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2 de agosto de 2024

DEAPOOL & WOLVERINE (2024)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.









La espera ha sido larga, pero ya tenemos la tercera película de la saga Deadpool en los cines.

La historia comienza en 2018. Wade Wilson (Ryan Reynolds) utiliza el dispositivo de viaje en el tiempo de Cable para trasladarse a Tierra-616, donde intenta unirse a los Vengadores. Pero es rechazado y regresa a su universo, Tierra-10005. Seis años después, Wilson ha colgado el traje rojo y ha dejado de ser Deadpool, también ha roto con Vanessa Carlysle (Morena Baccarin) y trabaja como vendedor de coches. Cuando sus amigos le montan una fiesta sorpresa por su cumpleaños, es secuestrado por la TVA, la cual le lleva ante Mr. Paradox (Matthew Macfadyen), quién le concede su sueño de tener un lugar en Tierra-616 con los Vengadores.

Sin embargo, esto tiene una pega. Y es que Wilson descubre que Tierra-10005 va a desaparecer a causa de la muerte de Lobezno (Hugh Jackman); un proceso que Mr. Paradox quiere acelerar con un nuevo dispositivo, el Time Ripper. Wilson no puede permitir que eso suceda, por lo que busca otras variantes de Lobezno para reemplazar al Lobezno muerto de su mundo. Finalmente, logra llevar a otro Lobezno a la TVA, pero Paradox le dice que ese Lobezno es un perdedor que ha defraudado a su mundo y continúa adelante con el plan de destruir Tierra-10005. No obstante, Wilson descubre que Paradox está trabajando sin el permiso de sus superiores y, al amenazar con delatarlo, él y Logan son desterados al Vacío. Wilson y Logan deberán encontrar la forma de regresar y detener a Paradox.

Deadpool (Tim Miller, 2016) y Deadpool 2 (David Leitch, 2018) fueron dos grandes éxitos de taquilla, por lo que una tercera entrega era algo que estaba cantado. 




Sin embargo, en 2019 se produjo la compra de Fox por parte de Disney, la cual le entregó a Marvel Studios todas las propiedades de Marvel que poseía la Fox, entre las que se encontraba Deadpool, el cual estaba ubicado dentro de la saga cinematográfica de X-Men.

Esta nueva situación generó muchas dudas sobre la tercera entrega, ya que muchos temían que Disney pudiera obligar a que se rebajara la violencia, el humor negro y la incorrección política que tanto caracterizan esta saga para evitar la clasificación R y poder incluir la película dentro del Marvel Cinematic Universe. Aunque, también hubo temores de que el personaje pudiera ser reiniciado para poder incluirlo en el MCU; algo que quedó descartado cuando se supo que Marvel Studios iba a apostar por el multiverso en la nueva etapa del MCU.

Finalmente, a comienzos de 2021, se anunció que la película estaba en marcha, que formaría parte del MCU, pero que conservaría la clasificación R y seguiría siendo fiel a sus predecesoras. Ryan Reynolds continuaba siendo el principal responsable como protagonista y productor y Shawn Levy, que ya había trabajado anteriormente con Reynolds, fue elegido como director.

Wendy Molyneux y Lizzie Molyneux-Logelin fueron elegidas para escribir el guion de la película, aunque luego este fue reescrito por los guionistas habituales de la saga, Rhett Reese y Paul Wernick, y también por Reynolds y Levy.

No obstante, el gran bombazo llegó en septiembre de 2022, cuando se anunció que el personaje de Lobezno estaría en la película, interpretado de nuevo por Hugh Jackman, quién retomaba el icónico papel después de despedirse de él tras Logan (James Mangold, 2017). Reynolds y el propio Jackman lo anunciaron en un divertido vídeo promocional, a partir del cual ambos actores continuaron promocionando la película con más vídeos divertidos en las redes sociales y apariciones en programas de Tv.

La producción de la película transcurrió sin problemas, aunque se vio afectada por la huelga de actores del año pasado. Sin embargo, mientras otras películas del MCU tuvieron que retrasar su estreno debido a esa huelga y a la de guionistas, este film llegó a adelantar su estreno, el cual estaba originalmente previsto para el próximo mes de septiembre.

Además, debido al retraso de las otras películas, este film es el único estreno cinematográfico que tiene este año el MCU. Un MCU actualmente en horas bajas tras varias películas de baja calidad y pobres taquillas que espera que esta película le salve los muebles de cara a los cambios que están haciendo para tratar de salvar el MCU.




Y, bueno, parece que lo están consiguiendo, porque la película está arrasando en taquilla. En su primer fin de semana ha superado los 200 millones de dólares de su presupuesto solo con la taquilla estadounidense que, unida a lo que lleva recaudado en el resto del mundo, hace que, a día de hoy, su taquilla global ascienda a 529 millones de dólares.

A todo esto hay que unir unas muy buenas críticas y unas opiniones excelentes por parte del público.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

No hace falta que diga que las dos películas anteriores me encantaron y tenía muchas ganas de ver una tercera entrega. Ahora que la he visto, puedo decir claramente que la película me ha ENCANTADO.

Yo también tenía los temores de que Disney y Marvel Studios metieran demasiada mano en ella y terminaran rebajándole en tono. Pero, nada más lejos de la realidad. La película conserva las mismas dosis de violencia, humor negro e incorrección política de sus dos predecesoras. Hasta me atrevería a decir que es aún más bestia.

Yo no pensaba que Reynolds se atrevería a profanar una gran película como Logan (James Mangold, 2017), pero lo hace y, de paso, nos da una de las mejores escenas de créditos iniciales que se han hecho en los últimos años.

Y, después, suma y sigue. La película no deja títere con cabeza; hasta el wokismo se lleva una buena colleja en esta película. Y, desde luego, ni Disney ni Marvel Studios se libran de la quema. Ya vimos algunas menciones en los tráilers, pero aquello solo era la punta del iceberg.

Hasta la competencia, DC, también se lleva lo suyo con con el cameo de Henry Cavill haciendo de una de las variantes de Lobezno con la que le dan una buena hostia a James Gunn y DC Studios; además de mostrarnos que Cavill sería un excelente sustituto de Hugh Jackman como Lobezno. 

Y, hablando de lo cameos, la película no decepciona con el tema del multiverso. Pero es que no solamente se limita a cameos, ya que tenemos a algunos personajes provenientes de otras películas que juegan un papel importante en la trama. Creo que no hace falta que diga cuales son.

Sobre el reparto, Ryan Reynolds sigue estando genial como Deadpool, de eso no hay duda. Pero, sin embargo, quién se lleva la película de calle es, sin duda, Hugh Jackman en su regreso al personaje de Lobezno que tan excelentemente interpretó en la saga de X-Men de la Fox y que aquí vuelve a estar sobresaliente en todas y cada unas de las variantes del personaje que se ven en el film.




Otra que está excelente es Dafne Keen como X-23. La chica, siendo solo una niña, ya hizo un trabajo fenomenal en Logan y aquí, aunque admito que la han desaprovechado un poco, vuelve a estar excelente y, desde luego, se merece tener su propia película.

Y también merecen una mención especial los dos villanos principales de la película, Emma Corrin como Cassandra Nova y Matthew Macfadyen como Mr. Paradox, quienes hacen también un excelente trabajo en sus respectivos papeles.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Deadpool & Wolverine es una muy buena película; de lo mejor del año, sin duda. Una película que gusta si eres fan de las dos películas anteriores -como es mi caso -, pero que seguro que gustará a quién no las haya visto. 

Sin duda, Marvel Studios ha acertado dejando que Ryan Reynolds hiciera la película como él quería y no tratando de cambiar las cosas para adaptarla al MCU. Entre esto, y su paso por la Comic-Con de San Diego, parece que aún hay esperanzas para el MCU.







16 de abril de 2017

LIFE (2017)





ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS. Quién no haya visto la película, que se abstenga de leerla. Si, por el contrario, deciden leerla, lo harán bajo su total responsabilidad.















Esta Semana Santa he aprovechado para ver dos películas a las que tenía bastantes ganas. Una es Power Rangers, de la que pronto tendréis la review, y la otra es la película que ahora nos ocupa.

Los tripulantes de la Estación Espacial internacional recogen una sonda proveniente de Marte que contiene muestras de la superficie del planeta. Al analizarlas, descubren un organismo vivo que demuestra la existencia del planeta rojo. Un gran descubrimiento que pronto se convierte en su pesadilla cuando el organismo resulte ser hostil y se convierte en una amenaza; no solo para los tripulantes de la estación, sino para toda la humanidad.

Life es una película de ciencia ficción y suspense dirigida por Daniel Espinosa, director de películas como El Invitado (2012) y El Niño 44 (2015), y escrita por Paul Wernick y Rhett Reese, responsable de los guiones de Zombieland (Ruben Fleischer, 2009), G.I.Joe: La Venganza (Jon M. Chu, 2013) o Deadpool(Tim Miller, 2016), con Jake Gyllenhaal, Rebecca Ferguson y Ryan Reynolds como cabezas más visibles del reparto.

La película se estrenó en EEUU el pasado 24 de marzo y en España lo hizo el 7 de abril. En taquilla las cosas le están bastante mal. Con un presupuesto de 58 millones de dólares, solo lleva recaudados 28 millones en EEUU y 40 millones más en EEUU, haciendo un total de 68 millones de dólares.

Por contra, la crítica se está portando bastante bien con ella, mientras que la opinión del público están muy divididas entre quienes la adoran y los que la consideran una mierda.

¿En que grupo me posiciono yo?

Pues, claramente, en el segundo. Porque la película me ha parecido UNA MIERDA.

Eso si, muchos de los detractores de este film la atacan por ser una copia de Alien (Ridley Scott, 1979). Sin embargo, esa no son, ni de lejos, mis razones. Son incontables las copias de Alien que se han hecho en las casi cuatro décadas que han transcurrido desde que se estrenó la obra maestra de Scott, así que no creo que a estas alturas haya que reprocharle a esta película que haya hecho lo que cientos de películas han hecho antes que ella.



No, mis motivos para decir que esta película es UNA MIERDA son otros. De hecho, ya desde mucho antes de verla sabía que la película copiaba a Alien y eso no me quitó las ganas de verla.

Mis motivos son otros, como ya he dicho. Para empezar, la película es un auténtico PETARDO. Me he aburrido viéndola lo que no está escrito; y eso que la duración de la película no llega ni a las dos horas.


Y no me he aburrido porque en la película no pase nada; al contrario, pasan muchas cosas. El problema es que esas cosas no están bien hechas. Daniel Espinosa no es mal director, el tipo dirige bien. Pero, en esta película, hace uno de sus peores trabajos, con una dirección de lo más plana y simplona que hace que la película, tras un potente arranque en el que nos presentan muy bien a los personajes, luego –poco después de llegar el bicho a la estación espacial –la película se desploma y va en todo momento en caída libre.

Y es que la película no tiene nada destacable. Los momentos de tensión a penas generan tensión, los momentos de terror a penas asustan, las escenas de acción no emocionan y son de lo más insustanciales, los sustos son pocos y ya te los ves venir de lejos… De hecho, la película es de lo más previsible. Sabes en que momento va a pasar lo que va a pasar y, cuando un personaje muere, sabes de antemano que va a morir.

Cuando el personaje de Ryan Reynolds se mete en la sala de contención con el bicho para salvar al negro, sabes enseguida que va a morir por gilipollas. Cuando la rusa se empeña en salir fuera de la estación, sabes ya que no va a volver dentro. Cuando el japonés se separa del grupo mientras está huyendo del bicho, sabes que ha firmado su sentencia de muerte.

Así toda la puta película. Me llegué a sentir vidente y todo.

Hasta el final te lo ves venir de lejos. Aunque, eso si, el final está bastante logrado y es de lo poco que llega a aterrar de todo el film; los gritos de Rebecca Ferguson mientras es lanzada hacia el espacio después de hacerse el descubrimiento en la Tierra voy a tardar en olvidarlos

Los efectos especiales y el diseño de producción también están muy logrados, ahí no tengo problema.

También el bicho está muy logrado. A parte de que el diseño y los efectos están muy bien, luego vemos que, al igual que los famosos xenomorfos de Alien, es un auténtico hijo de puta y una verdadera máquina de matar que posee una fuerza impresionante –no hay más que ver como le destroza la mano al negro cuando todavía es muy pequeño –, es inmune al fuego y al frío extremo, puede permanecer mucho tiempo sin óxigeno y, encima, no para de crecer a medida que se alimenta.

Ese bicho, Calvin –el nombre que le ponen –, no me cabe duda que fue el que extinguió la vida en Marte y, si llega a la Tierra, no hay duda de que hará lo mismo. Por eso, no me explico la cantidad de gilipolleces que hacen los protagonistas a lo largo de la película para intentar detenerlo.



Y es que llegamos a lo peor de la película con diferencia, EL GUIÓN; un guión que cuesta creer que lo hayan escrito los mismos que escribieron Zombiland y Deadpool.

Porque volvemos a tener un problema parecido al de Prometheus (Ridley Scott, 2012) –película que, por cierto, prefiero mucho más que este bodrio –. Juntan a un grupo de científicos que se supone que son los mejores en su campo y, a la hora de actuar, resulta que son los tontos del pueblo.

Es increíble la cantidad de gilipolleces que hacen y no paran de hacer a lo largo de la película; ideas para contener la amenaza que no se les ocurriría ni a los de la LOGSE. Al final, te das cuenta de que el bicho es la única vida inteligente que hay en esa estación espacial.

Eso si, por lo menos, los actores hacen un buen trabajo, pese a lo gilipollas que resultan sus personajes. Los tres más famosos, Jake Gyllenhaal, Rebecca Ferguson y Ryan Reynolds, están geniales, lo mismo que la rusa, el japonés y el negro –no es discriminación, es que sus nombres son difíciles de escribir –.

Prácticamente, estos personajes, el bicho y la rata del laboratorio son los únicos interpretes de la película. Bueno, también están los pescadores del final y los niños con los que hablan por videoconferencia en desde Times Square.

Y aquí tenemos otra cagada en la larga sucesión de cagadas que tiene este film. Porque no veo que necesidad había de mostrar Times Square abarrotado, rompiendo la sensación de aislamiento de la película. Algunos dirán que es para mostrar lo pendiente que está el mundo del gran descubrimiento que hacen; pero, para ese plan, que hubieran mostrado las capitales del mundo abarrotadas observándoles en grandes pantallas, digo yo.

Bueno, no me enrollo más.

La película es un bodrio infumable. Una máquina de producir aburrimiento y vergüenza ajena. Yo no se la recomendaría ni a mi peor enemigo. Y, vamos, el que sea una copia de Alien me la trae al fresco. La película es mala por méritos propios, no por los de Ridley Scott.







29 de febrero de 2016

DEADPOOL (2016)















Por fin he visto Deadpool, adaptación del personaje de los cómics Marvel del mismo nombre –aunque, en España se le conoce como Masacre –. Me hubiera gustado haberla visto el día de su estreno, pero me fue imposible poder viajar a la ciudad para poder verla y tuve que esperarme una semana.

Afortunadamente, ya he podido verla y me dispongo a dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

Wade Wilson (Ryan Reynolds) es un ex-miembro de las fuerzas especiales que ahora trabaja como mercenario vendiendo sus servicios al mejor postor; aunque, esos postores a veces suelen ser adolescentes sin blanca que buscan deshacerse de un acosador. Un día, conoce a Vanessa Carlysle (Morena Baccarin), una bella prostituta de la que se enamora y con la que comienza una relación. Sin embargo, las cosas se tuercen cuando le diagnostican cáncer en varios órganos y sus esperanzas de vida son escasas.

Es entonces cuando decide aceptar la proposición de un misterioso tipo de someterse a un experimento que le curará el cáncer y le proporcionará habilidades especiales. Sin embargo, al hacerlo, cae en manos de una organización liderada por un sádico tipo conocido como Ajax (Ed Skrein), quién le inyecta un suero especial y luego hace que su lugarteniente, Angel Dust (Gina Carano), le someta a las peores torturas para activarlo. Finalmente, Wade logra escapar destruyendo las instalaciones. Ha adquirido la capacidad de curarse y regenerarse rápidamente, pero ha quedado gravemente desfigurado, por lo que no quiere volver con Vanessa hasta que logre vengarse de Ajax y le obligue a recuperar su aspecto normal.


Deadpool es un personaje creado por Rob Liefeld y Fabian Nicieza que hizo su primera aparición en 1991 en el número 98 de los Nuevos Mutantes. Después, apareció en otras series, como X-Force, hasta protagonizar sus propios comics. Empezó siendo un villano, pero evolucionó hasta convertirse en un antihéroe.

La idea de llevarlo al cine se remonta hasta el año 2000; pero tendrían que pasar 9 años para verlo por primera vez en una película y 16 para verlo protagonizando su propio film.

El primer proyecto se puso en marcha en 2004. El estudio encargado fue New Line Cinema, quién puso al frente a David S. Goyer. Ya por entonces, el protagonista iba a ser Ryan Reynolds, que acababa de trabajar con Goyer en Blade: Trinity, quién estaba interesado en interpretar a Deadpool. La razón del interés del actor en el personaje es bastante curiosa, ya que se debe a que el actor vio en un número de Cable & Deadpool, que comenzó a publicarse por ese año, que el personaje se refería a su aspecto como un cruce entre Ryan Reynolds y un perro Shar Pei.

No obstante, el proyecto no logró salir adelante a causa de la pérdida de interés por parte de Goyer y, en 2005, el estudio se deshizo del proyecto, el cual cayó en manos de la 20th Century Fox. Esta, en un principio, siguió adelante con la película. Pero, terminó desechando el proyecto y optó mejor por introducir al personaje como secundario en X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009), la primera película en solitario de Lobezno.

La película fue muy criticada y, una de las cosas que más críticas recibió fue como habían representado a Deadpool. A los fans no les gustó nada la encarnación que Reynolds había hecho del personaje, el cual seguía siendo bromista y charlatán, pero había perdido por completo el humor negro e incorrección política que tanto le caracteriza; por no hablar de que no le pusieron su famoso traje rojo y negro. Aunque, lo que menos gustó fue que, al final de la película, lo convirtieran en una especie de monstruo de Frankenstein.

Después de esto, la Fox quiso hacer un spin-off de esa película con Deadpool –de hecho, metieron una escena post-créditos que daba algunas pistas –. No obstante, la productora Lauren Shuler Donner pensó que lo mejor era reiniciar al personaje; aunque, conservando a Reynolds como protagonista.

Rhett Reese y Paul Wernick, guionistas de Zombieland (Ruben Fleischer, 2009), una de las grandes sorpresas de aquel año, fueron contratados para escribir el guión de la película. Para la dirección, el primer candidato fue Robert Rofriguez, quién escribió su propio guión, desechando el de Reese y Wernick, pero no se llegó a un acuerdo. Otro director tanteado fue Adam Berg, prestigioso director de videoclips.

Finalmente, el elegido fue Tim Miller, cuya experiencia en la dirección se limitaba a un par de cortometrajes, pero con una nutrida carrera a sus espaldas que, entre otras cosas, incluye el haber trabajado en los efectos especiales de películas como Asesino del Más Allá (Brett Leonard, 1995) o Scott Pilgrim contra el Mundo (Edgar Wright, 2010) y el videojuego Star Wars: The Old Republic (2011), haber realizado los títulos de crédito de Millenium: Los Hombres que no Amaban a las Mujeres (David Fincher, 2011), o haber dirigido la segunda unidad de Thor: The Dark World (Alan Taylor, 2013).

No obstante, a pesar de los esfuerzos de Miller, de Reynolds o de Reese y Wernick, el proyecto no lograba salir adelante debido a que la Fox no se decidía a darle luz verde. Para intentar convencerles, Miller rodó en 2012 un teaser de prueba con un Deadpool generado por CGI con captura de movimientos. Pero, ni por esas conseguían convencer al estudio, cada vez menos interesado en el proyecto.

La verdad es que el proyecto parecía no tener futuro por delante; yo, de hecho, llegué a perder la esperanza de que se hiciera la película.

No obstante, la cosa cambió en julio de 2014, cuando ese teaser se filtró en la red generando un gran entusiasmo y un sinfín de opiniones positivas. Esto llevó, finalmente, a la Fox a permitir que se hiciera la película, la cual nos llega ahora precedida por una campaña publicitaria, tan divertida como creativa, muy acorde con la personalidad del personaje.


Desde luego, la película está siendo un éxito. A día de hoy lleva recaudados 263 millones de dólares en EEUU y 266 millones en el resto del mundo, lo que hace que su recaudación global ascienda a 529 millones de dólares; todo ello con un presupuesto de 58 millones de dólares. Y las cifras siguen en aumento.

Además, las opiniones del público no pueden ser más positivas. Tanto los que son fans de los comics como los que ni siquiera conocen al personaje, hablan maravillas de ella. Hasta la crítica –salvo algunas excepciones –se está rindiendo ante ella.

La película está siendo un éxito. Me imagino la cara de los de la Fox al ver como una película en la que no tenían puesta ninguna esperanza esté arrasando de esta manera. De hecho, sus expectativas sobre la película fueron cambiando antes, incluso, de que la película se estrenase, ya que confirmaron la secuela antes del estreno; la cual, muy seguramente, tendrá un mayor presupuesto.

Aunque, este éxito no solo beneficiará a la película y al personaje. Muchos esperamos que esto haga que a los estudios se les quite de una vez el miedo que le tienen últimamente a la clasificiación R.

En los últimos años, a causa del descenso de público por culpa de la crisis, los estudios están más empeñados en hacer las películas en PG-13 para que así más público asista a las salas. Películas como RoboCop (José Padilha, 2014), Los Mercenarios (Patrick Hughes, 2014) o Terminator Génesis (Alan Taylor, 2015) son unos ejemplos de películas que se han visto perjudicadas por esto. Incluso se han echado a perder proyectos tan interesantes, como esa adaptación que Guillermo del Toro iba a realizar de En las Montañas de la Locura, de H.P. Lovecraft, la cual se fue a la mierda porque la Universal se empeñó en que fuera PG-13 y ni contar con James Cameron o Tom Cruise respaldando el proyecto convenció al estudio.

Claro, que tampoco ayudaba que películas de clasificación R como Dredd (Pete Travis, 2012) o Kick-Ass 2 (Jeff Wadlow, 2013) fracasaran a pesar de sus bajos presupuestos mientras que películas PG-13 como World War Z (Marc Forster, 2013) –una película de zombies sin gore y a penas sangre –triunfen en taquilla. Por eso, el enorme éxito que está teniendo Deadpool podría ayudar a que las cosas cambien.

Pero, de todo eso hablaré más adelante. Ahora, vamos con lo que importa. ¿Qué me ha parecido la película?

Pues bien, la película me HA ENCANTADO.

Iba con las expectativas muy altas y, afortunadamente, se han visto cumplidas en su mayoría. La película me ha parecido genial y he disfrutado enormemente todo el metraje; desde los divertidos títulos de créditos iniciales, hasta la no menos divertida escena post-créditos.

No es una obra maestra, ya que tiene algunos puntos negativos y algunas cosas mejorables, pero si es una película muy buena y la coloco entre lo mejor del año; de hecho, en estos momentos es para mí la mejor película de lo que llevamos de 2016.

En el aspecto técnico, la película luce genial. Tim Miller debuta aquí como director de largometrajes y, desde luego, lo hace muy bien. Cierto que le quedan algunos puntos por mejorar, pero aquí ha hecho un trabajo bastante bueno; especialmente, en las escenas de acción, brutales y bastante espectaculares que, encima, mejoran con la enorme violencia, humor negro e incorrección política que desprende el film.

El guión no es ninguna maravilla, pero es eficaz y cumple bien su cometido.

Los efectos especiales están muy bien realizados. Es flipante ver como esta película, con 58 millones de presupuesta, tenga unos efectos especiales tan buenos mientras que una película como Hércules: El Origen de la Leyenda (Renny Harlin, 2014), que costó 70 millones, tuviera unos efectos especiales tan lamentables y más propios de una película de Asylum.

  
El diseño de producción es genial, dándole a la película un aspecto muy de cómic; especialmente, en la batalla final sobre ese ¿Helicarrier?. Muy logrado también está el diseño del traje del protagonista, totalmente fiel al de los cómics. Este es uno de esos casos en los que el diseño es tan válido para las viñetas como para el cine y, desde luego, aquí lo han clavado. Además, incluso le han puesto lentes animadas a la máscara con ayuda del CGI.

En cuanto al reparto, Ryan Reynolds aquí se quita la espina de cuando interpretó al personaje en la película de Lobezno. Claro, que no es que lo hiciera mal en aquel film, ya que allí el problema fue lo mal caracterizado que estuvo el personaje. Yo soy de las pocas personas que defienden X-Men Origins: Wolverine, ya que, como película, me gustó. Aunque, eso sí, reconozco que como adaptación de los cómics fue una completa cagada y, especialmente, la forma en que trataron a Deadpool era para morirse.

Afortunadamente, todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad y, desde luego, Reynolds la ha sabido aprovechar muy bien con una estupenda interpretación en donde, incluso, se permite el lujo de reírse de sí mismo.

Morena Baccarin está espléndida en todo momento; de ella no tengo ninguna pega.

A quién si pongo pegas es al villano principal. No a su actor, Ed Skrein, quién me parece que hace un buen trabajo. El problema es que el personaje no ha logrado convencerme como villano principal. Es un buen villano, pero no me ha convencido mucho como villano principal. Yo creo que este es el principal defecto de la película, que no ha contado con un gran villano; algo que espero que resuelvan en la secuela.

Gina Carano está espectacular. Cada vez me gusta más esta mujer. Además de dura, es muy carismática y cada vez va mejorando más sus interpretaciones. En la película está muy bien y la pelea que tiene con Colossus es genial. 

T.J. Miller está correcto en su papel, nada más.

Me han gustado mucho los dos X-Men que salen en la película. El Colossus de esta película me ha gustado más que el que salía en las películas de X-Men –eso sí, no puedo opinar del actor que le pone voz, ya que todavía no he visto la película en voz original –y la chica, Negasonic Teenage Warhead, también me ha gustado bastante.

Bueno, dejado todo esto claro, vamos a hablar de la mayor virtud de la película: la forma en cómo han adaptado al personaje.

Cualquiera que conozca los cómics del personaje sabe que estos están llenos de violencia, sexo, humor negro y, sobre todo, incorrección política. El temor a que edulcoraran al personaje para hacer una película más para todos los públicos ha estado hondeando sobre esta película desde que existe como remake. Ya he comentado antes la manía que tienen hoy día los estudios de Hollywood de querer hacerlo todo PG-13. Además, ya teníamos como precedente lo que hicieron con el personaje en la película de Lobezno, donde lo convirtieron en un graciosillo del tres al cuarto.

Cuando se puso en marcha la película, rápidamente nos dejaron claro que sería de clasificación R y con todos los tráilers siempre salía su versión en Red Band mostrándonos que la película tenía violencia, incorrección política y hasta sexo. Sin embargo, aún quedaba el temor de que nos estuvieran dando gato por liebre y que en los tráilers nos mostraran lo que queríamos ver para luego ofrecernos una película más convencional.


Pues bien. Una vez vista esta película, puedo decir a las claras que lo que hemos visto en los tráilers no solo es la pura realidad, sino que, encima, se quedaban cortos.

Para empezar, la película es tremendamente fiel a los cómics. No son fieles al 100%, ya que se cambian cosas, pero, como adaptación, es muy, pero que muy, fiel; incluso rompen la cuarta pared y todo.

Luego, la película no tiene de convencional nada. De hecho, salen muchas cosas que creía que ya no vería más en una pantalla de cine. Hay violencia, sangre a chorros y hasta gore; pero no un poco, sino una buena cantidad de gore. Todo ello servido con enormes dosis de humor negro, del que hace que te partas de risa mientras ves como cortan cabezas o revientan a tipos.

El sexo no abunda mucho, pero si hay sexo en la película. Hasta hay momentos en los que vemos al protagonista masturbándose y dejándose dar por culo por su novia; no bromeo.

Y, luego, hay incorrección política como para parar un carro. En la película no dejan títere con cabeza. Se ríen de todo; pero de TODO, hasta de ellos mismos. Hay menciones a cuando Reynolds hizo de Green Lantern o del otro Deadpool, de las demás películas de superhéroes, de que solo salgan dos miembros de X-Men en todo el film y, sobre todo, un final en el que se ríen en la cara de esos finales convencionales que estamos hartos de ver en muchas películas policiacas y de acción.

Ha sido increíble ver todo eso en una película de cine producida por un gran estudio en estos tiempos donde lo familiar y políticamente correcto cada vez se está imponiendo más en el cine; y no solo en el cine americano, lo cual es más triste.

Espero que el enorme éxito que está teniendo la película haga que cambien las mentalidades de los ejecutivos de los grandes estudios y la cosa cambien. No me espero un cambio radical y se pongan a hacer películas violentas y políticamente incorrectas como churros. Pero si espero que dejen de tener tanta alergia a la clasificación R, dejen de intentar edulcorado todo y piensen que también hay gente adulta que va al cine sin niños acompañándoles en busca de cosas más para adultos.