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18 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049 (2017)





















Para empezar, pido perdón por haber tenido este blog muy abandonado últimamente. Este año he tenido un verano muy agetreado que me ha dejado poco tiempo para publicar, tanto en el blog matriz como en este.

Pero, ya lo he retomado y lo hago con esta película, secuela de uno de los mayores crásicos de la historia del cine.

Los Ángeles, 2049. En una decadente sociedad en la que los replicantes se han integrado, K (Ryan Gosling) es un replicante de nueva generación que trabaja para el departamento de policía como blade runner, dando caza y retirando a replicantes clandestinos de modelos más viejos. Su última misión lo lleva hasta una granja donde, tras cumplir su misión, descubre una misteriosa caja cuyo contenido le pone tras la pista de algo relacionado con un suceso ocurrido 30 años antes y que tiene que ver con Rick Deckard (Harrison Ford), un antiguo blade runner que desapareció.

He resumido mucho la sinopsis porque no quiero revelar mucho de esta película, de la que no quiero hacer ningún spoiler.

Bueno, empecemos ya.

Hace 35 años, Ridley Scott, que ya venía de revolucionar la ciencia ficción con Alien (1979), volvió a revolucionar el género con Blade Runner (1982), una libre adaptación de la novela ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, de Philip K. Dick, que, aunque fue en su día una película con muchos problemas de producción, fracasó en taquilla y fue machacada por la crítica, ha pasado a la historia como una obra maestra y un gran clásico que ha influido mucho en películas posteriores.


Por ello, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando se anunció la puesta en marcha de una secuela en el Hollywood actual, donde las secuelas y los remakes lo inundan casi todo.

Ni siquiera la presencia de Ridley Scott como productor resultaba una garantía, debido al desafortunado regreso de este director a la saga Alien con Prometheus (2012), una buena película pero con unos fallos de guión imperdonables, y la reciente Alien: Covenant (2017), cuyo guión no solo tiene fallos, sido que ha sido un completo desastre.

Sin embargo, parece que, en esta ocasión, Scott ha sido listo. Hacer la secuela de un peso pesado como Blade Runner no es tarea para un director cualquiera, así que no dudó en cederle la dirección a otro peso pesado.

El elegido ha sido el canadiense Denis Villeneuve, un director que, al igual que Christopher Nolan y Zack Snyder, está teniendo una ascendencia meteórica dentro de la industria y, en poco tiempo, ha logrado ganarse un gran prestigio; especialmente, los dos últimos años con las películas Sicario (2015) y La Llegada (2016). Un prestigio puesto en peligro al aceptar dirigir esta película donde, si fracasaba, nadie se lo iba a perdonar e iba a vivir con la losa de haber destrozado la memoria de un gran clásico.

Después de una producción menos problemática que la que tuvo la primera, la película ya está en los cines, donde ha tenido unos resultados muy desiguales.

Por un lado, no se puede decir que esté haciendo una buena taquilla. Aunque debutó en el primer puesto en EEUU, sus resultados en territorio estadounidense no están siendo muy altos, llevando hasta ahora recaudados 62 millones de dólares; algo no muy alentador para una película que ha costado 150 millones de dólares –aunque, otros cifran su presupuesto en 185 millones –sin contar lo gastado en publicidad.

En el resto del mundo la película tampoco está haciendo cifras astronómicas. Aún así, lleva ya recaudados 95 millones de dólares, haciendo que su taquilla global sea de 157 millones de dólares. Así que es posible que la película, al final, haga algo de dinero.

La otra cara de la moneda es la crítica. Ya dije que en su día los críticos machacaron la primera película –luego, como es habitual en ellos, cambiaron de opinión cuando la historia no les dio la razón –. Con esta película, la cosa ha cambiado y la crítica, en su mayoría, se ha volcado en elogios con ella.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Por si alguien no lo sabe, a mí Blade Runner me encanta. Es una película que adoro y que he debido haber visto cientos de veces. Así que esta secuela la esperaba con curiosidad, pero también con mucha desconfianza.

Finalmente, fui a ver la película cuando pude ir a la gran ciudad a verla –porque si tengo que esperar a que la pongan en el cine de mi pueblo me pilla el 2049 de verdad –. Mi mente estaba completamente abierta, sin hacerme muchas ilusiones pero, tampoco, desilusinándome demasiado. Disponiéndome a asimilar cualquiera que fuera el resultado.

Pues bien. La película…




ME HA ENCANTADO




Es una película MARAVILLOSA y una secuela no solo digna, sino que está completamente a la altura de la primera. Y lo digo completamente en serio.

Tenía miedo de que a Villeneuve se le hubieran subido a la cabeza los elogios que ha estado recibiendo los dos últimos años y su ego le llevase a intentar superar a la primera o a hacer algo parecido a lo que hicieron Gus Van Sant con Psicosis o Bryan Singer con Superman; se me ponen los pelos como escarpias solo de pensar en ello.

Pero, nada más lejos de la realidad. El tipo, por un lado, ha sido completamente respetuoso con la película original y, por el otro, ha aportado su propia personalidad al proyecto. Todo ello sin perder en ningún momento el equilibrio entre lo uno y lo otro, algo muy difícil de hacer y que solo hacen directores con verdadero talento.


Yo, desde luego, aunque no le tenía entre mis favoritos, ya había visto que Villeneuve es un director bueno de verdad, con verdadero talento, nada que ver con esos directores sobrevalorados solo por el hecho de hacer cine independiente o de autor –ojo, no quiero decir que los que hagan ese tipo de cine sean directores sobrevalorados, solo digo que a algunos se los sobrevalora solo por hacer ese tipo de cine –. Y, desde luego, con esta película, el tipo se pone a la altura de Nolan y Snyder.

Visualmente, la película es impresionante. El estilo visual de la primera pelícual está muy bien recreado, sin dar en ningún momento la sensación de ser una copia, y bien insertado en el cine del siglo XXI, donde la introducción del CGI y las nuevas tecnologías está hecho de forma brillante y muy acertada, sin que en ningún momento cante nada. También la introducción de nuevos escenarios más propios del estilo de su director está muy lograda.

Desde luego, ha sido un gran acierto contar de nuevo con Hampton Fancher para el guión de la película. Para mí, Fancher era la verdadera alma del guión de la primera película, mientras que David Webb Peoples se limitó a seguir las instrucciones del estudio después de que Fancher fuese despedido.

Aquí, Fancher ha elaborado la historia de la película junto a Ridley Scott –aunque, este no aparece acreditado –y ha escrito el guión junto a Michael Green, que vuelve a estar tan acertado como en Logan. Un guión que no es perfecto –todo hay que decirlo –, pero si muy bueno, muy trabajado y que, sobre todo, continúa muy bien al de la primera, profundizando más en su historia y su gran carga filosófica, humanista y metafísica.

Además, el tratamiento que se le da a los personajes es realmente brillante, recibiendo todos los personajes una gran profundidad, independientemente del tiempo que duren en pantalla.

A esto ha ayudado mucho un buen casting de actores que han hecho un estupendo trabajo muy bien ayudado por la brillante dirección de actores de Villeneuve.

Comenzando por Harrison Ford, que ya estuvo sobresaliente en su regreso como Han Solo hace dos años y aquí vuelve a estar que se sale en su regreso como Rick Deckard, pese a tener una presencia reducida –ya dijeron desde el principio que no iba a aparecer hasta el tercer acto –y cederle el protagonismo a otro.


Ese otro es Ryan Gosling, que no es uno de mis actores favoritos, pero aquí me ha encantado. Su trabajo ha sido excelente y ha sabido llevar muy bien el peso del protagonismo de la película en sus hombros y coger muy bien el testigo de Ford.

Recuerdo como se quejaba Jared Leto de que su Joker no gustó en Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016) porque no le dejaron mucho tiempo en pantalla; argumento que echa por tierra este film. Como ya he dicho antes, el tiempo en pantalla no ha sido problema para desarrollar bien a los personajes y su personaje no ha sido una excepción. Porque solo ha tenido un par de escenas y eso no ha sido impedimento para comerse la pantalla en todo momento.

Mención especial merece la bellísima Ana de Armas, actriz que me gusta mucho y que aquí está realmente fantástica en un papel del que no diré mucho para no hacer spoiler, pero que muchos lo comparan con la película Her (Spike Jonze, 2013).

También merece especial mención Robin Wright, que después de House of Cars y Wonder Woman se encuentra cada vez más cómoda interpretando a personajes duros.

Y otra mención especial merece el ex-luchador Dave Bautista, que cada vez mejora más como actor.

Vamos resumiendo ya.

La película es maravillosa, un auténtico PELICULÓN. De lo mejor del año; y hasta me atrevería a decir de la década y hasta de lo que llevamos de siglo. Y, desde luego, como secuela está completamente a la altura de su predecesora, algo muy difícil de conseguir, pero no imposible.

Y, desde luego, la definitiva confirmación de que Denis Villeneuve es uno de los nuevos talentos del cine actual, como Nolan y Snyder. Desde luego, tengo muchas ganas de ver esa anunciada nueva versión de Dune que va a dirigir y donde, seguro, se apuntará otro tanto.

Una pena que no esté teniendo mucho éxito en taquilla. Aunque, esto era de esperar. Mientras veía la película comprendía que, por mucho que a mi me estuviera impresionando, no es una película de las que les gusta al gran público. Menos mal que yo siempre suelo ir a las sesiones donde va menos gente –la sala estaba casi vacía donde la vi –, porque he oído decir a otros que la vieron en el estreno que la gente se sacaba los móviles a la mitad y otros hasta se salían a fumar y todo.

Claro, que también tuvieron algo de culpa los distribuidores, que en los tráilers dieron una imagen muy diferente de lo que la película en realidad es.


Pero, bueno, recordemos que la primera también fue un fracaso en su día y el tiempo hizo justicia con ella. Esta, por lo menos, cuenta con el respaldo de la crítica y los cinéfilos. Apuesto que, cuando salga a la venta en formato doméstico tendrá un resultado económico mucho mejor que el de los cines, como ha ocurrido con Ghost in the Shell.







28 de agosto de 2012

TOTAL RECALL (2012)










Ya he visto la nueva versión de Desafío Total. La película se estrenó en EEUU el pasado 3 de agosto y a España no llega hasta el 14 de septiembre pero, como ya sabéis, yo suelo tener poca paciencia y no he querido esperar, por lo que me las he arreglado para verla y poder dar mi opinión sobre ella en este blog.

Una opinión que, como digo siempre, es totalmente sincera y para nada está influenciada por el fanatismo que muchos hacen gala hacia la película por su devoción por el film original. Porque, como ya ocurrió con Conan el año pasado, muchos están despotricando contra esta película sin haberla visto aún solo porque remakea una gran película de culto

Empecemos.

A finales del siglo XXI la mayor parte de la Tierra está devastada y la mayor parte de la civilización se divide en dos grandes estados. Uno es la United Federation of Britain (UFB), que ocupa todo el continente europeo, y la conocida como La Colonia, que ocupa lo que antes era Australia. Los habitantes de La Colonia viven en condiciones deplorables sometidos por la UFB que, a través de un enorme ascensor que cruza el planeta, hace que miles de habitantes de La Colonia vayan cada día a trabajar a sus fábricas de robots, su principal fuerza defensiva. Uno de estos trabajadores es Douglas Quaid (Colin Farrell), quién lleva una vida rutinaria junto a su esposa, Lori (Kate Beckinsale). Desde hace tiempo, Quaid tiene un recurrente sueño en el que es una especie de agente que huye de las tropas de la UFB junto a una bella mujer hasta que es capturado y, entonces, despierta.

Este sueño le obsesiona, tanto que le hace acudir a Rekall, una compañía que ofrece a sus clientes vacaciones mentales donde pueden elegir ser lo que quieran. Quaid elige ser un agente secreto pero, cuando se disponen a conectarle, descubren que tiene algo escondido en su mente. En esos momentos, policías de la UFB irrumpen en el lugar y arrestan a Quaid. Pero este, haciendo uso de unas habilidades que desconocía, mata a los policías y escapa. De regreso a su casa descubre que toda su vida es una mentira y que Lori es una agente de la UFB que, además, intenta matarlo. Perseguido por las fuerzas policiales, Quaid consigue llegar hasta el territorio de la UFB, donde se encuentra con Melina (Jessica Biel), la mujer que aparece en sus sueños. Esta es una agente de la resistencia que lucha contra el tiránico poder de Cohaagen (Bryan Cranston), el canciller de la UFB. Junto a Melina, Quaid descubre que su verdadero nombre es Carl Hauser y que fue un agente de Cohaagen hasta que desertó y se unió a la resistencia. Pero fue capturado por las fuerzas de Cohaagen, no sin antes lograr una vital información que deben de entregar a Matthias (Bill Nighy), el líder de la resistencia.

Desafío Total (Paul Verhoeven, 1990) es una película excelente que adaptaba –de forma muy libre, eso si –un relato corto del gran Philip K. Dick publicado en 1966 y conocido en España como Podemos recordarlo todo por usted o Podemos recordarlo por usted al por mayor. Es, sin duda, la mejor película que se ha hecho basada en una historia de Dick después de Blade Runner (Ridley Scott, 1982).

Este remake fue puesto en marcha hace varios años por los hermanos Harvey y Bob Weinstein cuando estos aún estaban al frente de Miramax. Tras la implosión del estudio en 2005, fue adquirido por Sony, pero cayó en el olvido hasta que, en 2009, la productora Original Film lo recuperó y reanudó el proyecto, dando lugar a la película que ahora nos ocupa.

No se puede decir que a la película le haya ido muy bien. Con un presupuesto de 125 millones de dólares, solo lleva recaudados 55 millones en EEUU y 79 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 135 millones de dólares. Puede que la película haya recuperado ya su inversión, pero no está siendo el gran éxito que se esperaba. Y, sin duda, yo se muy bien por qué ha sido.

Los responsables de la película no paraban de decir que esta película no era, exactamente, un remake del film de 1990, sino una nueva adaptación mas fiel al relato de Dick. Una jodida mentira, ya que, desde que empieza hasta que termina, la película es, practicamente, una reproducción de la cinta de Paul Verhoeven. La historia es practicamente la misma a pesar de que se cambien cosas; aquí no hay viajes a Marte, pero el planeta rojo es sustituido por Australia y lo viajes espaciales por viajes a través de la Tierra.

Yo me lo creí cuando decían lo de que la película versionaba mas el relato de Dick que la película de Verhoeven porque, la verdad, no creía que fueran tan estúpidos de contarnos la misma historia otra vez. Pero, nada mas lejos de la realidad. Cuando he visto la película he sentido como cuando veía The Amazing Spider-Man –también de Sony, por cierto –donde, aunque se cambian cosas, nos cuentan, practicamente, lo mismo.

Y es una pena, porque la película no está nada mal. Está dirigida de forma formidable por Len Wiseman, que es un estupendo director. La película rebosa espectacularidad por todas partes, las escenas de acción son de lo mas brutales y el ritmo trepidante no decae en ningún momento. Los efectos especiales están de lo mas logrados y el diseño de producción es una maravilla; aunque puede que en algunos momentos recuerde a otras adaptaciones de Dick, como la ya mencionada Blade Runner o Minority Report (Steven Spielberg, 2002).

En el tema del reparto, la película también aprueba a pesar de que su protagonista, Colin Farrell, está algo descafeinado; el tipo es buen actor, pero en este film no me termina de convencer del todo. Afortunadamente, el resto del reparto logra estar a la altura. Bryan Cranston está genial y Bill Nighy, a pesar de su corta aparición, hace un estupendo trabajo. También es corta, pero formidable, la intervención de John Cho. Aunque, quienes mas sobresalen en este film son, sin duda, sus dos féminas. Kate Beckinsale está excelente como villana; hay momentos en los que hasta llega a dar miedo y todo. Y en cuanto a Jessica Biel, yo pienso que ella hubiera llevado el protagonismo de la película mucho mejor que Farrell.

Yo creo que sus dos protagonistas femeninas son de lo poco de este film que supera a la película original. No me malinterpreten, Sharon Stone y Rachel Ticotin hicieron un excelente trabajo en el film de Paul Verhoeven, de eso no hay duda. Pero, aún a riesgo de que me apedreen en la plaza pública y me quemen en la hoguera por hereje, yo pienso que Kate Beckinsale y Jessica Biel logran superarlas.

Por lo demás, el resto de la película es inferior a la película de 1990; con excepción de la mutante de los tres pechos, que aquí está mucho mas buena.

El gran problema de esta película es que exista la versión original y su gran error es el haberla tratado de reproducir en lugar de haber intentado hacer otra cosa; como haber adaptado el relato de Dick de forma mas fiel, tal y como nos prometieron. Yo, la verdad, mientras la veía esperaba algún giro argumental que la diferenciara del anterior film. Y podrían haberlo hecho. A mi se me ocurrieron un montón de giros argumentales durante la marcha mientras veía la película y me cuesta creer que a guionistas profesionales como Kurt Wimmer, Mark Bomback o James Vanderbilt –que participó en la película, aunque no salga acreditado –no se les ocurrieran mientras escribían el guión.

Es una pena porque la película es buena. Como ya he dicho, el diseño de producción es excelente y la dirección de Len Wiseman es genial. Si hubieran intentado hacer algo nuevo aunque tuvieran un remake entre manos o meter alguna cosa diferente, como ocurre con otros remakes que se hacen actualmente -como Furia de Titanes, por ejemplo -, la cosa hubiera sido mejor y, seguramente, la película hubiera tenido mucho mas éxito.

Desde luego, da bastante rabia que hayan desperdiciado un gran diseño de producción, la estupenda dirección de Len Wiseman y las excelentes interpretaciones de Jessica Biel y Kate Beckinsale solo para contarnos la misma historia que nos contaron en 1990.