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2 de agosto de 2024

DEAPOOL & WOLVERINE (2024)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.









La espera ha sido larga, pero ya tenemos la tercera película de la saga Deadpool en los cines.

La historia comienza en 2018. Wade Wilson (Ryan Reynolds) utiliza el dispositivo de viaje en el tiempo de Cable para trasladarse a Tierra-616, donde intenta unirse a los Vengadores. Pero es rechazado y regresa a su universo, Tierra-10005. Seis años después, Wilson ha colgado el traje rojo y ha dejado de ser Deadpool, también ha roto con Vanessa Carlysle (Morena Baccarin) y trabaja como vendedor de coches. Cuando sus amigos le montan una fiesta sorpresa por su cumpleaños, es secuestrado por la TVA, la cual le lleva ante Mr. Paradox (Matthew Macfadyen), quién le concede su sueño de tener un lugar en Tierra-616 con los Vengadores.

Sin embargo, esto tiene una pega. Y es que Wilson descubre que Tierra-10005 va a desaparecer a causa de la muerte de Lobezno (Hugh Jackman); un proceso que Mr. Paradox quiere acelerar con un nuevo dispositivo, el Time Ripper. Wilson no puede permitir que eso suceda, por lo que busca otras variantes de Lobezno para reemplazar al Lobezno muerto de su mundo. Finalmente, logra llevar a otro Lobezno a la TVA, pero Paradox le dice que ese Lobezno es un perdedor que ha defraudado a su mundo y continúa adelante con el plan de destruir Tierra-10005. No obstante, Wilson descubre que Paradox está trabajando sin el permiso de sus superiores y, al amenazar con delatarlo, él y Logan son desterados al Vacío. Wilson y Logan deberán encontrar la forma de regresar y detener a Paradox.

Deadpool (Tim Miller, 2016) y Deadpool 2 (David Leitch, 2018) fueron dos grandes éxitos de taquilla, por lo que una tercera entrega era algo que estaba cantado. 




Sin embargo, en 2019 se produjo la compra de Fox por parte de Disney, la cual le entregó a Marvel Studios todas las propiedades de Marvel que poseía la Fox, entre las que se encontraba Deadpool, el cual estaba ubicado dentro de la saga cinematográfica de X-Men.

Esta nueva situación generó muchas dudas sobre la tercera entrega, ya que muchos temían que Disney pudiera obligar a que se rebajara la violencia, el humor negro y la incorrección política que tanto caracterizan esta saga para evitar la clasificación R y poder incluir la película dentro del Marvel Cinematic Universe. Aunque, también hubo temores de que el personaje pudiera ser reiniciado para poder incluirlo en el MCU; algo que quedó descartado cuando se supo que Marvel Studios iba a apostar por el multiverso en la nueva etapa del MCU.

Finalmente, a comienzos de 2021, se anunció que la película estaba en marcha, que formaría parte del MCU, pero que conservaría la clasificación R y seguiría siendo fiel a sus predecesoras. Ryan Reynolds continuaba siendo el principal responsable como protagonista y productor y Shawn Levy, que ya había trabajado anteriormente con Reynolds, fue elegido como director.

Wendy Molyneux y Lizzie Molyneux-Logelin fueron elegidas para escribir el guion de la película, aunque luego este fue reescrito por los guionistas habituales de la saga, Rhett Reese y Paul Wernick, y también por Reynolds y Levy.

No obstante, el gran bombazo llegó en septiembre de 2022, cuando se anunció que el personaje de Lobezno estaría en la película, interpretado de nuevo por Hugh Jackman, quién retomaba el icónico papel después de despedirse de él tras Logan (James Mangold, 2017). Reynolds y el propio Jackman lo anunciaron en un divertido vídeo promocional, a partir del cual ambos actores continuaron promocionando la película con más vídeos divertidos en las redes sociales y apariciones en programas de Tv.

La producción de la película transcurrió sin problemas, aunque se vio afectada por la huelga de actores del año pasado. Sin embargo, mientras otras películas del MCU tuvieron que retrasar su estreno debido a esa huelga y a la de guionistas, este film llegó a adelantar su estreno, el cual estaba originalmente previsto para el próximo mes de septiembre.

Además, debido al retraso de las otras películas, este film es el único estreno cinematográfico que tiene este año el MCU. Un MCU actualmente en horas bajas tras varias películas de baja calidad y pobres taquillas que espera que esta película le salve los muebles de cara a los cambios que están haciendo para tratar de salvar el MCU.




Y, bueno, parece que lo están consiguiendo, porque la película está arrasando en taquilla. En su primer fin de semana ha superado los 200 millones de dólares de su presupuesto solo con la taquilla estadounidense que, unida a lo que lleva recaudado en el resto del mundo, hace que, a día de hoy, su taquilla global ascienda a 529 millones de dólares.

A todo esto hay que unir unas muy buenas críticas y unas opiniones excelentes por parte del público.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

No hace falta que diga que las dos películas anteriores me encantaron y tenía muchas ganas de ver una tercera entrega. Ahora que la he visto, puedo decir claramente que la película me ha ENCANTADO.

Yo también tenía los temores de que Disney y Marvel Studios metieran demasiada mano en ella y terminaran rebajándole en tono. Pero, nada más lejos de la realidad. La película conserva las mismas dosis de violencia, humor negro e incorrección política de sus dos predecesoras. Hasta me atrevería a decir que es aún más bestia.

Yo no pensaba que Reynolds se atrevería a profanar una gran película como Logan (James Mangold, 2017), pero lo hace y, de paso, nos da una de las mejores escenas de créditos iniciales que se han hecho en los últimos años.

Y, después, suma y sigue. La película no deja títere con cabeza; hasta el wokismo se lleva una buena colleja en esta película. Y, desde luego, ni Disney ni Marvel Studios se libran de la quema. Ya vimos algunas menciones en los tráilers, pero aquello solo era la punta del iceberg.

Hasta la competencia, DC, también se lleva lo suyo con con el cameo de Henry Cavill haciendo de una de las variantes de Lobezno con la que le dan una buena hostia a James Gunn y DC Studios; además de mostrarnos que Cavill sería un excelente sustituto de Hugh Jackman como Lobezno. 

Y, hablando de lo cameos, la película no decepciona con el tema del multiverso. Pero es que no solamente se limita a cameos, ya que tenemos a algunos personajes provenientes de otras películas que juegan un papel importante en la trama. Creo que no hace falta que diga cuales son.

Sobre el reparto, Ryan Reynolds sigue estando genial como Deadpool, de eso no hay duda. Pero, sin embargo, quién se lleva la película de calle es, sin duda, Hugh Jackman en su regreso al personaje de Lobezno que tan excelentemente interpretó en la saga de X-Men de la Fox y que aquí vuelve a estar sobresaliente en todas y cada unas de las variantes del personaje que se ven en el film.




Otra que está excelente es Dafne Keen como X-23. La chica, siendo solo una niña, ya hizo un trabajo fenomenal en Logan y aquí, aunque admito que la han desaprovechado un poco, vuelve a estar excelente y, desde luego, se merece tener su propia película.

Y también merecen una mención especial los dos villanos principales de la película, Emma Corrin como Cassandra Nova y Matthew Macfadyen como Mr. Paradox, quienes hacen también un excelente trabajo en sus respectivos papeles.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Deadpool & Wolverine es una muy buena película; de lo mejor del año, sin duda. Una película que gusta si eres fan de las dos películas anteriores -como es mi caso -, pero que seguro que gustará a quién no las haya visto. 

Sin duda, Marvel Studios ha acertado dejando que Ryan Reynolds hiciera la película como él quería y no tratando de cambiar las cosas para adaptarla al MCU. Entre esto, y su paso por la Comic-Con de San Diego, parece que aún hay esperanzas para el MCU.







14 de marzo de 2017

LOGAN (2017)







ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de verla o, por el contrario, que lo haga bajo su total responsabilidad.















Bueno, he tardado un poco en ver esta película, ya que no he podido verla antes –y mira que le tenía ganas –, pero ya por fin he podido verla y os puedo dar mi más clara opinión. 

Esta película no solo supone la tercera película de Lobezno en solitario, también es la despedida de Hugh Jackman del personaje tras 17 años interpretándolo.

Jackman le debe la fama a Lobezno, ya que era un completo desconocido cuando lo fue elegido para el papel; papel al que llegó por pura suerte, ya que Dougray Scott, el actor que fue elegido, renunció a él para ser el villano de Misión Imposible 2 (John Woo, 2000), dejándole el camino a Jackman y, bueno, todo lo demás es historia.

Jackman nunca ha renegado del personaje. Todo lo contrario, se siente feliz de interpretarlo y siempre ha reconocido lo mucho que le debe. No obstante, ahora ha llegado el momento de pasarle el testigo a otro.

Y lo ha hecho con esta película que es una despedida en toda regla.

Es el año 2029. La situación no puede estar peor para los mutantes. La mayoría se han extinguido, ya que no nace ningún mutante desde hace 25 años, y los pocos que quedan viven escondidos. Uno de ellos es Logan (Hugh Jackman), el mutante antes conocido como Lobezno que formó parte de los ahora extintos X-Men, quién malvive trabajando como chófer de limusina en Texas a la vez que, junto a otro mutante, Caliban (Stephen Merchant), cuida del profesor Charles Xavier (Patrick Stewart), que ahora es un anciano de 90 años aquejado de Alzheimer, en una planta de fundición abandonada.

Pero Logan también está enfermo. El adamantium de sus huesos le está envenenando lentamente, lo que ha hecho que envejezca más deprisa y su poder de curación cada vez funcione menos y su cuerpo esté lleno de cicatrices. Esto le hace refugiarse en el alchool mientras su único sueño es comprar un barco con el que ir a alta mar y allí esperar su fatal destino. No obstante, sus planes cambian cuando se ve obligado a llevar hasta Canadá a una misteriosa niña llamada Laura (Dafne Keen), quién está siendo perseguida por los Reavers, un grupo de hombres mejorados cibernéticamente liderados por Donald Pierce (Boyd Holbrook), quienes trabajan para Transigen, una compañía que experimenta con mutantes.


Antes de ponerme con la película, voy ha hablar de cómo le están yendo las cosas. Para empezar, en taquilla le están yendo muy bien. Puede que este fin de semana haya perdido el primer puesto frente a Kong: Skull Island, pero lleva ya recaudados 153 millones de dólares en EEUU y 284 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 437 millones de dólares. Todo ello con un presupuesto de 97 millones de dólares y con clasificación R.

Además, las críticas no pueden ser mejores y el público está saliendo encantado de verla, así que la película está siendo un éxito en todos los frentes.

¿Y que opino yo? Pues a eso voy.

Como ya sabéis quienes me conocéis, Lobezno es un personaje que me encanta. Siempre ha sido mi favorito de los X-Men y me encanta la forma en la que Hugh Jackman lo ha interpretado en el cine.

Y eso que, cuando lo eligieron hace 17 años, yo tenía mis dudas. Para empezar, no era un actor al que viera para ese papel. En el poco material que pude ver de la película antes de su estreno, no me convencía nada ese actor desconocido y de rasgos suaves que habían elegido para el papel. Llegué a temer que se hubieran cargado la película con esa elección.

Sin embargo, fue ver la película, y cambié de opinión completamente. El tipo interpretó a Lobezno como si hubiera nacido para él y a penas me quedaron dudas de que hubieran hecho una buena elección de casting. Tan solo me quedarían unas muy pequeñas dudas que desaparecieron cuando se estrenó la secuela de la película 3 años después. Ahí si que Jackman terminó de demostrar que él es Lobezno.

Sobre sus películas en solitario, la primera, X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009), es una película muy odiada, aunque yo le tengo bastante aprecio. Es cierto que como adaptación de cómic no vale nada, ya que se pasa los cómics por el forro de los cojones; además, el trato que le daban a los personajes, como Deadpool, era bochornoso. Sin embargo, como película de acción está muy bien. Sin duda, es una película que se disfruta más si te olvidas del material que –supuestamente –adapta.

La segunda película, The Wolverine (James Mangold, 2013), funciona mejor como adaptación de cómic. Es una película que está bastante bien y se disfruta bastante. Sin embargo, no me termina de matar. La historia se desploma mucho en su segunda parte y, al final, el gran villano que se esperaba resulta ser una decepción.

Así son las cosas. Las dos primeras películas protagonizadas por Lobezno son dos buenas películas, pero con bastante fallos que no le hacen ningún favor a un gran personaje como Lobezno.


En esta tercera entrega, que vuelve a dirigir James Mangold, la Fox, teniendo en cuenta que se trata de la despedida de Jackman, ha decidido enrollarse la manta a la cabeza y permitir a sus responsables hacer una película crepuscular de clasificación R inspirada, muy libremente, en el cómic Old Man Logan, de Mark Millar y Steve McNiven.

El resultado ha sido una película MARAVILLOSA y una despedida mucho más que digna.

La película me HA ENCANTADO. Ya desde la primera escena la película te engancha completamente y no te suelta hasta ese épico final que hizo que me dieran ganas de aplaudir.

La película es muy buena. Desde luego, el James Mangold que la dirige no es el mismo que el de The Wolverine. En aquella película no hizo un mal trabajo, pero daba en todo momento la sensación de que solo hacía lo que le mandaban, al igual que en sus películas más recientes. Aquí, en cambio, nos encontramos con un James Mangold como el de sus comienzos, el que hizo joyas como Copland (1997) o Inocencia Interrumpida (1999).

El tipo no solo se limita a dirigir bien, sino que cuida al detalle cada plano con un estilo muy personal, una muy buena forma de manejar a los actores y, sobre todo, dándole a todo un acabado que es para quitarse el sombrero. Todo ello ayudado con una fotografía de lo más fascinante, un logradísimo diseño de producción y unos efectos especiales que no cantan en ningún momento. Amén de un guión muy trabajado y una banda sonora eficaz.

Y ya no digamos en lo que a escenas de acción se refiere. Tan brutales como espectaculares que llegan hasta ser impresionantes. Una de las mejores es esa huida con la limusina de la planta de fundición, la cual llega a ser apoteósica; lo mismo que la carnicería en la planta que precede a esa escena.

Y es que la película no se corta un pelo en lo que violencia y sangre se refiere. La tan bienvenida clasificación R nos permite por fín ver en el cine a un Lobezno bañado en sangre, como en los cómics; porque no era fácil de digerir que, después de cargarse a un montón de gente, Lobezno acabase con las garras completamente limpias.

Pero no solo Lobezno se luce en este film. Lo que hemos visto de X-23 en los tráilers se queda corto, pero muy corto. Esta niña angelical degüella a la gente como si hubiera nacido para ello, pelea como si de una loca poseída se tratase y hasta es capaz de decapitar a un tio y llevar su cabeza en las manos como si un balón de fútbol se tratase. Y no solo eso, en la película la golpean, disparan y hasta la atraviesan con una especie de arpón –paracido a esos que utilizaban en la película La Isla (Michael Bay, 2005), pero más grande –y no se cortan un pelo en mostrárnoslo; vale que ella es más bestia que el propio Lobezno pero, aún así, ver como le hacen todo eso a una niña es bastante duro.

Desde luego, es una película muy bestia; claramente, no es una película apta para todos los públicos. Pero es que es tan bestia que llega a ser hasta cruel.

Ya es bastante duro ver a Charles Xavier víctima de esa enfermedad degenerativa; pero verle huir de Logan en la silla de ruedas y como este le pone inyecciones por la fuerza, hace que te entren ganas de mirar para otro lado.

Aunque, el mayor ejemplo de crueldad lo encontramos en la parte de la granja. Ahí si que no deján al espectador de una pieza. Primero porque te introducen en un entorno tan idílico que desentona mucho con el tono del film, pero luego devuelven, tanto a los protagonistas como al espectador, a la realidad cuando la familia de granjeros entera es masacrada sin piedad alguna. Incluso vemos morir a Xavier; era evidente que el personaje iba a morir en la película pero, aún así, la muerte que tiene es realmente impresionante.


El responsable de esta matanza es la gran némesis de Logan en esta película. Un clon suyo que responde al nombre de X-24 y que, prácticamente, es una versión más joven de él sin alma, lo que lo convierte en un enemigo impracable y muy difícil de vencer; espeialmente, para el Lobezno de esta película.

Debo admitir que este villano me ha decepcionado algo, ya que me esperaba otra cosa; algo así como una versión mejorada de Dientes de Sable o, incluso, el mismísimo Mr. Siniestro –quién se dijo que iba a estar en la película y, al final, naranjas de la China –. Pero, aún así, el personaje ha estado bien.

Sobre la adaptación, pues era evidente que el cómic Old Man Logan solo iba a ser utilizado como referencia para introducirnos a Logan envejecido y desentendido de todo en un futuro desolador. Y es que adaptar fielmente ese cómic era misión imposible para la Fox, puesto que carece de los derechos de muchos personajes que salían allí. Así que lo máximo que hay son referencias al cómic.

La más clara es cuando, antes de morir, Xavier confiesa que él mató a los X-Men. En el cómic era Lobezno quién los mataba pero, aún así, era una referencia a esa parte del cómic.

En cuanto a los actores.

Que decir de Hugh Jackman. El tipo ha interpretado siempre a Lobezno como si hubiera nacido para él y aquí no ha hecho ninguna excepción. Y, en esta que es su despedida del personaje, nos ha ofrecido un Lobezno viejo y roto, al que su poder de curación le falla y hasta le cuesta sacar las. También vemos a un Lobezno acabado, que se desentiende todo y que solo busca morir como él desea.

Y al final le vemos morir. Pero, lo bueno es que le dan una muerte épica –la cual ya fue predecida en The Wolverine –, una muerte digna de un héroe roto como él; alguien que, como he dicho antes, decide como y cuando morir.

Patrick Stewart –quién también ha anunciado que dejará de interpretar al personaje en esta película –, también hace un gran trabajo como Charles Xavier. Un Charles Xavier que da pena, quién ya no es el poderoso líder mutante que fue en el pasado y que ha quedado reducido a un vejestorio incapaz de valerse por si mismo. Un claro mensaje de que la edad siempre pasa factura, seas quién seas.

Además, el tipo llega a ser un peligro, ya que su poderosa mente, víctima de esa enfermedad degenerativa, es un arma de destrucción masiva –tal y como dicen en la película –y hay dos momentos en los que podemos apreciarlo.

Luego tenemos a la niña, X-23; o Laura, como prefiráis llamarla. Desde luego, Dafne Keen ha sido todo un descubrimiento. La chica hace un trabajo magnífico en todo el film. A parte de desenvolverse en las escenas de acción de una forma tan natural que asusta, su interpretación es maravillosa; especialmente, en un papel en el que está la mayor parte de la película sin hablar. Y luego, encima, el duelo interpretativo que tiene con Jackman –su padre en la ficción; ya que, prácticamente, Lobezno y ella son padre e hija –es sorprendente.

Desde luego, yo quiero ver más a esta niña haciendo de X-23; si es en películas propias mejor.

Un personaje que me ha sorprendido bastante ha sido el personaje de Caliban; un Caliban muy diferente al visto en X-Men: Apocalypse (Bryan Singer, 2016). El actor que le da vida, Stephen Mechant, hace un estupendo trabajo y el personaje tiene bastante relevancia en la película; más de la que me esperaba. Además, la muerte que tiene –si, otro que también muere –, sacrificándose, es maravillosa.


Boyd Holbrook, quién da vida a Donald Pierce, uno de los villanos y líder de los Reavers, está bastante bien en su papel. No diría que hace un trabajo sobresaliente, pero el tipo lo hace muy bien.

El otro villano es Zander Rice, hijo de uno de los que formaron parte del proyecto Arma X que creó a Lobezno –y que murió a manos de este –. El actor que le da vida, Richard E. Grant –a quién yo siempre recuerdo como el doctor Jack Seward de la maravillosa Drácula (Francis Ford Coppola, 1992) –, hace un trabajo estupendo, eso no lo puedo negar. Sin embargo, pese a la importancia que tiene en la película como creador de X-23 y X-24, he encontrado su presencia en la película un tanto anodina. Sin duda, ha sido uno de los pocos fallos de la película.

Bueno, vamos resumiendo ya.

En definitiva, Logan es una película excelente. Sin duda, la mejor de las tres películas protagonizadas por Lobezno y uno de los mejores films de la saga X-Men y del cine de superhéroes en general. Muchos la ponen a la misma altura que las películas de Batman de Christopher Nolan; yo no llego a tanto, pero si os digo que este film se les acerca mucho.

No obstante, aunque se ubique dentro de subgénero de superhéroes, yo no la consideraría una película de superhéroes, ya que es más bien una road movie con toques de western. Muchos la consideran un cruce entre Sin Perdón (1992) y Ruta Suicida (1977) y, desde luego, no van mal encaminados.

Los logros de esta película radican en que todos sus implicados, con James Mangold (director) y Hugh Jackman (protagonista y productor) a la cabeza, se han esforzado mucho en ofrecernos una gran película y darle al Lobezno interpretado por Hugh Jackman una despedida por todo lo alto.


Y así ha sido. Porque Hugh Jackman no se ha podido despedir mejor del personaje que le dio la fama.






5 de junio de 2014

X-MEN: DÍAS DEL FUTURO PASADO (2014)
























ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS muy reveladores de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leerla o lo haga bajo su total responsabilidad.








Diez años después de que decidiera abandonar la saga mutante para jugar a ser Richard Donner con Superman, Bryan Singer vuelve a ponerse tras las cámaras en una película de X-Men con este film que es a la vez una secuela de X-Men: First Class y una precuela de las tres primeras películas de la saga que, como principal novedad, nos presenta a los respectivos actores y personajes de estas por primera vez juntos.

La película comienza en un futuro distópico y apocalíptico en el que los mutantes son perseguidos y exterminados por unos robots llamados Centinelas que tienen la capacidad de adquirir sus poderes y usarlos contra ellos. Solo resiste un pequeño grupo de mutantes encabezado por Charles Xavier (Patrick Stewart) y Magneto (Ian McKellen), quienes en el pasado fueron enemigos. Estos idean un plan para cambiar la realidad que los rodea. Kitty Pryde (Ellen Page), también conocida como Shadowcat, ha desarrollado la capacidad de enviar la mente de las personas al pasado, lo cual puede servirles para enviar a alguien a la época en la que todo se torció. Sin embargo, un viaje tan largo puede terminar dañando la mente y el cuerpo de dicha persona, por lo que Lobezno (Hugh Jackman), quién tiene la capacidad de regenerarse, se presta voluntario.

La cosa sale bien, y Lobezno despierta en su mismo cuerpo, pero del año 1973. Ese año, en pleno tratado de paz de París, Mística (Jennifer Lawrence), va a asesinar a Bolivar Trask (Peter Dinklage), empresario y científico que experimenta con mutantes y que es el principal responsable del programa Centinela, el cual no ha logrado salir adelante por la oposición del Congreso; cosa que cambia tras el asesinato de Trask. Además, Mística es capturada y su ADN es utilizado para crear una nueva generación de robots que favorecerá que los Centinelas se hagan con el poder en el futuro. Lobezno avisa de todo esto al Charles Xavier de esa época (James McAvoy), quién vive de forma uraña junto con Bestia (Nicholas Hoult) en su mansión después de verse obligado a cerrar su escuela cuando sus alumnos fueron reclutados para la guerra de Viet Nam; además, no ha superado del todo que Mística lo abandonara para irse con Magneto (Michael Fassbender). Lobezno logra convencer a Xavier, pero ahora Mística va por libre y les será difícil convencerla, por lo que también necesitarán la ayuda de Magneto, quién se encuentra encerrado en el Pentágono acusado de asesinar a John F. Kennedy. Para liberarlo, necesitarán la ayuda de un joven que se hace llamar Mercurio (Evan Peters) y que posee una gran velocidad.


Bryan Singer creó un antes y un después en lo que a cine de superheroes se refiere con la estupenda X-Men (2000), primera adaptación cinematográfica de los famosos mutantes de Marvel creados por Stan Lee y Jack Kirby en 1963. A esta luego le siguió su secuela, X2 (2003), que resultó mucho mejor que su predecesora. Singer también fue el director de esta y, viendo su capacidad de superarse, la tercera entrega con la que pensaba culminar de forma épica esta historia se preveía un peliculón.

Sin embargo, antes de que pudiera hacerla, en 2004 la Warner le salió con una oferta de lo mas suculenta: dirigir la nueva película de Superman. Oferta que no dudó en aceptar.

Yo no le culpo, la verdad, ya que dirigir una película sobre un superheroe tan icónico debe ser el sueño de cualquier cineasta. Incluso yo aceptaría con entusiasmo si me lo propusieran a mí; y eso que Superman no está entre mis favoritos. Sin embargo, viendo los resultados de su aventura con el hombre de acero, mas le hubiera valido a Singer haberse quedado con los mutantes –o en su casa haciendo punto de cruz –, porque semejante desastre no tiene nombre.

En fin, después de aquello, Singer dirigió las películas Valkiria (2008) y Jack, el Caza Gigantes (2013), ambas dos peliculas de producciones problemáticas llenas de problemas y retrasos cuyos resultados en taquilla fueron bastante irregulares. Afortunadamente, Singer lleva una carrera paralela como productor de series de Tv, como House o Sexy Money, bastante exitosa; quiero dejar esto claro para que no parezca que su regreso a los X-Men fue por necesidad.

Su primer regreso a la saga mutante fue como productor en X-Men: First Class (2011) -aunque ya estuvo como productor no acreditado en X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009) -, la cual en un principio iba a dirigir él, pero al final se quedó como productor e inspirador argumental, dejándole la dirección a Matthew Vaughn quién, afortunadamente, hizo un estupendo trabajo, como ya dejé bien claro en este blog.

Habría que esperar hasta la película que nos ocupa –donde es ahora Vaughn quién se limita a la producción y el argumento –para que Singer volviera a ocupar la silla de director en esta franquicia y comprobar si el tipo continúa en forma para seguir dirigiendo a los mutantes.

Al igual que ocurrió con X-Men: First Class, esta nueva película se inspira también en una popular miniserie de los comics. La elegida es la historia realizada por Chris Claremont y John Byrne en 1981 y que es una de las más populares de la franquicia. En ella nos encontrábamos con un futuro distópico en el que los EEUU están bajo control de los robots Centinelas y los mutantes son perseguidos y exterminados. En ese futuro, Kitty Pryde lograba trasladar su mente al pasado a su otro yo más joven para advertir a los X-Men del peligro que se les avecina cuando Mistica asesine al senador Robert Kelly, desencadenando una histeria anti-mutante que desembocará en la aprobación del programa Centinela, lo cual llevará a ese futuro terrible.

Esa historia ha servido de base para la película que mañana se estrena en España a pesar de que debía haberse estrenado el mismo día que en EEUU, el 23 de mayo; una decisión de última hora sin explicación alguna y que, desde luego, yo no entiendo. Por ello he decidido no esperar y, tras hacerme con una copia en V.O. bastante decente, me la he visto.

Ya la vi hace unos días, pero no he podido publicar la review hasta ahora, ya que antes tenía que terminar la de X-Men: La Decisión Final (Brett Ratner, 2006), esa tercera entrega que Singer no llegó a dirigir.

Antes de ponerme con ella, voy a hablar de cómo le están yendo las cosas.


En taquilla está arrasando. Con un presupuesto de 200 millones de dólares, solo en EEUU lleva recaudados 172 millones a los que hay que añadir 344 millones más en el resto del mundo. Con lo que su recaudación total asciende a 516 millones de dólares que la convierten en la película de los X-Men más taquillera, desbancando a X-Men: La Decisión Final, que hasta ahora ostentaba este título con 459 millones de dólares.

Además, público y crítica la están recibiendo de forma muy entusiasta. Muchos la consideran ya la mejor película de toda la saga y, desde luego, no van mal encaminados.

Tras haber visto la película por métodos poco ortodoxos, estoy deseando que llegue ya a los cines españoles y poder ir a verla en una sala de cine porque, desde luego, vale mucho la pena.

La película me ha ENCANTADO. He disfrutado enormemente con ella. Y a mi también me ha parecido la mejor entrega de la saga hasta ahora. En resumen, todo un…




PELICULÓN




Desde luego, el regreso de Bryan Singer ha sido por la puerta grande y de nuevo se ha vuelto a superar, ya que para mi esta película me ha llegado a parecer superior a X2, que hasta ahora era para mí la mejor entrega de la saga junto con X-Men: First Class, la cual también se ha visto superada por esta.

Esta es sin duda la película que debíamos habernos encontrado en 2006 en lugar de X-Men: La Decisión Final, la cual no era mala del todo, pero resultó bastante decepcionante. Ahora más que nunca tengo claro que Singer debió haber rechazado a Superman y haber continuado con los mutantes, a los que les tiene bien cogido el punto.

La película está muy bien hecha, con un acabado impecable y un ritmo que nunca decae. Las escenas de acción están de lo más logradas, el diseño de producción es excelente y recrea muy bien las dos épocas en las que se desarrolla la historia y los efectos especiales son muy buenos y están a la altura en todo momento.

La película está llena de grandes momentos. Los más destacables son el espectacular comienzo en el futuro con los mutantes luchando contra los Centinelas, el rescate de Magneto en el Pentágono, la secuencia del jet –donde vemos que no es buena idea cabrear a Magneto en un avión en pleno vuelo –, cuando Magneto convierte la Casa Blanca en su fortaleza utilizando un estadio de beisbol y a los Centinelas –a los que somete bajo su control introduciéndoles metal fundido –o la espectacular batalla final en el futuro al mismo tiempo que se desarrolla el enfrentamiento final en 1973. Aunque, sin duda, la secuencia más impresionante es cuando el Charles Xavier del pasado y el del futuro se encuentran cara a cara; un momento de lo más memorable.


Una de las dudas que más me despertaba Singer en este film era como se las iba a apañar para meter tantos personajes en un film de dos horas de metraje; ya que, ante tal cantidad de mutantes, tenía el temor de que ocurriera otra sobresaturación que perjudicara a otros personajes, como ocurrió en X-Men: La Decisión Final. Y, desde luego, noticias como que el personaje de Pícara fue eliminado del metraje –aunque, no del todo, como podemos apreciar al final del film –, no ayudaban mucho.

Pero, nada más lejos de la realidad. Aquí no ocurre como en la película de Brett Ratner, donde daba en todo momento la impresión de que habían metido tantos personajes solo para presumir de que tenían más mutantes que nadie. Aquí ocurre todo lo contrario, ya que aquí todos y cada uno de los personajes está estratégicamente colocado y todos reciben la dosis de presencia en la película que les corresponde, ni más ni menos. Todo esto gracias al buen hacer de Singer, ayudado por un cuidado y trabajado guión de un Simon Kinberg mucho más acertado que en la película de 2006.

Uno de los personajes que más me ha sorprendido ha sido Mercurio; personaje al que también veremos en la secuela de Los Vengadores interpretado por Aaron Taylor-Johnson.

Aquí en esta película le da vida Evan Peters, quién hace un muy buen trabajo y, además, el personaje es de lo más genial; haciendo que hasta importe poco las ridículas pintas que le ponen. Además, puede que tenga una corta aparición, pero protagoniza UNA DE LAS MEJORES ESCENAS DE LA PELICULA.

Sobre si han respetado la paternidad de Magneto sobre él –ya que, al igual que las anteriores entregas, esta se toma muchas libertades con los cómics –, solo digo que no se dice claramente, pero se llega a insinuar en un par de ocasiones. Una de ellas cuando el chico le dice a Magneto que su madre conoció a un tipo con sus mismos poderes. La otra es cuando al final Magneto, tras sellar la Casa Blanca con el estadio de beisbol, amenaza a la humanidad por la Tv. Mercurio lo está viendo desde su casa con su hermana –que no es Bruja Escarlata, ya lo dejaron claro –y su madre está detrás con cara de querer hacerle una gran confesión sobre el tipo de la pantalla.

Otro gran acierto de Singer ha sido reiniciar por completo este universo cinematográfico de una forma muy inteligente utilizando los viajes en el tiempo y las realidades alternativas de una forma muy parecida a como lo hizo J. J. Abrams en la estupenda Star Trek (2009). Esto le da una gran libertad para arreglar las incoherencias que X-Men: First Class tenía con las tres primeras películas –las cuales en su día me hicieron ver la película más como un reboot que como una precuela –o resucitar a personajes muertos en anteriores films, como Jean Grey o Cíclope, a quienes vemos al final de la película encarnados por sus respectivos actores; porque, recordemos, la realidad ha sido alterada y ya nada es como antes.

Esto también le permite enfocar la historia de una forma distinta en futuras películas, algo que queda patente con ese final abierto que nos indica que en la siguiente entrega veremos una historia entre un Lobezno que conserva sus recuerdos del futuro y una Mística que ahora va por libre, fuera del yugo de Magneto. Desde luego, resulta muy interesante y las posibilidades son muchas.


Sobre el reparto, en general todos los actores hacen un buen trabajo. Hugh Jackman está tan magnífico como siempre dando vida a Lobezno. Jennifer Lawrence está de nuevo fantástica como Mística, superando aquí su trabajo de la anterior película. Ellen Page está tan maravillosa como siempre como Litty Pryde. James McAvoy y Michael Fassbender demostraron tener una gran química en X-Men: First Class, y aquí vuelven a demostrarlo; su química es, incluso, mayor que la de Ian McKellen y Patrick Stewart, aunque estos también hacen un estupendo trabajo. Y Peter Dinklage como Bolivar Trask, sencillamente magistral.

Desde luego, la película es buenísima. A mí me ha encantado y he disfrutado enormemente viéndola. Bryan Singer no podía haber vuelto mejor a esta saga y ya tengo muchas ganas de ver lo que nos tiene deparado en la siguiente entrega, donde tendremos como villano a Apocalipsis.

De esta ya tenemos un pequeño adelanto al final de los títulos de crédito finales en una impresionante escenas post-créditos donde podemos ver al susodicho Apocalipsis en el antiguo Egipto –recordemos que fue el primer mutante y nació hace 3000 años en la tierra de los faraones –construyendo las pirámides con sus poderes mientras es adorado como un dios por una gran multitud de gente; incluso a lo lejos se puede apreciar la silueta de “cuatro jinetes”.



Una suculenta guinda para ponerle a un pastel de lo más delicioso.