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14 de diciembre de 2024

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LA GUERRA DE LOS ROHIRRIM (2024)

 


ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún, que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.









Ya he visto la nueva película de animación basada en el mundo creado por J. R. R. Tolkien. Película que debía haberse estrenado ayer en España, al igual que en EEUU, pero su estreno se adelantó aquí al pasado 5 de diciembre.

Lamentablemente, y aunque esta era una de mis películas más esperadas de este año, no pude verla la semana pasada en su estreno y he tenido que esperar una semana más para poder verla.

Pero, bueno, ya la he visto y me dispongo a dar mi opinión sobre ella.

Pero, vayamos por partes.

183 años antes de la Guerra del Anillo, en el reino de Rohan, el rey Helm Hammerhand (Brian Cox) vive felizmente con sus dos hijos, Haleth (Benjamin Wainwright), el príncipe heredero, y Hama (Yazdan Qafouri), y su hija, Hèra (Gaia Wise). Pero, su tranquila vida se ve alterada cuando recibe la visita de Freca (Shaun Dooley), señor de la frontera oeste, un hombre muy rico y poderoso que ambiciona hacerse con el trono a través de su hijo, Wulf (Luca Pasqualino), mediante el matrimonio de este con Hèra. El rey se opone tajantemente a este matrimonio, algo que Freca se toma como una ofensa y no duda en mencionar delante de todo el mundo unos rumores que afirman que Helm pretende casar a su hija con un príncipe de Gondor. La discusión entre Helm y Freca llega a las manos y el rey termina matando a Freca de un puñetazo. Después, destierra a Wulf, quién jura vengarse.

Cuatro años después, Wulf regresa a Rohan al frente de los Dunlendings, los hombres salvajes de las tierras dunas, a los que Wulf ha unificado en un ejército. Desoyendo los consejos de Hèra y de Fréaláf (Laurence Ubong Williams), su sobrino, Helm decide no pedir ayuda a Gondor y enfrentarse en persona contra Wulf. Pero, este cuenta también con la ayuda de mercenarios del sur, haciendo su ejército más grande. Además, Helm es traicionado por uno de sus señores y no recibe los refuerzos que le habían prometido. Esto lleva a que sea derrotado y la ciudad de Edoras es tomada e incendiada por Wulf, quién también asesina a Haleth y a Hama. Helm, herido, y Hèra se refugian junto a los supervivientes en la fortaleza de Cuernavilla, lugar que en el futuro será conocido como el Abismo de Helm, donde soportarán un duro asedio.




Peter Jackson, director de las trilogías en acción real de El Señor de los Anillos y El Hobbit, es productor ejecutivo de esta película junto a su esposa y socia, Fran Walsh, mientras que Philippa Boyens, quién co-escribió las mencionadas trilogías junto a Jackson y Walsh, ejerce como productora de este film, donde su hija, Phoebe Gittins, es una de los responsables del guion.

Por su parte, el encargado de dirigir el film ha sido Kenji Kamiyama, quién trabajó en la animación de la mítica Akira (Katsuhiro Ôtomo, 1988) y, como director, ha trabajado en series como Ghost in the Shell: Stand Alone Complex o Blade Runner: Black Lotus, además de dirigir junto a Motonobu Hori la película Ancien y el Mundo Mágico (2017).

Sobre como le está yendo en la taquilla, todavía es pronto, ya que aún no se ha estrenado en EEUU y solo se ha estrenado en España y unos cuantos países. Aún así, lleva ya recaudados 2 millones de dólares.

En cuanto a la reacción de la crítica, no está siendo negativa, pero si muy tibia. En cambio, la reacción del público está siendo mejor.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Tenía muchas ganas de ver esta película por dos cosas. Una era por lo mucho que me gusta la obra de Tolkien y las películas de la trilogía de Peter Jackson. La otra es porque tenía ganas de ver algo decente relacionado con El Señor de los Anillos después del desastre de la serie Los Anillos de Poder -la pienso llamar solo así porque me niego a llamar a eso El Señor de los Anillos -.

La primera temporada de esa serie de Amazon ya dejaba bastante que desear, pero tenía cosas buenas que la hacían aceptable. Pero, la segunda, la cual se emitió no hace mucho, ha sido un desastre de principio a fin. Por no hablar de que me gustaría que me dijeran donde se han gastado los supuesto 500 millones de dólares que dicen que ha costado, porque en la serie seguro que no.

Pero, bueno, vamos a hablar de esta película, que es lo que toca.

Desde luego, me HA ENCANTADO.

He disfrutado mucho viéndola. Por ahí hay algunos que se quejan de su larga duración, dura dos horas y cuarto, pero a mi no se me ha hecho larga y, mucho menos, aburrida. Es una película disfrutable desde que comienza hasta que termina gracias, especialmente, a un ritmo que nunca decae y a un gran sentido de la espectacularidad y la épica.

La película me ha gustado mucho, pero también debo decir que no me ha parecido una gran película. Quiero decir que está muy lejos de llegar a la altura de las películas de El Señor de los Anillos de Peter Jackson o la película de animación de Ralph Bakshi de 1978. Si se la puede equiparar a las películas de El Hobbit, a la primera y a la tercera; a la segunda ya no.

Pero, a pesar de no ser una película grandiosa, es una muy buena película, con una animación muy lograda y momentos brutales y épicos, como la escena de la muerte del rey Helm.

Pero, sobre todo, tiene un buen guion que ha sabido muy bien adaptar en una película una historia que aparece muy resumida en los apéndices de El Señor de los Anillos. Algo que les ha obligado a tener que rellenar muchos huecos. Pero, a diferencia de Los Anillos de Poder, aquí lo han hecho bien y se ha respetado más la obra de Tolkien. 




Porque el trabajo de adaptación es muy bueno. Aunque, si es cierto que se introducen cambios, al igual que en las películas de Peter Jackson. De hecho, la película está más ligada a las películas que a los libros. Incluso tenemos a Miranda Otto poniendo voz a Eowyn, quién actúa como narradora, y aparece el mismo Saruman de las películas; aunque, sin la voz de Christopher Lee, debido al fallecimiento del actor.

También tenemos en el elenco de voces a Dominic Monaghan y Billy Boyd, quienes dieron vida a Merry y a Pippin a las órdenes de Peter Jackson. Aunque, en esta película, son los que ponen voz a los dos orcos que aparecen en una escena.

Sobre los cambios que se hacen, uno de ellos es la muerte del príncipe Hama, quién en los textos moría congelado, mientras que en la película muere asesinado por Wulf antes las impotentes miradas de Helm y Hèra. Otro cambio es la razón de que Gondor no acudiera en ayuda de Rohan, ya que en la película se debe a que Helm se niega a pedirles ayuda, cuando en los textos se debe a que Gondor también estaba siendo atacado en esos momentos. Y luego está la presencia de los Olifantes, llevados por los mercenarios de Harad. En los textos se dice que los mercenarios llegaron allí en barco, por lo que no podrían haber llevado Olifantes, ya que estos son demasiado grandes para llevarlos en barco. En la película se da a entender que los mercenarios y los Olifantes ya llevaban algún tiempo merodeando por la zona, por lo que lo más seguro es que llegaran por tierra.

Pero, de todos los cambios, el que más polémica a generado ha sido, sin duda, el de su protagonista, la princesa Hèra.

Ya desde mucho antes de que se estrenara la película, cuando salieron las primeras imágenes y el primer tráiler, los cuales mostraban a Hèra como una princesa guerrera y que iba a tener bastante protagonismo, la película empezó a recibir críticas desde distintos sectores. 

Unos de esos sectores son esos tipos -por llamarlos de alguna manera -que viven en cavernas con Wifi y para los que ver a una mujer portando una espada, una pistola o un sable láser en lugar de una fregona hace que se suban por las paredes y luego vomiten toda su bilis en la red. A ese sector del público mejor ignorarlo; que se queden en sus cuevas a ver si descubren el fuego o algo.

Yo me centro más en los lectores de Tolkien o los que, como yo, están hasta las narices del wokismo, el cual nos está dando en los últimos años unas heroínas de acción que son para tirarlas a la basura. Y un buen ejemplo es Los Anillos de Poder, con esa Galadriel con cara de estreñida que hace que te den ganas de que la decapiten cada vez que aparece en pantalla. Para mi la verdadera heroína de esa serie era Bronwyn (Nazanin Boniad); una heroína dentro y fuera de la pantalla, por cierto, ya que la actriz que la interpretaba es una activista que lucha contra el régimen de Irán que asesina a mujeres por no llevar la cabeza cubierta.




Sobre los lectores de Tolkien, muchos expresaron su descontento con esta decisión, no por machismo ni demás tonterías, sino porque se le había dado protagonismo a un personaje que en los textos era nombrada de refilón y ni tan siquiera tenía nombre, ya que lo de Hèra es invento de la película. Además, esto desplazaba al que para ellos es el verdadero protagonista, Fréaláf, quién en los textos es quién derrota a Wulf y reconquista Rohan, convirtiéndose en el nuevo rey y dando comienzo a un nuevo linaje.

Este enfado si es comprensible. No obstante, una vez viendo la película, este cambio tampoco afecta mucho a la historia. La mayoría de los hechos transcurren de la misma forma y, aunque Fréaláf pierda protagonismo frente a Hèra, al final forma parte de la derrota de Wulf y la reconquista de Rohan y se convierte en rey; no vemos a Hèra sentándose en el trono de Rohan, que era lo que muchos temían.

Además, en los textos nunca se conoce el destino de Hèra. Muchos dan por hecho que murió, al igual que su padre y sus hermanos, pero lo cierto es que su destino es un misterio, por lo que los guionistas han tenido más libertad para desarrollarla.

A mi, desde luego, me ha gustado mucho Hèra y ya es una de mis heroínas favoritas. Por no hablar de que la da mil vueltas a la Galadriel con cada de estreñida vomitada por Amazon.

Bueno, vamos resumiendo ya.

El Señor de los Anillos: La Guerra de los Rohirrim es una muy buena película que, aunque lejos de la maestría de la trilogía de Peter Jackson, se disfruta mucho desde que empieza hasta que termina y deja con ganas de querer verla más veces.

Además, este puede ser un buen punto de arranque para más películas de animación que recreen otras historias ambientadas en el mundo de Tolkien. A ver si la taquilla responde positivamente.







24 de diciembre de 2014

EL HOBBIT: LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS (2014)




















Once años después, volvemos a llegar otra vez al final del camino. Peter Jackson finaliza su nueva trilogía ambientada en la Tierra Media con el estreno de la tercera entrega. Aunque, a diferencia de las anteriores, y de la trilogía de El Señor de los Anillos, esta película no se ha rodado simultáneamente con las otras, sino que fue rodada después; al menos, en parte.

Recordemos que, originalmente, la adaptación de El Hobbit iba a constar solo de dos películas pero, en plena producción de ambos films, se decidió convertirla en una trilogía, por lo que tuvo que ser rodada después. Eso si, no la película entera, sino el material necesario para convertir las dos películas que se estaban preparando en tres film, para lo que Jackson tuvo que tirar de los apéndices publicados al final de El Retorno del Rey, ya que la novela de El Hobbit no daba ya para tanto.

Esto ha llevado también a un baile de títulos. Cuando la adaptación constaba de dos películas, la primera se iba a titular El Hobbit: Un Viaje Inesperado y la segunda llevaría por título El Hobbit: Partida y Regreso. Luego, cuando se decidió hacer la trilogía, la primera película conservó su título, pero la segunda pasó a llamarse El Hobbit: La Desolación de Smaug mientras que El Hobbit: Partida y Regreso pasó a ser el título de la tercera.

Sin embargo, el pasado mes de abril nos sorprendieron con un nuevo cambio de título. Así, la película que nos ocupa pasó a llamarse El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos mientras el título de El Hobbit: Partida y Regreso desaparecía del mapa.

No obstante, consciente de la importancia que el subtítulo de Partida y Regreso tiene para los fans de Tolkien, Peter Jackson ha decidió emplearlo para nombrar a la trilogía completa en futuros packs de DVD y Blu-Ray; al menos, eso dicen.


Pero, bueno, dejo ya este rollo de los títulos y paso a hablar de la película.

Esta comienza justo donde la dejó la anterior entrega. El dragón Smaug (Benedict Cumberbatch) arrasa la Ciudad del Lago en represalia por el intento de Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage) y los enanos de darle muerte. Mientras Tauriel (Evangeline Lilly), Kíli (Aidan Turner) y los enanos que se quedaron con él ayudan a escapar a las hijas de Bardo (Luke Evans), este logra escapar de la celda donde le tenían encerrado y consigue dar muerte a Smaug con ayuda de su hijo y la última flecha negra. Al morir, el dragón cae sobre el gobernador (Stephen Fry), quién intentaba huir en una barca con todas las riquezas de la ciudad. Los supervivientes de la ciudad acogen a Bardo como su líder y los lleva a las ruinas de la Ciudad del Valle para reclamar a Thorin el oro que les prometió. Pero Thorin, atrincherado en Erebor, se niega a cumplir su promesa, ya que, como le ocurrió a su abuelo, el oro está corrompiendo su mente. Además, la cosa empeora al no encontrar la Piedra del Arca, llegando a sospechar que uno de los enanos la tiene escondida.

La piedra está en realidad en manos de Bilbo (Martin Freeman), quién no quiere entregarla por su temor a que el estado de Thorin empeore. Por ello, decide escapar de Erebor y entregarle la piedra a Bardo. Para su sorpresa, Thranduil (Lee Pace) se encuentra allí con un ejército de elfos con el que pretende atacar Erebor. Muerto Smaug, el rey elfo quiere recuperar unas gemas que forman parte del gran tesoro de los enanos y, por ello, él y Bardo han sellado una alianza. Allí también se encuentra Gandalf (Ian McKellen), quién fue liberado de la fortaleza de Dol Guldur por los miembros del Concilio Blanco. Mientras Elrond (Hugo Weaving) y Saruman (Christopher Lee) combaten a los Nazgûl, Galadriel (Cate Blanchett) libera a Gandalf y logra expulsar de allí a Sauron (Benedict Cumberbatch), quién huye hacia Mordor. Elrond piensa que deben avisar a Gondor del regreso del señor oscuro y acabar con él antes de que recupere su poder, pero Samuran afirma que, sin el Anillo Único, Sauron no representa una amenaza y él mismo se encargará de él. Mientras eso pasaba, Gandalf fue sacado de la fortaleza por Radagast el Pardo (Sylvester McCoy) y decide acudir inmediatamente a Erebor para avisar de que un gran ejército de orcos liderado por Azog (Manu Bennett) se dirige hacia la montaña. Pero no van allí por sus riquezas, sino porque es un punto estratégico que permitiría a Sauron poder acceder al antiguo reino de Angmar, el cual supondría una gran amenaza si se alzara de nuevo.

En taquilla, a la película le está yendo bien con 98 millones de dólares recaudados en EEUU y 269 millones más recaudados en el resto del mundo que hacen un total de 367 millones de dólares. Unas muy buenas cifras, aunque no tan espectaculares como las que hacían en su día las películas de El Señor de los Anillos. Sobre opiniones de público y crítica, pues lo mismo que con las dos anteriores, para que decir más.

¿Y qué opino yo?

A mi esta nueva trilogía, pese a ser inferior a la de El Señor de los Anillos y el haber estirado la historia y se note, me gusta mucho. Al contrario que mucha gente que se sintió decepcionada con ella, la primera película me gustó mucho, me encantó. Luego llegó la segunda y esta me gustó incluso más. Es por ello por lo que tenía puestas bastantes expectativas en esta tercera entrega, que esperaba que cerrara la trilogía con broche de oro.

Pues bien, tras haberla visto, debo decir que la película me ha gustado mucho y he disfrutado mucho viéndola. Sin embargo, también salí de verla con cierta sensación de decepción. Y es que, para ser el cierre de una trilogía, yo me esperaba más, la verdad.


Vamos a ver, la película es muy buena. De nuevo la dirección de Peter Jackson es magistral, tanto en las batallas y las escenas de acción, las cuales son de lo más espectaculares, como en los momentos dramáticos y la dirección de actores.

El ritmo nunca decae, los efectos especiales y el diseño de producción cumplen a la perfección y el trabajo de los actores sigue siendo muy bueno y, además, se ve una gran mejoría en la mayoría de actores que repiten. De aquí destaco sin ninguna duda a Richard Armitage, quién se ha superado claramente en su papel de Thorin y ha sabido llevar muy bien al personaje en su descenso a la locura. Sobre las nuevas incorporaciones –que no son muchas –, destaco sin ninguna duda a Billy Connolly, quién está realmente sensacional como Dáin Píes de Hierro.

La película está muy bien. Como ya he dicho antes, he disfrutado mucho viéndola y tengo ganas de verla de nuevo. Sin embargo, le falta algo muy necesario para haber cerrado esta trilogía con broche de oro. Le falta ÉPICA.

Sinceramente, no he visto épica en ningún momento de la película. Las batallas son espectaculares y de lo más impresionantes y brutales, pero no he visto que desprendan épica en ningún momento. Tampoco he visto épica en los momentos importantes, como la muerte de Smaug, el enfrentamiento del Concilio Blanco contra Sauron o la pelea final entre Thorin y Azog. Todos esos momentos están muy bien, no me malinterpretéis, son brutales y están de lo más logrados, pero carecen de épica; o, al menos, yo no sé la veo.

La épica en esta película brilla por su ausencia. Esa misma épica que poseía la anterior trilogía; especialmente, El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (2003), la cual desprendía épica en cada momento. Yo no esperaba que esta película estuviera a la altura de El Retorno del Rey, pero si esperaba que, al menos, se le acercara un poco. Como ya he dicho, Peter Jackson ha hecho un gran trabajo, pero en lo que a épica se refiere, ha estado muy, pero que muy, descafeninado.

Puede que en esta nueva trilogía prime más la acción y el espectáculo por encima de la épica pero, aún así, las dos anteriores películas tenían sus momentos épicos. Pero aquí nada. Ni tan siquiera he visto épica en los momentos más brutales, como las muertes que se producen al final, las cuales no revelaré por los que no hayan visto aún la película y no se hayan leído el libro –que, por desgracia, los hay –.


Desde luego, no sé que le habrá pasado a Peter Jackson en esta película, porque las dos anteriores si me causaron mucha satisfacción. Quizá sea verdad que ha sido un error el dividir la saga en tres películas cuando el material no daba para tanto.

Sin embargo, esa es otra. Porque, a diferencia de las dos primeras, aquí no hay ninguna sensación de estiramiento; está estirada la historia, no os equivoquéis, pero aquí no da esa sensación. Además, para mí le faltan cosas.

Por ejemplo, la escena de Smaug y la destrucción de la Ciudad del Lago, aunque es un momento excelente y de lo más brutal, se me ha hecho demasiado corta. Para mí, debería haber sido una escena más densa que aprovechara mejor a un excelente villano como Smaug. Porque, después de los grandes momentos que nos dio en la anterior entrega, yo tenía muchas ganas de verlo más y me encuentro con que lo desaprovechan mucho.

Luego está el asunto de Sauron y el Concilio Blanco. La cosa, tal y como queda, está bien. Sin embargo, no hubiera estado de más que Jackson hubiera metido una escena en la que viéramos como se termina de forjar la alianza entre Sauron y Saruman. Pero, bueno, esto es solo a gusto propio. Además, conociendo a Jackson, seguro que tiene una escena como esa guardada para alguna versión extendida.

Bueno, vamos resumiendo ya.

La película es muy buena. Como ya he dicho, me ha gustado mucho y he disfrutado mucho viéndola. Pero, para mí ha sido la más floja de los tres. Si tengo que poner las tres películas en una escala sobre cual me gusta más y cual menos, sin duda, el primer puesto lo ocuparía La Desolación de Smaug, el segundo puesto lo ocuparía Un Viaje Inesperado, y el tercer lugar lo ocuparía esta;una escala muy diferente a la de El Señor de los Anillos, donde el puesto lo ocuparía El Retorno del Rey, el segundo puesto lo ocuparía La Comunidad del Anillo y el tercer puesto lo ocuparía Las Dos Torres.


Y es que, como ya he dicho antes, la película, aunque esté muy bien, para ser un final de trilogía no ha logrado estar a la altura. Y todo por esa falta de épica que se hace notar en todo momento.

Una pena. Pero, aún así, la película es muy buena y, desde luego, la recomiendo.








31 de diciembre de 2013

EL HOBBIT: LA DESOLACIÓN DE SMAUG (2013)

















Llegué a creer que no iba a poder ver esta película antes de que acabase el año, ya que varios problemas han impedido que pudiera verla antes. 

Sin embargo, por fin he podido ver esta película, la segunda parte de las tres en que se divide la adaptación que Peter Jackson ha realizado de El Hobbit. Así que, para acabar el año, ya puedo dar mi más clara opinión sobre ella.


Pero, vayamos por partes.

Bilbo Bolsón (Martin Freeman) continúa el viaje hacia Erebor junto al mago Gandalf el Gris (Ian McKellen) y los trece enanos liderados por Thorin (Richard Armitage). Tras ser salvados por las águilas, llegan a la casa de Beorn (Mikael Persbrandt), un hombre con la capacidad de transformarse en oso, donde pasan la noche. Después llegan al Bosque Negro, donde Gandalf se separa de ellos una vez más. Dentro del bosque, los enanos son capturados por arañas, pero Bilbo consigue ayudarles a escapar con ayuda de su daga, Dardo, pero son apresados de nuevo, esta vez por un batallón de elfos pertenecientes al reino de Thranduil (Lee Pace) que están liderados por Legolas (Orlando Bloom), el hijo de Thranduil, y Tauriel (Evangeline Lilly), una bella guerrera elfa protegida del rey. Los enanos son encarcelados y Thorin es llevado ante Thranduil, que les propone dejarles ir a cambio de que le entregue unas valiosas gemas que forman parte del tesoro de Erebor. Pero Thorin no perdona al rey elfo el no prestarles ayuda cuando fueron atacados por el dragón Smaug (Benedict Cumberbatch) y rechaza la oferta, por lo que es encarcelado también. Pero Bilbo, ayudado por el anillo que encontró en la caverna de Gollum, evita ser capturado por los elfos y ayuda a los enanos a escapar del reino a través del rey montados en barriles. Los enanos son perseguidos por los elfos y están a punto de ser capturados de nuevo, pero en esos momentos aparece una legión de orcos liderada por Bolgo (Lawrence Makore), el hijo de Azog (Manu Bennett), a quién su padre encomienda la persecución de Thorin tras ser reclamado en Dol Guldur por el Nigromante.

Mientras, Gandalf investiga junto a Radagast el Pardo (Sylvester McCoy) las tumbas de los Nazgûl, descubriendo que estos ya no se encuentran en ellas, lo que significa que han sido convocados y solo hay alguien que puede convocarlos. Tras hacer que Radagast se marche para contarle a Galadriel lo que ha descubierto, el mago gris se adentra solo en Dol Guldur, cayendo en una emboscada de orcos encabezados por Azog. Ganfalf intenta escapar, pero es encontrado por el Nigromante quién, tras un enfrentamiento, lo derrota y lo captura. Es entonces cuando Gandalf descubre la verdad sobre el Nigromante y comprueba horrorizado que sus terribles sospechas son ciertas. Encerrado en una jaula, el mago contempla como un ejército de orcos marcha hacia Erebor.



Como ya sabemos bien, la saga comenzó hace un año con El Hobbit: Un Viaje Inesperado (2012), ahora continúa con la película que nos ocupa y el año que viene finalizará con el estreno de El Hobbit: Partida y Regreso (2014); título que, por cierto, tenía esta película cuando la adaptación constaba solo de dos films.

Como ocurrió con su predecesora, la película está haciendo una excelente taquilla, habiendo recaudado 190 millones de dólares solo en EEUU y 424 millones a nivel mundial, haciendo un total de 614 millones de dólares. No hay duda de que va a ser otro éxito enorme; puede que algo inferior al de la primera por la pérdida del impacto inicial, pero un éxito en toda regla. Además, cabe decir que está siendo mejor recibida por crítica y público que su predecesora

¿Y qué me ha parecido a mí? Pues a eso voy ahora mismo.

A mí la película me HA ENCANTADO. Me ha parecido un film excelente, disfrutable de principio a fin y que deja con muchas, muchísimas, ganas de mas al final. Incluso ahora me alegro de que se hayan hecho tres películas porque me entusiasma saber que todavía queda una película más; aunque haya que esperar otro año para verla.

Y es que Peter Jackson está haciendo de nuevo un excelente trabaja en este regreso a la Tierra Media. No tan acertado como cuando hizo la trilogía de El Señor de los Anillos, ya que aquí comete algunos fallos, pero un trabajo excelente de todas formas.

Desde luego, esta secuela es muy superior a su predecesora, la cual también me encantó. Porque recuerdo que yo no soy de las personas que se sintieron decepcionadas con la primera, todo lo contrario. A mí la primera me encantó y ya lo dejé bien claro en este mismo blog. Y esta secuela me ha encantado mucho mas, algo que ya me esperaba. No solo es más espectacular, vibrante y épica que la primera, sino que hasta corrige muchos de los fallos de esta.




La primera película tenía pequeños defectos, pero había dos grandes en especial. Uno era el hecho de adaptar una novela de 300 páginas en tres películas de casi tres horas cada una, lo que obligaba a estirar la historia como si fuera un chicle y a meter mucho material de relleno. Otro problema era a nivel visual, ya que el nuevo formato de 48 fps hacía que se notara más el contraste entre los efectos especiales físicos y los realizados por CGI.

Pues bien, esta película ha mejorado mucho estos aspectos. La sensación de estiramiento es muchísimo menor, llegando casi ni a notarse, todo gracias a un ritmo excelente que nunca decae y una muy lograda estructuración de la historia. Y visualmente la cosa también mejora mucho; se nota que Jackson y los de efectos especiales supieron ver los defectos en la anterior y aquí los han mejorado, tal y como predije.

La película es sensacional. Ya desde la primera escena la historia engancha y ya no suelta hasta que salen los títulos de crédito finales. Todo es una sucesión de momentos impresionantes, como la llegada a la casa de Beorn –un Beorn muy logrado, tanto en su versión oso como en su versión humano –, la entrada en el Bosque Negro, la escena de las arañas, la fuga por el río en barriles, el enfrentamiento de Gandalf contra el Nigromante o el momento estrella de toda la película, el enfrentamiento contra Smaug, que es sin duda escena del año.

El dragón Smaug es una auténtica maravilla. A parte de estar muy bien hecho técnicamente, es una bestia impresionante, amenazadora y de lo mas aterradora, como una especie de Hannibal Lecter gigante; se me erizaba la piel con solo oírle hablar a pesar de que todavía no la he visto en V.O. para escuchar la voz de Benedict Cumberbatch, que este año ha interpretado a dos villanos excelentes sin contamos su personaje en Star Trek Into Darkness. Sin duda, este Smaug es la gran revelación de esta trilogía, como Gollum lo fue de la de El Señor de los Anillos.



A nivel interpretativo, los actores que repiten siguen haciendo el buen trabajo que hacían en el primer film.

Sobre los nuevos actores que se incorporan a la saga, quién más destaca es sin duda Evangeline Lilly, actriz que se hizo famosa por su papel Kate Austen en la serie Perdidos y que aquí da vida a la elfa Tauriel, un personaje que no aparece en ninguna novela de Tolkien y que ha sido inventado por Jackson para la gente como yo, que siempre hemos echamos de menos ver más chicas guerreras en esta historia. Lilly se sale en todo momento, ensombreciendo constantemente al mismísimo Legolas, tanto en las escenas de acción –donde se desenvuelve muy bien –como en los momentos dramáticos. Además, me gusta la rollo que tiene con el enano Kili y algo que encuentro bastante interesante; en El Señor de los Anillos teníamos una historia de amor prohibido entre un hombre y una elfa y aquí podríamos tener algo parecido con una elfa y un enano –aunque esta puede tener un final trágico –.

Otro de los nuevos que también me ha gustado mucho ha sido Luke Evans, que está genial como Bardo –personaje que va a adquirir mucho más protagonismo en la nueva entrega –y no me olvida también del siempre estupendo Stephen Fry, que aquí da vida al corrupto gobernador de Esgaroth y que, como siempre, hace un gran trabajo.

Vamos resumiendo.

La película es muy buena, EXCELENTE. Me ha encantado, he disfrutado enormemente viéndola y tengo unas ganas enormes de volver a verla. En este 2013 tan lleno de decepciones –una de ellas, Pacific Rim, lo que hace que sea más triste el que Guillermo del Toro se marchara de este proyecto –, es agradable ver que esta película no solo ha cumplido, sino que hasta ha superado las expectativas.


Una de las mejores películas del año, sin duda. Sigue sin estar a la altura de las películas de El Señor de los Anillos, ya que es muy difícil igualar a esos tres peliculones, pero se le acerca mucho.


De nuevo, Peter Jackson vuelve a dar en la diana y demuestra que no hay nadie mejor que él para llevar el universo de Tolkien al cine.