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25 de febrero de 2024

MADAME WEB (2024)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.















Bueno, finalmente he visto Madame Web, nueva película que forma parte de lo que se conoce como el Spider-Verse, un universo cinematográfico que Sony está haciendo con personajes relacionados con Spiderman, del cual poseen los derechos.

La historia comienza en Perú, en 1973, en medio de la selva amazónica, donde la embarazada Constance Webb (Kerry Bishé) busca una rara especia de araña. Pero, al encontrarla, su socio, Ezekiel Sims (Tahar Rahim), le dispara a ella y a los otros miembros de la expedición y roba la araña. Una extraña tribu indígena conocida como Las Arañas, la cual posee unas habilidades parecidas a las de las arañas, intenta salvar a Constance, pero no pueden evitar que muera, no sin antes dar a luz a su hija, Cassandra Webb.

Treinta años después, en 2003, Cassandra (Dakota Johnson) vive en Nueva York, donde trabaja como paramédico junto a su compañero, Ben Parker (Adam Scott), cuya cuñada, Mary Parker (Emma Roberts), se encuentra embarazada. Tras sufrir un accidente que la hace tener experiencia cercana a la muerte, Cassandra empieza a experimentar extraños fenómenos que en principio cree que se tratan de algún tipo de déjà vu hasta darse cuenta que de alguna manera puede moverse en el tiempo y ver el futuro.

Ezekiel, mientras, gracias a la araña que robó, ha adquirido superpoderes, además de haber prosperado mucho económicamente. Sin embargo, no para de ver su muerte en el futuro a manos de tres Spider-Women, lo que le lleva a buscarlas en el presente para asesinarlas antes de que adquieran sus poderes. Con ayuda de una hacker (Zosia Mamet) y tecnología robada a la NSA, logra averiguar que esas futuras mujeres araña son tres adolescentes, Julia Cornwall Carpenter (Sydney Sweeney), Anya Corazón (Isabela Merced) y Mattie Franklin (Celeste O'Connor). No duda en ir a por ellas para asesinarlas pero, por alguna razón, estas terminan en un mismo tres con Cassandra, quién tiene una visión de Ezekiel asesinándolas, lo que la lleva a tratar de protegerlas.

Esta es la cuarta película del Spider-Verse que nos llega y la primera de las tres que se estrenan este año. 




A la película no le está yendo nada bien. Está siendo un tremendo fracaso de taquilla, con 28 millones de dólares recaudados solo en EEUU y 26 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 54 millones de dólares que a penas se acercan a su presupuesto de 80 millones de dólares; eso sin contar otros gastos, como los de promoción, algo en lo que Sony acostumbra a excederse.

Además, está siendo pulverizada por crítica y público por igual, por lo que el fracaso es total.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Jamás había estado tan de acuerdo con las opiniones de la crítica y el público generalizado. Porque esta película se merece las pestes que están echando de ella por todos sitios; hasta diría que se quedan cortos.

Sony no para de lucirse con este Spider-Verse que se están cascando. Venom (Ruben Fleischer, 2018), era una película mediocre. Su secuela, Venom: Habrá Matanza (Andy Serkis, 2021), era un montón de mierda que hasta hacía quedar bien a su predecesora. Y Morbius (Daniel Espinosa, 2022), tres cuartos de lo mismo.

Pero, lo que han hecho con esta película no tiene nombre ni ningún tipo de perdón. Y no lo digo porque la película sea una mierda, que lo es, lo digo porque la película es también...


...UNA JODIDA ESTAFA


Porque es así, nos han estafado, como esos hijos de la gran puta que roban el dinero a la gente con estafas piramidales. Igual.

Por poner un ejemplo. Imaginaros si en Spiderman (Sam Raimi, 2002) solo viéramos a Tobey Maguire con el traje de superhéroe durante solo unos pocos segundos y toda la película fuera de él como Peter Parker recibiendo sus poderes y tratando de lidiar con ellos, pero en ningún momento le viéramos combatir el crimen con su icónico traje, el cual no han parado de mostrarnos en todas y cada una de las promociones de la película, dándonos una idea completamente equivocada de lo que el film en realidad es.

Pues eso es lo que nos han hecho con esta porquería de película, donde no hemos parado de ver en trailers, posters e imágenes promocionales a sus protagonistas enfundadas en sus trajes de Spider-Women, unos trajes muy molones y muy comiqueros, para que luego en la película solo las veamos con esos trajes y en plan superheroínas solamente unos segundos. 

Porque resulta que la parte en la que aparecen con los trajes es...


...UNA VISION DEL FUTURO


Eso es, la visión que tiene Ezekiel de su muerte y un corto plano al final -donde también vemos a Cassandra como Madame Web --es lo único que vamos a ver a las Spider-Women en esta película.

No sé los demás, pero a mi lo que me animaba a ver esta película eran, precisamente, las Spider-Women. Porque era eso lo que había ido a ver, una película de superheroínas arácnidas, no la historia de una paramédico que tiene que hacer de canguro de tres adolescentes, que eso es lo que parece esta película; de hecho, eso es lo que sería esta película si le quitamos al villano y las pocas escenas de acción que tiene.




Desde luego, yo he salido del cine con la sensación de que me han estafado. Y no me valen las excusas que van poniendo en las redes sociales los defensores de esta película -que los hay, por increíble que parezca -.

Que no me vengan con lo de que si esto es solo una película de orígenes, que es el punto de partida para algo más grande, que es algo diferente a lo que el cine de superhéroes nos tiene acostumbrados y bla, bla, bla... Ese no es el problema, son libres de hacer la película que quieran, como si quieren hacer una película experimental con las protagonistas leyendo El Quijote durante todo el metraje. Pero que luego no nos la traten de vender como algo que no es.

Pero, bueno, dejemos ya este tema porque, por desgracia, ese no es el único defecto de la película ¡Ojalá fuera ese el único problema! Pero no.

La película tiene varios defectos más, comenzando por el guion.

Un guion en el que han trabajado varias personas, incluida su director, S.J. Clarkson, o los guionistas de Morbius -eso explica muchas cosas -. Un guion lleno de situaciones tan ridículas y tan estúpidas que hasta dan vergüenza ajena. Parece que los guionistas escribían la primera gilipollez que se les pasaba por la cabeza, luego elegían las que más les gustaban y con esas formaban el guion.

El mejor ejemplo lo tenemos en la escena del restaurante, con la que hasta me llevé las manos a la cabeza y todo.

Vale que los adolescentes de hoy en día son bastante descerebrados y hacen muchas locuras, pero es que aquí tenemos tres adolescentes que parecen retrasadas mentales y cuesta creerse que el futuro van a ser superheroínas. Porque, sabiendo que las persigue un asesino sobrenatural, no se les ocurre nada mejor que ir a un restaurante lleno de gente, tontear con unos chicos y ponerse a bailar encima de una mesa como si estuvieran de despedida de soltera. Solo les faltaba grabarse con un móvil y subirlo a TikTok para que les quedara perfecto.

Pero, la cosa sigue. Porque tenemos a Cassandra que, aún estando buscada por asesinato y secuestro, la tía se puede marcar un viaje de ida y vuelta a Perú sin problemas o robar un taxi y pasearse con él por Nueva York como Pedro por su casa. Si, toma la precaución de quitarle las matrículas, porque todos sabemos que, tras la denuncia de un taxi robado, la policía no va a sospechar de un taxi sin matrículas conducido por una mujer cuya descripción encaja con la de una sospechosa buscada por asesinato.

Y su compañero, Ben, no se queda atrás. Le deja a él al cuidado de las adolescentes mientras ella se va a Perú, pero su cuñada se pone de parto antes de tiempo y a él no se le ocurre nada mejor que llevárselas al hospital también. Vamos a ver, son adolescentes, no niñas, por lo que podía dejarlas solas en la casa. Y si son tan gilipollas como para irse a otro restaurante a bailar sobre una mesa, es porque el destino -o Dios para los que seáis creyentes -quiere que mueran.

Por cierto, por si alguien no lo sabe aún, ese tal Ben es el Tío Ben Parker y su cuñada embarazada, interpretada por la sobrina de Julia Roberts, es Mary Parker, por lo que el niño que vemos nacer es el mismísimo Peter Parker, cuyo nacimiento vemos en esta película. No sé si esto es porque al final van a introducir a Spiderman en el Spider-Verse pero, la verdad, que me importa bien poco, porque a saber que Spiderman son capaces de hacernos Sony; y no me valen Tobey Maguire o Tom Holland como ejemplo, porque el primero es obra de Sam Raimi y el otro es obra de Marvel Studios.

Volviendo al guion, pues nada, una sucesión de tonterías a cada cual más ridícula. Encima, dejando cosas sin aclarar, como el tema del villano.




Sabemos quién es y su naturaleza. De hecho, no es un mal villano y, además, con el traje que le ponen aquí, nos dan una idea de lo que podría suponer que alguien como Spiderman fuese un villano y no un justiciero. El problema es que a penas nos cuenta nada sobre él.

Sabemos que la araña que robó le dio poderes y eso le hizo ser un hombre rico y poderoso, pero a penas sabemos más. No sabemos si tiene una empresa o si dirige una organización criminal o algo. Es alguien que está dispuesto a asesinar para conseguir, pero sin saber cuales son sus objetivos. Encima, cuando muere al final, no sabemos que ocurre con todo lo que posee o si las autoridades descubren que lo que es o que tiene tecnología robada a la NSA en su casa. Seguramente, la hacker que trabaja para él, interpretada por la hija de David Mamet, se encargará de borrar todas las huellas, pero esto es algo que debían habernos mostrado, aunque fuera un poco.

Sobre el reparto, no voy a decir mucho, tan solo decir que esto ha sido un desperdicio de buenas actrices que podrían haber dado mucho más de sí si el conjunto que las rodea no apestara tanto.

Bueno, vamos resumiendo ya.

La película es una puñetera mierda y una jodida estafa.

Si esto fuera una comedia dramática sobre una paramédico y tres adolescentes o un anuncio largo de Pepsi -porque ojo la publicidad descarada que hacen aquí de Pepsi -, pues la cosa estaría bien, pero no lo es, es una película de superhéroes -bueno, más bien, de superheroínas -que parece de todo menos una lo que es, pero nos han hecho creer que si lo es para llevarnos al cine engañados.

Desde luego, no sé como a los de Sony no se les cae la cara de vergüenza. Y todavía nos tienen preparadas para este año la de Kaven el Animalista y la tercera de Venom, por si no hemos tenido ya suficiente.




22 de diciembre de 2021

SPIDER-MAN: NO WAY HOME (2021)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.








La vida de Peter Parker (Tom Holland) se ha complicado después de que Mysterio (Jake Gyllenhaal) revelara al mundo que él es Spiderman y, además, le acusase de ser el responsable de su muerte y quién estaba detrás del ataque en Londres. Gracias a la intervención del abogado Matt Murdock (Charlie Cox), logra librarse de acciones penales por el momento, pero él, su tía May (Marisa Tomei), su novia MJ (Zendaya) y su mejor amigo, Ned Leeds (Jacob Batalon), además de otras personas de su entorno, son acosados constantemente por los medios de comunicación mientras la opinión pública se divide entre los que piensan que Spiderman es un héroe y los que piensan que es un villano; estos últimos, alentados por J. Jonah Jameson (J.K. Simmons).

Agobiado por la situación y viendo como esto afecta a sus seres queridos, Peter busca la ayuda del Doctor Extraño (Benedict Cumberbatch) quién pone en marcha un hechizo para que todo el mundo olvide que Peter Parker es Spiderman. Pero, al interferir en el hechizo, Peter provoca que este cree grietas en el multiverso que hacen que villanos que se enfrentaron en otros mundos a Spiderman lleguen a su realidad. Así, Peter se verá enfrentado con el Duende Verde (Willem Dafoe), el Doctor Octopus (Alfred Molina), Electro (Jamie Foxx), el Lagarto (Rhys Ifans) y Sandman (Thomas Haden Church).

Spider-Man: No Way Home es la tercera entrega de la actual saga cinematográfica del hombre araña. Saga que surgió gracias a un acuerdo entre Sony Pictures, poseedora de los derechos del trepamuros, y Marvel Studios.

Este acuerdo se debió a que ambas compañías tenían interesen conjuntos sobre el hombre araña. Mientras Marvel Studios buscaba introducir al superhéroe más icónico de Marvel en su universo cinematográfico, el Marvel Cinematic Universe, Sony Pictures buscaba poder formar parte de este lucrativo universo al tiempo que buscaban resarcirse de los flojos resultados de The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro (Marc Webb, 2014).

Este acuerdo dio como resultado las muy exitosas Spider-Man: Homecoming (2017) y Spider-Man: Lejos de Casa (2019). Además, permitió la aparición de Spiderman en Vengadores: Infinity War (2018) y Vengadores: Endgame (2019), dos éxitos enormes que superaron los dos mil millones de dólares cada una; en el caso de Endgame, hasta llegó a desbancar a Avatar (James Cameron, 2009) como la película más taquillera de la historia -aunque, recientemente, la película de Cameron ha recuperado el trono tras los reestrenos -.




No obstante, pese al éxito conseguido, unas diferencias entre Disney, propietaria de Marvel, y Sony por los porcentajes de beneficios de las películas hizo que el acuerdo se rompiera durante la post-producción de Lejos de Casa y Spiderman volvió a quedar fuera del MCU. Esto y el inexplicable éxito de Venom (Ruben Fleischer, 2018), el cual potenció el propio universo de Sony, el Spider-Verse, hizo creer que el paso del hombre araña por el MCU había terminado.

Sin embargo, semanas después, Marvel y Sony anunciaron un nuevo acuerdo que garantizaba una película más de Spiderman y la aparición de este en otra película del MCU. Más adelante, las compañías anunciaron un nuevo acuerdo, pero los términos de este no se hicieron públicos; aunque la productora Amy Pascal afirmó no hace mucho que tienen pensado hacer tres películas más de Spiderman con Marvel Studios.

Dejando esto a un lado, la tercera película que garantizaba el segundo acuerdo es la película que ahora nos ocupa. Tom Holland continúa siendo el actor que da vida a Peter Parker/Spiderman, Jon Watts, director de las dos películas anteriores, repite por tercera vez como director, al igual que los guionistas Chris McKenna y Erik Sommers.

No obstante, esta película llegaba con una peculiaridad. Y es que, utilizando el multiverso, la película introduce personajes vistos en las anteriores sagas del arácnido que no pertenecen a MCU, todos interpretados por sus respectivos intérpretes. Esto es algo que ya hizo en Tv el Arrowverse durante el crossover Crisis en Tierras Infinitas (2019-2020) y que el año que DC Films está haciendo en la película The Flash, que llegará a los cines en 2022.

Ni que decir tiene que esto generó una gran expectación que ha tenido su repercusión en la taquilla. Desde que se estrenó el pasado viernes, la película no para de batir records. A día de hoy, lleva recaudados 260 millones de dólares solo en EEUU y 340 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 600 millones de dólares cuando todavía no ha pasado ni una semana de su estreno. 

Además, en plena pandemia, dejando de nuevo en evidencia a los que van diciendo por ahí que la gente ya no va a los cines por miedo. De hecho, esta podría ser la primera película que podría superar los mil millones desde que comenzó la pandemia.

Además de eso, tanto la mayoría del público como la crítica la están adorando. 

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Directamente al gran, la película me HA ENCANTADO. Es, sin duda, la mejor de las tres; y mira que tanto Spider-Man: Homecoming como Spider-Man: Lejos de Casa me encantaron. Además, de todas las películas de arácnido que se han hecho después de 2004, esta es, sin duda, la única que está a la altura de las dos primeras películas de Sam Raimi y hasta podría echar un buen pulso con ellas.




No entraré mucho en detalles sobre el aspecto técnico y visual, ya que la película está muy lograda en este campo. Los efectos especiales y el diseño de producción son muy buenos y la dirección de Jon Watts es de lo más eficaz, se nota que el tipo va mejorando con cada película; ahora tengo más ganas de ver lo que hará con Los 4 Fantásticos.

El plato fuerte de esta película, que es la introducción de personajes de otras sagas empleando el multiverso, ha sido realizada de la forma más acertada. Ninguna de estas apariciones es un simple cameo -tan solo el del Matt Murdock de Charlie Cox pero, aún así, su aparición es genial -y todos tienen su importancia en la película y su peso en la trama. 

Además, algunos de ellos están hasta mejorados. Uno de los mejores ejemplos es Electro, que deja de ser azul y le dan un nuevo traje con el que, cuando utiliza la electricidad, se forma un efecto en su cara que recuerda a la máscara que el personaje utiliza en los cómics.

El otro mejor ejemplo es el Lagarto, que sigue teniendo aspecto humanoide, pero con un diseño mejor y ya no tiene esa descompensación entre cabeza y cuerpo que tenía en The Amazing Spider-Man (Marc Webb, 2012).

Es una pena que Paul Giamatti no pudiese regresar como Rhino porque, seguramente, le hubieran puesto un traje en lugar de meterlo dentro de un robot.

Y en cuanto a lo de juntar a los tres hombres araña cinematográficos, que decir, ha sido la hostia en patinete. Ver al Spiderman de Tom Holland interactuar con el Spiderman de Tobey Maguire y el Spiderman de Andrew Garfield, tanto en los momentos dramáticos como en las escenas de acción durante la espectacular batalla final en la Estatua de la Libertad, ha hecho todas mis delicias como fan.

Pero, a parte de todo esto, la película no se queda en un simple fan service. Su trama y su guión están muy conseguidos, equilibra muy bien el humor con los momentos dramáticos y nos muestra el definitivo salto a la madurez de este Spiderman interpretado por Tom Holland, quién al final hace un gran sacrificio que le da un giro completo a la saga, dejándonosla en un punto muy interesante si continúan con más entregas.

El final -maravilloso, por cierto -me recordó mucho al de Skyfall (Sam Mendes, 2012) ya que, al igual que en la película de James Bond, recupera elementos clásicos de Spiderman, como la máquina de coser, el apartamento con grandes ventanas para poder salir por ellas y, sobre todo, Spiderman corriendo y balanceándose entre los edificios de Nueva York. Lo dicho, una delicia para todo fan. 

En cuanto al reparto, muy bien.

Tom Holland vuelve a estar brillante como Peter Parker y Spiderman; especialmente, en el salto a la madurez que he mencionado antes. También Tobey Maguire y Andrew Garfield vuelven a estar geniales en sus respectivos roles del hombre araña. 



Willem Dafoe y Alfred Molina estuvieron excelentes cuando interpretaron al Duende Verde y a Doctor Octopus en las películas de Sam Raimi y aquí vuelven a estarlo. En el caso de Jamie Foxx como Electro, su trabajo es, incluso, mejor que el que hizo en la película de Marc Webb. Y, aunque estén la mayor parte del tiempo digitalizados, Rhys Ifans y Thomas Haden Church hacen también un estupendo trabajo como el Lagarto y Sandman.

Zendaya vuelve a estar fantástica como MJ -que sigue sin ser Mary Jane por mucho que le hayan añadido ahora el apellido Watson -y Jacob Batalon está muy bien como Ned Leeds, que ya no está tan insoportable como en las anteriores películas.

Benedict Cumberbatch vuelve a hacer un estupendo trabajo como Doctor Extraño. Además, se agradece que su presencia en la película no sea como nuevo mentor de Spiderman, como se dijo en un principio. 

Y Marisa Tomei está de nuevo impresionante en la que es su despedida como la tía May, ya que, lamentablemente, vemos su muerte en este film; aunque, eso si, en una escena impresionante. Además, ella es quién menciona por primera vez en esta saga la famosa frase de Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Spider-Man: No Way Home es una película excelente que ha sabido aprovechar muy bien el multiverso, dándonos la oportunidad de ver de nuevo a personajes míticos, y ha hecho que este Spiderman cinematográfico, al que hemos visto crecer a lo largo de los últimos cinco años, de el definitivo salto a la madurez.

Desde luego, espero que puedan continuar la saga. Kevin Feige confirmó que la cuarta entrega ya está en desarrollo, pero ahora los guionista van diciendo que no saben nada al respecto; claro, que podrían estar jugando al despiste, como Andrew Garfield con las muchas veces que declaró que no iba a aparecer en esta película.

Si hacen Spider-Man 4, en la escena de los créditos finales ya nos dan la pista de que el villano podría ser Venom. Pero, eso si, aunque esta escena enlaza con Venom: Habrá Matanza, el Venom que veremos será un Venom diferente, puesto que el de las películas de Tom Hardy se vuelve a su mundo a seguir criando gallinas.

Ya veremos a ver que hace. De momento, disfrutemos de esta estupenda película que ya tengo ganas de ver más veces.






5 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING (2017)





ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS muy grandes de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leerla o, por el contrario, lo hará bajo su total responsabilidad.

















Bueno, ya por fin he visto la tan esperada nueva película de Spiderman. Al igual que con Wonder Woman, ha habido que esperar tres semanas con respecto a su estreno en EEUU, cosa que no entiendo

Pero, bueno, ya tenemos la película en nuestras pantallas y ya puedo dar mi opinión sobre ella.

Después de haber ayudado a Tony Stark (Robert Downey Jr.) a luchar contra el Capitán América (Chris Evans) y los suyos en Alemania, la vida de Peter Parker (Tom Holland) no es la misma. Con el nuevo traje que le proporcionó Stark, está más centrado en la lucha contra el crimen como Spiderman y solo sueña con unirse a los Vengadores mientras empieza a descuidar sus estudios y otros aspectos de su vida. Cuando se pone tras la pista de unos individuos que están traficando con tecnología extraterrestre recogida de la batallas de los Vengandores termina enfrentándose directamente con su líder, El Buitre, un tipo que posee unas alas mecánicas que le permiten volar y son un arma muy poderosa.

Detrás el El Buitre se encuentra Adrian Toomes (Michael Keaton), un tipo que, tras la batalla de Nueva York, creó una empresa para limpiar la ciudad pero, un acuerdo entre Tony Stark y el gobierno, que da como resultado el Departamento de Control de Daños, deja a Toomes y su gente fuera del negocio. Enfurecido, Toomes decidió no devolver la tecnología chitauri que tenía en su poder y la empleó para crear una red que fabrica armas con esa tecnología y trafica con ellas. Pese a los consejos de Stark de no involucrarse, Peter decide enfrentarse a El Buitre; un enfrentamiento que tendrá consecuencias inesperadas.


Bueno, como siempre, comenzaré por el principio.

Spiderman 3 (2007) fue un éxito enorme, pero también una película que dejó muy mal sabor de boca a los fans y donde se vio un claro distanciamiento entre Sam Raimi y Sony Pictures. Estas diferencias parecían que se habían resuelto cuando, finalmente, la cuarta entrega de la saga que tenían prevista para 2011 se puso finalmente en marcha a finales de 2009. Sin embargo, las diferencias volvieron a resurgir y, al final, el estudio decidió apartar a Raimi, cancelar por completo Spiderman 4 y reiniciar por completo la franquicia.

Así, surgió The Amazing Spider-Man (2012), donde Marc Webb era quién dirigía y Andrew Garfield reemplazaba a Tobey Maguire como el hombre araña. La película tuvo éxito, pero un éxito bastante inferior al de las películas de Raimi, recaudando 757 millones de dólares a nivel mundial; ni siquiera el uso del 3D ayudó.

Y es que, a parte de lo innecesario que era que nos volvieran a contar los orígenes de nuevo –por mucho que cambiaran algunos aspectos e incluyesen la subtrama de los padres –, este nuevos Spiderman fue encontrado demasiado oscuro por un director y un estudio demasiado empeñados en emular la saga de Batman de Christopher Nolan que en tratar de hacer una buena adaptación de Spiderman.

Aún así, Sony le tenía mucha fe a esta nueva saga, hasta el punto de tirar la casa por la ventana con su secuela, The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro (2014), de nuevo dirigida por Webb, y tratando de hacer su propio universo cinematográfico, con una tercera y una cuarta entregas previstas para 2016 y 2018, respectivamente, y un spin-off de Venom y otro de Los Seis Siniestros.

Sin embargo, las cosas no salieron como tenían planeadas. Los resultados de The Amazing Spider-Man 2 no fueron los esperados y esto puso al estudio en una situación delicada. Pusieron Venom en 2016 y retrasaron la tercera entrega a 2018, quedando la cuarta entrega y Los Seis Siniestros en el aire, pero estaban como pollo sin cabeza sin saber como continuar la franquicia.

En los correos electrónicos filtrados en el Sony Hack se reveló que estaban tan desesperados que hasta llegaron a reunirse con Sam Raimi para intentar hacerle volver. Sin embargo, la bocaza de Amy Pascal, co-presidenta de Sony Pictures por aquel entonces, en uno de los correos filtrados acabó con esa posibilidad al comparar a Raimi con Joel Schumacher cuando dirigió Batman y Robin (1997).

No obstante, otros correos filtrados dejaron ver que había empezado a haber conversaciones para producir conjuntamente una nueva película de Spiderman. Aunque, al principio ambos estudios negaron esto, en febrero de 2015 se anunció la llegada de un acuerdo para reiniciar de nuevo al arácnido e introducirlo en el universo cinematográfico de Marvel.

La nueva película sería producida por Kevin Feige por parte de Marvel Studios y por Amy Pascal por parte de Sony Pictures. Marvel Studios tendría el control creativo de la película, aunque sería Sony Pictures la que financiaría el film, se encargaría de su distribución y promoción y se llevaría los todos beneficios con excepción de los del merchandising, ya que están en poder de Marvel.

Por su parte, Marvel Studios conseguía algo que los fans no paraban de pedirle, poder introducir a Spiderman en su universo y juntarlo con los Vengadores. De hecho, un año antes de la llegada de esta película, el nuevo Spiderman hizo su primera aparición en Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), logrando un gran éxito.

El actor elegido para dar vida al nuevo hombre araña sería Tom Holland, un actor joven, ya que Kevin Feige quería un Spiderman joven al que veríamos crecer a lo largo de la saga de una forma parecida a Harry Potter. Aunque, el fichaje que más llamó la atención fue el de Marisa Tomei como la nueva Tía May, dándonos por primera vez una Tía May sexy.

Después, posteriores elecciones de casting levantaron cierta polémica. La más sonada fue la de la actriz y cantante Zendaya para un personaje conocido como Michelle. Sin embargo, empezaron a surgir rumores de que su personaje era, en realidad, Mary Jane y esto generó una oleada de críticas y hasta insultos que convirtieron la red en un concurso de ver quién dice la mayor burrada. Muchos ya decían que la película iba a ser una mierda sin haber visto ningún material de ella y otros hasta empezaron a pedir que le devolvieran los derechos a Sony cuando está aún los sigue poseyendo.

Ni la elección de Michael Keaton como villano principal o la inclusión en la película de Iron Man (Robert Downey Jr.) parecía aplacar esta oleada de protestas. En el caso de Tony Stark fue peor, ya que su mucha presencia en los tráilers y posters hizo creer a muchos que esto iba a ser más un Iron Man 4 que una película de Spiderman.

Sin embargo, todo esto no impidió que la película siguiera adelante. Jon Watts, director poco conocido y con una filmografía poco destacable, fue el elegido para dirigir la película. Por su parte, el guión corrió a cargo de John Francis Daley y Jonathan Goldstein –que también aspiraron a dirigir la película –; aunque, su libreto luego pasó por muchas manos, incluidas las del propio director.


Finalmente, la pelicula se terminó y ya la tenemos en los cines. En taquilla, aunque no está siendo un gran bombazo, está teniendo mucho éxito, llevando recaudados 280 millones en EEUU y 355 millones más en el resto del mundo, llevando ya un total de 635 millones de dólares. Todo esto con un presupuesto de 175 millones de dólares; nada de los desorbitados presupuesto de 230 y 255 millones de las películas de Marc Webb.

Fuera de las taquillas, la crítica la ha recibido muy bien y en el público hay división de opiniones; aunque ganan mucho más las positivas que las negativas.

¿Y que opino yo?

Tenía mucho interés en ver esta película. Este nuevo Spiderman me gustó mucho cuando lo ví en Capitán América: Civil War. Sin embargo, aún faltaba ver como se desenvolvía en su propia película.

No obstante, el hecho de que fuera Marvel Studios la que tuviera el control creativo me daba cierta tranquilidad, ya que estos se están currando muy bien su universo cinematográfico y sus películas en general son buenas; unas más que otras, eso si, pero en general buenas.

Y, desde luego, con esta película han vuelto a estar muy acertados. Porque la película ME HA ENCANTADO.

Me ha parecido una película muy buena, con la que he disfrutado mucho y, pese a los muchos cambios que hacen, me ha parecido una muy buena adaptación que traslada muy bien los orígenes del hombre araña a los tiempos actuales; con un montón de huevos de pascua del MCU y, sobre todo, muchas referencias a los cómics del arácnido –la escena de Spiderman sepultado por bloques de hormigón nos trae ciertos recuerdosrecuerdos –. Y es que, después de cinco años, siento que he vuelto a ver una película de Spiderman de verdad, como me ocurrió con las dos primeras películas de Sam Raimi.

Y es que, sinceramente, aunque Andrew Garfield fue un buen Spiderman –y Emma Stone una estupenda Gwen Stacy –, las películas de Marc Webb, aunque no eran malas, fueron bastante decepcionantes al centrarse más en intentar emular al Batman de Christopher Nolan que en adaptar al hombre araña; por no mencionar que los villanos que nos sacaron eran una auténtica mierda –tan solo rescato a Electro; pero solo cuando es Electro, porque ese nerd despeinado que se ponía a fantasear delante de un espejo… –.

Esta película, en esencia, recuerda más a las películas de Sam Raimi; aunque, eso si, es muy diferente a estas.

Para empezar, la película ya desde el principio es una pasada con ese comienzo ambientado poco después de la batalla de Nueva York de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) en donde se nos presenta al villano principal. Después nos tocan la vena nostálgica presentándonos el logo de Marvel Studios con la melodía de la serie animada de los 60 de fondo para luego enlazar de una forma genial, y muy divertida, los sucesos de Capitán América: Civil War con la película.

A partir de ahí, la película va progresando –aunque hay algún que otro pequeño altibajo en la primera parte –hasta culminar en un final que, desde luego, a mí me ha parecido brillante, con Peter rechazando formar parte de los Vengadores –pese a que este era su gran sueño al principio –y el nuevo traje mejorado que le ofrece Tony Stark –que podría tratarse de la Iron Spider –, ya que se da cuenta de que todavía no está preparado para eso.

Y es que, en el fondo, la película va de eso. Muchos se quejan de que en todo el metraje no llegan a decir la famosa frase de un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Sin embargo, no lo hacen porque no lo necesitan, ya que el significado de esta frase está presente en todo momento.

Cuando Kevin Feige dijo que quería que viéramos crecer a Peter Parker, no solo se refería a verlo crecer físicamente, sino a verle madurar, aprender de sus errores, a darse cuenta de que sus acciones tienen consecuencias y, sobre todo, a pensar más en la gente que le rodea. Todo eso está tratado en la película de una forma muy lograda gracias, especialmente, a un guión muy eficaz y trabajado que no da en ningún momento la sensación de haber pasado muchas manos.

En el aspecto visual, no hay mucho que decir. La película está genial, como las demás películas de Marvel Studios. Los efectos especiales son estupendos y el diseño de producción es alucinante.

Jon Watts no se puede decir que sea un Sam Raimi, el tipo no le aporta a la película la misma personalidad que Raimi si aplicaba a sus películas –al menos, las dos primeras –. Sin embargo, a su favor tiene que es un director muy eficiente que ha hecho en la película un estupendo trabajo. Especialmente, en las escenas de acción, muy bien rodadas y de lo más espectaculares; con momentos alucinantes, como la escena del monumento a Washington, la escena del Ferri o, sobre todo, el climax final con el avión. Además, la puesta en escena es sensacional; sobre todo, en los momentos en los que El Buitre hace su aparición.

Pero, no es solo en las escenas de acción donde ha despuntado. El tipo maneja muy bien a los actores y en los momentos dramáticos logra estar a la altura. Aquí no tenemos la muerte del Tío Ben ni se hace mención a ella –tan solo una referencia a un hecho trágico en la familia; que ya han confirmado que se trata de la muerte del Tío Ben –. Sin embargo, digo lo mismo que con la famosa frase, pese a que no la mencionan, la muerte del tío Ben está presente en toda la película.

De hecho, la presencia de Iron Man y el hecho de que en este universo Tony Stark sea el mentor de Spiderman, obedece al intento por parte del protagonista de buscar una nueva figura paterna que supla la ausencia de su tío fallecido.


Por cierto, Iron Man tiene una presencia justa en esta película. Muchos se echaron las manos a la cabeza al ver una gran presencia suya en los tráilers, posters y demás material promocional; incluso a los que les gusta prejuzgar a las películas sin haberlas visto aún ya se referían a ella como Iron Man 4. Pero, nada más lejos de la realidad. Iron Man no se apodera para nada de esta película y tiene la presencia bastante reducida, apareciendo solo cuando tiene que aparecer.

Otra cosa beneficiosa de la presencia de Iron Man en esta película es algo que ya se veía en Capitán América: Civil War, que es el hecho de que sea Tony Stark quién le proporciona a Peter el traje sofisticado mientras este, antes de conocerle, combatía el crimen con un traje más casero y artilugios que él mismo se fabricaba con lo que encontraba en la basura.

Ya vimos este traje, cuyo diseño me encanta, en la nombrada película del Capitán América y aquí vemos que tiene un montón de parafernalia –tiene hasta calefacción, no os lo perdáis –y hasta llega a estar dotado con una inteligencia artificial, Karen –que cuenta con la voz de la estupenda Jennifer Connelly; quién “casualmente” es la esposa en la vida real de Paul Bettany, quién le ponía voz a JARVIS y ahora interpreta a Vision –.

Muchos se han quejado de que el traje tiene demasiada tecnología y que, en ocasiones, llega a resultar abrumadora; llegando a parecer más una armadura de Iron Man que un traje de Spideman.

Es cierto que el traje tiene demasiada parafernalia, no lo voy a negar. Sin embargo, ahí radica otro de los aciertos de la película. Porque toda esta tecnología termina superando a Peter y este termina perdiendo le traje cuando Tony Stark le ordena que se lo devuelva. Esto le obliga a volver a su traje y sus artilugios caseros para enfrentarse con El Buitre, aprendiendo la lección de tiene que ser él mismo para ser un héroe.

Vamos ahora con el que, para mí, es el mayor acierto de la película: EL VILLANO.

Para mí, El Buitre ha sido un villano estupendo. Con una excelente interpretación de Michael Keaton, una indumentaria de lo más acertada y unas las alas mecánicas que están logradísimas y, a parte de permitirle volar, también son una peligrosa arma que lo convierte en un enemigo impracable; muy en la linea de su homólogo en las viñetas. Desde luego, es para coger a Marc Webb de las orejas y enseñarle como se hace un villano de Spiderman en condiciones.

Aunque, el gran acierto del personaje es su parte humana y como ha sabido potenciarla en la película; algo que hizo Raimi muy bien en su día y que aquí, alegremente, han recuperado.

Una cosa que ha hecho siempre que Spiderman guste tanto es que es un superhéroe con el que te puedes identificar. Ya que, pese a sus superpoderes, es una persona normal y corriente, que estudia, trabaja y suele tener problemas personales y económicos. En la película todo eso se ha respetado pero, además, se lo ha aplicado también al villano, que en la película es un simple currante y padre de familia puteado por la gente de arriba.

No es que le esté justificando, pero si es fácil ponerse en la piel de este personaje e identifiacarse con él; seguro que a más de uno le entró ganas de aplaudir cuando le da el puñetazo a ese cabrón del Departamento de Control de Daños –a mí, desde luego, si –.

Luego, encima, nos dan la gran sorpresa de que resulta ser el padre de Liz, la chica que le gusta a Peter, llevando el enfrentamiento entre él y Spiderman a terrenos más personales. Además de que esto ayuda a lo que he dicho antes de que Peter descubre que sus acciones tienen consecuencias, ya que, al derrotarlo y destruir su organización, también destroza la vida de Liz que, a parte de descubrir que su padre es un criminal, se ve obligada a abandonar el instituto y la ciudad, dejándole a él un sentimiento de culpa pese a haber hecho lo correcto.

Por todo esto y mucho más, este Buitre es, sin duda, uno de los mejores villanos del MCU y del cine de superhéroes en general. Además, sé que me arriesgo a que me lapiden por lo que voy a decir, pero Michael Keaton me ha gustado más en este papel que como Batman.


En la película tenemos más villanos; pero son villanos más secundarios que, en realidad, son secuaces de El Buitre y que eran antes sus trabajadores. Tenemos a Shoker por partida doble con los alter egos de Jackson Brice, interpretado por Logan Marshall-Green, y Herman Schultz, interpretado por Bokeem Woodbine. El otro villano es Tinkerer –El Chapucero para los españoles –, interpretado por Michael Chernus, que es el cerebro de la organización de El Buitre, encargado de convertir la tecnología extraterrestre en armas.

Así es como la película ha sabido introducir varios villanos sin llegar a abrumas o saturar la película. Incluso nos introducen a potenciales villanos para futuras secuelas. Como Mac Gargan, interpretado por Michael Mando, que no es otro que MacDonald Gargan, el alter ego del Escorpión y que ya nos lo anuncian como futuro supervillano en una de las escenas post-créditos; donde, además, se hace alusión a que otros villanos se están reuniendo contra el hombre araña y que podría ser una referencia a Los Seis Siniestros.

Siguiendo con el reparto. De Tom Hollando no me hace falta decir mucho. Ya en Capitán América: Civil War demostró ser un excelente Peter Parker y el mejor Spiderman cinematográfico y en esta película no solo continúa demostrándolo, sino que hasta mejora y todo.

Lo mismo digo de Marisa Tomei como una Tía May madura y sexy –algo de lo que se mofan en la película unas cuantas veces –. Los puristas no paran de tocar las narices pidiendo una Tía May anciana. Pero a mí no me desagrada, porque no soy nada purista, ya tuvimos una estupenda Tía May anciana en las películas de Raimi y, para que negarlo, Marisa Tomei está para comérsela.

Luego tenemos a los compañeros de instituto de Peter, un casting que ha levantado mucha polémica por el intercambio de razas.

Ya he hablando antes de los rumores de que Zendaya iba a ser Mary Jane y la polémica que esto suscitó. Pero, nada de eso. Su personaje se llama Michelle Jones y al final dice que la llamen MJ, pero solo como una broma; ya he dicho que esta película tiene muchas mofas.

Dejando esto a un lado. A mi Zendaya me ha gustado mucho en esta película. La chica lo hace bien y su personaje mola mucho, una chica que pasa de todo y va a su bola, pero que es más inteligente de lo que aparenta –me recordó a Scarlett Johansson en La Puntuación Perfecta (Brian Robbins, 2004) –. Aquí la han tenido como muy secundaria, pero me da que va a dar bastante más juego en las secuelas; no hay más que ver su último plano, que nos deja ver que va a deducir dentro de poco que Peter Parker es Spiderman –si es que no lo ha deducido ya –.

En cambio, Laura Harrier si interpreta a Liz Allan, que en los cómics es una chica blanca y rubia. Sin embargo, Liz Allan nunca ha sido un personaje muy relevante en los cómics y en esta película, aunque es el interés amoroso del protagonista y la hija del villano, tampoco tiene mucha relevancia, ya que aquí no hay romance en la linea de las películas de Raimi y Webb.

El hawaiano Jacob Batalon interpreta a Ned Leeds, que aquí lo han convertido en un gordo nerd que es el mejor amigo de Peter. Batalon hace un buen trabajo, pero el personaje es un poco cargante y si lo hubieran eliminado a mitad de la película ni me habría enterado.

Luego tenemos a Toni Revolori, un actor estadounidense de origen hispano que da vida al famoso Flash Thompson, generando también polémica; no solo racial, sino por el nuevo enfoque que le han dado al personaje, convirtiéndolo en un matón de internado británico. Para mí, el actor ha hecho un buen trabajo y el nuevo enfoque que le han dado no me desagrada, es otro tipo de matón que, en lugar de dar palizas, ataca con las palabras, que pueden llegar a ser más hirientes que los golpes.


También tenemos a Betty Brant, que aquí es una amiga de Liz. Está interpretada por Angourie Rice, que es una actriz blanca, así que no hay polémica racial. No obstante, su aspecto recuerda más a Gwen Stacy que a la Betty Brant de los cómics. Sin embargo, en la película vemos que trabaja en el noticiario del instituto, lo que nos hace ver que le interesa el periodismo, algo que en el futuro la puede llevar a trabajar en la redacción de cierto periódico.

Por lo demás, a parte de Robert Downey Jr., que vuelve a interpretar a Tony Stark como si hubiera nacido para ello, tenemos de nuevo a Jon Favreau, que vuelve a estar en su salsa como Happy Hogan, y nos dan la alegría de recuperar a Gwyneth Paltrow –a quién no veíamos desde Iron Man 3 (Shane Black, 2013) –, que vuelve a estar fantástica como Pepper Potts.

Además, también participa Chris Evans como Capitán América. Pero no solo aparece en los vídeos didácticos del instituto, también protagoniza la segunda escena post-créditos, la que aparece justo al final de todas las letras. Una escena tronchante donde los responsables de la película se mofan tanto de ellos mismos como de los que nos quedamos viedo los créditos para ver esas escenas.

Una escena como esa deberían haber incluido al final de los créditos de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia; al menos, nos habríamos reido un poco en lugar de salir del cine con dos palmos de narices.

Bueno, vamos con cosas que no me han gustado de la película, que las tiene, ya que no es una película del todo redonda.

Una cosa que me molesta mucho son las escenas que sacan en los tráilers y luego en la película ni están ni se las espera. Y aquí hay unas cuantas: ¿Dónde esta ese plano de Spiderman y Iron Man volando juntos hacia la pantalla?

Luego tenemos que ninguno de los dos Shocker que aparece en la película lleva máscara. Pero, ese no es el problema. El problema es que unas imágenes filtradas del rodaje de la película mostraban a un Shocker con máscara que lucía un aspecto genial; además, también salieron unas promo arts de la película que también mostraban a Shocker con máscara. ¿Qué narices ha pasado?

Volviendo al rodaje, hay también otras escenas que se vieron rodándose –como aquella que se rodó con un helicóptero en la que Spiderman salvaba a unas chicas –que luego en la película ni se las ve. Para mí que la película iba a ser mucho más larga y quedó mucho material en la sala de montaje. Por suerte, el montaje final no da la sensación de ser una película mutilada.

Luego tenemos que la película tiene mucha comedia. Los momentos cómicos están muy logrados y el tono cómico encaja muy bien con este nuevo Spiderman. Pero, si es cierto que a veces se pasan un poco con la comedia y hay algunas escenas y personajes cómicos –como el ya nombrado Ned Leeds –que sobran.

Bueno, vamos resumiendo ya; que esta review me está durando más que las obras del Escorial.

Para mí, Spider-Man: Homecoming me ha parecido una película muy buena, un estupendo reinicio del personaje y una logradísima forma de introducirlo en el MCU; esto ya lo hicieron en Capitán América: Civil War, pero aquí lo continúan muy bien.

Desde luego, me ha dejado con ganas de ver más, por lo que espero con muchas ganas la secuela –prevista para 2019 –y, sobre todo, ver de nuevo a este Spiderman en Avengers: Infinity War; donde si se pondrá esa Iron Spider que le proporcionó Tony Stark al final –se vio en el tráiler mostrado en la Comic-Con de San Diego –.


Comparándola con las otras películas y los otros Spidermans cinematográficos, aquí tengo dos opiniones.

Para mí, este Spiderman interpretado por Tom Holland me parece el mejor Spiderman cinematográfico visto hasta la fecha; ya lo dije en Capitán América: Civil War y aquí lo mantengo. Sin embargo, una cosa es el personaje y otra cosa son las películas.

Para mí, esta película supera con creces las dos entregas de la saga de Marc Webb; es que les pasa por encima como un Monster Truck pasando por encima de dos coches. En cuanto a la saga de Sam Raimi, a Spiderman 3 (2007) la supera con creces –aunque, esto no es muy difícil –, sin embargo, personalmente, para mí se queda por detrás de Spiderman (2002) y Spiderman 2 (2004), que todavía siguen siendo las mejores películas que se han hecho del hombre araña.


Eso si, aunque esta película no consiga superar o igualar a esas películas, si se les acerca mucho.