28 de noviembre de 2024

GLADIATOR II (2024)

 


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.








Vamos con secuela de Gladiator, la cual ya he podido ver. Una película que tenía ganas de ver, pero también muchos temores.

Más adelante hablaré de ello. Ahora, vayamos por partes.

La historia sucede 16 años después de lo sucedido en la primera película. Lucio Vero (Paul Mescal), el hijo de Lucila (Connie Nielsen), vive escondido en Namidia bajo el nombre de Hanno. Después de que Máximo Decimo Meridio matara al Emperador Comodo, cuando Lucio era solo un niño, Lucila se vio obligada a separarse de él para que fuese escondido de los muchos que ambicionaban el poder y querían quitarse de en medio al legítimo heredero de Comodo.

Ahora, Lucio vive tranquilamente, ajeno a todo lo que tiene que ver con Roma, junto a su esposa, Arishat (Yuval Gonen). Pero, la cosa cambia cuando un ejército romano, dirigido por el General Acacio (Pedro Pascal), llega para invadir la ciudad. Lucio y su esposa luchan con el resto de los ejércitos de la ciudad para combatir a los romanos, pero pierden la batalla. La ciudad es tomada y Lucio es esclavizado junto con otros prisioneros. Aunque, lo peor es que Arishat muere durante la batalla y Acacio es el principal responsable de su muerte, por lo Lucio jura vengarse de él. Durante un combate contra babuinos, Lucio logra impresionar a Macrino (Denzel Washington), un poderoso traficante de armas, quién decide comprarlo y le promete que tendrá su venganza si lucha para él en el Coliseo. Sin embargo, Macrino tiene también oscuras intenciones con respecto a Roma y pretende utilizar a Lucio para conseguir sus objetivos.

Gladiator (2000), fue un gran éxito que hizo que Hollywood volviera a interesarse por el péplum, pero también fue la película que salvó la carrera de Ridley Scott.

Muchos lo han olvidado ya pero, en los años 90, Scott no pasaba por sus mejores momentos después del batacazo de 1492: La Conquista del Paraíso (1992), malviviendo con películas como Tormenta Blanca (1996) y La Teniente O'Neil (1997). Yo si me acuerdo muy bien de aquello, como muchos le daban ya por acabado y empezó a circular la teoría de que él no había dirigido en realidad Alien, el Octavo Pasajero (1979) y Blade Runner (1982).




Yo, en cambio, que ya sentía por aquel entonces una gran admiración por este director, no hice caso a esas habladurías y siempre confié que lograría resurgir de sus cenizas con una película adecuada. 

Y ahí llegó Gladiator para darme la razón.

Después de Gladiator, Scott tuvo una segunda vida como director y productor, pero también muy irregular. Nos ha dado muy buenas películas, como Black Hawk Derribado (2001), American Gangster (2007), Red de Mentiras (2008) o Prometheus (2012) -que pese a sus fallos de guion, era una película muy buena -, pero también algunas películas más fallidas, como Los Impostores (2003), El Reino de los Cielos (2005) o Robin Hood (2010), y también auténticos bodrios, como Un Buen Año (2006), El Consejero (2013) y, sobre todo, Alien: Covenant (2017).

Ahora nos trae una secuela de Gladiator lleva desarrollándose desde 2001 y que, finalmente, decidió sacar adelante. Y, según dice, está tan ilusionada con ella que ya está trabajando en un Gladiator III.

La película se estrenó en EEUU el pasado 22 de noviembre, aunque a España llegó antes, el 15 de noviembre. En taquilla, de momento, las cosas le están yendo bien, con 60 millones de dólares recaudados en EEUU y 166 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 226 millones de dólares. Aunque, con un presupuesto que podría ascender hasta los 310 millones, todavía le queda mucho por recaudar.

Por lo demás, la respuesta de la crítica también ha sido positiva, al igual que la del público.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

A mi Gladiator me encanta, me parece una gran película y me alegró mucho en su día que rescatase la carrera de Ridley Scott. Aunque, hoy en día, ya no tengo tanta admiración por este director como la tenía antes.

Y no lo digo por las gilipolleces que va diciendo por los medios de comunicación -motivadas por un ego demasiado hinchado -, sino porque ya no me parece tan buen director como antes. De hecho, últimamente le prefiero más como productor que como director.

Y, desde luego, esta secuela hace que me reafirme en esos pensamientos.

La película no es mala del todo, se deja ver -aunque si resulta aburrida en algunos momentos -. Pero, desde luego, está a años luz de su predecesora. 

Aunque, si debo decir que esta película tiene algo que le faltó a la primera. Yo la película original fui a verla en su día esperando ver más combates contra animales. Teníamos esa espectacular escena con los tigres, pero nada más. Aquello me decepcionó un poco, todo hay que decirlo, pero no importó mucho porque lo compensó todo lo demás.

En esta película si tenemos más de eso. Hay una espectacular lucho contra unos babuinos, también un espectacular combate con un rinoceronte y hasta llenan el Coliseo de agua con tiburones.

Si, esta película tiene lo que le faltaba a la original para ser del todo redonda. El problema es que, por el otro lado, le falta todo, TODO, lo que hacía del film original la gran película que es. Le falta por completo la épica, la cual la película de 2000 despedía por todos los costados. Carece por completo de grandes momentos, los cuales abundaban en el primer film. Las interpretaciones son buenas, pero no tienen ni un rasgo de brillantez, como si las tenían en la original. Y del guion... mejor no hablamos.




Y todo esto porque Ridley Scott ya no es lo que era. Ya me lo demostró el año pasado con Napoleón (2023) y me lo vuelve a demostrar con esta película. Y, como he mencionado antes, le prefiero más como productor que como director; precisamente, este año hemos tendido un muy buen ejemplo con Alien: Romulus.

Seguro que si esta película la hubiera dirigido Denis Villeneuve y Scott se hubiera limitado a la producción, como en Blade Runner 2049 (2017), otro gallo hubiera cantado.

Pero no, se empeñó en dirigirla él mismo y, aunque el apartado visual sigue currándoselo bien, como ya he mencionado antes, no nos da ni un solo momento grandioso o emocionante, ni un solo plano digno de recordarse o interpretaciones magistrales, ya que su dirección de actores es de lo más plana, desaprovechando las muy buenas interpretaciones de parte de su elenco, como Connie Nielsen, Pedro Pascal y, sobre todo, Denzel Washington.

Al protagonista, Paul Mescal, no lo menciono porque, aunque su trabajo no está mal del todo a nivel interpretativo, el tipo falla mucho como reemplazo de Russell Crowe, al que no se acerca ni de lejos y, desde luego, no consigue evitar que se note su ausencia, por mucho que quieran mantener su figura presente a lo largo de la película.

Y luego tenemos a Joseph Quinn y Fred Hechinger como los emperadores Geta y Caracalla, a los que representan como una mala parodia del Comodo de la primera película, interpretado magistralmente por Joaquin Phoenix.

De hecho, al final el villano principal resulta ser Macrino, el personaje de Denzel Washington, al que al principio nos presentan como una nueva versión del personaje interpretado por el fallecido Oliver Reed en la primera película, pero luego vemos como evoluciona a villano principal, siendo esto lo único novedoso del film, porque la película no hace más que repetir situaciones de la primera, pero sin llegar ni de lejos a su altura.

Por ejemplo, tenemos una gran batalla al principio, como en la primera. El protagonista va haciéndose popular a medida que va ganando combates como gladiador y eso hace que los emperadores no se atrevan a ejecutarlo. Volvemos a tener a los senadores conspirando contra el poder imperial y esto vuelve a terminar en una traición. Y, sobre todo, tenemos al final un combate entre el protagonista y el villano. 

Para terminar, está el tema de la poca fidelidad con los hechos históricos, algo de lo que también pecaba la primera película. Yo, aunque me gusta la Historia, no doy mucha importancia a estas cosas porque no hay una sola película histórica que no se tome libertades con los hechos históricos que retrata.




Sin embargo, con esta película se ha dado cierta polémica porque, una vez más, Ridley Scott ha sacado su ego y, sobre todo, su lengua a pasear, criticando a los historiadores que han hablado de los errores históricos de la película, diciéndoles que ellos no pueden saber lo que ocurrió de verdad porque no estuvieron allí; que me diga él donde tiene escondido el DeLorean con el que ha viajado a la antigua Roma.

En fin, otra muestra más de que Scott, lo que antes tenía de gran director, hoy lo tiene de egocéntrico. Una pena porque, como ya he mencionado antes, yo admiraba mucho a este director.

Bueno, vamos resumiendo.

No puedo decir que Gladiator II me haya decepcionado, porque no esperaba mucho de ella, la verdad. 

Como película, es regulera; entretenida en algunos momentos, espectacular en otros -muy pocos, eso si -y aburrida en otros. Como secuela, muy inferior a su magistral predecesora, quedándose a años luz de ella.

Que Ridley Scott se ahorre esa tercera entrega que tiene pensado hacer, porque lo más seguro es que algo igual o peor que esto.





29 de septiembre de 2024

THE CROW (2024)

 

Me gustaría que esta review sirviera de advertencia a los que aún no han visto la película, pero advierto de que esta review contiene SPOILERS por si me meto en un lío de lo contrario. Así que advertidos quedáis los que aún no la hayáis visto.










He tardado, pero ya he visto la nueva película de El Cuervo y me dispongo a dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

En un centro de rehabilitación -donde, por alguna razón, les hacen a todos vestir de rosa -, se encuentran Eric (Bill Skarsgård), un joven problemático de pasado turbulento, y Shelly (FKA Twigs), una joven música con problemas que está allí porque se dejó capturar por la policía para evitar ser capturada por una gente peligrosa que la persigue. Cuando esta gente logra encontrarla, Shelly escapa del centro con la ayuda de Eric y, mientras los dos escapan por la ciudad, se enamoran.

Ambos son finalmente encontrados por la gente que busca a Shelly y ambos son asesinados. Eric va a parar a una especie de purgatorio con forma de vía de tren abandonada donde se encuentra con Kronos (Sami Bouajila), un espíritu guía que le dice que, si quiere volver a ver a Shelly, deberá matar al responsable de su muerte, por lo que regresa a la vida con la capacidad de curarse rápidamente de sus heridas. Con estos nuevos poderes buscará al responsable de su asesinato y el de Shelly. Este es Vincent Roeg (Danny Huston), un poderoso jefe mafioso que en realidad es un hombre que lleva muchos siglos viviendo después de hacer un pacto con el diablo en el que este le proporciona almas puras a cambio de la inmortalidad.

El Cuervo, célebre cómic de 1989 creado por James O'Barr, fue llevado de forma magistral al cine en 1994, en una también célebre película dirigida por Alex Proyas cuyo rodaje le costó la vida a su protagonista, Brandon Lee. A pesar de esto, la película fue un gran éxito -con 15 millones de dólares de presupuesto, recaudó 93 millones en todo el mundo -y dio pie a tres secuelas, El Cuervo: Ciudad de Ángeles (Tim Pope, 1996), El Cuervo: Salvación (Bharat Nalluri, 2001) y El Cuervo: Juego Malvado (Lance Mungia, 2005), todas ellas muy inferiores a la original; de hecho, solo la segunda entrega llegó a los cines, las otras dos fueron directas al mercado doméstico.




Esto llevó a que se pensara en hacer un reboot para revivir la franquicia. 

En 2008, Stephen Norrington, director de Blade (1998), anunció que tenía planes para hacer una nueva versión más realista y dura que la película de 1994, casi como un documental, pero no se supo nada más al respecto.

No obstante, solo un año después, se puso en marcha un proyecto de reboot, pero la cosa iba a ir para largo, ya que, mientras el guion era continuamente reescrito por guionistas diferentes, el proyecto pasó por las manos de diferentes directores al tiempo que no pararon de tantearse actores para el papel protagonista. Entre los nombres que sonaron estaban Mark Wahlberg, Luke Evans, Channing Tatum, Bradley Cooper o Alexander Skarsgård -curiosamente, hermano de quién ha terminado protagonizando la película -.

Dos de los primeros directores que pasaron por el proyecto son españoles. El primero era Juan Carlos Fresnadillo, que duró poco en él, y el otro era F. Javier Gutiérrez, que trabajó en él varios años hasta que terminó abandonándolo para dirigir Rings (2017), por lo que fue reemplazado por Corin Hardy.

En 2016 parecía que todo iba viento en popa con Hardy como director y Jason Momoa como protagonista. Todo parecía ir bien, con planes de rodar la película en Budapest y algunas fotos circulando por las redes sociales con Momoa caracterizado como Eric Draven. Pero, la cosas volvieron a torcerse y, en 2018, tanto Hardy como Momoa abandonaron el proyecto, el cual volvió a quedar en dique seco.

No obstante, volvió a ser revivido en 2020, con Rupert Sanders como director, Bill Skarsgård dando vida a Eric Draven y la cantante FKA Twigs en el papel de Shelly Webster, que aquí iba a adquirir más protagonismo. Tras un rodaje en Praga en 2022 no exento de problemas, la película se terminó y quedó lista para estrenarse este año, llegando a los cines de EEUU el pasado 23 de agosto y a los cines españoles el 30 de agosto.

¿Cómo le han ido las cosas? Pues como el culo.

En taquilla ha sido un fracaso tremendo, con 23 millones de dólares recaudados en todo el mundo con un presupuesto de 50 millones, siendo lanzada rápidamente a digital. A todo ello hay que unir unas críticas igual de desastrosas y una opinión del público bastante negativa.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

La verdad es que no puedo decir que la película me haya decepcionado porque, la verdad, no esperaba mucho de ella. No es por el hecho de que hayan hecho un reboot de El Cuervo, por mucho que adore el cómic de O'Barr y la película de 1994. 

La experiencia ya me ha enseñado muchas veces -demasiadas, diría yo -, que estos proyectos que tardan muchos años en llegar y pasan por muchas manos, no suelen terminar bien. Hay excepciones, cómo no, Desafío Total (Paul Verhoeven, 1990) es un buen ejemplo, pero por lo general estas cosas suelen terminar en desastre.

Y aquí se ha dado el caso, porque lo que nos han ofrecido aquí es un MONTÓN DE MIERDA tan grande que se podría ver hasta desde el espacio.

Para que os hagáis un ejemplo. Tenemos una película que dura 1 hora y 50 minutos; aunque, más bien serían 1 hora y 40 minutos si quitamos los 10 minutos de los títulos de crédito finales. Pues bien, bien, de esa hora y cuarenta minutos, tenemos una hora y cuarto que...


...NO VALEN ABSOLUTAMENTE UNA MIERDA


Repito, UNA HORA Y CUARTO. Una hora y cuarto donde la película aburre hasta a las piedras. Me alegro de no haberla visto en cines, porque he llegado a dormirme y el sofá de mi sala de estar es más cómodo; además de que al terminar pude revisar las partes en las que me había dormido para poder hacer la review.



No es hasta que se pasa esa hora y cuarto cuando la película llega a arrancar y empieza a parecerse en algo a El Cuervo y la cosa se anima. No mucho, eso si, pero al menos nos dan una escena que, sin ser gran cosa, logra salvar un poco la película.

Hablo, naturalmente, de la escena de la ópera que, aunque sea un John Wick descafeinado, nos da el que es, sin duda, el mejor momento de la película, lleno de violencia, sangre y gore, con el que llegas a disfrutar de verdad. Lamentablemente, para llegar a eso, antes te tienes que tragar una hora y cuarto que es para tirarla a la basura y lo que viene después, el enfrentamiento final con el villano principal, por desgracia no está a la misma altura.

Sobre la hora y cuarto de la que me estoy quejando tanto ¿Qué hay en ese metraje para que haga hasta que me entren ganas de suicidarme?

Por un lado, aquí les ha dado por darle más bola a la relación romántica entre Eric y Shelly, llegando a mostrar como se conocen y todo. Algo con lo que no tendría problema algunos si hubieran hecho bien las cosas, pero ni de coña. Aquí se cascan una historia romántica de lo más ñoña, propia de las peores comedias románticas. Por no hablar de que la química entre los protagonistas es completamente nula.

Además, durante todo ese tiempo, los protagonistas están siendo perseguidos por partida doble. Por un lado, por los sicarios del villano principal y, por el otro, por las autoridades -recordemos que se han escapado de un centro de rehabilitación -, pero se pasean por la ciudad como Pedro por su casa y hasta van de discotecas y de picnic con amigos.

Así se tiran, por lo menos, una hora, hasta que finalmente los malos los cazan -mucho tardan en hacerlo -. Ahí es cuando parece que la película va a arrancar de una vez, pero no, todavía queda un cuarto de hora de aburrimiento en el que el protagonista, tras volver de la muerte, va de un lado para otro como pollo sin cabeza en lugar de hacer lo que tiene que hacer: VENGARSE.

Que esa es otra, ahora a El Cuervo no le mueve la venganza, lo que le mueve es EL AMOR; no olvidemos que estamos en los tiempos de lo políticamente correcto y lo de los protagonistas que buscan venganza no está bien visto.

En fin, como ya he dicho, una hora y cuarto que lo único que hace es aburrir y que no es hasta los últimos 25 minutos cuando la película se anima un poco y empieza a parecerse, aunque sea un poco, a lo que es El Cuervo, dándonos el momento de la ópera que compensa un poco la castaña que te has tenido que tragar hasta llegar ahí, pero no logra salvar del todo el conjunto.

Desde luego, Rupert Sanders se ha lucido. Aunque, no creo que haya sido culpa de él, ni de los guionistas, ya que me da la impresión de que la producción de esta película ha sido como la de Parque Jurásico III (Joe Johnston, 2001), un caos que se ha ido escribiendo sobre la marcha y donde el director se ha limitado a hacer lo que le mandan.

De hecho, la película, visualmente, está bien dirigida; aunque tiene algunos fallos de montaje. Y es que Sanders es un buen director, pero también es un tipo sin personalidad que se limita a hacer películas por encargo y a hacer lo que le mandan. Es la diferencia con Alex Proyas; bueno, el Alex Proyas de los años 90, porque el tipo parece que ha perdido su talento por el camino y lo último que nos ha dado son mierdas como catedrales.

En cuanto al reparto.

Bill Skarsgård es un buen actor y aquí hace lo que puede para evitar que el conjunto termine de caerse por su propio peso; me ha recordado a Tom Hardy en las películas de Venom. Por suerte, a finales de año le veremos como Conde Orlok en la nueva versión de Nosferatu de Robert Eggers, que ahí seguro que hacen más justicia con él.

La otra cara de la moneda es la protagonista femenina. FKA Twigs será buena cantante, pero como actriz es un petardo y, como ya he mencionado antes, la química que tiene con Skarsgård es completamente nula. Isabella Wei, la actriz que interpreta a Zadie, la amiga asiática de Shelly, hace un mejor trabajo pese a lo corto que es su papel.

Como ya he mencionando antes, aquí han querido darle más protagonismo a Shelly Webster, cosa que no me parece mal. El problema es que la han cagado eligiendo a la actriz, porque esta Shelly Webster da la sensación de que está más muerta antes de que la asesinen que después. Este papel era más idóneo para alguien como Zoë Kravitz, con ella la película hubiera ganado muchos puntos.




En cuanto a Danny Huston, otro buen actor que, además, se le dan bien los papeles de villano, pues lo mismo que con Skarsgård, otro que hace lo que puede para que el conjunto no termine de caerse. 

En fin, vamos resumiendo ya.

Una película muy, pero que muy, mala, tanto como adaptación de cómic como película en si. Hace quedar bien, incluso, a la peor de las secuelas de la película de 1994.

Los últimos 25 minutos son lo único que vale la pena de este engendro, aunque no son gran cosa -salvo la escena de la ópera -y, para verlos, antes hay que tragarse una hora y cuarto que dan hasta ganas de vomitar.

Lamentable lo que han hecho aquí. Para eso, mejor que no hubieran hecho nada.






23 de agosto de 2024

ALIEN: ROMULUS (2024)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.








Finalmente, ya he podido ver una de mis películas más esperadas del año. Película que resucita la saga Alien de la mano del uruguayo Fede Alvarez con Ridley Scott como productor.

Pero, vayamos por partes.

Año 2142, han pasado 20 años del incidente en la nave Nostromo. Rain Carradine (Cailee Spaeny), una joven huérfana, y su hermano adoptivo, Andy (David Jonsson), un sintético reprogramado, malviven en Jackson's Star, una colonia minera perteneciente a Weyland-Yutani donde trabajan en un régimen de semi-esclavitud. Pese a que Rain ya ha cumplido su cupo y puede irse, la compañía se niega a darle el permiso y extiende su contrato unos años más. Esto la lleva a unirse a un grupo de jóvenes como ella que, conscientes de que la compañía no les va a dejar marchar nunca, han trazado un plan para escapar de ese lugar.

El plan consiste en subir hasta una nave espacial abandonada que orbita el planeta y recuperar de ella unas cámaras de criostasis que les permitirán poder escapar hasta el planeta Yvaga. Para ello, necesitan a Andy y su capacidad para interactuar con el sistema informático de la nave. Pese a su negativa iniciar, Rain accede pero, una vez llegan a la nave en el transportador Corbelan, descubren que esta es, en realidad, una estación espacial científica que alberga un terrible peligro.

Cuando Disney compró la Fox, las sagas de Alien y Predator estaban en un estado lamentable tras sus respectivas dos últimas películas, las nefastas Alien: Covenant (Ridley Scott, 2017) y The Predator (Shane Black, 2018). Y, la verdad, se veía muy difícil que los nuevos dueños pudieran recuperarlas.

Pero, nada más lejos de la realidad. Hace dos años, el director Dan Trachtenberg logró resucitar la saga Predator con la estupenda Prey (2022), una película que él mismo ideó y que logró que la nueva 20th Century Studios se la produjera. Pese a que la película solo se estrenó en streaming, logró un gran éxito y muy buenas críticas. Actualmente, tiene una secuela en camino y otra película relacionada con la saga que prepara el propio Trachtenberg.




Pues de una forma muy parecida surgió la película que nos ocupa, la cual fue ideada por el director uruguayo Fede Alvarez, quién le presentó su idea a Ridley Scott, a quién gustó la idea y accedió a producir la película. Un buen modo de resarcirse después de que casi se cargara la misma saga que él comenzó en 1979 con la mencionada Alien: Covenant; con la cual también se llevó por delante el interesante proyecto de Neill Blomkamp.

Originalmente, la película iba a seguir el mismo camino que Prey y se iba a estrenar directamente en streaming, pero se lo pensaron bien y decidieron finalmente estrenarla en cines.

Una decisión muy acertada, ya que la película ha sido todo un éxito, llegando a quitar a Deadpool & Wolverine -que ya lleva 1.151 millones de dólares en todo el mundo -del primer puesto de la taquilla estadounidense. Con un presupuesto de 80 millones de dólares, la película lleva recaudados 50 millones solo en EEUU y 68 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 118 millones de dólares.

Además, está teniendo excelentes críticas y la opinión de la mayoría del público es muy positiva.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Como ya he mencionado al principio, esta era una de las películas que más esperaba este año por lo mucho que me gusta la saga Alien, por lo buen director que es Fede Alvarez y por lo muy buena pinta que tenía en los tráilers y las promociones. Además, el que este film surgiera de una forma parecida a Prey, era otro punto a favor.

Una vez vista la película, debo decir con toda la sinceridad del mundo que, por un lado, me ha gustado mucho, he disfrutado una barbaridad viéndola y tengo ganas de verla más veces. Pero, por otro lado, hay algo que hace que la película no sea del todo redonda y que me haya dejado al final también cierta sensación de decepción. 

Esto es algo de lo que hablaré más adelante. Primero, vamos con lo bueno, que en esta película abunda por todas partes.

Porque la película es MUY BUENA. Sin duda, es la mejor película de la saga después de Alien, el Octavo Pasajero (Ridley Scott, 1979) y Aliens: El Regreso (James Cameron, 1986), a las cuales la película homenajea mucho.



Tal y como nos indicaron en las imágenes promocionales, la película hace mucha utilidad de la nostalgia, con multitud de guiños y referencias a las dos primeras películas en todo momento. Eso si, más hacia la primera película que a la segunda, pese a que en las promociones parecía que iba a ser lo contrario.

Pero, lo mejor es que la película no se queda solo en simples referencias. Tanto el diseño de producción como el ambiente lúgubre y claustrofóbico de las primeras películas está muy bien reflejado en este film gracias, principalmente, al excelente trabajo que hace Fede Alvarez, quién ha logrado hacer una película muy fiel a las películas de Ridley Scott y James Cameron, pero también dándole su propia identidad, que esa es otra de las virtudes que tiene este film, ya que no todo es nostalgia.

Dejando todo esto de lado, la película se disfruta mucho. El ritmo nunca decae, sabe muy bien como y cuando crear tensión y los efectos especiales están muy logrados, agradeciéndose mucho el uso de animatronics y efectos prácticos.

Yo no soy anti-CGI, no estoy en contra de los efectos especiales hechos por ordenador. Pero si veo preocupante el abuso que se hace mucho de estos hoy en día; como en Madame Web, por poner un ejemplo, donde hasta los trenes de la estación de metro estaban hechos con CGI -aunque la película seguiría siendo mala aunque la hubieran hecho con marionetas -.

Por eso se agradece el uso de los efectos prácticos, demostrando que aún tienen cabida en el cine actual.

Efectos especiales a parte, las películas también necesitan un buen guion, y esta película lo tiene. Puede que el guion no sea ninguna maravilla, pero es un guion bien escrito y trabajado que saca lo mejor de la historia que cuenta.

Otra cosa que también necesitan las películas es un buen reparto respaldado por una buena dirección de actores. Y esta película también lo tiene.

El trabajo de los intérpretes también es otro punto a favor del film, con un casting de pocos, pero eficientes actores que hacen un muy buen trabajo. 

Comenzando por la protagonista, Cailee Spaeny, una estupenda actriz que ya nos ha dado muestras de su talento en películas como Priscilla (Sofia Coppola, 2023) o Civil War (Alex Garland, 2024); incluso en películas como Pacific Rim: Insurrección (Steven S. DeKnight, 2018), donde ella era de lo mejor de aquel film. Y aquí está fantástica en todo momento dando vida a un personaje que, aunque no se puede librar de las comparaciones de la Ripley de Sigourney Weaver, tiene su propia personalidad.

El resto del reparto también hace un muy buen trabajo. Especial mención para Isabela Merced, aunque la desaprovechan un poco. 

Aunque, si ha habido uno que ha destacado por encima de los demás es, sin duda, David Jonsson como el androide Andy, quién hace un estupendo trabajo dando vida a un personaje que sufre varias evoluciones a lo largo de la película, donde comienza siendo un aliado, para luego convertirse en una especie de antagonista, antes de volver a ser un aliado. 

En resumidas cuentas, la película es muy buena. Una más que digna sucesora de Alien y Aliens que, sin duda, supera en mucho a las otras entregas que se han hecho. Ciento que estas tampoco es que le hayan puesto las cosas muy difíciles, pero bueno.

Sin embargo, como ya he mencionado antes, hay algo en ella que me rechina mucho y que evita que la película sea del todo redonda.




Hablo, naturalmente, del último acto, donde la película deja de homenajear a Alien y Aliens y se convierte en algo así como Alien: Resurrection meet Prometheus. Presentándonos esa extraña criatura que recuerda más a los bichos que salían en la película de 2012 y al bicho que salía en la parte final de la película de 1997 que a los famosos xenomorfos.

Recientemente, Alvarez ha declarado que el estudio no estaba de acuerdo con esa escena y, desde luego, esta es una de las pocas veces que estoy de acuerdo con el estudio, porque esa escena no me ha gustado nada.

Esto es una opinión personal mía, que conste. Habrá a quién le guste y están en su derecho de que les guste. Pero, yo hablo por mi y digo a las claras que ese momento no me ha gustado nada, me parece una ida de pinza que estropea el conjunto de la película y, además, hace que los xenomorfos queden algo desaprovechados.

Porque esa es otra. Los xenomorfos de esta película están muy logrados, pero he echado de menos más presencia de ellos.

Por el contrario, con los que si han hecho justicia es con los Abrazacaras, que si tienen más presencia y momentos para lucirse; como esa escena que recuerda a Los Pájaros (Alfred Hitchcock, 1963).

Bueno, vamos resumiendo ya.

Alien: Romulus es una muy buena película que, desgraciadamente, se echa bastante a perder en su último acto. Pero, a pesar de esto, es sin duda de lo mejor del año y, como ya he mencionado antes, es la mejor película de la saga después de Alien, el Octavo Pasajero y Aliens: El Regreso.





2 de agosto de 2024

DEAPOOL & WOLVERINE (2024)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.









La espera ha sido larga, pero ya tenemos la tercera película de la saga Deadpool en los cines.

La historia comienza en 2018. Wade Wilson (Ryan Reynolds) utiliza el dispositivo de viaje en el tiempo de Cable para trasladarse a Tierra-616, donde intenta unirse a los Vengadores. Pero es rechazado y regresa a su universo, Tierra-10005. Seis años después, Wilson ha colgado el traje rojo y ha dejado de ser Deadpool, también ha roto con Vanessa Carlysle (Morena Baccarin) y trabaja como vendedor de coches. Cuando sus amigos le montan una fiesta sorpresa por su cumpleaños, es secuestrado por la TVA, la cual le lleva ante Mr. Paradox (Matthew Macfadyen), quién le concede su sueño de tener un lugar en Tierra-616 con los Vengadores.

Sin embargo, esto tiene una pega. Y es que Wilson descubre que Tierra-10005 va a desaparecer a causa de la muerte de Lobezno (Hugh Jackman); un proceso que Mr. Paradox quiere acelerar con un nuevo dispositivo, el Time Ripper. Wilson no puede permitir que eso suceda, por lo que busca otras variantes de Lobezno para reemplazar al Lobezno muerto de su mundo. Finalmente, logra llevar a otro Lobezno a la TVA, pero Paradox le dice que ese Lobezno es un perdedor que ha defraudado a su mundo y continúa adelante con el plan de destruir Tierra-10005. No obstante, Wilson descubre que Paradox está trabajando sin el permiso de sus superiores y, al amenazar con delatarlo, él y Logan son desterados al Vacío. Wilson y Logan deberán encontrar la forma de regresar y detener a Paradox.

Deadpool (Tim Miller, 2016) y Deadpool 2 (David Leitch, 2018) fueron dos grandes éxitos de taquilla, por lo que una tercera entrega era algo que estaba cantado. 




Sin embargo, en 2019 se produjo la compra de Fox por parte de Disney, la cual le entregó a Marvel Studios todas las propiedades de Marvel que poseía la Fox, entre las que se encontraba Deadpool, el cual estaba ubicado dentro de la saga cinematográfica de X-Men.

Esta nueva situación generó muchas dudas sobre la tercera entrega, ya que muchos temían que Disney pudiera obligar a que se rebajara la violencia, el humor negro y la incorrección política que tanto caracterizan esta saga para evitar la clasificación R y poder incluir la película dentro del Marvel Cinematic Universe. Aunque, también hubo temores de que el personaje pudiera ser reiniciado para poder incluirlo en el MCU; algo que quedó descartado cuando se supo que Marvel Studios iba a apostar por el multiverso en la nueva etapa del MCU.

Finalmente, a comienzos de 2021, se anunció que la película estaba en marcha, que formaría parte del MCU, pero que conservaría la clasificación R y seguiría siendo fiel a sus predecesoras. Ryan Reynolds continuaba siendo el principal responsable como protagonista y productor y Shawn Levy, que ya había trabajado anteriormente con Reynolds, fue elegido como director.

Wendy Molyneux y Lizzie Molyneux-Logelin fueron elegidas para escribir el guion de la película, aunque luego este fue reescrito por los guionistas habituales de la saga, Rhett Reese y Paul Wernick, y también por Reynolds y Levy.

No obstante, el gran bombazo llegó en septiembre de 2022, cuando se anunció que el personaje de Lobezno estaría en la película, interpretado de nuevo por Hugh Jackman, quién retomaba el icónico papel después de despedirse de él tras Logan (James Mangold, 2017). Reynolds y el propio Jackman lo anunciaron en un divertido vídeo promocional, a partir del cual ambos actores continuaron promocionando la película con más vídeos divertidos en las redes sociales y apariciones en programas de Tv.

La producción de la película transcurrió sin problemas, aunque se vio afectada por la huelga de actores del año pasado. Sin embargo, mientras otras películas del MCU tuvieron que retrasar su estreno debido a esa huelga y a la de guionistas, este film llegó a adelantar su estreno, el cual estaba originalmente previsto para el próximo mes de septiembre.

Además, debido al retraso de las otras películas, este film es el único estreno cinematográfico que tiene este año el MCU. Un MCU actualmente en horas bajas tras varias películas de baja calidad y pobres taquillas que espera que esta película le salve los muebles de cara a los cambios que están haciendo para tratar de salvar el MCU.




Y, bueno, parece que lo están consiguiendo, porque la película está arrasando en taquilla. En su primer fin de semana ha superado los 200 millones de dólares de su presupuesto solo con la taquilla estadounidense que, unida a lo que lleva recaudado en el resto del mundo, hace que, a día de hoy, su taquilla global ascienda a 529 millones de dólares.

A todo esto hay que unir unas muy buenas críticas y unas opiniones excelentes por parte del público.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

No hace falta que diga que las dos películas anteriores me encantaron y tenía muchas ganas de ver una tercera entrega. Ahora que la he visto, puedo decir claramente que la película me ha ENCANTADO.

Yo también tenía los temores de que Disney y Marvel Studios metieran demasiada mano en ella y terminaran rebajándole en tono. Pero, nada más lejos de la realidad. La película conserva las mismas dosis de violencia, humor negro e incorrección política de sus dos predecesoras. Hasta me atrevería a decir que es aún más bestia.

Yo no pensaba que Reynolds se atrevería a profanar una gran película como Logan (James Mangold, 2017), pero lo hace y, de paso, nos da una de las mejores escenas de créditos iniciales que se han hecho en los últimos años.

Y, después, suma y sigue. La película no deja títere con cabeza; hasta el wokismo se lleva una buena colleja en esta película. Y, desde luego, ni Disney ni Marvel Studios se libran de la quema. Ya vimos algunas menciones en los tráilers, pero aquello solo era la punta del iceberg.

Hasta la competencia, DC, también se lleva lo suyo con con el cameo de Henry Cavill haciendo de una de las variantes de Lobezno con la que le dan una buena hostia a James Gunn y DC Studios; además de mostrarnos que Cavill sería un excelente sustituto de Hugh Jackman como Lobezno. 

Y, hablando de lo cameos, la película no decepciona con el tema del multiverso. Pero es que no solamente se limita a cameos, ya que tenemos a algunos personajes provenientes de otras películas que juegan un papel importante en la trama. Creo que no hace falta que diga cuales son.

Sobre el reparto, Ryan Reynolds sigue estando genial como Deadpool, de eso no hay duda. Pero, sin embargo, quién se lleva la película de calle es, sin duda, Hugh Jackman en su regreso al personaje de Lobezno que tan excelentemente interpretó en la saga de X-Men de la Fox y que aquí vuelve a estar sobresaliente en todas y cada unas de las variantes del personaje que se ven en el film.




Otra que está excelente es Dafne Keen como X-23. La chica, siendo solo una niña, ya hizo un trabajo fenomenal en Logan y aquí, aunque admito que la han desaprovechado un poco, vuelve a estar excelente y, desde luego, se merece tener su propia película.

Y también merecen una mención especial los dos villanos principales de la película, Emma Corrin como Cassandra Nova y Matthew Macfadyen como Mr. Paradox, quienes hacen también un excelente trabajo en sus respectivos papeles.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Deadpool & Wolverine es una muy buena película; de lo mejor del año, sin duda. Una película que gusta si eres fan de las dos películas anteriores -como es mi caso -, pero que seguro que gustará a quién no las haya visto. 

Sin duda, Marvel Studios ha acertado dejando que Ryan Reynolds hiciera la película como él quería y no tratando de cambiar las cosas para adaptarla al MCU. Entre esto, y su paso por la Comic-Con de San Diego, parece que aún hay esperanzas para el MCU.