20 de junio de 2014

MALÉFICA (2014)


















ATENCION. Advierto que esta review contiene SOPILERS de la película muy reveladores. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leerla o lo haga bajo su total responsabilidad.







La historia de La Bella Durmiente es de sobras conocida, pero no ocurre lo mismo con la principal antagonista de la historia, la bruja Maléfica.

En sus orígenes, Maléfica (Angelina Jolie) era un hada que vivía en las Ciénagas, un reino mágico poblado por distintos seres que vivía bajo la amenaza de su vecino, el reino de los humanos. Dotada de unas grandes alas, Maléfica es más fuerte y poderosa que las otras hadas y esto la convierte en la protectora de las Ciénagas frente a las ambiciones del rey humano Henry (Kenneth Cranham) de conquistarlas. Cuando era una niña (Isobelle Molloy), Maléfica conoció a Stefan (Michael Higgins), un joven humano del que se enamora y con el que suele verse a escondidas. Pero Stefan ambiciona convertirse en rey y, cuando Henry promete entregar el reino a quién mate a Maléfica, él la traiciona y la hace beber un brebaje que la deja profundamente dormida. Sin embargo, no se atreve a matarla. Pero, en lugar de eso, lo que hace es cortarle las alas y llevarlas ante el rey como prueba de la ha matado.

Traicionada y mutilada, Maléfica se convierte en un ser oscuro que lleva la oscuridad a las Ciénagas. Deseosa de vengarse de Stefan (Sharlto Copley), ya convertido en rey, cuando nace su hija, Aurora, la maldice con un hechizo en el que la niña, cuando cumpla los 16 años, se pinchará con la aguja de una rueca y caerá en un profundo sueño del que solo podrá despertar con un beso de amor verdadero. Stefan, cada vez mas paranoíco, hace que todas las ruecas del reino sean destruidas y envía a Aurora al bosque al cuidado de tres hadas (Imelda Staunton, Juno Temple y Lesley Manville). Pero Maléfica observa de cerca.

Como muchos otros cuentos famosos, el de La Bella Durmiente fue muy popularizado por Disney en una película de animación dirigida por Clyde Geronimi en 1959 que es ya todo un clásico y uno de los títulos más emblemáticos de la compañía. Y esto se debía, principalmente,a que contaba con una de las mejores villanas de la historia, Maléfica, representada en la película como una bruja malvada que era una auténtica hija de puta que llegaba a atemorizar con su sola presencia.


Pues bien, en plena fiebre de revisar sus películas de animación con films de acción real, Disney puso sus ojos en La Bella Durmiente. Pero, conscientes de que es supersonaje mas emblemático, decidieron centrar la historia en Maléfica con una película que contase sus orígenes y las razones de que se volviera tan cabrona. Para este cometido, contrataron a la guionista Linda Woolverton, que ya había trabajado para ellos en éxitos como La Bella y la Bestia (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1991), El Rey León (Roger Allers y Ron Minkoff, 1994) o Alicia en el País de las Maravillas (Tim Burton, 2010).

En un principio, la película iba a ser dirigida por Tim Burton, quién ya le dio una gran alegría a Disney con la ya mencionada Alicia en el País de las Maravillas que, aunque recibió muy malas críticas, fue un éxito enorme con mas de 1.000 millones de dólares recaudados en todo el mundo. No obstante, por razones no aclaradas, Burton no pudo dirigir la película.

Su sustituto fue Robert Stromberg, quién debuta en la dirección con este film tras una larga carrera como supervisor y artista de efectos especiales, donde hasta ha llegado a ganar dos oscars; uno por Avatar (James Cameron, 2009) y otro por la ya nombrada Alicia en el País de las Maravillas.

En cuanto a que actriz sería la elegida para dar vida a esta nueva Maléfica, el estudio lo tuvo claro desde el principio: Angelina Jolie.

Como siempre, antes de ponerme con la película, voy a contar como le está yendo. Y, la verdad, es que le está yendo bastante bien. Con un presupuesto de 180 millones de dólares, solo en EEUU lleva recaudados ya 173 millones y todo indica que superará los 200 millones. En cuanto al resto del mundo, lleva ya recaudados 272 millones que hacen que su recaudación global ascienda a 445 millones de dólares. Además, la crítica se está portando bastante bien con ella y el público la está recibiendo con entusiasmo.

Y, la verdad, no me extraña. A mí la película me ha gustado mucho –más de lo que me esperaba, me atrevería a decir –y he salido de verla con una sensación muy agradable y una gran satisfacción.

Para empezar, la película no es ninguna infantilada. Es, más bien, una película para todos los públicos. Aún así, se permite tener sus momentos oscuros y hasta violentos; la escena en la que Maléfica descubre que le han cortado las alas me pareció de lo más desgarradora.

Visualmente, es una auténtica delicia. El diseño de producción está de lo más logrado y los efectos especiales cumplen en todo momento; especialmente en los distintos monstruos y demás criaturas que pueblan el film, los cuales están muy bien hechos. Entre los que mas me han gustado están los bichejos que tiran barro, los soldados planta y, sobre todo, el impresionante dragón que aparece al final –algo que llevaba esperando toda la película y al no me ha defraudó –; de no ser por el Smaug de El Hobbit, diría que es el mejor dragón que he visto en cines en los últimos años.


De Robert Stromberg tenía muchas dudas, ya que este es exclusivamente su primer trabajo como director, porque no tiene ningún otro crédito como director antes de este film; ni tan siquiera un pequeño cortometraje. Por eso temía que su falta de experiencia en la dirección le pasara factura al film, como ya ha ocurrido otras veces como, por ejemplo en Underworld: La Rebelión de los Licántropos (2009), donde se notaba la falta de experiencia del también diseñador de efectos especiales Patrick Tatopoulos –y eso que este ya había dirigido un corto unos años antes –y esto terminó lastrando el film. Y, la verdad, algo así me temía que ocurriera con esta película.

Sin embargo, el tipo me ha sorprendido porque, pese a su inexperiencia en la dirección, dirige muy bien la película en todo momento; y no solo en las escenas de acción y los efectos especiales, también en los momentos dramáticos y la dirección de actores. Se ve que el tipo, aparte de tener talento de verdad, ha aprendido mucho de los directores con los que ha trabajado; pero aprendido de verdad, no solo limitarse a ver como lo hacen pensando “eso también lo sé hacer yo”, que es lo que hacen muchos.

El guión no es ninguna maravilla, todo hay que decirlo, pero cumple bien, está bastante trabajado y, sobre todo, muy bien estructurado. Me gusta mucho el tratamiento que recibe aquí Maléfica y no estoy para nada de acuerdo con los que dicen que la han ablandado.

Lo que han hecho es humanizarnos a la bestia. Primero mostrándonos sus orígenes como un hada fuerte y protectora. Luego, mostrándonos muy bien las razones de que se vuelva mala; porque se vuelve mala pese a no ser ya la antagonista de la historia. Lo digo porque hay algunos que dicen que no llega a convertirse en mala en toda la película, cosa que no es así. Aquí Maléfica se vuelve mala y de una forma de lo más comprensible, porque sufrir una traición como esa, encima de la persona que amas y confías plenamente, es algo que le llena de odio a cualquiera.

Algo así ocurre también con Stefan, quién también aquí se vuelve malo y se convierte en el verdadero antagonista de la historia al final. Aunque, Stefan se vuelve malo por otros motivos. Sus deseos de convertirse en rey terminan corrompiéndole y acaba por traicionar a Maléfica. Pero no la mata porque sus sentimientos por ella entran en conflicto y esto le crea un remordimiento que con el paso del tiempo se va convirtiendo en un temor de que le llegue el castigo por sus acciones que, cuando Maléfica lanza la maldición sobre su hija, se convierte en una paranoia que termina por enloquecerlo y convertirlo en un personaje de lo mas oscuro.

En cambio, Maléfica termina redimiéndose en la película gracias a Aurora. A diferencia de Stefan, que aleja a su hija de él creyendo que así estará a salvo, Maléfica está cerca de ella en todo momento; incluso es ella quien de verdad la cuida –porque esas tres hadas imbéciles no serían capaces de cuidar ni un tamagotchi –. Y, así, al final termina encariñándose con la niña a la que al principio odiaba solo por ser la hija de quién la ha traicionado. Odio que, poco a poco, va desapareciendo y siendo reemplazado por ese amor verdadero necesario para romper la maldición; porque el amor no es algo exclusivamente de amantes, algo que nos deja bien claro la película.


No sé si he aburrido a alguien con este rollo que acabo de soltar, pero quería dejar claro por qué me gusta este nuevo tratamiento que han hecho de Maléfica. A los que no les gusta y prefieran mas a la Maléfica mala mala, son libres de quedarse con la película animada de 1959, que es, y seguirá siendo, un clásico.

Volviendo a la película, el trabajo de los actores ha sido otro punto a favor. Empezando por su protagonista.

Desde luego, no pudieron hacer una mejor elección con Angelina Jolie, una excelente actriz que enamora cada vez que aparece en pantalla y hace suyo cualquier personaje. Como ocurre con esta Maléfica, donde hace uno de sus mejores trabajos que, incluso, me atrevería a decir que sería recompensado con un oscar si la academia no se portara tan mal con este tipo de películas.

Elle Fanning está fantástica como Aurora. Cada vez me gusta más esta chica e, incluso, ya la prefiero más que a su hermana mayor; una cada vez más perdida –es lo que tiene haber trabajado en la saga Crepúsculo –Dakota Fanning.

Sharlto Copley, también hace un estupendo trabajo como el rey Stefan y refleja muy bien con su interpretación todo lo que he dicho antes del personaje.

Pese a lo idiotas, pedantes y cargantes que son sus personajes, Imelda Staunton, Juno Temple y Lesley Manville hacen un muy buen trabajo dando vida a las tres hadas gilipollas. Tampoco lo hace mal Brenton Thwaites como prícipe Felipe; aunque este personaje termina en muy segundo plano. Lo mismo que la princesa Leila, interpretada por la bella Hannah New –a quién hemos visto hace poco en la serie El Tiempo entre Costuras –, cuya presencia es vista y no vista.

También merece mención Sam Riley como Diaval, el cuervo que se convierte en humano de Maléfica.

Por lo general, los actores hacen un buen trabajo.


Resumiendo ya. La película ha estado muy bien. Duda lo que tiene que durar, va al grano enseguida sin perder el tiempo en tonterías y el ritmo nunca decae, lo que la hace muy disfrutable de ver. Es una película que da lo que promete y no decepciona en casi nada.

A mí me ha gustado mucho. Este tipo de películas no son las que suelo ver más de una vez en el cine, pero con este film haría una excepción, en serio.


Yo, desde luego, la recomiendo mucho; incluso a las personas a las que no les guste Disney creo que pueden disfrutar con ella.










5 de junio de 2014

X-MEN: DÍAS DEL FUTURO PASADO (2014)
























ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS muy reveladores de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leerla o lo haga bajo su total responsabilidad.








Diez años después de que decidiera abandonar la saga mutante para jugar a ser Richard Donner con Superman, Bryan Singer vuelve a ponerse tras las cámaras en una película de X-Men con este film que es a la vez una secuela de X-Men: First Class y una precuela de las tres primeras películas de la saga que, como principal novedad, nos presenta a los respectivos actores y personajes de estas por primera vez juntos.

La película comienza en un futuro distópico y apocalíptico en el que los mutantes son perseguidos y exterminados por unos robots llamados Centinelas que tienen la capacidad de adquirir sus poderes y usarlos contra ellos. Solo resiste un pequeño grupo de mutantes encabezado por Charles Xavier (Patrick Stewart) y Magneto (Ian McKellen), quienes en el pasado fueron enemigos. Estos idean un plan para cambiar la realidad que los rodea. Kitty Pryde (Ellen Page), también conocida como Shadowcat, ha desarrollado la capacidad de enviar la mente de las personas al pasado, lo cual puede servirles para enviar a alguien a la época en la que todo se torció. Sin embargo, un viaje tan largo puede terminar dañando la mente y el cuerpo de dicha persona, por lo que Lobezno (Hugh Jackman), quién tiene la capacidad de regenerarse, se presta voluntario.

La cosa sale bien, y Lobezno despierta en su mismo cuerpo, pero del año 1973. Ese año, en pleno tratado de paz de París, Mística (Jennifer Lawrence), va a asesinar a Bolivar Trask (Peter Dinklage), empresario y científico que experimenta con mutantes y que es el principal responsable del programa Centinela, el cual no ha logrado salir adelante por la oposición del Congreso; cosa que cambia tras el asesinato de Trask. Además, Mística es capturada y su ADN es utilizado para crear una nueva generación de robots que favorecerá que los Centinelas se hagan con el poder en el futuro. Lobezno avisa de todo esto al Charles Xavier de esa época (James McAvoy), quién vive de forma uraña junto con Bestia (Nicholas Hoult) en su mansión después de verse obligado a cerrar su escuela cuando sus alumnos fueron reclutados para la guerra de Viet Nam; además, no ha superado del todo que Mística lo abandonara para irse con Magneto (Michael Fassbender). Lobezno logra convencer a Xavier, pero ahora Mística va por libre y les será difícil convencerla, por lo que también necesitarán la ayuda de Magneto, quién se encuentra encerrado en el Pentágono acusado de asesinar a John F. Kennedy. Para liberarlo, necesitarán la ayuda de un joven que se hace llamar Mercurio (Evan Peters) y que posee una gran velocidad.


Bryan Singer creó un antes y un después en lo que a cine de superheroes se refiere con la estupenda X-Men (2000), primera adaptación cinematográfica de los famosos mutantes de Marvel creados por Stan Lee y Jack Kirby en 1963. A esta luego le siguió su secuela, X2 (2003), que resultó mucho mejor que su predecesora. Singer también fue el director de esta y, viendo su capacidad de superarse, la tercera entrega con la que pensaba culminar de forma épica esta historia se preveía un peliculón.

Sin embargo, antes de que pudiera hacerla, en 2004 la Warner le salió con una oferta de lo mas suculenta: dirigir la nueva película de Superman. Oferta que no dudó en aceptar.

Yo no le culpo, la verdad, ya que dirigir una película sobre un superheroe tan icónico debe ser el sueño de cualquier cineasta. Incluso yo aceptaría con entusiasmo si me lo propusieran a mí; y eso que Superman no está entre mis favoritos. Sin embargo, viendo los resultados de su aventura con el hombre de acero, mas le hubiera valido a Singer haberse quedado con los mutantes –o en su casa haciendo punto de cruz –, porque semejante desastre no tiene nombre.

En fin, después de aquello, Singer dirigió las películas Valkiria (2008) y Jack, el Caza Gigantes (2013), ambas dos peliculas de producciones problemáticas llenas de problemas y retrasos cuyos resultados en taquilla fueron bastante irregulares. Afortunadamente, Singer lleva una carrera paralela como productor de series de Tv, como House o Sexy Money, bastante exitosa; quiero dejar esto claro para que no parezca que su regreso a los X-Men fue por necesidad.

Su primer regreso a la saga mutante fue como productor en X-Men: First Class (2011) -aunque ya estuvo como productor no acreditado en X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009) -, la cual en un principio iba a dirigir él, pero al final se quedó como productor e inspirador argumental, dejándole la dirección a Matthew Vaughn quién, afortunadamente, hizo un estupendo trabajo, como ya dejé bien claro en este blog.

Habría que esperar hasta la película que nos ocupa –donde es ahora Vaughn quién se limita a la producción y el argumento –para que Singer volviera a ocupar la silla de director en esta franquicia y comprobar si el tipo continúa en forma para seguir dirigiendo a los mutantes.

Al igual que ocurrió con X-Men: First Class, esta nueva película se inspira también en una popular miniserie de los comics. La elegida es la historia realizada por Chris Claremont y John Byrne en 1981 y que es una de las más populares de la franquicia. En ella nos encontrábamos con un futuro distópico en el que los EEUU están bajo control de los robots Centinelas y los mutantes son perseguidos y exterminados. En ese futuro, Kitty Pryde lograba trasladar su mente al pasado a su otro yo más joven para advertir a los X-Men del peligro que se les avecina cuando Mistica asesine al senador Robert Kelly, desencadenando una histeria anti-mutante que desembocará en la aprobación del programa Centinela, lo cual llevará a ese futuro terrible.

Esa historia ha servido de base para la película que mañana se estrena en España a pesar de que debía haberse estrenado el mismo día que en EEUU, el 23 de mayo; una decisión de última hora sin explicación alguna y que, desde luego, yo no entiendo. Por ello he decidido no esperar y, tras hacerme con una copia en V.O. bastante decente, me la he visto.

Ya la vi hace unos días, pero no he podido publicar la review hasta ahora, ya que antes tenía que terminar la de X-Men: La Decisión Final (Brett Ratner, 2006), esa tercera entrega que Singer no llegó a dirigir.

Antes de ponerme con ella, voy a hablar de cómo le están yendo las cosas.


En taquilla está arrasando. Con un presupuesto de 200 millones de dólares, solo en EEUU lleva recaudados 172 millones a los que hay que añadir 344 millones más en el resto del mundo. Con lo que su recaudación total asciende a 516 millones de dólares que la convierten en la película de los X-Men más taquillera, desbancando a X-Men: La Decisión Final, que hasta ahora ostentaba este título con 459 millones de dólares.

Además, público y crítica la están recibiendo de forma muy entusiasta. Muchos la consideran ya la mejor película de toda la saga y, desde luego, no van mal encaminados.

Tras haber visto la película por métodos poco ortodoxos, estoy deseando que llegue ya a los cines españoles y poder ir a verla en una sala de cine porque, desde luego, vale mucho la pena.

La película me ha ENCANTADO. He disfrutado enormemente con ella. Y a mi también me ha parecido la mejor entrega de la saga hasta ahora. En resumen, todo un…




PELICULÓN




Desde luego, el regreso de Bryan Singer ha sido por la puerta grande y de nuevo se ha vuelto a superar, ya que para mi esta película me ha llegado a parecer superior a X2, que hasta ahora era para mí la mejor entrega de la saga junto con X-Men: First Class, la cual también se ha visto superada por esta.

Esta es sin duda la película que debíamos habernos encontrado en 2006 en lugar de X-Men: La Decisión Final, la cual no era mala del todo, pero resultó bastante decepcionante. Ahora más que nunca tengo claro que Singer debió haber rechazado a Superman y haber continuado con los mutantes, a los que les tiene bien cogido el punto.

La película está muy bien hecha, con un acabado impecable y un ritmo que nunca decae. Las escenas de acción están de lo más logradas, el diseño de producción es excelente y recrea muy bien las dos épocas en las que se desarrolla la historia y los efectos especiales son muy buenos y están a la altura en todo momento.

La película está llena de grandes momentos. Los más destacables son el espectacular comienzo en el futuro con los mutantes luchando contra los Centinelas, el rescate de Magneto en el Pentágono, la secuencia del jet –donde vemos que no es buena idea cabrear a Magneto en un avión en pleno vuelo –, cuando Magneto convierte la Casa Blanca en su fortaleza utilizando un estadio de beisbol y a los Centinelas –a los que somete bajo su control introduciéndoles metal fundido –o la espectacular batalla final en el futuro al mismo tiempo que se desarrolla el enfrentamiento final en 1973. Aunque, sin duda, la secuencia más impresionante es cuando el Charles Xavier del pasado y el del futuro se encuentran cara a cara; un momento de lo más memorable.


Una de las dudas que más me despertaba Singer en este film era como se las iba a apañar para meter tantos personajes en un film de dos horas de metraje; ya que, ante tal cantidad de mutantes, tenía el temor de que ocurriera otra sobresaturación que perjudicara a otros personajes, como ocurrió en X-Men: La Decisión Final. Y, desde luego, noticias como que el personaje de Pícara fue eliminado del metraje –aunque, no del todo, como podemos apreciar al final del film –, no ayudaban mucho.

Pero, nada más lejos de la realidad. Aquí no ocurre como en la película de Brett Ratner, donde daba en todo momento la impresión de que habían metido tantos personajes solo para presumir de que tenían más mutantes que nadie. Aquí ocurre todo lo contrario, ya que aquí todos y cada uno de los personajes está estratégicamente colocado y todos reciben la dosis de presencia en la película que les corresponde, ni más ni menos. Todo esto gracias al buen hacer de Singer, ayudado por un cuidado y trabajado guión de un Simon Kinberg mucho más acertado que en la película de 2006.

Uno de los personajes que más me ha sorprendido ha sido Mercurio; personaje al que también veremos en la secuela de Los Vengadores interpretado por Aaron Taylor-Johnson.

Aquí en esta película le da vida Evan Peters, quién hace un muy buen trabajo y, además, el personaje es de lo más genial; haciendo que hasta importe poco las ridículas pintas que le ponen. Además, puede que tenga una corta aparición, pero protagoniza UNA DE LAS MEJORES ESCENAS DE LA PELICULA.

Sobre si han respetado la paternidad de Magneto sobre él –ya que, al igual que las anteriores entregas, esta se toma muchas libertades con los cómics –, solo digo que no se dice claramente, pero se llega a insinuar en un par de ocasiones. Una de ellas cuando el chico le dice a Magneto que su madre conoció a un tipo con sus mismos poderes. La otra es cuando al final Magneto, tras sellar la Casa Blanca con el estadio de beisbol, amenaza a la humanidad por la Tv. Mercurio lo está viendo desde su casa con su hermana –que no es Bruja Escarlata, ya lo dejaron claro –y su madre está detrás con cara de querer hacerle una gran confesión sobre el tipo de la pantalla.

Otro gran acierto de Singer ha sido reiniciar por completo este universo cinematográfico de una forma muy inteligente utilizando los viajes en el tiempo y las realidades alternativas de una forma muy parecida a como lo hizo J. J. Abrams en la estupenda Star Trek (2009). Esto le da una gran libertad para arreglar las incoherencias que X-Men: First Class tenía con las tres primeras películas –las cuales en su día me hicieron ver la película más como un reboot que como una precuela –o resucitar a personajes muertos en anteriores films, como Jean Grey o Cíclope, a quienes vemos al final de la película encarnados por sus respectivos actores; porque, recordemos, la realidad ha sido alterada y ya nada es como antes.

Esto también le permite enfocar la historia de una forma distinta en futuras películas, algo que queda patente con ese final abierto que nos indica que en la siguiente entrega veremos una historia entre un Lobezno que conserva sus recuerdos del futuro y una Mística que ahora va por libre, fuera del yugo de Magneto. Desde luego, resulta muy interesante y las posibilidades son muchas.


Sobre el reparto, en general todos los actores hacen un buen trabajo. Hugh Jackman está tan magnífico como siempre dando vida a Lobezno. Jennifer Lawrence está de nuevo fantástica como Mística, superando aquí su trabajo de la anterior película. Ellen Page está tan maravillosa como siempre como Litty Pryde. James McAvoy y Michael Fassbender demostraron tener una gran química en X-Men: First Class, y aquí vuelven a demostrarlo; su química es, incluso, mayor que la de Ian McKellen y Patrick Stewart, aunque estos también hacen un estupendo trabajo. Y Peter Dinklage como Bolivar Trask, sencillamente magistral.

Desde luego, la película es buenísima. A mí me ha encantado y he disfrutado enormemente viéndola. Bryan Singer no podía haber vuelto mejor a esta saga y ya tengo muchas ganas de ver lo que nos tiene deparado en la siguiente entrega, donde tendremos como villano a Apocalipsis.

De esta ya tenemos un pequeño adelanto al final de los títulos de crédito finales en una impresionante escenas post-créditos donde podemos ver al susodicho Apocalipsis en el antiguo Egipto –recordemos que fue el primer mutante y nació hace 3000 años en la tierra de los faraones –construyendo las pirámides con sus poderes mientras es adorado como un dios por una gran multitud de gente; incluso a lo lejos se puede apreciar la silueta de “cuatro jinetes”.



Una suculenta guinda para ponerle a un pastel de lo más delicioso.







3 de junio de 2014

X-MEN: LA DECISIÓN FINAL (2006)



















Después del éxito de X-Men (2000) y del éxito, aún mayor, de X2 (2003), una tercera entrega de esta saga era algo de lo más esperado. Sin embargo, la cosa al final no saldría como se esperaba.

Tras la muerte de Jean Grey (Famke Janssen), el profesor Charles Xavier (Patrick Stewart) y los demás integrantes de la Patrulla X tratan de continuar con sus vidas. No obstante, los dos hombres que amaban a Jean (Lobezno) y Cíclope (James Marsden), no han superado su muerte; aunque Lobezno parece llevarlo mejor y ayuda en la escuela mutante mientras Cíclope pasa las horas deprimido. Por otro lado, Magneto (Ian McKellen), junto con sus principales lugartenientes, Mística (Rebecca Romijn) y Pyro (Aaron Stanford), ha reunido un gran ejército de mutantes para continuar su guerra contra los humanos y lograr la supremacía mutante.

Las cosas se alteran dentro de los X-Men cuando Jean regresa misteriosamente de entre los muertos. Pero lo más misterioso es que Cíclope ha desaparecido y ella manifiesta un comportamiento extraño. Será entonces cuando Xavier diga que dentro de ella se oculta un gran poder, pero también una fuerza maligna. Pero ya es tarde, puesto que Jean escapa. Mientras tanto, un empresario ha logrado crear una cura del gen mutante capaz de volver a los mutantes a su estado humano. Esto no es bien visto por Magneto, pero tampoco por miembros de la Patrulla X como Tormenta; aunque otros, como Pícara (Anna Paquin), lo ven como una salvación y una nueva oportunidad.



Después de dirigir las dos primeras entregas, Bryan Singer se preparaba para repetir funciones en una tercera entrega que culminara de forma épica esta trilogía. Sin embargo, en 2004 le surgió la oportunidad de dirigir la nueva película de Superman y no la dejó escapar. Así que se fue a la Warner, llevándose consigo a los guionistas Michael Dougherty y Dan Harris y al actor James Marsden, quién da vida a Cíclope; aunque este aparecería brevemente en la tercera para morir.

Molestos con la marcha de Singer, la Fox buscó un nuevo director. Directores como Darren Aronofsky –propuesto por Hugh Jackman; quién años después lo quiso también para la segunda película de Lobezno –, Joss Whedon, Rob Bowman, Alex Proyas y hasta Zack Snyder fueron tanteados hasta que Matthew Vaughn resultó el primer elegido. Por entonces, Vaughn solo había dirigido la película Crimen Organizado (2004) y era más conocido por sus trabajos como productor; especialmente, los que hizo para las películas de Guy Ritchie, Lock & Stock (1998) y Snatch: Cerdos y Diamantes (2000), los cuales le dieron cierto prestigio.

Bajo la batuta de Vaughn, entre otras cosas, se eligió a Kelsey Grammer, el popular Frasie Crane de la serie Cheers y su spin-off homónimo, para dar vida a Bestia. Sin embargo, el tipo terminaría abandonando el proyecto alegando que los plazos que le impuso la Fox le impedían hacer la película que tenía en mente; habría que esperar unos cinco años para que nos deleitara con X-Men: First Class (2011).

Finalmente, el elegido fue Brett Ratner quién, curiosamente, estuvo vinculado a la nueva película de Superman antes que Singer llegara a ella. El guión corrió a cargo de Simon Kinberg y Zak Penn, los cuales se inspiraron principalmente en la saga de Fenix Oscura –algo de esperar en vista de cómo terminó el personaje de Jean Grey en la segunda entrega –y el volumen Gifted, de la serie Astonishing X-Men, de Joss Whedon y John Cassaday, donde principalmente sacaron todo el asunto de la cura mutante.

Con un espectacular presupuesto de 210 millones de dólares, recaudó 234 millones solo en EEUU y 225 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 459 millones de dólares que la convertían en la película de la saga más taquillera hasta que, recientemente, X-Men: Días del Futuro Pasado le ha arrebatado el puesto superando los 500 millones de dólares.

Taquilla aparta, la película no gustó mucho a público y crítica y, desde luego, la mayoría de los fans de los cómics y de las primeras películas no guardan muy buen recuerdo de ella.

¿Y qué opino yo de esta película? Pues a eso es a lo que voy.

A mí la película no me parece mala. Está bien dirigida, tiene unas buenas escenas de acción, un notable diseño de producción y unos muy logrados efectos especiales –con excepción de la escena del principio, donde vemos a un Charles Xavier y un Magneto rejuvenecidos de la forma más chapucera posible –. Es una película que se deja ver sin problemas y entretiene bastante.



Sin embargo, supone un bajón tremendamente enorme en comparación con sus dos predecesoras, a las que no les llega ni a la suela del zapato.

Brett Ratner no es mal director, al contrario, el tipo dirige bien, maneja notablemente a los actores y nos ofrece muy buenos momentos, como la impresionante escena en la que Magneto hace volar el Golden Gate o la espectacular batalla final. Sin embargo, no logra llegar a la brillantez de Bryan Singer, cuya ausencia no para de notarse a lo largo de todo el film.

Yo pienso que este proyecto le venía grande desde el principio, ya que las dos primeras películas dejaron el listón muy alto.

Sin embargo, el gran problema de la película no es Ratner, si no su guión, el cual no es malo del todo, pero no consigue dotar a la película de la épica necesaria; sobre todo, en la parte correspondiente a Fenix Oscura, la cual está tratada aquí de una forma un tanto superficial e insustancial, sin dotarla de toda la oscuridad y la carga dramática que esta posee en los comics. Lo mismo ocurre con la parte de la cura mutante, la cual no llega a resultar tan interesante como debería. Y mejor no hablo de la parte correspondiente a los Centinelas y la Sala de Peligro porque, a pesar de lo muy cacareado que fue la inclusión de estos elementos en su día, al final la cosa quedó en una simple aparición al principio del film; hablo de la sala, porque de los Centinelas lo máximo que llegamos a ver es la cabeza de uno rodando por el suelo. Ni tan siquiera la –supuesta –muerte de Charles Xavier llega a resultar tan impactante como debería.

Sin embargo, si la película tiene un fallo principal es el siguiente: la gran cantidad de mutantes incluidos en el film.

Bueno, ese no es el problema en sí, porque está bien que a cada película que vaya haciendo se introduzcan cada vez más mutantes nuevos. El problema es que aquí nos meten de golpe una gran cantidad de mutantes en una película que solo dura ¡104 minutos!, ni tan siquiera llega a las dos horas de duración. Por lo que no es de extrañar que algunos personajes nuevos den la sensación de estar metidos con calzador, como Ángel; y eso que este tiene bastante importancia en la trama por la implicación de su padre en todo el asunto de la cura mutante.

Pero también hace que algunos personajes veteranos tengan una presencia reducida para dejar sitio a los nuevos. Dos buenos ejemplos son Pícara y Mística, que gozaron de gran protagonismo en las primeras películas –sobre todo en la segunda –y aquí se las pasan por el forro. Aunque peor ocurre con otros personajes que, tras reducirse mucho su presencia, al final fueron eliminados del todo; como Rondador Nocturno que, pese al interés del actor Alan Cumming de regresar –a pesar de la poca gracia que le hacían las largas sesiones de maquillaje a la que debía someterse –, fue eliminado por orden del estudio, que veía innecesarias tantas horas de maquillaje para un personaje que iba a salir poco.


Sobre el reparto, pues no hay mucho que decir. Sobre los actores que repiten, todos hacen un buen trabajo; especialmente Hugh Jackman y Famke Janssen, quienes hacen aquí uno de sus mejores trabajos en toda la saga. En cuanto a los nuevos, también están muy acertados en sus respectivos papeles. De estos últimos destaco a la siempre fantástica Ellen Page, que está impecable como Shadowcat –personaje que ya ha aparecido en las anteriores entregas, aunque interpretada por otras actrices –y a un impresionante Kelsey Grammer como Bestia.

Pues eso. Como ya he dicho antes, la película no es mala del todo. Es entretenida, se deja ver sin problemas y el acabado final hace que se merezca el aprobado –aunque sea por los pelos –.

Sin embargo, está muy alejada de la calidad y brillantez de sus predecesoras y, desde luego, no es el digno y épico final que se merecía esta trilogía después de una primera entrega muy buena y una segunda entrega aún mejor.

Yo es que no me cansaré de decir que Bryan Singer se equivocó al irse con Superman  y dejar plantados a los mutantes privándoles del gran final que se merecían. Y, ahora que he visto hace poco X-Men: Días del Futuro Pasado –de la que pronto tendréis mi review en este blog –, me reafirmo en mis afirmaciones.