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16 de julio de 2014

TRANSFORMERS: LA ERA DE LA EXTINCIÓN (2014)


















Cuarta entrega ya de esta exitosa saga que comenzó en 2007 y que adapta los populares personajes de Hasbro. En una película que es una cuarta entrega en toda regla, no un reboot como dicen muchos.

Cinco años después de la batalla que devastó Chicago, los Transformers son ahora unos perseguidos. Oficialmente, solo se persigue a los Decepticons, pero la unidad de la CIA encargada de perseguirlos, liderada por el fanático Harold Attinger (Kelsey Grammer), persigue a Decepticons y Autobots por igual con ayuda de Lockdown (voz de Mark Ryan), un cazarrecompensas Transformer muy peligroso. Mientras tanto, en Texas, Cade Yeager (Mark Wahlberg), un inventor con problemas económicos que intenta pagar los estudios de su hija, Tessa (Nicola Peltz), se hace con un camión destartalado que después descubre que es un Transformer. Y no un Transformer cualquiera, sino el mismísimo Optimus Prime (voz de Peter Cullan), líder de los Autobots. Los humanos tienen la obligación de denunciar al gobierno cualquier actividad alienígena y, además, podría recibir una recompensa económica bastante sustanciosa. Sin embargo, Cade decide mantenerlo en secreto y repararlo.

Sin embargo, Lucas Frannery (T.J. Miller), amigo y socio de Cade, decide denunciarlo con la esperanza de recibir la recompensa y salir del agujero en el que están. Pero, en lugar de eso, Attinger envía un comando liderado por su principal lugarteniente, James Savoy (Titus Welliver), el cual irrumpe en la casa de Cade, apresándole a él, a Tessa y a Lucas, y preguntándoles donde está Optimus Prime. Cade no quiere hablar, por lo que Attinger ordena a Savoy que utilice a Tessa para presionarle. Savoy está a punto de matar a la chica cuando Optimus Prime irrumpe en la escena atacando a los agentes y permitiéndoles escapar. Con ayuda de Shane Dyson (Jack Reynor), un piloto de carreras que es novio secreto de Tessa –ya que Cade es tan sobreprotector que prohíbe a su hija salir con chicos –, consiguen escapar de los agentes; aunque, en plena huida, Lockdown asesina a Lucas. Más tarde, Optimus Prime les lleva hasta un lugar en el desierto donde se reúnen los Autobots supervivientes. Allí Cade, que ha robado uno de los drones de vigilancia de los agentes, descubre que los Transformers capturados son enviado a KSI, una empresa de investigación dirigida por el excéntrico Joshua Joyce (Stanley Tucci), quién ha logrado perfeccionar el Transformium, el metal molecularmente inestable del que están hechos los Transformers, y está creando una oleada de nuevos robots.


Después del enorme éxito de la tercera entrega, Transformers: El Lado Oscuro de la Luna (2011), unido al de las anteriores, estaba claro que Paramount Pictures no iba a renunciar a seguir adelante con una saga tan millonaria como esta. Sin embargo, Michael Bay ya estaba cansado de ella y anunció que se largaba. Fueron muchos los directores que sonaron como sus potenciales sustitutos: Roland Emmerich, Joe Johnston, Stephen Sommers, Louis Leterrier, David Yates y hasta el mismísimo Steven Spielberg –productor ejecutivo de la saga –fueron los principales candidatos.

Pero el estudio sabía que lo que quería Bay era algo más de tiempo para poder realizar otros trabajos fuera de la saga. Así que, tras dejarle tiempo suficiente para poder dirigir la película Dolor y Dinero (2013), consiguieron que el director renegociara el contrato y volviera, al menos, para dirigir esta cuarta entrega.

Quienes sí que no regresan son los actores de las anteriores entregas. Ni tan siquiera el que había sido hasta ahora el protagonista principal, Shia LaBeouf –aunque, dudo mucho que alguien lo eche de menos –. Así que, sin hacer exactamente un reboot de la franquicia, han optado por hacer una entrega completamente renovada con nuevos actores y personajes.

La cosa está dando muy buenos resultados en la taquilla. A día de hoy, la película, que cuenta con un presupuesto de 210 millones de dólares, lleva recaudados 214 millones solo en EEUU y 540 millones más en el resto del mundo, haciendo un total de 754 millones de dólares. Lo que, entre otras cosas, la convierte en la película más taquillera de lo que va de año.

La crítica, en cambio, ha sido otro cantar, machacando a la película desde el primer momento sin ninguna piedad. Aunque, esto era algo de esperar, ya que los críticos no han sido nada benevolentes con esta saga desde el principio; tan solo lo fueron un poco en la tercera, y solo porque los responsables les hicieron la pelota.

Pero yo, como ya sabéis, yo paso olímpicamente de esta gente y me dedico a dar mi más clara opinión sin dejarme influenciar por nadie; mucho menos, esa gente.

A mi esta saga me gusta. La primera película, Transformers (2007), me encanta y me parece una película muy buena; y eso que en su día la fui a ver con muy pocas expectativas. Es una película muy espectacular, muy bien hecha y con un guión aceptable al que solo le sobraban las payasadas. De todos los blockbusters veraniegos de los últimos años, este era, sin duda, uno de los mejores.

Luego están sus dos secuelas, Transformers: La Venganza de los Caídos (2009) y la ya nombrada Transformers: El Lado Oscuro de la Luna, las cuales suponen un gran bajón con respecto a la primera pero, aún así, las encuentro dos películas aceptables en mayor y menor medida.

Ahora llega esta cuarta entrega y, tras haberla visto en V.O. sin esperarme al 8 de agosto, debo decir que también me ha gustado. No me ha entusiasmado tanto como hizo en su día la primera, pero me ha hecho pasar un rato agradable y no ha defraudado en lo que a espectacularidad y acción se refiere. Porque la película es una auténtica orgía de disparos, explosiones, persecuciones y demás que apenas da respiro al espectador. Todo muy bien sazonado con unos efectos especiales de lo más logrados y un estupendo diseño de producción.


Y es que, digan lo que digan, Michael Bay es un buen director al que solo machacan por el tipo de cine que hace. Porque si el tipo, en lugar de hacer cine comercial de acción, se hubiera dedicado a hacer cine independiente de autor, seguro que muchos críticos y gafapastas que lo critican ahora le estarían besando los píes.

Pero yo no soy como esos hipócritas y se mirar más allá de la comercialidad de sus películas para ver que el tipo es un portento dirigiendo; sobre todo, las escenas de acción, a las que dota de una espectacularidad y adrenalina tremendas. Y, desde luego, aquí vuelve a estar que se sale. Además, su trepidante  ritmo hace que la excesiva duración de la película –165 minutos –a penas se note.

Además, el hecho de romper con las anteriores entregas sin llegar a ser un reboot, hace que, esta vez, le pueda dar al film un toque más serio. En la tercera lo intentaron, pero resultó bastante fallido porque desentonaba mucho con el estilo de la saga; sobre todo, con las payasadas del guión, lo que más me ha rechinado de esta saga. Esta vez, en cambio, han contado con más libertad para darle a la saga un tono bastante distinto y eso se nota.

El problema radica, claro está, en el guión, el cual cumple, pero solo a medias. En unas partes se muestra bastante ingenioso, pero en otras tira demasiado de tópicos, de personajes demasiado estereotipados y chistes muy flojos –lo del conductor que le pide los papeles del seguro al protagonista después de caer este con una nave alienígena sobre su coche es para morirse, pero no de risa –. Lo bueno es que reduce mucho las payasadas que tanto estropeaban las anteriores entregas –aquí ya no están los padres de Sam Witwicky dando por culo ni los robots no se ponen a hacer break dance –, pero tampoco las elimina del todo.

En lo general, los robots son lo más carismático del film, siendo por cuarta vez Optimus Prime el mejor de todos.

De los buenos, a parte del también estupendo Bumblebee, destaco a Hound –que cuenta con la voz de John Goodman –y el robot samura Drift –que cuenta con la voz de Ken Watanabe –.

Del bando de los malos, volvemos a tener a Megatron –que cambia la voz de Hugo Weaving por la de Frank Welker –, ahora Galvatron tras pasar por las manos de KSI. Tanto él como los nuevos Decepticons están muy bien y su puesta en escena con la nueva tecnología que les da KSI es sensacional; aunque hay momentos en los que llegan a recordar a Matrix –todo hay que decirlo –. El problema es que, en el fondo, su presencia en la película es solo una excusa para que los Autobots tengan con quién hostiarse en la espectacular batalla final.

No obstante, esta vez han metido a un villano robot de lo más sensacional. Hablo del cazarrecompensas Lockdown, el cual está impresionante durante toda la película y resulta un villano de lo más fascinante y amenazador.


Luego, tenemos a los Dinobots, los cuales hacen su gran aparición en la parte final y juegan un importante papel en la batalla final. La verdad es que han estado bastante bien y los he encontrado de lo más logrados a pesar de que los han hecho mezclando dinosaurios con criaturas mitológicas; el pterodáctilo parece más un Roc y Grimlock, el T-Rex, ha sido claramente mezclado con un dragón –y no lo digo solo porque escupa fuego –.  Pero, de todas maneras, los Dinobots los he encontrado de lo más aceptables y me gustaría verlos en más películas.

En los robots, la película está, salvo algunas excepciones, de lo más acertada. Lo malo es que no ocurre lo mismo con los humanos; sobre todo, los protagonistas. Todo a pesar de que los actores hacen, en mayor o menor medida, un buen trabajo.

Cuesta bastante simpatizar con el protagonista principal, interpretado por Mark Wahlberg, un tipo más preocupado por qué su hija vista con shorts que por que le vayan a embargar la casa. No obstante, cuando empieza la acción y dejan de lado todos esos rollos –al menos, la mayoría –, ya empiezas a simpatizar con él y, al final, termina resultando un buen protagonista principal que, desde luego, resulta mucho más preferible que el Shia LaBeouf de las anteriores.

La fémina principal, interpretada por Nicola Peltz, es muy bella y resulta bastante imponente, pero no es más que una niñata tonta que no hace más que lucir palmito y, cuando empieza la acción, se pasa la mayor parte del tiempo gritando o llorando por los rincones. Desde luego, cada vez echo mas de menos en esta saga a Megan Fox, quién también lucía palmito pero, cuando empezaba la acción, no dudaba en implicarse en ella como toda una action woman.

Para mi valen mucho mas Sophia Myles y Bingbing Li, quienes están terriblemente desaprovechadas cuando podrían haber dado mucho mas juego que la Peltz.

Luego tenemos al novio de la chica, interpretado por Jack Reynor, que, vamos, no es más que un personaje de relleno creado para crear conflicto con el personaje de Wahlberg y que, si se lo hubieran ahorrado, habría importado poco.

Luego tenemos al personaje del siempre excelente Stanley Tucci, que se podría decir que es el sustituto de John Tuturro como tío raro nº1 de la saga y que a mí me parece uno de los pocos personajes humanos salvables de la película.

Pero, aquí los que ganan por goleada son los villanos humanos. Ya en la tercera introdujeron villanos humanos, pero fue de una forma más fallida. Aquí, en cambio, han estado más acertados.


Aquí tenemos como villano principal a Kelsey Grammer, un grandísimo actor capaz de hacer cualquier papel a pesar de que la mayor parte de su carrera la ha enfocado a la comedia y que aquí está que se sale en todo momento dando vida a un villano excelente que, desde luego, le da cien mil patadas a ese villano patético interpretado por Patrick Dempsey en la tercera entrega.

También cabe destacar a Titus Welliver, que interpreta a su lugarteniente y que, aunque apenas se acerca a la inmensa interpretación de Grammer, está muy bien en su papel y resulta lo suficiente amenazador.

Resumiendo.

La película está bien. Un film para pasar el rato, nada más, pero que está muy bien hecho y, pese a sus fallos, se disfruta bastante. Una película que da lo que promete, que no es otra cosa acción, efectos especiales, chic@s guap@s y, sobre todo, entretenimiento. Es que no se le puede pedir más a una película como esta que no sea espectáculo; eso sí, espectáculo del bueno.

Cine de consumo rápido, pero del bueno.

Lo único que se echa de menos de las anteriores entregas es Megan Fox; a ver qué tal le va con las Tortugas Ninja.








27 de julio de 2011

TRANSFORMERS: EL LADO OSCURO DE LA LUNA (2011)







Transformers: Dark of the MoonTransformers: El lado oscuro de la Luna en España –es la tercera entrega de esta exitosa saga iniciada en 2007 y que adapta los populares personajes de Hasbro. Michael Bay vuelve a hacerse cargo de la dirección y Steven Spielberg de la producción ejecutiva y repite el reparto de la primera salvo una importante ausencia que ha intentado ser suplida; aunque no con mucho acierto.

La película comienza a principios de los años 60, contándonos que las verdaderas razones de la carrera especial y la llegada del hombre a la luna era inspeccionar un extraño artefacto extraterrestre que cayó allí. Este artefacto es una nave autobot que, en plena guerra entre autobots y decepticons, fue derribada llevando en su interior un arma importante que podría cambiar el rumbo de la guerra. En la actualidad, Optimus Prime (voz de PeterCullen), líder de los autobots, descubre el paradero de esa nave y que los humanos lo sabían y no dijeron nada. Por ello, no duda en ir en su búsqueda, ya que quién la capitaneaba era un pariente suyo, Sentinel Prime (voz de Leonard Nimoy), el único que sabe como activar esa arma.

Pero, una vez regresan a la Tierra y despiertan a Sentinel Prime, descubren que todo ha sido una trampa de los decepticons y que Sentinel es un traidor que hace tiempo pactó con Megatron (voz de Hugo Weaving). Expulsados de la Tierra por los líderes humanos, que ceden al chantaje de los decepticons, los autobots deben recurrir una vez mas a la ayuda de Sam Witwicky (Shia LaBeouf). Pero este se encuentra en un gran aprieto, ya que su novia, Carly Spencer (Rosie Huntington-Whiteley), ha sido secuestrada por su jefe (Patrick Dempsey), un humano que trabaja para los decepticons.

Como era de esperar, la película está arrasando en taquilla. Con un presupuesto de 195 millones de dólares, lleva recaudados 327 millones solo en EEUU y su recaudación mundial asciende a 884 millones de dólares. Pero, como ya he dicho, esto era de esperar. Lo sorprendente aquí es que la crítica, que machacó sin piedad las dos primeras entregas, está recibiendo esta bastante mejor que aquellas; diciendo que, incluso, es la mejor de la saga y todo.

Y, cuando los críticos se muestran favorables con una película de este tipo, yo me temo lo peor.

Al ver la película me he dado cuenta de que la razón de que la crítica se muestre mas entusiasta con esta que con las otras es que aquí han querido lamerles el culo; algo que esa gente valora muy bien. Igual que un restaurante cuando se da cuenta de que tiene a un crítico gastronómico entre sus comensales hace que todo el servicio se vuelque con él y lo traten como un marqués, aquí pasa algo parecido.

Y es que cada vez los críticos –esos que en su día despreciaron a Alfred Hithcock –, se sienten como dioses y no quieren mas que los alaben y los mimen en todo momento. Y eso ocurre en todos sitios, incluido España.

Os voy a poner un ejemplo. Las dos primeras películas de Torrente, Torrente, el brazo tonto de la ley (1998) y Torrente 2: Misión en Marbella (2001), fueron recibidas con buenas críticas –al menos, por los críticos españoles –. Sin embargo, cuando se estrenó la tercera, Torrente 3: El Protector (2005), la crítica, practicamente, la machacó ¿Que pasó entonces? Porque yo no creo que la tercera fuera mas mala que las otras dos –de hecho, para mi son todas igual de malas –. Lo que pasó es que Santiago Segura, director y principal responsable de esta saga, se negó a hacer un pase especial para los críticos –lo que incluye dejarles ver la película por todo el morro y luego invitarles a cenar en el mejor restaurante de Madrid –, cosa que si hizo en las dos primeras.

Lo que viene ahora es pura especulación y no tengo pruebas de ello, que conste. Pero, si hacemos cálculos, vemos que:



LAS DOS PRIMERAS ENTREGAS + PELICULA Y CENA GRATIS = BUENAS CRITICAS



Mientras que:



TERCERA ENTREGA – PELICULA Y CENA GRATIS = MALAS CRITICAS



A mi no se me dan muy bien las matemáticas, pero creo que ha quedado un poco claro cual es el criterio que siguen los críticos. Y no solo de los españoles porque, como ya he dicho, esto ocurre en todo el mundo.

Volviendo a esta película, no se si habrán invitado a los críticos a cenar o no, pero lo que si he visto es que han intentado pelotearles de lo lindo dándole al film un toque mas serio tratando de evitar una nueva avalancha de malas críticas, como ocurrió hace dos años con la segunda entrega, Transformers: La Venganza de los Caídos (2009), que hasta llegó ha ganar en los razzies de ese año por encima de Dragonball Evolution (James Wong, 2009), la cual debía haber sido la mas justa ganadora de esa edición; algo que me terminó de demostrar que esos premios son mas basura que la que dicen criticar con sus galardones.

Sin embargo, es ese toque serio lo que mas ha perjudicado a la película. Primero, porque desentona mucho con la saga y, segundo, porque contrasta mucho con las payasadas que suelen ir saliendo –sobre todo, las que protagonizan los padres del protagonista; aquí completamente metidos con calzador –, tanto en esta como en las demás películas. Las payasadas son algo que para mi sobra en esta saga y lastran mucho las películas, pero en este film es donde deberían haber sido completamente erradicadas al haberle querido dar un toque mas serio. Porque, la verdad, queda ridículo.

Otra de las razones en las que falla esta película es que, al haberla querido hacer mas seria, se aleja del estilo de la saga. Porque, una de las razones de que la primera entrega, Transformers (2007), me gustase mucho en su día es que en ningún momento trataba de ocultar lo que era: un blockbuster veraniego. Porque eso es lo que es esta saga y para lo que ha sido concebida, no se le puede pedir mas. L@s que van a ver estas películas no buscan ver El Padrino o Taxi Driver, buscan diversión, entretenimiento, chic@s guap@s, efectos especiales y unas escenas de acción que les hagan saltar de la butaca. En resumen, pasar un buen rato que les haga evadirse, al menos durante unas horas, del mundo real, cada vez mas cargado de problemas y obligaciones. Y si todo eso se lo sirven en una buena película, muy lograda y muy bien trabajada –como lo fue la primera entrega –, mejor.

Yo siempre he dicho que cada película es buena o mala dentro de lo que es; en este caso, los blockbusters veraniegos, que los puede haber buenos y malos, pero todos han sido hechos para un mismo propósito. Por ello esta película traiciona por completo el espíritu de esta saga al intentar ser lo que no es e intentar meterse en el mundo de los críticos y los gafapasta, un mundo donde, por mucho que disimulen, nunca serán aceptados; como los nuevos ricos cuando intentan ingresar en la alta sociedad.

Por estas razones, para mi este es el episodio mas flojo de la saga.

Lo cual no quiere decir que no me haya gustado del todo. A pesar de este inútil intento de cambiar de rumbo, la película, al menos, cumple con su público habitual y nos vuelve a ofrecer una buena ración de efectos especiales muy logrados, unos estupendos robots –a pesar de que su diseño difiere cada vez mas de los Transformers originales –y, sobre todo, unas escenas de acción realmente alucinantes. En lo que espectacularidad y acción se refiere, aquí si la película aprueba con nota y supera a las dos primeras entregas. No la he visto en 3D pero, por lo que he visto, aquí encajarían muy bien.

Luego está el tema de los personajes. Los actores que repiten de las anteriores entregas siguen en su salsa. Shia LaBeouf continúa haciendo el ganso –lo que mejor se le da –, Josh Duhamel vuelve a estar correcto como líder militar y John Tuturro sigue aportando muy bien el lado surrealista a la historia. En cuanto a los nuevos, Frances MacDormand y John Malkovich hacen un trabajo excelente, demostrando que son dos estupendos actores; aunque, en el caso de Malkovich, su personaje se lo podrían haber ahorrado.

John Malkovich si podría haber sido un excelente villano, ya que en este film introducen el tema de los humanos aliados con los decépticos. Sin embargo, lo desaprovechan completamente con ese personaje tan irreverente que llega a resultar insoportable y, en su lugar, me ponen a Patrick Dempsey, que interpreta a un villano lamentable en un papel que le viene grande por todos lados. Además, la pelea final que tiene con LaBeouf es realmente bochornosa.

Ahora vamos con la nueva, Rosie Huntington-Whiteley, modelo de Victoria's Secret que debuta en el cine y que fue elegida para sustituir a Megan Fox tras la polémica salida de esta –de la cual no voy a hablar porque ya se han escrito ríos de tinta –.

A simple vista, la verdad, Megan y Rosie se diferencian poco. Las dos son muy bellas, un auténtico regalo para la vista cada una, y, aunque no son del todo buenas actrices, al menos, se esfuerzan por intentar hacer un buen trabajo. Es al entrar en acción cuando se notan de verdad las diferencias. Megan se metía de lleno en las escenas de acción y, a veces, llegaba a resultar mas temeraria que los propios soldados y mas dura que los propios robots. Rosie, en cambio, a parte de que parece que se va a romper en cualquier momento, se pasa la mayor parte del tiempo gritando en los rincones y es solo al final cuando hace verdaderamente algo. Megan era una heroína, mientras que Rosie es la damisela en apuros.

Yo lo siento por Rosie. La chica está muy bien y me ha llegado a gustar. Pero, en mi modesta opinión, no es la indicada para sustituir a Megan. No logra estar en ningún momento a su altura y, desde luego, no consigue hacer que la olvide, ya que me pasé toda la película acordándome de ella -y de la madre de Bay, también -y deseando que apareciera en cualquier momento; se que no es bueno hacerse ilusiones, pero bueno.

De hecho, cuando salía de ver la película, en mi mente fui visualizando un final alternativo para la película, mucho mejor y mas a mi gusto, donde estaba ella implicada. Pero, de eso mejor no hablo que ya me estoy enrollando demasiado, no aporta mucho a este análisis y... y...

¡Que demonios! El final que imaginé era este:

Durante la batalla final, el personaje de Rosie se encuentra en peligro y está a punto de morir. El sosainas de LaBeouf no acude a rescatarla porque está demasiado ocupado con la pelea de nenas que mantiene con Dempsey, durante la cual les cae encima un trozo de edificio y los aplasta a los dos. Es entonces cuando aparece Megan a lomos de una Harley Davidson y, tras ayudar a los autobots a derrotar a los decepticons, rescata a Rosie, la agarra bien fuerte y le pega un morreo en los labios que ríete del que le da a Amanda Seyfried en Jennifer´s Body. Después, la monta en la moto y las dos se marchan de allí juntas alejándose en la moto por una carretera con una bonita melodía de fondo.

Que bonito tener imaginación ¿no?

Este si que hubiera sido un buen final para la película –al menos, para mi –. Claro, que el verdadero no está mal, aunque es bastante tópico y previsible, además de precipitado.

Resumiendo.

Una película buena y lograda que acierta de lleno en la acción, la espectacularidad y el aspecto técnico. Pero que, sin embargo, a nivel argumental falla al intentar introducir un toque serio, que, para nada, va con este film ni con la saga a la que pertenece. La entrega mas floja de la saga, pero no defraudará a quienes busquen acción a raudales y espectacularidad por todos lados. Totalmente recomendable a los que disfrutaron con las anteriores películas.

La dirección de Michael Bay vuelve a estar tan acertada como en los otros films. Sin embargo, hay momentos en los que se la ve algo forzada. Está claro que el tipo está verdaderamente cansado de esta saga; algo normal, ya que lleva dedicándose a ella los últimos 6 años. Él ya ha dicho que no piensa seguir después de esta película; lo mismo que LaBeouf –aunque este debió irse antes de los créditos iniciales de la primera entrega – . Claro, que la Paramount ya ha dicho que piensa continuar con la saga con o sin él. El nombre de David Yates –director de las últimas entregas de Harry Potter –y hasta del mismo Steven Spielberg ya suenan como posibles sustitutos.

Yo a la Paramount les recomendaría que fueran mas listos y dejaran reposar la saga unos cuantos años, porque, la verdad, está empezando a ser abrumadora. Así, a lo mejor, podrían seguir contando con Bay en el futuro, porque dudo mucho que otro director sea capaz de darle las mismas dosis de espectacularidad y el ritmo trepidante que Bay le ha administrado.


Ya se que no es bueno hacerse ilusiones, pero bueno.