28 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL (2026)

 

ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leer lo que viene a continuación y, si decide hacerlo de todas formas, lo hará bajo su total responsabilidad.









Resident Evil, la famosísima franquicia de videojuegos de Capcom ha vuelto a los cines, esta vez, de la mano de un talentoso director de cine de terror.

¿Ha logrado esta nueva película darnos por fin una adaptación como es debido de Resident Evil? Pues a eso me dispongo a responder, ahora que he visto la película.

Pero, vayamos por partes.

Bryan (Austin Abrams) es un repartidor de suministros médicos que está teniendo una mala noche de trabajo en la que, incluso, tiene una discusión con su novia, Michelle (Sara Paxton), ya que esta ha quedado embarazada, algo que a él no le hace mucha gracia. Aún así, acepta un encargo que está muy bien pagado, debe llevar un paquete de forma urgente al hospital de Raccoon City. Sin embargo, lo que parece un envío rutinario terminará convirtiéndose en una pesadilla.

Tras un fallido intento por parte del mismísimo George A. Romero, la saga protagonizada por Milla Jovovich, la película de 2021 y la nefasta serie de Tv de Netflix, nos llega ahora esta película dirigida por uno de los nuevos talentos del cine de terror.

Se trata de Zach Clegger cineasta que se dio a conocer con la estupenda Barbarian (2022) y el año pasado tuvo mucho éxito de público y crítica con Weapons (2025), película que, como ya dije, me gustó, pero no tanto como Barbarian, ya que, a diferencia de aquella, en donde cuanto más se sabía más mal rollo daba, ahí en cuanto se supo que era lo que estaba detrás de todo, la película se desplomaba.

A pesar de ella, Cregger dejaba ver en ambas películas que es un director muy bueno y tiene verdadero talento para el cine de terror -todo lo contrario del director de Obsession -.

Ahora, nos trae su propia versión de los videojuegos de Resident Evil, algo que no va a ser muy habitual en su filmografía, ya que ha dejado claro que no quiere hacer más adaptaciones de propiedades intelectuales debido a la responsabilidad que eso implica.

Sobre como le está yendo, en taquilla no le está yendo nada mal, con 123 millones de dólares recaudados en todo el mundo antes de su segundo fin de semana con un presupuesto de 75 millones. Además de que está teniendo excelentes críticas y una opinión del público de lo más positiva.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Antes de ponerme con la película, vamos a hacer un repaso a las anteriores adaptaciones en acción real; ya que las películas animadas hechas con gráficos de los videojuegos suelen ser muy buenas.




Las películas de Milla Jovovich en su mayoría me gustan, ya que son películas de acción bastante entretenidas y disfrutables. Sin embargo, como adaptación de los videojuegos no valen una mierda. Si se cambiaran los títulos de las películas y el nombre de algunos personajes, de Resident Evil no tendrían practicamente nada. Yo las disfruto mucho, pero sin pensar que son adaptaciones de Resident Evil; o, al menos, pretenden serlo.

Eso si, cabe decir que tienen a la mejor Jill Valentine que se ha hecho en acción real interpretada por Sienna Guillory. Aunque también cabe decir que es la Jill Valentine más desaprovechada de la historia, ya que debería haber protagonizado su propia película y no solo haber sido secundaria de Milla Jovovich; con quién si fue un acierto darle un personaje inventado para que ella pudiera crear una muy buena heroína de acción y no la cagaran intentando hacer una réplica de cualquiera de las heroínas de los videojuego.

Luego está la película Resident Evil: Bienvenido a Raccoon City (2021), escrita y dirigida por Johannes Roberts, donde se ve que intentaron hacer una película más fiel a los videojuegos -al menos, en el aspecto visual -, pero al final les quedó una película muy deficiente.

Eso si, esa película es Casablanca si la comparamos con la serie de Tv que Netflix estrenó un año después y que, como era de esperar, solamente duró una temporada; y ya me parece mucho. Un engendro que avergüenza a los fans de los videojuegos, a los fans de las películas basadas en los videojuegos, a los fans de Dua Lipa y los fans de cualquier cosa.

Ahora, tenemos entre manos esta película que, desde luego, a mi me ha gustado mucho y debo decir que, hasta ahora, es lo más cercano que tenemos a una adaptación decente en acción real de Resident Evil.

No obstante, como ya sabéis, cuando analizo una adaptación, ya sea de una novela, un cómic o un videojuego, siempre la analizo de dos formas, como película en si y como adaptación.

Empecemos por como es como película de terror, donde aprueba con nota, sin ninguna duda.

Como ya he mencionado antes, Zach Cregger es un director muy bueno y alguien que sabe muy bien dirigir cine de terror. Y, desde luego, aquí lo demuestra con creces. Además de saber muy bien crear momentos de tensión e introducir sustos donde tiene que meterlos, logra a lo largo de la película crear una atmósfera que consigue que, a medida que avanza el film, el espectador se sienta tan agobiado como el protagonista. 

Que, por cierto, el protagonista es otro gran acierto del film. Austin Abrams hace un trabajo excelente dando vida a un personaje normal y corriente que termina viéndose metido en una situación para la que no está preparado y tiene que hacer grandes esfuerzos por sobrevivir y logra hacerlo de la forma más creíble posible. Además de que todo el peso de la película recae tanto en el personaje como en el actor y ambos salen victoriosos de este reto.

La película funciona muy bien como película de terror pero ¿Cómo funciona como adaptación de videojuego?

Pues aquí la película se anota otro tanto, porque estamos ante...


...LA MEJOR ADAPTACION EN ACCION REAL QUE SE HA HECHO DE RESIDENT EVIL


Cierto que las anteriores adaptaciones no le habían puesto las cosas muy difíciles a Cregger, pero eso no tiene nada que ver, porque se nota que el director ha entendido los videojuegos de verdad y ha sabido como llevarlos a la gran pantalla.

Puede que la película no adapte ninguno de los videojuegos de la saga o que no veamos a personajes populares como Jill Valentine, Leon S. Kennedy o los hermanos Redfield, pero es que la película no los necesita.

No me malinterpretéis, si hubiera aparecido Jill Valentine o cualquiera de los otros personajes famosos de los videojuegos hubiera quedado bien, lo que quiero decir es que no era algo estrictamente necesario.

Cregger nos presenta aquí una historia que bien podría ocurrir en el universo de los videojuegos, con un nuevo personaje que llega a Raccoon City al mismo tiempo que sucede el incidente en el que el virus-T se expande de la ciudad convirtiendo a sus habitantes en zombies y cosas peores, justo cuando tienen lugar los videojuegos Resident Evil 2 y Resident Evil 3. 




Pero, como ya he dicho, en la película no aparecen ni los protagonistas de esos videojuegos ni se ven escenas de ellos. Sin embargo, Cregger si introduce muchas referencias, como la máquina de escribir, las plantas medicinales, los sprays de primeros auxilios o la caja de cartuchos de escopeta. Y luego, cuando llegamos a Raccoon City, vemos escenarios idénticos a los de los videojuegos, como el parking subterráneo o el hospital; incluso el interior de las alcantarillas es como los de los videojuegos.

Pero es que la cosa no se queda solo en eso. De forma muy inteligente, Cregger ha hecho la película como si de un videojuego de survival horror se tratara.

La película está diseñada de tal forma que parece que se van superando los niveles de un videojuego, con el protagonista superando las situaciones como si estuviera en un videojuego, haciéndose con armas diferentes a lo largo de la historia y cada una más potente que la anterior y teniendo que registrar cajones de muebles y demás lugares para poder hacerse con municiones y suministros a medida que las situaciones se van volviendo más peligrosas. 

Hay, de vez en cuando, planos subjetivos que recuerdan a un videojuego en primera persona y planos con la cámara detrás del protagonista que recuerdan a un videojuego en tercera persona y hasta hay algunas escenas de acción que recuerdan mucho a la de los videojuegos, como la del hueco del ascensor.

Hasta Cregger se ha creado su propio final Boss con ese mutante que se hace cada vez más grande juntando cadáveres. Aunque, aquí la cosa no solo recuerda a Resident Evil, también nos llega a la mente la película La Cosa (John Carpenter, 1982) o el Rey Rata del videojuego The Last of Us: Part 2.

No obstante, no todo es bueno en esta película. Como principal punto negativo está que Cregger ha hecho gala una vez más del que es su peor defecto, ya visto en sus anteriores películas. Hablo, naturalmente, de cuando los personajes se ponen ha hacer estupideces sin sentido creando momentos ridículos.

Aquí ni el protagonista se libra. Habla, naturalmente, de las escena en el granero donde, tras mostrar cierta astucia al coger la escalera de madera y utilizarla para cerrar la puerta y dejar encerrado al perro, luego no se le ocurre nada mejor que arrojarle la escalera al perro a modo de burla sin pararse a pensar que la puede necesitar más adelante.

Luego, cuando se encuentra con los agentes de Umbrella -la referencia a la famosa corporación que hay en el film -, una de ellos, Maxine, interpretada por Kali Reis, se baja del coche para ayudar a unos ciudadanos que están siendo atacados por zombies. 

Hasta ahí, bien. El problema es que, cuando mata a los zombies y ve que no queda ningún superviviente, en lugar de regresar inmediatamente al coche y reanudar la marcha, cosa comprensible en una ciudad infestada y teniendo una misión importante entre manos, se pone a inspeccionar hasta quedar fuera de la vista del protagonista y el otro agente, interpretado por Paul Walter Hauser. Y, bueno, no no hace falta que cuenta como acaba. Cierto que ese momento nos da otra escena propia de los videojuegos cuando el protagonista tiene que recuperar las llaves del coche pero, aún así, eso no evita que todo ese momento quede ridículo.




Y, mi momento ridículo favorito, el del acto final en el laboratorio del hospital, donde los científicos que trabajan allí, con todo yéndose a la mierda a su alrededor, no se les ocurre nada mejor que dejar entrar en el laboratorio a un completo desconocido sin asegurarse de que está infectado o no. Encima, la excusa que ponen es que, con todo lo que está pasando, ese día hacen excepciones. Vamos, en una ciudad donde la mayoría de su población se está convirtiendo en zombies o en mutantes, a los científicos se les ocurre hacer una jornada de puertas abiertas en el laboratorio.

Pero, bueno, por suerte, la película tiene las virtudes suficientes como para poder tolerar estas estupideces que, como ya he mencionado antes, son uno de los defectos de Cregger.

Bueno, vamos resumiendo ya.

Resident Evil es una prueba bien clara de que si no hacen muchas adaptaciones buenas de videojuegos es porque no quieren. Cregger no solo ha sabido traspasar muy bien el espíritu de los videojuegos a la pantalla grande, también ha hecho una película donde el espectador la vive como si jugara un videojuego de survival horror.

Sin embargo, la película no solo se ha hecho para los fans de los videojuegos, también es una muy buena película de terror que se disfruta muy bien aunque no hayas jugado nunca a los videojuegos de Resident Evil y ni tan siquiera los conozcas.