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26 de octubre de 2021

VENOM: HABRÁ MATANZA (2021)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.








Vamos con la secuela de Venom (Ruben Fleischer, 2018), titulada Venom: Let There Be Carnage y, aquí en España, Venom: Habrá Matanza.

Matanza, ya. Matanza la que va a haber como me presente un día en las oficinas de Sony con dos cuchillos de carnicero; lo de La Matanza de Texas será un juego de niños comparado con eso.

No, aquí no esperéis lo de "¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos" ni lo de "Vayamos por partes", porque aquí comienzo a dar hostias desde el principio porque esta película lo merece.

Total, tampoco hay mucho que hablar de ella. Tan solo que su predecesora, pese a ser una película muy mediocre, fue -incomprensiblemente -un gran éxito de taquilla y eso ha dado píe a esta secuela donde Andy Serkis reemplaza a Ruben Fleischer en la dirección y donde, como se nos adelantó en la escena post-créditos de la primera, el gran antagonista es Carnage -Matanza para los españoles -encarnado por Woody Harrelson.



Yo, la verdad, esperaba que esta película fuese mejor. No me esperaba ni de lejos una gran película, pero si algo que mejorase a su mediocre predecesora. Pero no. Sony ganó un dineral tomándonos por gilipollas con la primera película y aquí han decidido volver a tomarnos por gilipollas a ver si así se forran otra vez.

Y les está funcionando, porque la película está siendo otro éxito de taquilla; no digo las cifras porque me da vergüenza ajena.

Para empezar. El cambio de director ni se nota, porque Andy Serkis parece que está ahí solo para poner su nombre en los títulos de crédito, ya que la dirección es tan plana y mediocre como la del anterior film donde, al menos, nos daban algunas buenas escenas, como la de los SWAT en la niebla. Aquí ni eso. 

Luego tenemos el (mal)trato que le están dando a Venom. En la primera nos lo convirtieron en una alcahueta y aquí, a parte de volver a ejercer de alcahueta un rato, nos lo convierten en un compañero de piso tocapelotas, una marujona, un predicador, un detective improvisado y hasta en un criador de gallinas. 

Es que nos lo convierten hasta en discotequero. Porque esa es otra. Después de asistir de nuevo a las cansinas discusiones entre Eddie Brock y él, tenemos un momento en el que Venom se separa de Brock -haciéndole una peineta y todo -y, en lugar de irse a cazar criminales, algo con lo que había estado cansineando todo el tiempo, se nos va a una discoteca a ahogar sus penas en la que es, sin duda, la escena más ridícula de todo el film. Lo único que agradezco de esa escena es que, cuando coge el micrófono, no se ponga a cantar. Porque, si se pone a cantar, juro que me pongo en píe en ese momento y me largo del cine cagando leches.




Sobre el reparto, al igual que en la anterior película, Tom Hardy, como buen actor que es, hace lo que puede ante un conjunto que no para de caerse por su propio peso y un guión empeñado en ridiculizarle.

Sobre Michelle Williams, otra vez vuelven a desperdiciar a esta estupenda actriz utilizándola como florero. Uno de los mejores momentos de la anterior película fue cuando ella se convertía en Lady Venom, pero solo duraba unos segundos. Pero aquí tiene más delito, porque aquí si tienen una buena oportunidad de aprovecharla más como Lady Venom y vuelven otra vez a mostrárnosla otros pocos segundos. 

En cuanto a Woody Harrelson, pues es sin duda lo mejor de la película y de lo poco rescatable que hay en este film. Como Cletus Kasady está genial y, como Carnage, es hasta impresionante. Cada vez que sale él, consigue levantar la película. El problema no es que está desaprovechado, es que está desaprovechadísimo.

¿Dónde está la matanza que nos prometieron? Vale que le vemos matar a unas cuantas personas, pero yo esperaba bastantes más muertes. Luego tenemos que su relación con Shriek, no es ni de lejos la de los cómics, queriendo hacer aquí un mediocre intento de convertirlos en una especie de modernos Bonnie y Clyde o la pareja de Asesinos Natos (Oliver Stone, 1994) -que protagonizó Harrelson junto a Juliette Lewis -. 




En cuanto a Naomie Harris, que es quién interpreta a Shriek, no se los demás, pero a mi me daba en todo momento la sensación de que estaba interpretando de nuevo su papel en la saga Piratas del Caribe.

Vamos resumiendo ya, porque como continúe me van a terminar cerrando el blog.

Venom: Habrá Matanza es UNA MIERDA. Mira que me gusta poco la primera, pero es que esta la hace hasta parecer mejor. Y cuando hagan la tercera -que la harán, en vista del éxito que está teniendo esta -, la va a ver su puñetera madre, porque ya me han tomado por gilipollas dos veces, una tercera ya no.

Si le daré una oportunidad al resto del Spider-Verse, aunque iré a verlas con mucha desconfianza; porque Morbius tiene una pinta que echa bastante para atrás y lo de Kick-Ass haciendo de Kraven el Cazador mejor no hablo.

En cuanto a la escena post-créditos, donde Sony ya logra su objetivo de meter la nariz en el Marvel Cinematic Universe, solo digo que, si al final hacen ese enfrentamiento entre este Venom y el Spiderman interpretado por Tom Holland del que se está hablando mucho últimamente, espero que sea Marvel Studios la que se encargue de hacerlo y que Sony se quede de espectador.



P.D: Lo que he dicho al principio de hacer una matanza en las oficinas de Sony con dos cuchillos de carnicero era solo una broma, que conste. Quiero aclararlo porque, tal y como están las cosas hoy en día, cualquier broma en la red puede malinterpretarse y montarse un buen follón.


22 de marzo de 2018

BLACK PANTHER (2018)





ATENCION. Advierto que esta entrada contiene SPOILERS y seguro que a estas alturas todavía habrá gente que aún no ha visto la película. Así que aconsejo no leer esta review a quién aún no la haya visto y, si alguien la lee de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.

















He tardado pero, POR FIN, he podido ver la tan esperada película protagonizada por Black Panther.

Ya sabéis que tengo que viajar para no tener que esperar mucho para ver los estrenos cinematográficos y estas semanas no he podido ir a ningún sitio.

Pero, ya por fín he podido verla y ya podéis saber mi opinión de ella.

Empecemos.

Tras lo sucedido en Capitán América: Civil War, T´Challa (Chadwick Boseman) regresa a Wakanda para asumir su papel cómo rey. Aunque, antes, debe enfrentarse a M´Baku (Winston Duke), líder de los Jabari, una tribu que se exilió en las montañas tras la creación de Wakanda y que se opone a los adelantos tecnológicos que esta ha hecho con el Vibranium que poseen y que proviene de un meteorito que fue objeto de luchas entre tribus en el pasado hasta que el primer Black Panther logró unificarlas. T´Challa logra derrotar a M´Baku y se consolida cómo rey de Wakanda. Uno de los primeros desafíos que debe afrontar como rey es la captura de Ulysses Klaue (Andy Serkis), quién en 1992 logró robar una gran cantidad de Vibranium de Wakanda con la ayuda del príncipe N'Jobu (Sterling K. Brown), hermano de T´Chaka, el anterior rey.

Estando en una misión encubierta en EEUU, N'Jobu se convenció de que Wakanda no debía seguir aislada del mundo y debía utilizar el Vibranium para acabar con los opresores de África conquistando el mundo. Pero, T´Chaka lo descubrió y acabó con sus planes. T´Challa, en compañía de Okoye (Danai Gurira), líder de las Dora Milaje, cuerpo de élite formado por mujeres, y Nakia (Lupita Nyong´o), una agente secreta wakandiana que, además, es su novia, viaja hasta Busan (Corea del Sur) donde, con ayuda del agente de la CIA, Everett K. Ross (Martin Freeman), logran capturar a Klaue en un casino mientras intenta vender una pieza de Vibranium robada en un museo. Pero, poco después, Klaue es liberado por su socio, Erik Killmonger (Michael B. Jordan), quién tiene oscuros planes para Wakanda.



Black Panther es un personaje de Marvel creado por Stan Lee y Jack Kirby que hizo su debut en julio de 1966 en el Nº52 de Los 4 Fantásticos. Tiene el honor de ser el primer superhéroe negro –ojo, el primer superhéroe, no el primer personaje de cómic negro, que ya hubo algunos antes que él –, habiendo hecho su debut antes que personajes como Falcom, Luke Cage, Blade, Tormenta –con quién estuvo casado –o War Machine. Y, si nos salimos de Marvel, también es anterior a personajes de DC como John Stewart (Linterna Verde) o Cyborg y a personajes como Spawn.

Pero, además, tiene la particularidad de que no es un personaje afroamericano, sino un personaje africano que, encima, es Rey.

Sobre su traslado al cine, Wesley Snipes estuvo muy interesado en dar vida a este personaje en la gran pantalla y, a lo largo de los años 90 y principios de la década del 2000, puso en marcha varios proyectos que no lograron salir adelante. Ni tan siquiera el éxito de Snipes con la saga Blade ayudó a que ninguno de estos proyectos saliera adelante.

La película que nos ocupa data de 2005, cuando Marvel Studios la incluyó como uno de los 10 proyectos cinematográficos que puso en marcha tras llegar al histórico acuerdo con Paramount Pictures que dio lugar al Marvel Cinematic Universe.

Sin embargo, a diferencia de personajes como Iron Man, Thor y Capitán América, la película de Black Panther no parecía avanzar; aunque, Marvel Studios incluía referencias a Wakanda en algunas películas, como Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010), mostrándonos que Black Panther existía en ese universo a pesar de que aún no lo habíamos visto.

Finalmente, la película fue anunciada de forma oficial en octubre de 2014, cuando Marvel Studios presentó los proyectos que formarían la Fase 3 del MCU. Ese mismo día también se anunció que Chadwick Boseman era el actor elegido para dar vida a Black Panther. Sin embargo, no iba a ser en su película donde este personaje iba a hacer su debut, ya que antes iba a aparecer como secundario en Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), donde tuvo un debut de lo más exitoso, dejando atrás cualquier duda que había sobre él.

Volviendo a la película que nos ocupa, para la dirección, la cosa quedó en dos directores; ambos afroamericanos. Uno era F. Gary Gray –que ya en su día fue candidato para dirigir Capitán América: El Soldado de Invierno (Hermanos Russo, 2014) –y el otro Ryan Coogler. Ambos directores venían precedidos de un gran triunfo en el año 2015; el primero con Straight Outta Compton, exitoso biopic del grupo de rap N.W.A., y el segundo con Creed, un muy acertado –e inteligente –regreso a la saga Rocky.


Finalmente, Gray optó por dirigir Fast & Furious 8 (2017) y Coogler resultó ser el elegido, haciéndose también cargo del guión junto a Joe Robert Cole, el guionista elegido.

El estreno de la película fue programado para el 3 de noviembre de 2017. Sin embargo, la llegada de Spiderman al MCU hizo que Marvel Studios modificara el calendario de estrenos de la Fase 3 y Black Panher fue movida al 16 de febrero de 2018.

La película ya se preveía un gran éxito y, desde luego, no ha defraudado. En taquilla ha arrasado completamente y todavía sigue arrasando. En EEUU aún sigue siendo líder de taquilla después de CINCO SEMANAS; ni la nueva de Tomb Raider ha conseguido apearla del primer puesto.

A día de hoy, lleva recaudados 610 millones de dólares en EEUU y va camino de convertirse en la película del MCU más taquillera en territorio estadounidense, superando los 623 millones de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012). En el resto del mundo también está arrasando, con 590 millones recaudados que hacen que su recaudación global ascienda ya a 1.200 millones de dólares. Ni que decir tiene que Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, ya ha anunciado su secuela.

Pero, no es solo en taquilla donde está triunfando. Las críticas no podían ser mejores y la mayor parte del público habla maravillas de ella. Además, la película está recibiendo elogios por su diversidad; y no solo para la gente de color, también para las mujeres, ya que se le da una gran importancia a los personajes femeninos.

¿Y que opino yo de la película? Pues a eso vamos.

Yo le tenía mucha fe a esta película por dos razones, especialmente. La primera es que es una película del universo cinematográfico de Marvel, el cual no para de darme alegrías con cada película que hacen. La otra es su director, sin duda, un tipo con mucho talento y, sobre todo personalidad.

Pues bien, una vez vista por fin la película puedo decir que mi fe se ha visto una vez más bien recompensada. Porque la película me HA ENCANTADO.

Desde luego, Marvel Studios ha vuelta a apuntarse otra gran tanto en su marcador. La película es muy buena, me ha gustado mucho y he disfrutado mucho viéndola. Aunque, eso si, todo hay que decirlo. No me ha parecido la gran obra maestra que muchos dicen que es.

Que nadie me malinterprete. La película es estupenda y la coloco entre lo mejor del MCU. No obstante, no la consideraría mejor que Capitán América: El Soldado de Invierno y Capitán América: Civil War o la primera de Los Vengadores.  Aunque, si se les queda muy, pero que muy, cerca.

Para empezar, Ryan Coogler cumple con creces y hace un excelente trabajo. La película va progresando continuamente, con un ritmo que nunca decae que hace que sus más de dos horas de duración se pasen volando. Las escenas de acción son brutales y están dirigidas de forma impecable y, además, les aporta su toque personal; el plano secuencia en el casino es una buena muestra de ello.


Los efectos especiales no decepcionan nada y el diseño de producción es realmente brillante. Donde mejor se ve es en el diseño de Wakanda, mezclando lo tradicional africano con un futurismo que, en algunos momentos, hasta llega a recordar a Blade Runner.

El guión es sólido. Va directamente al grano, sin presentaciones tediosas ni diálogos interminables, y desenvuelve muy bien las situaciones. Falla un poco en el desarrollo de algunos personajes secundarios, pero no mucho.

Lo actores hacen un estupendo trabajo, mejorado con una dirección de actores de lo más lograda.

Comenzando por su protagonista. Chadwick Boseman ya hizo un muy buen trabajo en su presentación en Capitán América: Civil War; aunque, como ya dije, fue mejor como Black Panther que como prícipe T´Challa, donde le faltaba pulirse un poco. Cosa que, afortunadamente, han hecho en este film, donde su trabajo es ya sensacional en cualquiera de los dos alter egos.

También hace un estupendo trabajo la protagonista femenina, la bellísima Lupita Nyong´o–cuesta creer que esta chica esté detrás de Maz Kanata en Star Wars, quién está fantástica dando vida a Nakia, una especie de Viuda Negra wakandiana.

Michael B. Jordan es un actor muy bueno. Ya trabajó con Coogler en Creed, haciendo un excelente trabajo, y antes fue la Antorcha Humana en la espantosa Cuatro Fantástico (Josh Trank, 2015), siendo su interpretación de lo poco salvable de aquel engendro pese a la poca gracia que me hacía ver un Johnny Storm negro. Aquí da vida a Killmonger, el villano principal y, desde luego, el trabajo que hace es muy bueno. Otra cosa es el personaje, de lo que hablaré más adelante.

Lo mismo digo de Andy Serkis, que vuelve a dar vida a Ulysses Klaue tras darse a conocer en Vengadores: La Era de Ultron (Joss Whedon, 2015).

Una que me ha gustado mucho ha sido Letitia Wright, quién da vida a Shuri, hermana de T´Challa y responsable de la parte científica de Wakanda; además de que en los cómics termina adoptando la identidad de Black Panther. La actriz no solo hace un estupendo trabajo, sino que su personaje es de lo más carismático y terminas simpatizando mucho con ella. Se dice que podría protagonizar su propio spin-off, cosa que, desde luego, a mí me gustaría.

Danai Gurira, a quién conocemos, principalmente, como Michonne en The Walking Dead, también está fantástica como Okoye, la líder de las Dora Milage, mujeres guerreras que forman la élite de las fuerzas defensivas de Wakanda y que, desde luego, por lo que a mí respecta, podrían protagonizar su propio spin-off.

Me ha gustado mucho Martin Freeman, quién ha vuelto a estar sensacional como Everett K. Ross. Ya dije en Capitán América: Civil War que este personaje podía dar mucho juego y, afortunádamente, en Marvel Studios han sabido verlo.

Mención especial para dos estupendos intérpretes, como Angela Bassett, que está impresionante como Ramonda, madre de T´Challa, y el siempre genial Forest Whitaker, que interpreta a Zuri haciendo un trabajo magistral, como siempre.


Bueno, ahora vamos con las cosas malas. Que son pocas, pero hay que hablar de ellas.

Para mí –porque esto es mi opinión, ya que habrá quién no la comparta –, un problema ha sido el villano, Killmonger. Ya he dicho que el trabajo de Michael B. Jordan ha sido muy bueno, pero el personaje, no es que me haya parecido un mal villano, al contrario, me ha parecido un buen villano, pero no lo he encontrado a la altura como villano principal para esta película.

El que si que me ha parecido que tenía madera para ser el villano principal era, sin duda, Ulysses Klaue, que ya estuvo formidable en su aparición en Vengadores: La Era de Ultron y aquí se ha superado.

Desgraciadamente, desperdician al personaje. Y no solo para la película, también para todo el MCU porque terminan matando al personaje. Para mí, esta ha sido la mayor cagada de la película y me parece preocupante esta manía de Marvel Studios de cargarse buenos y potenciales villanos. Porque este no es el primero, también tenemos otros ejemplos, como el Barón von Strucker (Thomas Kretschmann) o Crossbones (Frank Grillo).

Bueno, vamos resumiendo ya.


Para mí, Black Panther ha sido una película muy buena, con la que se disfruta mucho desde que empieza hasta que termina, muy bien dirigida por un director con mucho talento y que, desde luego, vería más veces en el cine.








22 de julio de 2014

EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2014)


















El Origen del Planeta de los Simios (Rupert Wyatt, 2011) fue una gran sorpresa. Una película que reiniciaba la franquicia de El Planeta de los Simios de una manera muy inteligente inspirándose en la película La Rebelión de los Simios (J. Lee Thompson, 1972) y adaptándola muy bien a nuestros tiempos para contarnos el origen de la rebelión encabezada por el simio Caesar que desembocará en el mundo dominado por los simios.

Ahora, tres años después, nos llega su secuela, con cambio en la dirección, pero manteniendo intacto el espíritu de la original.

Han pasado diez años después de que el virus ALZ-113 causara estragos sobre la población humana y destruyera su civilización.  En los bosques de Muir, el simio Caesar (Andy Serkis) lidera una gran comunidad de simios que, hasta el momento, ha vivido sin incidentes. Sin embargo, un día Ojos Azules (Nick Thurston), hijo de Caesar y la compañera de este. Cornelia (Judy Greer), y Ash (Doc Shaw), hijo de Rocket (Terry Notary), amigo de Caesar, se topan con un grupo de humanos. Uno de los humanos, nervioso y asustado, dispara contra ellos, hiriendo a Ash. Los humanos formaban parte de un grupo de supervivientes inmune al virus que habita en San Francisco liderado por Dreyfus (Gary Oldman).

Malcolm (Jason Clarke), el humano que lideraba el grupo que se adentró en el bosque, busca poner en marcha una presa hidroeléctrica que puede abastecer a la ciudad. Pero, antes de que puedan regresar para intentar ponerla en marcha, Caesar irrumpe en la ciudad al frente de un gran ejército de simios amenazando con que, aunque no quiere una guerra, él y los simios están dispuestos a luchar si los humanos entran en su territorio. Ante esta amenaza, Dreyfus está dispuesto a llegar a la guerra con los simios, pero Malcolm le convence de que le deje intentar convencerles. Junto con su esposa, Ellie (Keri Russell), su hijo, Alexander (Kodi Smit-McPhee), y otros humanos, Malcolm se vuelve a adentrar en el bosque y consigue convencer a Caesar de que le deje acceder a la presa a cambio de que él y los otros humanos entreguen todas las armas que llevan encima. A pesar de algunos enfrentamientos, finalmente logran poner en marcha la presa y los humanos de San Francisco reciben electricidad. Todo marcha bien, pero Koba (Toby Kebbell), el lugarteniente de Caesar, no ve con buenos ojos esta colaboración a causa de su odio hacia los humanos y empieza a tramar un plan. Al mismo tiempo, Dreyfus no se fía del plan de Malcolm y empieza a preparar a su gente para una posible guerra.


Esta secuela nos llega con algunos cambios. Matt Reeves reemplaza a Rupert Wyatt como director, mientras que Mark Bomback se ha encargado de reescribir el guión que Amanda Silver y Rick Jaffa, guionistas de la primera entrega, habían escrito para este film. También el reparto está renovado casi en su totalidad, aunque seguimos contando con Andy Serkis como Caesar y otros actores que hicieron de simios en la primera; como Toby Kebbell, que vuelve a interpretar a Koba.

Al igual que la primera, está haciendo una excelente taquilla, llevando recaudados a día de hoy 143 millones de dólares solo en EEUU y 108 millones de dólares en el resto del mundo, con lo que su recaudación global es ya de 251 millones de dólares. Además, tanto el público como la crítica la están recibiendo muy bien; siendo una de las pocas veces en las que ambos están muy de acuerdo.

¿Y qué opino yo de este film?

Como dejé bien claro en estemismo blog, la primera me encantó y, de hecho, me pareció la mejor película de la franquicia de El Planeta de los Simios que se ha hecho después del clásico de 1968 protagonizado por Charlton Heston. Es por ello por lo que tenía muchas ganas de verla. Pero de verla en el cine, por lo que no he dudado en esperar la semana que ha tardado en verse en España e ir corriendo a la ciudad –porque ya sabéis que en mi pueblo tardan mucho en llegar las películas –para verla.

Pues bien, una vez vista puedo decir claramente que la película me HA ENCANTADO.

Desde luego, es una muy digna secuela y está muy a la altura  de su predecesora. Eso sí, debo decir que no llega a igualarla del todo y se queda un poco por detrás de ella. No sé si es porque le falta ese toque que Rupert Wyatt le dio a la primera o que en esta prime un poco más la acción y el espectáculo, pero lo cierto es que se queda a las puertas de alcanzar la brillantez de la original.

Pero, que nadie me malinterprete. La película es MUY BUENA.

Matt Reeves ha hecho un estupendo trabajo y demuestra ser un digno sucesor de Wyatt, dotando a la película de mucha energía y, además, un estilo propio; aunque, sin alejarse mucho del de la primera. Los primeros minutos son realmente maravillosos, viendo a los simios cazando y pelando contra osos y como es su convivencia en su comunidad hasta que tienen el primer encuentro con los humanos.


A partir de ahí la película se va desarrollando sin problemas, con un ritmo lento, pero nada tedioso, que no decae en ningún momento hasta llegar a la gran batalla final, tan brutal y espectacular como podía esperarse.

El diseño de producción es sensacional y los efectos especiales están a la altura. Los simios digitales, realizados mediante motion capture, siguen siendo una maravilla. Comenzando por Caesar, quién vuelve a verse muy beneficiado por el estupendo trabajo de Andy Serkis, quién en la anterior hizo una interpretación tan magistral que hasta se hizo campaña para que se le nominara al oscar; algo que también se debería hacer con su interpretación en esta porque el tipo vuelve a estar impresionante en todo momento, haciéndonos olvidar que su personaje es digital.

El trabajo de los demás actores es bastante correcto. Los que más destacan son los dos villanos de la función, Gary Oldman como Dreyfus y Toby Kebbell como Koba, ambos representantes del fanatismo por parte de ambas razas, causa principal del estallido de la guerra entre ambos.

Desde luego, la película es estupenda, se disfruta de principio a fin y deja muy buen sabor de boca y, sobre todo, ganas de querer ver más. A mí, desde luego, me ha gustado mucho y he disfrutado viéndola tanto como disfruté hace tres años con la primera. Y, desde luego, tengo ganas de que se sigan haciendo más entregas; siempre que se mantenga este nivel, claro.

Antes de terminar, me gustaría hacer una reflexión.

Una cosa que siempre he echado de menos en las películas de El Planeta de los Simios es ver reflejado un planeta de simios como el que describió Pierre Boulle en su novela, la novela que inspiró todo esto. Hablo de que los simios habiten en grandes ciudades y tengan una sociedad muy avanzada, como la de los humanos. En la película de 1968 no pudieron hacerlo por falta de medios y en la versión de 2001 dirigida por Tim Burton no quisieron hacerlo; lo que si tiene delito. Aquí, en cambio, sí podrían hacerlo.


Me he dado cuenta de que en esta saga las grandes ciudades, aunque en ruinas y muy deshabitadas, siguen en píe, ya que aquí no son las guerras nucleares lo que ha mermado a la raza humanos, sino un virus que mata a las personas, pero deja los edificios en píe. Por eso nos es muy descabellado pensar que, tras ganar la guerra con los humanos, los simios, a los que no les cuesta aprender a montar a caballo, a manejar armas y, ahora, a crear energía, se trasladen a las ciudades y allí comiencen una civilización que, unos siglos después, sea tan avanzada como la de los humanos; o más.

Sería muy bueno que en una de las futuras secuelas esos astronautas que desaparecieron en la primera entrega viajaran al futuro y se encontraran con la Tierra dominada por unos simios muy avanzados que habitan en las grandes ciudades y visten como lo hacían antes los humanos. No sería del todo fiel a la novela de Boulle, ya que en ella el planeta de los simios no era la Tierra, pero si se acercaría mucho a su idea.

A ver si los responsables de esta saga han sabido ver esto. Aunque, de momento, que continúen con la historia de Caesar, que aún puede seguir dando para más.

En resumen. El Amanecer del Planeta de los Simios es una película estupenda. Totalmente recomendable a los que les gustó la primera; aunque también pueden disfrutarla los que ni tan siquiera la hayan visto. Claro, que yo aconsejaría ver la primera antes que esta.