28 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL (2026)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.









Resident Evil, la famosísima franquicia de videojuegos de Capcom ha vuelto a los cines, esta vez, de la mano de un talentoso director de cine de terror.

¿Ha logrado esta nueva película darnos por fin una adaptación como es debido de Resident Evil? Pues a eso me dispongo a responder, ahora que he visto la película.

Pero, vayamos por partes.

Bryan (Austin Abrams) es un repartidor de suministros médicos que está teniendo una mala noche de trabajo en la que, incluso, tiene una discusión con su novia, Michelle (Sara Paxton), ya que esta ha quedado embarazada, algo que a él no le hace mucha gracia. Aún así, acepta un encargo que está muy bien pagado, debe llevar un paquete de forma urgente al hospital de Raccoon City. Sin embargo, lo que parece un envío rutinario terminará convirtiéndose en una pesadilla.

Tras un fallido intento por parte del mismísimo George A. Romero, la saga protagonizada por Milla Jovovich, la película de 2021 y la nefasta serie de Tv de Netflix, nos llega ahora esta película dirigida por uno de los nuevos talentos del cine de terror.

Se trata de Zach Clegger cineasta que se dio a conocer con la estupenda Barbarian (2022) y el año pasado tuvo mucho éxito de público y crítica con Weapons (2025), película que, como ya dije, me gustó, pero no tanto como Barbarian, ya que, a diferencia de aquella, en donde cuanto más se sabía más mal rollo daba, ahí en cuanto se supo que era lo que estaba detrás de todo, la película se desplomaba.

A pesar de ella, Cregger dejaba ver en ambas películas que es un director muy bueno y tiene verdadero talento para el cine de terror -todo lo contrario del director de Obsession -.

Ahora, nos trae su propia versión de los videojuegos de Resident Evil, algo que no va a ser muy habitual en su filmografía, ya que ha dejado claro que no quiere hacer más adaptaciones de propiedades intelectuales debido a la responsabilidad que eso implica.

Sobre como le está yendo, en taquilla no le está yendo nada mal, con 123 millones de dólares recaudados en todo el mundo antes de su segundo fin de semana con un presupuesto de 75 millones. Además de que está teniendo excelentes críticas y una opinión del público de lo más positiva.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Antes de ponerme con la película, vamos a hacer un repaso a las anteriores adaptaciones en acción real; ya que las películas animadas hechas con gráficos de los videojuegos suelen ser muy buenas.




Las películas de Milla Jovovich en su mayoría me gustan, ya que son películas de acción bastante entretenidas y disfrutables. Sin embargo, como adaptación de los videojuegos no valen una mierda. Si se cambiaran los títulos de las películas y el nombre de algunos personajes, de Resident Evil no tendrían practicamente nada. Yo las disfruto mucho, pero sin pensar que son adaptaciones de Resident Evil; o, al menos, pretenden serlo.

Eso si, cabe decir que tienen a la mejor Jill Valentine que se ha hecho en acción real interpretada por Sienna Guillory. Aunque también cabe decir que es la Jill Valentine más desaprovechada de la historia, ya que debería haber protagonizado su propia película y no solo haber sido secundaria de Milla Jovovich; con quién si fue un acierto darle un personaje inventado para que ella pudiera crear una muy buena heroína de acción y no la cagaran intentando hacer una réplica de cualquiera de las heroínas de los videojuego.

Luego está la película Resident Evil: Bienvenido a Raccoon City (2021), escrita y dirigida por Johannes Roberts, donde se ve que intentaron hacer una película más fiel a los videojuegos -al menos, en el aspecto visual -, pero al final les quedó una película muy deficiente.

Eso si, esa película es Casablanca si la comparamos con la serie de Tv que Netflix estrenó un año después y que, como era de esperar, solamente duró una temporada; y ya me parece mucho. Un engendro que avergüenza a los fans de los videojuegos, a los fans de las películas basadas en los videojuegos, a los fans de Dua Lipa y los fans de cualquier cosa.

Ahora, tenemos entre manos esta película que, desde luego, a mi me ha gustado mucho y debo decir que, hasta ahora, es lo más cercano que tenemos a una adaptación decente en acción real de Resident Evil.

No obstante, como ya sabéis, cuando analizo una adaptación, ya sea de una novela, un cómic o un videojuego, siempre la analizo de dos formas, como película en si y como adaptación.

Empecemos por como es como película de terror, donde aprueba con nota, sin ninguna duda.

Como ya he mencionado antes, Zach Cregger es un director muy bueno y alguien que sabe muy bien dirigir cine de terror. Y, desde luego, aquí lo demuestra con creces. Además de saber muy bien crear momentos de tensión e introducir sustos donde tiene que meterlos, logra a lo largo de la película crear una atmósfera que consigue que, a medida que avanza el film, el espectador se sienta tan agobiado como el protagonista. 

Que, por cierto, el protagonista es otro gran acierto del film. Austin Abrams hace un trabajo excelente dando vida a un personaje normal y corriente que termina viéndose metido en una situación para la que no está preparado y tiene que hacer grandes esfuerzos por sobrevivir y logra hacerlo de la forma más creíble posible. Además de que todo el peso de la película recae tanto en el personaje como en el actor y ambos salen victoriosos de este reto.

La película funciona muy bien como película de terror pero ¿Cómo funciona como adaptación de videojuego?

Pues aquí la película se anota otro tanto, porque estamos ante...


...LA MEJOR ADAPTACION EN ACCION REAL QUE SE HA HECHO DE RESIDENT EVIL


Cierto que las anteriores adaptaciones no le habían puesto las cosas muy difíciles a Cregger, pero eso no tiene nada que ver, porque se nota que el director ha entendido los videojuegos de verdad y ha sabido como llevarlos a la gran pantalla.

Puede que la película no adapte ninguno de los videojuegos de la saga o que no veamos a personajes populares como Jill Valentine, Leon S. Kennedy o los hermanos Redfield, pero es que la película no los necesita.

No me malinterpretéis, si hubiera aparecido Jill Valentine o cualquiera de los otros personajes famosos de los videojuegos hubiera quedado bien, lo que quiero decir es que no era algo estrictamente necesario.

Cregger nos presenta aquí una historia que bien podría ocurrir en el universo de los videojuegos, con un nuevo personaje que llega a Raccoon City al mismo tiempo que sucede el incidente en el que el virus-T se expande de la ciudad convirtiendo a sus habitantes en zombies y cosas peores, justo cuando tienen lugar los videojuegos Resident Evil 2 y Resident Evil 3. 




Pero, como ya he dicho, en la película no aparecen ni los protagonistas de esos videojuegos ni se ven escenas de ellos. Sin embargo, Cregger si introduce muchas referencias, como la máquina de escribir, las plantas medicinales, los sprays de primeros auxilios o la caja de cartuchos de escopeta. Y luego, cuando llegamos a Raccoon City, vemos escenarios idénticos a los de los videojuegos, como el parking subterráneo o el hospital; incluso el interior de las alcantarillas es como los de los videojuegos.

Pero es que la cosa no se queda solo en eso. De forma muy inteligente, Cregger ha hecho la película como si de un videojuego de survival horror se tratara.

La película está diseñada de tal forma que parece que se van superando los niveles de un videojuego, con el protagonista superando las situaciones como si estuviera en un videojuego, haciéndose con armas diferentes a lo largo de la historia y cada una más potente que la anterior y teniendo que registrar cajones de muebles y demás lugares para poder hacerse con municiones y suministros a medida que las situaciones se van volviendo más peligrosas. 

Hay, de vez en cuando, planos subjetivos que recuerdan a un videojuego en primera persona y planos con la cámara detrás del protagonista que recuerdan a un videojuego en tercera persona y hasta hay algunas escenas de acción que recuerdan mucho a la de los videojuegos, como la del hueco del ascensor.

Hasta Cregger se ha creado su propio final Boss con ese mutante que se hace cada vez más grande juntando cadáveres. Aunque, aquí la cosa no solo recuerda a Resident Evil, también nos llega a la mente la película La Cosa (John Carpenter, 1982) o el Rey Rata del videojuego The Last of Us: Part 2.

No obstante, no todo es bueno en esta película. Como principal punto negativo está que Cregger ha hecho gala una vez más del que es su peor defecto, ya visto en sus anteriores películas. Hablo, naturalmente, de cuando los personajes se ponen ha hacer estupideces sin sentido creando momentos ridículos.

Aquí ni el protagonista se libra. Habla, naturalmente, de las escena en el granero donde, tras mostrar cierta astucia al coger la escalera de madera y utilizarla para cerrar la puerta y dejar encerrado al perro, luego no se le ocurre nada mejor que arrojarle la escalera al perro a modo de burla sin pararse a pensar que la puede necesitar más adelante.

Luego, cuando se encuentra con los agentes de Umbrella -la referencia a la famosa corporación que hay en el film -, una de ellos, Maxine, interpretada por Kali Reis, se baja del coche para ayudar a unos ciudadanos que están siendo atacados por zombies. 

Hasta ahí, bien. El problema es que, cuando mata a los zombies y ve que no queda ningún superviviente, en lugar de regresar inmediatamente al coche y reanudar la marcha, cosa comprensible en una ciudad infestada y teniendo una misión importante entre manos, se pone a inspeccionar hasta quedar fuera de la vista del protagonista y el otro agente, interpretado por Paul Walter Hauser. Y, bueno, no no hace falta que cuenta como acaba. Cierto que ese momento nos da otra escena propia de los videojuegos cuando el protagonista tiene que recuperar las llaves del coche pero, aún así, eso no evita que todo ese momento quede ridículo.




Y, mi momento ridículo favorito, el del acto final en el laboratorio del hospital, donde los científicos que trabajan allí, con todo yéndose a la mierda a su alrededor, no se les ocurre nada mejor que dejar entrar en el laboratorio a un completo desconocido sin asegurarse de que está infectado o no. Encima, la excusa que ponen es que, con todo lo que está pasando, ese día hacen excepciones. Vamos, en una ciudad donde la mayoría de su población se está convirtiendo en zombies o en mutantes, a los científicos se les ocurre hacer una jornada de puertas abiertas en el laboratorio.

Pero, bueno, por suerte, la película tiene las virtudes suficientes como para poder tolerar estas estupideces que, como ya he mencionado antes, son uno de los defectos de Cregger.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Resident Evil es una prueba bien clara de que si no hacen muchas adaptaciones buenas de videojuegos es porque no quieren. Cregger no solo ha sabido traspasar muy bien el espíritu de los videojuegos a la pantalla grande, también ha hecho una película donde el espectador la vive como si jugara un videojuego de survival horror.

Sin embargo, la película no solo se ha hecho para los fans de los videojuegos, también es una muy buena película de terror que se disfruta muy bien aunque no hayas jugado nunca a los videojuegos de Resident Evil y ni tan siquiera los conozcas. 





8 de agosto de 2026

SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY (2026)

 


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.












La cuarta película protagonizada por el Spiderman interpretado por Tom Holland ya está en los cines y yo ya he podido verla y me dispongo a dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

Han pasado cuatro años desde que el Doctor Extraño lanzase el hechizo con el que Peter Parker (Tom Holland) sacrificó su existencia, haciendo que todo el mundo olvidase quién es. Todo ese tiempo lo ha pasado protegiendo la ciudad de Nueva York bajo la identidad de Spiderman al mismo tiempo que se mantiene alejado de todos los que fueron cercanos a él, como Ned Leeds (Jacob Batalon), su mejor amigo, y MJ (Zendaya), la mujer que ama, viendo a través de las redes sociales como ambos viven la vida que él también debía haber vivido con ellos.

Cuando interviene para intentar detener un tanque que está arrasando parte de la ciudad e irrumpe en el edificio del Departamento de Control de Daños se verá enfrentado a un misterioso villano con poderes telepáticos capaz de controlar las mentes de otras personas. Investigando, logra descubrir que este misterioso villano es en realidad una chica (Sadie Sink) que está atacando al Control de Daños y que busca algo que está en poder de estos.

Esta cuarta película de Spiderman dentro del Marvel Cinematic Universe llega con cambio en la silla de director. Jon Watts, director de las tres películas anteriores, Spider-Man: Homecoming (2017), Spider-Man: Lejos de Casa (2019) y Spider-Man: No Way Home (2021), ha sido reemplazado por Destin Daniel Cretton, quién ya tiene experiencia trabajando con Marvel Studios tras dirigir la película Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos (2021) y ser el creador y principal responsable de la serie Wonder Man.




En cambio, se mantienen la pareja de guionistas formada por Chris McKenna y Erik Sommers y Kevin Feige y Amy Pascal siguen siendo los principales productores; él a través de Marvel Studios y ella a través de Sony Pictures.

La película se estrenó el pasado 31 de julio en EEUU, aunque a otros países llegó antes, como España, donde se estrenó el 29 de julio.

Sus resultados no pueden ser mejores. La película terminó su primer fin de semana con una recaudación de 360 millones de dólares en EEUU y 516 millones en el resto del mundo, haciendo un total de ¡932 millones de dólares! 

Además, los 360 millones recaudados en EEUU hacen que supere el récord de Vengadores: Endgame (Anthony Russo y Joe Russo, 2019) como mejor estreno en cines estadounidenses.

Y la cosa sigue subiendo, ya que a día de hoy lleva recaudados nada menos que 510 millones en EEUU y 706 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 1.216 millones de dólares, habiendo superado ya la barrera de los mil millones cuando aún no lleva ni dos semanas en cartel.

Y, por si eso fuera poco, la película está teniendo unas críticas excelentes y la opinión del público es, incluso, mejor.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Desde luego, la película se merece el enorme éxito que está teniendo y lo mucho que está gustando a público y crítica porque...


...ME HA ENCANTADO


Como alguien a quién le encanta Spiderman, mi superhéroes favorito junto con Batman, he disfrutado una barbaridad con la película.

Me ha parecido la mejor de las películas protagonizadas por Tom Holland, y eso que sus tres predecesoras son muy buenos. Pero es que, a gustos personales -repito, a GUSTOS PERSONALES -, la encuentro, incluso, mejor que Spiderman 2 (Sam Raimi, 2004); eso si, Spiderman (Sam Raimi, 2002) todavía sigue siendo para mi insuperable.

Además, puedo decir que, finalmente, puedo tener esperanzas de que el MCU aún continúa con vida. Es cierto que el año pasado ya se vieron signos de mejora con Thunderbolts y Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos, pero no eran signos lo suficientemente grandes como para darnos muchas esperanzas.

Sin embargo, con esta película, y si Vengadores: Doomsday cumple las expectativas, se puede decir que al MCU le queda todavía cuerda para rato y, aunque dudo que vuelva a reinar como lo hizo la década pasada, todavía puede hacernos disfrutar unos años más.

Pero, bueno, dejemos el MCU a un lado y vamos con la película que, como ya he dicho, me parece buenísima, un...


...PELICULON


Como ya he dicho antes, las tres películas anteriores son muy buenas, no obstante, esas películas nos mostraban la formación de Spiderman como superhéroe y el paso de Peter Parker de ser un adolescente a su salto a la madurez, por lo que en esta película tenemos ya a Spiderman completamente formado como superhéroe y, sobre todo, como defensor de la ciudad de Nueva York.

La película no defrauda. Lo que nos adelantaron justo al final de No Way Home, lo tenemos aquí con excelentes resultados, con unas logradísima secuencias de Spiderman balanceándose entre los edificios de Nueva York que recuerdan mucho a las películas de Sam Raimi o mostrando al hombre araña combatiendo a villanos de su universo en secuencias fugaces, pero que recrean famosas portadas de los cómics. Hasta recrean la mítica portada del Amazing Fantasy #15, donde Spiderman hizo su primera aparición en 1962.



También hay muchas referencias, pero no solo a los cómics, también a las películas anteriores, tanto las de Raimi como las de Marc Webb; incluso recrean lo del helicóptero atrapado en telas de araña de aquel tráiler de la primera película de Raimi censurado a causa del 11-S.

Y todo ello con un ritmo que nunca decae, un gran sentido del espectáculo y, sobre todo, un gran respeto por Spiderman y su universo.

Se nota el cambio de director, pero se nota para bien; aquí no ocurre como, por poner un ejemplo, cuando Joel Schumacher reemplazó a Tim Burton en la saga Batman. No es por menospreciar a Jon Watts, quién hizo un muy buen trabajo en las películas anteriores, pero cabe decir que Destin Daniel Cretton, a parte de dirigir muy bien, también le da a la película algo que Watts no le dio, lo mismo que Webb, pero si se lo dio Raimi, que es personalidad, dejando muy bien su sello personal en la película. Además, sus escenas de acción son mucho más brutales y espectaculares.

También, con un buen trabajo coordinado con los guionistas habituales de la saga, Cretton ha sabido llevar muy bien todo el tema de Peter Parker viviendo en un mundo donde todo el mundo le ha olvidado y las consecuencias que ello provoca en sus poderes, siendo la razón de todas esas mutaciones que sufre y que le ponen frente al dilema de seguir siendo Peter Parker o ser solamente Spiderman. Todo esto lo aborda muy bien la película y lo resuelve muy bien.




Sobre el reparto, Tom Holland vuelve a estar excelente, como Peter Parker y como Spiderman. El actor lleva muy el peso en esta película, ya que, pese a la aparición de otros personajes del MCU en ella, es claramente una película de Spiderman y el trepamuros no queda en ningún momento ensombrecido por ninguno de los que le secundan; todo lo contrario que con el Superman de James Gunn el año pasado, que quedaba eclipsado hasta por el perro Krypto.

Zendaya y Jacob Batalon vuelven ha hacer un gran trabajo en sus respectivos papeles de MJ y Ned Leeds, quienes juegan un papel importante en la película, no siendo simplemente un nexo de unión con las películas anteriores, que era lo que más temía.

Jon Bernthal no solo vuelve a estar genial dando vida a Punisher, también me ha sorprendido mucho la enorme química que tienen él y Holland durante toda la película.

También está muy bien de nuevo Mark Ruffalo como Bruce Banner y como Hulk; que, por cierto, la pelea entre Spiderman y Hulk es una auténtica pasada y uno de los mejores momentos del film.

Y, bueno, luego tenemos a la gran revelación de la película, la actriz Sadie Sink, quién ya podemos decir a las claras que da vida a Jean Grey, algo que ha sido un secreto a voces durante meses pese a que intentaron despistar con rumores que la vinculaban con Mary Jane o Gwen Stacy -quién, por cierto, se rumorea que podría ser esa chica rubia con la que Peter se encuentra varias veces en el ascensor -.

Sink está realmente fantástica dando vida a este personaje que pertenece a los X-Men, los cuales tienen previsto desembarcar pronto en el MCU, y que en la película, al principio, juega el papel de villano principal, confirmándose algunas de las teorías que dije sobre ella, aunque no todas.

No obstante, finalmente se revela que el gran villano de la función es el Departamento de Control de Daños, algo que no sorprende mucho, ya que han sido unos hijos de la gran puta desde su primera aparición en Spider-Man: Homecoming y aquí hasta se revela que han fabricado armas para anular los poderes de Spiderman.




Aquí son representados por su director, William Metzger, interpretado por Tramell Tillman, personaje del que se dice que ha logrado escapar al final de la película y que, teniendo en cuenta a su homólogo en los cómics, algo me dice que podríamos verlo de nuevo ejerciendo de villano en la nueva película de X-Men.

Y, para terminar, cabe mencionar el buen trabajo que hace Liza Colón-Zayas como Jean DeWolff quién, al igual que en los cómics, es una Detective de la policía de Nueva York aliada de Spiderman. No obstante, aquí en la película también es un soporte emocional del héroe.

Bueno, vamos terminando ya.

Spider-Man: Brand New Day es una muy buena película que se disfruta enormemente desde que empieza hasta que termina, hace las delicias de los amantes del hombre araña y nos da muchas esperanzas con el MCU.

La mejor película de Spiderman protagonizada por Tom Holland y una de las mejores películas de Spiderman en general que se han hecho.

Se merece con creces el enorme éxito que está teniendo.





28 de julio de 2026

THE ODYSSEY (2026)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.








Ya he visto la nueva película de Christopher Nolan. Bueno, la vi el pasado miércoles, pero la Comic-Con de San Diego me ha ocupado mucho tiempo y no he podido hacer la review hasta ahora.

También vi la película en IMAX, ya que esta es la primera película de la historia rodada enteramente en ese formato, del cual Nolan es todo un enamorado. Desgraciadamente, esto solo lo ha podido conseguir gracias a las nuevas cámaras IMAX 70mm y, por desgracia, no son muchos los cines con una pantalla lo suficientemente grande para poder mostrar la película en toda su plenitud.

Aquí en España no hay ninguno, así que no he podido ver el trabajo de Nolan en toda su inmensidad, viéndose parte de la imagen cortada. Sin embargo, a pesar de todo esto, ver esta película en IMAX ha sido toda una experiencia y yo, desde luego, lo recomiendo.

Pero, no adelantemos acontecimientos y vayamos por partes.

La historia es de sobras conocida. Después de diez años de guerra, las tropas griegas, lideradas por Agamenón (Benny Safdie), rey de Micenas, consiguen tomar la ciudad de Troya gracias a un engaño con un caballo de madera ideado por Odiseo (Matt Damon), rey de Ítaca. Terminada la guerra, los griegos regresan a sus hogares y Odiseo, viendo que necesitan provisiones para el viaje de regreso, decide tomar una ruta diferente a la de Agamenón y los demás griegos.

Pero, durante una parada en una isla, Odiseo y sus hombres dejan ciego a Polifemo (Bill Irwin), un cíclope que resulta ser hijo de Poseidón, dios del mar, quién como represalia provoca vientos y tormentas que hacen que el viaje de regreso de Odiseo se alargue, convirtiéndose en una odisea donde se encontrará con brujas, sirenas y monstruos. Mientras, en Ítaca, la tardanza de Odiseo en regresar hace que muchos le den por muerto, lo que provoca que el palacio real se llene de pretendientes pidiendo la mano de Penélope (Anne Hathaway), la esposa de Odiseo. Ante la tardanza de la reina en elegir un nuevo esposo, los pretendientes, liderados por el pérfido Antínoo (Robert Pattinson), toman el palacio y consumen los recursos del reino al tiempo que abusan de la hospitalidad. Telémaco (Tom Holland), el hijo de Odiseo y Penélope, cansado de esa situación, decide salir de Ítaca en busca de información sobre su padre.

Después del éxito de Oppenheimer (2023), donde hasta la Academia de los Oscars, que siempre le ha tenido como un apestado, tuvo que rendirse a él, había mucha expectación por cual iba a ser el siguiente proyecto de Christopher Nolan, quién actualmente vive en momento muy privilegiado en Hollywood, donde mientras siga dándoles éxitos de taquilla, puede elegir los proyectos que quiera y gozar de todos los medios y la libertad creativa que desee. 

Fue una gran sorpresa cuando el cineasta eligió hacer su propia adaptación cinematográfica de La Odisea de Homero, ya adaptada en varias ocasiones al cine, la Tv y otros formatos -hasta hicieron una serie anime futurista -.

Aunque, la cosa pasó a mayores cuando, como he mencionado antes, Nolan decidió rodarla enteramente en IMAX. Todo un reto que Nolan, alguien acostumbrado a superar retos, ha sabido afrontar.




Y, cómo no, la jugada ha vuelto a salirle maestra. En lo que a taquilla se refiere, recaudó 124 millones de dólares solo en EEUU y 140 millones más en el resto del mundo en su primer fin de semana, haciendo un total de 264 millones de dólares, una cifra que no solo superaba las previsiones, también le daban a Nolan el mejor estreno de su carrera, superando con creces los 249 millones que hizo en su día The Dark Knight Rises (2012).

Y en su segundo fin de semana las cosas tampoco le han ido nada mal, haciendo que, a día de hoy, lleve recaudados 286 millones solo en EEUU y 353 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 639 millones de dólares. Un éxito en toda regla.

Además, las críticas están siendo excelentes, pero mejor aún están siendo las opiniones del público.

Un éxito en todos los niveles que, sin ninguna duda, no gustará nada a todos los haters que llevan semanas, incluso meses, atacando a esta película desde las redes sociales o canales de YouTube, esperando que toda esta campaña de odio afectase a la película y esta terminara siendo un fracaso, cuando lo único que al final ha fracasado ha sido toda esa mierda de campaña.

Las primeras críticas fueron por su falta de rigor histórico, como que Odiseo y los griegos llevasen armaduras más acordes de la época Helénica cuando la historia tiene lugar en la época Micénica, o que los barcos parezcan más vikingos que griegos. No obstante, como ya dije en su día cuando salieron estas cosas, no estamos en una película histórica, sino en un film más de corte fantástico. A mí no me molestó que en Excalibur (John Boorman, 1981) los caballeros llevasen armaduras de cuerpo entero, que empezaron a utilizarse en el siglo XIV, en una historia que tiene lugar durante la Alta Edad Media ya que también era una película fantástica, así que no me van a molestar lo de las armaduras y los barcos en esta película.

Y ojo que a mi me gusta mucho la Historia, pero hay que diferenciar entre realidad y ficción. Otra cosa sería si hablasemos de una película histórica; aunque, de todas maneras, a saber cuantas películas históricas habrá que se ciñan al 100% a los hechos históricos que cuentan; seguro que se pueden contar con los dedos de una mano y, como mucho, llegarán al 99%.

Sin embargo, la cosa pasó a mayores a causa de unas decisiones de casting muy cuestionables. Las más sonadas son la elección de Lupita Nyong'o, una actriz negra, para interpretar el papel de Helena de Troya, descrita siempre como una mujer blanca y rubia, o el rumor de que Elliot Page, un actor transexual antes conocido como Ellen Page, iba a interpretar al héroe Aquiles.

Todo esto provocó un terremoto bien grande en la red, donde se acusó a Nolan de haberse entregado al wokismo, el cual le está haciendo mucho daño a la industria del entretenimiento los últimos años -hasta se han cargado el Marvel Cinematic Universe -, lo que generó una campaña de odio y burlas hacia el director y la película que ya se pasaba ya de lo normal y que, como ya he dicho, iba encaminada a provocar que la película se diese la hostia del año. Tal era la cantidad de gilipolleces que se decían en torno a la película que, llegué a dejar de buscar cosas sobre ella en internet durante varias semanas, lo que me obligó a no hablar de ella en el blog matriz.

Pero, como hemos podido comprobar, todos los que han estado detrás de esta campaña solamente han conseguido dos cosas: perder el tiempo y hacer el ridículo.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Ya sabéis quienes me conocéis que Christopher Nolan me encanta y me parece un excelente director. Llevo admirándole desde que vi en su día Memento (2000) -Following (1998), su primera película, no la vi hasta más tarde -y, hasta ahora, no me ha defraudado.

Claro, que siempre hay una primera vez para todo.

Afortunadamente, esa primera vez todavía no ha llegado porque la película...


...ME HA ENCANTADO


Me ha parecido una película excelente con la que he disfrutado enormemente desde que empieza hasta que termina y que, desde luego, me ha dejado con ganas de verla más veces. De hecho, pienso volver a verla este fin de semana -aunque, esta vez de forma convencional porque las entradas IMAX están muy caras -.

Para empezar, visualmente es impresionante. Como todas las películas de Nolan, a nivel visual es un auténtico espectáculo. 

Sin embargo, también como es habitual en la filmografía de Nolan, la cosa no se queda solo ahí y la película viene también acompañada por un muy buen guion que, entre otras cosas, hace que el ritmo no decaiga nada, haciendo que las casi tres horas que dura se pasen volando. Además, al igual que con Dunkirk (2017) y la mencionada Oppenheimer, Nolan vuelve a apostar por una narrativa salteada en lugar de contar la historia de principio a fin siguiendo una narrativa lineal.

Por poner un ejemplo, nos engañaron -para bien, debo añadir -cuando lanzaron la escena del caballo y la toma de Troya como los primeros minutos de la película, ya que esto sucede bien entrada la película.




Al igual que el poema de Homero, la película nos cuenta dos historias que convergen en la parte final. Por un lado tenemos a Odiseo y su "accidentado" viaje para regresar a Ítaca, mientras que por el otro tenemos a, su esposa, la reina Penélope teniendo que lidiar con los pretendientes que quieren hacerse con el reino casándose con ella y su hijo, Telémaco, buscando información sobre su padre.

Y, como ya he dicho, todo eso converge en la parte final -mi momento favorito de la historia, debo añadir -, que es cuando Odiseo regresa y mata a los pretendientes tras tensar el arco y disparar la flecha, una escena de lo más brutal y llena de tensión que hace hasta que entren ganas de aplaudir.

De hecho, la película está llena de momentos brutales. Gracias a su posición privilegiada, Nolan ha podido hacer la película con clasificación R, por lo que las escenas de lucha son de lo más violentas y sangrientas que hacen que me ría más de los que acusan a la película de wokista.

El mejor ejemplo es la escena de la toma de Troya, la cual refleja ese momento como que fue, un auténtico baño de sangre. Los griegos, resentidos después de diez años de guerra acampados en una playa, una vez entraron en la ciudad, no tuvieron piedad alguna y, mientras saqueaban la ciudad, masacraron a los civiles y violaron a las mujeres. Todo esto lo tenemos en la película; las violaciones no se ven, pero si se escuchan los gritos de fondo y ponen los pelos de punta.

Me hace gracia que muchos de los que acusan a la película de wokista no hacen más que compararla con Troya (Wolfgang Petersen, 2004) -la cual, por cierto, Nolan fue candidato a dirigirla -, película a la que reivindican porque ahí si tienen una Helena de Troya blanca y rubia y tienen a Brad Pitt como Aquiles.

¿Sabéis lo que también tiene Troya? Un túnel que sale de la ciudad y que el guionista se sacó del culo por el que los civiles troyanos escapan en plan Sonrisas y Lágrimas librándose de la matanza, la cual es principalmente de soldados troyanos. Vamos, un recurso narrativo para hacer ese momento menos desagradable y no herir sensibilidades, algo muy propio del wokismo.

Pero, bueno, no voy a empezar una guerra con Troya que, a pesar de lo que acabo de decir, es una buena película; aunque no le llega a The Odyssey ni a la suela del zapato.

Además de los momentos brutales de los que acabo de hablar, la película tiene también momentos terroríficos, como el encuentro con las Sirenas, e incluso momentos perturbadores, como cuando Circe convierte a los hombres de Odiseo en cerdos, con un gran trabajo de maquillaje de por medio. Porque Nolan sigue apostando por utilizar el CGI lo menos posible y optar más por efectos prácticos. Buen ejemplo aquí lo tenemos en el cíclope Polifemo, el cual otros directores más convencionales hubieran seguido el camino más fácil y lo hubieran hecho completamente animado por ordenador, pero Nolan es de otra pasta.

Vamos ahora con el reparto, otro de los puntos fuertes de la película -y también de los más polémicos por lo que he mencionado al principio -.

De nuevo, Nolan vuelve a rodearse de un extenso reparto lleno de caras conocidas, pero todos buenos intérpretes bien elegidos que no están como simple adorno y que hacen un gran trabajo mejorado por la eficaz dirección de actores de Nolan.

Y comenzamos con su protagonista, Odiseo. 

Mira que Matt Damon nunca ha sido santo de mi devoción. Sin embargo, Nolan ya consiguió que me gustase mucho en su papel en Oppenheimer y, ahora, ha vuelto a repetir la jugada, en este caso, como protagonista principal, haciendo un excelente trabajo y metiéndose completamente en el papel.

Se habla mucho de que Anne Hathaway merece ganar el Oscar por su papel como reina Penélope y, desde luego, yo secundo la moción porque el trabajo de la actriz es una completa maravilla.

Tom Holland, a quién pronto vamos a volver a ver como Spiderman, también hace un excelente trabajo dando vida a Telémaco.

Robert Pattinson también está excelente en el papel de Antínoo, logrando que odiemos de forma visceral a su personaje y disfrutemos con la escena de su muerte.

Charlize Theron está fantástica en el papel de la ninfa Calipso y da gusto verla cada vez que aparece en pantalla.

Zendaya también está fantástica en el papel de la diosa Atenea. Su elección también despertó polémica, pero en la película se justifica bien su elección ya que su imagen es la de una sacerdotisa troyana que decapitan delante de Odiseo y la diosa la utiliza para comunicarse con él.

Otro que despertó polémica fue John Leguizamo, un actor de origen colombiano que en la película interpreta a un griego, el ciego Eumaeus. Algo con lo que yo no he tenido ningún problema, el actor no desentona en ningún momento gracias a su estupendo trabajo y su caracterización. El problema es el actor en si, quién ha decidido seguir el mal ejemplo de otros compañeros de profesión, como Peter Dinklage, y ponerse en plan hipócrita ante los medios de comunicación.

En cuanto a los dos fichajes más polémicos, Lupita Nyong'o y Elliot Page, pues una vez vista la película, toda esa polémica queda ya estúpida.

No voy a mentir, yo también hubiera preferido una Helena de Troya blanca y rubia, si hiciera mi propia película sobre La Odisea o La Iliada, también de Homero, no dudaría en elegir a una actriz blanca -sin necesidad de que sea rubia, ya que existen los tintes de pelo -. Pero Nolan no elige a su intérpretes a la ligera y, si la eligió para el papel, es porque la vio en él. Por no hablar de que Lupita Nyong'o es bellísima y muy buena actriz y en la película hace un gran trabajo.

De todas maneras, Helena de Troya juega un papel muy secundario en la película como para que se forme tanta tontería a su alrededor. Por no hablar de que Nolan no es el primero que nos ha dado a una Helena de Troya negra, ya en 1950 el mismísimo Orson Welles eligió a Eartha Kitt -quién luego interpretó a Catwoman en la serie de Batman de los años 60 -para darle vida en una representación teatral del mito de Fausto y, más cercanamente, tuvimos también una Helena de Troya negra en la serie Xena, la Princesa Guerrera interpretada por Galyn Görg.




Y, por cierto, esa imagen congelada donde se ve a Lupita Nyong'o con cara de loca que los contrarios a la película están haciendo circular junto a comentarios estúpidos como "Y por esta cosa zarparon mil naves" ni tan siquiera pertenece a Helena de Troya, puesto que la actriz hace un doble papel e interpreta también a su hermana, Clytemnestra, esposa de Agamenón. Y lo de la cara de loca es porque ese fotograma pertenece al momento en el que asesina a su esposo en represalia por haber sacrificado a su hija.

Y, desde luego, las bromas sobre la supuesta fealdad de esta Helena de Troya son ya hasta de mal gusto viendo en la película el castigo que ella ha recibido por su fuga a Troya y darle a Agamenón una excusa para invadir Troya y arrastrar a los griegos a una guerra de diez años.

En cuanto a Elliot Page, ya desde el principio me pareció una soberana gilipollez el que dijeran que iba a interpretar a Aquiles; personaje que no aparece en la película, por cierto. A quién interpreta en realidad es a Sinón, personaje que también tiene poca presencia en la película, pero si juega un papel importante.

A parte de hacer un excelente trabajo, Page encaja muy bien con la versión que ha hecho Nolan de este personaje en la película, donde es el hijo de un sirviente de Antínoo al que este se las arregla para que vaya a la guerra de Troya en su lugar, ya que en la película los pretendientes son cobardes que no quisieron ir a la guerra y sus papás se las arreglaron para librarles de ella.

Bueno, vamos terminando ya.

The Odyssey me ha parecido una excelente película. Sin duda, de lo mejor en la filmografía de Nolan y una de las mejores películas del año.

Como adaptación del poema de Homero, es muy libre, ya que Nolan ha hecho claramente su versión de la historia y se ha tomado muchas licencias. A pesar de ello, mantiene viva la esencia de la historia, que es lo primordial a la hora de hacer una adaptación.

Y, desde luego, me da igual que los griegos lleven armaduras de la época helénica en tiempos de la época micénica, que los barcos parezcan vikingos o que las armaduras de los los gigantes lestrigones parezcan de la Edad Media, porque no estamos ante una película histórica y, además, yo juzgo a la película más por sus logros cinematográficos, que aquí son muchos.

Por cierto, todos los historiadores que están mirando la película con lupa y resaltan cualquier incongruencia histórica me gustaría saber donde se meten cuando salen películas de Hollywood que hablan de la Leyenda Negra de España, porque ahí no se les ve el pelo por ninguna parte.