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15 de julio de 2025

SUPERINUTIL (2025)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.







Bueno, ya he visto la nueva versión cinematográfica de Superman que, además, es el comienzo del nuevo DC Universe.

Pero, vayamos por partes.

30 años atrás, Jor-El (Bradley Cooper) y Lara Lor-Van (Angela Sarafyan) enviaron a su único hijo, Kal-El, a la Tierra para salvarlo de la destrucción del planeta Krypton. En la Tierra, Kal-El creció en la ciudad de Smallville (Kansas) criado por sus padres adoptivos humanos, Jonathan Kent (Pruitt Taylor Vince) y Martha Kent (Neva Howell), convirtiéndose en Clark Kent (David Corenswet), quién inspirado por un mensaje grabado por sus padres kryptonianos, el cual quedó dañado y está incompleto, decidió proteger a la humanidad bajo la identidad de Superman mientras, como Clark Kent, trabaja como periodista en el Daily Planet, donde tiene una relación con Lois Lane (Rachel Brosnahan).

Pero, las cosas se tuercen cuando Superman decide intervenir directamente en un conflicto internacional, evitando que Boravia, un aliado de EEUU, invada el vecino país de Jarhanpur. Esto será utilizado por el multimillonario megalómano Lex Luthor (Nicholas Hoult) para poner a la opinión pública contra el superhéroe y así poder destruirlo. El golpe definitivo llega cuando Luthor logra acceder a la Fortaleza de la Soledad y logra hacerse con el mensaje dañado de los padres kryptonianos de Superman, el cual logra reproducir en su totalidad, descubriendo algo que hace que, definitivamente, la opinión pública se vuelva contra el hombre de acero.

Bueno, la historia de esta película es de sobras conocida. 

Cuando WarnerMedia se fusionó con Discovery, creándose así Warner Bros. Discovery, DC fue separada de Warner Bros. y se creó DC Studios, a cuyo frente pusieron pusieron a James Gunn y a Peter Safran. Estos cerraron definitivamente el DCEU y pusieron en marcha un nuevo universo cinematográfico de DC, el conocido como DC Universe.

En este nuevo DCU, el propio Gunn se adjudicó la nueva película de Superman, la cual él mismo escribiría y dirigiría. Pero, parece que Gunn fuese el único y no quería más hombres de acero en live action circulando por ahí, por lo que no dudó en cancelar un proyecto de secuela de Man of Steel (Zack Snyder, 2013) que el productor Charles Roven había puesto en marcha y cerró toda puerta a que Henry Cavill pudiera volver a ser Superman. Y no solo eso, también se cargó la serie Superman & Lois, la cual estaba gustando mucho.

Al final, quedó solo esta película que se estrenó el pasado viernes, 11 de julio. Sobre como le está yendo, la crítica la está alabando y la opinión del público, aunque menos entusiasta, también está siendo favorable.




En cuanto a la taquilla, la película ha hecho en su primer fin de semana 217 millones. 122 de estos millones recaudados en EEUU, donde la película ha superado las expectativas, pero no se puede decir lo mismo del resto del mundo, donde la película no ha llegado ni a alcanzar los 100 millones, quedándose en 95 millones de dólares. 

A pesar de todo, esos 217 millones de dólares parece que son suficientes para Warner Bros. Discovery se muestre optimista y siga adelante con el DCU. Claro, que hay que entender que la compañía pasa actualmente por un momento económico muy precario -de hecho, van a dividir la compañía en dos -, por lo que cualquier éxito, por pequeño que sea, es bienvenido. Además de que bajaron mucho las expectativas con la película, empezaron con la esperanza de que hiciese más de 1.000 millones, luego bajaron a 700 millones y, ahora, se conforman con que la película alcance los 500 millones.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

La decisión de Henry Cavill no volviera a ser Superman cabreó a muchos fans que no han parado de poner a Gunn a caer de un burro desde entonces y le han declarado la guerra a esta película. Y no voy a mentir, yo estoy entre toda esa gente cabreada, porque soy muy fan de Man of Steel y, sobre todo, del Superman de Henry Cavill, el cual podría haber tenido una nueva película ubicada en DC Elseworlds, espacio que abarca todos los productos de DC no relacionados con el DCU. Sin embargo, el ego de James Gunn es demasiado grande

Si, tengo un cabreo de mil pares de narices y, si me encontrara en persona con James Gunn, me entrarían ganas de escupirle a la cara. Sin embargo, cuando se trata de cine y dar mi opinión sobre una película, no me dejo llevar por el enfado y el fanatismo y, sobre todo, antepongo la sinceridad por encima de todo.

Creo que lo dejé claro con Kraven el Cazador (J. C. Chandor, 2024), película que fui a ver con intención de destrozarla porque pertenece al Spider-Verse de Sony, el cual no hace más que entregarnos mierda. Sin embargo, al final la película no llegó a desagradarme del todo e, incluso, llegué a disfrutarla. Puede que no valiera una mierda como adaptación de Kraven el Cazador, pero como película de acción para pasar el rato funcionaba y lo dejé bien claro en este blog.

Quiero dejar esto bien claro para que nadie me acuse de Snyderbot o de machacar esta película por puro odio. Mi opinión sobre ella está hecha con toda la sinceridad del mundo.

Y con toda la sinceridad del mundo digo que esta película es una PUTISIMA MIERDA. Pero no solo la película, también el nuevo Superman que nos presenta.

Richard Donner nos dio el Superman más icónico de la historia del cine, Bryan Singer nos dio el Superman más aburrido de la historia del cine, Zack Snyder nos dio el mejor Superman de la historia del cine y, ahora, James Gunn nos acaba de dar...


...EL SUPERMAN MAS INUTIL DE LA HISTORIA DEL CINE


Yo no tengo nada en contra de que Superman necesite ayuda de vez en cuando, todos los superhéroes, por muy poderosos que sean, siempre se encontrarán con una amenaza que los supere. Pero es que este nuevo Superman necesita ayuda hasta para atarse los cordones de los zapatos. No hay ni una sola escena de acción o momento peligroso que no resuelva sin ayuda de alguien. Incluso la pelea final con Ultraman, quizá el momento más espectacular del film -los cuales no abundan mucho -quién termina resolviendo la situación es el perro Krypto. 

Que ya podrían haber hecho la película sobre el perro, porque llega a tener más peso que el propio Superman. De hecho, cualquiera de los personajes secundarios llega a tener más peso que el propio Superman, al cual le podrían borrar de esta película y no pasaría nada, ya que se sustentaría sin problemas con los personajes secundarios. 

Ese era uno de los temores que tenía con este film. Si nos fijamos en la filmografía de Gunn, sus películas son principalmente grupales, no hay películas con un único protagonista y, al final, ha pasado lo que tenía que pasar, que Superman termina siendo devorado por los que le secundan.

Así están las cosas, en una película que se titula Superman, el propio Superman no pinta ni con acuarelas.

Por cierto, en cuanto al título, la película iba a titularse originalmente Superman: Legacy, un título bastante fuera de lugar, ya que se trata de una película de Superman en sus primeros años como superhéroe. Así que Gunn decidió rebautizarla y llamarla solo Superman. Y no es la única, ya que, recientemente, Supergirl: Woman of Tomorrow, ha pasado a llamarse solamente Supergirl y seguro que dentro de poco The Brave and the Bold termina llamándose solamente Batman, tiempo al tiempo.

Al final no sé cuanto de la fase Dioses y Monstruos que nos anunciaron va a quedar.

Y, ya que hablamos de títulos, aquí voy a decir algo positivo de la película. Me refiero al momento en el que aparece el título de la película en pantalla, con la misma tipografía de letra y el mismo efecto que los míticos títulos de crédito de la película de Richard Donner, haciendo un claro homenaje a esta.

Esto si me ha gustado porque esto si es un verdadero homenaje frente a lo que hizo Bryan Singer en Superman Returns (2006), donde plagió descaradamente los créditos de la película de Donner y tuvo los santos cojones de tratar de vendérnoslo como un homenaje.

Si, lo del título me ha gustado, pero eso es solo un pequeño islote en el océano de putrefacción que es esta película.

Ya he dicho que este Superman es un inútil, pero también es un saco de boxeo. La película comienza con esa escena que vimos en el tráiler con Superman machacado estrellándose en medio de la nieve y el perro Krypto se lo lleva a rastras como si fuera un borracho al que han echado de un bar. Una escena que debería haber pertenecido a la mitad de la película o a la parte final de esta, pero nos la ponen para abrir el film después de decirnos con letras que es porque un villano conocido como Hummer le ha pateado el culo al hombre de acero por interferir en el conflicto de Boravia y Jarhanpur.

Es lo más estúpido que he visto en mi vida. Es como si hicieran una película de Tomb Raider que comenzase con Lara Croft rindiéndose cobardemente después de ser derrotada en una pelea... Ah, espera, que eso ya lo hicieron en 2018.

Y luego la cosa sigue. Porque, después de que Krypto lo lleve a rastras hasta la Fortaleza de la Soledad -que sigo pensando que es la misma de la serie Supergirl, la cual han sido tan cutres de reciclarla -y, con la ayuda de unos robots que cuando llegó la hora de fabricarles un cerebro se quedaron sin piezas, el cantamañanas de acero recupera su poder y vuelve a la pelea contra Hammer en Metrópolis. Y yo, inocente de mi, llegué a creer de verdad que Superman se iba a tomar la revancha y, esta vez, iba a ser él quién le pateara el culo a Hammer.

¡Mis cojones 33! Hammer vuelve a patearle el culo al inútil de acero este, el cual esta vez se va con papá y mamá para que le curen.

¿Qué clase de enfermo mental hace una película sobre un superhéroe y lo deja por los suelos nada más comenzar la película? Y no me vale la excusa de que aquí han querido humanizar más a Superman, que no estoy para tonterías.




Que esa es otra, lo de humanizar al personaje acercándolo más a sus padres terrícolas y alejándolo de sus padres kryptonianos. Aquí tenemos una cagada por partida doble que echa a perder a los padres, tanto los de la Tierra como los de Krypton.

Primero con los padres de la Tierra, porque es imposible tomarse en serio a esos dos personajes que nos ponen, un gordo llorón y una vieja con un pelucón de disfraz de carnaval de saldo. No parecen los padres adoptivos de Superman, sino dos que se hacen pasar por ellos. Cuando los vi por primera vez me recordó a aquel episodio de Legends of Tomorrow en el que Sara Lance conoce a los supuestos padres de Ava Sharpe y rápidamente se daba cuenta de que son más falsos que un duro de yeso. Aquí lo mismo.

Y luego está el giro que le dan a los padres kryptonianos, que eso es para echarlo de comer a parte. Ahora resulta que los padres de Kal-El lo enviaron a la Tierra para dominar a los humanos, considerados una raza inferior, y aparearse con el mayor número de mujeres para perpetuar la raza kryptoniana. Y lo más cachondo es que los críticos y fans que alaban esta película no parecen tener ningún problema.

Solo digo una cosa. Llega a hacer esto Zack Snyder y le falta planeta Tierra para salir corriendo. Si ya por quitarle a Superman los calzoncillos rojos querían lincharle, llega a hacer esto con los padres del superhéroe y termina como Pasolini.

Además, este giro argumental podría haber sido aprovechado para crear un interesante conflicto en un Superman debatiéndose entre su fidelidad a sus orígenes kryptonianos y su fidelidad a la humanidad. Eso si hubiera sido interesante. En cambio, lo utilizan para que Lex Luthor ponga a la opinión pública en contra del héroe. Porque es hacer público el mensaje y casi todo el mundo se vuelve contra él.

Pero, bueno, sigamos con la película, que es lo que toca. Y ahora toca hablar del villano principal, el mencionado Lex Luthor. Porque no es solo Superman el que sale ridiculizado en este film, también lo es su principal antagonista. Por ahí van diciendo que es la mejor versión live action del personaje y, una de dos, o están mintiendo o es que se han fumado alguna cosa rara, porque es imposible tomarse en serio a un Lex Luthor como este.

Especialmente, cuando se revela cual es su plan con respecto al conflicto entre los dos países y Gunn hace gala de su "originalidad":


¡OTRA VEZ LEX LUTHOR BUSCANDO TIERRA!


Esta fue una de las muchas veces en las que me llevé las manos a la cabeza durante el visionado de la película.

Luego, como era de esperar, es el que está detrás de todo, tanto del conflicto entre los dos países, como el hate hacia Superman en las redes sociales con un montón de monos twitteando en plan bot contra el superhéroe -aunque, a mi me parecieron más los verdaderos guionistas de la película haciendo un cameo -. Y, bueno, también es el que está detrás de Hammer, el cual era Ultraman disfrazado. Además, Ultraman resulta ser un clon de Superman que Luthor creó a partir de un pelo del superhéroe que encontró -muy bien, Gunn, haciendo referencias a Superman IV (aplausos sarcásticos) -.

Además, al igual que mis peores temores, se confirma la sinopsis filtrada que decía que este Lex Luthor tiene un universo de bolsillo que utiliza como cárcel donde, entre otras cosas, tiene encerradas a sus ex-novias.

En esa cárcel termina encerrando a Superman porque termina entregándose a las autoridades. Pero no creáis que lo hace para proteger a la humanidad, como lo hizo el Superman de Henry Cavill en Man of Steel, lo hace porque Luthor tiene prisionero al perro Krypto y piensa que así puede rescatarlo -a este también se le acabaron las piezas a la hora de hacerle un cerebro -.

Aquí tenemos el que, sin duda, es el momento más ridículo entre los muchos momentos ridículos que pueblan este film. Lex Luthor, al igual que los otros Lex Luthor que hemos visto en el pasado, está obsesionado con matar a Superman y, teniéndole aquí completamente a su merced, no lo mata.

No digo que quiera que Lex Luthor gane y mate a Superman pero, al menos, podrían haberlo justificado mejor, porque la razón de que no lo mate es que el gobierno de EEUU quiere que lo interrogue antes. Una completa tontería, porque Luthor hace lo que le da la gana en ese universo de bolsillo y bien podría haber matado al hombre de acero y decirle al gobierno que murió intentando escapar, como en Cadena Perpetua (Frank Darabont, 1994).

Más creíble hubiese sido que Luthor lo hubiera mantenido vivo para hacerlo sufrir por puro sadismo. Como en The Dark Knight Rises (Christopher Nolan, 2012), cuando Bane mantiene vivo a Batman en la prisión para que vea impotente como destruye Gotham City. Pero eso creo que es pedirle mucho a James Gunn.

Y luego, la forma en la que logran derrotarlo es de traca. Y no me refiero a cuando el perro Krypto derrota a Ultraman, hablo de como Lois Lane y el Daily Planet exponen sus verdades al público porque su última novia, la famosa Eve Teschmacher, la cual se pasa todo el tiempo en plan rubia tonta haciéndose selfies, pero luego resulta que con esos selfies fotografiaba las actividades delictivas de Lex, le pasa las pruebas a Jimmy Olsen, con quién está liada en secreto.

No voy a mentir, todo eso me pareció muy ingenioso, lo admito. El problema es que lo han hecho con el villano equivocado, porque cuesta mucho creer que una mente brillante como Lex Luthor dejara que alguien con una cámara estuviese cerca mientras él está con sus asuntos sucios. Alguien cuyas actividades delictivas se basan principalmente en el engaño, querría tener una cámara lo más lejos posible sin necesidad de que sospeche de la persona que la maneja.

Para poner un ejemplo, si esto lo hubieran hecho con alguien como Morgan Edge, hubiera quedado más creíble. 

Y, hablando de Jimmy Olsen, digo a su favor que no es tan repelente como el Jimmy Olsen de la serie Supergirl. Aunque, aquí nos lo convierten en un seductor por el que las chicas suspiran cada vez que lo ven.

De esto no me quejo mucho, Zack Snyder convirtió al personaje en un agente de la CIA. Pero, me cuesta mucho creer que el Jimmy Olsen de esta película, que parece un cosplayer de la película Supersalidos (Greg Mottola, 2007), sea un conquistador. Cuando veía a las chicas babeando por este personaje creía que estaba viendo un anuncio de Axe.

En fin, podría seguir hablando de las tonterías que tiene el guion de la película, pero me tiraría aquí todo el día entero y parte del otro.

Vamos, entonces, con el aspecto técnico.

Los efectos especiales no están mal, pero podrían haber sido mejor. En cuanto al diseño de producción, está muy bien... si esto fuera una serie del Arrowverse, para un blockbuster cinematográfico se queda muy atrás.

De hecho, más que una película, parece que estás viendo varios episodios de una serie de Tv que han cogido al azar y luego los han juntado. Encima, el ritmo no para de decaer y la película se hace aburrida a ratos, además de que, como he mencionado antes, a penas tenemos momentos espectaculares y las escenas de acción son en general muy planas.




En cuanto al reparto, aquí no me voy a enrollar. Los actores han hecho lo que han podido frente a un guion de mierda que no ha hecho más que ridiculizarlos durante todo el metraje.

Bueno, vamos resumiendo ya.

No se puede decir que James Gunn me haya decepcionado, porque este desastre lo veía venir desde lejos. 

Por mucho que tratara de engañarnos diciendo que se había tomado la película en serio y que no iba a seguir la misma fórmula que con los Guardianes de la Galaxia, el Escuadrón Suicida o Pacemaker, al final hemos visto que no se ha tomado la película en serio y ha seguido la fórmula que con los Guardianes de la Galaxia, el Escuadrón Suicida o Pacemaker -quién, por cierto, hace un cameo en la película -, ignorando por completo que Superman juega en otra liga.

Al final, nos ha dado más una película de James Gunn que una película de Superman.

No sé que película habrán visto los críticos o los que no paran de echarle flores en la red, pero para mi esto es una PUTA MIERDA y, sin ninguna duda, de lo peor del año.

Diría que es hasta peor que Superman Returns porque, aunque fuera una castaña y un desperdicio de 250 millones, lo que hizo Bryan Singer, al menos, tenía pinta de película y no parecían varios episodios de una serie de Tv mal ensamblados, como he mencionado antes.

Desde luego, como todo lo demás sea así, menudo DC Universe nos espera. Ya las primeras muestras que dieron de él en la serie Creatures Commandos son para caerse de culo -una Liga de la Justicia que puede ser derrotada por una princesa, no digo más -; aunque, si es cierto que la película de Supergirl tiene buena pinta -a menos, hasta que Gunn ponga sus manos en ella -.

Y, hablando de Supergirl, olvidaba mencionar el cameo que hace Rhaenyra Targaryen en la película. Porque, por desgracia, también se confirma la filtración del cameo que decía que la chica de acero aparece borracha en la película.

Así es, Supergirl llega borracha porque se va de juerga a planetas con Sol rojo -ya que el Sol amarillo de la Tierra le impide emborracharse -y llega para llevarse a Krypto, ya que ella es su dueña y Superman solo se lo estaba cuidando, algo que ella se lo agradece llamándole Perra.


¡HASTA SU PROPIA PRIMA PASA POR ENCIMA DE ESTE PELELE DE FERIA AL QUE LLAMAN SUPERMAN!









30 de noviembre de 2024

VENOM: EL ÚLTIMO BAILE (2024)

 


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad. Y, ya de paso, si con eso consigo quitarle las ganas de ver este montón de mierda, algo que hemos ganado.






Vuelvo a decir lo mismo que cuando analicé Venom: Habrá Matanza. Aquí no esperéis lo de ¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos, ni lo de Vayamos por partes

Aquí ya me pongo a dar hostias desde el primer momento.

Para empezar, se que esta review llega con retraso, ya que la película se estrenó a finales de octubre. Pero, ya lo dije en su día, esta no pensaba verla en cines. Ya tragué con la primera y tragué con la segunda y, en ambas, Sony me tomó por gilipollas. Una tercera ya no.




Sigo defendiendo que las películas deben verse en los cines, pero hay excepciones y, desde luego, esta es una de ellas. Porque, tras haberla visto por medios poco ortodoxos, me alegro de no haber desperdiciado dinero en la entrada, como si hice en las dos anteriores.

Porque, una vez más, Sony ha vuelto a cagarse en el personaje.

En la primera, convirtieron a Venom en una alcahueta. En la segunda, lo pusieron a criar gallinas. Ahora, tenemos el...


...VENOM ASPIRANTE A HIPPIE


Así es. Cuando Eddie Brock y él son recogidos por esa familia de hippies encabezada por Otto Hightower, Venom va y le dice a Eddie que serían muy felices con una vida como esa. Imaginaos a Venom con una corona de flores fumando porros y cantando el Kumbayá. Yo prefiero no imaginármelo por miedo a sufrir una crisis psicótica.

Afortunadamente, no llegamos a ver esto en la película. Lo que si vemos son una sucesión de situaciones estúpidas, diálogos plomizos, chistes que tienen de todo menos gracia y momentos que producen vergüenza ajena. Como cuando Eddie y Venom se reencuentran con la Señora Chen (Peggy Lu) en Las Vegas, en una de esas casualidades que no te la crees si alguien te la cuenta por ahí.




Por cierto, si ese es el "último baile" al que hace referencia el título, apaga y vámonos. Porque esto, más que El Último Baile, es más bien El Último Tango en París, pero sin mantequilla.

También tenemos las dichosas "discusiones de pareja" entre Eddie y Venom; aunque, afortunadamente, no son tan prolongadas como en las dos anteriores películas.

Todo ello hasta llegar a lo más rescatable de la película, el climax en el que vemos a distintos Venoms en plena batalla contra los Xenophage, esos monstruos alienígenas que tienen una picadora en la espalda y que están al servicio de Knull. Esto lo esperábamos en la primera película y han esperado hasta la tercera para sacarlo ¡Ole sus cojones!

Hablando de Knull. Se suponía que era el gran villano de la función, pero tan solo tiene unas pocas apariciones, siempre con la misma pose, y luego en una de las escenas post-créditos nos enteramos que se lo reservan como villano para una futura Venom 4; que la habrá, ya que estas mierdas son lo único del Spider-Verse que le funcionan a Sony en taquilla.

Y, ya que hablamos de escenas post-créditos ¿Qué vamos a tener en la cuarta entrega? ¿Venom-cucaracha?

Por cierto, otra de las cosas rescatables de la película es cuando Venom simbiotiza un caballo; algo que hubiera sido una agradable sorpresa si no nos lo hubieran reventado en el tráiler.

Que esa es otra, porque luego, en los créditos finales, nos muestran un montón de animales simbiotizados por Venom. Pues bien, ese momento es mejor que la propia película. Desde luego, no entiendo como no lo aprovecharon en el film, que hubieran hecho que Venom llegara a un zoo, a un circo o a una reserva de animales y simbiotizara a los animales de allí, creando todo un ejército. Hubiera sido algo digno de verse.




Pero no, como es habitual en ellos, Sony desaprovecha las cosas buenas y le da bola a todo lo más nefasto y bochornoso que se les pasa por la cabeza. Y no solo con Venom, también con Morbius (Daniel Espinosa, 2022) y Madame Web ( S.J. Clarkson, 2024); y también tenemos a Kraven el Animalista, el cual llegará pronto y ya le tengo bastante miedo.

Volviendo con la película que nos ocupa, está escrita y dirigida por Kelly Marcel, guionista de las dos primeras películas. Con este movimiento, lo único que hacen es demostrar que Ruben Fleischer y Andy Serkis solo fueron llevados para hacer el paripé y poner su nombre en los títulos de crédito, porque la dirección es igual de plana que en las dos películas anteriores. Se ve que aquí han querido ahorrarse el sueldo de director.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Venom: El Último Baile es otra basura más del Spider-Verse que, por tercera vez, echa a perder a un gran personaje de Marvel. Todo ello orquestado por los de Sony, que no sé como no se les cae la cara de vergüenza con estas porquerías que están haciendo.




29 de septiembre de 2024

THE CROW (2024)

 

Me gustaría que esta review sirviera de advertencia a los que aún no han visto la película, pero advierto de que esta review contiene SPOILERS por si me meto en un lío de lo contrario. Así que advertidos quedáis los que aún no la hayáis visto.










He tardado, pero ya he visto la nueva película de El Cuervo y me dispongo a dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

En un centro de rehabilitación -donde, por alguna razón, les hacen a todos vestir de rosa -, se encuentran Eric (Bill Skarsgård), un joven problemático de pasado turbulento, y Shelly (FKA Twigs), una joven música con problemas que está allí porque se dejó capturar por la policía para evitar ser capturada por una gente peligrosa que la persigue. Cuando esta gente logra encontrarla, Shelly escapa del centro con la ayuda de Eric y, mientras los dos escapan por la ciudad, se enamoran.

Ambos son finalmente encontrados por la gente que busca a Shelly y ambos son asesinados. Eric va a parar a una especie de purgatorio con forma de vía de tren abandonada donde se encuentra con Kronos (Sami Bouajila), un espíritu guía que le dice que, si quiere volver a ver a Shelly, deberá matar al responsable de su muerte, por lo que regresa a la vida con la capacidad de curarse rápidamente de sus heridas. Con estos nuevos poderes buscará al responsable de su asesinato y el de Shelly. Este es Vincent Roeg (Danny Huston), un poderoso jefe mafioso que en realidad es un hombre que lleva muchos siglos viviendo después de hacer un pacto con el diablo en el que este le proporciona almas puras a cambio de la inmortalidad.

El Cuervo, célebre cómic de 1989 creado por James O'Barr, fue llevado de forma magistral al cine en 1994, en una también célebre película dirigida por Alex Proyas cuyo rodaje le costó la vida a su protagonista, Brandon Lee. A pesar de esto, la película fue un gran éxito -con 15 millones de dólares de presupuesto, recaudó 93 millones en todo el mundo -y dio pie a tres secuelas, El Cuervo: Ciudad de Ángeles (Tim Pope, 1996), El Cuervo: Salvación (Bharat Nalluri, 2001) y El Cuervo: Juego Malvado (Lance Mungia, 2005), todas ellas muy inferiores a la original; de hecho, solo la segunda entrega llegó a los cines, las otras dos fueron directas al mercado doméstico.




Esto llevó a que se pensara en hacer un reboot para revivir la franquicia. 

En 2008, Stephen Norrington, director de Blade (1998), anunció que tenía planes para hacer una nueva versión más realista y dura que la película de 1994, casi como un documental, pero no se supo nada más al respecto.

No obstante, solo un año después, se puso en marcha un proyecto de reboot, pero la cosa iba a ir para largo, ya que, mientras el guion era continuamente reescrito por guionistas diferentes, el proyecto pasó por las manos de diferentes directores al tiempo que no pararon de tantearse actores para el papel protagonista. Entre los nombres que sonaron estaban Mark Wahlberg, Luke Evans, Channing Tatum, Bradley Cooper o Alexander Skarsgård -curiosamente, hermano de quién ha terminado protagonizando la película -.

Dos de los primeros directores que pasaron por el proyecto son españoles. El primero era Juan Carlos Fresnadillo, que duró poco en él, y el otro era F. Javier Gutiérrez, que trabajó en él varios años hasta que terminó abandonándolo para dirigir Rings (2017), por lo que fue reemplazado por Corin Hardy.

En 2016 parecía que todo iba viento en popa con Hardy como director y Jason Momoa como protagonista. Todo parecía ir bien, con planes de rodar la película en Budapest y algunas fotos circulando por las redes sociales con Momoa caracterizado como Eric Draven. Pero, la cosas volvieron a torcerse y, en 2018, tanto Hardy como Momoa abandonaron el proyecto, el cual volvió a quedar en dique seco.

No obstante, volvió a ser revivido en 2020, con Rupert Sanders como director, Bill Skarsgård dando vida a Eric Draven y la cantante FKA Twigs en el papel de Shelly Webster, que aquí iba a adquirir más protagonismo. Tras un rodaje en Praga en 2022 no exento de problemas, la película se terminó y quedó lista para estrenarse este año, llegando a los cines de EEUU el pasado 23 de agosto y a los cines españoles el 30 de agosto.

¿Cómo le han ido las cosas? Pues como el culo.

En taquilla ha sido un fracaso tremendo, con 23 millones de dólares recaudados en todo el mundo con un presupuesto de 50 millones, siendo lanzada rápidamente a digital. A todo ello hay que unir unas críticas igual de desastrosas y una opinión del público bastante negativa.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

La verdad es que no puedo decir que la película me haya decepcionado porque, la verdad, no esperaba mucho de ella. No es por el hecho de que hayan hecho un reboot de El Cuervo, por mucho que adore el cómic de O'Barr y la película de 1994. 

La experiencia ya me ha enseñado muchas veces -demasiadas, diría yo -, que estos proyectos que tardan muchos años en llegar y pasan por muchas manos, no suelen terminar bien. Hay excepciones, cómo no, Desafío Total (Paul Verhoeven, 1990) es un buen ejemplo, pero por lo general estas cosas suelen terminar en desastre.

Y aquí se ha dado el caso, porque lo que nos han ofrecido aquí es un MONTÓN DE MIERDA tan grande que se podría ver hasta desde el espacio.

Para que os hagáis un ejemplo. Tenemos una película que dura 1 hora y 50 minutos; aunque, más bien serían 1 hora y 40 minutos si quitamos los 10 minutos de los títulos de crédito finales. Pues bien, bien, de esa hora y cuarenta minutos, tenemos una hora y cuarto que...


...NO VALEN ABSOLUTAMENTE UNA MIERDA


Repito, UNA HORA Y CUARTO. Una hora y cuarto donde la película aburre hasta a las piedras. Me alegro de no haberla visto en cines, porque he llegado a dormirme y el sofá de mi sala de estar es más cómodo; además de que al terminar pude revisar las partes en las que me había dormido para poder hacer la review.



No es hasta que se pasa esa hora y cuarto cuando la película llega a arrancar y empieza a parecerse en algo a El Cuervo y la cosa se anima. No mucho, eso si, pero al menos nos dan una escena que, sin ser gran cosa, logra salvar un poco la película.

Hablo, naturalmente, de la escena de la ópera que, aunque sea un John Wick descafeinado, nos da el que es, sin duda, el mejor momento de la película, lleno de violencia, sangre y gore, con el que llegas a disfrutar de verdad. Lamentablemente, para llegar a eso, antes te tienes que tragar una hora y cuarto que es para tirarla a la basura y lo que viene después, el enfrentamiento final con el villano principal, por desgracia no está a la misma altura.

Sobre la hora y cuarto de la que me estoy quejando tanto ¿Qué hay en ese metraje para que haga hasta que me entren ganas de suicidarme?

Por un lado, aquí les ha dado por darle más bola a la relación romántica entre Eric y Shelly, llegando a mostrar como se conocen y todo. Algo con lo que no tendría problema algunos si hubieran hecho bien las cosas, pero ni de coña. Aquí se cascan una historia romántica de lo más ñoña, propia de las peores comedias románticas. Por no hablar de que la química entre los protagonistas es completamente nula.

Además, durante todo ese tiempo, los protagonistas están siendo perseguidos por partida doble. Por un lado, por los sicarios del villano principal y, por el otro, por las autoridades -recordemos que se han escapado de un centro de rehabilitación -, pero se pasean por la ciudad como Pedro por su casa y hasta van de discotecas y de picnic con amigos.

Así se tiran, por lo menos, una hora, hasta que finalmente los malos los cazan -mucho tardan en hacerlo -. Ahí es cuando parece que la película va a arrancar de una vez, pero no, todavía queda un cuarto de hora de aburrimiento en el que el protagonista, tras volver de la muerte, va de un lado para otro como pollo sin cabeza en lugar de hacer lo que tiene que hacer: VENGARSE.

Que esa es otra, ahora a El Cuervo no le mueve la venganza, lo que le mueve es EL AMOR; no olvidemos que estamos en los tiempos de lo políticamente correcto y lo de los protagonistas que buscan venganza no está bien visto.

En fin, como ya he dicho, una hora y cuarto que lo único que hace es aburrir y que no es hasta los últimos 25 minutos cuando la película se anima un poco y empieza a parecerse, aunque sea un poco, a lo que es El Cuervo, dándonos el momento de la ópera que compensa un poco la castaña que te has tenido que tragar hasta llegar ahí, pero no logra salvar del todo el conjunto.

Desde luego, Rupert Sanders se ha lucido. Aunque, no creo que haya sido culpa de él, ni de los guionistas, ya que me da la impresión de que la producción de esta película ha sido como la de Parque Jurásico III (Joe Johnston, 2001), un caos que se ha ido escribiendo sobre la marcha y donde el director se ha limitado a hacer lo que le mandan.

De hecho, la película, visualmente, está bien dirigida; aunque tiene algunos fallos de montaje. Y es que Sanders es un buen director, pero también es un tipo sin personalidad que se limita a hacer películas por encargo y a hacer lo que le mandan. Es la diferencia con Alex Proyas; bueno, el Alex Proyas de los años 90, porque el tipo parece que ha perdido su talento por el camino y lo último que nos ha dado son mierdas como catedrales.

En cuanto al reparto.

Bill Skarsgård es un buen actor y aquí hace lo que puede para evitar que el conjunto termine de caerse por su propio peso; me ha recordado a Tom Hardy en las películas de Venom. Por suerte, a finales de año le veremos como Conde Orlok en la nueva versión de Nosferatu de Robert Eggers, que ahí seguro que hacen más justicia con él.

La otra cara de la moneda es la protagonista femenina. FKA Twigs será buena cantante, pero como actriz es un petardo y, como ya he mencionado antes, la química que tiene con Skarsgård es completamente nula. Isabella Wei, la actriz que interpreta a Zadie, la amiga asiática de Shelly, hace un mejor trabajo pese a lo corto que es su papel.

Como ya he mencionando antes, aquí han querido darle más protagonismo a Shelly Webster, cosa que no me parece mal. El problema es que la han cagado eligiendo a la actriz, porque esta Shelly Webster da la sensación de que está más muerta antes de que la asesinen que después. Este papel era más idóneo para alguien como Zoë Kravitz, con ella la película hubiera ganado muchos puntos.




En cuanto a Danny Huston, otro buen actor que, además, se le dan bien los papeles de villano, pues lo mismo que con Skarsgård, otro que hace lo que puede para que el conjunto no termine de caerse. 

En fin, vamos resumiendo ya.

Una película muy, pero que muy, mala, tanto como adaptación de cómic como película en si. Hace quedar bien, incluso, a la peor de las secuelas de la película de 1994.

Los últimos 25 minutos son lo único que vale la pena de este engendro, aunque no son gran cosa -salvo la escena de la ópera -y, para verlos, antes hay que tragarse una hora y cuarto que dan hasta ganas de vomitar.

Lamentable lo que han hecho aquí. Para eso, mejor que no hubieran hecho nada.






25 de febrero de 2024

MADAME WEB (2024)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.















Bueno, finalmente he visto Madame Web, nueva película que forma parte de lo que se conoce como el Spider-Verse, un universo cinematográfico que Sony está haciendo con personajes relacionados con Spiderman, del cual poseen los derechos.

La historia comienza en Perú, en 1973, en medio de la selva amazónica, donde la embarazada Constance Webb (Kerry Bishé) busca una rara especia de araña. Pero, al encontrarla, su socio, Ezekiel Sims (Tahar Rahim), le dispara a ella y a los otros miembros de la expedición y roba la araña. Una extraña tribu indígena conocida como Las Arañas, la cual posee unas habilidades parecidas a las de las arañas, intenta salvar a Constance, pero no pueden evitar que muera, no sin antes dar a luz a su hija, Cassandra Webb.

Treinta años después, en 2003, Cassandra (Dakota Johnson) vive en Nueva York, donde trabaja como paramédico junto a su compañero, Ben Parker (Adam Scott), cuya cuñada, Mary Parker (Emma Roberts), se encuentra embarazada. Tras sufrir un accidente que la hace tener experiencia cercana a la muerte, Cassandra empieza a experimentar extraños fenómenos que en principio cree que se tratan de algún tipo de déjà vu hasta darse cuenta que de alguna manera puede moverse en el tiempo y ver el futuro.

Ezekiel, mientras, gracias a la araña que robó, ha adquirido superpoderes, además de haber prosperado mucho económicamente. Sin embargo, no para de ver su muerte en el futuro a manos de tres Spider-Women, lo que le lleva a buscarlas en el presente para asesinarlas antes de que adquieran sus poderes. Con ayuda de una hacker (Zosia Mamet) y tecnología robada a la NSA, logra averiguar que esas futuras mujeres araña son tres adolescentes, Julia Cornwall Carpenter (Sydney Sweeney), Anya Corazón (Isabela Merced) y Mattie Franklin (Celeste O'Connor). No duda en ir a por ellas para asesinarlas pero, por alguna razón, estas terminan en un mismo tres con Cassandra, quién tiene una visión de Ezekiel asesinándolas, lo que la lleva a tratar de protegerlas.

Esta es la cuarta película del Spider-Verse que nos llega y la primera de las tres que se estrenan este año. 




A la película no le está yendo nada bien. Está siendo un tremendo fracaso de taquilla, con 28 millones de dólares recaudados solo en EEUU y 26 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 54 millones de dólares que a penas se acercan a su presupuesto de 80 millones de dólares; eso sin contar otros gastos, como los de promoción, algo en lo que Sony acostumbra a excederse.

Además, está siendo pulverizada por crítica y público por igual, por lo que el fracaso es total.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Jamás había estado tan de acuerdo con las opiniones de la crítica y el público generalizado. Porque esta película se merece las pestes que están echando de ella por todos sitios; hasta diría que se quedan cortos.

Sony no para de lucirse con este Spider-Verse que se están cascando. Venom (Ruben Fleischer, 2018), era una película mediocre. Su secuela, Venom: Habrá Matanza (Andy Serkis, 2021), era un montón de mierda que hasta hacía quedar bien a su predecesora. Y Morbius (Daniel Espinosa, 2022), tres cuartos de lo mismo.

Pero, lo que han hecho con esta película no tiene nombre ni ningún tipo de perdón. Y no lo digo porque la película sea una mierda, que lo es, lo digo porque la película es también...


...UNA JODIDA ESTAFA


Porque es así, nos han estafado, como esos hijos de la gran puta que roban el dinero a la gente con estafas piramidales. Igual.

Por poner un ejemplo. Imaginaros si en Spiderman (Sam Raimi, 2002) solo viéramos a Tobey Maguire con el traje de superhéroe durante solo unos pocos segundos y toda la película fuera de él como Peter Parker recibiendo sus poderes y tratando de lidiar con ellos, pero en ningún momento le viéramos combatir el crimen con su icónico traje, el cual no han parado de mostrarnos en todas y cada una de las promociones de la película, dándonos una idea completamente equivocada de lo que el film en realidad es.

Pues eso es lo que nos han hecho con esta porquería de película, donde no hemos parado de ver en trailers, posters e imágenes promocionales a sus protagonistas enfundadas en sus trajes de Spider-Women, unos trajes muy molones y muy comiqueros, para que luego en la película solo las veamos con esos trajes y en plan superheroínas solamente unos segundos. 

Porque resulta que la parte en la que aparecen con los trajes es...


...UNA VISION DEL FUTURO


Eso es, la visión que tiene Ezekiel de su muerte y un corto plano al final -donde también vemos a Cassandra como Madame Web --es lo único que vamos a ver a las Spider-Women en esta película.

No sé los demás, pero a mi lo que me animaba a ver esta película eran, precisamente, las Spider-Women. Porque era eso lo que había ido a ver, una película de superheroínas arácnidas, no la historia de una paramédico que tiene que hacer de canguro de tres adolescentes, que eso es lo que parece esta película; de hecho, eso es lo que sería esta película si le quitamos al villano y las pocas escenas de acción que tiene.




Desde luego, yo he salido del cine con la sensación de que me han estafado. Y no me valen las excusas que van poniendo en las redes sociales los defensores de esta película -que los hay, por increíble que parezca -.

Que no me vengan con lo de que si esto es solo una película de orígenes, que es el punto de partida para algo más grande, que es algo diferente a lo que el cine de superhéroes nos tiene acostumbrados y bla, bla, bla... Ese no es el problema, son libres de hacer la película que quieran, como si quieren hacer una película experimental con las protagonistas leyendo El Quijote durante todo el metraje. Pero que luego no nos la traten de vender como algo que no es.

Pero, bueno, dejemos ya este tema porque, por desgracia, ese no es el único defecto de la película ¡Ojalá fuera ese el único problema! Pero no.

La película tiene varios defectos más, comenzando por el guion.

Un guion en el que han trabajado varias personas, incluida su director, S.J. Clarkson, o los guionistas de Morbius -eso explica muchas cosas -. Un guion lleno de situaciones tan ridículas y tan estúpidas que hasta dan vergüenza ajena. Parece que los guionistas escribían la primera gilipollez que se les pasaba por la cabeza, luego elegían las que más les gustaban y con esas formaban el guion.

El mejor ejemplo lo tenemos en la escena del restaurante, con la que hasta me llevé las manos a la cabeza y todo.

Vale que los adolescentes de hoy en día son bastante descerebrados y hacen muchas locuras, pero es que aquí tenemos tres adolescentes que parecen retrasadas mentales y cuesta creerse que el futuro van a ser superheroínas. Porque, sabiendo que las persigue un asesino sobrenatural, no se les ocurre nada mejor que ir a un restaurante lleno de gente, tontear con unos chicos y ponerse a bailar encima de una mesa como si estuvieran de despedida de soltera. Solo les faltaba grabarse con un móvil y subirlo a TikTok para que les quedara perfecto.

Pero, la cosa sigue. Porque tenemos a Cassandra que, aún estando buscada por asesinato y secuestro, la tía se puede marcar un viaje de ida y vuelta a Perú sin problemas o robar un taxi y pasearse con él por Nueva York como Pedro por su casa. Si, toma la precaución de quitarle las matrículas, porque todos sabemos que, tras la denuncia de un taxi robado, la policía no va a sospechar de un taxi sin matrículas conducido por una mujer cuya descripción encaja con la de una sospechosa buscada por asesinato.

Y su compañero, Ben, no se queda atrás. Le deja a él al cuidado de las adolescentes mientras ella se va a Perú, pero su cuñada se pone de parto antes de tiempo y a él no se le ocurre nada mejor que llevárselas al hospital también. Vamos a ver, son adolescentes, no niñas, por lo que podía dejarlas solas en la casa. Y si son tan gilipollas como para irse a otro restaurante a bailar sobre una mesa, es porque el destino -o Dios para los que seáis creyentes -quiere que mueran.

Por cierto, por si alguien no lo sabe aún, ese tal Ben es el Tío Ben Parker y su cuñada embarazada, interpretada por la sobrina de Julia Roberts, es Mary Parker, por lo que el niño que vemos nacer es el mismísimo Peter Parker, cuyo nacimiento vemos en esta película. No sé si esto es porque al final van a introducir a Spiderman en el Spider-Verse pero, la verdad, que me importa bien poco, porque a saber que Spiderman son capaces de hacernos Sony; y no me valen Tobey Maguire o Tom Holland como ejemplo, porque el primero es obra de Sam Raimi y el otro es obra de Marvel Studios.

Volviendo al guion, pues nada, una sucesión de tonterías a cada cual más ridícula. Encima, dejando cosas sin aclarar, como el tema del villano.




Sabemos quién es y su naturaleza. De hecho, no es un mal villano y, además, con el traje que le ponen aquí, nos dan una idea de lo que podría suponer que alguien como Spiderman fuese un villano y no un justiciero. El problema es que a penas nos cuenta nada sobre él.

Sabemos que la araña que robó le dio poderes y eso le hizo ser un hombre rico y poderoso, pero a penas sabemos más. No sabemos si tiene una empresa o si dirige una organización criminal o algo. Es alguien que está dispuesto a asesinar para conseguir, pero sin saber cuales son sus objetivos. Encima, cuando muere al final, no sabemos que ocurre con todo lo que posee o si las autoridades descubren que lo que es o que tiene tecnología robada a la NSA en su casa. Seguramente, la hacker que trabaja para él, interpretada por la hija de David Mamet, se encargará de borrar todas las huellas, pero esto es algo que debían habernos mostrado, aunque fuera un poco.

Sobre el reparto, no voy a decir mucho, tan solo decir que esto ha sido un desperdicio de buenas actrices que podrían haber dado mucho más de sí si el conjunto que las rodea no apestara tanto.

Bueno, vamos resumiendo ya.

La película es una puñetera mierda y una jodida estafa.

Si esto fuera una comedia dramática sobre una paramédico y tres adolescentes o un anuncio largo de Pepsi -porque ojo la publicidad descarada que hacen aquí de Pepsi -, pues la cosa estaría bien, pero no lo es, es una película de superhéroes -bueno, más bien, de superheroínas -que parece de todo menos una lo que es, pero nos han hecho creer que si lo es para llevarnos al cine engañados.

Desde luego, no sé como a los de Sony no se les cae la cara de vergüenza. Y todavía nos tienen preparadas para este año la de Kaven el Animalista y la tercera de Venom, por si no hemos tenido ya suficiente.