Mostrando entradas con la etiqueta animales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta animales. Mostrar todas las entradas

29 de julio de 2016

THE SHALLOWS (2016)















Con las películas de tiburones ocurre como con las adaptaciones de videojuego: la mayor parte de las películas que se hacen son basura y las buenas películas, prácticamente, se cuentan con los dedos de una mano.

Desde que Steven Spielberg asombró al mundo con la maravillosa Tiburón (1975), las películas de tiburones malas hasta decir basta se han ido sucediendo a lo largo de las últimas décadas; películas hechas con poco dinero y menos talento aún destinadas, principalmente, a acumular polvo en las estanterías de los videoclubs.

Primero tuvimos las cutreproducciones italianas que mamaron todo lo que pudieron del film de Spielberg durante finales de los 70, toda la década de los 80 y parte de los 90. Ahora, en el siglo XXI tenemos los Sharknados y demás mierdas de la Asylum y compañías peores que nos han dejado defecaciones como Tiburones en Venecia, Tiburones en la Arena, Tiburón de Dos Cabezas, Tiburón-Pulpo, Tiburón-Piraña, Tiburones Zombies, Tiburones Nazis… y así un largo etcétera que hace que me alegre de que los tiburones no vean películas porque, de lo contrario, serían capaces hasta de salirse del agua para matar a los humanos; incluso Bruce, el simpático tiburón blanco de Buscando a Nemo, saldría del agua con un hacha llevando al máximo el homenaje a El Resplandor.

Sin embargo, entre toda esa mierda, suelen surgir de vez en cuando películas que, aunque están muy lejos de llegar a la maestría del film de Spielberg, si han resultado ser películas decentes que le devuelven la dignidad a estos animales. Deep Blue Sea (Renny Harlin, 1999), Open Water (Chris Kentis, 2003), El Arrecife (Andrew Traucki, 2010) o Bait (Kimble Rendall, 2012) son buenos ejemplos.

Ahora, nos llega The Shallows, que en España se ha llamado Infierno Azul –de nuevo se han vuelto a romper los cuernos los que ponen los títulos –, la cual está siendo una de las sorpresas de la temporada.

Nancy Adams (Blake Lively) es una joven estudiante de medicina que decide ir a una playa de México muy aislada para hacer surf; ella sabe de esa playa por su madre, fallecida recientemente. Al principio todo va bien. Pero, cuando se hace tarde y se queda sola en ese lugar, es atacada por un enorme tiburón blanco que ha convertido ese lugar en su coto de caza. Herida, consigue llegar a una roca, pero queda atrapada a millas de la orilla con ese tiburón rondándola y la única compañía de una gaviota herida. Sola y sin ayuda, la joven deberá luchar por su supervivencia y buscar la forma de escapar de una muerte segura.


Originalmente titulada In the DeepThe Shallows surge de un guión escrito por Anthony Jaswinski que estuvo un tiempo en la conocida como black list, donde se encuentran los guiones que nadie produce y van de estudio en estudio en busca de alguien que quiera convertirlo en película. Y así fue, este guión estuvo un tiempo dando vueltas por Hollywood hasta que Sony Pictures decidió rescatarlo.



En un principio, la película la iba a dirigir el francés Louis Leterrier, director de películas como El Increíble Hulk (2008), Furia de Titanes (2010) o Ahora me Ves… (2013). No obstante, tras varios meses de trabajo, el director abandonó el proyecto en junio de 2015 y fue reemplazado por el español Jaume Collet-Serra, un director muy curtido en el cine de terror y en el de acción con películas como La Casa de Cera (2005), La Huérfana (2009), Sin Indentidad (2011) o Una Noche para Sobrevivir (2015).

La protagonista –y única interprete durante gran parte de la película –es la bellísima Blake Lively, conocida por la serie Gossip Girl y vista en películas como Green Lantern (Martin Campbell, 2011), Salvajes (Oliver Stone, 2012) o El Secreto de Adaline (2015).

A la película no le están yendo mal las cosas. En EEUU lleva recaudados 53 millones de dólares. En el resto del mundo solo lleva recaudados 12 millones; aunque, hay que decir a su favor que los países donde se ha estrenado hasta ahora no son muchos y todavía le quedan un montón de países donde estrenarse a lo largo del mes de agosto.

De todas maneras, la recaudación total es de 65 millones de dólares, cosa que está muy bien al tener un presupuesto de 17 millones. Además, el éxito no es solo de taquilla. La película está recibiendo críticas favorables y la reacción del público es de lo más entusiasta.

¿Y a mí que me ha parecido?

Pues, la verdad, me ha gustado mucho. Está muy lejos de ser una obra maestra y más lejos aún del gran film de Spielberg; sin embargo, es una de las que más se le acerca.

La película está muy bien hecha y se disfruta de principio a fin.

El trabajo de Jaume Collet-Serra es muy bueno. El tipo dirige muy bien, con una muy buena forma de mover la cámara y haciendo que los momentos de acción sean de lo más brutales y los momentos de crear tensión sean realmente angustiosos. También la estupenda fotografía ayuda mucho, mostrándote la belleza de ese paraíso perdido durante el día y utilizando muy bien la noche americana –escenas rodadas a plena luz del día que luego son filtradas para parecer de noche –en las escenas nocturnas.

Aunque, en lo que más acierta es en haber conseguido que la película sea totalmente disfrutable desde que empieza hasta que termina.

Antes de ver la película, yo tenía el temor de que esta fuera aburrida a ratos al estar llena de largos tiempos muertos en los que no pasa, prácticamente, nada y te tiene todo el tiempo preguntándote ¿Va a pasar algo?. Es lo que suele ocurrir con muchas películas de este tipo.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En la película están pasando cosas continuamente mientras el ritmo no decae en ningún momento. Ni tan siquiera llega a aburrir en los momentos en los que la película se podría haber vuelto pesada; como cuando la protagonista es llevada a la playa por el español Óscar Jaenada, cuando está surfeando o cuando se pone a hablar con su hermana y su padre por el móvil. Nada de eso. La película se pasa volando. Es cierto que su duración es corta –86 minutos –pero, aunque hubiera durado más dos horas, de haber mantenido el ritmo y el nivel, la película no se habría hecho en ningún momento larga. Además, el climax final en la boya es de lo más impresionante.

Otra cosa que ha ayudado mucho es, sin duda, el trabajo de su protagonista.

Blake Lively está FANTÁSTICA. La chica no es solo una cara bonita, sino una muy buena actriz, y no se dedica solo a lucir palmito –y eso que, si la película hubiera resultado mala, verla en bikini hubiera compensado el dinero de la entrada –, sino que nos deleita con una estupenda interpretación y una muy buena forma de llevar sobre sus hombros todo el peso de la película.




Lo siguiente es un SPOILER de la película. Aconsejo no leerlo a los que no la hayan visto todavía.




Una escena donde podemos ver muy bien lo buena que es su interpretación es cuando el tiburón mata al borracho cabrón que trata de robarle las cosas que tiene en su mochila en la playa –incluida su tabla de surf, la cual está en el agua –. Durante el ataque, la cámara solamente muestra el rostro de la chica en todo momento y su horrorizado rostro lo dice todo.




Fin del SPOILER. Ya podéis leer con tranquilidad.




Además, la chica es toda una heroína que se enfrenta sola a un peligro mortal y tiene que salir del lío en el que está metida completamente sola, sin que ningún príncipe azul acuda a su rescate –¿Has tomado nota, Roland Emmerich…? –. Y ya sabéis lo que me gustan estas cosas.

Otro gran protagonista de la historia es el tiburón, el cual está muy bien hecho. Es cierto que llega a cantar el ordenador, como dicen algunos, pero Collet-Serra ha sido inteligente y, de una forma parecida a como hizo Spielberg en su día, nos lo muestra solo cuando nos lo tiene que mostrar y así conseguir que los defectos técnicos no lastren la película.

El animal es un auténtico hijo de puta. Ha llegado a ese lugar y lo ha convertido en su territorio, matando a todo el que se acerca e, incluso, llega a parecer que está jugando con la chica. Es tan fuerte que puede matar a una ballena joven y su cuerpo está lleno de cicatrices de haberse enfrentado con otros tiburones, u otros animales peligrosos –como orcas –a lo largo de su vida y ha salido victorioso, volviéndose más fuerte con cada victoria. Incluso tiene parte de un arpón clavado, lo que significa que ha tenido otros enfrentamientos con humanos y ha salido también victorioso.



A mí me encantan los tiburones. No me metería en el agua con ellos, no soy gilipollas, pero si son animales que me fascinan; sobre todo el Tiburón Blanco, un animal impresionante que ha vivido durante millones de años sin necesidad de evolucionar. Es cierto que este tipo de películas da mala fama a los tiburones –haciendo que algunas organizaciones ecologistas hipócritas no quieran defenderlos –. Pero, como digo siempre, esto es solo ficción y nada más. Tanto el tiburón de Spielberg como el de esta película son tiburones inusuales que, difícilmente, puedan existir en la realidad. Desde luego, la gente que se cree que los tiburones son asesinos sanguinarios que matan por el placer de matar basándose, únicamente, en películas como esta, son unos completos ignorantes.

El ser humano es mucho más peligroso que los tiburones y eso lo sabemos bien.

Volviendo a la película, pues eso. La película me ha encantado, que me ha hecho pasar un muy buen rato y me ha dejado con ganas de verla más veces. No es ninguna obra maestra, es una película de verano. Pero una película de verano de lo más lograda.


Sin duda, una de las mejores películas de tiburones que se ha hecho. No es decir mucho viendo las pocas películas decentes de tiburones que hay, pero eso no le quita mérito.






24 de junio de 2016

EL LIBRO DE LA SELVA (2016)


















Últimamente, a Disney le ha dado por revisar sus clásicos de animación realizando remakes en acción real. Algo que está dando cosas buenas, como la estupenda Maléfica (Robert Stromberg, 2014), y cosas no tan buenas, como Alicia en el País de las Maravillas (Tim Burton, 2010).

Ahora le ha tocado el turno a El Libro de la Selva (Wolfgang Reitherman, 1967) y veremos a ver como les ha salido.

Desde muy pequeño, Mowgli (Neel Sethi) se ha criado en la selva criado por una manada de lobos, con la loba Raksha (Lupita Nyong'o) como madre adoptiva. Pero, cuando el temido tigre Shere Khan (Idris Elba) amenaza con declararles la guerra si no le es entregado, la pantera Bagheera (Ben Kingsley) decide llevarle de vuelta con los humanos. Sin embargo, durante el viaje son atacados por Shere Khan y Mowgli se separa de Bagheera y es atacado por la serpiente Kaa (Scarlett Johansson). No obstante, es rescatado por el oso Baloo (Bill Murray), con quién decide quedarse. Sin embargo, los peligros siguen amenazando a Mowgli.

Publicado en 1894, El Libro de la Selva es una recopilación de cuentos escritos por Rudyard Kipling que se ha popularizado mucho a lo largo de los años a raíz de varias adaptaciones.

La más famosa es la que hizo Disney en forma de película de animación en 1967. La cual ha servido como principal inspiración para esta película, también realizada por Disney, que se ha hecho mezclando imagen real con animación CGI bajo la dirección de Jon Favreau, director de Iron Man (2008) y Iron Man 2 (2010).

La película está siendo todo un éxito. A día de hoy, esta película de 175 millones de dólares de presupuesto, lleva recaudados 356 millones en EEUU y 567 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 923 millones de dólares; unos datos de taquilla que han sorprendido hasta a la propia Disney. Por otro lado, la película ha sido muy bien recibida por público y crítica.


¿Y qué me ha parecido a mí? Pues a eso vamos.

Desde luego, la película me ha gustado mucho. Obviamente, está lejos de ser una obra maestra, pero es una película muy disfrutable que da lo que promete, ni más ni menos.

La película está muy bien dirigida por Favreau, con unas escenas de acción de lo más espectaculares, un ritmo que nunca decae y un muy logrado equilibrio entre lo cómico y lo dramático.

La película sigue la estela del film de 1967, pero con muchos cambios. Algo que, desde luego, a mi no me importa mucho, ya que nunca he sido muy fan de aquella película. No es que no me guste, pero no se puede decir que está entre mis favoritos de los clásicos animados de Disney, como la maravillosa Dumbo (Ben Sharpsteen, 1941).

No obstante, a pesar de los cambios, se mantiene bastante fiel a la original e, incluso, llega a introducir algunos de los números musicales de esta. Y lo mejor de todo es que, aunque no se trate de una película musical, en ningún momento llegan a resultar forzados o ridículos; ni siquiera el que corresponde al Rey Loui –y eso que esa especie de primo de King Kong, que come papayas a puñados como si de lacasitos se trataran, no parecía que se fuera a poner a cantar en ningún momento –.

Aunque, lo mejor son, sin duda, los animales. Los cuales, además de estar muy bien hechos técnicamente, son de lo más realistas; personajes llenos de vida con personalidad propia. Algo a lo que ayuda el gran elenco de actores que les ponen voz.

La razón de que haya tardado tanto en ver la película es que me empeñé en verla en voz original. Y, desde luego, ha valido la pena, ya que los actores hacen un gran trabajo poniendo voz y dando personalidad a sus respectivos personajes. No son actores escogidos por su fama, sino por sus voces, ya que todos tienen un tipo de voz muy definido que les representa mucho –algo que en España no podemos apreciar al ver las películas dobladas –y que le ha venido de perlas a la película.

Bill Murray y Ben Kingsley están increíbles poniendo voz a Baloo y Bagheera, respectivamente. Lupita Nyong'o está fantástica prestando su voz a Raksha. La voz de Idris Elba como Shere Khan es impresionante; es empezar a oírle hablar y se te eriza la piel. Lo mismo digo de Christopher Walken como Rey Louie.


Y, sobre todo, mención especial para Scarlett Jonansson, cuya hipnótica voz le ha venido como anillo al dedo a la serpiente Kaa. Lo único que lamento es que salga tan poco, tan solo una escena; eso sí, una escena impresionante. Espero que, en la anunciada secuela, le den más protagonismo.

En cuanto al único humano que vemos en la película –si exceptuamos los que se ven fugazmente en el poblado –, el protagonista principal, el niño Neel Sethi, la verdad es que ha sido todo un descubrimiento. El chico es muy buen actor y hace un estupendo trabajo. Si no se termina echando a perder, como muchas estrellas infantiles, yo le auguro un gran futuro como actor.

La película es genial. Entretenida y disfrutable desde principio hasta el final, sin que aburra en ningún momento, y que deja con un muy buen sabor de boca y, sobre todo, ganas de querer verla más.



Desde luego, es muy comprensible el éxito que está teniendo, porque es una película que cumple con lo que promete. 






25 de junio de 2015

JURASSIC WORLD (2015)




















22 años después de que se estrenara la maravillosa Parque Jurásico y 14 años después del estreno de la última secuela, nos llega Jurassic World, la tan esperada cuarta entrega de esta saga.

Steven Spielberg, que ejerce de nuevo como productor ejecutivo, esta vez le cedió la dirección a un joven director sin ninguna experiencia en superproducciones, pero con un gran amor por Parque Jurásico.

La historia se sitúa 22 años después del incidente en Jurassic Park. InGen, ahora controlada por Simon Masrani (Irrfan Khan), un excéntrico multimillonario, ha construido en Isla Nublar un segundo parque, más grande y moderno, llamado Jurassic World. Dicho parque ha funcionado muy bien durante años, atrayendo a miles de visitantes. Sin embargo, después de tantos años, la gente ya se ha acostumbrado a los dinosaurios, que ven como animales normales, y esto ha hecho que desciendan los ingresos del parque, lo cual obliga a buscar atracciones novedosas. La última de ellas es el Indominus Rex, dinosaurio híbrido creado directamente a base de juntar el ADN del T-Rex con el de otros dinosaurios y otros animales. Claire Dearing (Bryce Dallas Howard), la directora del parque, cree que el nuevo dinosaurio está ya listo para ser presentado al público, pero Masrani pide que antes Owen Grady (Chris Pratt) lo evalúe. Grady es un ex-marine que trabaja con los Velociraptors, con los que ha llegado a establecer un vínculo. Claire no está muy conforme, ya que ella y Owen tuvieron una relación que no salió bien, pero va a verle y lo lleva al recinto del Indominus Rex. Pero, en esos momentos, el nuevo dinosaurio logra escapar y, poco a poco, va provocando el caos en el parque. La cosa empeora cuando los sobrinos de Claire, que se encuentran en esos momentos en la isla visitando el parque, se pierden por la zona donde se encuentra el dinosaurio fugado.

Esta cuarta entrega ha tardado mucho en ver la luz. Originalmente, estaba prevista para estrenarse en 2005 –cumpliendo así la tradición de estrenar una película cada cuatro años –, pero la cosa no llegó a salir adelante.

Y es que Spielberg, bastante descontento con los resultados de Parque Jurásico III, esta vez se metió más en el proyecto y no quiso que la película saliera adelante hasta no haber un guión en condiciones. Así, durante años, el proyecto estuvo parado mientras varios guionistas, como el cineasta Peter Sayles o William Monahan, trabajaron continuamente en él. Se escribieron muchos borradores y se barajaron varias historias –entre ellas, la creación de híbridos entre humano y dinosaurio o la utilización de dinosaurios como armas de guerra –. Mientras, no paraban de salir todo tipo de rumores con respecto al reparto; desde los regresos de Sam Neill, Laura Dern o Jeff Goldblum hasta nuevas incorporaciones, como la de la actriz Keira Knightley.


En cuanto a la dirección, siempre sonó el nombre de Joe Johnston a pesar de que este dijo que no dirigiría más películas de la saga poco después del estreno de Parque Jurásico III.

El caso es que la película no conseguía salir adelante y, en 2008, tras haber quedado completamente paralizada a causa de la huelga de guionistas que comenzó a finales de 2007 y la muerte ese año de Michael Crichton, los productores Kathleen Kennedy y Frank Marshall lo dieron completamente por finiquitado. Sin embargo, es bien sabido que en Hollywood ningún proyecto está muerto del todo y esta película no iba a ser una excepción.

Así, en 2011 volvió a ponerse en marcha, esta vez con más fuerza, de nuevo con Spielberg, desde su cargo como productor ejecutivo, como su principal impulsor. Se dijo que esta entrega contaría con un reparto completamente distinto e iba a ir por un camino muy diferente a las anteriores entregas; además de que iba a renovar la saga, siendo el inicio de una nueva trilogía. Todo esto hizo pensar que, en lugar de una cuarta entrega, la película iba a ser un reboot, lo que despertó muchas críticas; tantas que hasta el propio Spielberg tuvo que salir a desmentirlo en más de una ocasión.

En junio de 2012, Amanda Silver y Rick Jaffa, que venían precedidos del éxito de El Origen del Planeta de los Simios (Rupert Wyatt, 2011), fueron contratados para escribir el guión y, por primera vez, la película comenzó a ir tomando forma.

Sobre quién la iba a dirigir, Spielberg dejó claro desde el principio que no iba a repetir como director y volvió a rumorearse el regreso de Joe Johnston. Finalmente, en marzo de 2013 se hizo público que el elegido para dirigir la película era Colin Trevorrow. Una decisión muy arriesgada, ya que este director tenía una total inexperiencia en superproducciones y su filmografía como director se limitaba a un cortometraje, un documental, un telefilm y la película Seguridad no Garantizada (2012), una comedia de ciencia ficción independiente. Sin embargo, ya es bastante habitual ver superproducciones dirigidas por directores con poca –incluso nula –experiencia en este tipo de películas; el año pasado tuvimos buenos ejemplos con los hermanos Russo (Capitán América: El Soldado de Invierno), Gareth Edwards (Godzilla) y James Gunn (Guardianes de la Galaxia). Además, Trevorrow tenía a favor dos importantes elementos: un gran talento como director y, sobre todo, una gran pasión por Parque Jurásico.

Nada más llegar, Trevorrow se hizo rápidamente con el proyecto y, contando con la total aprobación de Spielberg, lo moldeó a su gustó. No contento con el guión de Silver y Jaffa, reescribió el guión a su gusto ayudado por Derek Connolly, un colaborador habitual. Esto hizo que el estreno de la película se retrasara del verano de 2014 al verano de 2015.

Esta reescritura, más recientemente, le ha causado a Trevorrow problemas con el sindicato de guionistas, lo que le ha obligado a hacer que Silver y Jaffa aparezcan en los créditos como guionistas y no solo como inspiradores argumentales.

Afortunadamente, este parece haber sido el único gran problema del director durante la producción de esta película, la cual se desenvolvió sin apenas problemas hasta dar forma a la película que ahora nos ocupa; la cual se estrenó el pasado fin de semana y su éxito ha sido brutal. Solo en EEUU recaudó en su primer fin de semana 209 millones de dólares, superando a Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) como mejor estreno. Y no solo eso, ya que también hizo 511 millones a nivel global, siendo la película que logra recaudar más de 500 millones en su primer fin de semana. A día de hoy, lleva recaudados 437 millones en EEUU y 584 millones, por lo que su recaudación global asciende a 1.021 millones de dólares. Todo esto en su segunda semana, y las cifras aumentarán mucho más este fin de semana. La película va a superar pronto lo 1.029 millones de dólares de Parque Jurásico, convirtiéndose en la entrega más taquillera de la saga y a este paso hasta podría superar a Los Vengadores e, incluso, a Titanic y Avatar.

Normalmente, las cifras de taquilla las suelo poner como simple dato informativo. Sin embargo, aquí hay que tener en cuenta los impresionantes datos de taquilla que la película está haciendo. Porque, aunque Parque Jurásico batiera records en su día, sus secuelas han ido en descenso. El Mundo Perdido: Jurassic Park no llegó a superar los 300 millones en EEUU y su recaudación global fue de 618 millones de dólares, muy lejos de los 983 millones que hizo en su día Parque Jurásico –los 1.029 millones son a causa de su reestreno en 2013 –. Y el panorama es aún peor con Parque Jurásico III, la cual no llegó ni a alcanzar los 200 millones en EEUU y su recaudación global se quedó en 368 millones de dólares.

La saga iba en claro descenso. Pero, ahora –más de una década después de la tercera y más de dos décadas después de la primera –, la saga ha vuelto a ascender y lo está haciendo a velocidad de vértigo.


Además, por primera vez una gran parte de la crítica se muestra por primera vez favorable; la otra parte, cómo no, sigue en sus trece. En el público también hay división. Muchos afirman haberse sentido defraudados y que la película no vale para nada, mientras otros hablan maravillas de ella.

¿Y que pienso yo? Pues a eso es a lo que voy ahora.

Para entender el éxito de esta película, hay que hacer algo de memoria. Aunque muchos se empeñen en decir que Parque Jurásico no es más que una película infantil y simplona, fue una película que revolucionó el cine –para bien y para mal, todo hay que decirlo –y, además, influyó en muchas personas, a las que dejó muy marcadas. Yo lo sé bien porque yo fui una de esas personas a las que marcó, haciéndome despertar la pasión por el cine que, entre otras cosas, hizo posible la creación de mis blogs. Y, sin duda, otra de las personas a las que marcó fue Colin Trevorrow.

La película me... 




HA ENCANTADO



Yo aún recuerdo cuando vi Parque Jurásico por primera vez en 1993. Tenía 13 años, pero aún recuerdo ese momento como si fuera ayer, porque fue toda una experiencia ver esa película por primera vez; una experiencia irrepetible que se tiene con pocas películas.

Pues bien, ahora, 22 años después, he vuelto a sentir una sensación parecida. Mientras veía la película, por un momento, sentí como si tuviera 13 años otra vez, disfrutando enormemente todos y cada uno de los grandes momentos de la película y quedándome con una ganas tremendas de repetir nada más terminar.

Y esto me lleva a pensar que, al igual que yo, muchos que también adoran Parque Jurásico tanto como yo, seguramente, han vuelto a sentir lo mismo que cuando la vieron por primera vez. Y no solo eso, también gran parte del público joven que no pudo verla en su día en el cine –el reestreno en 3D que hicieron en 2013 no cuenta –ha debido de experimentar algo parecido a lo que experimentamos nosotros 22 años atrás.

Para mí que es ahí donde radica el enorme éxito de esta película. Mientras las otras secuelas solamente servían para explotar más la fórmula, esta película recupera, en gran parte, la esencia de lo que en realidad fue Parque Jurásico, una película realmente mágica que cautivó a toda una generación y a generaciones posteriores. Y esta Jurassic World recupera, no todo, pero si mucho de todo aquello, logrando un perfecto equilibrio entre lo nostálgico y lo novedoso.

Para mí, esa era sin duda la intención de Trevorrow, quién ha hecho una secuela a nuestra medida, guardando un gran respecto a la primera película, a la que dedica multitud de guiños, homenajes y, sobre todo, un montón de huevos de pascua, todos muy bien introducidos entre los nuevos elementos, más carácterísticos con esta época.

El Mundo Perdido y Parque Jurásico III también introducían homenajes, pero eran homenajes muy descafeinados y bastante insustanciales. Nada comparable con esta película, que hasta me ha hecho emocionarme varias veces.

Desde luego, he disfrutado enormemente viéndola y la sensación de satisfacción que me ha dejado ha sido enorme. No creía que llegaría a decir esto, pero he disfrutado más, incluso, que con Los Vengadores: La Era de Ultron; ahora me arrepiento de haber elegido la película de Joss Whedon –quién, por cierto, tuvo una puya con Trevorrow de la que prefiero no hablar ahora –para ir a la ciudad a verla en su estreno y no esta porque, desde luego, ahora veo que merecía más la pena.

Técnicamente, la película está hecha de forma muy brillante. Trevorrow la dirige muy bien y en ningún momento se nota que es un novato en las superproducciones. Los efectos especiales son fabulosos y el diseño de producción es brillante. 

Los dinosaurios están logradísimos. El mejor, sin duda, sigue siendo el T-Rex, que es el mismo que aparecía en Parque Jurásico –incluso, luce las cicatrices que le dejó el Velociraptor –; me hubiera gustado que saliera más, pero no me importa mucho porque, como predije, aquí le devuelven a este animal la dignidad de la que le despojaron en Parque Jurásico III. Los Velociraptors también son formidables y me alegro de que hayan prescindido de las plumas pese a la insistencia de los científicos. En cuanto a los nuevos, el Mosasaurus es impresionante; solo sale tres veces, pero esas tres veces son formidables. Y la gran estrella de la película, el Indominus Rex, está muy bien hecho y luce un aspecto horrible, más asemejado a un monstruo que a un dinosaurio; aunque, esa es la intención del film, ya que, como dice el personaje de Chris Pratt, no es un dinosaurio. 


El guión no es ninguna maravilla ni digno de un oscar, pero es un buen guión. Sencillo, pero efectivo, que va directamente al grano con la historia principal, la cual va progresando desde que empieza hasta que termina, sin desperdiciar mucho tiempo en las otras subtramas; como la referente al divorcio de los padres de los niños, la cual está tratada de una forma brillantemente sutil.

Otro punto a favor son los actores.

Comenzando por Chris Pratt, quién hace un estupendo trabajo en su papel protagonista; no consigue hacer olvidar a Sam Neill, pero si logra que no se le eche de menos. Debo decir que en los tráilers parecía que su personaje recordaba demasiado al Star-Lord de Guardianes de la Galaxia y que el tipo estaba empezando a encasillarse. Pero nada más lejos de la realidad, ya que, una vez vista la película, te das cuenta de que el personaje, aunque guarda similitudes con Star-Lord, no es, ni mucho menos, una copia de ese personaje.

La otra gran protagonista de la historia, Bryce Dallas Howard, además de muy bella, también está estupenda en su papel. Además, me gusta cómo va evolucionando su personaje a lo largo de la película. Por no hablar que la química entre ella y Pratt es tan grande que, incluso, se pasa por alto que la relación romántica entre ella  Pratt es bastante tópica; afortunadamente, no le dan mucha coba.

Los dos niños, Nick Robinson y Ty Simpkins también están muy bien y, al igual que los niños de la primera película, no resultan ninguna carga para el film –que es lo que suele ocurrir cuando meten niños de por medio –; y eso que uno de ellos es el niñato repelente de Iron Man 3 (Shane Black, 2013), que aquí logra redimirse.

Vincent D´Onofrio este año ha vuelto a demostrar que los papeles de villano son lo suyo. Primero como un excelente Kingpin en la estupenda serie Daredevil y, ahora, con un estupendo trabajo como el villano principal de este film. Irrfan Khan está genial como millonario excéntrico y el único que repite de la primera, BD Wong como el doctor Henry Wu, hace un trabajo equivalente al que hizo en 1993; aunque, aquí he perdido bastante de la simpatía que tenía por este personaje.

En general, los actores hacen un buen trabajo; todo ello, acrecentado por una muy lograda dirección de actores de Trevorrow, que es el alma de la película.

Pero, en lo que Jurassic World ha conseguido triunfar es, sin duda, en devolvernos el espíritu de Parque Jurásico adaptado a los nuevos tiempos. Y lo ha hecho porque Trevorrow, contando en todo momento con el beneplácito de Spielberg, ha hecho la película que él quería hacer y que todos los amantes de Parque Jurásico queríamos y esperámonos. Y que, además, la ha hecho con sentimiento y, sobre todo, amor, notándose en cada uno de los fotogramas la pasión que ha puesto en esta película; que no deja de ser un blockbuster veraniego que la Universal ha producido para llenar sus arcas, pero eso no impide que su responsable pueda hacerla desde las tripas, como dicen los seguidores del cine de autor.

Y es que, por encima de los dinosaurios, el guión, los efectos especiales y el reparto, lo que más ha hecho que esta película esté triunfando cuando lo tenía todo en contra –puesto que estamos en una época en la que los efectos especiales están a la orden del día y el público es cada vez más difícil de impresionar –ha sido el empeño, las ganas y, sobre todo, la pasión que Trevorrow ha puesto en este film.


Y es que Trevorrow es alguien que siente verdadero amor por Parque Jurásico, el cual se siente en todos y cada uno de los fotogramas de esta película. Contando en todo momento con el beneplácito de Spielberg, el tipo ha hecho la película que todos los amantes de Parque Jurásico estábamos esperando; una película hecha desde el corazón y las tripas -como ya he dicho antes -de alguien que hace 22 años quedó muy impresionado y ha querido que él y todos los que sentimos esa sensación volvamos a repetir la experiencia.

Donde más se aprecia todo esto es, sin duda, en el momento cumbre de la película: EL CLIMAX. Un momento brillante, épico, impresionante y, sobre todo, cargado completamente de nostalgia. Es cierto que es un momento predecible, cosa que resaltan los detractores de la película, pero lo es porque es el climax que estábamos esperando; la película tenía que terminar de esa manera.

Una película que para mí ha sido maravillosa. Me ha hecho disfrutar enormemente  y hasta ha llegado a teletransportarme a aquel momento de 1993 en el que mi vida cambió. Una película que, sin duda, hay que ser un verdadero amante de Parque Jurásico para poder apreciar en su totalidad todas sus virtudes y no dejarse cegar por tonterías como que la protagonista corra con tacones –cosa que se ve mil veces en las películas de aventuras clásicas y nadie dice nada –.

No llega a la categoría de obra maestra, como Parque Jurásico, a la que no llega a igualar, pero si logra acercársele mucho; muchísimo más que las otras dos entregas, El Mundo Perdido y Parque Jurásico III, a las que deja a la altura del betún.

Para mí es, sin duda, una de las mejores películas del año; con muchas opciones a ser la mejor.









11 de junio de 2015

PARQUE JURÁSICO III (2001)




















Una tercera entrega de Parque Jurásico era algo inevitable.

Al igual que ocurrió con la segunda, hubo que esperar también otros cuatro años para ver esta entrega, donde teníamos cambio de director y, esta vez, no había novela de Michael Crichton en la que basarse; no obstante, recuperaban a Sam Neill como protagonista.

Ocho años después del incidente en el Parque Jurásico, Alan Grant (Neill) intenta continuar con la paleontología tradicional. Pero esto le es ya imposible, ya que todo el mundo quiere examinar a los dinosaurios de Isla Sorna, convertida en una zona restringida tras el incidente en San Diego. Grant, en cambio, no desea ni oír hablar de visitar una isla con dinosaurios. Pero, cuando su ayudante, Billy Brennan (Alessandro Nivola) le comunica que están a punto de perder los fondos para su excavación, decide aceptar la propuesta de Paul (William H. Macy) y Amanda Kirby (Téa Leoni), un matrimonio de millonarios amantes de la aventura que quieren tenerle de guía mientras sobrevuelan Isla Sorna.

Pero, una vez en la isla, Grant y Billy descubren que los planes del matrimonio y unos mercenarios que los acompañan son otro y, contra su voluntad, aterrizan en la isla. Pero, una vez allí, son atacados por un gigantesco dinosaurio carnívoro –más grande que el T-Rez –que destroza el avión, dejándolos atrapados en la isla; Grant identifica a ese dinosaurio como el Spinosaurus, el cual no aparecía en la lista de InGen. Paul y Amanda, entonces, confiesan que, en realidad, están allí para encontrar a su hijo, Eric (Trevor Morgan), el cual se perdió en la isla mientras trataba de observarla en un paracaídas junto al novio de Amanda; ya que, en realidad, ella y Paul están divorciados. Ahora, el grupo deberá encontrar al niño e intentar escapar de la isla con vida.

Como ya he dicho, esta tercera entrega llegó con varios cambios; el más significativo en la silla de dirección.

Joe Johnston, uno de los muchos cineastas surgidos de la cantera de La Guerra de las Galaxias –fue director artístico de efectos especiales de la primera trilogía –, autor de films tan intersantes como Rocketeer (1991), Jumanji (1995), Cielo de Octubre (1999) o la maravillosa Capitán América: El Primer Vengador (2011), es un gran fan de Parque Jurásico (1993) y, de hecho, se interesó en su día por dirigir la primera secuela, El Mundo Perdido: Jurassic Park (1997). Pero la cosa no pudo ser, ya que Spielberg terminó dirigiéndola; sin embargo, Spielberg le dijo que se acordaría de él si hacían una tercera entrega.

Y así fue. En cuanto la tercera entrega se puso en marcha en junio de 1998, Spielberg, que esta vez actuaría solo como productor ejecutivo, le llamó inmediatamente para dirigirla.

Esta vez no había novela de Michael Crichton para basarse –claro, que en El Mundo Perdido fue como si no la hubiera habido –, así que hubo que recurrir a historias inventadas. En un principio, la historia iba a ir sobre unos adolescentes que naufragan en la isla y deben tratar de escapar de allí con vida mientras sobreviven a los dinosaurios. Pero, ante el temor de que pudiera parecerse a un película de terror teen, se cambió la historia por una de rescate.


La producción de esta película no fue un camino de rosas. La producción no paraba de sufrir retrasos –su estreno estaba previsto para el verano de 2000, pero tuvo que retrasarse un año –. El guión no paraba de reescribirse y varios fueron los guionistas que pasaron por él; entre ellos, el cineasta Alexander Payne (Election, Entre Copas) y su colaborador habitual, Jim Taylor. Al final, hubo un momento en que, para evitar que el rodaje siguiera paralizándose, se llegó a escribir el guión sobre la marcha.

Afortunadamente, Johnston es un director habituado a las producciones problemáticas, y pudo sacar la película adelante y tenerla lista para su estreno en el verano de 2001.

El film fue un éxito. Con un presupuesto de 93 millones de dólares, solo en EEUU hizo 181 millones más los 187 millones que hizo en el resto del mundo, haciendo un total de 368 millones de dólares. Un éxito, si, pero muy inferior al de la segunda entrega y a años luz del de la primera. Así que aquí si empezó a verse ya más claramente una preocupante tendencia a la baja.

Sobre cómo fue recibida. La crítica la puso a parir; pero esto es algo que ya se esperaba. Aquí lo importante era la reacción del público; especialmente, los fans de la saga. Y aquí, aunque hubo gente que la defendió –y todavía la defiende –, la opinión generalizada es que este es el episodio más flojo de la saga.

Y yo, desde luego, soy de esa creencia.

Para mí, la película supuso un tremendo bajón en la saga, mucho mayor que el que supuso El Mundo Perdido.

Se culpó mucho a Joe Johnston de este desastre y, no voy a mentir, yo también me ensañé mucho con él. No obstante, con el tiempo, y más visionados de la película, me he dado cuenta de que, la verdad, este desastre no fue culpa suya y que, de hecho, su trabajo como director es de lo mejor de la película. Especialmente, en las escenas de acción, todas muy logradas y muy bien filmadas. Una de las mejores es, sin duda, la escena de los Pteranodos –otra escena de la novela de Parque Jurásico que no fue utilizada en ninguna de las películas anteriores –, el momento estrella de la película.

Para mí, Johnston hizo un buen trabajo e hizo lo que pudo en una producción que era el caos en persona. Para mí, Spielberg estuvo demasiado metido en la realización de A.I. Inteligencia Artificial (2001) y no supervisó la película tal y como debería. Así que la descoordinación fue total y tan solo la buena mano de Johnston pudo hacer que la cosa saliera adelante.

Donde mejor se ve esta coordinación es en los efectos especiales. Y esto sí que me da rabia.

En Parque Jurásico, uno de los empeños de Spielberg era que los dinosaurios animatrónicos a penas desentonaran con los realizados mediante CGI, cosa que consiguió. Sin embargo, aquí es otro cantar. Los dinosaruios animatrónicos, de nuevo obra del gran Stan Winston, son maravillosos y muy realistas. En cambio, los realizados por ordenador, no están mal hechos del todo, pero parecen más de dibujos animados y, sobre todo, desentonan una barbaridad con los animatrónics; en algunos casos, cuando saltaban de los animatronics al CGI, parecía que se veían dos dinosaurios diferentes.

Luego está el diseño de producción, el cual no está mal hecho, pero difiere mucho con el de El Mundo Perdido, no dando en ningún momento la sensación de que están en la misma isla. Lo justifican alegando que Isla Sorna es muy grande y que los acontecimientos de la segunda entrega se desarrollaban en la parte sur de la isla mientras los de esta se desarrollan en la parte norte. Pero, vamos, no creo que por muy grande que sea la isla InGen hiciera instalaciones diferentes.

En cuanto al diseño de los dinosaurios, este no está generalmente mal. Aunque hay algunas excepciones.

Como los Velociraptors. Porque yo esos Velociraptors con plumas en la cabeza no los tragué en su día y todavía hoy sigo sin tragarlos. Vale que recientes descubrimientos paleontológicos demuestran que los Velociraptors tenían plumas, pero, vamos, en esta saga el rigor científico no se ha aplicado precisamente a estos animales como para ponerse tiquismiquis con la ciencia. Lo que necesitamos son Velociraptors agresivos, que acojones solo con verlos –como los de la primera –, pero estos Velociraptors con sus plumas dan más risa que miedo.


Pero, bueno, esto no es nada comparado con la cagada más monumental de la película. Algo que cada vez que lo veo es como si me echaran sal en las heridas, a la vez que me dan ganas de vomitar; y también de darle una somanta de hostias al responsable.

Hablo de Ceratosaurus, el cual aparece en una escena; concretamente, esa en la que los protagonistas buscan el teléfono vía satélite entre la mierda del Spinosaurus; en esos momentos aparece un Ceratosaurus que parece que los va a atacar pero, cuando huele la mierda y comprueba que es la del Spinosaurus, se larga.

El que diseñó ese Ceratosaurus se cubrió de gloria. Porque, si os fijáis bien, no es, exactamente, un Ceratosaurus. Porque el diseño es el de un Tyranosaurus. El que diseñó ese bicho cogió el diseño de un T-Rex, le pintó la cabeza de rojo cual pavo, le añadió un cuerno y unas cuantas púas y, ale, si cuela, cuela. Para mí, que el que hizo esa mierda de diseño era un puñetero vago que nos tomó a los espectadores como gilipollas.

No obstante, aquí el mayor problema es el guión. Un guión que, como ya he dicho, sufrió muchas reescrituras y hasta llegó a ser escrito durante la marcha en pleno rodaje.

Para empezar, la historia es poco atrayente. Luego los personajes, con excepción de los recuperados de la primera –que aquí solo son Alan Grant y Ellie Sattler; este última, solo en una pequeña aparición –, que aquí en su mayoría son bastante planos y demasiado estereotipados, sin llegar a despertar ningún interés.

Luego hay algunas paridas de campeonato. La que se lleva la palma es lo del niño. Porque el que dicho niño lograra sobrevivir en la isla solo, vale. Pero es que no solo sobrevive, sino que se convierte en Rambo; espantando a los Velociraptors con botes de humo y robándole la orina al T-Rex. Joder, se queda un mes más en la isla y lo encuentran en plan Frank de la Jungla con dinosaurios.

Lo de que los Velociraptors dejan ir a los protagonistas por devolverles los huevos, mejor no hablo.

Sin embargo, de lo que si voy a hablar es del mayor error que, para mí, se pudo cometer en esta película. Hablo, claramente, de la muerte del T-Rex a manos del Spinosaurus.

Vale. El Spinosaurus es la gran novedad de la película y el animal mola bastante, no lo voy a negar. Pero el T-Rex es la gran estrella de la saga; es a esta saga, prácticamente, lo que Darth Vader a Star Wars. Spielberg supo verlo en la primera entrega, de ahí que ideara ese maravilloso final y así poder hacer su última gran aparición. Aquí, en cambio no pasa nada de eso. Aquí el T-Rex solo tiene una pequeña aparición –si no contamos lo del Ceratosaurus –solo para morir a manos del Spinosaurus, un animal más grande, pero que, cientificamene hablando, no poseía unas mandíbulas lo suficientemente fuertes como para romper el cuello de un T-Rex, ya que eran, principalmente, piscívoros y sus mandíbulas le servían más para pescar.

Pero, vamos, no me voy a poner ahora yo tiquismiquis con lo del rigor científico. Solo decir que, una cosa es quitarle protagonismo al T-Rex y otra es despojarlo completamente la dignidad. Esperemos que Colin Trevorrow arregle esto en la nueva entrega.


En la escena del principio, cuando el niño y el novio de la madre van en el paracaídas, la lancha a la que van enganchados pasa por una niebla y, al salir de ella, algo misterioso la ha atacado, ya que han desaparecido los ocupantes y la lancha está destrozada. Nunca en la película llegamos a descubrir que misterioso animal está detrás de este ataque.

Sin embargo, a mi esto me lleva a especular con algo de El Mundo Perdido. Como ya dije cuando analicé esa película, la parte en la que el T-Rex llega a San Diego es bastante rara. Es muy difícil de creer que el Rex se escapara, matara a todo el mundo y después volviera a la bodega, donde alguien moribundo lo volvió a encerrar. Pero, ¿fue realmente el T-Rex quién mató a la tripulación en la sala de mando? Porque apenas hay destrozos como los que haría un animal de ese tamaño.

Desde hace tiempo me viene asaltando la duda de que si  lo que en realidad mató a la tripulación del barco en la segunda es la misma cosa, o las mismas cosas, que atacaron la lancha en la tercera. De ser así, esto significaría que hay algo extraño en las aguas que rodean la isla; algo que puede vivir en el agua, pero también puede salir de ella.

Sin embargo, creo que este misterio no se aclarará nunca, ya que no parece que vayan a seguir con él en Jurassic World y puede que tampoco en ninguna de las demás entregas. Así que la cosa se queda en un misterio sin resolver que nos dará que pensar.

Yo creo que esto, el buen trabajo de Joe Johnston y la recuperación de Alan Grant de protagonista, hacen que la película reciba el aprobado. Eso sí, un aprobado con un cinco raspado.

Porque, desde luego, esta película es muy floja y supone un tremendo bajón en la saga. Menos mal que mañana se estrena la cuarta entrega y así la saga no se cierra con este film.