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31 de mayo de 2016

X-MEN: APOCALYPSE (2016)

















Bueno, por fin he visto la muy esperada nueva película de X-Men y ya puedo dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

La historia transcurre en 1983, diez años después de los acontecimientos de la anterior entrega. Las cosas han cambiado mucho desde entonces. La humanidad al completo conoce la existencia de los mutantes y Mística (Jennifer Lawrence) se ha convertido en una figura heroica para el mundo mutante desde que frustrara el ataque al presidente Nixon por parte de Magneto (Michael Fassbender), quién está en paradero desconocido. En realidad, se encuentra en Polonia llevando una vida normal con una esposa y una hija. Sin embargo, es descubierto cuando se ve obligado a utilizar sus poderes para salvar a uno de sus compañeros de trabajo y la policía intenta arrestarlo. Pero, en la operación mueren la esposa y la hija y Magneto, furioso, asesina a los policías y va en busca de los compañeros que lo delataron para vengarse. Pero, en esos momentos es reclutado por Apocalipsis (Oscar Isaac), un poderoso mutante que busca destruir el mundo para crear uno nuevo sobre sus cenizas.

Apocalipsis es en realidad En Sabah Nur, el primer mutante de la historia, quién era considerado un dios en el antiguo Egipto. Sin embargo, fue traicionado por algunos de sus súbditos que intentaron asesinarlo cuando estaba siendo transferido de su envejecido cuerpo al de un mutante con la capacidad de regenerarse. Los súbditos rebeldes logran destruir la pirámide, pero En Sabah Nur logró sobrevivir gracias a la ayuda de sus principales lugartenientes, los Cuatro Jinetes, que se sacrifican para que pueda sobrevivir. Desde entonces, Apocalipsis ha permanecido dormido hasta que sus seguidores han logrado despertarlo de nuevo. Charles Xavier (James McAvoy) y los X-Men son la única esperanza.


Esta película comenzó a hacerse meses antes de que X-Men: Días del futuro Pasado (2014) se estrenara en los cines, de nuevo con Bryan Singer en la dirección. A diferencia de esta, este film volvía a centrarse solo en los personajes jóvenes surgidos de X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) sin incluir a personajes de la primera trilogía –como hizo su antecesora –e, incluso, nos presentaría las versiones jóvenes de personajes como Jean Grey, Cíclope, Tormenta o Rondador Nocturno.

No obstante, la gran novedad es que nos traía a uno de los villanos más icónicos del universo mutante: Apocalipsis.

A la película no les están yendo mal las cosas; pero tampoco le van del todo bien. En la taquilla, antes de su estreno en EEUU, la película hizo unos considerables 103 millones de dólares en todo el mundo. No obstante, tras su estreno en EEUU, la película hizo en su primer fin de semana unos 68 millones de dólares, muy por debajo de las expectativas de la Fox, que esperaba que la película hiciera entre 80 y 100 millones en su primer fin de semana.

A día de hoy, la película, que ha costado 178 millones de dólares, lleva recaudados 80 millones en EEUU y 185 millones en el resto del mundo, habiendo llevando ya un total de 265 millones de dólares.

No obstante, donde le están yendo peor las cosas es en la respuesta de los críticos. Antes de su estreno, las opiniones de los críticos que pudieron verla antes que nadie fueron demoledoras. Esto hizo despertar de nuevo las sospechas sobre que Disney está sobornando a los críticos para perjudicar otras películas a favor de Capitán América: Civil War suscitadas por las demoledoras críticas que recibió Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia.

No obstante, después del estreno las críticas han ido mejorando. Además, la opinión del público está siendo bastante buena; aunque si está extendida la opinión de que la película es buena pero no tanto como se esperaba.

Yo, como digo siempre, me dispongo a dar mi opinión, la cual no viene condicionada por nada, ni por la opinión de los críticos ni la opinión generalizada del público ni nada. Es mi opinión, totalmente sincera, de lo que la película me ha parecido.

Pues bien.

Mi opinión es que es una película muy buena, está muy bien hecha, he disfrutado mucho viéndola y, desde luego, la coloco entre lo mejor del año. Sin embargo, también debo decir que no me ha satisfecho del todo.

OJO, no estoy diciendo que me haya decepcionado. Lo que digo es que muchas de mis expectativas se han visto cumplidas, pero no todas.


La película es muy buena. De nuevo, Bryan Singer hace un trabajo excelente dirigiendo y cada vez se va superando más. El film tiene lo bueno de sus dos grandes competidoras de este año. Por un lado, tiene el tono serio y oscuro de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia y, por el otro, el tono espectacular y emocionante de Capitán América: Civil War.

Con unos efectos especiales muy buenos, un diseño de producción sobresaliente –con una muy lograda ambientación ochentera –y una fotografía impresionante, la película está llena de momentos impresionantes y épicos –el comienzo en el antiguo Egipto, la escena de los misiles, el momento Arma X… –, todo acompañado por un ritmo que nunca decae y una sensacional puesta en escena.

El guión no es tan complejo como el de X-Men: Días del Futuro Pasado, es más simple y más lineal. Pero, aún así, es un guión eficaz y cumple muy bien su cometido. Lo mejor es como ha sabido llevar a cabo una historia con tantos personajes sin que ocurra lo que pasó en X-Men: La Decisión Final (Brett Ratner, 2006) –a la que, por cierto, le dan un buen recadito en esta película –. Ese ha sido, sin duda, su gran acierto.

Aquí ningún personaje queda olvidado ni relegado. Es cierto que algunos personajes tienen más atención y más presencia que otros, pero todos los personajes –independientemente del tiempo que aparezcan en pantalla –tienen su importancia dentro del film.

A todo esto ayuda un gran reparto lleno de actores que hacen un estupendo trabajo ayudados por la eficaz dirección de actores de Singer.

Comenzando por Jennifer Lawrence, que vuelve a estar magnífica como Mística; aquí gozando de un protagonismo aún mayor y convertida en una especie de Sinsajo. James McAvoy vuelve a estar sensacional como Charles Xavier y Michael Fassbender está de nuevo impresionante como Magneto; llegando a protagonizar el momento más brutal y emotivo de toda la película –hablo, naturalmente, de la escena en el bosque –.

Nicholas Hoult vuelve a estar muy bien como Bestia, lo mismo que Rose Byrne como Moira Mactaggert, Lucas Till como Havok o Evan Peters como Mercurio; quién vuelve a tener otro gran momento, como el que tuvo en la anterior entrega, esta vez más espectacular y denso.

La otra cara de la moneda es Ben Hardy como Angel, y como Arcángel también. El actor no lo hace mal, pero su presencia en el film me ha parecido muy anodina; como la de Hawkeye en Capitán América: Civil War.


Sobre los nuevos, me han gustado mucho. Cíclope nunca ha estado entre mis favoritos, pero me ha gustado mucho en esta película gracias, especialmente, al estupendo trabajo de Tye Sheridan. Alexandra Shipp también está fantástica como Tormenta, lo mismo que Lana Condor como Jubilo o Kodi Smit-McPhee, que me ha convencido como Rondador Nocturno pese a que no me convencía su aspecto al principio.

No obstante, quién ha logrado destacar más entre los personajes nuevos ha sido sin duda Sophie Turner. La chica logra por fin quitarse de encima la losa de ser Sansa Stark en Juego de Tronos y nos deleita con un estupendo trabajo como Jean Grey; llegando a tener un gran momento en el climax de la película donde ya apunta maneras como Fénix y parece que confirma que en la próxima película abordarán el tema de Fénix Oscura.

Aunque también merece una especial mención Olivia Munn, que está fantástica como Psylocke y, aunque debería haber tenido más minutos en pantalla, su presencia no ha pasada nada desapercibida. Además, tengo la impresión de que la veremos más en el futuro.

Tampoco me olvido de Hugh Jackman, cuya presencia como Lobezno quedó confirmada en el último tráiler y, como se esperaba, le vemos convertido en el Arma X de una forma más fiel a los cómics que en X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009); recordemos que nos encontramos en otra línea temporal totalmente independiente de las otras películas.

Y ahora vamos con el villano principal, Apocalipsis. El cual, sintiéndolo mucho, es el punto más flojo de la película y la razón de que no haya sido del todo satisfactoria.

Y es que, como ya he dicho, la gran novedad de esta película es la llegada de tan icónico villano del universo mutante. Pero, desgraciadamente, esta llegada no ha estado del todo a la altura de las expectativas pese al estupendo trabajo de Oscar Isaac, el actor que le da vida.

Para empezar, su aspecto no termina de convencer. Es cierto que le hicieron mejoras después de que aparecieran esas primeras imágenes el verano pasado que cabrearon tanto a los fans pero, aún así, su aspecto no resulta tan convincente y, desde luego, solo es amenazador a ratos.


Luego, tenía que haber sido más grande. Cuando le ves interactuando con otros personajes, como los Cuatro Jinetes, se ve muy pequeño. Deberían haberlo hecho más grande, no un gigante, pero si una tamaño superior al normal; algo así como en El Señor de los Anillos o en la reciente Dioses de Egipto. Porque con ese tamaño no llega a resultar tan imponente ni tan amenazador.

Y, por último, pese a liar la de Dios es Cristo, al final ni el personaje ni su plan logran representar la gran amenaza que deberían y el final, aunque muy espectacular, no resulta tan épico como debería.

Sin duda, esto es lo que hace que la película, pese a ser muy buena, no logre estar del todo a la altura y termine entorpeciendo el conjunto.

Una pena porque, de no ser por este defecto, esta película hubiera sido mucho mejor de lo que ya es.









26 de agosto de 2015

CUATRO FANTÁSTICOS (2015)





















Este fin de semana llegó a los cines españoles una de las películas que más ha dado que hablar; y no, precisamente, para bien.

La Fox quiere subirse al carro de la moda de los universos compartidos iniciada por Los Vengadores. Para ello, pretende unir las dos franquicias Marvel que poseen: X-Men y Los 4 Fantásticos.

Los X-Men le están funcionando bastante bien, pero Los 4 Fantásticos es otro cantar. La versión que hicieron hace diez años tuvo éxito, pero no gustó mucho a los fans. Luego, dos años después, hicieron una secuela que fue una monumental cagada en la que el público no volvió a picar y eso dejó a la franquicia moribunda. Es por ello que se decidieron a realizar un reboot de la franquicia y así tener unas Cuatro Fantásticos nuevos que poder juntar sus caminos con los mutantes.

Sin embargo, las cosas no han salido, ni de lejos, como esperaban.

Desde su infancia, los amigos Reed Richards (Miles Teller) y Ben Grimm (Jamie Bell) han trabajado en un sistema de teletransportación. Sin embargo, nadie les toma en serio hasta que se topan con el Doctor Franklin Storm (Reg E. Cathey), director de la Fundación Baxter, una organización respaldada por el gobierno para jóvenes científicos. Storm contrata a Reed para trabajar junto a sus hijos, Sue (Kate Mara) y Johnny (Michael B. Jordan) en la Puerta Cuántica, la cual fue diseñada por Victor Von Doom (Toby Kebbell), científico brillante, pero de mentalidad antisistema que acepta volver a proyecto después de ser expulsado solo por sus sentimientos no correspondidos por Sue.

Finalmente, los trabajo de los cuatro son un éxito y la Puerta Cuántica les permite viajar hasta otra dimensión, la cual denominan Planeta Cero. Ellos quieren ser los primeros humanos en viajar a ese lugar, pero el Doctor Allen (Tim Blake Nelson), supervisor del proyecto para el gobierno, quiere que lo hagan astronautas de la NASA. Reed, Johnny y Doom no están dispuestos a dejar que la gloria se la lleven otros y, entonces, Reed les propone un viaje a ese lugar a espaldas de todo el mundo y, además, decide invitar a Ben para que comparta la experiencia. Sin embargo, una vez allí las cosas rápidamente se tuercen a causa de la inestabilidad del lugar. Doom aparentemente muere, mientras Reed, Ben y Johnny logran llegar hasta la puerta. Sin embargo, esta no funciona y son bombardeados por diferentes elementos. Finalmente, logran regresar con ayuda de Sue, pero esta también se ve expuesta a las extrañas radiaciones de la otra dimensión. Los cuatro logran sobrevivir, pero desarrollan extrañas habilidades.


Este reboot, se suponía, que debía haber arreglado el estropicio que supuso Los 4 Fantásticos y Silver Sufer (Tim Story, 2007), secuela de Los 4 Fantásticos (2005), también de Tim Story, primera versión cinematográfica estrenada en cines –la versión de 1994 no llegó a estrenarse –de estos populares personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby en 1961. Normalmente, los reboots están para eso: arreglar franquicias estropeadas.

Esta película se puso en marcha como proyecto en 2009 y, aunque estuvo unos años atascado, se puso finalmente en marcha con la elección en 2012 de Josh Trank como director. Trank acababa de estrenar Chronicle (2012), una película que no paraba de recibir elogios allá donde iba, lo que le dio bastante prestigio. Todos veían por entonces a Trank como un nuevo talento del cine y se pensó que, con él al frente, la primera familia de Marvel tendría por fin su adaptación soñada.

Pero, nada más lejos de la realidad.

Primero fue el anuncio de reparto oficial, con actores considerados demasiado jóvenes para sus respectivos papeles y un afroamericano como Antorcha Humana que despertaron las iras de los fans. Luego vinieron varios meses de noticias, rumores y filtraciones que no predecían nada bueno hasta que salió el primer tráiler y las primeras imágenes. Pero, aunque esto aplacó a una parte de los fans, la película continuó recibiendo palos hasta que, finalmente, se estrenó y, entonces las hostias comenzaron a lloverle de todos sitios.

La película está siendo pulverizada por público y crítica, los fans salen de ella echando más pestes de las que ya echaban los meses anteriores al estreno y en taquilla se ha dado una monumental hostia. Solo 50 millones de dólares recaudados en EEUU y, aunque haya recuperado los 120 millones de su presupuesto en la taquilla internacional, no parece que vaya a cubrir los demás costes, como los de publicidad, con los 130 millones que lleva recaudados. Según escuché, la película necesitaría recaudar 300 millones de dólares para ser rentable; cifra a la que no va a llegar ni de coña.

Muchos fans veían en esto una buena oportunidad para que la Fox le devolviera a Marvel los derechos –como ya hizo con Daredevil –o, al menos, que llegaran a un acuerdo con Marvel Studios como el que hizo Sony con Spiderman. Desgraciadamente, Fox no está tan necesitada como Sony, ya que, a diferencia del otro estudio, ellos poseen también la franquicia de X-Men y está les está funcionando y sirviéndoles de colchón.

Así que, piensan seguir adelante con la secuela, programada para 2017. Eso sí, con un nuevo director –se habla de Matthew Vaughn –, ya que consideran a Trank como único responsable de este desastre. El director, al principio, trató de cargar las culpas al estudio con un tweet –que luego borró –donde afirmaba que la película que él pensaba hacer era muy diferente y que el resultado final fue responsabilidad del estudio.


El tipo quería quedar como una víctima, como Edgar Wright con Marvel. Sin embargo, informaciones posteriores daban a entender que fue Trank el principal responsable. Por lo visto, el tipo es un egocéntrico y fue muy, pero que muy, difícil trabajar con él durante la problemática producción de este film. Cabe recordar que el tipo había sido contratado para dirigir uno de los spin-offs de Star Wars pero, hace unos meses, abandonó –o le echaron –de ese proyecto por las mismas razones.

Aún así, la Fox también tiene su responsabilidad a haber permitido a ese director hacer lo que ha hecho.

De todas maneras, tenga quién tenga la culpa, esta película es un desastre se mire por donde se mire y un tercer intento fallido de llevar al cine a estos personajes; que ya están teniendo fama de inadaptables.

¿Y qué opino yo de ella?

Pues bien. Yo era de las personas que esperaba esta película con mucha desconfianza. Cada cosa que salía de ella me echaba para atrás y todo parecía indicarme que estaba ante un desastre mayúsculo.

Aún así, soy alguien de mente abierta y me dispuse a darle a esta película una oportunidad y, si contra todo pronóstico hubiera terminado gustándome, me habría comido mis palabras y lo hubiera dicho a las claras.

Los hay que se dedican a machacar películas antes de verlas y, cuando las ven y les gusta, lo ocultan y siguen machándolas para guardar las apariencias. Yo, desde luego, estoy a las antípodas de eso. Porque, cuando se trata de opinar sobre cine, soy una persona totalmente sincera y nunca digo que una película no me ha gustado si lo ha hecho; y viceversa.

Además, mis opiniones son mías, se basan completamente en mi criterio y nunca me dejo influenciar por las opiniones generalizadas. Si una película me gusta y está siendo machacada por todo el mundo, nunca diré que no me gusta solo por quedar bien con los demás. Y lo mismo digo si una película que todo el mundo adora a mi no me ha gustado, jamás diré que me gusta solo por quedar bien con todo el mundo. Esto es algo que quiero dejar siempre claro.

Sin embargo, hay casos en los que mi opinión coincide con la de casi todo el mundo y este es uno de esos casos.

Porque la película es una…



…PUTA MIERDA.



Para empezar, no sé ni cómo catalogarla. Ya que no tengo claro si es una película de superhéroes, una película de ciencia ficción –tipo Interstellar –, un drama, una comedia… Yo creo que ni la película en si misma se sabría definir.

Como adaptación, por mucho que se quieran excusar en que se han basado en los cómics ultímate en lugar de los clásicos, yo poco veo de los cómics –ya sean clásicos, ultímate o de lo que sea –de Los 4 Fantásticos en esta película, donde se ve claramente que se los han pasado por el forro de los cojones. Para mí que la única vez que Josh Trank cogió un cómic durante la producción fue porque tenía que ir al baño y se había acabado el papel higiénico.

Además, no sé si Trank gastó todo su talento dirigiendo en Chronicle o es que, simplemente, no le salió de las pelotas dirigir bien; porque su dirección es lamentable. No es mala del todo, es una dirección correcta; pero nada más. El tipo no mete un solo plano o una sola escena destacable en toda la película. Todo es muy plano, frío, insustancial y sin nada de brillo; hay momentos en los que llegué a creer que estaba viendo un telefilm telefilm de mediatarde.


Luego no ayuda nada un guión pobre, con diálogos insulsos y situaciones forzadas que, encima, está muy mal esquematizado. Porque, si nos fijamos bien, la mayor parte de la película es un prólogo enorme, mientras que el nudo y el desenlace solo ocupan los últimos minutos. Unos últimos minutos donde vemos a los protagonistas adquirir sus poderes y lucirlos de una forma totalmente fugaz que apenas da tiempo a apreciarlos bien. Y, después, el enfrentamiento final con Doom que, aún siendo el momento más espectacular de la película, resulta una escena patética y de lo más simplona que, encima, da en todo momento la sensación de estar metida con calzador y que se la quieren quitar de encima cuanto antes.

Por cierto, ese Doom que se ve en la película es una AUTÉNTICA MIERDA, en las antípodas de su homólogo de las viñetas. Este personaje solo se parece al Doctor Doom de los cómics cuando lleva el manto puesto –que, por cierto, no sé de donde narices lo ha sacado –y le vemos de lejos; porque esa cosa que vemos en la película parece uno de los extraterrestres de Cocoon con armadura.

Y luego están los trajes de los protagonistas, que esa es otra. Vale que cambien el color azul tradicional por el negro, vale que no lleven el logo con el “4” en la solapa, pero lo que no me vale para nada es que cada traje lleve su propio diseño, a cada cual más cutre que el anterior. Si, vale, en la película explican que están diseñados para adaptarse a los poderes de cada uno. Pero, decidme, ¿para qué le sirve a una chica que se vuelve invisible un traje donde va tapada hasta la barbilla pero le dejan los antebrazos al aire? Es patético. Al menos, en la versión de 2005 tenían una mejor excusa para los trajes.

Del traje de La Cosa no hablo porque, ni siquiera le ponen uno; ni tan siquiera unos pantalones o un bañador. Ya qué, según los responsables de esta película, el personaje es como un ángel: no tiene sexo.

Al menos, el diseño de La Cosa está bien hecho y muy bien recreado con los efectos especiales, igual que los poderes de los demás personajes durante el poco tiempo que los utilizan en la película. Desde luego, los efectos especiales están muy logrados –claro, que con 120 millones de presupuesto, haberlos hecho mal hubiera tenido delito –.

Sin duda, los efectos especiales son de lo poco que salvaría de esta mediocre película. Otra cosa que salvaría de ella es algo que me sorprende hasta a mí.

Hablo de los ACTORES.

No voy a mentir. Yo fui de las personas que criticó el reparto principal cuando se hizo público y le ha dado bastantes palos a lo largo de estos meses. Sin embargo, tras ver la película, debo de admitir que el trabajo de los actores ha sido bastante bueno. Cada uno de ellos está muy bien en sus respectivos papeles y se toman bastante en serio sus respectivos trabajos dentro de un conjunto que va degenerando a cada minuto que pasa.

Eso sí, dudo que estos actores encajen con Los 4 Fantásticos clásicos. Pero, en lo que respecta a esta película, debo de admitir que estos intérpretes me han convencido; y eso que la –escasa –dirección de actores no les hace ningún favor.

Y, desde luego, debo de admitir que el que más me ha gustado ha sido Michael B. Jordan. Mira que me repateaba –y todavía me repatea –que nos metieran un Antorcha Humana negro. Pero, lo mío es la sinceridad ante todo y, sinceramente, admito que el tipo es muy buen actor y su trabajo ha sido de lo más convincente. Eso sí, yo le aconsejaría que buscara otros papeles, ya que hay varios superhéroes negros en los que encajaría muy bien.

Bueno, así están las cosas. Si tengo que salvar algunas cosas de esta película son, sin duda, los efectos especiales y los actores. El resto es para tirarlo a la basura.


Una película rematadamente mala y de lo más mediocre que lo único que consigue es aburrir y dar pena. Es tan lenta y tan cansina que los 100 minutos que dura parecen dos horas y media. Ver esta película es como estar contemplando a una vaca muriéndose lentamente y no tener una pistola a mano para aliviar su sufrimiento.

Y, como adaptación, es una reverendísima puta mierda que lo único que hace es insultar a unas estupendos personajes de cómic que, desde luego, no se merecen adaptaciones tan chapuceras como esta. Desde luego, hace quedar mejor a la versión de 2005 y hasta a su mediocre secuela. Y, desde luego, le hace un gran favor a la versión de 1994 producida por Roger Corman que, por muy triste que suene, es hasta ahora la adaptación más decente de estos personajes.

Desde luego, mucho va a tener que trabajar la Fox si quiere arreglar un estropicio como este en la secuela. Pero, mira, si vuelven a darse la gran hostia, bienvenida sea, ya que, entonces, no les quedará más remedio que devolver los derechos a Marvel.


Yo, desde luego, soy paciente.













29 de julio de 2015

TERMINATOR GÉNESIS (2015)


















Un poco tarde, aquí os traigo mi opinión sobre la quinta entrega de la saga Terminator.

Porque es una quinta entrega en toda regla, aunque hayan reiniciado la saga empleando los viajes en el tiempo, creando una nueva línea temporal que les permite llevar la saga por otros derroteros sin tocar las películas anteriores; como ya han hecho, con muy buenos resultados, las sagas de Star Trek y X-Men.

¿Cómo les ha funcionado esto? Pues a eso vamos ahora.

Pero, vayamos por partes.

La película comienza en el año 2029. La resistencia humana, encabezada por John Connor (Jason Clarke), ha logrado derrotar a Skynet y terminado con el imperio de las máquinas. Pero, antes de que eso ocurriera, lograron enviar a un Terminator al pasado, al año 1984, para eliminar a Sarah Connor (Emilia Clarke), la madre de John Connor, evitando así su nacimiento. Kyle Reese (Jai Courtney), uno de los mejores, y más fieles, lugartenientes de John, se presta voluntario para viajar al pasado y proteger a Sarah. Pero, cuando está a punto de ser lanzado a través del tiempo, ve como uno de los soldados de la resistencia (Matt Smith) ataca a John y, acto seguido, comienzan a venirle a la cabeza unos extraños recuerdos que jamás ha tenido, ya que son de él cuando era niño en el año 2017, pero vive feliz con sus padres en un mundo donde nunca ha habido guerra con las máquinas. Además, en esos recuerdos ve a Sarah y también se ve a él mismo enviándose un extraño mensaje.

Finalmente, Kyle llega al año 1984. Todo se va desarrollando como en la primera entrega hasta que descubre que uno de los policías que lo persigue (Byung-hun Lee) es un extraño terminator de metal líquido que no había visto antes y que luego descubrirá que se llama T-1000. Después llega su segunda sorpresa. Sarah no es la débil e inocente camarera que le han dicho que era, sino toda una mujer de armas tomar que, además, viaja en compañía de un terminator T-800 (Arnold Scwarzenegger) que la protege y ha estado cuidando de ella desde que sus padres murieron porque Skynet envió un T-1000 a matarla en el año 1973, cuando solo era una niña, pero alguien –cuya identidad se desconoce –envió al T-800 para protegerla y ahora es su única familia. El problema es que, el haber crecido junto a una máquina preparándose en todo momento para la lucha, ha hecho que Sarah se haya convertido en una joven fría que no ve muy bien el tener que “aparearse” con Kyle para engendrar a John; sobre todo, sabiendo que, una vez engendrado el futuro líder de la resistencia, Kyle morirá. Sin embargo, le esperan más sorpresas.


Antes de ponerme con la película, pongámonos en antecedentes.

Terminator Salvation (McG, 2009), la cuarta entrega de la saga, estaba destinada a ser el inicio de una nueva trilogía que trataría sobre la guerra entre humanos y máquinas en el futuro. Por entonces, los derechos los tenía Halcyon Company, fundada por Victor Kubicek y Derek Anderson. Estos tenían pensado convertir Halcyon en una nueva Carolco y a ellos en unos nuevos Mario Kassar y Andrew Vajna.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. Tras el fracaso de Watchmen (Zack Snyder, 2009), Warner Bros., bajo cuyo sello se realizó la película, se metió demasiado en la post-producción, obligándoles a rebajar el contenido violento para que la película tuviera la calificación PG-13 en lugar de la habitual R y también obligó a cortar muchos minutos de metraje para que la película no resultara muy larga. Todo esto solo sirvió para estropear la película; una muy buena película que podría haber sido uno de los mejores estrenos de ese año.

Al final la cosa no terminó en un fracaso pero, al final, los resultados en taquilla no fueron los esperados; por no hablar de que fue pulverizada por la crítica y muchos fans de la saga la odian –bueno, muchos de ellos ya la odiaban cuando todavía no había comenzado la post-producción –.

Halcyon intentó arreglar las cosas con una quinta entrega, programada para 2011, donde se recuperarían los viajes en el tiempo, siendo esta vez el propio John Connor el que viajaba al pasado para hacer frente a un ejército de máquinas que también retrocedía en el tiempo y pretendía comenzar la guerra contra los humanos antes del juicio final. Se habló, incluso, del regreso de Robert Patrick como T-1000.

Sin embargo, otros problemas vinieron a sumarse a los que ya tenían. Y es que Kubicek y Anderson –dos economistas metidos a productores de cine – realizaron una serie de inversiones que terminaron por arruinar del todo a la compañía, declarándose en bancarrota. Esto les obligó a vender los derechos de Terminator para poder pagar sus deudas.

En los siguientes dos años, los derechos empezaron a pasar de unas manos a otras, poniéndose en marcha varios proyectos que no llegaban a nada a pesar de que todos contaban con el regreso de Arnold Schwarzenegger, cuya carrera política tenía ya los días contados y pretendía regresar al cine; especialmente, a sus sagas más famosas, Terminator y Conan. Un proyecto que sonó mucho durante este periodo fue Terminator 3000, una película en 3D protagonizada por Schwarzenegger que iba a ser dirigida por Justin Lin.

Finalmente, en 2011, tras ser sacados a subasta, los derechos fueron a parar a Megan Ellison, dueña de Annapurna Pictures, quién puso rápidamente en marcha la nueva película bajo el sello de Paramount Pictures.

El problema es que Megan Ellison es más experta en películas diseñadas para ganar premios –especialmente, oscars –, como La Noche más Oscura (Kathryn Bigelow, 2012), Her (Spike Jonze, 2013) o La Gran Estafa Americana (David O. Russell, 2013), en lugar de superproducciones comerciales. Así que, decidió pedirle ayuda a su hermano, David Ellison, más curtido en los blockbusters tras haber producido a través de su compañía, Skydance Productions, películas como Misión Imposible: Protocolo Fantasma (Brad Bird, 2011), Star Trek Into Darkness (J.J. Abrams, 2013) o World War Z (Marc Forster, 2013).

En un principio, ambos iban a producir la película pero, tras sus últimos triunfos en los oscars, Megan Ellison decidió no arriesgar el prestigio ganado y pasó a ocupar la producción ejecutiva, dejándole la producción a su hermano y a la socia de este, Dana Goldberg. Laeta Kalogridis y Patrick Lussier fueron contratados para escribir el guión, mientras la dirección recaía en Alan Taylor, director habitual de la serie Juego de Tronos y de la película Thor: The Dark World (2013). Con Arnold Schwarzenegger confirmado desde el principio, se empezó a elegir a los otros miembros del reparto.


La primera elección fue la actriz que daría vida a Sarah Connor. La cosa estaba entre dos actrices. Por un lado estaba Brie Larson, que era la favorita del estudio. Por el otro estaba Emilia Clarke, que era la favorita de Alan Taylor, quién ya había trabajado con ella en varios capítulos de Juego de Tronos. Finalmente, se impuso el deseo de Taylor y Clarke fue la gran elegida, despertando un sinfín de opiniones, tanto buenas como malas.

Así llegamos a la película que nos ocupa, la cual se estrenó a principios de este mes. Y, desde luego, no se puede decir que le esté yendo muy bien en taquilla. Con un presupuesto de 155 millones de dólares, a día de hoy solo lleva recaudados 86 millones en EEUU. Afortunadamente, las cosas le están yendo mejor con la taquilla internacional, con 219 millones recaudados en el resto del mundo que hacen que su recaudación global ascienda a 305 millones de dólares.

Como le está pasando a muchas superproducciones hollywoodiensen actuales, la película va a salvar los muebles con la taquilla internacional. Sin embargo, las cifras están muy por debajo de lo esperado y todo parece indicar que se va a quedar por debajo de Terminator Salvation, que hizo 371 millones en todo el mundo, continuando la línea descendiente que está llevando esta saga en lo que a recaudación se refiere.

Ni que decir tiene que ya hay rumores de que se van a cancelar las dos nuevas secuelas que había preparadas, ya que querían que esta películas fuese también el inicio de una nueva trilogía. También tiene el futuro incierto una serie de Tv que estaban preparando paralela a esta saga.

Y es que, la película ha tendido muy mala prensa. La crítica, como era de esperar, la ha pulverizado y gran parte de los fans ya le cogieron manía desde el primer momento de su concepción; igual que ocurrió anteriormente con Terminator Salvation.

Sin embargo, una de las principales razones de que la película haya pinchado se debe, sin duda, a su nefasta promoción; de la que hasta el propio Schwarzenegger se ha quejado.

Todos nos quedamos de piedra cuando, en el segundo tráiler, nos mostraron sin ningún pudor la gran sorpresa argumental de la película; algo realmente incomprensible. Yo creo que esto se debe a que unos meses antes unos tipos se habían hecho con una copia del guión y habían publicado en internet numerosos spoilers; incluido esta sorpresa argumental, lo que me lleva a pensar que, posiblemente, el estudio creyera que ya no era necesario seguir ocultando la sorpresa.

Espero equivocarme pero, de ser esto cierto, cometieron un error garrafal porque 1) esos spoilers no llegaron al gran público y 2) nunca quedó claro si lo que decían esos tipos era cierto o no, dejando la duda hasta ver la película. Sin embargo, al revelar la sorpresa, confirmaron que decían la verdad. Así que los responsables de la película hicieron una de las mayores chapuzas promocionales de los últimos tiempos.

Pero, bueno, dejemos esto a un lado y vamos a ver cual es mi opinión sobre la película.

Yo con este film tenía sentimientos encontrados. Al principio, lo de que volvieran otra vez con los viajes en el tiempo me echaba para atrás. Yo prefería más que hubieran seguido con la idea de Terminator Salvation y continuar con la guerra entre humanos y máquinas en el futuro.

No obstante, mi interés en esta película fue creciendo con el tiempo; especialmente, cuando ficharon a Emilia Clarke como Sarah Connor. Pero volvió a sufrir un serio bajón cuando revelaron en el segundo tráiler la sorpresa de la que he hablado antes.


No obstante, nunca perdí del todo mi interés en la película y, ahora que ya la he visto, me dispongo a dar mi opinión.

Pues bien, la película ME HA GUSTADO; y bastante más de lo que esperaba, debo añadir.

Obviamente, está lejos de ser una gran película, como las dos primeras entregas de la saga Terminator (1984) y Terminator 2: El Día del Juicio Final (1991), y, desde luego, no diría que está entre lo mejor del año. Sin embargo, es una película bastante disfrutable, muy bien hecha y, sobre todo, espectacular y entretenida.

Sobre como la colocaría en la saga, diría que es superior a la tercera, muy inferior a las dos primeras y estaría peleando duramente con Terminator Salvation por el tercer puesto.

Técnicamente, está muy lograda, con una dirección bastante notable. Alan Taylor la dirige bastante bien, con unas muy logradas secuencias de acción –la escena del autobús en el puente es brutal e impresionante –y un ritmo que no decae en ningún momento. También dirige bien a los actores y los momentos dramáticos y, sobre todo, se toma bastante en serio la saga; sobre todo, en los momentos en los que la trama coincide con la primera entrega.

Desgraciadamente, aunque hace un muy buen trabajo y se toma en serio la saga, no le pone la pasión que le debería haber puesto. Esta película utiliza mucho el factor nostalgia, como Jurassic World. Pero aquella contaba con un director –Colin Trevorrow –que ama de verdad Parque Jurásico y eso queda muy reflejado en la película, la cual recupera mucho del espíritu de la original, lo que explica, en parte, el enorme éxito que está teniendo. Taylor, en cambio, no sé cómo será de fan de Terminator. Puede que lo sea, pero no se le nota muy amante de la saga. Y creo que es ahí donde reside otra de las razones del pinchazo de esta película. Creo que si la hubiera dirigido un director muy amante de Terminator, que adorase las primeras películas de la misma manera que Trevorrow adora Parque Jurásico, le habría puesto mucha pasión a la película y hubiera sabido aprovechar mejor los muchos homenajes y guiños que pueblan en film y, seguramente, habría arrasado en taquilla.

Pero, bueno. Al menos hay que agradecer que Taylor haya hecho un buen trabajo y haya podido estar a la altura como, según mi opinión, también los estuvieron Jonathan Mostow y McG ante el listón tan alto que dejó James Cameron. Quién, por cierto, habló muy bien y de forma muy entusiasta de esta película antes de que se estrenara; muchos escépticos dicen que le sobornaron, pero yo me pregunto cómo se puede sobornar al hombre que ha hecho las dos películas más taquilleras de la historia.

El guión, tal y como se esperaba, no es ninguna maravilla; aunque tampoco es malo del todo. Es un guión que cumple y ya está. Eso sí, su mayor defecto es que, con lo de los viajes en el tiempo, termina liando las cosas más de lo que estaban; pero, vamos, eso era algo ya inevitable.

Los efectos especiales están muy logrados. En los tráilers se los veía bastante cutres, más propios de una película de serie B o un videojuego. Pero, tras haberlos pulido bien, terminan por dar el pego. No obstante, hay demasiado abuso del CGI. Aquí pierde claramente la batalla contra Terminator Salvation, la cual también utilizó mucho CGI, pero a la vez también empleó una buena cantidad de animatronics, logrando un muy logrado equilibrio entre ambos, digno de la mismísima Parque Jurásico, lo que le daba a la película un tono bastante realista que esta película pierde en varios momentos.


Otro punto muy acertado de la película es el diseño de producción. Donde se puede apreciar más esto es en la parte del futuro del principio y en la parte que transcurre en 1984, con una ambientación de lo más lograda; de no ser por lo mal caracterizados que están algunos personajes –como el vagabundo al que Kyle Reese le roba los pantalones o el punk al que dio vida en su día Bill Paxton –, llega a parecer que se han metido en la película original.

El reparto es otro punto a favor.

Comenzando por el recuperado Arnold Schwarzenegger, quién vuelve a encarnar de forma formidable al T-800. No obstante, en las escenas de acción, ha habido momentos en los que no ha estado tan acertado.

En la película justifican muy bien su aspecto envejecido con una idea argumental que les dio el mismísimo James Cameron y que para mí funciona muy bien. Pero, eso solo es válido para su aspecto exterior, ya que por dentro sigue siendo un T-800 a pleno rendimiento –viejo, pero no obsoleto, lo dice en varios momentos de la película –. En algunas escenas de acción si da bastante el pego, pero en otras se le notan bastante los años, y sus movimientos son más propios de un viejo que de un cyborg. Claro, que esto no es culpa suya, ya que los responsables de la película deberían haber cuidado más estos detalles disimuládolos mejor, con dobles o con CGI. Pero, de todas maneras, el tipo sigue siendo una parte fundamental de esta saga y es agradable verle de nuevo encarnando a su personaje más emblemático.

Jason Clarke está muy bien como John Connor; especialmente, en el doble papel que le toca hacer.

Jai Courtney resulta bastante creíble como Kyle Reese. Su trabajo no entusiasma mucho, pero tampoco decepciona. Está, simplemente correcto y ya está.

Por su parte, J.K. Simmons está espléndido y le da a la película unas muy buenas dosis de humor. Desgraciadamente, está un tanto desaprovechado. Espero que, si al final hacen las dos secuelas que tienen pensadas, lo recuperen porque este personaje puede dar bastante juego.

Pero, quién de verdad ha sobresalido en esta película es, sin duda, Emilia Clarke como Sarah Connor. Ya he dicho que su elección fue uno de los motivos que hicieron que me interesara por la película y, desde luego, no me equivocaba. La chica es una excelente actriz a la que ningún papel le viene grande y, desde luego, esta película no es una excepción. Su Sarah Connor es estupenda y en ningún momento se resiente ante el muy alto listón que dejó Linda Hamilton, a la que no logra hacer olvidar, pero tampoco hace que se la eche de menos. Además, se desenvuelve muy bien en las escenas de acción y aporta al personaje una sensualidad necesaria en la tensión sexual que tiene con el personaje de Reese; algo que, desgraciadamente, los responsables de la película no han sabido aprovechar bien.


Y es que es una pena que, pese a que se nos prometió que la película recuperaría la calificación R, al final hayan terminado sucumbiendo también a la PG-13. Otra cagada por parte de los responsables de la película, porque han querido explotar el factor nostalgia olvidándose de que la mayoría de los fans de esta saga somos gente adulta que habríamos agradecido algo más de violencia, sangre y sexo.

Este es, sin duda, uno de los puntos más negativos del film, junto con el abuso del CGI y algún que otro defecto argumental de los que no hablaré para no hacer spoilers; aunque, los que ya hayáis visto la película, sabréis de lo que hablo.

Pero, de todas maneras, pese a los fallos, la película está muy bien. Yo, desde luego, he disfrutado bastante viéndola y, una vez vista, me deja con ganas de verla otra vez.

Y, desde luego, no comparto para nada lo que van diciendo los fanáticos de que se carga la saga. Al contrario, para mí se la toma muy en serio y le hace bastante justicia.

Una película muy recomendable. Sobre todo a los fans de Terminator con la mente abierta.