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24 de octubre de 2023

LOS MERCEN4RIOS (2023)


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.











Bueno, he tardado en verla, pero ya he podido ver la cuarta entrega de la saga The Expendables, conocida en España como Los Mercenarios, que nos ha traído Sylvester Stallone.

Aunque, esta vez, Stallone ha decidido echarse a un lado y dejarle el protagonismo a Jason Statham, quién interpreta en esta saga a Christmas, el número dos de su personaje.

La historia comienza en Libia, en una antigua planta química de Gadafi que es atacada por unos mercenarios liderados por Suarto Rahmat (Iko Uwais), los cuales pretenden robar unas ojivas nucleares para Ocelot, un misterioso líder criminal cuya identidad se desconoce y muchos lo consideran un mito. Barney Ross (Sylvester Stallone) y su equipo de mercenarios son contratados para frustrar este robo por Marsh (Andy García), su nuevo contacto con la CIA. Ross se toma esta misión de forma personal, ya que, en el pasado, también participó en una misión contra Ocelot que salió mal y su equipo resultó muerto.

Ross y sus mercenarios logran interceptar a Rahmat y los suyos en pleno robo, pero este logra derribar su avión y matar a Ross. Lo peor es que Christmas (Jason Statham), mejor amigo de Ross y su número dos en el equipo, deja de lado la misión para intentar salvarle la vida sin éxito y, con ello, permite que que Rahmat escape con las ojivas. Como consecuencia, Christmas es apartado del equipo, a cuyo frente ponen a Gina (Megan Fox), una operadora de la CIA que, además, es ex-novia de Christmas. El equipo es enviado a un barco donde Rahmat va a entregarle las ojivas a Ocelot, quién pretende detonarlas cerca de Rusia en ese barco, disfrazado como un portaaviones estadounidense, y provocar la III Guerra Mundial. Pero Christmas, deseoso de vengar a su amigo, decide seguirles la pista y actuar por su cuenta con la ayuda de Decha (Tony Jaa), un antiguo miembro del equipo de Ross.

Los Mercenarios 3 (Patrick Hughes, 2014) no hizo los resultados en taquilla esperados, de ahí que esta cuarta entrega haya tardado tanto en llegar. Bueno, aunque también podían haber influido otros factores en este retraso, ya que se va diciendo por ahí que, después de la tercera, Stallone y el estudio estuvieron enfrentados y eso tuvo la saga paralizada hasta que el estudio le hizo una jugarreta a Stallone y le quitaron el control sobre la saga y tuvieron vía libre para hacer esta película.

Esto es solo un rumor, pero eso explicaría lo poco que Stallone sale en la película y que esta sea su despedida de la saga, dejando ahora como principal protagonista a Statham.




Aunque, dudo mucho que vayan a hacer más películas en vista de los resultados económicos de esta, que hacen que los de la tercera película no parezcan tan malos. Con 100 millones de dólares de presupuesto, la película solo ha recaudado 49 millones en todo el mundo, un desastre en toda regla. Por no hablar de que la crítica la ha pulverizado, el público tampoco la respalda y hasta la mayoría de fans de la saga echa pestes de ella.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Recuerdo cuando llegó la primera película de la saga, Los Mercenarios (2010), dirigida y protagonizada por Stallone, la cual se nos anunció como una gran acontecimiento, reuniendo a viejas glorias del cine de acción de los 80 para encarnar a un grupo de mercenarios formado por soldados veteranos que emprendían una guerra contra un dictador corrupto. Además, la película nos iba a brindar la oportunidad de ver juntos por primera vez en la pantalla grande a la Trinidad del cine de acción (Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis), lo cual iba a ser una pasada.

Con todo esto, me hice unas expectativas enormes en su día pero, al final, mucho ruido y pocas nueces. El resultado fue una película de acción simplona que se ve tan rápido como se olvida. Encima, la reunión de la Trinidad se limitaba a una sola escena donde los personajes lo único que hacían era tener una conversación y ya está.

Aún así, la película tuvo éxito y esto dio lugar a que se hiciera una secuela, The Expendables 2 (2012), donde Stallone le cedió la dirección a Simon West. Después de la enorme decepción que me llevé con la primera, esta la vi con unas expectativas mucho más bajas y, sin embargo, el resultado fue a la inversa.

Puede que The Expendables 2 esté lejos de ser una maravilla y sea solo una película de acción para pasar el rato también, pero supera en mucho a su predecesora y disfruto enormemente viéndole, cosa que no ocurre con la otra. Además, esta vez estuvieron más acertados y la reunión de la Trinidad es mucho mejor, no limitándose a ser solo una simple escena de conversación, sino que les vemos combatir juntos y todo. Encima, teníamos a Chuck Norris pululando por ahí y a Jean Claude Van Damme haciendo de villano sin ponerle una peluca hortera.

Con todo esto, cuando se hizo la tercera entrega, la ya mencionada Los Mercenarios 3 (Patrick Hughes, 2014), me animé más a verla, pero de nuevo me llevé otro chasco, mayor incluso que con la primera que, por muy decepcionante que fuera, no era del todo una mala película. Esta, en cambio, fue un bodrio de campeonato que, encima, traicionaba el espíritu de la saga introduciendo un equipo nuevo con personajes jóvenes, queriendo hacer así un choque de generaciones, pero que les salió como el culo.

Todo ello acompañado de unos nefastos efectos especiales y unas escenas de acción muy mal rodadas. Encima, Stallone cedió a las presiones del estudio e hizo la película PG-13, con lo que no parábamos de ver cuerpos acribillados que quedan intactos y sin una sola gota de sangre o momentos patético, como poner una pila de cajas frente a la cámara para ocultar un degollamiento. Querían ampliar la franquicia a otro tipo de público y lo único que hicieron es casi hundir una saga que ya de por si no había comenzado muy bien, pero que había remontado en la segunda entrega.




Después de esto, ni me quedaban ganas de que hicieran una cuarta película. Además, dado que es la única película de la saga que me gusta y que he visto varias veces sin cansarme de verla, a la segunda entrega la llamo The Expendables 2, en lugar de Los Mercenarios 2, para diferenciarla de las otras.

Pero, en fin, ya que han hecho una cuarta, pues había que verla. Eso así, esta vez no me he molestado en verla en cines, como las otras, porque también me intuía aquí otro tongo.

Pues bien, una vez vista la película, digo a su favor que, cinematográficamente hablando, la he encontrado mejor que la tercera; aunque, eso no tiene mucho mérito, ya que hasta una pantalla en negro es mejor que esa película.

Sobre si me ha gustado o no, ya he dado una pista con el título. Si me hubiera gustado tanto como la segunda, habría mantenido el título original, Expend4bles, pero ya habéis podido ver que la llamo por el título que le han puesto en España, Los Mercen4rios, así que ya os imaginaréis por donde van los tiros.

La película no solo no me ha gustado, hasta me ha aburrido mucho en su primera parte. La cosa mejora luego en la segunda, cuando empieza la acción en el barco, cuando empiezan los tiroteos y las escenas de acción. Pero, hasta que todo eso llega, nos toca ver una trama que no avanza nada donde las únicas escenas de acción las tenemos en Libia y tampoco son gran cosa.

Todo ese rollo de Christmas siendo apartado del equipo y buscando trabajo por ahí en la seguridad privada es un rollo patatero. Admito que mola el momento en el que le parte la cara a ese influencer gilipollas, pero tampoco es gran cosa. Luego, todo ese rollo de pareja que se trae con Megan Fox de ahora nos peleamos ahora nos revolcamos en la cama, a parte de estar ya muy trillado, no hace más que hacer a la película más aburrida.

Y, por cierto, ya que han recuperado la clasificación R, podrían habernos dado una escena de sexo en condiciones y no un plano de Megan Fox en ropa interior que se puede encontrar con una rápida búsqueda en internet.

Y, hablando de Megan Fox, tanto ella como las nuevas incorporaciones son desaprovechados terriblemente. Tan solo han aprovechado un poco a Iko Awais como villano, pero ni tan siquiera es el villano principal. Que esa es otra, pero de eso hablaré más adelante.

Pero, el mayor desperdicio que han hecho ha sido con Tony Jaa. Su personaje me ha encantado y me ha parecido lo mejor de la película; hasta pediría que le dieran una película propia y todo. Sin embargo, aunque le vemos luchar un poco, no le dan un solo momento para lucirse. Tan solo tiene un oportunidad en una escena de pelea, pero se tiene que unir a la asiática Targaryen para estropearlo. Claro, que tampoco la culpo a ella, porque durante todo la película la estaba usando solo como adorno.

Porque, vamos, que modo de desperdiciar a los personajes femeninos, lo único que consiguen es que cada vez eche más de menos a Nan Yu en The Expendables 2, la mejor fémina de toda la saga.

El director, Scott Waugh, no lo hace del todo mal. Las escenas de acción están bien rodadas y los efectos especiales son decentes. Pero, al menos al comienzo, el montaje ha sido de pena. Eso de alternar la escena de Libia con otras escenas con los protagonistas es para hacérselo mirar. La película debería haber comenzado con el asalto a la planta química como prólogo, después salir el titulo, las escenas con los protagonistas, el momento en el que se les encomiendan la misión y luego la muerte de Ross en otro escenario, no en la escena de Libia.

Me da a mi que había una escena de acción entre medias de Libia y el barco que era donde moría Ross, pero debieron cortarla por razones de presupuesto o de duración, haciendo al final ese pastiche que vemos.

Ahora vamos con lo del misterioso villano, Ocelot, con el que han querido hacer una especie de homenaje a Sospechosos Habituales (Bryan Singer, 1995) con todo eso del barco donde sabemos que el misterioso villano está ahí, pero no podemos verlo. Pero, vamos, otra cosa que les ha salido como el culo, porque el misterio sobre la identidad del villano hace de todo menos sorprender. 




Yo cuando vi que había un villano misterioso en la película cuya identidad podría ser cualquiera de los personajes del film, rápidamente, me dije que, una de dos, o es el personaje de Andy García, tomando así el camino más fácil, o es el propio Barney Ross, dándole un inesperado giro a la saga. Porque estaba más que claro que la muerte de Ross era fingida.

Pues bien, al final optan, como no, por el camino fácil, algo que podrían haber arreglado si la reaparición de Stallone con ese helicóptero de combate hubiera sido épica, pero de nuevo el mal montaje de Waugh vuelve a jugar en contra del film.

Además, que al final Ocelot resulte ser el personaje de Garcia hace que todo lo que hemos visto con Statham en la primera parte de la película resulte más estúpido de lo que ya es. Si su plan era coger prisioneros a los mercenarios para intercambiarlos por el testigo que puede identificarle ¿Para qué sacar a Christmas del equipo? Si lo hubiera dejado dentro, lo habría hecho prisionero con los demás y no le hubiera supuesto un problema. Además, no hubiera hecho tan innecesario lo de la trampilla que se abre si le orinas encima que, visto lo visto, se la podrían haber ahorrado de lo ridícula que es.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Si Los Mercenarios 3 casi hundió esta saga, esta cuarta película, aunque mejora un poco a la tercera, le ha dado el tiro de gracia. De todas maneras, esta saga ya empezó mal desde el principio y, aunque una de sus películas mejoró las cosas, sus responsables la han terminado de echar a perder.

Lo siento, The Expendables 2, pero te quedas sola. Claro, que tú no tienes la culpa de que tus hermanas la hayan cagado.




23 de agosto de 2014

LOS MERCENARIOS 3 (2014)






















Tercera entrega de esta saga orquestada por Sylvester Stallone –quién ya está trabajando en Rambo V –y que su principal baza es juntar a cuantas más estrellas del cine de acción mejor; tanto viejas glorias del cine de acción de los 80 y 90 como estrellas del cine de acción actual.

Barney Ross (Sylvester Stallone) y tres de los miembros de su equipo mercenario, Lee Christmas (Jason Statham), Gunnar Jensen (Dolph Lundgren) y Toll Road (Randy Couture), ayudan a escapar a un antiguo miembro del equipo, conocido como Doctor Muerte (Wesley Snipes), de una prisión militar. La intención de Ross es que les ayude en una peligrosa misión en la que deben interceptar un cargamento de armas destinado a un señor de la guerra de Somalia. Tras reunirse con Hale Caesar (Terry Crews), el miembro del equipo que faltaba, se disponen a realizar la misión. Es entonces cuando Ross descubre que el tipo que vende las armas es Conrad Stonebanks (Mel Gibson), un antiguo socio que le ayudó a fundar su equipo, pero que le traicionó y creía muerto.

Stonebanks logra escapar, no sin antes herir gravemente a Caesar. Más tarde, Ross tiene un encuentro con MaxDrummer (Harrison Ford), un nuevo enlace con la CIA, quién le dice que quieren capturar a Stonebanks vivo. Ante este nuevo reto, Ross decide dejar a un lado a su equipo y, con la ayuda de Bonaparte (Kelsey Grammer), se busca un nuevo equipo con miembros más jóvenes. Estos son John Smilee (Kellan Lutz), un ex-marine, Luna (Ronda Rousey), encargada de la seguridad de un nightclub, Thorn (Glen Powell), un experto informático, y Mars (Victor Ortiz), un experto en armas. Ross y su nuevo equipo llegan hasta Rumania, donde Stonebanks está haciendo otro de sus negocios. Al principio, la operación es un éxito y logran capturar a Stonebanks; pero las cosas se tuercen y el equipo es capturado. Tan solo Ross logra escapar a duras penas y Stonebanks le envía un vídeo mostrando a los miembros de su equipo prisioneros retándole a ir a por él y rescatarlos.

Como ya he dicho, el principal artífice de esta saga es Sylvester Stallone. El tipo cogió un guión de Dave Callaham que iba dando vueltas por los estudios de Hollywood y lo reescribió a su gusto hasta convertirlo en la primera entrega de la saga, Los Mercenarios (2010), que él mismo dirigió y que tuvo bastante éxito. Con un presupuesto de 80 millones de dólares, recaudó 103 millones solo en EEUU y 171 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 274 millones de dólares.

Con todo esto, la secuela no se hizo de esperar y dos años después llegó su primera secuela, The Expendables 2 (2012), donde Simon West se encargaba de la dirección mientras Stallone seguía ejerciendo de protagonista y co-guionista. La película, que costó 100 millones de dólares, no fue un gran éxito en EEUU, donde solo recaudó 85 millones de dólares. No obstante, en el resto del mundo arrasó con 220 millones recaudados que la hacen la entrega más taquillera con un total de 305 millones de dólares.


Ahora nos llega esta tercera entrega, con un presupuesto similar al de la segunda entrega, donde Stallone ha reunido un reparto mucho mayor que las anteriores que incluye nombres como Mel Gibson –que da vida al villano principal –, Harrison Ford, Wesley Snipes o el español Antonio Banderas. Aunque hubo algunos que no pudieron –y no quisieron también unirse –, como Steven Seagal, Jackie Chan o Nicolas Cage –que debía haber sido quién diera vida al villano principal –, o el mismísimo Clint Eastwood.

También ha habido bajas de actores que aparecieron en las anteriores estregas. Como ya ocurrió en la segunda, Mickey Rourke –que afirma que participó en la primera como un favor de amigo a Stallone –se negó a participar también en esta. Tampoco han repetido Jean-Claude Van Damme –quién debía interpretar al gemelo de su personaje en la segunda –, o Chuck Norris.

Aunque, la baja más sonada ha sido la de Bruce Willis.

Willis estaba dispuesto a participar. Sin embargo, pidió que se le pagaran cuatro millones de dólares –un millón por cada uno de los cuatro días que iba a participar. Esto no hizo mucha gracia a Stallone quién, aparte de buscarle un reemplazo, le acusó públicamente de ser vago y codicioso.  Declaraciones por las que, más tarde, se disculpó.

La película se estrenó en EEUU el pasado viernes, 15 de agosto –un día antes en España –y sus resultados han sido de los más decepcionantes, recaudando solo 15 millones de dólares en la taquilla estadounidense y colocándose directamente en el cuarto puesto del top ten. Un fiasco del que se está culpando a muchos factores.

Para muchos, la razón ha sido el hecho de que, hace unas semanas, la película se filtró en la red en buena calidad y mucha gente pudo verla. Otros culpan al hecho de que, mientras las dos primeras tenían calificación R y estaban repletas de violencia y sangre, esta ha sido hecha PG-13 y la violencia y la sangre se han reducido. Para otros, no obstante, la fórmula ya ha empezado a agotarse.

Para mi cualquiera de estas opciones es válida y diría que todas a la vez han influido en el resultado final. Aunque, en mi opinión, donde más ha fracasado esta tercera entrega es en calidad.

Antes de ponerme con esta película, voy dejar clara mi opinión sobre esta saga.

La primera me decepcionó bastante. Se nos prometió una historia más épica, con el equipo de mercenarios liderado por Barney Ross combatiendo al dictador de una república bananera y yo me esperaba un montón de espectaculares batallas entre los mercenarios y el ejército del dictador en un film de lo más épico. Pero, al final, no era más que una película de acción del montón con una historia simplona –y bastante machista –donde, al final, todo giraba en torno al rescate de la hija del dictador, que no era más que una marioneta en manos de un grupo de narcotraficantes liderados por un agente de la CIA corrupto. Aunque, de todas maneras, la película no era mala y resultaba entretenida y con buenas secuencias de acción.

La segunda entrega, que esperé con las expectativas más bajas, me sorprendió muchísimo, ya que la encontré muy superior a la primera. La historia, aunque seguía sin ser nada del otro mundo, estaba mucho mejor, los villanos a batir eran mucho más amenazantes que los narcotraficantes del tres al cuarto de la primera, las escenas de acción eran mucho mejores y la película era mucho más espectacular, adrenalítica y entretenida que la primera. Además, Stallone compensó el machismo de la anterior entrega introduciendo una action girl: la actriz china Nan Yu.

Pero, bueno, de la que hay que hablar es de esta tercera entrega que se ha estrenado hace poco. Yo ya la he visto y puedo decir a las claras lo que me ha parecido. Y lo que me ha parecido es que ha sido…



…UNA SOBERANA PUTA MIERDA.



Una película mala, pero de narices, que consigue hasta aburrir.

Para empezar, la elección del director ha sido un error tremendo. Ahora está bastante de moda buscar directores con poca experiencia en superproducciones y películas de acción para dirigir este tipo de películas. La mayoría de las veces aciertan, ahí tenemos como buen ejemplo los hermanos Russo en Capitán América: El Soldado de Invierno o Gareth Edwards en Godzilla. Sin embargo, otras veces resulta un error tremendo; y esta película es buen ejemplo de ello


Para esta película, Stallone tenía varios candidatos para dirigirla. Uno era el propio Simon West, dispuesto a repetir el buen trabajo que hizo en la segunda entrega, otro era el veterano John Woo y otro era el mismísimo Mel Gibson, que se ofreció a dirigirla. Pero, al final, se decantó por el autraliano Patrick Hughes, que en su país de origen es un reputado director de publicidad y debutó como director de cine con unos cuantos cortos y con Red Hill (2010), una modesta película independiente.

Yo no digo que este tipo sea malo, ya que no he visto su otra película ni ninguno de sus otros trabajos. Pero el trabajo que hace en esta película es de lo más nefasto. Sobre todo, en las escenas de acción, todas muy mal filmadas y resueltas de la forma más torpe, con unos montajes que dan pena y unos efectos especiales para echarse a llorar –las explosiones llegan a parecer sacadas de cualquier producción de la Asylum, y no exagero –.

Ver esta película me ha recordado mucho a El Mundo nunca es Suficiente (Michael Apted, 1999), la cual tenía unas escenas de acción diseñadas para ser de lo más espectaculares, pero rodadas de una forma torpe e insulsa, lo que hizo que la película no fuese tan espectacular como se esperaba.

Aquí ocurre, prácticamente lo mismo. Las escenas de acción están diseñadas para ser espectaculares a más no poder. Pero, como ya he dicho, están tan mal filmadas que en ningún momento transmiten el sentimiento de espectacularidad que deben transmitir. Ni tan siquiera la batalla final, la cual se desarrolla en un decorado que es la hostia –el diseño de producción es de lo poco que funciona bien en este film –, con tanques y helicópteros artillados de por medio. Pero, ni por esas.

Para empeorar las cosas, a diferencia de las dos primeras, aquí han cedido a las exigencias del estudio y han hecho la película PG-13, por lo que podemos ir olvidándonos de ver sangre. Toda la película vemos como acribillan a gente sin que apenas se vean los impactos de bala y como degüellan a gente de tal forma que no se vea la sangre saliendo a borbotones. Y ese es otro fallo de la película, porque los muchos artificios que se hacen tratando de ocultar la sangre se notan a las mil leguas, llegando a parecer que apenas se molestan en disimularlo. Para poneos un ejemplo, en una escena que se desarrolla en un almacen, se ve que hay pilas de cajas estratégicamente colocadas a modo de censura.

Luego tenemos que el carismático equipo que lidera Barney Ross, con el que hemos simpatizado en las dos primeras, aquí es dejado de lado, limitando su aparición al principio, al final y un poco por el medio. Todo esto para meter un nuevo equipo de miembros más jóvenes que, la verdad, podrían habérselo ahorrado, porque resulta de lo más insustancial y del que tan solo destacan el personaje de Kellan Lutz y la chica, la luchadora Ronda Rousey, que debuta en el cine con esta película y, aunque todavía le queda mejorar en lo que a interpretación se refiere, no está nada mal en su papel y no llega a resultar una triste imitación de Gina Carano.

En cuanto a las nuevas incorporaciones en el lado de los veteranos, tenemos primero a dos que podrían ser las dos caras de una moneda.

Por un lado, tenemos a Wesley Snipes que, desde luego, está muy bien en su papel y su presentación en plan Hannibal Lecter es, sin duda, de lo mejor de la película. Además, es un muy bien aliciente para el equipo liderado por Ross pero, desgraciadamente, lo desaprovechan , como al resto del equipo.

La otra cara de la moneda es, sin duda, Antonio Banderas, que está insoportable a causa de lo insoportable de su personaje, el cual intenta aliñar la película con humor. El problema es que lo hace a costa de chistes a cada cual más malo y situaciones a cada cual más ridícula, todo a costa de ridiculizar los tópicos españoles. Ni que decir tiene que él protagoniza uno de los momentos más bochornosos del film cuando se ponen a cantar el Soy el Novio de la Muerte de La Legión. Algunos lo encontraron gracioso; yo me llevé las manos a la cara de la vergüenza ajena.

Por lo demás, Kelsey Grammer está magnífica.  De él sí que no tengo ninguna pega, porque el tipo es un excelente actor y hace un gran trabajo, siendo de lo mejo del film.

Harriosn Ford está muy bien y también hace un estupendo trabajo. Sin embargo, no logra hacer olvidar en ningún momento a Bruce Willis.


Y termino con el villano principal, Mel Gibson. El tipo es un excelente actor y el papel de malo le va bien.  El problema es que, de vez en cuando, pone algunos gestos que le hacen parecer de lo más  ridículo; asociándolo más a un payaso que a un gran líder criminal. 

Por lo demás, volvemos a tener a Arnold Schwarzenegger en la película, repitiendo por tercera vez. Pero, aunque su participación sea más larga que en la primera, resulta de lo más insustancial y se nota mucho que está metida con calzador.

Vemos resumiendo ya.

La película es un bodrio y un puto desastre se mire por donde se mire.  Desde luego, no le hace ningún favor a sus predecesoras.

Desde luego, Patrick Hughes no fue una elección muy acertada para llevar la dirección de un film como este. Aunque, tampoco hay que echarle todas las culpas a él, ya que aquí el principal responsable es Stallone, que aquí la ha cagado bien y ha echado a perder todos los logros de la segunda entrega. La cual, entre la decepción de la primera y el desastre que ha sido esta tercera, ahora me gusta mucho más; incluso la llamo The Expendables 2 para diferenciarla.



 En definitiva. Yo esta mierda no se la recomiendo ni a mi peor enemigo.