diferente, pero fiel a su predecesora es, junto con Aliens: El Regreso (James Cameron, 1986), un excelente ejemplo de como deberían ser las secuelas.