ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.
Ya he visto la nueva película de Christopher Nolan. Bueno, la vi el pasado miércoles, pero la Comic-Con de San Diego me ha ocupado mucho tiempo y no he podido hacer la review hasta ahora.
También vi la película en IMAX, ya que esta es la primera película de la historia rodada enteramente en ese formato, del cual Nolan es todo un enamorado. Desgraciadamente, esto solo lo ha podido conseguir gracias a las nuevas cámaras IMAX 70mm y, por desgracia, no son muchos los cines con una pantalla lo suficientemente grande para poder mostrar la película en toda su plenitud.
Aquí en España no hay ninguno, así que no he podido ver el trabajo de Nolan en toda su inmensidad, viéndose parte de la imagen cortada. Sin embargo, a pesar de todo esto, ver esta película en IMAX ha sido toda una experiencia y yo, desde luego, lo recomiendo.
Pero, no adelantemos acontecimientos y vayamos por partes.
La historia es de sobras conocida. Después de diez años de guerra, las tropas griegas, lideradas por Agamenón (Benny Safdie), rey de Micenas, consiguen tomar la ciudad de Troya gracias a un engaño con un caballo de madera ideado por Odiseo (Matt Damon), rey de Ítaca. Terminada la guerra, los griegos regresan a sus hogares y Odiseo, viendo que necesitan provisiones para el viaje de regreso, decide tomar una ruta diferente a la de Agamenón y los demás griegos.
Pero, durante una parada en una isla, Odiseo y sus hombres dejan ciego a Polifemo (Bill Irwin), un cíclope que resulta ser hijo de Poseidón, dios del mar, quién como represalia provoca vientos y tormentas que hacen que el viaje de regreso de Odiseo se alargue, convirtiéndose en una odisea donde se encontrará con brujas, sirenas y monstruos. Mientras, en Ítaca, la tardanza de Odiseo en regresar hace que muchos le den por muerto, lo que provoca que el palacio real se llene de pretendientes pidiendo la mano de Penélope (Anne Hathaway), la esposa de Odiseo. Ante la tardanza de la reina en elegir un nuevo esposo, los pretendientes, liderados por el pérfido Antínoo (Robert Pattinson), toman el palacio y consumen los recursos del reino al tiempo que abusan de la hospitalidad. Telémaco (Tom Holland), el hijo de Odiseo y Penélope, cansado de esa situación, decide salir de Ítaca en busca de información sobre su padre.
Después del éxito de Oppenheimer (2023), donde hasta la Academia de los Oscars, que siempre le ha tenido como un apestado, tuvo que rendirse a él, había mucha expectación por cual iba a ser el siguiente proyecto de Christopher Nolan, quién actualmente vive en momento muy privilegiado en Hollywood, donde mientras siga dándoles éxitos de taquilla, puede elegir los proyectos que quiera y gozar de todos los medios y la libertad creativa que desee.
Fue una gran sorpresa cuando el cineasta eligió hacer su propia adaptación cinematográfica de La Odisea de Homero, ya adaptada en varias ocasiones al cine, la Tv y otros formatos -hasta hicieron una serie anime futurista -.
Aunque, la cosa pasó a mayores cuando, como he mencionado antes, Nolan decidió rodarla enteramente en IMAX. Todo un reto que Nolan, alguien acostumbrado a superar retos, ha sabido afrontar.
Y, cómo no, la jugada ha vuelto a salirle maestra. En lo que a taquilla se refiere, recaudó 124 millones de dólares solo en EEUU y 140 millones más en el resto del mundo en su primer fin de semana, haciendo un total de 264 millones de dólares, una cifra que no solo superaba las previsiones, también le daban a Nolan el mejor estreno de su carrera, superando con creces los 249 millones que hizo en su día The Dark Knight Rises (2012).
Y en su segundo fin de semana las cosas tampoco le han ido nada mal, haciendo que, a día de hoy, lleve recaudados 286 millones solo en EEUU y 353 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 639 millones de dólares. Un éxito en toda regla.
Además, las críticas están siendo excelentes, pero mejor aún están siendo las opiniones del público.
Un éxito en todos los niveles que, sin ninguna duda, no gustará nada a todos los haters que llevan semanas, incluso meses, atacando a esta película desde las redes sociales o canales de YouTube, esperando que toda esta campaña de odio afectase a la película y esta terminara siendo un fracaso, cuando lo único que al final ha fracasado ha sido toda esa mierda de campaña.
Las primeras críticas fueron por su falta de rigor histórico, como que Odiseo y los griegos llevasen armaduras más acordes de la época Helénica cuando la historia tiene lugar en la época Micénica, o que los barcos parezcan más vikingos que griegos. No obstante, como ya dije en su día cuando salieron estas cosas, no estamos en una película histórica, sino en un film más de corte fantástico. A mí no me molestó que en Excalibur (John Boorman, 1981) los caballeros llevasen armaduras de cuerpo entero, que empezaron a utilizarse en el siglo XIV, en una historia que tiene lugar durante la Alta Edad Media ya que también era una película fantástica, así que no me van a molestar lo de las armaduras y los barcos en esta película.
Y ojo que a mi me gusta mucho la Historia, pero hay que diferenciar entre realidad y ficción. Otra cosa sería si hablasemos de una película histórica; aunque, de todas maneras, a saber cuantas películas históricas habrá que se ciñan al 100% a los hechos históricos que cuentan; seguro que se pueden contar con los dedos de una mano y, como mucho, llegarán al 99%.
Sin embargo, la cosa pasó a mayores a causa de unas decisiones de casting muy cuestionables. Las más sonadas son la elección de Lupita Nyong'o, una actriz negra, para interpretar el papel de Helena de Troya, descrita siempre como una mujer blanca y rubia, o el rumor de que Elliot Page, un actor transexual antes conocido como Ellen Page, iba a interpretar al héroe Aquiles.
Todo esto provocó un terremoto bien grande en la red, donde se acusó a Nolan de haberse entregado al wokismo, el cual le está haciendo mucho daño a la industria del entretenimiento los últimos años -hasta se han cargado el Marvel Cinematic Universe -, lo que generó una campaña de odio y burlas hacia el director y la película que ya se pasaba ya de lo normal y que, como ya he dicho, iba encaminada a provocar que la película se diese la hostia del año. Tal era la cantidad de gilipolleces que se decían en torno a la película que, llegué a dejar de buscar cosas sobre ella en internet durante varias semanas, lo que me obligó a no hablar de ella en el blog matriz.
Pero, como hemos podido comprobar, todos los que han estado detrás de esta campaña solamente han conseguido dos cosas: perder el tiempo y hacer el ridículo.
¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.
Ya sabéis quienes me conocéis que Christopher Nolan me encanta y me parece un excelente director. Llevo admirándole desde que vi en su día Memento (2000) -Following (1998), su primera película, no la vi hasta más tarde -y, hasta ahora, no me ha defraudado.
Claro, que siempre hay una primera vez para todo.
Afortunadamente, esa primera vez todavía no ha llegado porque la película...
...ME HA ENCANTADO
Me ha parecido una película excelente con la que he disfrutado enormemente desde que empieza hasta que termina y que, desde luego, me ha dejado con ganas de verla más veces. De hecho, pienso volver a verla este fin de semana -aunque, esta vez de forma convencional porque las entradas IMAX están muy caras -.
Para empezar, visualmente es impresionante. Como todas las películas de Nolan, a nivel visual es un auténtico espectáculo.
Sin embargo, también como es habitual en la filmografía de Nolan, la cosa no se queda solo ahí y la película viene también acompañada por un muy buen guion que, entre otras cosas, hace que el ritmo no decaiga nada, haciendo que las casi tres horas que dura se pasen volando. Además, al igual que con Dunkirk (2017) y la mencionada Oppenheimer, Nolan vuelve a apostar por una narrativa salteada en lugar de contar la historia de principio a fin siguiendo una narrativa lineal.
Por poner un ejemplo, nos engañaron -para bien, debo añadir -cuando lanzaron la escena del caballo y la toma de Troya como los primeros minutos de la película, ya que esto sucede bien entrada la película.
Al igual que el poema de Homero, la película nos cuenta dos historias que convergen en la parte final. Por un lado tenemos a Odiseo y su "accidentado" viaje para regresar a Ítaca, mientras que por el otro tenemos a, su esposa, la reina Penélope teniendo que lidiar con los pretendientes que quieren hacerse con el reino casándose con ella y su hijo, Telémaco, buscando información sobre su padre.
Y, como ya he dicho, todo eso converge en la parte final -mi momento favorito de la historia, debo añadir -, que es cuando Odiseo regresa y mata a los pretendientes tras tensar el arco y disparar la flecha, una escena de lo más brutal y llena de tensión que hace hasta que entren ganas de aplaudir.
De hecho, la película está llena de momentos brutales. Gracias a su posición privilegiada, Nolan ha podido hacer la película con clasificación R, por lo que las escenas de lucha son de lo más violentas y sangrientas que hacen que me ría más de los que acusan a la película de wokista.
El mejor ejemplo es la escena de la toma de Troya, la cual refleja ese momento como que fue, un auténtico baño de sangre. Los griegos, resentidos después de diez años de guerra acampados en una playa, una vez entraron en la ciudad, no tuvieron piedad alguna y, mientras saqueaban la ciudad, masacraron a los civiles y violaron a las mujeres. Todo esto lo tenemos en la película; las violaciones no se ven, pero si se escuchan los gritos de fondo y ponen los pelos de punta.
Me hace gracia que muchos de los que acusan a la película de wokista no hacen más que compararla con Troya (Wolfgang Petersen, 2004) -la cual, por cierto, Nolan fue candidato a dirigirla -, película a la que reivindican porque ahí si tienen una Helena de Troya blanca y rubia y tienen a Brad Pitt como Aquiles.
¿Sabéis lo que también tiene Troya? Un túnel que sale de la ciudad y que el guionista se sacó del culo por el que los civiles troyanos escapan en plan Sonrisas y Lágrimas librándose de la matanza, la cual es principalmente de soldados troyanos. Vamos, un recurso narrativo para hacer ese momento menos desagradable y no herir sensibilidades, algo muy propio del wokismo.
Pero, bueno, no voy a empezar una guerra con Troya que, a pesar de lo que acabo de decir, es una buena película; aunque no le llega a The Odyssey ni a la suela del zapato.
Además de los momentos brutales de los que acabo de hablar, la película tiene también momentos terroríficos, como el encuentro con las Sirenas, e incluso momentos perturbadores, como cuando Circe convierte a los hombres de Odiseo en cerdos, con un gran trabajo de maquillaje de por medio. Porque Nolan sigue apostando por utilizar el CGI lo menos posible y optar más por efectos prácticos. Buen ejemplo aquí lo tenemos en el cíclope Polifemo, el cual otros directores más convencionales hubieran seguido el camino más fácil y lo hubieran hecho completamente animado por ordenador, pero Nolan es de otra pasta.
Vamos ahora con el reparto, otro de los puntos fuertes de la película -y también de los más polémicos por lo que he mencionado al principio -.
De nuevo, Nolan vuelve a rodearse de un extenso reparto lleno de caras conocidas, pero todos buenos intérpretes bien elegidos que no están como simple adorno y que hacen un gran trabajo mejorado por la eficaz dirección de actores de Nolan.
Y comenzamos con su protagonista, Odiseo.
Mira que Matt Damon nunca ha sido santo de mi devoción. Sin embargo, Nolan ya consiguió que me gustase mucho en su papel en Oppenheimer y, ahora, ha vuelto a repetir la jugada, en este caso, como protagonista principal, haciendo un excelente trabajo y metiéndose completamente en el papel.
Se habla mucho de que Anne Hathaway merece ganar el Oscar por su papel como reina Penélope y, desde luego, yo secundo la moción porque el trabajo de la actriz es una completa maravilla.
Tom Holland, a quién pronto vamos a volver a ver como Spiderman, también hace un excelente trabajo dando vida a Telémaco.
Robert Pattinson también está excelente en el papel de Antínoo, logrando que odiemos de forma visceral a su personaje y disfrutemos con la escena de su muerte.
Charlize Theron está fantástica en el papel de la ninfa Calipso y da gusto verla cada vez que aparece en pantalla.
Zendaya también está fantástica en el papel de la diosa Atenea. Su elección también despertó polémica, pero en la película se justifica bien su elección ya que su imagen es la de una sacerdotisa troyana que decapitan delante de Odiseo y la diosa la utiliza para comunicarse con él.
Otro que despertó polémica fue John Leguizamo, un actor de origen colombiano que en la película interpreta a un griego, el ciego Eumaeus. Algo con lo que yo no he tenido ningún problema, el actor no desentona en ningún momento gracias a su estupendo trabajo y su caracterización. El problema es el actor en si, quién ha decidido seguir el mal ejemplo de otros compañeros de profesión, como Peter Dinklage, y ponerse en plan hipócrita ante los medios de comunicación.
En cuanto a los dos fichajes más polémicos, Lupita Nyong'o y Elliot Page, pues una vez vista la película, toda esa polémica queda ya estúpida.
No voy a mentir, yo también hubiera preferido una Helena de Troya blanca y rubia, si hiciera mi propia película sobre La Odisea o La Iliada, también de Homero, no dudaría en elegir a una actriz blanca -sin necesidad de que sea rubia, ya que existen los tintes de pelo -. Pero Nolan no elige a su intérpretes a la ligera y, si la eligió para el papel, es porque la vio en él. Por no hablar de que Lupita Nyong'o es bellísima y muy buena actriz y en la película hace un gran trabajo.
De todas maneras, Helena de Troya juega un papel muy secundario en la película como para que se forme tanta tontería a su alrededor. Por no hablar de que Nolan no es el primero que nos ha dado a una Helena de Troya negra, ya en 1950 el mismísimo Orson Welles eligió a Eartha Kitt -quién luego interpretó a Catwoman en la serie de Batman de los años 60 -para darle vida en una representación teatral del mito de Fausto y, más cercanamente, tuvimos también una Helena de Troya negra en la serie Xena, la Princesa Guerrera interpretada por Galyn Görg.
Y, por cierto, esa imagen congelada donde se ve a Lupita Nyong'o con cara de loca que los contrarios a la película están haciendo circular junto a comentarios estúpidos como "Y por esta cosa zarparon mil naves" ni tan siquiera pertenece a Helena de Troya, puesto que la actriz hace un doble papel e interpreta también a su hermana, Clytemnestra, esposa de Agamenón. Y lo de la cara de loca es porque ese fotograma pertenece al momento en el que asesina a su esposo en represalia por haber sacrificado a su hija.
Y, desde luego, las bromas sobre la supuesta fealdad de esta Helena de Troya son ya hasta de mal gusto viendo en la película el castigo que ella ha recibido por su fuga a Troya y darle a Agamenón una excusa para invadir Troya y arrastrar a los griegos a una guerra de diez años.
En cuanto a Elliot Page, ya desde el principio me pareció una soberana gilipollez el que dijeran que iba a interpretar a Aquiles; personaje que no aparece en la película, por cierto. A quién interpreta en realidad es a Sinón, personaje que también tiene poca presencia en la película, pero si juega un papel importante.
A parte de hacer un excelente trabajo, Page encaja muy bien con la versión que ha hecho Nolan de este personaje en la película, donde es el hijo de un sirviente de Antínoo al que este se las arregla para que vaya a la guerra de Troya en su lugar, ya que en la película los pretendientes son cobardes que no quisieron ir a la guerra y sus papás se las arreglaron para librarles de ella.
Bueno, vamos terminando ya.
The Odyssey me ha parecido una excelente película. Sin duda, de lo mejor en la filmografía de Nolan y una de las mejores películas del año.
Como adaptación del poema de Homero, es muy libre, ya que Nolan ha hecho claramente su versión de la historia y se ha tomado muchas licencias. A pesar de ello, mantiene viva la esencia de la historia, que es lo primordial a la hora de hacer una adaptación.
Y, desde luego, me da igual que los griegos lleven armaduras de la época helénica en tiempos de la época micénica, que los barcos parezcan vikingos o que las armaduras de los los gigantes lestrigones parezcan de la Edad Media, porque no estamos ante una película histórica y, además, yo juzgo a la película más por sus logros cinematográficos, que aquí son muchos.
Por cierto, todos los historiadores que están mirando la película con lupa y resaltan cualquier incongruencia histórica me gustaría saber donde se meten cuando salen películas de Hollywood que hablan de la Leyenda Negra de España, porque ahí no se les ve el pelo por ninguna parte.





























































