Vamos a hablar de Supergirl. Pero no de la película del DC Universe que se estrena hoy -más que nada, porque aún no la he visto -, sino de la primera adaptación cinematográfica de este personaje creado por Otto Binder y Al Plastino en 1959.
Cuando se estrenó Man of Steel (Zack Snyder, 2013), antes de ver la película hice reviews de las películas de Superman que se habían hecho hasta entonces, así que creo justo que, antes de ver esta nueva película, analice antes esta otra película.
Dirigida por Jeannot Szwarc, director de Tiburón 2 (1978), y con guion de David Odell, guionista de Cristal Oscuro (Jim Henson y Frank Oz, 1982) y Masters del Universo (Gary Goddard, 1987), la película es un spin-off de las películas de Superman protagonizadas por Christopher Reeve, aunque este no aparece en la película a pesar de que lo intentaron, teniendo que sacarse de la manga que Superman se encontraba luchando por la paz en otra galaxia para justificar su ausencia en la película -aunque si llegamos a verle en un póster -.
La actriz Helen Slater fue la encargada de dar vida a Supergirl, mientras que en su reparto teníamos a Faye Dunaway como la villana Selene, a Mia Farrow como Alura, la madre de Supergirl, y Peter O'Toole como Zaltar, un científico kryptoniano creado para la película. Marc McClure, repitiendo el papel de Jimmy Olsen, fue el nexo de unión con la saga del hombre de acero mientras que Maureen Teefy dio vida a Lucy Lane, la hermana de Lois Lane.
Los responsables de la saga esperaban solventar con esta película los flojos resultados de Superman III (Richard Lester, 1983), pero la cosa les salió mal, ya que la película fue un enorme fracaso, recaudando tan solo 14´3 millones de dólares con un presupuesto de 35 millones, lo que hizo que Alexander Salkind e Ilya Salkind, los dueños de la franquicia, terminaran vendiéndole los derechos a la Cannon y ya vimos las consecuencias que tuvo.
Además de eso, la crítica la machacó y la opinión del público no fue nada positiva.
¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.
Digo a su favor que esta película no es mala del todo, no nos encontramos ante un ultra-brodio ni nada por el estilo. Tampoco es una película del todo buena, más bien una película regulera tirando a aceptable.
El gran problema de la película es que es ABURRIDISIMA.
No llega al nivel de aburrimiento de Superman Returns (Bryan Singer, 2006), eso si, pero se entiende su fracaso porque la película es soporífera. Ni que decir tiene que me la revisé recientemente para escribir esta review y parte de la película me la he pasado durmiendo.
A parte de que el ritmo es muy lento, tenemos que durante gran parte de la película no ocurre prácticamente nada. Tenemos algunas escenas de acción, como la de la excavadora, para que Supergirl pueda lucirse que están bastante bien, pero la mayor parte del tiempo esto parece una comedia romántica o un culebrón, ya que la protagonista y la villana principal se pasan casi todo el tiempo peleándose por el mismo tío, el jardinero interpretado por Hart Bochner, el actor que luego interpretaría a Ellis en La Jungla de Cristal (John McTiernan, 1988).
Así es, Supergirl y Selena se pelean en esta película por el tipo que le tiraba los tejos a la esposa de John McClane.
Y luego está la parte que transcurre en el colegio privado, la cual recuerda a la película Private School (Noel Black, 1983), pero sin desnudos; aunque la escena de la ducha no está mal si se le echa imaginación.
Y mejor no hablo ya de los momentos en los que Supergirl se cambia de ropa -ropa que, por cierto, aparece como por arte de magia -como si estuviera en un vídeo de Instagram o cuando se pone a dar saltos entre los árboles como si estuviera en un anuncio de compresas.
En fin, como ya he mencionado antes, no me sorprende su fracaso, ya que es una película muy difícil de ver entre el aburrimiento que produce la película en si y la vergüenza ajena que dan cosas como lo que he mencionado de la ropa. Sin embargo, debo decir que yo la he visto mucha veces, ya que la tengo en DVD -comprada en un CeX, eso si -, y siempre que la pasan por Tv me animo a verla.
¿Y por qué hago esto?
Pues por qué va a ser, porque Helen Slater está buenísima y el traje de Supergirl le sienta de maravilla. Si no fuera porque solo tenía cuatro años cuando se estrenó este film, la hubiera visto en el cine, fijo. Me hubiera aburrido una barbaridad, como con Superman Returns, pero al menos aquí la habría tenido a ella para hacerme la sesión más agradable, mucho mejor que el marcapaquetes de Brandon Routh.
A la espera de ver que hace Rhaenyra Targaryen, para mi Slater sigue siendo la mejor Supergirl cinematográfica pese a que me gustó mucho la chica de acero interpretada por Sasha Calle en The Flash (Andy Muschietti, 2023), otra buena Supergirl desperdiciada, al igual que esta, que merecía una película mejor en lugar de una película regulera y aburrida.
Eso si, no hago comparaciones con las Supergirls televisivas, como Laura Vandervoort en Smallville o Melissa Benoist en la serie del ArrowVerse; quién, por cierto, contó con Slater dando vida a su madre adoptiva.
Bueno, vamos resumiendo ya.
Como ya he dicho, Supergirl no es mala del todo. Pese a algunos diálogos tontos y situaciones ridículas -¿de verdad esto lo escribió el guionista de Cristal Oscuro? -, no estamos ante un ultra-bodrio como Superman IV: En Busca de la Paz (Sidney J. Furie, 1987), pero si a años luz de una gran película como Superman (Richard Donner, 1978).
Su mayor problema es que es terriblemente aburrida y que desperdicia por completo a una estupenda Supergirl cinematográfica que podría haber dado hasta para una saga completa.

















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