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5 de mayo de 2025

SINNERS (2025)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.









Vamos a hablar de Sinners, conocida en España como Los Pecadores, película escrita, dirigida y producida por Ryan Coogler, director de Creed (2015) y Black Panther (2018), protagonizada por su actor fetiche, Michael B. Jordan, quién da vida a dos hermanos gemelos Elijah "Smoke" Moore y Elias "Stack" Moore.

La historia tiene lugar en el Delta del Misisipi, en 1932. Smoke y Stack son dos veteranos de la I Guerra Mundial convertidos en criminales que pasaron un tiempo en Chicago trabajando para el mismísimo Al Capone y ahora ha regresado a su ciudad natal para abrir su propio club de blues en un aserradero que le han comprado a un terrateniente local bastante racista. La noche de inauguración, celebran una gran fiesta para celebrarlo, invitando a varios amigos y conocidos, entre los que está Sammie (Miles Caton), un primo suyo guitarrista cuyo padre, que es pastor, no ve con buenos ojos que su hijo se mezcle con ellos. Pero, una vez en la fiesta, esta terminará convertida en un baño de sangre cuando se presenta allí Remmick (Jack O'Connell), un vampiro que ha llegado a EEUU procedente de Irlanda, y otros ciudadanos locales a los que ha vampirizado. 

La película fue anunciado como proyecto a comienzos de 2024 y, durante la mayor parte de su producción, ha estado envuelta en el mayor de los misterios, solo revelando pequeñas informaciones con cuentagotas, algo muy poco común en estos tiempos de sobreinformación en los que vivimos.




Originalmente, debía haberse estrenado a comienzos de marzo, pero su estreno fue retrasado al pasado 18 de abril para dar más tiempo a su post-producción, ya que la película fue rodada con cámaras IMAX y eso retrasó las cosas.

Sobre como le están yendo las cosas, la película está sorprendiendo. Muchos vaticinaron un que sería un gran fracaso, pero la película está haciendo una buena taquilla. Con un presupuesto de entre 90 y 100 millones de dólares, la película lleva recaudados a día de hoy 179 millones de dólares en EEUU y 57 millones más en el resto del mundo, haciendo un total 236 millones de dólares. Además, con lo bien que está funcionando, se prevé que la película termine superando los 400 millones de dólares.

Además, la película ha tenido muy buenas críticas y la reacción del público ha sido bastante entusiasta.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

He tardado en verla, porque últimamente no he tenido mucho tiempo para ver películas, pero esta era una película a la que le tenía bastantes ganas. Y, una vez vista, me ha gustado mucho y he disfrutado mucho viéndola. Aunque, debo decir que me esperaba mucho más en vista de todo el secretismo que trajeron entre manos con ella. Pero la decepción ha sido muy, pero que muy, poca.

La película es muy buena, pero no se puede decir que sea novedosa o innovadora, que era lo que se esperaba en vista de todo el secretismo que se trajeron con ella. 

Para empezar, es cierto lo que muchos dicen por ahí, la historia es, prácticamente, un remake de Abierto hasta el Amanecer (Robert Rodriguez, 1996). Además, todo lo que vemos, lo hemos visto en multitud de películas de vampiros. Hasta el tema del racismo ya se ha tratado en películas de vampiros anteriores, especialmente, en las que están enmarcadas en el subgénero de la blaxploitation.

Todo en la película está bastante trillado, si, y en las manos de un director mediocre o normalucho, esto hubiera tenido muy poco futuro. Sin embargo, afortunadamente, aquí tenemos detrás a un director muy bueno y con mucho talento que ha sabido muy bien lo que hacer con el material que tenía entre manos. Porque es en cosas como esta donde se ve de verdad el talento de los directores.




A mi esta película me ha recordado mucho a Los Otros (2001), que es también una película donde todo lo visto lo habíamos visto ya en muchas películas anteriores, pero gracias al gran talento de Alejandro Amenábar, terminaba ofreciéndonos una gran película que se disfrutaba enormemente de principio a fin pese a lo trillado de su propuesta.

Y con esta película ocurre lo mismo, el gran talento de Ryan Coogler hace que no importe casi nada que no nos cuente nada nuevo y que la película atrape desde el primer momento y no te suelte hasta el final. De ahí que esté siendo un éxito y esté entusiasmando tanto a público y crítica.

En cuanto al tema del racimo, me alegra que en la película haya sido bien tratado, no convirtiendo la película en un panfleto político, como las peores películas de Spike Lee, algo muy de agradecer en estos tiempos de wokismo.

Aunque, no todo es mérito de su director, también el reparto ha aportado mucho haciendo un gran trabajo.

Comenzando por Michael B. Jordan, quién está excelente en su doble papel dando vida a dos hermanos gemelos de personalidades muy distintas.

Miles Caton también hace un estupendo trabajo en el que es su primer trabajo cinematográfico dando vida a Sammie, personaje que tiene tanto protagonismo como Jordan.

Y, desde luego, especial mención también para la siempre fantástica Hailee Steinfeld que está impresionante en el papel de Mary, tanto en su etapa humana como en su etapa vampira; aunque, debo decir que como vampira está algo más desaprovechada que como humana.




Y no es la única desaprovechada, ya que me hubiera gustado saber algo más de esos indios Choctaw cazadores de vampiros que aparecen en una escena del film.

Bueno, vamos resumiendo ya.

La película es muy buena. No se puede decir que haya descubierto la pólvora y lo que veamos lo hayamos visto muchas veces en el cine de vampiros pero, gracias a la excelente mano de su director, puedes salir de verla con la sensación de haber visto algo grandioso.

Además, los que no sean amantes del cine de vampiros, pero sean amantes del blues, no van a salir muy decepcionados.






22 de marzo de 2018

BLACK PANTHER (2018)





ATENCION. Advierto que esta entrada contiene SPOILERS y seguro que a estas alturas todavía habrá gente que aún no ha visto la película. Así que aconsejo no leer esta review a quién aún no la haya visto y, si alguien la lee de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.

















He tardado pero, POR FIN, he podido ver la tan esperada película protagonizada por Black Panther.

Ya sabéis que tengo que viajar para no tener que esperar mucho para ver los estrenos cinematográficos y estas semanas no he podido ir a ningún sitio.

Pero, ya por fín he podido verla y ya podéis saber mi opinión de ella.

Empecemos.

Tras lo sucedido en Capitán América: Civil War, T´Challa (Chadwick Boseman) regresa a Wakanda para asumir su papel cómo rey. Aunque, antes, debe enfrentarse a M´Baku (Winston Duke), líder de los Jabari, una tribu que se exilió en las montañas tras la creación de Wakanda y que se opone a los adelantos tecnológicos que esta ha hecho con el Vibranium que poseen y que proviene de un meteorito que fue objeto de luchas entre tribus en el pasado hasta que el primer Black Panther logró unificarlas. T´Challa logra derrotar a M´Baku y se consolida cómo rey de Wakanda. Uno de los primeros desafíos que debe afrontar como rey es la captura de Ulysses Klaue (Andy Serkis), quién en 1992 logró robar una gran cantidad de Vibranium de Wakanda con la ayuda del príncipe N'Jobu (Sterling K. Brown), hermano de T´Chaka, el anterior rey.

Estando en una misión encubierta en EEUU, N'Jobu se convenció de que Wakanda no debía seguir aislada del mundo y debía utilizar el Vibranium para acabar con los opresores de África conquistando el mundo. Pero, T´Chaka lo descubrió y acabó con sus planes. T´Challa, en compañía de Okoye (Danai Gurira), líder de las Dora Milaje, cuerpo de élite formado por mujeres, y Nakia (Lupita Nyong´o), una agente secreta wakandiana que, además, es su novia, viaja hasta Busan (Corea del Sur) donde, con ayuda del agente de la CIA, Everett K. Ross (Martin Freeman), logran capturar a Klaue en un casino mientras intenta vender una pieza de Vibranium robada en un museo. Pero, poco después, Klaue es liberado por su socio, Erik Killmonger (Michael B. Jordan), quién tiene oscuros planes para Wakanda.



Black Panther es un personaje de Marvel creado por Stan Lee y Jack Kirby que hizo su debut en julio de 1966 en el Nº52 de Los 4 Fantásticos. Tiene el honor de ser el primer superhéroe negro –ojo, el primer superhéroe, no el primer personaje de cómic negro, que ya hubo algunos antes que él –, habiendo hecho su debut antes que personajes como Falcom, Luke Cage, Blade, Tormenta –con quién estuvo casado –o War Machine. Y, si nos salimos de Marvel, también es anterior a personajes de DC como John Stewart (Linterna Verde) o Cyborg y a personajes como Spawn.

Pero, además, tiene la particularidad de que no es un personaje afroamericano, sino un personaje africano que, encima, es Rey.

Sobre su traslado al cine, Wesley Snipes estuvo muy interesado en dar vida a este personaje en la gran pantalla y, a lo largo de los años 90 y principios de la década del 2000, puso en marcha varios proyectos que no lograron salir adelante. Ni tan siquiera el éxito de Snipes con la saga Blade ayudó a que ninguno de estos proyectos saliera adelante.

La película que nos ocupa data de 2005, cuando Marvel Studios la incluyó como uno de los 10 proyectos cinematográficos que puso en marcha tras llegar al histórico acuerdo con Paramount Pictures que dio lugar al Marvel Cinematic Universe.

Sin embargo, a diferencia de personajes como Iron Man, Thor y Capitán América, la película de Black Panther no parecía avanzar; aunque, Marvel Studios incluía referencias a Wakanda en algunas películas, como Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010), mostrándonos que Black Panther existía en ese universo a pesar de que aún no lo habíamos visto.

Finalmente, la película fue anunciada de forma oficial en octubre de 2014, cuando Marvel Studios presentó los proyectos que formarían la Fase 3 del MCU. Ese mismo día también se anunció que Chadwick Boseman era el actor elegido para dar vida a Black Panther. Sin embargo, no iba a ser en su película donde este personaje iba a hacer su debut, ya que antes iba a aparecer como secundario en Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), donde tuvo un debut de lo más exitoso, dejando atrás cualquier duda que había sobre él.

Volviendo a la película que nos ocupa, para la dirección, la cosa quedó en dos directores; ambos afroamericanos. Uno era F. Gary Gray –que ya en su día fue candidato para dirigir Capitán América: El Soldado de Invierno (Hermanos Russo, 2014) –y el otro Ryan Coogler. Ambos directores venían precedidos de un gran triunfo en el año 2015; el primero con Straight Outta Compton, exitoso biopic del grupo de rap N.W.A., y el segundo con Creed, un muy acertado –e inteligente –regreso a la saga Rocky.


Finalmente, Gray optó por dirigir Fast & Furious 8 (2017) y Coogler resultó ser el elegido, haciéndose también cargo del guión junto a Joe Robert Cole, el guionista elegido.

El estreno de la película fue programado para el 3 de noviembre de 2017. Sin embargo, la llegada de Spiderman al MCU hizo que Marvel Studios modificara el calendario de estrenos de la Fase 3 y Black Panher fue movida al 16 de febrero de 2018.

La película ya se preveía un gran éxito y, desde luego, no ha defraudado. En taquilla ha arrasado completamente y todavía sigue arrasando. En EEUU aún sigue siendo líder de taquilla después de CINCO SEMANAS; ni la nueva de Tomb Raider ha conseguido apearla del primer puesto.

A día de hoy, lleva recaudados 610 millones de dólares en EEUU y va camino de convertirse en la película del MCU más taquillera en territorio estadounidense, superando los 623 millones de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012). En el resto del mundo también está arrasando, con 590 millones recaudados que hacen que su recaudación global ascienda ya a 1.200 millones de dólares. Ni que decir tiene que Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, ya ha anunciado su secuela.

Pero, no es solo en taquilla donde está triunfando. Las críticas no podían ser mejores y la mayor parte del público habla maravillas de ella. Además, la película está recibiendo elogios por su diversidad; y no solo para la gente de color, también para las mujeres, ya que se le da una gran importancia a los personajes femeninos.

¿Y que opino yo de la película? Pues a eso vamos.

Yo le tenía mucha fe a esta película por dos razones, especialmente. La primera es que es una película del universo cinematográfico de Marvel, el cual no para de darme alegrías con cada película que hacen. La otra es su director, sin duda, un tipo con mucho talento y, sobre todo personalidad.

Pues bien, una vez vista por fin la película puedo decir que mi fe se ha visto una vez más bien recompensada. Porque la película me HA ENCANTADO.

Desde luego, Marvel Studios ha vuelta a apuntarse otra gran tanto en su marcador. La película es muy buena, me ha gustado mucho y he disfrutado mucho viéndola. Aunque, eso si, todo hay que decirlo. No me ha parecido la gran obra maestra que muchos dicen que es.

Que nadie me malinterprete. La película es estupenda y la coloco entre lo mejor del MCU. No obstante, no la consideraría mejor que Capitán América: El Soldado de Invierno y Capitán América: Civil War o la primera de Los Vengadores.  Aunque, si se les queda muy, pero que muy, cerca.

Para empezar, Ryan Coogler cumple con creces y hace un excelente trabajo. La película va progresando continuamente, con un ritmo que nunca decae que hace que sus más de dos horas de duración se pasen volando. Las escenas de acción son brutales y están dirigidas de forma impecable y, además, les aporta su toque personal; el plano secuencia en el casino es una buena muestra de ello.


Los efectos especiales no decepcionan nada y el diseño de producción es realmente brillante. Donde mejor se ve es en el diseño de Wakanda, mezclando lo tradicional africano con un futurismo que, en algunos momentos, hasta llega a recordar a Blade Runner.

El guión es sólido. Va directamente al grano, sin presentaciones tediosas ni diálogos interminables, y desenvuelve muy bien las situaciones. Falla un poco en el desarrollo de algunos personajes secundarios, pero no mucho.

Lo actores hacen un estupendo trabajo, mejorado con una dirección de actores de lo más lograda.

Comenzando por su protagonista. Chadwick Boseman ya hizo un muy buen trabajo en su presentación en Capitán América: Civil War; aunque, como ya dije, fue mejor como Black Panther que como prícipe T´Challa, donde le faltaba pulirse un poco. Cosa que, afortunadamente, han hecho en este film, donde su trabajo es ya sensacional en cualquiera de los dos alter egos.

También hace un estupendo trabajo la protagonista femenina, la bellísima Lupita Nyong´o–cuesta creer que esta chica esté detrás de Maz Kanata en Star Wars, quién está fantástica dando vida a Nakia, una especie de Viuda Negra wakandiana.

Michael B. Jordan es un actor muy bueno. Ya trabajó con Coogler en Creed, haciendo un excelente trabajo, y antes fue la Antorcha Humana en la espantosa Cuatro Fantástico (Josh Trank, 2015), siendo su interpretación de lo poco salvable de aquel engendro pese a la poca gracia que me hacía ver un Johnny Storm negro. Aquí da vida a Killmonger, el villano principal y, desde luego, el trabajo que hace es muy bueno. Otra cosa es el personaje, de lo que hablaré más adelante.

Lo mismo digo de Andy Serkis, que vuelve a dar vida a Ulysses Klaue tras darse a conocer en Vengadores: La Era de Ultron (Joss Whedon, 2015).

Una que me ha gustado mucho ha sido Letitia Wright, quién da vida a Shuri, hermana de T´Challa y responsable de la parte científica de Wakanda; además de que en los cómics termina adoptando la identidad de Black Panther. La actriz no solo hace un estupendo trabajo, sino que su personaje es de lo más carismático y terminas simpatizando mucho con ella. Se dice que podría protagonizar su propio spin-off, cosa que, desde luego, a mí me gustaría.

Danai Gurira, a quién conocemos, principalmente, como Michonne en The Walking Dead, también está fantástica como Okoye, la líder de las Dora Milage, mujeres guerreras que forman la élite de las fuerzas defensivas de Wakanda y que, desde luego, por lo que a mí respecta, podrían protagonizar su propio spin-off.

Me ha gustado mucho Martin Freeman, quién ha vuelto a estar sensacional como Everett K. Ross. Ya dije en Capitán América: Civil War que este personaje podía dar mucho juego y, afortunádamente, en Marvel Studios han sabido verlo.

Mención especial para dos estupendos intérpretes, como Angela Bassett, que está impresionante como Ramonda, madre de T´Challa, y el siempre genial Forest Whitaker, que interpreta a Zuri haciendo un trabajo magistral, como siempre.


Bueno, ahora vamos con las cosas malas. Que son pocas, pero hay que hablar de ellas.

Para mí –porque esto es mi opinión, ya que habrá quién no la comparta –, un problema ha sido el villano, Killmonger. Ya he dicho que el trabajo de Michael B. Jordan ha sido muy bueno, pero el personaje, no es que me haya parecido un mal villano, al contrario, me ha parecido un buen villano, pero no lo he encontrado a la altura como villano principal para esta película.

El que si que me ha parecido que tenía madera para ser el villano principal era, sin duda, Ulysses Klaue, que ya estuvo formidable en su aparición en Vengadores: La Era de Ultron y aquí se ha superado.

Desgraciadamente, desperdician al personaje. Y no solo para la película, también para todo el MCU porque terminan matando al personaje. Para mí, esta ha sido la mayor cagada de la película y me parece preocupante esta manía de Marvel Studios de cargarse buenos y potenciales villanos. Porque este no es el primero, también tenemos otros ejemplos, como el Barón von Strucker (Thomas Kretschmann) o Crossbones (Frank Grillo).

Bueno, vamos resumiendo ya.


Para mí, Black Panther ha sido una película muy buena, con la que se disfruta mucho desde que empieza hasta que termina, muy bien dirigida por un director con mucho talento y que, desde luego, vería más veces en el cine.








26 de agosto de 2015

CUATRO FANTÁSTICOS (2015)





















Este fin de semana llegó a los cines españoles una de las películas que más ha dado que hablar; y no, precisamente, para bien.

La Fox quiere subirse al carro de la moda de los universos compartidos iniciada por Los Vengadores. Para ello, pretende unir las dos franquicias Marvel que poseen: X-Men y Los 4 Fantásticos.

Los X-Men le están funcionando bastante bien, pero Los 4 Fantásticos es otro cantar. La versión que hicieron hace diez años tuvo éxito, pero no gustó mucho a los fans. Luego, dos años después, hicieron una secuela que fue una monumental cagada en la que el público no volvió a picar y eso dejó a la franquicia moribunda. Es por ello que se decidieron a realizar un reboot de la franquicia y así tener unas Cuatro Fantásticos nuevos que poder juntar sus caminos con los mutantes.

Sin embargo, las cosas no han salido, ni de lejos, como esperaban.

Desde su infancia, los amigos Reed Richards (Miles Teller) y Ben Grimm (Jamie Bell) han trabajado en un sistema de teletransportación. Sin embargo, nadie les toma en serio hasta que se topan con el Doctor Franklin Storm (Reg E. Cathey), director de la Fundación Baxter, una organización respaldada por el gobierno para jóvenes científicos. Storm contrata a Reed para trabajar junto a sus hijos, Sue (Kate Mara) y Johnny (Michael B. Jordan) en la Puerta Cuántica, la cual fue diseñada por Victor Von Doom (Toby Kebbell), científico brillante, pero de mentalidad antisistema que acepta volver a proyecto después de ser expulsado solo por sus sentimientos no correspondidos por Sue.

Finalmente, los trabajo de los cuatro son un éxito y la Puerta Cuántica les permite viajar hasta otra dimensión, la cual denominan Planeta Cero. Ellos quieren ser los primeros humanos en viajar a ese lugar, pero el Doctor Allen (Tim Blake Nelson), supervisor del proyecto para el gobierno, quiere que lo hagan astronautas de la NASA. Reed, Johnny y Doom no están dispuestos a dejar que la gloria se la lleven otros y, entonces, Reed les propone un viaje a ese lugar a espaldas de todo el mundo y, además, decide invitar a Ben para que comparta la experiencia. Sin embargo, una vez allí las cosas rápidamente se tuercen a causa de la inestabilidad del lugar. Doom aparentemente muere, mientras Reed, Ben y Johnny logran llegar hasta la puerta. Sin embargo, esta no funciona y son bombardeados por diferentes elementos. Finalmente, logran regresar con ayuda de Sue, pero esta también se ve expuesta a las extrañas radiaciones de la otra dimensión. Los cuatro logran sobrevivir, pero desarrollan extrañas habilidades.


Este reboot, se suponía, que debía haber arreglado el estropicio que supuso Los 4 Fantásticos y Silver Sufer (Tim Story, 2007), secuela de Los 4 Fantásticos (2005), también de Tim Story, primera versión cinematográfica estrenada en cines –la versión de 1994 no llegó a estrenarse –de estos populares personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby en 1961. Normalmente, los reboots están para eso: arreglar franquicias estropeadas.

Esta película se puso en marcha como proyecto en 2009 y, aunque estuvo unos años atascado, se puso finalmente en marcha con la elección en 2012 de Josh Trank como director. Trank acababa de estrenar Chronicle (2012), una película que no paraba de recibir elogios allá donde iba, lo que le dio bastante prestigio. Todos veían por entonces a Trank como un nuevo talento del cine y se pensó que, con él al frente, la primera familia de Marvel tendría por fin su adaptación soñada.

Pero, nada más lejos de la realidad.

Primero fue el anuncio de reparto oficial, con actores considerados demasiado jóvenes para sus respectivos papeles y un afroamericano como Antorcha Humana que despertaron las iras de los fans. Luego vinieron varios meses de noticias, rumores y filtraciones que no predecían nada bueno hasta que salió el primer tráiler y las primeras imágenes. Pero, aunque esto aplacó a una parte de los fans, la película continuó recibiendo palos hasta que, finalmente, se estrenó y, entonces las hostias comenzaron a lloverle de todos sitios.

La película está siendo pulverizada por público y crítica, los fans salen de ella echando más pestes de las que ya echaban los meses anteriores al estreno y en taquilla se ha dado una monumental hostia. Solo 50 millones de dólares recaudados en EEUU y, aunque haya recuperado los 120 millones de su presupuesto en la taquilla internacional, no parece que vaya a cubrir los demás costes, como los de publicidad, con los 130 millones que lleva recaudados. Según escuché, la película necesitaría recaudar 300 millones de dólares para ser rentable; cifra a la que no va a llegar ni de coña.

Muchos fans veían en esto una buena oportunidad para que la Fox le devolviera a Marvel los derechos –como ya hizo con Daredevil –o, al menos, que llegaran a un acuerdo con Marvel Studios como el que hizo Sony con Spiderman. Desgraciadamente, Fox no está tan necesitada como Sony, ya que, a diferencia del otro estudio, ellos poseen también la franquicia de X-Men y está les está funcionando y sirviéndoles de colchón.

Así que, piensan seguir adelante con la secuela, programada para 2017. Eso sí, con un nuevo director –se habla de Matthew Vaughn –, ya que consideran a Trank como único responsable de este desastre. El director, al principio, trató de cargar las culpas al estudio con un tweet –que luego borró –donde afirmaba que la película que él pensaba hacer era muy diferente y que el resultado final fue responsabilidad del estudio.


El tipo quería quedar como una víctima, como Edgar Wright con Marvel. Sin embargo, informaciones posteriores daban a entender que fue Trank el principal responsable. Por lo visto, el tipo es un egocéntrico y fue muy, pero que muy, difícil trabajar con él durante la problemática producción de este film. Cabe recordar que el tipo había sido contratado para dirigir uno de los spin-offs de Star Wars pero, hace unos meses, abandonó –o le echaron –de ese proyecto por las mismas razones.

Aún así, la Fox también tiene su responsabilidad a haber permitido a ese director hacer lo que ha hecho.

De todas maneras, tenga quién tenga la culpa, esta película es un desastre se mire por donde se mire y un tercer intento fallido de llevar al cine a estos personajes; que ya están teniendo fama de inadaptables.

¿Y qué opino yo de ella?

Pues bien. Yo era de las personas que esperaba esta película con mucha desconfianza. Cada cosa que salía de ella me echaba para atrás y todo parecía indicarme que estaba ante un desastre mayúsculo.

Aún así, soy alguien de mente abierta y me dispuse a darle a esta película una oportunidad y, si contra todo pronóstico hubiera terminado gustándome, me habría comido mis palabras y lo hubiera dicho a las claras.

Los hay que se dedican a machacar películas antes de verlas y, cuando las ven y les gusta, lo ocultan y siguen machándolas para guardar las apariencias. Yo, desde luego, estoy a las antípodas de eso. Porque, cuando se trata de opinar sobre cine, soy una persona totalmente sincera y nunca digo que una película no me ha gustado si lo ha hecho; y viceversa.

Además, mis opiniones son mías, se basan completamente en mi criterio y nunca me dejo influenciar por las opiniones generalizadas. Si una película me gusta y está siendo machacada por todo el mundo, nunca diré que no me gusta solo por quedar bien con los demás. Y lo mismo digo si una película que todo el mundo adora a mi no me ha gustado, jamás diré que me gusta solo por quedar bien con todo el mundo. Esto es algo que quiero dejar siempre claro.

Sin embargo, hay casos en los que mi opinión coincide con la de casi todo el mundo y este es uno de esos casos.

Porque la película es una…



…PUTA MIERDA.



Para empezar, no sé ni cómo catalogarla. Ya que no tengo claro si es una película de superhéroes, una película de ciencia ficción –tipo Interstellar –, un drama, una comedia… Yo creo que ni la película en si misma se sabría definir.

Como adaptación, por mucho que se quieran excusar en que se han basado en los cómics ultímate en lugar de los clásicos, yo poco veo de los cómics –ya sean clásicos, ultímate o de lo que sea –de Los 4 Fantásticos en esta película, donde se ve claramente que se los han pasado por el forro de los cojones. Para mí que la única vez que Josh Trank cogió un cómic durante la producción fue porque tenía que ir al baño y se había acabado el papel higiénico.

Además, no sé si Trank gastó todo su talento dirigiendo en Chronicle o es que, simplemente, no le salió de las pelotas dirigir bien; porque su dirección es lamentable. No es mala del todo, es una dirección correcta; pero nada más. El tipo no mete un solo plano o una sola escena destacable en toda la película. Todo es muy plano, frío, insustancial y sin nada de brillo; hay momentos en los que llegué a creer que estaba viendo un telefilm telefilm de mediatarde.


Luego no ayuda nada un guión pobre, con diálogos insulsos y situaciones forzadas que, encima, está muy mal esquematizado. Porque, si nos fijamos bien, la mayor parte de la película es un prólogo enorme, mientras que el nudo y el desenlace solo ocupan los últimos minutos. Unos últimos minutos donde vemos a los protagonistas adquirir sus poderes y lucirlos de una forma totalmente fugaz que apenas da tiempo a apreciarlos bien. Y, después, el enfrentamiento final con Doom que, aún siendo el momento más espectacular de la película, resulta una escena patética y de lo más simplona que, encima, da en todo momento la sensación de estar metida con calzador y que se la quieren quitar de encima cuanto antes.

Por cierto, ese Doom que se ve en la película es una AUTÉNTICA MIERDA, en las antípodas de su homólogo de las viñetas. Este personaje solo se parece al Doctor Doom de los cómics cuando lleva el manto puesto –que, por cierto, no sé de donde narices lo ha sacado –y le vemos de lejos; porque esa cosa que vemos en la película parece uno de los extraterrestres de Cocoon con armadura.

Y luego están los trajes de los protagonistas, que esa es otra. Vale que cambien el color azul tradicional por el negro, vale que no lleven el logo con el “4” en la solapa, pero lo que no me vale para nada es que cada traje lleve su propio diseño, a cada cual más cutre que el anterior. Si, vale, en la película explican que están diseñados para adaptarse a los poderes de cada uno. Pero, decidme, ¿para qué le sirve a una chica que se vuelve invisible un traje donde va tapada hasta la barbilla pero le dejan los antebrazos al aire? Es patético. Al menos, en la versión de 2005 tenían una mejor excusa para los trajes.

Del traje de La Cosa no hablo porque, ni siquiera le ponen uno; ni tan siquiera unos pantalones o un bañador. Ya qué, según los responsables de esta película, el personaje es como un ángel: no tiene sexo.

Al menos, el diseño de La Cosa está bien hecho y muy bien recreado con los efectos especiales, igual que los poderes de los demás personajes durante el poco tiempo que los utilizan en la película. Desde luego, los efectos especiales están muy logrados –claro, que con 120 millones de presupuesto, haberlos hecho mal hubiera tenido delito –.

Sin duda, los efectos especiales son de lo poco que salvaría de esta mediocre película. Otra cosa que salvaría de ella es algo que me sorprende hasta a mí.

Hablo de los ACTORES.

No voy a mentir. Yo fui de las personas que criticó el reparto principal cuando se hizo público y le ha dado bastantes palos a lo largo de estos meses. Sin embargo, tras ver la película, debo de admitir que el trabajo de los actores ha sido bastante bueno. Cada uno de ellos está muy bien en sus respectivos papeles y se toman bastante en serio sus respectivos trabajos dentro de un conjunto que va degenerando a cada minuto que pasa.

Eso sí, dudo que estos actores encajen con Los 4 Fantásticos clásicos. Pero, en lo que respecta a esta película, debo de admitir que estos intérpretes me han convencido; y eso que la –escasa –dirección de actores no les hace ningún favor.

Y, desde luego, debo de admitir que el que más me ha gustado ha sido Michael B. Jordan. Mira que me repateaba –y todavía me repatea –que nos metieran un Antorcha Humana negro. Pero, lo mío es la sinceridad ante todo y, sinceramente, admito que el tipo es muy buen actor y su trabajo ha sido de lo más convincente. Eso sí, yo le aconsejaría que buscara otros papeles, ya que hay varios superhéroes negros en los que encajaría muy bien.

Bueno, así están las cosas. Si tengo que salvar algunas cosas de esta película son, sin duda, los efectos especiales y los actores. El resto es para tirarlo a la basura.


Una película rematadamente mala y de lo más mediocre que lo único que consigue es aburrir y dar pena. Es tan lenta y tan cansina que los 100 minutos que dura parecen dos horas y media. Ver esta película es como estar contemplando a una vaca muriéndose lentamente y no tener una pistola a mano para aliviar su sufrimiento.

Y, como adaptación, es una reverendísima puta mierda que lo único que hace es insultar a unas estupendos personajes de cómic que, desde luego, no se merecen adaptaciones tan chapuceras como esta. Desde luego, hace quedar mejor a la versión de 2005 y hasta a su mediocre secuela. Y, desde luego, le hace un gran favor a la versión de 1994 producida por Roger Corman que, por muy triste que suene, es hasta ahora la adaptación más decente de estos personajes.

Desde luego, mucho va a tener que trabajar la Fox si quiere arreglar un estropicio como este en la secuela. Pero, mira, si vuelven a darse la gran hostia, bienvenida sea, ya que, entonces, no les quedará más remedio que devolver los derechos a Marvel.


Yo, desde luego, soy paciente.