16 de junio de 2017

PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR (2017)








ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Si alguien no la ha visto aún, se abstenga de leerla y, si decide leerla de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.





















Esta semana he podido ver la quinta entrega de Piratas del Caribe y el reboot de La Momia. La review de esta última llegará después, ahora toca analizar esta película que, como ya he dicho, es la quinta entrega de esta exitosa saga surgida de una atracción de Disneyland.

Henry Turner (Brenton Thwaites), el hijo de Will Turner (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley), busca desesperadamente el Tridente de Poseidón, capaz de romper cualquier maldición, lo que le permitiría liberar a su padre de la maldición que le obliga a ser el capitán de El Holandés Errante. Para ello, busca la ayuda del pirata Jack Sparrow (Johnny Depp), pero este no pasa por sus mejores momentos. También tendrá que formar una incómoda alianza con Carina Smyth (Kaya Scodelario), una joven de brillantes conocimientos de astronomía por los que es acusada de brujería.

En medio de todo esto, el capitán Salazar (Javier Bardem) ha logrado escapar del Triángulo del Diablo y busca a Sparrow para vengarse. Salazar era un despiadado cazador de piratas de la Armada Española que fue engañado por Sparrow y él y su tripulación terminaron convertidos en espectros atrapados en el triángulo. En su implacable búsqueda de Sparrow comienza a destruir la flota del Capitán Barbossa (Geoffrey Rush), quién se verá obligado a aliarse con él.


Esta quinta entrega nos llega seis años después de la cuarta entrega, Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas (Rob Marshall, 2011). Los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg son quienes se encargan de dirigir, mientras el guión ha corrido a cargo de Jeff Nathanson sobre una historia suya y de Terry Rossio, uno de los guionistas habituales de la saga.


Johnny Depp repite por quinta vez como el capitán Jack Sparrow y volvemos a ver a muchos habituales de la saga, recuperan a Orlando Bloom y a Keira Knightley –que no aparecieron en la cuarta –y se unen nuevos intérpretes, como los jóvenes Kaya Scodelario y Brenton Thwaites.



El film lleva como subtítulo Dead Men Tell No Tales –algo así como Los Hombres Muertos no cuentan Historias –, que es una frase que se puede leer en la entrada de la atracción de Disneyland que inspiró esta saga de películas. No obstante, parece que los responsables de la película han creído que en Europa –porque esto no solo ha ocurrido en España –no se entendería esa frase –pese a que el personaje de Bardem la pronuncia antes de salir el título –y han decidido ponerle el subtítulo de La Venganza de Salazar.

La película está haciendo una buena taquilla, pero tampoco se puede decir que haga datos muy espectaculares. Con un presupuesto de 230 millones de dólares, solo en EEUU ha hecho 139 millones y 464 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 603 millones de dólares.

Por otro lado, la crítica no se está portando muy bien con ella y las opiniones del público son muy variadas.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Como ya sabéis, pese a que nunca he sido muy fan de las películas de piratas, esta saga me gusta mucho; al menos, sus primeras películas.

La primera entrega, Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra (2003), dirigida por Gore Verbinski, es bastante buena y resultó un muy agradable soplo de aire fresco en un verano lleno de decepciones cinematográficas. La segunda, Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto (2006), también dirigida por Verbinski, me parece un peliculón y para mí es la mejor entrega de la saga sin ninguna duda y dudo mucho que alguna otra entrega llegue a desbancarla. Luego está la tercera, Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo (2007), también dirigida por Verbinski, que no es del todo un mal film, pero quisieron hacerla tan ambiciosa que, al final, se les fue la pinza de una manera impresionante. No obstante, pese a sus defectos, era un buen film que cerraba muy bien la trilogía.

Y es que la saga se tenía que haber quedado en eso, en una trilogía. Sin embargo, no se quisieron quedar ahí he hicieron una cuarta entrega, la ya nombrada Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas, que fue un bajón tremendo, siendo la entrega más floja de la saga hasta la fecha; encima, tuvieron el mal gusto de meter a Penélope Cruz, lo cual la hacía quedar mucho peor.

Ahora nos llega esta quinta entrega donde han querido hacer una jugada parecida a la de la quinta temporada de Arrow, volviendo a mirar a los orígenes para recuperar la frescura de los primeros films y darle una nueva vida a la saga.

¿Lo han conseguido? Pues eso os lo contesto ahora mismo:



NI DE COÑA



La película ha sido otra puta decepción cuyo único mérito ha sido entretener durante pequeños ratos que han sido como pequeños islotes en medio de un enorme océano de aburrimiento y bochorno. A favor tiene que, en conjunto, ha resultado algo mejor que En Mareas Misteriosas; aunque, eso tampoco es decir mucho.

La intención ha sido buena, pero la ejecución ha sido pésima, ya que lo único que han hecho ha sido repetir los chistes de las primeras entregas camuflándolos con situaciones diferentes. Toda esa movida de Sparrow con la guillotina durante la fuga de la ejecución no paraba de recordarme a cuando huía de los caníbales atado a un mástil en El Cofre del Hombre Muerto. Luego está lo del robo del banco, que no hizo más que recordarme a la escena de la rueda de molino de aquella película.


Y así toda la puta película. Se han cambiado los elementos, se han cambiado las situaciones, pero los chistes son descaradamente los mismos. Y no solo los chites, todo son copias encubiertas. Es que, hasta lo de Salazar y su tripulación de espectros no paran de recordar a cuando Barbossa y los suyos eran esqueletos en La Maldición de la Perla Negra o lo del barco de Salazar cuando devora a otros barcos no hacía más que recordarme al famoso Kraken de la segunda entrega.

Eso es lo que entiende esta gente por mirar atrás. Copiar lo que funcionó y camuflarlo para hacerlo pasar por algo diferente y tomarnos por gilipollas.

Luego, la película parece que está hecha sin ganas. Hay un gran presupuesto, hay muchos medios, tenemos unos efectos especiales muy logrados y un diseño de producción muy bueno, pero hay una tremenda falta de interés por parte de los implicados impresionante. Especialmente, de sus dos directores.

Rønning y Sandberg son dos buenos directores, no hay más que ver Kon-Tiki (2012) para saberlo. Pero no es falta de talento lo que se aprecia en su trabajo en este film, sino falta de ganas, como ya he dicho antes. Su dirección no es mala, pero la he encontrado muy apagada, sin ningún momento destacable en todo el film. Las escenas de acción están bien rodadas, pero carecen por completo de espectacularidad y de momentos que hagan saltar de la butaca. La dirección de actores es plana a más no poder y los momentos cómicos y dramáticos pasan sin pena ni gloria.

Pero no son los directores los únicos desganados. Todo el equipo parece tener una desmotivación de la hostia. Quiero creer que el exbeattle Paul McCartney, que hace un cameo en el film, impuso un catering vegetariano durante todo el rodaje y la peña estaba falta de proteinas; porque, si no, no me explico lo que ha pasado para que se haya hecho una superproducción de 230 millones con menos vida que en un cementerio.

Hasta Johnny Depp está muy desmotivado; aunque, esto puede ser causa de que ya está cansado de interpretar a Jack Sparrow. No obstante, eso no es lo peor. Lo peor es que se han cargado a tan carismático personaje en el deficiente guión, convirtiéndolo en una parodia de si mismo y haciendo que sea de lo peor de la película, llegando a resultar insoportable en algunos momentos; cosa que no ocurría en las primeras entregas ni por asomo.


El resto del reparto hace lo que puede para que el conjunto no se hunda por su propio peso. Geoffrey Rush sigue estando muy bien como Barbossa; al que ahora hasta han hecho padre y todo. Desgraciadamente, también se lo ha cargado; aunque, no me extrañaría que le volvamos a ver como fantasma en futuras entregas.

Kaya Scodelario es muy buena actriz. Además, es muy bella y, vestida de época, resulta hasta muy sensual. Podría haber dado mucho juego en la película con Jack Sparrow y, siendo la hija de Barbossa, podría hasta haber creado hasta un conflicto que podría haber hecho la película bastante interesante. Pero no, la desperdician en un personaje horrible que no termina de definirse, siendo inteligente y astuta en unos momentos y una idiota y una histérica que se pone a correr y a gritar como una loca en otros.

Encima, como es una actriz joven, tienen que juntarla con el otro joven de la película, el personaje de Brenton Thwaites, para que tengamos dos nuevos Will y Elizabeth en la saga. Y, para empeorar las cosas, lo hacen con el típico rollo de No te soporto pero todo el mundo sabe que vamos a acabar comiéndonos la boca.

En cuanto al personaje de Brenton Thwaites , si el de Scodelario es horrible, este no se le queda atrás –el actor hace un buen trabajo, eso si –. No es más que un payaso y un inútil que no hace más que lastrar la película. Desde luego, para un polvo que Will y Elizabeth pueden echar en 10 años y les sale ese elemento.

Luego está el villano principal, Salazar, interpretado por el español Javier Bardem. Ya he dicho otras veces que no es alguien que me caiga muy bien pero, a diferencia de su mujercita, él si sabe actuar y en películas como Skyfall (Sam Mendes, 2012) ya ha demostrado que los papeles de villano se le dan muy bien.

Sin embargo, en esta película está sobreactuado a más no poder. Encima, esa caracterización digital –que no paraba de recordarme a la del fantasma de El Espinazo del Diablo (Guillermo del Toro, 2001) –no le ayuda nada. Sin embargo, paradógicamente, en la escena de flashback en la que le vemos cuando era un humano normal, ahí si hace un estupendo papel y nos ofrece un villano a la altura; es que, por muy fantástica que sea esta saga, hubiera funcionado mejor si el personaje de Salazar hubiera sido así durante toda la película que como el esperpento en el que lo convierten.


Por cierto, que en las películas de piratas los españoles seamos más malos que J.R. es algo muy habitual, así que con esto no me quejo. Peor fue como reflejaron a los españoles en la anterior entrega, que parecían más españoles de la época de Felipe II que del siglo XVIII.

En fin, vamos terminando ya.

En resumen, Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar ha sido otra tremenda decepción, al igual que En Mareas Misteriosas; aunque, si tengo que elegir entre las dos, me quedo con esta –el no tener a Penélope Cruz ya le hace ganar muchos puntos –.

No es del todo una mala película, pero ha resultado muy aburrida e insustancial, llegando tan solo a entretener a ratos. Una película donde se ha puesto mucho dinero y muchos medios, pero no se le han puesto nada de ganas, haciendo que al final verla sea como estar viendo un barco hundiéndose sin que nadie haga a penas nada por mantenerlo a flote.

Muy lejos está de La Maldición de la Perla Negra y, sobre todo, de El Cofre del Hombre Muerto; incluso la tercera le pasa por encima. Puede que la vuelva a ver si la pasan por Tv y no tenga otra cosa que ver, pero ganas de volver a verla no tengo ninguna.

Para terminar, comento que al final tenemos la habitual escena post-créditos donde nos dan una pista sobre por donde irán los tiros en torno a la sexta entrega –que la habrá, no lo dudéis –, donde, a parte de volver a ver juntos a Will y Elizabeth nos muestran el regreso de un gran villano como Davy Jones. No pinta mal. Pero, vamos, como le pongan a la sexta entrega las mismas ganas que le han puesto a esta, mal vamos.










29 de mayo de 2017

ALIEN: COVENANT (2017)







ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto que se abstenga de leerla y, si de todas formas la leen, lo harán bajo su total responsabilidad.




















Cinco años después, Ridley Scott nos trae la secuela de Prometheus (2012). La cual, según dice ahora, será la segunda entrega de una saga de hasta seis películas que servirán como precuela a la clásica Alien, el Octavo Pasajero (1979).

Año 2104. La nave colonial Covenant se dirige hacia el planeta Origae-6 con su tripulación y 2.000 colonos en invernación, junto con 1.400 embriones congelados, bajo la vigilancia el androide Walter (Michael Fassbender). Cuando le quedan siete años de viaje, la nave sufre una avería y la tripulación es despertada, descubriendo que su capitán (James Franco) ha muerto, lo que hace que el segundo oficial, el religioso Oram (Billy Crudup), tome el mando.

Tras reparar la nave, detectan una extraña transmisión de origen humano procedente de un planeta perfectamente habitable que, curiosamente, no fue detectado cuando se examinó la galaxia en busca de planetas habitables. Oram y el resto de la tripulación deciden ir a ese planeta. La única que se opone es Daniels (Katherine Waterston), la experta en terraformación y esposa del fallecido capitán, quién no ve con buenos ojos ir a ese planeta desconocido e inexplorado.

Prometheus fue un éxito de taquilla, pero también una película muy criticada. Muchas de esas críticas se debieron a gente a la que no les gustó ver una película de la saga Alien sin los famosos xenomorfos –aunque, al final de la película se veía una criatura muy parecida a estos bichos –, lo que llevó a Ridley Scott a enfocar esta secuela de un modo diferente, apartándose un poco de la historia de los Ingenieros e introduciéndo a los famosos xenomorfos en ella; de hecho, recuperó la palabra Alien en el título.

Así nos llega esta secuela con un reparto completamente nuevo y con caras menos conocidas; aunque recupera a Michael Fassbender y –en mucha menos medida –a Noomi Rapace y Guy Pearce.

A la película le está yendo bien en taquilla. No se puede decir que esté haciendo datos astronómicos y, además, en su segunda semana, ha bajado al cuarto puesto de la taquilla estadounidense, bajando hasta un 70% con respecto a la semana anterior.


Aún así, la película, que ha costado 97 millones de dólares, lleva recaudados 57 millones de dólares en EEUU y 101 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 158 millones de dólares. Así que la tercera entrega, que llevará por título Alien: Awakening y, según Scott, se empezará a rodar el año que viene, está asegurada.

Por otro lado, la película está gustando bastante a la crítica y también al público, que ha salido de verla con más entusiasmo que en Prometheus. Aunque, yo esto lo achaco más a que hayan recuperado a los famosos xenomorfos.

¿Y que pienso yo? Pues a eso vamos.

Antes de ponerme con la película, quiero decir que aún me dura el cabreo que tengo con Ridley Scott por lo que dijo hace unos meses de las películas de superhéroes y va a tener que pasar mucho tiempo hasta que se me pase.

Aquello me dolió porque Ridley Scott ha sido siempre uno de mis directores más admirados y yo fui de las pocas personas que lo apoyaron en los años 90, cuando su carrera parecía acabada.

Seguramente, recordaréis aquel periodo que sucedió al fracaso de 1492: La Conquista del Paraiso (1992), cuando Scott malvivía con películas como Tormenta Blanca (1996) y La Teniente O´Neil (1997). Todo el mundo daba a Scott por acabado y hasta los había que ponían en duda que hubiera dirigido Alien y Blade Runner (1982). Sin embargo, yo aún creía en él y confiaba en que se recuperaría y, al final, el tiempo me dio la razón cuando volvió a recuperarse con el éxito de Gladiator (2000).

Así que imaginad la gracia que me hizo cuando salió con esas palabras propias de un egocéntrico, diciendo cosas como que no le interesaba dirigir películas de superhéroes porque no podía creerse la fina telaraña que sostiene su irrealidad, que él podría meter a Batman o a Superman en un universo como el de Blade Runner solo que él tendría una buena historia que contar en lugar de ninguna historia o que temía que esas películas perjudicaran a los que, como él, quieren seguir haciendo cine inteligente.

A mí esto me cabrea, pero también me da la risa, ya que Scott es un excelente director pero, a veces, no suele cuidar bien los guiones de algunas películas que hace.

Ese era el gran problema de Prometheus.

A mí, Prometheus es una película que me gusta. Es una película muy bien dirigida, con un excelente diseño de producción, unos notables efectos especiales y unas muy buenas interpretaciones. Sin embargo, tenía un guión bastante nefasto lleno de momentos ridículos –el experto en mapas que se pierde, el biólogo que quería acariciar a la serpiente como si de un perrito se tratase, la estúpida muerte del personaje de Charlize Theron… –. Todo el mundo culpa de esto a Damon Lindelof pero, tras ver Passengers, no me extrañaría nada que Jon Spaihts tuviera su parte de culpa.

Pero, bueno, aún así Prometheus tenía los elementos suficientes para darle el aprobado pasando por alto su lamentable guión. Además, aunque al final no nos dio las respuestas que prometía, si nos planteaba una interesante historia con los Ingenieros que, desgraciadamente, Scott no ha querido continuar, ya que se ha mamado a los Ingenieros y nos ha traído de vuelta a los xenomorfos.


Pero, desgraciadamente, no se ha preocupado de corregir el gran fallo de Prometheus haciendo que la película tenga un mejor guión y, de nuevo, tenemos un guión malo lleno de cagadas; cagadas tan grandes que ensombrecen a las de Prometheus.

Pero, de eso hablaré más adelante. Empezaré por las cosas buenas.

Pese al cabreo que tengo con él, Scott me sigue pareciendo un excelente director y, al igual que en Prometheus, hace un trabajo excelente. A nivel visual, la película es impresionante. El diseño de producción es maravilloso, los efectos especiales son logradísimos y la fotografía es estupenda. Las escenas de acción son brutales y están muy bien rodadas; además, contienen buenas dosis de sangre y gore.

Los xenomorfos protagonizan dos momentos hacia el final de la película y estos son, sin duda, de lo mejor del film, ya que son dos momentos de lo más impresionantes y espectaculares. Además, Scott hace varios homenajes, tanto a su magistral película de 1979, como a la también magistral Aliens: El Regreso (James Cameron, 1986) –el momento con la grúa no paraba de traerme buenos recuerdos –e, incluso, a Alien 3 (David Fincher, 1992) –esos momentos de la cámara subjetiva haciendo la visión del xenomorfo corriendo por los pasillos –.

Los nuevos bichos que salen, los Neomorfos, también están muy logrados y también protagonizan momentos de lo más brutales e impresionantes.

En cuanto a las interpretaciones, el reparto en general hace un muy buen trabajo. Como ya he dicho, hay menos caras conocidas, pero el talento interpretativo es bastante bueno. Tan solo desentona Billy Crudup que, haga lo que haga, no se quita de encima esa cara de pasmado.

Destaca, sin duda, la preciosa Katherine Waterston, a quién vimos no hace mucho en Animales Fantásticos y donde Encontrarlos (David Yates, 2016) y que aquí hace un estupendo trabajo dando vida a la heroína principal. Además, pese a que su look recuerda mucho al de Sigourney Weaver en Aliens: El Regreso, no trata de ser una nueva Ripley y eso es muy de agradecer.

Otro que me ha gustado mucho, y me ha sorprendido, además, ha sido Danny McBride, actor más habituado a papeles cómicos, como el de Caballeros, Princesas y otras Bestias (David Gordon Green, 2011) o Juerga hasta el Fin (Evan Goldberg y Seth Rogen, 2013), que aquí parecía que iba a ser el típico graciosillo del grupo a juzgar por el sombrero vaquero que lleva. Sin embargo, el tipo al final sorprende con una muy buena interpretación y un rol que, poco a poco, va adquiriendo protagonismo y termina siendo de lo mejor del film.

No obstante, quién aquí se ha llevado película de calle ha sido, sin duda, Michael Fassbender con su doble papel. El tipo hace un trabajo realmente excelente, hasta el punto de que llegas a creerte que son dos personajes, llegando a diferenciarlos solo con mirarle al rostro. No obstante, por otro lado esto ha jugado en contra de la película en la sorpresa final que nos han querido dar. Pero, de eso hablaré más adelante.

De los que repiten, tan solo puedo hablar de Guy Pearce, que vuelve a estar excelente como Peter Weyland en la escena del principio; esta vez, sin las enormes capas de maquillaje para hacerle parecer un anciano.
  

Digo que es el único porque de Noomi Rapace no puedo decir nada, ya que ese prólogo donde se la veía junto a David y que servía para unir esta película con Prometheus no ha sido incluida y lo único que vemos de ella es su cadáver abierto en canal. Lo mismo pasa con James Franco, ya que ese otro prólogo donde se le veía tampoco ha sido incluido; aunque a este, además de su cadáver, también podemos verle en un vídeo haciendo alpinismo que me trajo a la memoria la película 127 Horas (Danny Boyle, 2010).

No sé por que narices que toman la molestia de traer a estos actores para luego a penas sacarlos en el film.

Con esto, termino la parte de lo bueno y me meto de lleno con el tema de las cagadas, que esta película tiene como para parar un tren.

Como ya he dicho, Ridley Scott solo hizo caso a las críticas de Prometheus que se quejaban de la falta de xenomorfos y pasó de las que le decían que la película tenía un guión de mierda. Yo esperaba que el tipo hubiera tomado nota y se hubiera currado un guión mejor para este film; cosa que parecía con la inclusión de guionistas como Michael Green –uno de los guionistas de Logan, entre otras cosas –o John Logan –con quién ya trabajó en Gladiator y responsable de la estupenda serie Penny Dreadful –.

Pero, nada de nada. Scott contó con un guión de mierda en Prometheus y aquí cuenta con un guión más mierda aún que hasta hace quedar mejor las cagadas de Prometheus. Si es esto lo que este tipo entiende por cine inteligente, parad el mundo que me apeo.

Ya desde el principio la película es un puto sinsentido. Tenemos una expedición que va a colonizar un planeta que ha sido estudiado durante años, décadas enteras, y porque ven que hay otro planeta más cercano, que es perfectamente habitable pero no se ha estudiado nunca, deciden cambiar de rumbo y colonizar ese planeta porque…




NO LES APETECE VOLVER A METERSE EN LAS CAPSULAS DE INVERNACION




Os juro que me llevé las manos a la cabeza cuando oigo eso. Y no habíamos hecho más que empezar.

Claro, está también el tema de la transmisión de origen humano, la cual hay que investigar. Hasta ahí bien. Pero, vamos, van a un planeta que, pese a ser habitable, está completamente inexplorado y no se sabe que peligros puede albergar, y bajan totalmente a pelo, sin ningún tipo de protección salvo las armas que llevan.

Lo que más me sorprende es que tienen uno de esos vehículos no tripulados, como esos que envía la NASA a Marte. Cualquiera con dos dedos de frente hubiera enviado ese trasto al planeta para asegurarse de que no hay peligro antes de bajar. Pero, nada, esta gente parece que tiene ese aparato de adorno o de mascota.

Total, que al final dos miembros del grupo terminan infectándose con no se qué toxina que flota por el ambiente –será que David encontró el modo de convertir el “gazpacho” de las urnas en aerosol –y de ellos les salen dos de los neomorfos que vemos en el film.

Uno de ellos es en esa escena que tanto hemos visto en los tráilers en la que le sale a uno de la espalda mientras la otra no para de pedir a gritos a la histérica de fuera que la deje salir. Esa escena es de lo más brutal y espectacular. Una escena que está muy bien, hasta que nos la estropean con otra cagada.

Y es que, la histérica de la que he hablado antes, después de correr de un lado para otro como pollo sin cabeza, al final decide coger un arma y meterse en el laboratorio para salvar a la otra cuando está siendo atacada por el neomorfo y, al entrar, va y se resbala con la sagre. Si estuvieramos hablando de una comedia o una parodia, pues ese momentos hubiera hecho que nos partiéramos de risa. Pero en una película como esta lo único que produce es vergüenza ajena.

Pero mira, después de darse la hostia del siglo, la tía logra escapar y cerrar la puerta. Pero, mira por donde, eso no sirve de nada porque el bicho, pese a ser un canijo, consigue romper el cristal de la puerta y escaparse. Entonces, ella coge otra arma y trata de matar al bicho disparando a todos lados, haciendo realidad el dicho de matar moscas a cañonazos, terminando por volar el módulo por los aires, dejando a los demás atrapados en el planeta sin que los que se han quedado en la nave puedan ir a rescatarlo a causa de unas tormentas que pueden llegar a durar tanto como las estaciones en Juego de Tronos.

Estos son atacados por los neomorfos, pero son rescatados por David y ellos están tan agradecidos que confían en él totalmente. Incluso cuando les lleva a su refugio, donde ha vivido experimentando con los neomorfos. El sitio parece el lugar de trabajo ideal que tendría un híbrido fruto de mezclar los genes del doctor Frankenstein y Hannibal Lecter pero, como les mantiene a salvo de la tormenta y los neomorfos, a los protagonistas no les importa.

Claro, que les mantiene a salvo porque lo dice David, porque una que se separa del grupo termina decapitada por un neomorfo. Pero, aún así siguen confiando en David. Al menos, el personaje de Billy Crudup, que no duda en seguirle cuando le pide que le siga; la cabeza de su compañera está ahí al lado, pero como quién tiene un tío en Alcalá. Total, que lo lleva hasta donde tiene los huevos donde los atrapacaras están esperando y pasa lo que pasa.


En un momento dado, se nos muestra en un flashback como David llega a ese planeta, que es el planeta de los Ingenieros, en la nave Juggernaut en la que escapó con Elizabeth Shaw al final de Prometheus. Estos creen que es uno de los suyos y salen a recibirle tan contentos, saludando y todo, y David, entonces, suelta sobre ellos la misma lluvia de “gazpacho” con la que ellos querían bombardearnos y se los carga a todos; extinguiendo, no solo a los Ingenieros, sino a toda vida en el planeta.

La escena está muy bien. Pero resulta muy raro que esa especie tan avanzada no hiciera nada por defenderse, tan solo salen huyendo. Claro, que antes veíamos a los protagonistas encontrar esa nave estrellada, lo que significaría que los Ingenieros, en plena conmoción, consiguieron derribar la nave y dejar a David allí atrapado jugando a ser dios esperando a que unos primos lleguen allí siguiendo su señal. Pero, vamos, eso hay que mostrarlo.

Cuando la película se rodaba, una cosa que me gustó mucho en unas imágenes del set de rodaje que salieron fue ver lo que ahora se que son las ruinas de la ciudad de los Ingenieros y los cadáveres de estos carbonizados de una manera muy parecida a los muertos de Pompeya. Esto se ve en la película, pero se pasa casi de refilón. Lo que podía haber sido una escena lovecraftiana muy buena, termina siendo un momento muy cutre e insustancial; incluso los protagonistas a penas parecen dar importancia cuando pasan entre los Ingenieros muertos.

Y luego tenemos ese intento de darnos una sorpresa final revelándonos que el androide que ha escapado con los protagonistas es, en realidad, David y no Walter. Esa escena falla, primero, porque es de lo más previsible y porque, como ya he mencionado antes, el excelente trabajo de Michael Fassbender ha jugado en su contra; cada vez que enfocaban un primer plano de él durante la batalla final contra el xenomorfo veías claramente que ese era David en lugar de Walter. Así que ese intento de sorprendernos ha hecho de todo menos sorprender.

Bueno, vamos resumiendo ya.

A favor, la película tiene que, visualmente, es una pasada. Ridley Scott ha hecho un excelente trabajo en la dirección, las interpretaciones son muy buenas y los xenomorfos y neomorfos molan mucho. En contra, tiene un guión que es una puta basura que no sirve ni como papel higiénico.

Desde luego, miedo le tengo a Alien: Awakening y a las otras tres entregas que quedan como Scott siga por este camino. Encima, el tipo está paralizando la película de Alien de Neill Blomkamp, la cual pinta muy bien y seguro que está mucho mejor que este despropósito.

¿Y esto es lo que entiende él por cine inteligente? No me fastidies.







23 de mayo de 2017

GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 2 (2017)



















Bueno, he tardado pero ya por fin he visto la esperadísima secuela de Guardianes de la Galaxia, película que fue toda una sorpresa, tanto dentro del universo Marvel como del cine actual.

Unos meses después de salvar Xandar, los Guardianes de la Galaxia, el equipo formado por Star-Lord (Chris Pratt), Gamora (Zoe Saldana), Drax (Dave Bautista), Rocket Raccoon (Bradley Cooper) y Groot (Vin Diesel) –ahora Baby Groot –, se han convertido en toda una celebridad y muchos recurren a sus servicios. Como los Soberanos, una raza muy avanzada que les encarga deshacerse de un monstruo que amenaza sus valiosas baterías. Como pago, les es entregada Nebula (Karen Gillan), quién fue capturada intentando robar las baterías. Sin embargo, a Rocket no le parece pago suficiente y decide robar una de las baterías.

Cuando Ayesha (Elizabeth Debicki), suma sacerdotisa de los Soberanos, lo descubre, envía un ejército de drones zánganos contra ellos. Inesperadamente, los Guardianes son salvados por algo misterioso, pero no pueden evitar que su nave se estrelle en un planeta cercano. Allí, descubren que su salvador es Ego (Kurt Russell), el padre de Star-Lord, quién llega hasta allí acompañado de Mantis (Pom Klementieff) invitándoles a acompañarles a un misterioso planeta que parece tener vida propia. Star-Lord, Gamora y Drax lo acompañan, Rocket y Baby Groot, en cambio, se quedan para intentar reparar la nave y vigilar a Nebula. Mientras, Ayesha contrata los servicios de Yondu (Michael Rooker) y su equipo para dar caza a los Guardianes. El equipo de Yondu no pasa por su mejor momento, ya que han sido expulsados de los Saqueadores por haber traficado con niños para Ego y Yondu empieza a ser cuestionado como líder dentro de su propio equipo.


Como ya he dicho, Guardianes de la Galaxia fue una gran sorpresa. Basada en unos cómics de Marvel muy poco conocidos fuera de los círculos comiqueros, muchos se sorprendieron cuando Marvel Studios anunció que iba a hacer una película sobre ellos y muchos temieron que el estudio estuviera ante su primer gran batacazo.

No obstante, las cosas no fueron así ni por asomo. La película fue un gran éxito de público y crítica y muchos la colocan entre lo mejor del MCU.

Ahora, nos llega su muy esperada primera secuela, donde James Gunn repite como guionista y director, al igual que sus protagonistas y casi todo el elenco de la primera, a quienes se unen nuevos rostros, entre los que destaca, Kurt Russell, y los habituales cameos, como el de Sylvester Stallone, la cantante Miley Cyrus, que pone voz a un personaje, y hasta Jeff Goldblum –que aparece en los créditos finales como el personaje que interpreta en Thor: Ragnarok –.

La película se estrenó en EEUU el pasado viernes, 5 de mayo; aunque, en España –y muchos otros países –lo hizo una semana antes, el 28 de abril. Y, desde el primer momento, está arrasando en taquilla. El fin de semana antes de estrenarse en los cines EEUU llegó a recaudar 101 millones de dólares en los países donde se había estrenado –España incluida –y, en su primer fin de semana en EEUU, recaudó 145 millones de dólares. A día de hoy, lleva recaudados 305 millones solo en EEUU y 431 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 736 millones de dólares. Un éxito en toda regla. Nadie duda de que superará a su predecesora y hasta podría superar los 1.000 millones.

A todo esto hay que unir la muy positiva reacción del público y de la crítica.

Sin embargo, debo decir que he notado en muchas críticas que, pese a alavar la película, también dicen que esta no llega a estar a la altura de su predecesora, ya que le falta “algo” que le hace no estar a la altura de esta.

Y, la verdad, tras haber visto la película, debo decir que –pese a que no suelo coincidir mucho con la opinión de los críticos –razón no les falta.

Antes de ponerme con la película, quiero recordar que a mí la primera me gusta mucho; ya lo dejé bien claro en este blog. No me parece una obra maestra ni la colocaría a la altura de las películas del Capitán América o la primera de Los Vengadores, pero si me pareció una película muy buena que se disfruta enormemente desde que empieza hasta que termina, con la que te ríes una barbaridad y que deja con muchas ganas de querer ver más. Así que esta secuela la esperaba con muchas ganas.

Pues bien, la película me ha gustado mucho. Una secuela de lo más digna que hace pasar un muy buen rato y que, sin duda, gustará a todo el que le gustó la primera y, seguramente, los que no la vieron, les va a gustar mucho más.

Sin embargo, también debo decir que no ha cumplido del todo mis expectativas. Si tuviera que puntuar ambas películas, a la primera le pondría una nota que estaría entre un 8 y un 9 y a esta le pondría una nota entre un 6 y un 7.


Y es que, tal y como dicen, a esta secuela le falta “algo”. Y ese “algo” es una cosa fundamental que hacía a la primera ser especial. Me refiero a ese tono gamberro que la primera película despedía por todos los costados y que esta secuela no ha abandonado del todo, pero si ha hecho mucho menos uso de él y ha apostado más por un humor más casposo.

Humor que, por cierto, no está tan logrado como debería. La película es muy divertida, no me malinterpretéis, me he reido mucho con ella. Sin embargo, ha habido momentos chistosos que no lo han sido tanto; o, al menos, no me han parecido tan divertidos. Un buen ejemplo es el personaje de Drax, al cual han hecho más chistoso que en la primera pero, salvo algunos momentos, a penas llega a hacer gracia; de hecho, el personaje divierte más cuando se pone serio que cuando hace chistes.

Otra cosa es el Baby Groot, una de las grandes novedades de la película. A mí el Baby Groot me ha encantado, no me malinterpretéis, y protagoniza momentos muy divertidos, como los estupendos créditos iniciales o la escena en la que intenta ayudar a escapar a Rocket y Yondu. Pero también ha habido momentos en los que llega a cansar, porque me parece que han abusado mucho de él.

Hasta aquí las cosas malas. Me las he querido quitar de encima porque, pese a estos defectos, la película es muy buena. No está a la altura de la primera, pero tampoco se le queda muy atrás.

Está muy bien dirigida. De nuevo, James Gunn ha hecho un estupendo trabajo, con unas escenas de acción de lo más logradas y una genial dirección de actores. El diseño de producción es alucinante –salvo algunas excepciones, como la recreación del planeta Ego –y los efectos especiales están completamente a la altura. El ritmo nunca decae y la película se disfruta mucho desde que empieza hasta que termina.

Los protagonistas vuelven a estar muy bien, aquí no me enrollo mucho; tanto los actores como los personajes están muy bien. Algunos, incluso, obtienen más protagonismo, como Nebula y, sobre todo, Yondu; aunque, Rocket Raccoon vuelve a ser de lo mejor.

Sobre las nuevas incorporaciones destaca, sin duda, Kurt Russell como padre de Star-Lord pero que, además, guarda muchos secretos que mucho más interesante.


También me ha gustado mucho Elizabeth Debicki, que me ha llegado a sorprender como Ayesha. Antes de ver la película, creía que este personaje iba a pasar sin pena ni gloria pero, al final, me ha gustado mucho y me ha parecido una buena villana. Además, protagoniza una de las escenas post-créditos que implica la creación de un personaje muy importante que, sin duda, jugará un papel importante en la tercera entrega y, digan lo que digan, yo creo que si saldrá en Avengers: Infinity War.

La otra cara de la moneda ha sido, sin duda, Mantis. Pom Klementieff hace un buen trabajo, pero el personaje me ha parecido tan cargante como insustancial.

Bueno, vamos terminando ya.

Guardianes de la Galaxia Vol. 2 es una película que ha estado muy bien, he disfrutado mucho con ella y, aunque no llegue a la altura de su predecesora, es una secuela de los más digna.


Una película totalmente recomendable; tanto a los que disfrutaron con la primera como a los que no la han visto aún.