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19 de febrero de 2025

CAPITÁN AMÉRICA: BRAVE NEW WORLD (2025)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.









El pasado viernes fue el día de San Valentín, pero también el día que, finalmente, se estrenaba la cuarta película del Capitán América dentro del Marvel Cinematic Universe.

Sam Wilson (Anthony Mackie) ha asumido ya su papel como nuevo Capitán América. Thaddeus Ross (Harrison Ford), ahora convertido en Presidente de los EEUU, le envía a una misión en México para recuperar un artefacto que fue robado por la Sociedad Serpiente y pretenden venderlo a un misterioso comprador. Sam, junto a Joaquin Torres (Danny Ramirez), el nuevo Falcon, logran recuperar el artefacto, pero Sidewinder (Giancarlo Esposito), el líder de la Sociedad Serpiente, logra escapar y, además, el misterioso comprador no ha hecho su aparición.

Debido a este éxito, Ross los invita a la Casa Blanca, donde se celebra una cumbre con varios líderes mundiales para decir sobre el futuro de Isla Celestial, que es como se conoce al Celestial Tiamut cuando quedó petrificado en el océano Índico, que ahora se ha convertido en un lugar muy codiciado al descubrirse que es la fuente de un nuevo metal, el Adamantium, el cual puede competir con el Vibranium. De hecho, el material robado por la Sociedad Serpiente era una muestra de Adamantium que le fue robada a Japón, país vital para la firma de un importante acuerdo entre las naciones que reclaman Isla Celestial. Pero, las cosas se complican cuando, de forma inesperada, Isaiah Bradley (Carl Lumbly), un super soldado que estuvo 30 años encerrado y soportó todo tipo de experimentos, intenta matar a Ross. El magnicidio es evitado por Sam y por Ruth Bat-Seraph (Shira Haas), una ex-Viuda Negra que ahora es la Asesora de Seguridad de Ross, y Bradley es encarcelado, ya que se piensa que trató de matar a Ross como venganza por haber sido abandonado a su suerte en aquella prisión. Sin embargo, Sam no cree que su amigo sea culpable y tratará de demostrar su inocencia al tiempo que tratará de averiguar quién está detrás del incidente.

Capitán América: Brave New World debía haberse estrenado el pasado 2024, pero fue una de las muchas películas que tuvieron que retrasar su estreno a causa de las huelgas de guionistas y actores que sacudieron Hollywood en 2023.

Aunque, esa no fue la única razón, ya que la película ha sufrido una larga serie de reshoots. Pero, no los reshoots habituales que suelen tener las grandes producciones hollywoodienses, como las del MCU, sino de los que cambiaron una buena parte de la película, dándole otro enfoque. Hasta le cambiaron el título, ya que originalmente tenía como subtítulo New Mundial Order.

Y, si algo nos ha enseñado la historia del cine, es que estas cosas suelen ser perjudiciales para las películas, especialmente, en sus resultados en taquilla.




Sin embargo, ese no parece ser el caso con este film, ya que, en su primer fin de semana, la película ha sorprendido recaudando 88 millones de dólares en EEUU, una cifra que supera las expectativas, las cuales eran de 80 millones. A día de hoy, la película lleva recaudados 100 millones de dólares en los cines estadounidenses y 92 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 192 millones de dólares, los cuales superan su presupuesto oficial de 180 millones de dólares -aunque, a mi me parece un presupuesto muy bajo para una película que ha sufrido tantos reshoots, de ahí que diga lo de "oficial" -.

Estos resultados en taquilla están sorprendiendo mucho, más que nada, después de que la película haya recibido críticas de lo más nefastas. La opinión del público ha sido más positiva, aunque no muy entusiasta, todo hay que decirlo.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Una vez vista la película, debo decir que me he llevado una sorpresa agradable, más que nada, porque me esperaba algo mucho peor, la verdad.

La deriva que está llevando últimamente el MCU, propiciada principalmente por el wokismo, unida a los muchos reshoots que la película ha sufrido me daban bastante desconfianza. Además, a eso hay que unir que, aunque estemos ante la cuarta entrega de la saga cinematográfica del Capitán América, este film es una continuación de la serie Falcon y el Soldado de Invierno -incluso repite uno de sus guionistas y su showrunner -, la cual fue bastante decepcionante -además de que fue de las primeras portadoras del virus woke en el MCU -.

Y, para rematar, la película está dirigida por Julius Onah, director de The Cloverfield Paradox (2018), un montón de mierda tan grande que, entre otras cosas, se cargó el universo que J.J. Abrams estaba creando a raíz de la película Monstruoso (Matt Reeves, 2008).

Con todo eso, y con que esta era la primera película del Capitán América sin Steve Rogers, fui a ver este film con muchas desconfianza y, como ya he dicho, no me llevé el disgusto que me esperaba llevar. Sin embargo, tampoco salí de ella con el mismo entusiasmo que me produjeron en su día sus predecesoras, Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johsnton, 2011), Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y Capitán América: Civil War (2016), estas dos dirigidas por los hermanos Russo.

Esta película está muy, pero que muy, por debajo de esas tres películas, siendo sin duda la más floja de la saga. Pero, en su favor, diré que no llega a ser tan aburrida ni tan pedante como lo fueron Thor: Love and Thunder (Taika Waititi, 2022), Black Panther: Wakanda Forever (Ryan Coogler, 2022), Ant-Man y la Avispa: Quantumanía (Peyton Reed, 2023) y, sobre todo, The Marvels (Nia DaCosta, 2023). 

Esto, unido a las muy buenas expectativas que están despertando Thunderbolts* y Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos, junto con el nuevo giro que está tomando el MCU con el Doctor Doom de Robert Downey Jr. como nuevo gran villano, hace que se empiecen a ver signos de mejora en el MCU.

Pero, bueno, todo eso ya se verá. Vamos a analizar esta película, que es lo que toca ahora.

La película no es mala del todo. Si tuviera que puntuarla, le pondría una nota que estaría entre un 5 y un 5´5. Porque, aunque sea una película muy mejorable, se deja ver, es entretenidad y hasta llega a disfrutarse a ratos. Además, conecta bien con dos películas que habían quedado ya algo olvidadas, dándoles continuidad y atando algunos cabos que quedaron sueltos.

Estas películas son, claramente, Eternals (Chloé Zhao, 2021) y la ya muy lejana El Increíble Hulk (Louis Leterrier, 2008); la cual ya tuvo continuidad en Capitán América: Civil War con el regreso del Thaddeus Ross interpretado por el fallecido William Hurt. De Eternals, ya he contado en el resumen de la trama que da una respuesta sobre el Celestial petrificado que emerge del Índico, mientras que de El Increíble Hulk, entre otras cosas, se nos revela que ocurrió con Samuel Sterns (Tim Blake Nelson), al que vimos convertirse en el villano Líder al final de la película de 2008, pero ya no se supo nada más de él.

Hasta ahí, lo bueno. Ahora vamos con las cosas malas, que la película tiene, y muchas.

Para empezar, los reshoots se notan mucho, hasta en lookcapilar de algunos personajes, si os fijáis bien. Un buen ejemplo son las escenas de acción, ya que algunas son bastante buenas y otras son bastante deficientes. 

Por poner un ejemplo, la primera escena de acción que vemos, la que sucede en México contra la Sociedad Serpiente, la noté muy deficiente, sin la brutalidad ni la espectacularidad de las de las películas anteriores. Sin embargo, la siguiente, el tiroteo en la Casa Blanca, esa si estuvo a la altura. Y así toda la película.




Lamentablemente, los efectos de los reshoots no se limitan solo a las escenas de acción. La trama sufrió modificaciones, se eliminaron escenas y se suprimieron personajes mientras que otros sufrieron modificaciones.

La mencionada Sociedad Serpiente iba a tener mucho más peso en la historia, pero tan solo se la ve en la escena de México, ya que en el resto de la película solo la representa su líder, Sidewinder, que tiene tan solo un par de apariciones más en el resto de la película. Además, se la reduce a un simple grupo de hombres armados sin miembros con superpoderes o habilidades especiales, suprimiéndose personajes como la Diamondback que interpreta Rosa Salazar. Además, la escena de México iba a ser mucho más espectacular e, incluso, el personaje de Isaiah Bradley iba a participar en ella formando equipo son Wilson y Torres, vistiendo un traje y todo.

Otro cambio que se hizo fue con el aspecto del Líder, el cual originalmente iba a ser más fiel a los cómics y no una especie de lagarto de V sin careta, que es lo que al final vemos en la película.

Otro cambio -y este me toca las narices porque es una bajada de pantalones en toda regla -es el que tiene que ver con Ruth Bat-Seraph, que me ha parecido un buen personaje y me ha gustado bastante, pero en la película han cambiado por completo sus orígenes con respecto a los cómics, donde el personaje es el alter ego de Sabra, que es israelí y miembro Mossad. Aquí nos la convierten en una ex-Viuda Negra y en la Asesora de Seguridad del Presidente. Además, también ignoran que es una mutante.

Y, para terminar con los cambios que se hicieron en los seshoots, tenemos que al final vemos a Ross convirtiéndose en Red Hulk, es cual está bastante bien hecho -aunque, me hubiera gustado que tuviera un roja un poco más oscuro -y la pelea final que tiene con Wilson es bastante espectacular. El problema aquí es como se resuelve esa escena tras los reshoots, las cuales hicieron para que encaje mejor más con el wokimos a costa de provocar vergüenza ajena al personal.

Originalmente, la escena iba a ser más brutal, con Red Hulk destrozando por completo el traje de Vibranium de Sam y estando a punto de matarlo, pero Ruth lograba hacerle llegar la muestra de Adamantium de los japoneses y Sam la arrojaba a las heridas de Red Hulk, absorviéndole la radiación gamma y volviendo a Ross de nuevo normal, pero provocando también su muerte.

Lo bueno de esto es que deja al personaje vivo y encerrado en la misma prisión que él mismo construyó, lo cual podría servir para que Marvel Studios pueda aprovechar más al personaje en el futuro, cosa que espero porque, de lo contrarío, Red Hulk pasaría a estar en la lista de buenos villanos desaprovechados por Marvel Studios.

En fin.

Vamos ahora con el reparto.

Anthony Mackie hace un buen trabajo como Sam Wilson, eso no lo voy a negar, porque lleva haciéndolo desde que debutó como el personaje en 2014. El problema es el mismo del que ya he hablado varias veces, y es que yo no trago a Sam Wilson como sucesor de Steve Rogers como Capitán América. No lo tragaba en los cómics ni lo trago ahora en el cine. En la película, cada vez que se refieren a él como el Capitán América hace hasta que se me revuelvan las tripas.

Pero, bueno, esto es una opinión personal mía, ya que yo, como amante de los cómics de Ed Brubaker que soy, prefiero más como nuevo Capitán América a Bucky Barnes (Sebastian Stan). Quién, por cierto, hace un cameo en la película, el cual no está mal, pero tampoco aporta nada. Si, nos revelan que el personaje se ha metido en política y aspira a ser congresista, pero eso es algo que ya hubiéramos descubierto en Thunderbolts*, la cual está al caer; incluso se intuye algo ya en el último tráiler de esta.

Lo mismo digo del regreso de Liv Tyler como Betty Ross, la cual aparece al final solo para decir Hola y ya está. Otra cosa que le debemos a los reshoots pero, para que al final haga los mismo que Linda Blair en El Exorcista: Creyente (David Gordon Green, 2023), mejor que la hubieran suprimido del todo.

El fallecido William Hurt hizo un trabajo excelente como Thaddeus Ross, no quiero quitarle mérito para nada. Pero Harrison Ford se hace con el personaje desde el principio y consigue que no se le eche de menos. Desde luego, fue una excelente elección de casting.

Como ya he mencionado antes, pese a los cambios que le han hecho para adaptarla más al wokismo, me ha gustado mucho Ruth Bat-Seraph algo que se debe, especialmente, al buen trabajo que hace la actriz Shira Haas; que también es israelí, como su personaje sin los cambios wokistas.




Carl Lumbly estuvo muy bien como Isaiah Bradley en la serie Falcon y el Soldado de Invierno y también lo está en la película. La otra cara de la moneda es Danny Ramirez como Joaquin Torres, que ni me gustó en la serie ni me ha gustado en la película.

Y, en cuanto al villano principal, el recuperado Samuel Sterns, pese a los cambios del aspecto del personaje, el trabajo de Tim Blake Nelson es muy bueno y ha sido una muy buena elección como villano principal. Otra cosa es su plan, el cual no hay ni por donde cogerlo y parece que va cambiando sobre la marcha, pero eso es otra cosa y es algo que también le debemos a los reshoots.

Nelson protagoniza, junto a Mackie, la escena post-créditos de la película, donde el villano advierte al protagonista del peligro que se avecina, enlazando así la película con Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars. Una escena que recuerda al encuentro final entre Batman y Lex Luthor al final de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (Zack Snyder, 2016), todo hay que decirlo.

Y no me olvido de Giancarlo Esposito, que hace un estupendo trabajo como Sidewinder, el líder de la Sociedad Serpiente pero, al igual que dicha sociedad, también está muy desaprovechado en el film.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Capitán América: Brave New World es una película que no es mala y se deja ver, pero con muchos defectos y a la que ha perjudicado mucho los muchos reshoots que ha sufrido.

Aunque, debo decir también que tengo la impresión de que, sin los reshoots, el resultado hubiera sido mucho mejor, pero tampoco nos hubieran dado algo muy grandioso. La película hubiera sido mucho mejor, si, pero tampoco para tirar muchos cohetes.

Por su tono de thriller político se nota que quiere emular a Capitán América: El Soldado de Invierno, pero está a años luz de esta -con reshoots y sin ellos -, como también lo está de Capitán América: Civil War y de Capitán América: El Primer Vengador, la cual, gracias a este film, deja ya de ser oficialmente la más floja de las películas del Capitán América del MCU.

Podría haber sido mejor, pero se agradece que no sea como lo que Marvel Studios nos ha estado ofreciendo los últimos años; con excepción, claro está, de Deadpool & Wolverine (Shawn Levy, 2024), aunque este, pese a pertenecer al MCU, recordemos que juega en otra liga.






25 de mayo de 2023

INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO (1984)


Como hice en la anterior, aquí advierto también de que la review contiene SPOILERS. Puede que, a estas alturas, quién no haya visto la película es porque no quiere verla pero, al menos, no se la arruino a futuras generaciones.





 



Continúo el tour por las películas de la saga Indiana Jones que estoy haciendo como anticipo al estreno de la última entrega, Indiana Jones y el Dial del Destino. La cual, por cierto, ha sido recientemente presentada en Cannes y, desde luego, las primeras criticas que está recibiendo no son nada alentadoras.

Pero, bueno, cuando la vea ya podré opinar de ella. Ahora, de lo que opino es de las películas de la saga que ya he visto. Ya hice el análisis correspondiente a En Busca del Arca Perdida (1981) y ahora toca el de su primera secuela, Indiana Jones and the Temple of Doom (1984), conocida en España como Indiana Jones y el Templo Maldito.

Pero, vayamos por partes.

La historia comienza en Shanghai, en 1935. Indiana Jones (Harrison Ford) se encuentra en el Club Obi-Wan con Lao Che (Roy Chiao), un poderoso líder criminal, para hacer un intercambio, pero la cosa sale mal y Jones tiene que huir de la ciudad junto a Tapón (Ke Huy Quan), un niño chino amigo y colaborador suyo, y Willie Scott (Kate Capshaw), una cantante de cabaret que se ve arrastrada en la huida. Jones, Willie y Tapón logran escapar de la ciudad en avión, pero este avión resulta pertenecer a Lao Che, quién hace que los pilotos salten en paracaídas en pleno vuelo después de vaciar los depósitos de combustible, lo que hace que el avión se estrelle.

Indy, Willie y Tapón logran sobrevivir y llegan hasta la India, donde encuentran un poblado donde los habitantes les piden ayuda, ya que les fue robada su piedra sagrada y, además, los niños fueron raptados y llevados al palacio de Pankot. Jones cree que la piedra que les robaron es una de las piedras de Sankara y acepta ayudarles. Al llegar al palacio son bien recibidos por su joven maharajá, quién les permite pasar la noche en el palacio. Pero, tras sufrir un intento de asesinato, Indy descubre que bajo el palacio se está alzando de nuevo el culto Thuggee, una sanguinaria secta que se creía extinguida.

Recuerdo que ya hablé largo y tendido de como fue la gestación de esta y las otras películas, así que aquí tampoco me enrollaré.

Tan solo decir que Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford repitieron como director, productor ejecutivo y protagonista, respectivamente. Quién no repitió fue Lawrence Kasdan en el guion. Le ofrecieron repetir, pero a Kasdan no le gustó la historia que habían elegido y tampoco le convencía el tono oscuro de esta nueva entrega.




Los encargados de reemplazarle fueron la pareja de guionistas Willard Huyck y Gloria Katz, que ya trabajaron con Lucas en la segunda película de este como director, American Graffiti (1973), y luego trabajarían en otras dos producciones de Lucas, Howard, un Nuevo Héroe (1986) -dirigida por Huyck y producida por Katz -y Asesinatos en la Radio (Mel Smith, 1994).

Precisamente, esta última película, una comedia negra ambientada en los años 30, cuando las emisoras de radio retransmitían desde grandes escenarios teatrales y montaban grandes espectáculos, fue lo que inspiró el número musical con el que arranca la película, donde Kate Capshaw se suponía que iba a cantar en inglés pero, en el último momento, se cambió por chino mandarín. Aunque esa película es de 1994, Lucas llevaba desde principios de los años 70 trabajando en el guion de la misma con Huyck y Katz.

La película fue también un gran éxito de taquilla. Puede que inferior al de su predecesora pero, aún así, recaudó 180 millones de dólares solo en EEUU y 153 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 333 millones de dólares; todo ello con un presupuesto de 28 millones de dólares.

Al igual que En Busca del Arca Perdida, fue también todo un fenómeno sociológico. No obstante, en la respuesta de la crítica, aquí las críticas fueron más mixtas debido, principalmente, al tono oscuro de la película. Lucas afirma que quería que esta segunda entrega fuese más oscura que la primera, de la misma manera que El Imperio Contraataca fue más oscura que La Guerra de las Galaxias.

Sin embargo, son muchos los que insinúan que esto se debió al estado de ánimo de Lucas y Spielberg por aquel entonces, ya que el primero se había divorciado de su mujer y el segundo había roto con su pareja de entonces.

Pero, bueno, vamos a lo que me parece a mi esta película.

La película me encanta, me parece una muy buena película y, sin duda, la considero la mejor de la saga después de En Busca del Arca Perdida.

Uno de sus principales aciertos es que sea más oscura que su predecesora y hasta tiene momentos gore, como la famosa escena en la que el villano Mola Ram le arranca el corazón a un tipo. Algo que creó tal controversia en su día que causó el nacimiento de la clasificación PG-13.

Aunque, no solo fue la oscuridad y el gore lo que creó controversia, uno de los momentos cómicos que es ya una escena mítica. Hablo, naturalmente, de la cena en el palacio de Pankot consistente en serpientes con sorpresa, escarabajos que se comen como si fueran mejillones rellenos, sopa de ojos y sorbetes de sesos de momo.

Esta escena fue hecha para reírse de los prejuicios occidentales ante las costumbres de otras culturas, pero en la India no lo entendieron así y lo tomaron como una burla y les prohibieron rodar en el país, teniendo que llevarse la producción a Sri Lanka.

Y, sin embargo, ahora van diciendo por ahí que en occidente vamos a terminar comiendo insectos por todo este rollo del cambio climático. Otra muestra más de lo gilipollas que se está volviendo el mundo.

Pero, bueno, volvamos con la película. Como ya he dicho, fue un acierto hacerla más oscura que la primera, pero su gran logro no radica en esto. Su gran logro es que es una secuela fiel a la película original pero, a la vez, también es muy diferente a esta. Eso es lo que deben ser las secuelas, fieles a sus predecesoras pero, a la vez, diferentes a estas, en lugar de darnos más de lo mismo una y otra vez, algo que puede funcionar al principio pero, a la larga, hace que una saga se vuelva cansina.

Lucas y Spielberg acertaron haciendo esta película diferente a la original. Desgraciadamente, no lo supieron ver en su día y consideraron lo consideraron un error. De ahí que la siguiente entrega repitiera muchas cosas de la primera. Pero, bueno, de eso ya hablaré cuando toque hablar de esa película.




Como ya he dicho antes, para mi esta película es la mejor entrega de la saga después de la primera. Puede que sea más oscura que esta, pero carece de la ambigüedad que tenía Indiana Jones en la película anterior. Aquí Jones es un héroe completo. Lo más de anti-héroe que le vemos hacer en este film es cuando, en la escena del comienzo amenaza con apuñalar a Willie Scott si no le dan el diamante; aunque, yo dudo mucho que hubiera llegado a hacerlo.

Es cierto que más adelante le vemos convertirse en villano, pero eso no es por voluntad propia, sino por esa cosa que le obligan a beber y, cuando Tapón lo libera quemándole con la antorcha, vuelve a ser el héroe que todos conocemos.

Así que aquí no tenemos a un Indiana Jones moviéndose por la delgada línea entre el bien y el mal como si tuvimos en En Busca del Arca Perdida. Y eso que esta película es un precuela, ambientada un año antes. Sin embargo, yo nunca la he visto como una precuela, la verdad. Lucas dijo que la planteó como una precuela al no contar de nuevo con los nazis como villanos, pero a mi eso me parece una completa gilipollez.

Lo único que nos indica que la película es una precuela es cuando, al comienzo, nos ponen en sobreimpresión: Shanghai, 1935. Sin embargo, eso se podría cambiar perfectamente por Shanghai, 1937 y no cambiaría nada la película.

Por lo demás, la película es muy buena. Al igual que la primera, el ritmo nunca decae y va progresando a medida que avanza la película, el diseño de producción es genial, los efectos especiales están a la altura y las escenas de acción son espectaculares y muy bien rodadas.

Aquí la gran estrella, sin duda, es la persecución de vagonetas en la mina, una escena realmente impresionante de lo trepidante, espectacular y lo bien hecha que está en una época en la que los efectos especiales por ordenador no estaban tan a la orden del día. Es cierto que hay algunos momentos que canta, como algunos planos donde se ve claramente que lo que van en la vagoneta son muñecos, pero, a pesar de eso, la escena es realmente brillante, solo superada por la escena del camión de En Busca del Arca Perdida.

No obstante, no todo en esta película me gusta, ya que hay un momento en especial que nunca ha llegado a convencerme del todo y es, de hecho, la parte que más me rechina de este film. 

Hablo del comienzo en el Club Obi-Wan en Shanghai, muchos adoran esa parte, pero a mi me sobra completamente. Aunque, no todo, eso si. El número musical con los títulos de crédito iniciales está bien y la parte de la negociación con Lao Che también. Es toda esa movida que se monta después, con peleas, tiroteos, gente arrastrándose por el suelo o corriendo de un lado a otro como pollo sin cabeza... Todo eso me resulta muy cansino e insoportable y me recuerda horrores a la película 1941 (1979), el primer gran fracaso de Spielberg, sobre todo a esos excesos en la puesta en escena que terminaron echando a perder lo que podía haber sido una buena sátira sobre la II Guerra Mundial. 

Afortunadamente, todo eso termina pronto, cuando Indy salta por la ventana utilizando el gong como escudo y, a partir de ahí, la película empieza a ir cuesta arriba; con algún que otro altibajo, eso si, pero siempre cuesta arriba.

Sobre el reparto, Harrison Ford sigue estando genial como Indiana Jones, haciendo completamente suyo al personaje.




Kate Capshaw -esposa de Spielberg en la vida real -hace un buen trabajo como Willie Scott, un personaje que, como he dicho antes, es completamente diferente a Marion Ravenwood y, además, aporta mucho humor a la película al ser una mujer muy refinada que se ve arrastrada a una serie de situaciones para las que no está preparada. Algo que puede ser visto como machismo a ojos del feminismo del siglo XXI, sin embargo, a pesar de esto, ella tiene también sus momentos para lucirse como heroína, como cuando evita que Indiana Jones y Tapón terminen convertidos en pinchos morunos en otra de las míticas escenas de este film.

Y, hablando de Tapón, también es muy bueno el trabajo que hace Ke Huy Quan, actor que este mismo año ha ganado el Oscar a mejor actor de reparto por Todo a la Vez en Todas Partes (Daniel Kwan y Daniel Scheinert, 2022). 

Y no puedo olvidarme del gran villano de la película, Mola Ram, interpretado por el actor hindú Amrish Puri, famoso actor de Bollywood que aquí hace un gran trabajo, llegando hasta a dar miedo y todo.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Indiana Jones y el Templo Maldito es una muy buena película, una dignísima secuela de En Busca del Arca Perdida y, sin duda, la mejor entrega de la saga después de la primera. 

Diferente, pero fiel a su predecesora es, junto con Aliens: El Regreso (James Cameron, 1986), un excelente ejemplo de como deberían ser las secuelas.



5 de mayo de 2023

EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA (1981)


Se que, a estas alturas, quién no haya visto esta película es que no piensa verla. Pero, aún así, advierto de que contiene SPOILERS para no arruinársela a futuras generaciones.








Este año, justo el día de mi cumpleaños -si es que no la retrasan otra vez, porque a saber -se estrena la última película de la saga Indiana Jones. Así que, como ya he hecho con otras sagas, iré analizando las demás películas hasta que se estrene.

Y comienzo con la que lo comenzó todo. Una película que es todo un clásico y uno de los films más influyentes de las últimas décadas.

Hablo, naturalmente, de Raiders of the Lost Ark, conocida en España como En Busca del Arca Perdida, la película que supuso la presentación al mundo del icónico personaje de Indiana Jones.

Pero, vayamos por partes.

La historia comienza en Sudamérica, en 1936. El arqueólogo Indiana Jones (Harrison Ford) busca un ídolo de oro pero, después de conseguir el artefacto tras superar varias trampas mortales, este le es arrebatado por su mayor rival, el arqueólogo francés René Belloq (Paul Freeman). De regreso a EEUU, Jones recibe la visita de dos agentes del Cuerpo de Inteligencia Militar del ejército americano que le informan que los alemanes están realizando una importante excavación arqueológica en Egipto y están buscando a Abner Ravenwood, un antiguo mentor de Jones, quién no tarda en deducir que los alemanes van en busca del Arca de la Alianza, de la cual Ravenwood era un gran estudioso.

A Jones le es encomendada la misión de encontrar el Arca antes que los nazis y, para ello, debe encontrar antes a Ravenwood, ya que este tiene en su poder un objeto con el que se puede localizar la ubicación del Arca. Esto le lleva hasta Nepal, donde encuentra a su hija, Marion Ravenwood (Karen Allen), con quién tuvo una relación en el pasado que no terminó bien y aquello causó el distanciamiento de Jones con su mentor, quién está muerto. Tras un enfrentamiento con agentes nazis, quienes le han seguido hasta allí, Jones escapa junto con Marion y el artefacto y llega a Egipto donde, con ayuda de un viejo amigo, Sallah (John Rhys-Davies), planea infiltrarse en la excavación alemana, donde descubre que Belloq se encuentra allí colaborando con los alemanes.

Es curioso como los trabajos en los que está implicado George Lucas suelen surgir de proyectos frustrados. La Guerra de las Galaxias (1977) surgió de un frustrado intento por parte de Lucas de hacer una película de Flash Gordon. Willow -la película dirigida por Ron Howard en 1988, no ese espanto se serie que han hecho en Disney + -surgió de un frustrado intento, también por parte de Lucas, productor ejecutivo de ese film, de hacer una película de El HobbitLa película que nos ocupa surgió de un frustrado intento, este por parte de Steven Spielberg, de hacer una película de James Bond.

La historia es de sobras conocida. Durante unas vacaciones en Hawai, en 1977, Spielberg le comentó a Lucas sus deseos de dirigir una película del agente 007, pero siempre era rechazado. A Spielberg le interesaba, principalmente, por la acción y por la ambientación en lugares exóticos. Fue cuando Lucas le salió con una idea que estaba desarrollando y que contenía esos elementos que le interesaban a Spielberg, a quién le interesó la idea.




El resto, ya es historia. Hicieron una película que, a parte de ser un brutal éxito de taquilla -recaudó 354 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 20 millones -, también se convirtió en todo un fenómeno sociológico, en el nacimiento de un personaje icónico y en el inicio de una exitosa saga y una franquicia millonaria.

Ya hablé largo y tendido de como fue la gestación de esta película y sus secuelas, así que no me enrollaré con esto.

Como ya ocurriera con La Guerra de las Galaxias, esta película bebe de muchas fuentes. Para la película que inició la saga galáctica, Lucas se inspiró en muchas cosas, desde el werstern hasta el cine de samuráis pasando por las novelas de espada y brujería, los cómics y los seriales de ciencia ficción, como los del mencionado Flash Gordon o los de Buck Rogers.

Con esta película ocurre lo mismo. Lucas se inspiró, principalmente, en las novelas, las películas y los seriales de aventuras. Una de sus principales fuentes fue Las Minas del Rey Salomón, tanto la novela de H. Rider Haggard como la versión cinematográfica de 1950 dirigida por Compton Bennett y Andrew Marton con Stewart Granger y Deborah Kerr de protagonistas. Aunque, si hay una película que ha influido de verdad es El Secreto de los Incas (Jerry Hopper, 1954), de donde cogieron, especialmente, el vestuario de Charlton Heston.

Aunque, las influencias de esta película no solo vienen de la ficción, también vienen de la vida real, ya que se inspiraron también en la figura real de Sylvanus Morley, un famoso arqueólogo que llegó a trabajar como espía para la inteligencia naval de EEUU, como hace Indiana Jones en esta película.

Sin embargo, como ocurre también con La Guerra de las Galaxias, a pesar de haber bebido de muchas fuentes, esta película termina siendo un film con identidad propia y llegó a crear escuela, con una larga sucesión de imitaciones que hasta creó su propio subgénero. Puede que Las Minas del Rey Salomón fueran una de sus principales inspiraciones, pero las adaptaciones, tanto en cine y Tv, que se han hecho posteriormente están claramente influenciadas por este film. Y no digamos ya películas como The Mummy (Stephen Sommers, 1999), series como Cazatesoros o videojuegos como Tomb Raider, los cuales no existirían si no fuera por esta película.

Pero, bueno, ya he hablado de como fue la influencia de esta película, ahora, vamos con la opinión que tengo de ella.

Personalmente, es una película que me encanta, ya lo he dejado claro varias veces. Ya he perdido la cuenta de las veces que la he visto y, desde luego, no me canso de verla. Y, en comparación con sus secuelas, no tengo ninguna duda de que esta es la mejor película de toda la saga. Aquí no ocurre como con Star Wars, donde reconozco de forma objetiva que El Imperio Crontraataca es la mejor, pero mi favorita sigue siendo La Guerra de las Galaxias.

Aquí no ocurre eso. Personalmente, para mi es la mejor de la saga y, objetivamente hablando, también lo es. Y no solo porque sea la que lo comenzó todo o por ser la que tiene los momentos más icónicos, como la ya legendaria escena de Indiana Jones perseguido por una gran roca gigante, la pelea en el avión, la muy espectacular, y todavía insuperable, persecución con camión o la terrorífica escena final cuando abren el Arca.

A parte de todo eso, la grandeza de esta película y su superioridad sobre las secuelas radica en que posee algo que las otras no tienen:



AMBIGÜEDAD



Esta es la única película donde el Doctor Jones no es un héroe completo y donde le vemos hacer tanto cosas de héroe como de anti-héroe, muchas de ellas relacionadas con la chica del film, Marion Ravenwood. Por ejemplo, vemos como la rescata en Nepal cuando los nazis están a punto de torturarla, pero luego, cuando descubre que está viva y prisionera en el campamento alemán, decide no liberarla por miedo a que pueda entorpecer su búsqueda del Arca, algo que no hacen los héroes. Y no digamos ya la historia que hay entre los dos en el pasado, la cual no nos cuentas, pero tampoco es necesario para comprender muy bien lo que pasó.

Amy Farrah Fowler (Mayim Bialik) se equivocaba en The Big Bang Theory cuando dijo que Idiana Jones era una figura irrelevante en esta película, ya que según ella se habría conseguido el Arca sin él. Desde luego, los guionistas de esa serie no estuvieron nada acertados en ese episodio y se nota que no entendieron de que iba de verdad la película.




El Arca de la Alianza es solo un MacGuffin -la palabra que Alfred Hitchcock empleaba para designar un elemento que motiva a los personajes y el desarrollo de una historia, pero carece de relevancia por si misma -, el cual el cineasta Philip Kaufman le propuso a Lucas, gran amigo suyo; de ahí que Kaufman aparezca en los créditos como responsable de la historia junto con Lucas. Porque la verdadera trama de la película es el camino de Indiana Jones para convertirse en un héroe completo después de verle toda la película navegando entre dos aguas; porque el villano Belloq tiene razón, solo hace falta un pequeño empujón para que Indy se convierta en un villano y la búsqueda del Arca es lo que más a prueba le pone en este sentido.

La primera vez que vemos el rostro del personaje es emergiendo de las sombras, pero esas sombras no le abandonan del todo y muchas veces que vemos su rostro lo vemos envuelto en sombras -gracias, especialmente, al excelente trabajo de fotografía de Douglas Slocombe -como muestra visual de esa ambigüedad que acompaña al personaje toda la película hasta la gran secuencia final, donde finalmente toma la decisión de no mirar el Arca cuando esta es abierta. Una decisión muy dura para él, porque él tiene tantos deseos de ver el contenido del Arca tanto como Belloq, algo que demuestra cuando decide no destruir el Arca y dejarse capturar.

Pero, al final, supera la tentación, su vida le es perdonada y se convierte en un héroe. Y, como suele ocurrirle a los héroes, terminan puteándole. En este caso, el Gobierno de EEUU, el cual se queda con el Arca y la guarda en esa inmensa bóveda llena de cajas pese a que le prometieron que podría quedarse con ella.

Es en esto en lo que radica el gran logro de este film, mostrar la ambigüedad de Indiana Jones y su transformación en héroe. Una ambigüedad que ya no se ve -al menos, no de forma tan explícita -en las siguientes secuelas; ni tan siquiera en Indiana Jones y el Templo Maldito (1984), pese a ser esta una precuela y la más oscura de toda la saga.

Aunque, eso si, este no es el único logro de la película, ni mucho menos. Como película de aventuras es realmente magistral, con un excelente comienzo y un ritmo que nunca decae que hace que la película se disfrute enormemente, yendo de un momento brillante a otro hasta un gran climax. Las escenas de acción son espectaculares y están muy bien rodadas y la banda sonora, a parte de magistral, es tan icónica como la película; banda sonora obra del gran John Williams, responsable de otras bandas sonoras icónicas, como la de Tiburón (Steven Spielberg, 1975) o La Guerra de las Galaxias.

Incluso los momentos de humor son realmente brillante. Aquí, el primer premio se lo lleva, sin duda, la escena de la persecución en El Cairo, cuando Jones se encuentra cara a cara con un espadachín que se poner a hacer demostraciones de su destreza con el sable, a lo que Indy responde desenfundando su revolver y disparándole en el acto -algo propio de los anti-héroes, por cierto -. 

La anécdota de como surgió esta escena es de sobras conocida. Originalmente, en el guion había una escena de luchas con espadas que ocupaba tres páginas. Sin embargo, varios miembros del equipo enfermaron de disentería y Ford era uno de ellos. Durante el rodaje de esa escena, el actor se moría de ganas por terminar e irse corriendo al baño, así que sugirió cambiar esa escena por el disparo y así tenemos otra de las muchas escenas de este film que han pasado a la historia.




Otro punto a favor es el gran trabajo de su reparto ayudados por la gran dirección de actores de Spielberg.

Especial mención para su protagonista, Harrison Ford, quién ha hecho tan suyo al personaje de Indiana Jones que me es imposible imaginarme a otro actor interpretándolo; ni tan siquiera a alguien que sea mejor actor que Ford. El actor y el personaje están tan unidos que, cuando Ford muera -esperemos que todavía quede mucho para eso -, lo más sensato es que el personaje de Jones debería morir también y no intentar reiniciarlo con otro actor porque lo único que van a conseguir es cagarla; ya lo intentaron con Han Solo y mira como les fue.

Recordemos que Ford estuvo muy cerca de no interpretar al personaje porque ya era famoso gracias a Star Wars y Lucas quería una cara poco conocida. El primer elegido fue Tom Selleck, quién tuvo que renunciar al papel por comprometerse con la serie Magnum P.I. -algo que el actor todavía lamenta -. No es por desmerecer a este actor, pero la verdad es que fue un acierto que no pudiera protagonizar la película y le dejara el camino libre a Ford. Selleck es buen actor y hubiera hecho un buen Indiana Jones, pero hubiera sido un Indiana Jones muy diferente al Indiana Jones interpretado por Ford y dudo que hubiera tenido el mismo impacto.

Por lo demás, Karen Allen está muy bien como la protagonista femenina. Puede que sea la chica del film, pero está lejos de ser solo un simple florero. Puede que no sea una action woman, pero tiene sus momentos de acción para lucirse y, de hecho, llega a salvarle el pellejo a Indy en algunas ocasiones; incluso se busca sus formas de intentar escapar por ella misma cuando Jones la deja tirada en el campamento alemán, como he mencionado antes.

Y mención especial también para el villano principal, Belloq, interpretado por Paul Freeman en el que es, sin duda, su mejor papel y su trabajo más destacado; porque, después, lo más destacable que le he visto hacer es haberse enfrentado a los Power Rangers en la primera incursión cinematográfica de estos personajes, Power Rangers: La Película (Bryan Spicer, 1995), donde interpretó al villano Ivan Ooze.

Bueno, vamos resumiendo ya.

En Busca del Arca Perdida es una película magistral e imprescindible a la que el tanto el cine de aventuras como el cine en general le deben mucho. Una obra maestra inigualable que, pese a haber pasado ya más de cuatro décadas de su estreno, se mantiene tan fresca como el primer día.

Y, desde luego, la mejor de todas las películas de la saga.






18 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049 (2017)





















Para empezar, pido perdón por haber tenido este blog muy abandonado últimamente. Este año he tenido un verano muy agetreado que me ha dejado poco tiempo para publicar, tanto en el blog matriz como en este.

Pero, ya lo he retomado y lo hago con esta película, secuela de uno de los mayores crásicos de la historia del cine.

Los Ángeles, 2049. En una decadente sociedad en la que los replicantes se han integrado, K (Ryan Gosling) es un replicante de nueva generación que trabaja para el departamento de policía como blade runner, dando caza y retirando a replicantes clandestinos de modelos más viejos. Su última misión lo lleva hasta una granja donde, tras cumplir su misión, descubre una misteriosa caja cuyo contenido le pone tras la pista de algo relacionado con un suceso ocurrido 30 años antes y que tiene que ver con Rick Deckard (Harrison Ford), un antiguo blade runner que desapareció.

He resumido mucho la sinopsis porque no quiero revelar mucho de esta película, de la que no quiero hacer ningún spoiler.

Bueno, empecemos ya.

Hace 35 años, Ridley Scott, que ya venía de revolucionar la ciencia ficción con Alien (1979), volvió a revolucionar el género con Blade Runner (1982), una libre adaptación de la novela ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, de Philip K. Dick, que, aunque fue en su día una película con muchos problemas de producción, fracasó en taquilla y fue machacada por la crítica, ha pasado a la historia como una obra maestra y un gran clásico que ha influido mucho en películas posteriores.


Por ello, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando se anunció la puesta en marcha de una secuela en el Hollywood actual, donde las secuelas y los remakes lo inundan casi todo.

Ni siquiera la presencia de Ridley Scott como productor resultaba una garantía, debido al desafortunado regreso de este director a la saga Alien con Prometheus (2012), una buena película pero con unos fallos de guión imperdonables, y la reciente Alien: Covenant (2017), cuyo guión no solo tiene fallos, sido que ha sido un completo desastre.

Sin embargo, parece que, en esta ocasión, Scott ha sido listo. Hacer la secuela de un peso pesado como Blade Runner no es tarea para un director cualquiera, así que no dudó en cederle la dirección a otro peso pesado.

El elegido ha sido el canadiense Denis Villeneuve, un director que, al igual que Christopher Nolan y Zack Snyder, está teniendo una ascendencia meteórica dentro de la industria y, en poco tiempo, ha logrado ganarse un gran prestigio; especialmente, los dos últimos años con las películas Sicario (2015) y La Llegada (2016). Un prestigio puesto en peligro al aceptar dirigir esta película donde, si fracasaba, nadie se lo iba a perdonar e iba a vivir con la losa de haber destrozado la memoria de un gran clásico.

Después de una producción menos problemática que la que tuvo la primera, la película ya está en los cines, donde ha tenido unos resultados muy desiguales.

Por un lado, no se puede decir que esté haciendo una buena taquilla. Aunque debutó en el primer puesto en EEUU, sus resultados en territorio estadounidense no están siendo muy altos, llevando hasta ahora recaudados 62 millones de dólares; algo no muy alentador para una película que ha costado 150 millones de dólares –aunque, otros cifran su presupuesto en 185 millones –sin contar lo gastado en publicidad.

En el resto del mundo la película tampoco está haciendo cifras astronómicas. Aún así, lleva ya recaudados 95 millones de dólares, haciendo que su taquilla global sea de 157 millones de dólares. Así que es posible que la película, al final, haga algo de dinero.

La otra cara de la moneda es la crítica. Ya dije que en su día los críticos machacaron la primera película –luego, como es habitual en ellos, cambiaron de opinión cuando la historia no les dio la razón –. Con esta película, la cosa ha cambiado y la crítica, en su mayoría, se ha volcado en elogios con ella.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Por si alguien no lo sabe, a mí Blade Runner me encanta. Es una película que adoro y que he debido haber visto cientos de veces. Así que esta secuela la esperaba con curiosidad, pero también con mucha desconfianza.

Finalmente, fui a ver la película cuando pude ir a la gran ciudad a verla –porque si tengo que esperar a que la pongan en el cine de mi pueblo me pilla el 2049 de verdad –. Mi mente estaba completamente abierta, sin hacerme muchas ilusiones pero, tampoco, desilusinándome demasiado. Disponiéndome a asimilar cualquiera que fuera el resultado.

Pues bien. La película…




ME HA ENCANTADO




Es una película MARAVILLOSA y una secuela no solo digna, sino que está completamente a la altura de la primera. Y lo digo completamente en serio.

Tenía miedo de que a Villeneuve se le hubieran subido a la cabeza los elogios que ha estado recibiendo los dos últimos años y su ego le llevase a intentar superar a la primera o a hacer algo parecido a lo que hicieron Gus Van Sant con Psicosis o Bryan Singer con Superman; se me ponen los pelos como escarpias solo de pensar en ello.

Pero, nada más lejos de la realidad. El tipo, por un lado, ha sido completamente respetuoso con la película original y, por el otro, ha aportado su propia personalidad al proyecto. Todo ello sin perder en ningún momento el equilibrio entre lo uno y lo otro, algo muy difícil de hacer y que solo hacen directores con verdadero talento.


Yo, desde luego, aunque no le tenía entre mis favoritos, ya había visto que Villeneuve es un director bueno de verdad, con verdadero talento, nada que ver con esos directores sobrevalorados solo por el hecho de hacer cine independiente o de autor –ojo, no quiero decir que los que hagan ese tipo de cine sean directores sobrevalorados, solo digo que a algunos se los sobrevalora solo por hacer ese tipo de cine –. Y, desde luego, con esta película, el tipo se pone a la altura de Nolan y Snyder.

Visualmente, la película es impresionante. El estilo visual de la primera pelícual está muy bien recreado, sin dar en ningún momento la sensación de ser una copia, y bien insertado en el cine del siglo XXI, donde la introducción del CGI y las nuevas tecnologías está hecho de forma brillante y muy acertada, sin que en ningún momento cante nada. También la introducción de nuevos escenarios más propios del estilo de su director está muy lograda.

Desde luego, ha sido un gran acierto contar de nuevo con Hampton Fancher para el guión de la película. Para mí, Fancher era la verdadera alma del guión de la primera película, mientras que David Webb Peoples se limitó a seguir las instrucciones del estudio después de que Fancher fuese despedido.

Aquí, Fancher ha elaborado la historia de la película junto a Ridley Scott –aunque, este no aparece acreditado –y ha escrito el guión junto a Michael Green, que vuelve a estar tan acertado como en Logan. Un guión que no es perfecto –todo hay que decirlo –, pero si muy bueno, muy trabajado y que, sobre todo, continúa muy bien al de la primera, profundizando más en su historia y su gran carga filosófica, humanista y metafísica.

Además, el tratamiento que se le da a los personajes es realmente brillante, recibiendo todos los personajes una gran profundidad, independientemente del tiempo que duren en pantalla.

A esto ha ayudado mucho un buen casting de actores que han hecho un estupendo trabajo muy bien ayudado por la brillante dirección de actores de Villeneuve.

Comenzando por Harrison Ford, que ya estuvo sobresaliente en su regreso como Han Solo hace dos años y aquí vuelve a estar que se sale en su regreso como Rick Deckard, pese a tener una presencia reducida –ya dijeron desde el principio que no iba a aparecer hasta el tercer acto –y cederle el protagonismo a otro.


Ese otro es Ryan Gosling, que no es uno de mis actores favoritos, pero aquí me ha encantado. Su trabajo ha sido excelente y ha sabido llevar muy bien el peso del protagonismo de la película en sus hombros y coger muy bien el testigo de Ford.

Recuerdo como se quejaba Jared Leto de que su Joker no gustó en Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016) porque no le dejaron mucho tiempo en pantalla; argumento que echa por tierra este film. Como ya he dicho antes, el tiempo en pantalla no ha sido problema para desarrollar bien a los personajes y su personaje no ha sido una excepción. Porque solo ha tenido un par de escenas y eso no ha sido impedimento para comerse la pantalla en todo momento.

Mención especial merece la bellísima Ana de Armas, actriz que me gusta mucho y que aquí está realmente fantástica en un papel del que no diré mucho para no hacer spoiler, pero que muchos lo comparan con la película Her (Spike Jonze, 2013).

También merece especial mención Robin Wright, que después de House of Cars y Wonder Woman se encuentra cada vez más cómoda interpretando a personajes duros.

Y otra mención especial merece el ex-luchador Dave Bautista, que cada vez mejora más como actor.

Vamos resumiendo ya.

La película es maravillosa, un auténtico PELICULÓN. De lo mejor del año; y hasta me atrevería a decir de la década y hasta de lo que llevamos de siglo. Y, desde luego, como secuela está completamente a la altura de su predecesora, algo muy difícil de conseguir, pero no imposible.

Y, desde luego, la definitiva confirmación de que Denis Villeneuve es uno de los nuevos talentos del cine actual, como Nolan y Snyder. Desde luego, tengo muchas ganas de ver esa anunciada nueva versión de Dune que va a dirigir y donde, seguro, se apuntará otro tanto.

Una pena que no esté teniendo mucho éxito en taquilla. Aunque, esto era de esperar. Mientras veía la película comprendía que, por mucho que a mi me estuviera impresionando, no es una película de las que les gusta al gran público. Menos mal que yo siempre suelo ir a las sesiones donde va menos gente –la sala estaba casi vacía donde la vi –, porque he oído decir a otros que la vieron en el estreno que la gente se sacaba los móviles a la mitad y otros hasta se salían a fumar y todo.

Claro, que también tuvieron algo de culpa los distribuidores, que en los tráilers dieron una imagen muy diferente de lo que la película en realidad es.


Pero, bueno, recordemos que la primera también fue un fracaso en su día y el tiempo hizo justicia con ella. Esta, por lo menos, cuenta con el respaldo de la crítica y los cinéfilos. Apuesto que, cuando salga a la venta en formato doméstico tendrá un resultado económico mucho mejor que el de los cines, como ha ocurrido con Ghost in the Shell.