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11 de abril de 2018

LA FORMA DEL AGUA (2017)















He tardado un poco, pero aquí traigo la review de la última película de Guillermo del Toro, ganadora en la última edición de los oscars.

La historia se ambienta en Baltimore (EEUU), a principios de los años 60, en plena Guerra Fría. Elisa Esposito (Sally Hawkins) es una joven muda que vive sola en un apartamento que hay sobre un cine y cuyas únicas amistades son Giles (Richard Jenkins), su vecino, un artista gay muy solitario, y Zelda (Octavia Spencer), su compañera de trabajo, una afroamericana que también le sirve de intérprete. Ella y Zelda trabajan como limpiadoras en un laboratorio secreto del gobierno.

Un día, a ese laboratorio es llevado un extraño ser amfibio de forma humanoide (Doug Jones), que fue capturado en un río sudafricano por el coronel Richard Strickland (Michael Shannon), quién es también su cuidador. El ser es utilizado para experimentos con fines militares, pero es también sometido a torturas y maltratos que no pasan desapercibidos para Elisa, quién pronto establece un vínculo con el ser y decide ayudarlo a escapar cuando descubre los planes que tienen con él. Consigue convencer a Giles para que la ayude, pero también obtendrá la ayuda de Zelda y la inesperada ayuda del Dr. Robert Hoffstetler (Michael Stuhlbarg), uno de los científicos del laboratorio, quién guarda un gran secreto.


Guillermo del Toro se reconcilia con Hollywood con su última película. Tras los cinco años en que estuvo ausente para trabajar en El Hobbit, el director mexicano aún no había tenido, lo que se dice, un regreso triunfal.

Ni Pacific Rim (2013) ni Crimson Peak (2015) lograron cumplir todas las expectativas y, luego, el director mexicano ha visto como varios de sus proyectos eran cancelados o se le escapaban de las manos; cómo la tercera entrega de Hellboy.

No obstante, con La Forma del Agua ha logrado colocarse de nuevo entre los grandes. La película no solo ha sido un gran éxito de taquilla. Con un presupuesto de 19 millones de dólares, solo en EEUU ha recaudado 64 millones de dólares, a los que hay que sumar 127 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 191 millones de dólares.

Pero, además, la película ha sido alabada por público y crítica y, tras ganar varios premios, fue la ganadora en la última edición de los Oscars. Algo que ha sorprendido a mucha gente; especialmente, a mí.

Cómo ya dije en varias ocasiones, yo pensaba que el oscar al mejor director lo tenía asegurado pero, debido a su condición de película fantástica, no iba a poder ganar el oscar a la mejor película debido a la reticencia de la Academia con el cine fantástico. Ya hicieron una excepción con El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (Peter Jackson, 2003) y pensaba que tendrían que pasar unas cuantas décadas más para que se animaran a premiar otra película fantástica. Sin embargo, contra todo pronóstico, esta película se ha alzado con el oscar a mejor película por encima de otras que eran más favoritas, como Tres Anuncios a las Afueras (Martin McDonagh, 2017).

Como amante del cine fantástico que soy, debería estar dando palmas con las orejas porque una película fantástica se haya hecho con el oscar a mejor película. Sin embargo, este triunfo no me ha entusiasmado tanto. Y es que, aunque pienso que el oscar a mejor director lo tiene más que merecido, no me ha parecido una película digna de ganar como mejor película.

Para empezar, no era mi gran favorita en los oscars. Mi gran favorita era Dunkirk (Christopher Nolan, 2017). No obstante, ya sabía de antemano que esa película tenía muy pocas posibilidades, ya que –independientemente de su talento -, Nolan no es un director del gusto de los académicos. No obstante, mi otra gran favorita era la ya nombrada Tres Anuncios en las Afueras que pienso yo que se merecía más ese oscar que esta película que nos ocupa.

¿Por qué? Pues porque Tres Anuncios a las Afueras tiene lo que le falta a esta película: un guión magistral.


Y es que, tal y como me esperaba –por desgracia –, Guillermo del Toro nos ha vuelto a ofrecer lo que nos lleva ofreciendo en sus últimos trabajos como director: una película muy buena a nivel visual y a nivel interpretativo, pero con un guión que no está a la altura de su maestría.

Empecemos por lo bueno.

Como ya he dicho, Guillermo del Toro tiene muy merecido el oscar a mejor director –y hasta diría que la academia le debe unos cuantos oscars más en esa categoría –. Y es que el tipo vuelve a dirigir de forma magistral, dejando en todo momento su sello personal, con ese estilo a medio camino entre la fantasía propia de los cuentos y el terror propio de los relatos de Lovecraft que tanto caracteriza su filmografía. Además, no le tiembla el pulso a la hora de incluir violencia y hasta sexo, lo cual es muy de agradecer en estos tiempos en los que reina el PG-13.

El diseño de producción es alucinante. Sin duda –otro oscar que la película tiene muy merecido –y la estupenda fotografía le ayuda mucho. Y, en cuanto a los efectos especiales, se agradece también que no abuse del CGI y recurra a efectos más prácticos.

Los actores son otro de los puntos fuertes de la película.

Sally Hawkins está impresionante y hace un excelente trabajo, llevando muy bien el protagonismo y el reto de interpretar a un personaje mudo; que es algo más difícil de lo que parece a simple vista.

De Doug Jones es difícil hablar, ya que casi siempre le vemos cubierto de maquillaje o digitalizado. Sin embargo, pese a todo ello, en esta película se puede ver que hace un excelente trabajo; especialmente, en el tramo final.

Rchard Jenkins y Octavia Spencer hacen ambos un excelente trabajo en esta película, pero no creo que sea suficiente para ser nominados al oscar como secundarios.

Quién si se merecía ser nominado, y hasta ganar, es sin duda Michael Shannon, que es el mejor de todo el reparto dando vida al villano principal; algo que al actor se le da muy bien –no hay más que verle como Zod en Man of Steel (Zack Snyder, 2013) –. Y en esta película el tipo está que se sale dando vida a su personaje con una naturalidad que hasta asusta.

Lo que no me ha hecho mucha gracia es que Del Toro haya utilizado su personaje para hacerle un homenaje a su amigo Santiago Segura y, especialmente, al personaje de Torrente –los que hayan visto la película, ya sabrán de lo que hablo –.

Los actores, del primero al último, hacen un gran trabajo, de eso no hay ninguna duda; además de que la sobresaliente dirección de actores de Del Toro saca lo mejor de ellos. Pero, una cosa son los actores y otra los personajes. Es aquí donde entro en la parte donde la película flojea: EL GUIÓN.


Cómo ya he dicho antes, Guillermo del Toro continúa dirigiendo de forma magistral. Sin embargo, el tipo ya no cuida los guiones de sus películas como antes. Los guiones no son malos, ojo, pero no están a la altura de su portentosa dirección y eso estropea el conjunto.

Y, desgraciadamente, con esta película no ha hecho una excepción.

El guión es obra del propio Del Toro y Vanessa Taylor, basado en una historia del director mexicano que, según dicen, se le ocurrió en 2011, durante un desayuno con Daniel Kraus, con quién escribiría la novela Trollhunters y con quién ha escrito una novelización de esta película.

Seguramente, esto lo dirán para contrarrestar unas acusaciones de plagio por parte del director de un cortometraje y el autor de una novela, ambos con un argumento similar. Yo, desde luego, no creo que exista ningún plagio. Lo que ocurre es que la historia que nos cuentan aquí ya nos la han contado muchas veces; de muchas formas distintas pero, en el fondo, la misma historia. Los que acusan a Del Toro de plagio, a parte de ser unos oportunistas, son unos hipócritas, porque ellos, quieran o no quieran, también han copiado a otros.

Pero, bueno, dejemos esto a un lado, que me estoy saliendo del tema, y vamos con el guión.

Como ya he dicho, el guión no es malo del todo. Es una película de género fantástico, pero que, a la vez, hace mucha denuncia social. Denunciando temas como el abuso de poder, el racismo o la homofobia.

Todo eso está muy bien. El problema es que el guión lo aprovecha bien a causa de una larga sucesión de tópicos –los hay como para parar un carro –y situaciones tan previsibles que te sientes vidente viendo la película, porque sabes lo que va a pasar en todo momento. Tan solo al final te dan una sorpresa, pero no es una sorpresa para bien –al menos, por mi parte –. Luego hablo de esto, porque hay spoilers de por medio.

Los actores hacen un gran trabajo, eso ya lo he dejado claro. Pero, una cosa son los actores y otra cosa son los personajes. Y, aquí, los personajes están estereotipados a más no poder. Todo es blanco o negro, los buenos muy buenos y los malos muy malos. No hay término medio ni ambigüedad alguna. Tan solo hay algo de ambigüedad en el único personaje no-humano de la película, el ser amfibio; aunque, viendo las putadas que le hacen, entiendes que reaccione de esa manera en algunas situaciones.


Por eso, pese a lo mucho que me gusta el cine fantástico y Guillermo del Todo como director, no considero esta película digna ganadora del oscar a la mejor película, ya que su guión no está a la altura para ello. Si se merece –y mucho –el oscar a mejor director, al igual que el de mejor diseño de producción y el de mejor banda sonora, ya que la música que acompaña a la película está muy bien; incluso hubiera visto con buenos ojos que le hubieran dado el oscar a mejor actriz a Sally Hawkins. Pero, el oscar a mejor película…

Menos mal que, por lo menos, no le dieron el oscar a mejor guión original; ahí si que hubiera puesto el grito en el cielo. Claro, que viendo a la que al final se lo dieron, al final el cabreo acabé teniéndolo.

En fin.



ATENCION. Advierto que lo que viene a continuación contiene SPOILERS de la película. Aconsejo no leerlo a quién no la haya visto aún y, si alguien lo hace de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.



Cómo ya he dicho antes, al final se nos da una sorpresa no muy agradable. Bueno, más bien no es una sorpresa, lo que ocurre es que nos dan gato por liebre.

En el comienzo de la película en blanco y negro, la voz en off del personaje de Jenkins parecía que nos aventuraba un final trágico. De hecho, ese comienzo me recordó mucho al comienzo de Mouline Rouge (Baz Luhrmann, 2001), cuando veíamos a un abatido Ewan McGregor un año después de lo que sucede en la película, lo que nos aventuraba que la historia no iba a tener un final feliz.

Y aquí me pasó lo mismo. Cuando escuchaba la voz de Jenkins –vi la película en voz original, por cierto –hablando de pérdida, pensé que la peícula tampoco iba a tener un final feliz. A mí me da igual que un final sea feliz o sea trágico siempre que funcione y sea beneficioso para la película. Lo que no me gusta nada es que me tomen el pelo.

Al menos, así es como me sentí en ese final en el muelle, en el que la chica moría y el ser amfibio sobrevivía –o volvía a la vida, a saber –. Pero, cuando se mete en el agua con el cuerpo de la chica en brazos ¡Sorpresa! La chica sobrevive porque resulta que no es del todo humana. Y es que es una medio-amfibia o algo por el estilo. No nos lo explican muy bien en la película, pero si nos dan pistas: como que fue encontrada de niña en un río, las cicatrices que tiene en el cuello –que resultan ser branquias –o que le gusta masturbarse dentro del agua.

Y esto es otra cosa que me toca las narices. Porque, lo que más me fascinaba de la película era ver una humana teniendo sexo con un ser amfibio –si, me va mucho el rollo de chica con monstruo, para que negarlo –. Sin embargo, que la protagonista no sea del todo humana le quita interés a la cosa; al menos, a lo que a mi respecta.

Así que, al final, tenemos un final feliz cuando me había hecho a la idea desde el principio que la película iba a terminar de forma trágica y me dejan sin rollo chica con monstruo porque la protagonista es un híbrido –o a saber que puñetas es –.




Fin de los SPOILERS. Ya podéis leer con tranquilidad.



Por todo esto, y mucho más, es por lo que no veo con buenos ojos que la academia de Hollywood considere esta película como la mejor de 2017 pese a ser una película fantástica y el gran trabajo que ha hecho Del Toro en la dirección. Desde luego, esto no hace más que disminuir la poca fe que tengo en los Oscars; como en los demás premios de cine.

Para mí, Guillermo del Toro sigue siendo un excelente director y su forma de dirigir sigue siendo brillante. Pero, desde luego, el tipo tiene que currarse mejor los guiones de sus películas, porque guiones como este son impropios de alguien con su talento.

En resumen.

Una película excelente a nivel visual, con una dirección sobresaliente y unas brillantes interpretaciones, pero con un guión que no está a la altura del resto de la película y termina estropeando el conjunto.










20 de marzo de 2016

CRIMSON PEAK (2015)
















Finalmente, he podido ver la última película de Guillermo del Toro. La película se estrenó en España en octubre de 2015, pero no pude verla en su día en el cine y he ido post-poniendo su visionado hasta ahora.

Sin embargo, ya la he visto y ya puedo dar a las claras mi opinión sobre ella.

Buffalo (Nueva York), 1887. Edith Cushing, la joven hija de un importante hombre de negocios, recibe la visita del fantasma de su madre, poco después de la muerte de esta, quién le hace un advertencia: Cuando llegue el momento, cuidado con la Cumbre Escarlata. 14 años después, Edith es una bella escritora (Mia Wasikowska) que prefiere las historias de fantasmas a las historias románticas. Ella es pretendía por el doctor Alan McMichael (Charlie Hunnam), un amigo de la infancia. Sin embargo, Edith queda cautivada por Thomas Sharpe (Tom Hiddleston), un joven inglés que ha llegado a la ciudad junto a su hermana, Lucille (Jessica Chastain), en busca de inversión para sus negocios.

El padre de Edith desaprueba su relación con Thomas y contrata un detective que descubre secretos oscuros en el pasado de Thomas y su hermana, utilizando esto para obligarle a romper la relación que tiene con su hija. Sin embargo, el hombre es asesinado y Edith termina casándose con Thomas y trasladándose a Inglaterra, a la mansión en ruinas donde este vive junto con su hermana y que se asienta sobre una colina de arcilla roja. Edith pronto comienza a sentir cosas raras en el comportamiento de su esposo y Lucille a la vez que empieza a ver raros espectros vagando por la casa. Pronto, siente que algo está pasando allí y trata de averiguarlo.



Crimson Peak –conocida en España como La Cumbre Escarlata –es uno de esos proyectos que Guillermo del Toro ha tenido en su cartera durante años y que ha logrado sacar adelante.

Poco después del estreno de El Laberinto del Fauno (2006), Del Toro comenzó a escribir el guión de esta película junto al veterano Matthew Robbins, quién ya trabajó con él en Mimic (1997) y entre cuyos trabajos está el haber sido guionista de Loca Evasión (Steven Spielberg, 1974) o haber dirigido la película El Dragón del Lago de Fuego (1981).

Como suele ocurrir con muchos de sus proyectos, Del Toro lo dejó aparcado para dedicarse a otros trabajos, como Hellboy II: El Ejército Dorado (2008) o la adaptación de El Hobbit; de la que acabó marchándose, pero donde trabajó muchos meses. Finalmente, después de dirigir Pacific Rim (2013) y de no haber podido sacar adelante otros proyectos muy acariciados –como su añorada adaptación de En las Montañas de la Locura, de H. P. Lovecraft, y una nueva versión de El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas –, decidió recuperar este proyecto, convertido ahora en la película que nos ocupa.


Sus resultados en taquilla no han sido nada espectaculares. Con un presupuesto de 55 millones de dólares, solamente hizo 31 millones en EEUU y 43 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 74 millones de dólares. Se salva por poco del fracaso, pero nada más.

La crítica, en cambio, la ha recibido de forma muy positiva; y bastante entusiasta en algunos casos. En el público, en cambio, hay más división de opiniones. A unos les ha gustado mucho, otros la detestan, pero la opinión más generalizada es que la película es muy buena visualmente, pero muy floja a nivel del guión.

Yo, desde luego, soy de esa última opinión.

Y es que Crimson Peak vuelve a poner en evidencia el gran problema que Guillermo del Toro lleva arrastrando en sus últimas películas. El tipo sigue siendo un excelente director. Dirige sus películas con gran maestría y mucho talento, dándoles un acabado visual que es para quitarse el sombrero. Sin embargo, los guiones, sin ser malos del todo, dejan mucho que desear.

Y aquí vuelve a ocurrir lo mismo.

Tenemos una película que, visualmente, es impresionante. El diseño de producción es maravilloso, dándole a la película una ambientación impresionante y muy acorde con la historia, y los efectos especiales son excelentes y están muy bien insertados en la historia.



La mano de Del Toro se nota en todos y cada uno de los fotogramas de la película; especialmente, en esas paredes que parece que sangran o en la forma de representar a los fantasmas como cuerpos descarnados, lo cual me pareció un gran acierto. Además, mezcla muy bien el estilo gótico de la historia con un ambiente más sucio y, sobre todo, violento; especialmente, en su muy sangriento climax, que hasta tiene momentos gore y todo.

Otro acierto de la película es el reparto. Especialmente, sus protagonistas principales; con excepción de Charlie Hunnam, quién no lo hace mal del todo, pero su trabajo no está tan a la altura como debería –especialmente, en comparación con sus compañeros de reparto –.

Mia Wasikowska, protagonista principal y heroína de la función, está realmente fantástica. El trabajo que hace en la película es estupendo y, además, va mejorando a medida que avanza el film.

Tom Hiddleston tampoco se queda atrás. El tipo está fabuloso en su papel y, además, le da un toque más enigmático, lo cual le beneficia mucho.

No obstante, quién sobresale por encima de todos es, sin duda, Jessica Chastain, quién está de lo más impresionante en un papel de mala malísima que haría temblar hasta el mismísimo Conde Drácula.

Ahora, vamos con lo que falla; que, como he dicho antes, es el guión.

Como ya mencioné en su día cuando hablé de Pacific Rim, Del Toro cuida mucho el aspecto visual de sus películas, pero cada vez descuida más los guiones de estas. Y este film –lamentablemente –no es una excepción.

El guión no es malo del todo, las cosas claras. No es un guión de estos que habría que tirar a la basura protegiéndote las manos con guantes de goma. Pero si es un guión muy simplón, muy tópico y, sobre todo, muy previsible –incluso [SPOILER] el tema del incesto [/SPOILER] se veía venir –.

Lo peor es que la película cuenta una historia de casas encantadas, fantasmas y gente que oculta terribles secretos bastante trillada y, cuando tienes una historia muy trillada entre manos, pues necesitas un guión sobresaliente para compensar; cosa que, lamentablemente, no ocurre en esta película.




Y eso que aquí está Matthew Robbins implicado. Porque ambos hicieron un excelente trabajo en la estupenda Mimic. Cogieron una historia que otros habrían convertido en una simple monster movie de videoclub y la convirtieron en una de las mejores películas de horror de finales del siglo XX. Desgraciadamente, eso no ha ocurrido en esta película.

El resultado final es una película visualmente impresionante, dirigida con maestría y con unos protagonistas sensacionales, pero que no mata, no deja ganas de verla más veces y hasta llega a aburrir en algunos momentos; especialmente, en la primera parte.


Aún así, es una buena película y merece el aprobado. Además, prefiero mil veces esta película a mierdas de temática similar, como La Guarida (Jan de Bont, 1999) o The Messengers (Danny Pang y Oxide Pang, 2007).







29 de julio de 2013

PACIFIC RIM (2013)





















Pacific Rim era una película que he esperado con muchas ansias y gran entusiasmo. Primero porque era el regreso de Guillermo del Toro a la dirección después de cinco años y, segundo, porque trata un tema que a mi me interesa mucho, ya que soy alguien que ha crecido viendo un sin fin de películas y series de monstruos japonesas y robots gigantes a las que este film hace un homenaje.

En un futuro muy cercano, la Tierra es atacada por unas monstruosas criaturas gigantes, los Kaijus, provenientes de un portal interdimensional en el fondo del océano Pacífico. Para combatirlas, los gobiernos de la Tierra se aliaron y construyeron unos gigantescos robots llamados Jaegers pilotados por dos personas cuyas mentes están conectadas neuronalmente. Con ellos se consiguen contener los ataques de las bestias durante unos años. Sin embargo, estas pronto empiezan a ser mas agresivas e inteligentes y los Jaegers empiezan a tener mas dificultades para detenerlas, por lo que los gobernantes deciden prescindir de ellos y confiar mas en otro tipo de defensas, como enormes muros costeros.

Sin embargo, el hombre encargado del programa Jaeger, el mariscal Stacker Pentecost (Idris Elba), se resiste a cancelar el programa y, desde Hong Kong, decide reavivarlo por su propia cuenta con ayuda financiera del mercado negro. Entre sus planes está reactivar un modelo de Jaeger que se creía obsoleto y, para pilotarlo, decide recurrir a Raleigh Becket (Charlie Hunnam), un experimentado piloto de Jaeger que ahora vive retirado trabajando en la construcción de los muros costeros. El compañero de Raleigh era su propio hermano, a quién estaba muy unido, tanto mental como emocionalmente, y esto supone un problema para encontrar un compañero que se complemente con él. Pero él parece encontrar a la persona perfecta en la joven e inexperta Mako (Rinko Kikuchi). Pero esta es la protegida de Pentecost y este no está muy de acuerdo con esta decisión.


Como ya he dicho antes, Pacific Rim es el regreso a la dirección de Guillermo del Toro después de cinco años de ausencia; una ausencia justificada.

Después de Hellboy II: El Ejército Dorado (2008), el director mexicano fue elegido por Peter Jackson para dirigir las películas que iban a adaptar El Hobbit y el tipo viajó a Nueva Zelanda dispuesto a dedicar varios años de su vida a este proyecto y así estuvo mucho tiempo trabajando en la pre-producción de las películas. Sin embargo, el proyecto no conseguía salir adelante por motivos de los que ya hablé anteriormente (la bancarrota de MGM, problemas sindicales en Nueva Zelanda, incendios...) y Del Toro, al igual que muchos, llegó a perder la esperanza de que las películas llegaran a hacerse algún día y terminó por abandonar el proyecto.

No me quiero imaginar la cara que se le quedaría cuando, solo unos meses después de su abandono el proyecto recibió finalmente luz verde y las películas se iban a hacer sin él; aunque, afortunadamente, muchas de sus aportaciones al guión, diseños y storyboards fueron empleados en los films.

Por suerte, Del Toro es alguien con muchos proyectos por delante. Uno de ellos es una adaptación de En las Montañas de la Locura, del gran H. P. Lovecraft, tras la que ha estado varios años y que, por fin parecía que iba a salir adelante cuando, en el verano de 2010, se anunció la puesta en marcha de un proyecto que se iba a rodar en 3D bajo el sello de la Universal y que iba a contar con James Cameron como productor y Tom Cruise como estrella principal.

Pero, en marzo de 2011 se anunció que el proyecto era cancelado por razones que son todavía muy difusas. Al principio se dijo que la Universal se echó atrás ante la insistencia de Del Toro en que la película tuviera la calificación R –recordemos que los estudios están ahora muy tontos con esto de las calificaciones por edad –; aunque en 2012 el propio Del Toro afirmó que las similitudes con Prometheus, de Ridley Scott, fue lo que lo echó para atrás –algo que a mi me parece una soberana tontería; sobre todo, viendo los resultados del film de Scott –.

El caso es que Del Toro se tuvo que buscar un nuevo proyecto y fue entonces cuando surgió este Pacific Rim que, en un principio, se pensó que iba a ser la nueva versión americana de Godzilla que se está haciendo ahora mismo y que también está producida por Warner Bros. Y Legendary Pictures, los mismos estudios que producen y distribuyen este film.

La película se estrenó en EEUU el pasado 12 de julio y, desde luego, su taquilla está siendo bastante pobre, habiendo recaudado a día de hoy 84 millones de dólares en la taquilla estadounidense, ni tan siquiera a superado los 100 millones, lo cual no es muy buen augurio para una película que ha costado 190 millones de dólares. Afortunadamente, la película salva los muebles con la taquilla internacional, habiendo recaudado 140 millones millones mas que hacen que que su recaudación global sea de 224 millones de dólares. Aún así, la película no está rindiendo en taquilla tanto como se esperaba y esto pone en serias dudas la secuela que hay planificada.


En cuanto a como está siendo recibida, tanto el público como la crítica la están recibiendo con opiniones mixtas.

¿Y que opino yo de esta película?

El estreno en España estaba planeado también para el 12 de julio, pero por razones que aún no entiendo, solo unas semanas antes se retrasó el estreno hasta el 9 de agosto. Ya conocéis mi impaciencia con mis películas mas esperadas, así que en cuanto he podido la he visto en una calidad decente que me permite analizarla en condiciones.

Como ya he dicho, esperaba esta película como agua de mayo por lo mucho que me han gustado siempre este tipo de películas de robots gigantes contra monstruos y por ver que nos podía ofrecer Guillermo del Toro después de cinco años. Pues bien, una vez vista la película debo decíos que esta me ha gustado pero, a la vez, también me ha decepcionado y me ha dejado con cierta sensación de frialdad.

Y es que, la verdad, esperaba mucho mas del regreso de Del Toro a la dirección; aunque no ha sido, precisamente, en la dirección donde Del Toro ha decepcionado.

La película, visualmente, es genial. El nivel técnico es impecable. Los efectos especiales están logradísimos y el diseño de producción es excelente. Los Jaegers y los Kaijus son impresionantes y su puesta en escena es sensacional; además, las escenas de peleas entre estos son brutales y llenas de espectacularidad. También el diseño de los trajes que llevan los pilotos de los Jaegers están muy bien y es otro punto a su favor.

Desde luego, en lo que refiere al aspecto técnico y visual no tengo ninguna pega. Aquí, sin duda, Del Toro aprueba con nota con una dirección excelente y una muy buena forma de llevar una superproducción tan enorme.

También la banda sonora es estupenda y acompaña muy bien la acción del film.

Otro aspecto muy conseguido es el que refiere al reparto, ya que los actores hacen en general un buen trabajo; otra cosa es como están tratados los personajes, algo de lo que hablaré mas adelante.


Charlie Hunnam, el protagonista principal, está genial en su papel, lo mismo que Idris Elba, Max Martini, Charlie Day o Burn Gorman. Ron Perlma está impecable, como siempre, y Santiago Segura no está nada mal en su habitual cameo en una película de Del Toro –aunque aquí tiene bastante mas presencia que en otras apariciones –. Aunque, quién mas destaca de todos es, sin duda, Rinko Kikuchi, quién llega a sorprender con su estupenda interpretación.

A nivel tecnico y visual, a nivel de dirección, a nivel de música y a nivel de interpretación la película funciona de maravilla. Pero queda todavía un nivel muy importante, y aquí es donde la película falla mucho estropeando bastante el acabado final.

Hablo de EL GUIÓN.

El guión, escrito por Travis Beacham y el propio Del Toro, es su punto mas débil, porque es un puñetero desastre. Simplón a mas no poder, muy poco trabajado, lleno de diálogos insípidos, tópicos en abundancia, situaciones previsibles en todo momento y personajes de lo mas estereotipado. Aunque el mayor problema es que está muy mal estructurado.







ATENCIÓN, que lo que vienen ahora son SPOILERS, así que no lo leáis hasta que veáis la película o hacedlo bajo vuestra total responsabilidad.






La película comienza con un resumen de como empezaron los ataques de los Kaijus y como se dio comienzo al programa Jaeger para combatirlos, pero es un resumen demasiado breve que pasa muy deprisa y a penas deja ver los estragos que causan los ataques de los Kaijus en todo el mundo y el impacto que supuso en la población. Luego, vemos al protagonista con su hermano en una pelea con un Kaiju que les sale rana y, aunque logran vencer al monstruo, el hermano muere dejando al protagonista traumatizado, todo ello sin que a penas profundicen, ni tan siquiera un poco, en la relación entre ellos ni nada mas. Luego la historia se estanca en un montón de situaciones dentro de la base de los Jaegers en Hong Kong y, entonces, no volvemos a ver una nueva pelea entre Kaijus y Jaegers hasta mas de la mitad de la película. Y tan solo son dos: 1) la espectacular pelea en Hong Kong –esa que tanto se ve en los trailer con el Jaeger cogiendo un barco a modo de bate de baseball –y 2) la batalla final bajo el mar; que, encima, culmina con un final que recuerda mucho a Independence Day (Roland Emmerich, 1996).

Ya está, esas tres son las únicas batallas que vemos en la películas -sin contar algunas fugaces que se ven en el resumen del principio o por Tv en los informativos -. Son brutales y muy espectaculares, eso si, pero todo lo que hemos visto en los numerosos trailers son solo eso.

Y es que la historia debería haberse planteado de otra forma. El resumen del principio debería haber sido mas largo; algo así como el de El Regreso de la Momia (Stephen Sommers, 2001) o el de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (Peter Jackson, 2001). Luego, la historia entre el protagonista y su hermano debería haber estado un poco mas trabajada. Y, para acabar, mientras se desarrolla la historia debieron haber ido metiendo de vez en cuando mas peleas entre Kaijus y Jaegers; especialmente, para ver en acción a los Jaegers de otros países. Porque en la película, a parte del Jaeger de los protagonistas, el americano, solo vemos al australiano, el ruso y el chino; pero estos a penas llegan a lucirse.







Fin de los SOPILERS, ya podéis leer con tranquilidad.






Por mucho que esta película sea robots dándose de hostias con monstruos gigantes, no se merecía un guión tan pobre ni tan mediocre como este.

Podrían recaer todas las culpas sobre Beacham, cuya experiencia se limita a unos cuantos cortos y dos películas –el remake de Furia de Titanes y otra poco conocida –, pero la verdad es que no es la primera vez que Del Toro me decepciona a nivel de guión. Ya lo hizo en la sobrevalorada El Laberinto del Fauno (2006), la cual todo el mundo adora pero a mi a penas me gustó, y en la ya mencionada Hellboy II: El Ejército Dorado, que me gustó mucho mas que El Laberinto del Fauno, pero a nivel de guión la encontré inferior a su predecesora, la estupenda Hellboy (2004).

En fin, una lástima porque la película prometía mucho. Yo, desde luego, esperaba colocarla entre lo mejor de 2013 junto con Man of Steel; cosa que ya no puede ser.


Aún así, la película no está mal y se deja ver. Puede que falle mucho en el guión pero, al menos, es un buen espectaculo y las peleas, aunque pocas, son de lo mejor en cuanto a acción y efectos especiales se refiere; la parte de la pelea en Hong Kong es la hostia y para mi uno de los mejores momentos de este año.

Además, la película va a despertar, aunque no mucho, la nostalgia de los que, como yo, han crecido con las películas de Kaiju-eiga y las series Super Sentai, porque la película les hace un buen homenaje; además, añadiéndole toques del manga y del anime –especialmente, la serie Evangelion –.

Una película muy recomendable para pasar el rato, pero que nadie se espere una obra maestra. La verdad es que no es de extrañar su semi-fracaso comercial; esperemos que a la nueva película de Godzilla le vaya mucho mejor el año que viene.