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19 de febrero de 2025

CAPITÁN AMÉRICA: BRAVE NEW WORLD (2025)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.









El pasado viernes fue el día de San Valentín, pero también el día que, finalmente, se estrenaba la cuarta película del Capitán América dentro del Marvel Cinematic Universe.

Sam Wilson (Anthony Mackie) ha asumido ya su papel como nuevo Capitán América. Thaddeus Ross (Harrison Ford), ahora convertido en Presidente de los EEUU, le envía a una misión en México para recuperar un artefacto que fue robado por la Sociedad Serpiente y pretenden venderlo a un misterioso comprador. Sam, junto a Joaquin Torres (Danny Ramirez), el nuevo Falcon, logran recuperar el artefacto, pero Sidewinder (Giancarlo Esposito), el líder de la Sociedad Serpiente, logra escapar y, además, el misterioso comprador no ha hecho su aparición.

Debido a este éxito, Ross los invita a la Casa Blanca, donde se celebra una cumbre con varios líderes mundiales para decir sobre el futuro de Isla Celestial, que es como se conoce al Celestial Tiamut cuando quedó petrificado en el océano Índico, que ahora se ha convertido en un lugar muy codiciado al descubrirse que es la fuente de un nuevo metal, el Adamantium, el cual puede competir con el Vibranium. De hecho, el material robado por la Sociedad Serpiente era una muestra de Adamantium que le fue robada a Japón, país vital para la firma de un importante acuerdo entre las naciones que reclaman Isla Celestial. Pero, las cosas se complican cuando, de forma inesperada, Isaiah Bradley (Carl Lumbly), un super soldado que estuvo 30 años encerrado y soportó todo tipo de experimentos, intenta matar a Ross. El magnicidio es evitado por Sam y por Ruth Bat-Seraph (Shira Haas), una ex-Viuda Negra que ahora es la Asesora de Seguridad de Ross, y Bradley es encarcelado, ya que se piensa que trató de matar a Ross como venganza por haber sido abandonado a su suerte en aquella prisión. Sin embargo, Sam no cree que su amigo sea culpable y tratará de demostrar su inocencia al tiempo que tratará de averiguar quién está detrás del incidente.

Capitán América: Brave New World debía haberse estrenado el pasado 2024, pero fue una de las muchas películas que tuvieron que retrasar su estreno a causa de las huelgas de guionistas y actores que sacudieron Hollywood en 2023.

Aunque, esa no fue la única razón, ya que la película ha sufrido una larga serie de reshoots. Pero, no los reshoots habituales que suelen tener las grandes producciones hollywoodienses, como las del MCU, sino de los que cambiaron una buena parte de la película, dándole otro enfoque. Hasta le cambiaron el título, ya que originalmente tenía como subtítulo New Mundial Order.

Y, si algo nos ha enseñado la historia del cine, es que estas cosas suelen ser perjudiciales para las películas, especialmente, en sus resultados en taquilla.




Sin embargo, ese no parece ser el caso con este film, ya que, en su primer fin de semana, la película ha sorprendido recaudando 88 millones de dólares en EEUU, una cifra que supera las expectativas, las cuales eran de 80 millones. A día de hoy, la película lleva recaudados 100 millones de dólares en los cines estadounidenses y 92 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 192 millones de dólares, los cuales superan su presupuesto oficial de 180 millones de dólares -aunque, a mi me parece un presupuesto muy bajo para una película que ha sufrido tantos reshoots, de ahí que diga lo de "oficial" -.

Estos resultados en taquilla están sorprendiendo mucho, más que nada, después de que la película haya recibido críticas de lo más nefastas. La opinión del público ha sido más positiva, aunque no muy entusiasta, todo hay que decirlo.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Una vez vista la película, debo decir que me he llevado una sorpresa agradable, más que nada, porque me esperaba algo mucho peor, la verdad.

La deriva que está llevando últimamente el MCU, propiciada principalmente por el wokismo, unida a los muchos reshoots que la película ha sufrido me daban bastante desconfianza. Además, a eso hay que unir que, aunque estemos ante la cuarta entrega de la saga cinematográfica del Capitán América, este film es una continuación de la serie Falcon y el Soldado de Invierno -incluso repite uno de sus guionistas y su showrunner -, la cual fue bastante decepcionante -además de que fue de las primeras portadoras del virus woke en el MCU -.

Y, para rematar, la película está dirigida por Julius Onah, director de The Cloverfield Paradox (2018), un montón de mierda tan grande que, entre otras cosas, se cargó el universo que J.J. Abrams estaba creando a raíz de la película Monstruoso (Matt Reeves, 2008).

Con todo eso, y con que esta era la primera película del Capitán América sin Steve Rogers, fui a ver este film con muchas desconfianza y, como ya he dicho, no me llevé el disgusto que me esperaba llevar. Sin embargo, tampoco salí de ella con el mismo entusiasmo que me produjeron en su día sus predecesoras, Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johsnton, 2011), Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y Capitán América: Civil War (2016), estas dos dirigidas por los hermanos Russo.

Esta película está muy, pero que muy, por debajo de esas tres películas, siendo sin duda la más floja de la saga. Pero, en su favor, diré que no llega a ser tan aburrida ni tan pedante como lo fueron Thor: Love and Thunder (Taika Waititi, 2022), Black Panther: Wakanda Forever (Ryan Coogler, 2022), Ant-Man y la Avispa: Quantumanía (Peyton Reed, 2023) y, sobre todo, The Marvels (Nia DaCosta, 2023). 

Esto, unido a las muy buenas expectativas que están despertando Thunderbolts* y Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos, junto con el nuevo giro que está tomando el MCU con el Doctor Doom de Robert Downey Jr. como nuevo gran villano, hace que se empiecen a ver signos de mejora en el MCU.

Pero, bueno, todo eso ya se verá. Vamos a analizar esta película, que es lo que toca ahora.

La película no es mala del todo. Si tuviera que puntuarla, le pondría una nota que estaría entre un 5 y un 5´5. Porque, aunque sea una película muy mejorable, se deja ver, es entretenidad y hasta llega a disfrutarse a ratos. Además, conecta bien con dos películas que habían quedado ya algo olvidadas, dándoles continuidad y atando algunos cabos que quedaron sueltos.

Estas películas son, claramente, Eternals (Chloé Zhao, 2021) y la ya muy lejana El Increíble Hulk (Louis Leterrier, 2008); la cual ya tuvo continuidad en Capitán América: Civil War con el regreso del Thaddeus Ross interpretado por el fallecido William Hurt. De Eternals, ya he contado en el resumen de la trama que da una respuesta sobre el Celestial petrificado que emerge del Índico, mientras que de El Increíble Hulk, entre otras cosas, se nos revela que ocurrió con Samuel Sterns (Tim Blake Nelson), al que vimos convertirse en el villano Líder al final de la película de 2008, pero ya no se supo nada más de él.

Hasta ahí, lo bueno. Ahora vamos con las cosas malas, que la película tiene, y muchas.

Para empezar, los reshoots se notan mucho, hasta en lookcapilar de algunos personajes, si os fijáis bien. Un buen ejemplo son las escenas de acción, ya que algunas son bastante buenas y otras son bastante deficientes. 

Por poner un ejemplo, la primera escena de acción que vemos, la que sucede en México contra la Sociedad Serpiente, la noté muy deficiente, sin la brutalidad ni la espectacularidad de las de las películas anteriores. Sin embargo, la siguiente, el tiroteo en la Casa Blanca, esa si estuvo a la altura. Y así toda la película.




Lamentablemente, los efectos de los reshoots no se limitan solo a las escenas de acción. La trama sufrió modificaciones, se eliminaron escenas y se suprimieron personajes mientras que otros sufrieron modificaciones.

La mencionada Sociedad Serpiente iba a tener mucho más peso en la historia, pero tan solo se la ve en la escena de México, ya que en el resto de la película solo la representa su líder, Sidewinder, que tiene tan solo un par de apariciones más en el resto de la película. Además, se la reduce a un simple grupo de hombres armados sin miembros con superpoderes o habilidades especiales, suprimiéndose personajes como la Diamondback que interpreta Rosa Salazar. Además, la escena de México iba a ser mucho más espectacular e, incluso, el personaje de Isaiah Bradley iba a participar en ella formando equipo son Wilson y Torres, vistiendo un traje y todo.

Otro cambio que se hizo fue con el aspecto del Líder, el cual originalmente iba a ser más fiel a los cómics y no una especie de lagarto de V sin careta, que es lo que al final vemos en la película.

Otro cambio -y este me toca las narices porque es una bajada de pantalones en toda regla -es el que tiene que ver con Ruth Bat-Seraph, que me ha parecido un buen personaje y me ha gustado bastante, pero en la película han cambiado por completo sus orígenes con respecto a los cómics, donde el personaje es el alter ego de Sabra, que es israelí y miembro Mossad. Aquí nos la convierten en una ex-Viuda Negra y en la Asesora de Seguridad del Presidente. Además, también ignoran que es una mutante.

Y, para terminar con los cambios que se hicieron en los seshoots, tenemos que al final vemos a Ross convirtiéndose en Red Hulk, es cual está bastante bien hecho -aunque, me hubiera gustado que tuviera un roja un poco más oscuro -y la pelea final que tiene con Wilson es bastante espectacular. El problema aquí es como se resuelve esa escena tras los reshoots, las cuales hicieron para que encaje mejor más con el wokimos a costa de provocar vergüenza ajena al personal.

Originalmente, la escena iba a ser más brutal, con Red Hulk destrozando por completo el traje de Vibranium de Sam y estando a punto de matarlo, pero Ruth lograba hacerle llegar la muestra de Adamantium de los japoneses y Sam la arrojaba a las heridas de Red Hulk, absorviéndole la radiación gamma y volviendo a Ross de nuevo normal, pero provocando también su muerte.

Lo bueno de esto es que deja al personaje vivo y encerrado en la misma prisión que él mismo construyó, lo cual podría servir para que Marvel Studios pueda aprovechar más al personaje en el futuro, cosa que espero porque, de lo contrarío, Red Hulk pasaría a estar en la lista de buenos villanos desaprovechados por Marvel Studios.

En fin.

Vamos ahora con el reparto.

Anthony Mackie hace un buen trabajo como Sam Wilson, eso no lo voy a negar, porque lleva haciéndolo desde que debutó como el personaje en 2014. El problema es el mismo del que ya he hablado varias veces, y es que yo no trago a Sam Wilson como sucesor de Steve Rogers como Capitán América. No lo tragaba en los cómics ni lo trago ahora en el cine. En la película, cada vez que se refieren a él como el Capitán América hace hasta que se me revuelvan las tripas.

Pero, bueno, esto es una opinión personal mía, ya que yo, como amante de los cómics de Ed Brubaker que soy, prefiero más como nuevo Capitán América a Bucky Barnes (Sebastian Stan). Quién, por cierto, hace un cameo en la película, el cual no está mal, pero tampoco aporta nada. Si, nos revelan que el personaje se ha metido en política y aspira a ser congresista, pero eso es algo que ya hubiéramos descubierto en Thunderbolts*, la cual está al caer; incluso se intuye algo ya en el último tráiler de esta.

Lo mismo digo del regreso de Liv Tyler como Betty Ross, la cual aparece al final solo para decir Hola y ya está. Otra cosa que le debemos a los reshoots pero, para que al final haga los mismo que Linda Blair en El Exorcista: Creyente (David Gordon Green, 2023), mejor que la hubieran suprimido del todo.

El fallecido William Hurt hizo un trabajo excelente como Thaddeus Ross, no quiero quitarle mérito para nada. Pero Harrison Ford se hace con el personaje desde el principio y consigue que no se le eche de menos. Desde luego, fue una excelente elección de casting.

Como ya he mencionado antes, pese a los cambios que le han hecho para adaptarla más al wokismo, me ha gustado mucho Ruth Bat-Seraph algo que se debe, especialmente, al buen trabajo que hace la actriz Shira Haas; que también es israelí, como su personaje sin los cambios wokistas.




Carl Lumbly estuvo muy bien como Isaiah Bradley en la serie Falcon y el Soldado de Invierno y también lo está en la película. La otra cara de la moneda es Danny Ramirez como Joaquin Torres, que ni me gustó en la serie ni me ha gustado en la película.

Y, en cuanto al villano principal, el recuperado Samuel Sterns, pese a los cambios del aspecto del personaje, el trabajo de Tim Blake Nelson es muy bueno y ha sido una muy buena elección como villano principal. Otra cosa es su plan, el cual no hay ni por donde cogerlo y parece que va cambiando sobre la marcha, pero eso es otra cosa y es algo que también le debemos a los reshoots.

Nelson protagoniza, junto a Mackie, la escena post-créditos de la película, donde el villano advierte al protagonista del peligro que se avecina, enlazando así la película con Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars. Una escena que recuerda al encuentro final entre Batman y Lex Luthor al final de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (Zack Snyder, 2016), todo hay que decirlo.

Y no me olvido de Giancarlo Esposito, que hace un estupendo trabajo como Sidewinder, el líder de la Sociedad Serpiente pero, al igual que dicha sociedad, también está muy desaprovechado en el film.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Capitán América: Brave New World es una película que no es mala y se deja ver, pero con muchos defectos y a la que ha perjudicado mucho los muchos reshoots que ha sufrido.

Aunque, debo decir también que tengo la impresión de que, sin los reshoots, el resultado hubiera sido mucho mejor, pero tampoco nos hubieran dado algo muy grandioso. La película hubiera sido mucho mejor, si, pero tampoco para tirar muchos cohetes.

Por su tono de thriller político se nota que quiere emular a Capitán América: El Soldado de Invierno, pero está a años luz de esta -con reshoots y sin ellos -, como también lo está de Capitán América: Civil War y de Capitán América: El Primer Vengador, la cual, gracias a este film, deja ya de ser oficialmente la más floja de las películas del Capitán América del MCU.

Podría haber sido mejor, pero se agradece que no sea como lo que Marvel Studios nos ha estado ofreciendo los últimos años; con excepción, claro está, de Deadpool & Wolverine (Shawn Levy, 2024), aunque este, pese a pertenecer al MCU, recordemos que juega en otra liga.






25 de diciembre de 2024

KRAVEN EL CAZADOR (2024)

 


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.








Ya he visto Kraven el Cazador, tercera película del Spider-Verse que Sony nos ofrece este año, y me dispongo a dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

Sergei Kravinoff tiene una difícil relación con su padre, Nikolai Kravinoff (Russell Crowe), un poderoso líder criminal con afición por la caza que quiere que le suceda al frente de su imperio del crimen. Para ello, quiere que crezca fuerte y no duda en llevarlo a sus cacerías. Después de la muerte de su madre, Sergei y su medio-hermano, Dimitri son llevados por Nikolai a África para cazar un famoso león que muchos han intentado cazar sin éxito, ya que quién logre cazarlo se convierte en una leyenda. Sergei está cerca de dispararle, pero no se atreve a hacerlo y el león lo ataca y lo deja malherido. 

Una joven llamada Calypso lo encuentra y le da una extraña poción que le dio su abuela, una sacerdotisa vudú, antes de pedir ayuda y lograr llevarlo al hospital. Tras recuperarse, Sergei se da cuenta de que está adquiriendo unas habilidades sobrenaturales, al tiempo que la relación con su padre se vuelve más difícil, lo que le lleva a fugarse de casa. Años después, un Sergei ya adulto (Aaron Taylor-Johnson) se dedica a dar caza a criminales y cazadores furtivos bajo el nombre de Kraven. Una de sus últimas víctimas es un poderoso traficante de armas que opera desde una cárcel rusa al que Calypso (Ariana DeBose), convertida en una abogada, perseguía. Aún mantiene una buena relación con Dimitri (Fred Hechinger), mientras la relación con su padre sigue distante.

Kraven el Cazador es un famoso villano de Spiderman. Antes de darle una película en solitario, Sony intentó de forma fallida ponerlo como villano en una de las películas del hombre araña, como la cancelada cuarta entrega de la saga de Sam Raimi o en The Amazing Spider-Man (Marc Webb, 2012). 




Finalmente, en 2017 pusieron en marcha su película en solitario. Richard Wenk, guionista de películas como The Expendables 2 (Simon West, 2012) o The Equializer (Antoine Fuqua, 2014), fue contratado para escribir el guion, el cual luego fue reescrito por Art Marcum & Matt Holloway, guionistas de Iron Man (Jon Favreau, 2008) o Uncharted (Ruben Fleischer, 2022). 

Para dirigir la película, el elegido fue J.C. Chandor, director de películas como Cuando todo está Perdido (2013), El Año más Violento (2014) o Triple Frontera (2019).

Después de sufrir varios retrasos, la película se estrenó finalmente en EEUU el pasado 12 de diciembre -en España un día después -.

Sus resultados en taquilla no pueden ser peores. Con un presupuesto de 110 millones de dólares -presupuesto que se incrementó a causa de los muchos retrasos que tuvo la película -, solo lleva recaudados 18 millones en EEUU y 25 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 43 millones de dólares. Un fracaso en toda regla; de hecho, están recortando la película para ver si esta tiene más suerte en los próximos días.

Tampoco le ha ido bien con la crítica, la cual la ha pulverizado. El público ha sido más benevolente, pero muy poco.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Yo, sinceramente, he ido a ver esta película con los cuchillos afilados para destrozarla en cuanto saliera de verla. Porque el historial que tiene Sony con el Spider-Verse es de traca. Sobre todo este año, con Madame Web y la tercera entrega de Venom, de las que tenéis review en este mismo blog por si queréis ver como "reparto amor" a ambas películas. Así que con esta película no iba a tener piedad alguna si se cumplían mis peores expectativas.

Sin embargo, y sinceramente también, debo decir que con esta película me he llevado una sorpresa; y bastante agradable, debo añadir.

Bueno, tampoco ha sido tanta sorpresa, ya que me intuía algo así cuando salió el primer tráiler y, una vez vista la película, he podido comprobar que se han cumplido mis pronósticos más positivos.

Y es que la película funciona. Pero, ESO SI, funciona siempre que no la veamos como una película de Kraven el Cazador. Porque esto de Kraven el Cazador no tiene ABSOLUTAMENTE NADA.

Esto no es Kraven el Cazador. De Kraven el Cazador solo tiene el título, los nombres de los personajes y alguna que otra referencia a los cómics, como el famoso chaleco del personaje que meten con calzador al final de la película o un momento del film donde el protagonista ve arañas imaginarias, un guiño al cómic La Última Cacería de Kraven

Pero, por lo demás, esto no se podría ni considerar una adaptación de Kraven el Cazador. Puede que, oficialmente, lo sea, pero no lo es en absoluto. Para disfrutarla, hay que verla como de verdad es, una película de acción sobre un tipo con habilidades sobrenaturales que se dedica a dar caza a criminales y a cazadores furtivos.


AHÍ ES DONDE LA PELÍCULA FUNCIONA


Porque eso es lo que tenemos. No es nada del otro mundo, es una película de acción simple para pasar el rato, pero bien hecha y que se disfruta bastante de principio a fin. Encima, con una muy bienvenida clasificación R que le permite ofrecernos escenas de acción de lo más brutales y buenas dosis de sangre y gore.

Además, la película acierta en una cosa en la que fallan las otras películas del Spider-Verse; especialmente, las películas de Venom. Y es que el protagonista no es ningún héroe ni ningún superhéroe, sino un ANTI-HÉROE. Otra cosa muy bienvenida, ya que las películas de anti-héroes no abundan mucho hoy en día.




En esto tiene mucho que ver el trabajo de su protagonista. Aquí entro en el tema del reparto.

Aaron Taylor-Johnson no ha sido nunca santo de mi devoción. Es un buen actor, pero siempre le he visto funcionar mejor en papeles secundarios -como el que hacía en TENET (Christopher Nolan, 2020) -pero no me convencía como protagonista; incluso en las películas de Kick-Ass se lo comía con patatas la Hit-Girl de Chloë Grace Moretz.

Sin embargo, en esta película ha logrado convencerme como protagonista y hasta empiezo a pensar que sería una buena idea que él sea el próximo James Bond, tal y como dicen.

También me ha gustado mucho Ariana DeBose como Calypso, además de que su personaje no es ningún adorno ni ningún florero, ya que tiene bastante peso en la trama. Además, también se agradece que no metan ningún romance entre ella y el protagonista, otra cosa de agradecer.

El que si que no me ha convencido es Alessandro Nivola, que interpreta a Rhino, uno de los villanos e la película. Y no lo digo porque no pueda soportar a este actor desde que le vi en Parque Jurásico III (Joe Johnston, 2001). El problema es su interpretación cuando es Aleksei Sytsevich, el alter ego del personaje, porque parece que está repitiendo el personaje que interpretó en la película Cara a Cara (John Woo, 1997) en lugar del personaje que debía interpretar.

Cuando al final se convierte en Rhino, la cosa mejora. Aunque, lo estropea algo el CGI, ya que los efectos especiales por ordenador son un punto flaco de la película.

Después está Fred Hechinger, al que vimos hace poco como el Emperador Caracalla en Gladiator II (Ridley Scott, 2024), quién hace un buen trabajo dando vida a Dimitri Kravinoff, el hermanastro del protagonista. Al final, termina convirtiéndose en el Camaleón, otro famoso villano de Spiderman. Algo que ocurre en los cómics, si, pero cualquiera que conozca la historia de Kraven y el Camaleón en las viñetas sabe que su relación de hermanos no es tan buena como la que se ve en la película.

Cabe mencionar que en la película aparece Christopher Abott, protagonista de la nueva película del Hombre Lobo de Blumhouse, quién se supone que interpreta a el Extraño. El trabajo del actor es bueno, pero el personaje como que sobra en una película como esta.

Aunque, sin duda, el mejor de todos ha sido Russell Crowe, quién hace un trabajo excelente como el padre del protagonista y el verdadero villano de la película. Además, su personaje es lo que más se acerca al Kraven el Cazador de los cómics.




Bueno, vamos resumiendo ya. 

Desde luego, he disfrutado mucho viendo esta película, cosa que no esperaba ni de lejos, porque disfrutar con una película del Spider-Verse era misión imposible hasta ahora.

No obstante, se disfrutar siempre que no la veas como una película de Kraven el Cazador. Porque esto no es Kraven el Cazador. El director J.C. Chandor ha hecho su propia película y se la ha entregado a los de Sony disfrazada como una adaptación de Kraven el Cazador, que era lo que le pedían. Un total acierto en vista de los resultados.

No se merece, ni de lejos, el fracaso que está teniendo en los cines pero, por desgracia, la mala fama de sus predecesoras le ha pasado factura. Una pena, porque me hubiera gustado que hicieran una secuela, cosa que ahora es imposible que ocurra.

Como también es imposible que Sony recapacite y nos ofrezca cosas como esta en lugar de basuras como las películas de Venom, Morbius y Madame Web.





30 de noviembre de 2024

VENOM: EL ÚLTIMO BAILE (2024)

 


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad. Y, ya de paso, si con eso consigo quitarle las ganas de ver este montón de mierda, algo que hemos ganado.






Vuelvo a decir lo mismo que cuando analicé Venom: Habrá Matanza. Aquí no esperéis lo de ¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos, ni lo de Vayamos por partes

Aquí ya me pongo a dar hostias desde el primer momento.

Para empezar, se que esta review llega con retraso, ya que la película se estrenó a finales de octubre. Pero, ya lo dije en su día, esta no pensaba verla en cines. Ya tragué con la primera y tragué con la segunda y, en ambas, Sony me tomó por gilipollas. Una tercera ya no.




Sigo defendiendo que las películas deben verse en los cines, pero hay excepciones y, desde luego, esta es una de ellas. Porque, tras haberla visto por medios poco ortodoxos, me alegro de no haber desperdiciado dinero en la entrada, como si hice en las dos anteriores.

Porque, una vez más, Sony ha vuelto a cagarse en el personaje.

En la primera, convirtieron a Venom en una alcahueta. En la segunda, lo pusieron a criar gallinas. Ahora, tenemos el...


...VENOM ASPIRANTE A HIPPIE


Así es. Cuando Eddie Brock y él son recogidos por esa familia de hippies encabezada por Otto Hightower, Venom va y le dice a Eddie que serían muy felices con una vida como esa. Imaginaos a Venom con una corona de flores fumando porros y cantando el Kumbayá. Yo prefiero no imaginármelo por miedo a sufrir una crisis psicótica.

Afortunadamente, no llegamos a ver esto en la película. Lo que si vemos son una sucesión de situaciones estúpidas, diálogos plomizos, chistes que tienen de todo menos gracia y momentos que producen vergüenza ajena. Como cuando Eddie y Venom se reencuentran con la Señora Chen (Peggy Lu) en Las Vegas, en una de esas casualidades que no te la crees si alguien te la cuenta por ahí.




Por cierto, si ese es el "último baile" al que hace referencia el título, apaga y vámonos. Porque esto, más que El Último Baile, es más bien El Último Tango en París, pero sin mantequilla.

También tenemos las dichosas "discusiones de pareja" entre Eddie y Venom; aunque, afortunadamente, no son tan prolongadas como en las dos anteriores películas.

Todo ello hasta llegar a lo más rescatable de la película, el climax en el que vemos a distintos Venoms en plena batalla contra los Xenophage, esos monstruos alienígenas que tienen una picadora en la espalda y que están al servicio de Knull. Esto lo esperábamos en la primera película y han esperado hasta la tercera para sacarlo ¡Ole sus cojones!

Hablando de Knull. Se suponía que era el gran villano de la función, pero tan solo tiene unas pocas apariciones, siempre con la misma pose, y luego en una de las escenas post-créditos nos enteramos que se lo reservan como villano para una futura Venom 4; que la habrá, ya que estas mierdas son lo único del Spider-Verse que le funcionan a Sony en taquilla.

Y, ya que hablamos de escenas post-créditos ¿Qué vamos a tener en la cuarta entrega? ¿Venom-cucaracha?

Por cierto, otra de las cosas rescatables de la película es cuando Venom simbiotiza un caballo; algo que hubiera sido una agradable sorpresa si no nos lo hubieran reventado en el tráiler.

Que esa es otra, porque luego, en los créditos finales, nos muestran un montón de animales simbiotizados por Venom. Pues bien, ese momento es mejor que la propia película. Desde luego, no entiendo como no lo aprovecharon en el film, que hubieran hecho que Venom llegara a un zoo, a un circo o a una reserva de animales y simbiotizara a los animales de allí, creando todo un ejército. Hubiera sido algo digno de verse.




Pero no, como es habitual en ellos, Sony desaprovecha las cosas buenas y le da bola a todo lo más nefasto y bochornoso que se les pasa por la cabeza. Y no solo con Venom, también con Morbius (Daniel Espinosa, 2022) y Madame Web ( S.J. Clarkson, 2024); y también tenemos a Kraven el Animalista, el cual llegará pronto y ya le tengo bastante miedo.

Volviendo con la película que nos ocupa, está escrita y dirigida por Kelly Marcel, guionista de las dos primeras películas. Con este movimiento, lo único que hacen es demostrar que Ruben Fleischer y Andy Serkis solo fueron llevados para hacer el paripé y poner su nombre en los títulos de crédito, porque la dirección es igual de plana que en las dos películas anteriores. Se ve que aquí han querido ahorrarse el sueldo de director.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Venom: El Último Baile es otra basura más del Spider-Verse que, por tercera vez, echa a perder a un gran personaje de Marvel. Todo ello orquestado por los de Sony, que no sé como no se les cae la cara de vergüenza con estas porquerías que están haciendo.




29 de septiembre de 2024

THE CROW (2024)

 

Me gustaría que esta review sirviera de advertencia a los que aún no han visto la película, pero advierto de que esta review contiene SPOILERS por si me meto en un lío de lo contrario. Así que advertidos quedáis los que aún no la hayáis visto.










He tardado, pero ya he visto la nueva película de El Cuervo y me dispongo a dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

En un centro de rehabilitación -donde, por alguna razón, les hacen a todos vestir de rosa -, se encuentran Eric (Bill Skarsgård), un joven problemático de pasado turbulento, y Shelly (FKA Twigs), una joven música con problemas que está allí porque se dejó capturar por la policía para evitar ser capturada por una gente peligrosa que la persigue. Cuando esta gente logra encontrarla, Shelly escapa del centro con la ayuda de Eric y, mientras los dos escapan por la ciudad, se enamoran.

Ambos son finalmente encontrados por la gente que busca a Shelly y ambos son asesinados. Eric va a parar a una especie de purgatorio con forma de vía de tren abandonada donde se encuentra con Kronos (Sami Bouajila), un espíritu guía que le dice que, si quiere volver a ver a Shelly, deberá matar al responsable de su muerte, por lo que regresa a la vida con la capacidad de curarse rápidamente de sus heridas. Con estos nuevos poderes buscará al responsable de su asesinato y el de Shelly. Este es Vincent Roeg (Danny Huston), un poderoso jefe mafioso que en realidad es un hombre que lleva muchos siglos viviendo después de hacer un pacto con el diablo en el que este le proporciona almas puras a cambio de la inmortalidad.

El Cuervo, célebre cómic de 1989 creado por James O'Barr, fue llevado de forma magistral al cine en 1994, en una también célebre película dirigida por Alex Proyas cuyo rodaje le costó la vida a su protagonista, Brandon Lee. A pesar de esto, la película fue un gran éxito -con 15 millones de dólares de presupuesto, recaudó 93 millones en todo el mundo -y dio pie a tres secuelas, El Cuervo: Ciudad de Ángeles (Tim Pope, 1996), El Cuervo: Salvación (Bharat Nalluri, 2001) y El Cuervo: Juego Malvado (Lance Mungia, 2005), todas ellas muy inferiores a la original; de hecho, solo la segunda entrega llegó a los cines, las otras dos fueron directas al mercado doméstico.




Esto llevó a que se pensara en hacer un reboot para revivir la franquicia. 

En 2008, Stephen Norrington, director de Blade (1998), anunció que tenía planes para hacer una nueva versión más realista y dura que la película de 1994, casi como un documental, pero no se supo nada más al respecto.

No obstante, solo un año después, se puso en marcha un proyecto de reboot, pero la cosa iba a ir para largo, ya que, mientras el guion era continuamente reescrito por guionistas diferentes, el proyecto pasó por las manos de diferentes directores al tiempo que no pararon de tantearse actores para el papel protagonista. Entre los nombres que sonaron estaban Mark Wahlberg, Luke Evans, Channing Tatum, Bradley Cooper o Alexander Skarsgård -curiosamente, hermano de quién ha terminado protagonizando la película -.

Dos de los primeros directores que pasaron por el proyecto son españoles. El primero era Juan Carlos Fresnadillo, que duró poco en él, y el otro era F. Javier Gutiérrez, que trabajó en él varios años hasta que terminó abandonándolo para dirigir Rings (2017), por lo que fue reemplazado por Corin Hardy.

En 2016 parecía que todo iba viento en popa con Hardy como director y Jason Momoa como protagonista. Todo parecía ir bien, con planes de rodar la película en Budapest y algunas fotos circulando por las redes sociales con Momoa caracterizado como Eric Draven. Pero, la cosas volvieron a torcerse y, en 2018, tanto Hardy como Momoa abandonaron el proyecto, el cual volvió a quedar en dique seco.

No obstante, volvió a ser revivido en 2020, con Rupert Sanders como director, Bill Skarsgård dando vida a Eric Draven y la cantante FKA Twigs en el papel de Shelly Webster, que aquí iba a adquirir más protagonismo. Tras un rodaje en Praga en 2022 no exento de problemas, la película se terminó y quedó lista para estrenarse este año, llegando a los cines de EEUU el pasado 23 de agosto y a los cines españoles el 30 de agosto.

¿Cómo le han ido las cosas? Pues como el culo.

En taquilla ha sido un fracaso tremendo, con 23 millones de dólares recaudados en todo el mundo con un presupuesto de 50 millones, siendo lanzada rápidamente a digital. A todo ello hay que unir unas críticas igual de desastrosas y una opinión del público bastante negativa.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

La verdad es que no puedo decir que la película me haya decepcionado porque, la verdad, no esperaba mucho de ella. No es por el hecho de que hayan hecho un reboot de El Cuervo, por mucho que adore el cómic de O'Barr y la película de 1994. 

La experiencia ya me ha enseñado muchas veces -demasiadas, diría yo -, que estos proyectos que tardan muchos años en llegar y pasan por muchas manos, no suelen terminar bien. Hay excepciones, cómo no, Desafío Total (Paul Verhoeven, 1990) es un buen ejemplo, pero por lo general estas cosas suelen terminar en desastre.

Y aquí se ha dado el caso, porque lo que nos han ofrecido aquí es un MONTÓN DE MIERDA tan grande que se podría ver hasta desde el espacio.

Para que os hagáis un ejemplo. Tenemos una película que dura 1 hora y 50 minutos; aunque, más bien serían 1 hora y 40 minutos si quitamos los 10 minutos de los títulos de crédito finales. Pues bien, bien, de esa hora y cuarenta minutos, tenemos una hora y cuarto que...


...NO VALEN ABSOLUTAMENTE UNA MIERDA


Repito, UNA HORA Y CUARTO. Una hora y cuarto donde la película aburre hasta a las piedras. Me alegro de no haberla visto en cines, porque he llegado a dormirme y el sofá de mi sala de estar es más cómodo; además de que al terminar pude revisar las partes en las que me había dormido para poder hacer la review.



No es hasta que se pasa esa hora y cuarto cuando la película llega a arrancar y empieza a parecerse en algo a El Cuervo y la cosa se anima. No mucho, eso si, pero al menos nos dan una escena que, sin ser gran cosa, logra salvar un poco la película.

Hablo, naturalmente, de la escena de la ópera que, aunque sea un John Wick descafeinado, nos da el que es, sin duda, el mejor momento de la película, lleno de violencia, sangre y gore, con el que llegas a disfrutar de verdad. Lamentablemente, para llegar a eso, antes te tienes que tragar una hora y cuarto que es para tirarla a la basura y lo que viene después, el enfrentamiento final con el villano principal, por desgracia no está a la misma altura.

Sobre la hora y cuarto de la que me estoy quejando tanto ¿Qué hay en ese metraje para que haga hasta que me entren ganas de suicidarme?

Por un lado, aquí les ha dado por darle más bola a la relación romántica entre Eric y Shelly, llegando a mostrar como se conocen y todo. Algo con lo que no tendría problema algunos si hubieran hecho bien las cosas, pero ni de coña. Aquí se cascan una historia romántica de lo más ñoña, propia de las peores comedias románticas. Por no hablar de que la química entre los protagonistas es completamente nula.

Además, durante todo ese tiempo, los protagonistas están siendo perseguidos por partida doble. Por un lado, por los sicarios del villano principal y, por el otro, por las autoridades -recordemos que se han escapado de un centro de rehabilitación -, pero se pasean por la ciudad como Pedro por su casa y hasta van de discotecas y de picnic con amigos.

Así se tiran, por lo menos, una hora, hasta que finalmente los malos los cazan -mucho tardan en hacerlo -. Ahí es cuando parece que la película va a arrancar de una vez, pero no, todavía queda un cuarto de hora de aburrimiento en el que el protagonista, tras volver de la muerte, va de un lado para otro como pollo sin cabeza en lugar de hacer lo que tiene que hacer: VENGARSE.

Que esa es otra, ahora a El Cuervo no le mueve la venganza, lo que le mueve es EL AMOR; no olvidemos que estamos en los tiempos de lo políticamente correcto y lo de los protagonistas que buscan venganza no está bien visto.

En fin, como ya he dicho, una hora y cuarto que lo único que hace es aburrir y que no es hasta los últimos 25 minutos cuando la película se anima un poco y empieza a parecerse, aunque sea un poco, a lo que es El Cuervo, dándonos el momento de la ópera que compensa un poco la castaña que te has tenido que tragar hasta llegar ahí, pero no logra salvar del todo el conjunto.

Desde luego, Rupert Sanders se ha lucido. Aunque, no creo que haya sido culpa de él, ni de los guionistas, ya que me da la impresión de que la producción de esta película ha sido como la de Parque Jurásico III (Joe Johnston, 2001), un caos que se ha ido escribiendo sobre la marcha y donde el director se ha limitado a hacer lo que le mandan.

De hecho, la película, visualmente, está bien dirigida; aunque tiene algunos fallos de montaje. Y es que Sanders es un buen director, pero también es un tipo sin personalidad que se limita a hacer películas por encargo y a hacer lo que le mandan. Es la diferencia con Alex Proyas; bueno, el Alex Proyas de los años 90, porque el tipo parece que ha perdido su talento por el camino y lo último que nos ha dado son mierdas como catedrales.

En cuanto al reparto.

Bill Skarsgård es un buen actor y aquí hace lo que puede para evitar que el conjunto termine de caerse por su propio peso; me ha recordado a Tom Hardy en las películas de Venom. Por suerte, a finales de año le veremos como Conde Orlok en la nueva versión de Nosferatu de Robert Eggers, que ahí seguro que hacen más justicia con él.

La otra cara de la moneda es la protagonista femenina. FKA Twigs será buena cantante, pero como actriz es un petardo y, como ya he mencionado antes, la química que tiene con Skarsgård es completamente nula. Isabella Wei, la actriz que interpreta a Zadie, la amiga asiática de Shelly, hace un mejor trabajo pese a lo corto que es su papel.

Como ya he mencionando antes, aquí han querido darle más protagonismo a Shelly Webster, cosa que no me parece mal. El problema es que la han cagado eligiendo a la actriz, porque esta Shelly Webster da la sensación de que está más muerta antes de que la asesinen que después. Este papel era más idóneo para alguien como Zoë Kravitz, con ella la película hubiera ganado muchos puntos.




En cuanto a Danny Huston, otro buen actor que, además, se le dan bien los papeles de villano, pues lo mismo que con Skarsgård, otro que hace lo que puede para que el conjunto no termine de caerse. 

En fin, vamos resumiendo ya.

Una película muy, pero que muy, mala, tanto como adaptación de cómic como película en si. Hace quedar bien, incluso, a la peor de las secuelas de la película de 1994.

Los últimos 25 minutos son lo único que vale la pena de este engendro, aunque no son gran cosa -salvo la escena de la ópera -y, para verlos, antes hay que tragarse una hora y cuarto que dan hasta ganas de vomitar.

Lamentable lo que han hecho aquí. Para eso, mejor que no hubieran hecho nada.