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22 de diciembre de 2022

AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si lo hace de todos modos, lo hará bajo su total responsabilidad.












Ya he visto la primera secuela de Avatar (2009), la cual James Cameron nos trae después de 13 años y que es el comienzo de una larga saga; aunque, podría quedarse en la tercera si esta segunda no hace los números esperados.

Pero, vayamos por partes.

La historia se sitúa más de una década después de que los Na'vi expulsaran a los humanos del planeta Pandora. Jake Sully (Sam Worthington) es ahora el jefe de los Omaticaya y él y Neytiri (Zoe Saldana) han formado una familia con tres hijos biológicos y dos hijos adoptados. Una es Kiri (Sigourney Weaver), una Na'vi adolescente que nació del avatar de la Doctora Grace Augustine sin saberse muy bien como ocurrió aquello. El otro es Spider (Jack Champion), un niño humano que no pudo ser llevado a la Tierra y que es hijo del Coronel Miles Quaritch (Stephen Lang), jefe de seguridad de la RDA que murió combatiendo contra Jake y Neytiri.

Su vida es pacífica hasta que los humanos regresan, esta vez, para quedarse, ya que la Tierra se está muriendo y quieren colonizar Pandora. Jake lidera una guerra de guerrillas contra los humanos, pero estos traen Reconvinantes, avatares que funcionan con recuerdos de soldados de la RDA muertos, siendo uno de ellos Quaritch, quién busca venganza contra Jake. Estos logran capturar a los hijos de Jake y Neytiri, quienes logran rescatarlos a todos menos a Spider, que Quaritch reconoce como su hijo y pretende atraerlo a su bando y que le enseñe todo lo que necesita saber sobre los Omaticaya. Conscientes del peligro que esto supone para ellos y sus hijos, deciden abandonar el clan y trasladarse al océano, buscando refugio en un clan del arrecife liderado por Tonowan (Cliff Curtis) y su esposa, Ronal (Kate Winslet).

Ya antes de que se estrenara la primera película, Cameron tenía pensado hacer más secuelas. Al principio, solo iban a ser tres películas, pero luego el número fue aumentando.

Cameron ha pasado todos estos años mejorando la tecnología para que este film superase visualmente a su predecesora. Aunque, tampoco ha querido cometer el error de esta, donde nos ofreció un guion muy flojo, y ha creado para todas las secuelas un equipo de guionistas formado por Josh Friedman, Amanda Silver & Rick Jaffa y Shane Salerno, siendo Silver y Jaffa con quienes Cameron ha escrito el guion final de esta primera secuela.




Después de muchos retrasos, la película se ha estrenado finalmente el pasado viernes. Aunque, unos meses antes, decidieron reestrenar la primera película con algunas mejoras y una escena post-créditos que era en una escena de esta película a modo de avance. Lo más cachondo es que mucha gente se creyó que iban a ver en realidad esta secuela en lugar de la primera y, cuando se dieron cuenta en la sala de cine, pidieron que se les devolviera el dinero. Así va el mundo con gente como esa en él.

En lo que respecta a sus resultados, la película ha hecho una muy buena taquilla, aunque por muy debajo de lo esperado, recaudando en su primer fin de semana 134 millones de dólares en EEUU y 307 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 441 millones de dólares. Cifras que han subido estos días y la película lleva ya recaudados 168 millones solo en EEUU y 387 millones en el resto del mundo, haciendo un toral de 555 millones de dólares.

Aún así no son cifras suficientes para una película tan grande como esta, con un presupuesto situado entre 350 y 460 millones de dólares. El propio Cameron afirma que la película tiene que ser la tercera o la cuarta película más taquillera de la historia para ser rentable.

Por otro lado, la película está teniendo muy buenas críticas y la mayor parte del público tiene muy buena opinión de ella.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Yo tengo una opinión de la primera película muy similar a la que tiene la mayoría. Visualmente, era impresionante, pero el guion, escrito por el propio Cameron en solitario, era flojo de narices. Yo no le perdono los guiones flojos a Guillermo del Toro, mucho menos se los voy a perdonar a James Cameron. Luego estaba la historia, que era prácticamente un remake de Pocahontas (Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995); curiosamente, Cameron escribió el primer borrador del guion en 1995, el mismo año que esa película.

En cuanto a esta secuela, debo decir que es mejor que la primera, pero también debo decir que me ha gustado menos que esta.

Me explico.

Esta secuela es mejor que la primera porque la supera en la mayoría de sus aspecto; sobre todo, en el aspecto técnico y visual. Se nota una gran mejoría en los efectos especiales, el diseño de producción y, sobre todo, en las 3D. Siguen siendo necesarias las gafas para verla -se rumoreaba que habían creado una tecnología donde no eran necesarias -pero, mientras la primera, cuando la veías en 3D, era como ver la película en persona desde un palco o una grada, aquí ya te meten directamente en la película. Además, el escenario oceánico también mejora las cosas, ya que Cameron es un enamorado del océano.




Las escenas de acción también han mejorado, siendo más espectaculares y más brutales que las de la primera; especialmente, la parte final en el barco.

También tenemos nuevas armas y vehículos por el lado de los humanos, como unos robots cangrejo que están muy bien o un exoesqueleto que también mola mucho; aunque me ha recordado bastante a la película Elysium (Neill Blomkamp, 2013).

También hay una mejoría en lo que al guion respecta, se nota bastante la mano de Amanda Silver y Rick Jaffa ayudando a Cameron. El guion sigue sin ser una maravilla, pero está más trabajado que el de la primera película y hay un mejor desarrollo de personajes.

Y, en cuanto a las interpretaciones, tanto las digitales como las físicas, están a la altura. Los que repiten de la primera hacen un buen trabajo, al igual como los que debutan en la saga; especialmente, una estupenda Kate Winslet, que vuelve a trabajar con Cameron después de Titanic (1997).

Todo esto está muy bien ¿Cuál es el problema?

Pues que se han cumplido mis mayores temores: Cameron nos ha dado...


...MÁS DE LO MISMO PASADO POR AGUA


Así es. Cameron ha cambiado de escenario, el bosque de la primera por el océano, solo para contarnos, prácticamente, la misma historia. Puede que el guion esté más trabajado y haya un mejor desarrollo de personajes, pero de que sirve eso si vuelven a contarnos otra vez lo mismo. De hecho, este es el guion que debía haber tenido la primera; Cameron llega con 13 años de retraso.

James Cameron es el mismo que dirigió la sensacional Aliens: El Regreso (1986), la primera secuela de Alien, el Octavo Pasajero (Ridley Scott, 1979), donde pudo haber hecho un clónico del primer film pero, en lugar de eso, optó por hacer algo totalmente diferente. A ese Cameron parece que lo hemos perdido ya.

Porque aquí volvemos otra vez a lo de tener que convivir en un clan, otra vez a tener que adaptarse a sus costumbres, otra vez tener que aprender a montar sobre bichos, otra vez a tener que juntarse con gente que te quiere echar a patadas... Yo es que me aburría una barbaridad en esa parte. Ya era cansino en la primera, pero allí se soportaba más porque era la primera vez, aquí es que tenemos que pasar por ello otra vez; y lo de que ahora no sea solo Jake Sully y sea toda la familia no me vale como excusa.

Y luego, otra vez los humanos como malos, destrozándolo todo, cargándose todo lo que se tienen que cargar hasta que a los Na'vi y salen a darse de hostias con ellos en una espectacular batalla final. Todo para que Cameron vuelva a meternos su mensaje ecologista; ahora metiendo también lo de la caza de ballenas de por medio.




Que, por cierto, lo de la amistad del hijo de Sully con la ballena, mejor no hablo. Por ahí van diciendo que han cambiado Pocahontas por Liberad a Willy y me parece que tienen razón. Aunque, luego, la ballena protagoniza uno de los mejores momentos del film, que es cuando se enfrenta contra el barco ballenero, haciendo un gran homenaje a Tiburón (Steven Spielberg, 1975).

Que ya da gusto ver que Cameron también homenajea películas de otros directores, porque el tipo no para de autohomenajearse a lo largo de toda la película, porque no hay una sola película suya que no tenga homenaje en esta película.

En fin.

No sé que nos ofrecerá Cameron en Avatar 3, que llegará en diciembre de 2024, pero más vale que nos de algo nuevo, porque si no esta saga va a empezar a apestar. Porque este tipo es capaz de llevar a los protagonistas a otro lugar -un entorno nevado esta vez o un entorno montañoso o llevarlos al espacio, como pensaba hacer en la secuela original -, que se encuentren con otro clan Na'vi al que querer entrar y otra vez volver a repetir la jugada, metiéndonos al espectador en un gran bucle.

Y mira que tiene opciones para ofrecernos algo distinto. Por ejemplo, una guerra entre clanes Na'vi que obligue a los protagonistas a formar una alianza incómoda con los humanos. O que los protagonistas se adentren más en Pandora y descubran algún secreto, como una civilización perdida o algo así. O que los que invadan Pandora no sean esta vez humanos, sino otra raza alienígena. Hay muchas posibilidades.

Y, desde luego, a ver como explica como fue concebida Kiri porque, como resulte que fue concebida por las fuerzas místicas de Pandora y el avatar de Sigourney Weaver resulte ser una especia de Virgen María, me voy a cabrear.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Avatar: El Sentido del Agua es una buena película, merece el aprobado y una puntuación extra por su impresionante despliegue visual. Y, como secuela, es superior a la primera objetiva y cinematográficamente hablando.

Sin embargo, como ya he dicho antes, aunque sea superior, no se disfruta tanto como la primera al contarnos prácticamente, la misma historia. Tan solo se disfruta en la parte del principio -especialmente, con la parte de la guerra de guerrillas, donde estaba de verdad la película -y la parte final con la batalla y las escenas de acción. Todo lo demás, pues para echar una siesta.








24 de diciembre de 2017

STAR WARS: LOS ULTIMOS JEDI (2017)


















Ya tenemos entre manos el Episodio VIII de la saga Star Wars y segunda entrega de esta nueva trilogía surgida después de que Disney comprara Lucasfilm en 2012.

Afortunadamente, ya he podido verla. No ha ocurrido como hace dos años con la anterior entrega, Star Wars: El Despertar de la Fuerza (J.J. Abrams, 2015), para la que tuve que esperar más de dos semanas en las que tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos para no tragarme ningún spoiler.

Y aquí vuelvo a advertir sobre los spoiler, porque olvidaos de todo lo que se ha visto en los tráilers y las promociones. Tampoco en las muchas teorías de los fans que van circulando por ahí porque, ni unos ni otros, no han dado ninguna. De hecho, cuando salí de verla me partí de risa –la gente me miraba y todo –pensando en la cara de gilipollas que se le habrá quedado a más de uno que habrá ido a verla con una idea pre-concebida en la cabeza y ha saldo con un buen palmo de narices.

Pero, no adelantemos acontecimientos. Vayamos por partes.

Pese a la destrucción de la Starkiller, con una República diezmada, la Primera Orden se ha hecho con el control de la galaxia. La Resistencia se ve obligada a huir de su base ante la llegada de la flota de la Primera Orden, capitaneada por el General Hux (Domhnall Gleeson). Logra escapar con ayuda de una maniobra de Poe Dameron (Oscar Isaacs); aunque, a la general Leia Organa (Carrie Fisher) no le hace mucha gracia que su mejor piloto malgastase vidas de otros miembros de la resistencia para destruir un gran destructor de la Primera Orden. Consiguen escapar y saltar al hiperespacio, pero la Primera Orden ha logrado rastrearlos y son perseguidos por el mismo crucero interestelar del Líder Supremo Snoke (Andy Serkis).

Durante un ataque, Leia es gravemente herida y toma el control la Vicealmirante Holdo (Laura Dern), pero Dameron no está de acuerdo con sus decisiones y accede a un plan que Finn (John Boyega) le propone junto a la soldado rebelde Rose Tico (Kelly Marie Tran). El plan consiste en infiltrarse en el crucero de Snoke y desactivar su dispositivo de rastreo. Pero, para ello necesitan a alguien capaz de sobrepasar las defensas de la nave, lo que hace que Finn, Rose y el droide BB-8 se trasladen hasta Canto Bight, una ciudad casino situada en el desértico planeta Cantonica en donde terminan aliándose con DJ (Benicio del Toro), un pirata que no es muy de fiar, pero accede a ayudarles a infiltrarse en el crucero de Snoke. Mientras todo esto ocurre, Rey (Daisy Ridley), tras lograr encontrar a Luke Skywalker (Mark Hamill) en Ahch-To, trata de convencerle de que se una a la resistencia y la inicie en el dominio de la Fuerza. Pero, Luke no está muy por la labor.


La producción de esta película se llevó a cabo en medio de un secretismo casi total. A penas se filtraron imágenes del rodaje –tan solo unas cuantas que ahora sabemos que pertenecían a escenas que se desarrollan en Canto Bight –y lo único que podíamos ver eran imágenes en blanco y negro que el director de la película iba publicando en las redes sociales de vez en cuando.

El director es Rian Johnson, quién también ha escrito el guión de la película –aunque, contó con la ayuda no acreditada de Carrie Fisher, cosa que él mismo reconoce –. Anteriormente, se rumoreó que Johnson iba a dirigir también el Episodio IX –que al final dirigirá J.J. Abrams tras la marcha de Colin Trevorrow –o, al menos, escribir el guión de esta; cosa que al final no sucederá. Sin embargo, su paso por la saga galáctica no ha terminado aquí, ya que no hace mucho se anunció que él iba a estar al frente de una nueva trilogía que tendrá lugar dentro del universo de Star Wars, pero no tendrá que ver con la saga principal.

La película ha costado 200 millones de dólares, como la anterior, y es la más larga de toda la saga, con una duración de 152 minutos. En cuanto al reparto, repiten la mayoría de los actores de El Despertar de la Fuerza y se unen tres actores nuevos: Laura Dern, Benicio del Toro y Kelly Marie Tran.

La película se estrenó el pasado viernes, 15 de diciembre, y su éxito ha sido brutal. En su primer fin de semana hizo 220 millones de dólares solo en EEUU y, a día de hoy, lleva recaudados 262 millones, a los que hay que unir los 295 millones recaudados en el resto del mundo, haciendo un total de 557 millones de dólares. Son cifras inferiores a lo que hizo El Despertar de la Fuerza hace dos años, pero son cifras muy buenas y, salvo que la película sufra un enorme bajón el próximo fin de semana, la película superará sin duda los 1.000 millones de dólares y su recaudación final se acercará a los 2.000 que hizo El Despertar de la Fuerza.

Sobre como ha sido recibida. Por un lado, la crítica la está alabando. Hay críticos que hasta dicen que nos encontramos ante la mejor entrega de toda la saga; incluso dicen que es mejor que La Guerra de las Galaxias (George Lucas, 1977) y El Imperio Contraataca (Irvin Kershner, 1980). No obstante, entre el público las opiniones están muy divididas.

Especialmente, entre los fans de la saga galáctica, que están completamente divididos. En un lado están los que les ha gustado la película y no dudan en defenderla, aún a riesgo de recibir insultos y descalificaciones del otro bando. Y este otro bando es el que más ruido está haciendo. Una avalancha de fans cabreados que se están llevando las manos a la cabeza, están bramando constantemente contra la película y contra Rian Johnson –a quién hasta llegan a insultar y amenazar –y están llegando a extremos insospechados; como poner en marcha una campaña de recogida de firmas para que la película pierda su canon como episodio de la saga galáctica.

¿En que bando estoy yo? Podría acogerme a la neutralidad, como en otros conflictos cinematográficos donde no tengo muy claras mis opiniones. Pero, en este asunto, si tengo claro a que bando pertenecer.

Me quedo con quienes les ha gustado, porque la película ME HA ENCANTADO.

Me ha parecido una película muy buena –eso si, no creo que sea mejor que La Guerra de las Galaxias y El Imperio Contraataca, como dicen muchas críticos –, he disfrutado enormemente viéndola, las 2 horas y media que dura se me han pasado volando y, sobre todo, tengo muchas ganas de verla más veces.

Eso si, aunque no comparto su opinión, entiendo que haya fans cabreados con ella, porque esta película se ha atrevido a dar un paso más allá y ha trastocado por completo el universo de Star Wars. Algo que, desde luego, habrá cabreado mucho a los puristas. Sin embargo, como ya sabéis, yo soy alguien de mente más abierta y los cambios no me molestan nada; siempre que estén bien hechos, eso si.


Además, estoy flipando mucho. A El Despertar de la Fuerza la pusieron a caer de un burro acusándola de ser más de lo mismo y de que era un remake encubierto o un refrito de La Guerra de las Galaxias –cosa que, desde luego, no es; aunque, si es cierto que Abrams se pasó homenajeándola –, y ahora están atacando esta película por hacer, precisamente, lo que tanto pedían de la película anterior.

Rian Johnson, un excelente director –ya lo dejó bien claro en su anterior película, la estupenda Looper (2012) –, ha hecho aquí un gran trabajo y ha demostrado un gran valor, ya que el tipo sabía que iba a cabrear a mucha gente con lo que estaba haciendo. Pero el tipo ha seguido adelante sin preocuparle las malas críticas que sabía que iba a recibir y, sobre todo, pasando como de comer mierda de los muchos rumores y especulaciones que los fans han ido lanzando durante los últimos dos años. De hecho, incluso se ha tomado el gusto de reirse de ellos en su puta cara. Cosa que a mí me ha encantado y me ha divertido; ya he comentado antes mis carcajadas a la salida.

Porque la película es un zasca tras otro durante todo el metraje. Y no solo con las teorías de los fans. También por los giros que les dan a muchos de los personajes; especialmente, al interpretado por Laura Dern –a la que seguro que muchos habrán tomado por gilipollas antes de saberse cual era su verdadero plan –. Y, también, por el desenlace de varias escenas; especialmente, la escena que implica a Rey, Kylo Ren y el Líder Supremo Snoke que, prácticamente, es un remake de El Renorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), pero su desenlace no es, precisamente, el esperado.

A mí me han gustado mucho estos giros, ya que algo que se hecha mucho de menos en el cine de hoy en día: sorprender. Además de que se burlan de muchos tópicos y clichés que estamos cansados de ver en montones de películas.

Y aquí vuelvo con lo que ha hecho Johnson con la saga. No la ha destrozado, como dicen los detractores de la película, sino que ha pasado página y ha metido a la saga por otros derroteros. Unos en los que las tradiciones y enseñanzas Jedi ya no son necesarias para el manejo de la Fuerza; lo mismo que tampoco hace falta pertenecer a ningún linaje ni ser algo especial.

Muchos se quejaban de que una simple chatarrera fuera capaz de dominar la Fuerza sin entrenamiento. Johnson podría haberles seguido el juego y haber escogido una de las muchas teorías fan que circulaban sobre sus orígenes para justificarlo. Pero no, le ha dado unos orígenes que nadie se esperaba y ha cambiado las reglas del juego para que resulten creíbles.

Muchos ven en esto una herejía. Pero, como bien decía el propio Luke Skywalker al final del primer tráiler: Es hora de que los Jedi se acaben.  Y en la película no solo él piensa así, también otro famoso personaje de la saga que vuelve inesperadamente, viene a decir prácticamente lo mismo. Hay que terminar con estas leyes y tradiciones obsoletas que en su día no impidieron la caída de la República y el alzamiento del Imperio y dar paso a una nueva era donde no solo unos elegidos pueden controlar la Fuerza.

Y otra cosa que me ha gustado mucho es que la película continúa con lo que vimos en Rogue One (Gareth Edwards, 2016), dándole a la saga un toque más realista y cercano al cine bélico, en donde el bien y el mal no están tan separados como pueda parecer. Toda esa parte de la ciudad casino de Canto Bight es una buena muestra de ello; al igual que el personaje de Benicio del Toro y el baño de realidad que les da a los personajes de Finn y Rose.

Y otra cosa también. Tal y como ha dejado Johnson la saga ahora mismo, en el Episodio IX puede pasar cualquier cosa. Ya no tenemos una idea de por donde irán los tiros en el desenlace de la historia, como si ocurría en las anteriores trilogías. Ni siquiera podemos esperarnos homenajes y guiños a El Retorno del Jedi, porque Johnson ya los ha metido todos aquí junto con los de El Imperio Contraataca.


Los fans “visionarios” ya están especulando otra vez y yo ya me estoy riendo por adelantado con la cara de estreñidos que se les va a quedar dentro de dos años.

Algunos dicen que, con el regreso de J.J. Abrams, a lo mejor vuelven a poner la saga en el camino en el Episodio IX. Yo no lo creo pero, de todas maneras, si Abrams vuelve a hacer otro gran trabajo como en el Episodio VII, no me importará mucho. De todas maneras, yo creo que han tomado una buena decisión entregándole a Johnson su propia trilogía alejada de la saga oficial donde podrá hacer lo que quiera.

Que, por cierto, esa es otra. Se nota que Johnson ha tenido una gran libertad a la hora de hacer esta película. Cosa que sorprende en vista de los problemas que Lucasfilm ha tenido con los directores últimamente.

La película está muy bien dirigida. El diseño de producción es alucinante, sus efectos especiales están muy bien hechos, el ritmo nunca decae y las escenas de acción son de lo más espectaculares. A todo esto hay que unir una excelente dirección de actores y una gran cantidad de momentos épicos que engrandecen más a la película.

De nuevo Daisy Ridley vuelve a estar fantástica como Rey, la gran protagonista de esta nueva trilogía. Aunque, en esta película no es tan ama y señora como lo fue en El Despertar de la Fuerza; pero no porque haya perdido protagonismo, ni mucho menos, sino porque aquí decide echar un poco a un lado para dejar más desarrollo a los otros protagonistas –cosa que, desde luego, está muy bien –.

Estos otros protagonistas son Finn, que vuelve a estar genialmente interpretado por John Boyega y aquí, además, vemos como el personaje madura mucho, y Poe Dameron, de nuevo estupendamente interpretado por Oscar Isaac, con quién por fin han hecho justicia tras lo desaprovechado que estuvo tan carismático personaje en el episodio anterior.

Otro personaje que también ha crecido en esta película es, sin duda, Kylo Ren, de nuevo interpretado por Adam Driver. En El Despertar de Fuerza era un villano a medio cocer, pero en esta película, tras darnos también gato por liebre con él, el personaje consigue por fin evolucionar hasta convertirse en el gran villano que esta nueva trilogía necesita.

Y, aunque aquí no hay ningún actor implicado, no me puedo olvidar de BB-8, que también crece en este film. Este personajillo me encantó en El Despertar de la Fuerza, pero aquí ya se ha convertido en uno de mis ídolos y se ha ganado el derecho de ser mi androide favorito de la saga junto a R2-D2.  


Sobre los nuevos. Laura Dern ha estado impresionante en su papel de Vicealmirante Holdo; un personaje que, sin duda, debe estar ya entre los personajes de la saga que son grandiosos pese a tener poco tiempo en las películas; una lista que encabeza Boba Fett.

Benicio del Toro hace un estupendo trabajo como DJ, un personaje que, pese al desenlace que le dan, resulta de lo más carismático.

En cuanto a Kelly Marie Tran, tengo sentimientos encontrados. Por un lado, la actriz es buena y hace un muy buen trabajo, además de que su personaje está muy bien. Sin embargo, a penas he visto química entre ella y John Boyega. La relación que se establece entre estos personajes está bien y me alegra que no hayan convertido a esta chica en un reemplazo temporal para Finn hasta que Rey regrese; sin embargo, la química entreambos la he encontrado completamente nula. Desde luego, la enorme química que había entre Ridley y Boyega en el episodio anterior aquí brilla por su ausencia.

En cuanto a los veteranos. La trístemente fallecida Carrie Fisher vuelve a estar impecable como Leia y me alegro del giro que le dan al personaje y que no hayan cogido el camino que todo el mundo esperaba en vista de lo que sucedió con la actriz.

En cuanto a Mark Hamill, su trabajo como Luke Skywalker vuelve a ser sobresaliente. De eso no hay duda. Otra cosa es el tratamiento del personaje, que esa es otra cosa que han criticado los detractores de la película; incluso el propio Hamill ha declarado que este no es el mismo personaje que interpretó en la trilogía original –eso si, el actor tampoco es que haya despotricado contra la película, como nos quieren hacer creer los del bando contrario –.

Yo, como siempre, hablo por mí y, desde luego, yo creo que el tratamiento que le han dado al personaje ha sido el más apropiado con respecto a lo que han querido hacer en esta película. Es cierto que no es el mismo Luke Skywalker que vimos en los episodios IV, V y VI, pero hay que tener en cuenta que han pasado ya 30 años y Luke ya no es ese joven idealista de entonces. Como supimos en el Episodio VII, intentó reconstruir a los Jedi y fracasó, de ahí su actitud en este film.

El personaje de Luke es clave para lo que Johnson ha hecho con la mitología de esta saga en la película y el relevo generacional que empezó en el episodio anterior y aquí termina de completarse. Bien nos lo demuestra en esa maravillosa y épica aparición del personaje en el espectacular climax de la película. Para mí, no se le podía haber dado mejor final al personaje. Que tampoco es tan final, ojo, porque tengo seguro que el personaje aparecerá en el Episodio IX.

Por cierto, Hamill tiene un doble papel en la película. Por lo visto es quién está detrás de ese bicho que toma a BB-8 por una tragaperras en el casino.


¿Cosas malas que tiene la película? Las hay, no muchas, pero la película no es perfecta, como todo en este mundo.

Ha habido cosas que no me han gustado, aunque me resulta difícil hablar de ellas sin hacer spoiler. Está la falta de química entre Boyega y Tran que ya he mencionado antes. También –y aquí coincido un poco con los detractores de la película –está el asunto de lo desaprovechado del Líder Supremo Snoke. Es cierto que era necesario para que Kylo Ren madurara como villano, pero creo que este personaje daría más de si. Y, desde luego, espero que en el Episodio IX, con el regreso de Abrams, se aclaren del todo sus orígenes o, al menos, se nos de una buena pista de cómo la Primera Orden llegó al poder.

Otros que también han estado bastante desaprovechados han sido la Guardia Pretoriana de Snoke. Aunque, al menos, han tenido una gran escena de lucha; algo de lo que se nos privó en El Retorno del Jedi con la Guardia Imperial.

Y, desde luego, los Porgs han cumplido las expectativas y son los herederos de los Ewoks como personajes que, aunque van a vender muchos muñecos, son de lo más cargantes –yo, desde luego, a la hora de comer, no hubiera tenido tantos remordimientos como Chewbacca –; afortunadamente, no llegan al nivel de Jar Jar Binks –a ese nivel es muy difícil llegar y recemos porque ningún personaje nuevo de la saga llegue a él en el futuro –.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Star Wars: Los Últimos Jedi es una película muy buena, totalmente disfrutable de principio a fin y que deja con ganas de verla más veces. Pero, también es una apuesta arriesgada que, como ya hemos visto, ha cabreado a los puristas, pero introduce a la saga por nuevos caminos de lo más interesantes.


Que me digan lo que quieran los puristas y los fans cabreados porque no les hacen las películas a medida, como los trajes, pero yo se muy bien lo que pienso. Y pienso que estamos ante una gran película y ante un buen giro de timón que la saga llevaba tiempo necesitando.

No es la mejor entrega de la saga, como dicen muchos críticos, pero si es una de las mejores, sin ninguna duda. Sobre si es mejor o peor que El Despertar de la Fuerza, yo creo que aquí va a pasar como me ocurre con La Guerra de las Galaxias y El Imperio Contraataca; las dos me gustan tanto y, además, son tan similares pero tan diferentes a la vez que, personalmente, se me hará difícil elegir entre las dos. Eso si, a nivel cinematográfico, esta película es bastante superior.

Desde luego, Rian Johnson ha hecho un gran trabajo y para mí es el verdadero heredero de George Lucas –quién, por cierto, ha alabado este film –. Estoy deseando ver la trilogía que está preparando.